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21 mayo, 2013

Con Intxausti basta

Haciendo la X, dicen que por Tondo; yo creo que por @Juan_Guti
Elementos del ciclismo: distancia, recorrido quebrado, una subida poco antes de meta, valentía y ataques. Una fórmula antigua y que admite variaciones, pero que nunca falla: simplemente hay que mezclar los ingredientes en la proporción justa.

Ayer fue día de descanso en el Giro y la caravana afrontaba una espectacular etapa de 238 km. bajando el Telegraphe de salida, subida al Mont Cenis para que se formase una fuga, 100 km. de llano y subida complicada antes del final en Ivrea.

No es una zona por donde pase el ciclismo habitualmente: frontera con Francia en noroeste del Piamonte, llegada a una ciudad que vivío una especie de fiebre del oro en los 50 y en los 60 con Olivetti, y que desde entonces vive una espléndida decadencia. La escapada se formó como previsto, y fue muy numerosa: 22 ciclistas.

El problema es que entre ellos se había colado Damiano Caruso, el italiano llamado a última hora para sustituir a Basso en el Cannodale y que quería aprovechar el despiste propio del día después de la jornada de descanso, pero la jugada le salió mal. A él, y a todos los de la fuga, condenada a desaparecer porque por culpa de Caruso jamás pudo coger más de 4´.

Se neutralizó cuando, tras el primer paso por Ivrea a 30 km. de meta, los ciclistas afrontaban la subida a Andrate, un extraño topónimo italiano que parece una mezcla de vasco y gallego. Entre casas unifamiliares, con todo el pueblo volcado, los fugados intentaron un último cartucho, y fue a cargo de Herrada y Verdugo, ambos españoles.

Scarponi atacó en el grupo, pero no hizo mucho camino; en todo caso, Nibali salió a su caza como si fuese un auténtico enemigo para la general. El ritmo se hizo duro y muchos corredores se quedaron: es así de triste, pero la distancia de la etapa -la subida se afrontó con 220 km. en las piernas- o el día de descanso, hicieron más selección que el Galibier.

Entre los corredores damnificados, Kiserlovski y, especialmente, Santambrogio, que pasó fundido por la cumbre y que perdió en meta con los favoritos unos dos minutos, que podrían haber sido muchos más de no haber recibido la ayuda de su compañero Gatto. Cae de la cuarta posición a la sexta, pero no significa que esté eliminado para el podio.

Betancur atacó poco antes de coronar el puerto de Andrate, y se unió Samuel Sánchez en el descenso; no hicieron hueco alguno, pero dieron continuidad a lo que estaba convirtiéndose en otra más de esas etapas deliciosas de este Giro, siempre en los días más inesperados y lejos de los grandes nombres del ciclismo. Y qué más da.

Entre ataque y contraataque -no había ningún equipo que controlase-, se formó un grupo con Intxausti, Kangert -tremendo el estonio-, Niemec y Gesink, que con su tradicional mala suerte pinchó a un km. de meta, cuando los fugados ya se iban a jugar la victoria. Tenían tanta ventaja que se pudo asistir a un final de tensión y nervios a ver quien lanzaba el sprint.

Se atrevió el polaco, al que el cambio a un equipo de nivel como el Lampre le ha sentado estupendamente -siempre había sido un buen escalador, pero en este Giro esta a un nivel desconocido-, lo secundó Kangert y un brillante Intxausti, que ejecutó de manual la llegada al sprint, esperó a los últimos 100 metros para, pegado a la valla, superar a ambos y lograr la victoria de etapa.

El joven vizcaíno tiene 27 años y anda merodeando el top-ten en la carrera, donde lució la maglia rosa un día. Su victoria es muy importante, no tanto para su equipo -ya había ganado dos etapas con dos corredores diferentes, una más y se ponen en cifras del Festina en el Tour 1997 o el Saunier en el Giro 2007- como para el mismo.

Hasta ahora sus victorias eran dos: etapa y general de la Vuelta a Asturias del año pasado, un escaso bagaje para un corredor que se destapó en 2010 en el Euskaltel acabando segundo en la Itzulia, y que podía haber sido más si no hubiese corrido en función de su jefe de filas S. Sánchez. De aquel tiempo queda el lema Intxausti askatu.

Ahora corre por libre; en el Movistar, pero con un calendario diferenciado que le permite crecer lejos del Tour y la obsesión de sus directores; en su generación, donde apenas tiene compañeros de su nivel en cuanto a su región o su país; en sus exigencias, porque todo lo que consiga estará bien, una vez que ha escapado de equipos donde querían que ganase con 22 años.

Últimamente -bueno, desde hace años- andan las plañideras del ciclismo lacerándose sobre que no hay relevo generacional y que en España nos adentramos en una época de oscuridad en cuanto a ciclistas; si tiene que haber un relevo generacional al murciano de la bolsa de sangre, al vegetariano sobrevenido de Pinto, al vasco de Oviedo positivo con 18 años y al catalán de bolsillo que mejora con 33 años, mejor que no lo haya.

