De entre los múltiples males del ciclismo, el de los organizadores es uno de los más graves. Forman parte de el sistema y lo amparan con sus decisiones. El patrón del Giro, Angelo Zomegnan, era un periodista de la Gazzetta que pasó a dirigir la carrera con sus ideas de gacetillero y aficionado: así tan pronto se le ocurría un doble sector para subir la Madonna del Ghisallo antes del final en Milán (hay que saludar a la madonnina), algo prohíbido por la UCI y que se tuvo que tragar, como metía la carrera por pistas de esquí asfaltadas (Plan de Corones) y este año proponía la Cuneo-Pinerolo, recortada a sólo dos puertos -en contra de lo anunciado- por "problemas con las autoridades francesas" y "el mal estado de la carretera". Y si cuela, cuela.Estos problemas de índole administrativa son sólo la punta del iceberg. Zomegnan, consciente que la carrera se estaba convirtiendo en una cita de pueblo, ha hecho todo lo posible por amparar que siempre haya una figura extranjera y, cuando no era así, se dejaba que floreciese una: Gontchar, Rujano, J.I Gutiérrez o A.Schleck son ejemplos recientes, la mayor parte de ellos sin ninguna continuidad o sin ningún resultado previo equiparable. Llegaban al Giro y ¡plaf!. Lo mismo se puede decir del elemento belga, siempre había un corredor de esta nacionalidad que se colaba entre los diez primeros, todo para dar un toque multicolor y sin ninguna lógica. El año pasado Zomegnan perfeccionó este sistema de cuotas e invitó a última hora al Astana, con la condición de que alinease a Contador: se vino de la playa y ganó la carrera, el primer no italiano desde 1996.
Para eso se saltó el acuerdo con el resto de los grandes organizadores, y le salió bien. Cuando en el Tour empezaron a saltar positivos por CERA, el bueno de Zomegnan se apresuró a decir que "ya lo habían seguido durante el Giro", donde recordemos que Riccò llegó a la crono final con 2 victorias de etapa y a sólo 4" de la maglia rosa. Evidemente, no fue así: Sella cayó poco después en un extraño control en mitad de agosto -pero sus tres etapas siguen adornando ese Giro- y bueno, el supuesto análisis retrospectivo de las muestras nunca se produjo, porque durante el Giro -como en la Vuelta- no se producen escándalos de dopaje. Lo sabe bien el Gerolsteiner. O el CSF, que no va al Giro como castigo por Sella, pero el Diquigiovanni de Rebellin si podrá salir.
Bertagnolli es un ciclista que no necesita presentación, un sputnik de manual que apenas compite y que cuando aparece gana. Amiguísimo y paisano de Simoni, este lo ha llamado a su lado para el Giro. Bertagnolli tenía contrato en vigor con un equipo (el Amica Chips) que no ha salido este año en las carreras organizadas por el Giro por no seguir el programa del pasaporte biológico. Bueno, pues un corredor que no sigue este programa de seguimiento continuo, para el que hay que darse de alta nueve meses antes -lo sabe bien Armstrong, que cuando decidió que volvía le tuvieron que hacer un apaño para que saliesen las cuentas para el Tour- acaba de ser admitido en el Diquigiovanni para este Giro. Y es Bertagnolli, que según algunos viaja con Bertolini, su nuevo compañero, a los stages de Ferrari en Davos.
¿Y que ha dicho Zomegnan? Nada. Todo bien, adelante. Los organizadores quieren sacar el máximo rendimiento para la carrera, y eso es una puerta abierta al mal de este ciclismo. Y con Armstrong es más o menos lo mismo, que para eso ha estado en Nuevo México vestido de negro y con dos fidelísimos como Leipheimer y Horner -de este se podría escribir un libro entero- preparando la carrera como mejor sabe. El numero de Bicisport de este mes no ha sido modificado a raíz del doping de Rebellin, y eso que podrían haber tenido tiempo de meter un aviso o algo parecido: ya lo han hecho en otras ocasiones. Ha quedado un número bizarro y muy divertido. Me dirán que juego con ventaja, pero los que escriben ya sabían perfectamente el historial del abuelo, incluyendo las grabaciones y las razones de su exclusión de la nacional durante varias temporadas.