No es una cuestión de victorias, es una cuestión de que las victorias vienen o no vienen, pero no pueden ser a cualquier coste. También entre 1976 y 1983 sólo estaba M.M Lasa, y ni siquiera se iba al Tour. Me da igual que Intxausti esté solo en el panorama ciclista vasco de su generación o en el español, porque con Intxausti basta.
***
La actual pareja (oficial) de Tiger Woods, la esquiadora Lindsay Vohn, realiza turismo médico en Austria en la clínica de un conocido médico de la RDA. A mí me encanta que, en vez de ser un piso franco a lo Eufemiano, esté patrocinado por la conocida marca austríaca de bebidas energéticas, y que esté en una antigua fábrica del siglo XIX. Es todo tan evocador....

07 febrero, 2013

Hamilton identifica a "Luigi"

Eres tu
Las entrevistas exclusivas del influyente portal de ciclismo australiano cyclingnews no suelen ser gran cosa, porque es un medio afín al deporte del que vive, y tiende a agasajar, evitar problemas incómodos y hacer el coro.

Lo dijo Landis en su entrevista a Kimmage, lo dice Walsh sobre la entrevista que hicieron en 2004 a Ferrari ("no precisamente la inquisición española en cuanto a preguntar") y recientemente se ha podido ver en el preguntas y respuestas que pasaron a Armstrong, simplemente para darle una tribuna y contar sus mentiras.

Ayer le tocó el turno a Hamilton, un corredor que testificará en el juicio de la Operación Puerto -es el famoso 4142 y, como ya había cumplido sanción por dopaje, el primero filtrado a Arribas, porque siempre hay que cebarse con los ya conocidos- y que sale cada poco en los medios de comunicación; los enemigos del ciclismo (aquellos que dicen amarlo) ven en Hamilton a una persona únicamente interesada en vender su libro y, si así fuese, ¿que hay de malo? La confesión del americano fue parcial y tardía, tras una batalla legal por su inocencia absolutamente patética, pero todavía se reservaba cartas en su manga.

Inesperadamente, por el medio y no tanto por el momento -repito que testificará en breve en el juicio de la Operación Puerto- Hamiton acaba de revelar al gran público que sabe quien es -conocimiento compartido con la mayor parte del pelotón- Luigi, uno de los apodos de Eufemiano que siempre han resultado más esquivos (es un decir) para los que Arribas llama despectivamente "los arqueólogos" del ciclismo, a pesar de que Luigi es nuestro y su contemporáneo.

Evidentemente, Luigi es Cancellara, como ya se dijo aquí en 2006, a las pocas semanas de la Operación Puerto. Luigi o clasicomano Luigi -que Thomas Dekker ha vindicado para sí mismo, aunque ya en 2009 lo habían señalado como clasicomano desde Alemania- importa poco, lo que se sabía es que eran dos ciclistas que el médico de Toscana -y al que Hamilton pone muy bien en su libro- había transferido a Eufemiano para que continuasen sus tratamientos dopantes. Se dijo aquí cuando había que decirlo, y se insistió en la hipocresía del CONI que, teniendo muestras de sangre, no hiciese con el suizo lo mismo que con Valverde. Cuando había que hacerlo.

Ahora Hamilton lo identifica sin duda alguna. En 2008, Hamilton y sus compañeros del Rock & Racing (aquella feria de los monstruos con Cipollini, Botero, Sevilla, V.H Peña) fueron criticados por un "destacado corredor en una carrera de Estados Unidos". En concreto, dijo que "esos tíos no deberían estar en la carrera".

Hamilton no estaba compitiendo en esa carrera aunque sí sus compañeros, que al día siguiente de ese exabrupto (rompiendo la omertà del pelotón, que indica claramente que no hay que señalar a tramposos) rodearon al corredor que pronunció esas palabras, y lo empezaron a acosar con "Luigi, Luigi". Hamilton no dice ni el corredor, ni la carrera, pero dice el año.

Así pues, es tan fácil como recurrir a la memoria y a lo que se dijo en ese momento, y sobre quien. Así se saca el quien, que por otra parte ya había dicho y he vuelto a repetir.. Insisto en que pongo este enlace no porque para mí Hamilton revele nada nuevo, sino por los periodistas de tres al cuarto que son incapaces de poner un nombre detrás de un apodo, a pesar de las abrumadoras evidencias. Seguimos en los tiempos de "están todos, menos Valverde".

La entrevista a Hamilton abunda en este tema sangrante: "no quiero decir nombre, pero hay un montón de periodistas que siguen el circuito europeo y saben secretos y exclusivas que se callan". Para que continue el circo. Para que continue su empleo, que no profesión, prostituida y puesta a la altura del betún. "Asumo mi responsabilidad por lo que digo y el lío que causa, pero hay un montón de gente que está en el ajo". Y callan.

Después de esta confirmación irrefutable sobre Luigi Cancellara, ¿cuantos han aprovechado para, a raíz de lo dicho por Hamilton, investigar quien dijo eso y en qué carrera americana? Ninguno. Es mejor no tocar a un intocable del pelotón, a pesar lo nauseabundo que es, igual que ha pasado todos estos años -salvo en 2009, cuando el CONI empezó su caza de Valverde- completamente intocado. Así sólo se prolonga la omertá que tanto daño hace a este deporte. Y a todos los deportes.
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Por cierto, Luigi es número 24. Hay ¡cuatro! bolsas de sangre de Cancellara. La AMA debería hacer algo ya.
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Gasparre da una entrevista a un diario humorístico italiano, que a veces publica noticias serias. Lo importante es que su tumor es benigno. Lo lamentable es que dice que en el Mapei iba a pan y agua, y también en 2006, cuando ganó una etapa. Digamos que su confesión es la típica confesión zabelliana o millardiana: aquí me dope, aquí que gané no, aquí me dope, aquí no....Termina hablando de su familia, hijo incluido. Un vero italiano.
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En el momento de publicar este post, y pasadas ampliamente las primeras 48 horas desde que se hizo evidente lo de RSOC, ya están marcadas las posiciones. Al grupo PRISA, y sólo con As y El País porque la redacción de deportes de la SER está copada por idiotas, no le está secundando nadie. De hecho, ayer De la Morena dedicaba su programa a negar que ASTI sea Astiazarán -presidente de la Liga- y dando a entender que ASTI es una embarcación de remo.

El fútbol es intocable, y más si tenemos en cuenta que este mismo grupo ha sido incapaz de publicar que un jugador de esa RSOC que compitió completamente mamada -y a qué nivel- sigue siendo jugador titular del Real Madrid -la marca española más conocida fuera de nuestras fronteras- y Larroja. No es ya que no hayan hecho al interesado ni una mísera pregunta, es que ni siquiera una alusión en noticias que le atañen. Por no hablar que un supuesto escándalo fiscal con un antiguo coleguilla del Liverpool aquí pasó desapercibido.

Por eso nunca saldrá ni el equipo andaluz al que seguía ALFREDO ni, mucho menos, MILAN. Si saliese MILAN....¡ay, la de cosas que se podrían hacer y decir!

Por su parte, La Repubblica publica que dos jugadores de aquella RSOC tuvieron problemas de salud que saltaron al público:  Jauregui y Darko Kovacevic.
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México, un narcoestado que deja pequeño a la Colombia de los ochenta, también tiene sus problemas con el dopaje. Considerando el nivel de desarrollo del país, donde la primera fuente de ingresos son los ingresos de la empresa estatal de petróleo -la misma en la que hace poco murieron decenas de personas en una misteriosa explosión en las oficinas centrales-, y la segunda las remesas de los emigrantes, quizás el dopaje sea un problema menor: por eso está tan extendido.
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En Australia, que es un país que vive todavía en la Locus Amoenus del dopaje -por eso no publicitaron lo de Rogers- y donde hay una tasa de práctica del deporte sencillamente increíble, el Gobierno (¡el Gobierno!) ordenó una investigación sobre la difusión del dopaje. Ha llevado un año y se ha publicado justo después de que acabase el circo del Down Under, la carrera que pagó dinero durante tres años a Armstrong (2009-2011) para que participase. ¿La conclusión? El dopaje está extendido en todos los deportes y tiene redes mafiosas. 
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Dicen que hay un nuevo test antidopaje que permite detectar las difundidas microdosis de EPO, y el tonto de Gesink lo celebra así por twitter:
Desde luego, se quiere quedar sin compañeros en el equipo. Y sin equipo.

07 enero, 2013

Una atención especial para...

Nuevo año y nueva entrega de esta sección periódica, por anual, de este modestísimo blog. Sin ser su finalidad, ha llegado a ser vista como una especie de profecía de Nostradamus, cuando sólo pretende destacar a una serie de corredores que, por una razón u otra, afrontan en 2013 una temporada decisiva. En 2012 puedo decir que fui especialmente nefasto con los protagonistas, pero ellos mismo se lo buscaron.

Ángel Madrazo: el gorrión de Cazoña ya ha dado buenas muestras de su valía -su ataque en el Poggio en la última Sanremo-, pero cumple 25 años y, entre lesiones y caídas, sigue sin acabar una grande. Este debería ser el año. Por otra parte, su defensa talibán de Lance Armstrong y decir que todavía cree en los Reyes Magos hacen pensar que será otro ciclista más.

S. Sánchez: ¿Cómo alguien con 35 años puede salir en esta sección? Bueno, el asturiano afronta la temporada en la que deberá gestionar su vejez, ya evidente. En el equipo lo van a mandar al Giro, donde objetivamente sólo puede aspirar a una etapa (o dos segundos puestos, que para el cuentan lo mismo), y no a ese podio que dice que le falta -junto con el del Mundial- para irse satisfecho del ciclismo. La combinación de su edad y su objetivos dará lugar a situaciones francamente comprometedoras: ¿será capaz de seguir mejorando en la tercera semana? ¿no ha aprendido nada del caso Barredo?

Nibali: lleva dos años sin ganar una carrera de entidad -vale, una T-A- y sin dejándose muchas carreras en el camino. Ha fichado por el Astana, donde se encontrará con muchos amigos del plan Ferrari, y un calendario despejado para sus objetivos: de momento, vuelve al Giro con sus dos colegas Vanoti y Agnoli. En las Ardenas también compartirá maillot con Iglinski, que le birló la Lieja 2012. No se: vislumbro transformación en ganador eficiente o desastre total, que viene siendo lo mismo.

Hesjedal: el canadiense, de 32 años, ganó el Giro del año pasado sin haber ganado jamás una carrera por etapas, a lo Gotti, que sin embargo era mucho más joven. Del canadiense no se puede esperar mucho más: ha dado el butrón de su vida en el equipo limpio del Garmin, el mismo que transformó en un sólo año a Wiggins. El de Vaughters. Como representante del nuevo ciclismo, espero muchísimo de el, algo asi como su espectacular 2011, donde no dio pie con bola.