En la página 132 del número de mayo hacen la previa de F-V (martes 21 de abril) en la habitación de Rebellin, que está explicando a Ginanni (¡puf!) "los secretos de la profesión". Lo que sigue es el final del breve artículo. El primero que habla es Rebellin, refiriéndose al Giro de Italia: "Tendremos a Simoni de líder -dice mientras Savio se sienta al lado y asiente- y Scarponi apoyándole, que tendrá sus oportunidades". "Gilberto -explica el director- será el líder único, pero Scarponi no hará el trabajo duro. Para eso tendremos a Serpa y Ochoa, además de la astucia de Bertolini y la fuerza de Bertogliati. Si conseguimos salvarnos en la CRE, el objetivo es la maglia rosa con Rebellin..." Las bromas de Scarponi todavía se oyen brevemente en el pasillo. En breve será la hora de cenar y mañana será la ocasión para pelear. Algo nos dice que el viejo Rebellin, que asiente pícaramente, no nos ha dicho todo..." No, Rebellin se guardaba algo, pero también Savio y Zomegnan.
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Pfannberger, el corredor que apareció de la nada en las Ardenas del año pasado (repasen el "diálogo" con nickDani, "periodista en ciernes"), positivo en un control antidoping del 19 de marzo. Ya había tenido problemas con la testosterona allá por 2004. Es el primer caso del Katusha y el enésimo austríaco, un país que parece que está tomando la vía de la toleracia cero -no hay otra viable y ética- contra el dopaje. Estaba en el equipo para el Giro, a pesar de su rendimiento discretito durante toda la primavera. La primera explicación que salió ayer por la mañana era que renunciaba a la carrera por "motivos familiares".
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A partir del próximo año el Tour de California pasará a disputarse del 16 al 23 mayo. El Giro y todo el lobby italiano llevaba tiempo presionando para eliminar la Volta a Cataluña de esas fechas, porque decían que "les hacía competencia". Ahora van a saber lo que es la competencia, ahora, porque la carrera americana seguirá creciendo y se acabará convirtiendo en una grande. En cuanto a la renqueante carrera catalana, que sólo ha salido adelante este año por un milagro, me temo que la sentencia ya está escrita.
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Vinokourov, que cumple su sanción de dos años el 23 de julio, quiere ir a la Vuelta y ganar algún oro en los Mundiales, no precisa en que modalidad. Tampoco hace falta: en la que dejen aporrear con más fuerza los pedales. Dice que no utilizó ninguna sustancia prohibida en su sanción de 2007: efectivamente, fue por transfusión homóloga. Otro que descubre América. Lo más gracioso es cuando dice que quiere ganar el Tour y "limpiar mi nombre". De momento, a ver si encuentra algún patrocinador, parece que el maná de la dictadura centroasiática tampoco escapa de la crisis...
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La cosa (sí, la cosa) merecería más atención, pero esperen al 11 de mayo. Los actores van tomando posición (la FEC también se personará, vaya por Dios) y la gran traca final promete un nueva humillación dentro de la larga agonía de este deporte centenario. Quédense con esto: querella contra un fiscal. No es un chiste. No es "Turno de noche", aquella serie de los ochenta de humor bastante grueso ambientada en un juzgado de guardia. Es la realidad, que siempre supera a la ficción.
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El martes el diario Público ponía en boca de un cardiólogo con "20 años de experiencia" que lo que le pasó el viernes a De la Red no lo había visto nunca. Que aproveche este facultativo para recoger todas las muestras que pueda, que del anterior caso, como se deshicieron de todas las pruebas (básicamente el cadáver) lo más pronto posible y por la vía de la incineración, nunca salió un dictamen médico. Vamos, casi como en el caso del bravo centrocampista madrileño, que lleva desde el 30 de octubre sin diagnóstico, sin futuro y sin nada.



A una convalecencia le sigue una gran victoria. Este reciente adagio del ciclismo, muy indicador de por dónde van los tiros, lo ha cumplido con creces Davide Rebellin, que con 37 años ha ganado su tercera Flecha Valona (las anteriores con 32 y 35 años) tras haber estado la semana pasada muy malito con gripe. Su equipo, por si había alguna duda, ha sido el mejor de la carrera. No son ProTour y ya llevan 19 victorias, incluyendo el Laigueglia y la Tirreno-Adriático.