Van Garderen: con Evans asumiendo su edad y tras haber acabado 5º en el Tour con 24 años, demostrando una sorprendente resistencia en montaña y que va a arrasar en las cronos del futuro, del americano sólo espero que suba al podio del Tour. En su equipo no parecen haber entendido el talento que tienen entre manos, y no han fichado ni un sólo gregario de grandes vueltas. Eso hará de su rendimiento algo aún más elogiable.

Gesink: el pupas del pelotón, tras otra temporada tirada a la basura, irá al Giro defendiendo los colores del Blanco, el extraño equipo -y con horrible maillot- que hace de Frankestein del Rabobank. Está en serio riesgo de convertirse en el enésimo holandés prometedor que se queda en un corredor de equipo con ciertas habilidades, y no más. Si se centra, gana el Giro, pero las carreteras italianas no parecen diseñadas para alguien que a duras penas se mantiene encima de la bicicleta.

Daniel Oss: el que parecía el nuevo talento italiano para el norte lleva un par de temporadas muy decepcionantes. Ha fichado por el BMC, lo que no parece una decisión muy acertada en un equipo que ya cuenta con Hushvod (o su cadáver), Gilbert, Van Avermaet, Ballan y Phinney, y que el año pasado dio lamentables espectáculos de gestión de sus corredores en las carreras de Bélgica, Holanda y Francia. Esta temporada se verá si vale para algo, o lo suyo fue otra de esas locuras del Liquigas.

Goss: el que en 2011 ganó Sanremo y fue plata en el Mundial ha hecho un 2012 lamentable, a pesar de la buena tónica general de su equipo, el debutante GreenEdge. Con 26 años se puede permitir otra temporada similar -en parte porque está en un equipo de paisanos-, pero en el ciclismo las jerarquías se pierden muy rápido, y más en el pujante ciclismo australiano.

Viviani: el nuevo Cipollini (¡ay!) cumple 24 años y se queda solo en el Cannondale -el nuevo nombre del Liquigas-, a ver si rasca algo. El año pasado debutó en la Vuelta y logró dos segundos puestos tras Degenkolb, pero a pesar de los desmedidos elogios que recibe en Italia, a mí no me convence. Si no gana algo importante este año, menos aún.

Andy Schleck: tras su año en blanco, el joven de los Schleck, que todavía tiene 28 años, vuelve a centrar todo su calendario en el Tour, por mucho que haya dicho recientemente que su principal objetivo van a ser las Ardenas. En un equipo hambriento de victorias, y de quitarse de encima la sombra de Bruyneel -apuesto a que jamás será citado en esta temporada que empieza-, quizás sea cierto, pero Andy Schleck todavía tiene que ganar una grande en la carretera.

Los extranjeros del Euskaltel: el griego, el marroquí, Romain Sicard...¿Romain que? Bueno, de este ya ni hablo. Estoy seguro que no rascarán bola y que se quedarán fuera de las pruebas más importantes. No digo que los vayan a tratar como maketos, pero las situaciones van a ser divertidas. Para el que tenga humor con estas cosas, claro.

Kiserlovski: el croata deja el Astana y ha fichado por el RadioShack, se supone que para suplir a los vejestorios Kloden y Horner, o incluso a F. Schleck si la federación luxemburguesa se pronuncia de una vez. El año pasado debutó en el Tour y se tuvo que ir a casa tras la caída provocada por las chinchetas camino de Foix. Me parece un escalador muy bueno y elegante, y creo que el cambio de equipo le va a sentar muy bien.

A nivel general, será interesante seguir a Valverde enfrentándose de nuevo al muro del Tour, el Sky y su fórmula mágica -especialmente a Siotsiu y Kiryenka sustituyendo a Rogers-, el Vacansoleil en conjunto y su fichaje estrella ¡Rujano!, además del Lampre y su espeluznante decadencia (encarnada en el fichaje de Pozzato, un fijo de esta sección). Nos espera una temporada 2013 donde el mantra del ciclismo limpio y el deporte que cambia volverá a ser repetido. En octubre nos vemos con estos nombres, y ya verán.
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La prensa local y afecta despide a Barredo. En el caso concreto del periódico de su pueblo de adopción, no ha encontrado mejor fotografía que esta. El contenido está a la altura: "era casi un secreto a voces", confirmando que se trata de un pueblo, y toda la culpa es de la UCI, que le tiene manía. Ni Caro Baroja hubiese explicado mejor la esencia de una aldea.

La noticia está llena de mentiras (lo de las caídas, por ejemplo), omisiones y capciosidades para dejar a su ser querido indemne y víctima de una injusticia. Es el estilo habitual de la prensa local, que siempre está pidiendo fondos, inversiones y dádivas (en general, favores) y que, en las escasas ocasiones en que no llegan, se llevan a cambio insultos, palabras mal sonantes y una ración de carbón. Subvencionado.

En el caso del otro pueblo grande de la región, la noticia se ha retrasado hasta el ¡3 de enero!, no vaya a ser que aguase la siesta a la heroica ciudad. La foto escogida está a la altura de la función que suplía Barredo en el ciclismo profesional.  Firma Cima, un periodista ex-ciclista que compite de tu a tu con Urraburu en cuanto errores gramaticales, de palmarés o de pura decencia.

Dice que Barredo ha tenido "graves problemas psicológicos" con su problema con el dopaje, por lo que se "ha puesto en manos de médicos" (otros, se entiende), que no pudo correr ni Tour ni Vuelta "en 2011" (sic) por ese mismo problema (creía que había sido porque se había caído) y, respecto a su futuro como comercial del café, "ayer, día 2, Barredo debía comenzar en Madrid, pero retrasó unos días su incorporación.". Como buen asturiano.

¡Ahora si que le van a invitar al pinchín en todos los bares por donde se pase! ¡Y por cuestiones laborales!
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La Vuelta recupera para 2013 una de sus subidas míticas, que no se ascendía desde 1997: el Naranco de Oviedo. La noticia es muy interesante, porque dice que el Ayuntamiento de la heroica ciudad sólo pagará unos ridículos 20.000 euros por ser final de etapa, una tarifa que sólo se aplica a aldeas. A buen entendedor...
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Graham Watson, que no necesita presentación, ha inmortalizado ese ciclismo. Normal que defienda a Armstrong, aparte de por su condición de anglosajón, como hace siempre. Siempre me ha parecido un personaje nefasto,  peligroso -llegó a poner un tweet realmente ofensivo cuando se cayó Weylandt: lo borró en cuanto le dijeron que el belga se había muerto- y tan creativo en su profesión como un huevo frito a la gastronomía.
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Con ocasión de las recientes festividades, han abierto en Madrid La Bicicleta cycling cafe and workplace, en un local centralísimo que en tiempos fue una administración de lotería. Presentado en su gestación como un bar de esos que existen en Londres y otras capitales donde todo en gira en torno a la bicicleta, desde luego lo han logrado con los toques peculiares de nuestro país, que está más cerca de Marruecos que de Inglaterra. 

Yo he estado en varios de esos locales que ahora intentan imitar, y son muchísimo mejores; por lo menos te da la sensación de estar en un sitio donde se venera el ciclismo, y donde te vas a encontrar a gente de tu mismo jaíz. No es el caso de La Bicicleta. Con el mayor número posible de mesas y sillas para facturar por la cafetería, auténtico centro sobre el que gira todo, lo demás es accesorio. No hay ni una foto de un ciclista, una elección muy respetable y sintomática.

Eso sí, hay sandwich y pseudocomida con nombres como Indurain, Delgado (vegetariano), Tour o Giro, significándose especialmente el Contador, que tiene como ingrediente estrellla el salmón, y no el solomillo que cabría esperar. Del workplace no se sabe mucho: las mesas son de café, y la gente que está con un ordenador no está trabajando, de la misma manera que la gente que lleva zapatillas de deporte no está haciendo deporte. Por lo general.

La clientela está formada por gente de tendencia y que siempre esta volviendo de un pequeño break. Se respira muy poco ciclismo y mucho oportunismo. Los libros que hay son de los de a euro el kilo, compuesto por ediciones juveniles de Julio Verne y otro tipo de desechos propios de esta era del papel regalado y despreciado, cuyo valor reside en ser un objeto de decoración. Todo muy ciclista. Les irá bien. Ya les digo que el local está magníficamente situado, geográfica y cronológicamente, para lo que buscan.
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Según esta noticia acrítica, porque El País en Madrid hace la corte y el coro a las decisiones del PP -a ver cuando nos dicen que fué de Saenz y Tamayo, en vez de poner inauguraciones de locales de cupcakes-, Madrid 2020 pide otros 1000 millones para infraestructuras deportivas. Ah, y otros 1500 para otro tipo de infraestructuras. Seguramente la cantidad final, de aprobarse, será el doble.
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(Relacionado con lo anterior) En la revista femenina de El País, una guía de las tiendas de bicis más chachis y molonas, según el acendrado gusto de la redactora.¿A qué ninguna parece una tienda de bicis, y si el pasatiempo de un rico que ahora no tiene trabajo? "Yo soy arquitecta". No, tu eres una oportunista, y si el golf estuviese de moda tendrías una tienda de palos y bolas, porque para tí son lo mismo que ruedas y pedales.

10 octubre, 2012

A temporada pasada

Tour Eiffel, Tour de Sky
Con la temporada concluída -algunos ciclistas todavía están en Pekín rascando puntos UCI en una farsa de competición- es momento de hacer balance parcial a partir de lo publicado en enero, como viene siendo habitual en este modestísimo blog. Para entender este post es necesario leer el anterior enlace, como en las telenovelas.

Pozzato: "o asoma de nuevo la cabeza este año, o se verá abocado a una retirada prematura" Asomar asomó, especialmente en el Tour de Flandes -segundo, batido por Boonen-, pero ya antes y después vino su habitual retahíla de caídas. En junio se supo su especial relación de años con Ferrari, lo que le costó los JJ.OO, y no ha vuelto a hacer nada. Dicen que el próximo año lo quiere el Lampre, un equipo tan birrioso en este 2012 que va a tener entrada aparte.

Fuglsang: no he podido clavar mejor el ciclista y su trayectoria. Se quejó de la fusión Leopard-RadioShack, y la ha sufrido en su piel: se perdió el Giro por una inoportuna lesión, y fue excluído del Tour por decisión personal de Bruyneel al haber anunciado que se iba del equipo. Corrió y ganó la Vuelta a Austria, ha fracasado en todo lo demás que le dejaron correr.

Geraint Thomas: el talento galés corrió el Giro -y acabó segundo en el prólogo y la crono del último día- porque su objetivo de la temporada eran los JJ.OO de pista, repitiendo la temporada de 2008. Volvió a ganar el oro en persecución por equipos, pero después apenas ha vuelto a competir. ¿Temporada perdida? Probablemente. Y probablemente no haya espacio para más en el Sky, como ha comprobado en sus carnes Cavendish.

Taaramae: feo asunto. Al principio de la temporada, donde había empezado muy fuerte, dijeron que tenía la mononucleosis. Debió ser una cepa débil, porque llegó al Tour, donde sólo brilló -y de qué manera- en La Planche des Belles Filles. El resto de la carrera, a remolque. Como toda la temporada, básicamente perdida cuando había espacio para el salto.

Tony Martin: ¡me estoy dando cuenta que he gafado a todos! El alemán se cayó brutalmente entrenando en primavera, tras haber sido 5º en País Vasco. Volvió en un mes y ganó la Vuelta a Bélgica, pero en el Tour se cayó varias veces. Logró la plata en los JJ.OO y revalidar el título de campeón del mundo CRI, y hoy mismo ha ganado fugado la etapa del Tour de Pekín, pero su temporada se ha visto condicionada por las caídas.

Kittel: el alemán ha ganado 13 carreras, pero salvo el GP L´Escaut, todas menores. Debutó en el Tour pero se cayó a las primeras de cambio, dejando a su equipo -todos los otros ocho corredores eran lanzadores- a merced del viento. Salvo la etapa de la Vuelta 2011, sigue sin ganar en grandes citas, y en el equipo ya han dicho que el próximo al Tour va Degenkolb.

Visconti: un desastre anunciado, un corredor lamentable. Va de estrella y es un estrellado. Ha ganado una única carrera -la clásica de Primavera-, y porque se la regaló Valverde. Fracaso en clásicas, fracaso en el Giro, el equipo lo ha dejado sin correr carreras en las que aspiraba a hacer algo, y ha terminado la temporada ayudando a Nairo Quintana a ganar el Emilia. Un gran fichaje de los navarros.

Dani Moreno: siete victorias (etapa en Andalucía, GP Indurain, 2 etapas en Dauphine, 2 etapas y general de Burgos), gran gregario de J. Rodríguez en País Vasco, Ardenas, Giro y...bueno, en la Vuelta, donde amarró ser quinto de la general mientras su líder perdía la carrera por falta de compañeros. Siempre se reserva algo para sí mismo. Y un dato curioso: terminó su primer ciclo ganando la última etapa de Dauphiné en junio, y volvió dos meses después a la competición ganando la primera etapa de Burgos. Es que es muy bueno, por eso se peina así.

Gesink: otro gafado. El charlatán Antonio Alix dijo que era su favorito para el Tour, y así ha acabado: estrellado, como siempre. En la Vuelta acabó 6º y ganó la Vuelta a California, pero se puede hablar de otro año más a la mierda, y van demasiados.

König: ¿quien? al final no fue ni al Giro, y a su equipo lo invitaron precisamente por su concurso. Ganó una etapa en el Tour de Gran Bretaña.

Sicard: el nuevo Aurelien Passaron ya no disimula nada. Es un ciclista romo, incapaz de una mínima acción destacada. Debutó en una grande en la Vuelta, y como si hubiese seguido en su casa. La extraña lesión de rodilla de 2011 parece dar razón a los rumores de entonces que decían que era otra cosa. Por cierto, hay jóvenes franceses que ya están haciendo grandes cosas, mientras Sicard sigue haciendo calceta. Y encima largan del equipo a Txurruka.

Valls: yo no se que le ven a este corredor. Fue con el Vacansoleil al Tour y apenas se supo de él (41º final, al menos no se dejó llevar). Salió también en la Vuelta y acabó abandonando tras cerrar el pelotón muchos días. El próximo año hará pareja con Rujano, algo que me parece muy apropiado.

Porte: el talento australiano ha demostrado que la fórmula Sky le sienta muy bien. Ganó Algarve y ha sido parte fundamental en el tren Sky que ha ganado París-Niza, Romandía (4º final), Dauphiné (9º) y Tour (34º, 5º en la crono del penúltimo día). No contento con eso, fue a la Vuelta a tirar de Froome y fue 6º en la crono de Pontevedra y 2º en la Bola del Mundo. El nuevo Tyler Hamilton.

El BMC, como era de esperar, se ha estrellado en las clásicas y prácticamente el resto de la temporada: un Evans desconocido, Hushvod sin competir, Van Avermaet no ha ganado ni una carrera, el muy conocido año de Gilbert...; y Bruyneel ha fracasado miserablemente como director en el RadioShack-Leopard, al mismo tiempo que se conocía parte de sus vergüenzas.

Insisto en que este año parece que haya puesto el gafe en los corredores que escogí en enero, pero no era esa la intención.
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Phillipe Gilbert, muy contento en su remozada página web con el maillot de campeón del mundo. Ese juego de sombras hace que se vea lo contento que está, a la altura de la entrepierna.
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Ekimov, nuevo manager y director deportivo del Katusha. E-ki-mov. El doble campeón olímpico en CRI (Sidney 2000 y Atenas 2004) y conocedor de todo el entramado Armstrong no parece la persona más adecuada para hacer olvidar a Holczer....
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Albert Soler, el que fuera efímero presidente del CSD y delfín de Lissavetzky, también tuvo sus asuntillos con Urdangarín y el instituto Noos...será que su relación con el deporte venía bautizada....espero que todo esto trunque su nada disimulada carrera política de trepa.

21 mayo, 2012

Un gran Giro (y lo que viene)

Para el etapón de ciclismo que se vivió ayer en el Giro hacía falta el ingrediente básico del ciclismo, que es resistencia. Doce días de competición seguidos llevaba la carrera merced a la herencia de Zomegnan, la estúpida excursión a Dinamarca y el día de descanso el cuarto día.

Hasta Ventoso, un corredor experimentado, reconocía que jamás había hecho doce días de competición seguidos. Aparte de lo ya recorrido y comentado, los ciclistas habían acumulado en los últimos días etapas de esas de "transición", como por ejemplo la que ganó Roberto Ferrari con 242 km. y 6h 30´ en la bici. Ganó por el desorden de una caída -Cavendish tuvo que frenar y sólo fue cuarto- y porque el rival era Chicchi, el supuesto sprinter treintañero que jamás se había colado entre los tres mejores en el sprint de una gran vuelta.

También porque recorrió toda esa distancia, claro, y ha seguido ganando porque es de los pocos sprinters que no se han ido a casa antes de la primera etapa de montaña (Goss, Demare, Haedo, Renshaw, Lancaster, Bonnet), o no han tenido la connivencia de los jueces tras dejarse remolcar en etapas que no eran de montaña, como Cavendish. El británico pudo ganar el jueves en la etapa-farsa de Cervere (121 km., una etapa de descanso camuflada antes del fin de semana de montaña) en un sprint de nuevo caótico donde se impuso por poco a Kristoff, otro Katusha que vuela.

El día anterior el pelotón disputó una etapa muy interesante por Liguria, donde la escapada llegó y se impusó Bak del Lotto, un especialista en la Roubaix que este año se perdió las clásicas por una caída en la Het Volk. Casar, segundo en la etapa, estuvo rozando el liderato durante mucho tiempo -acabó cuarto de la general ese día- y Andrey Amador, el tenaz costarricense del Movistar, acabó tercero. Era su presentación en sociedad, pero tras este fin de semana ya no podrá pasar inadvertido, o sólo advertido por su nacionalidad o su filiación materna con Ucrania.

En la etapa del sábado camino de Cervinia -casi 50 km. de ascensión de los 206 km. de la etapa- también llegó la escapada, y también iba en ella Andrey Amador. Con 13´ de ventaja al pie del primer puerto, el mal tiempo reinante y que no había nadie peligroso en la fuga, el pelotón dejó ir hasta tal punto que parecía que los fugados no importaban a nadie. Ya saben, el soniquete de "la primera etapa de montaña, atacarán los favoritos, habrá el espectáculo que os prometíamos".

En contra de lo esperado, hubo ataques, y los hubo en el primero de los dos puertos: atacó en la fuga Jan Barta, el extraño checo del NetApp que ya ganó la Coppi&Bartali, quizás porque pensaba que iba a ganar con 22 km. del Col de Joux por subir, o los 28 km. de Cervinia, ese puerto que nunca se mete en los colosos, quizás porque sólo se ha subido tres veces, una de ellas muy recordada. Fue en 1997 y Gotti, con un ataque a cuatro km. de meta, fundió a Tonkov, que parecía el seguro ganador de aquel Giro que en España sólo retransmitió EITB y TeleMadrid. No, no había streaming por Internet.

También atacaron en el pelotón Cunego y Rujano, escaladores livianos y, en el caso del italiano, con ambiciones en la general, donde sólo estaba poco más de un minuto del liderato. El venezolano no fue muy lejos -aunque no llegó a abandonar por la lluvia, como en 2006-, y Cunego llegó a empezar a escalar en solitario Cervinia, pero su apuesta de "o todo, o nada" -siempre elogiable, y más cuando lo ha intentado varias veces- queda ahí como demostración que otro ciclismo es posible.

Entre los fugados Amador se lanzó en un descenso loco-loco, dio caza a Barta y se fue solo, otra cosa loca-loca. Sólo fue cazado de nuevo por el checo y otro fugado como De Marchi a 11 km. de meta. Sorprendentemente, no se descolgó y aguantó el ritmo mientras el pelotón se acercaba por detrás, dejando su diferencia al pie de Cervinia de 7´ en apenas un minuto de margen.

Hesjedal demostró estar muy bien y atacó a 5 kms. de meta con Nieve, y sólo J. Rodríguez salió tras ellos. Reintegrado de nuevo, el canadiense de origen escandinavo repitió la jugada a dos kms. sacando un botín de nada menos que 26" en meta al resto de favoritos. En el sprint por la etapa, Amador batió a un fundido Barta, con Hesjedal entrando cuarto a sólo 20" de la victoria de etapa. A la velocidad que iba, 400 metros más le hubiesen bastado. Se tuvo que conformar con recuperar el liderato.

Con el cansancio acumulado, la etapa de ayer se convirtió en un magnífico espectáculo y una escabechina. 172 km., ningún puerto por encima de los 1.600 metros de altura, pero entre la lluvia, el frío y el desgaste, además del ingrediente más necesario -un puñado de ciclistas valientes- se convirtió en un día de esos que recuerdan los aficionados, aunque sólo sea por las escasas veces que se ha subido el puerto final.

En Pian de Resinelli, ocho kms. muy constantes, sólo había pasado el Giro en 1962, cuando ganó el español Angelino Soler. Sobran las montañas alrededor de Bérgamo y Lecco, y siempre que pasa el Giro por esa zona hay un buen espectáculo. El héroe de la jornada se escapó de salida con el francés Bonnafond, que no llegó al final, y acabó ganando la etapa tras 150 km. de fuga, los últimos 75 en solitario. Se llama Rabottini y quizás les suene su nombre porque su padre, profesional en los ochenta, ganó la Tirreno-Adriático de 1986 gracias a una fuga.

A lo mejor al hijo le pasa lo mismo que al padre: recordado por una única victoria, pero ¡qué victoria!. Cuando en el grupo salió otro grupo de fugados Rabbotini ya llevaba 7´ de ventaja, y ahí detrás se juntaron los habituales de los últimos días: Cunego, Bruseghin, Txurruka o Andrey Amador, además de los peones de J. Rodríguez Alberto Losada y Petrov.

El pelotón seguía dejando hacer, de tal manera que a 50 km. de meta Rabottini tenía 9´ de ventaja y los otros fugados más de cinco minutos, lo que convertía a Cunego en líder virtual. En la cumbre de Culmine di San Pietro -donde se despeñó Horrillo en 2009-, penúltimo puerto de la jornada, Rabottini pasó con 2´45" sobre Cunego, Losada, Txurruka, Amador y Pirazzi, los únicos supervivientes de la fuga, mientras el pelotón  estaba a 6´.

Rabottini se cayó bajando, y realizó un agónico esfuerzo final en Pian de Resinelli. Lo más duro estaba al inicio, y ahí mantuvo a la fuga, donde el que más lejos llegó fue un sorprendente Losada. El catalán, que es profesional por esa condición y la de amigo de J. Rodríguez, jamás había rendido así en carrera alguna. Hasta ayer. Otro Katusha. Otro de Mikhailov y Holczer.

Por un momento parecía que Losada se lanzaba a por la etapa, pero un ataque de Scarponi (¡qué poco le pudo ayudar un fundido Cunego!) liberó a J. Rodríguez, que atacó en su distancia, pero no en su pendiente, aunque logrando el mismo resultado: una diferencia sorprendente para tan poca distancia. Alcanzó a Rabottini tras el suspiro de ayuda de Losada, pero no pudo descolgarlo.

El italiano se aferró a su rueda ante el delirio de los comentaristas de gazzetta.it, que acabaron desgañitándose cuando ganó la etapa. ¿Cedió J. Rodríguez la victoria? Si fue así, lo hizo de una manera muy convincente: entre la grosería de Contador o Armstrong, y el freno de Induráin, J. Rodríguez habría encontrado el tono perfecto para esta desagradable lid. A mí me pareció que Rabottini se enganchó bien, le favoreció el terreno y el rival, y ganó bien. Con eso basta.

Además, como apunta hoy López-Egea, con su gesto o derrota J. Rodríguez se gana el respeto y el cariño de los aficionados y periodistas italianos, lo que no es poco con las tres superetapas de montaña que quedan por delante. El español afronta estos desafíos como líder de la general, tras meter 25" a Basso y Scarponi, y encabezar la general con 30" sobre Hesjedal y 1´22" sobre Basso. Otro año más, otro español se jugará el Giro en los cuartos de final del ciclismo español, el Mortirolo, donde sólo Contador en 2008 salió victorioso, y donde cayeron Induráin (1994), Olano (1996) y Arroyo (2010). Eso por no hablar de la maldición del Stelvio, donde Galdós perdió el Giro en 1975.
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Como era esperable, Frank Schleck abandonó el Giro ayer, aduciendo problemas en un hombro. Bruyneel, ha dicho que no le parecían para tanto, y que confiaba en un podio final del luxemburgués. El RadioShack de este año va camino de ser uno de los equipos más ruinosos de la historia.
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La competencia que la UCI ha puesto al Giro este año ha salido rana, por mucho que algunos digan que este Giro es sólo la última semana. De ocho días de competición que ha habido este año en California, cinco han sido para Sagan, incluyendo las cuatro primeras etapas de manera consecutiva. Competencias así las querrían muchos. El quinto día la crono fue para Zabriskie, especializado desde hace años en este competición -que no modalidad- y del que se sabe muy poco en el resto del calendario profesional, y al día siguiente ganó escapado Sylvain Georges, un francés del Ag2r. ¿Segundo y ganando el sprint del pelotón? Sagan. Total, que la carrera se decidió el penúltimo día en la etapa de montaña (de 126 km., tiene narices), donde Gesink voló como acostumbra a hacer de vez en cuando. Se lleva la general sobre Zabriskie, Danielson y Van Garderen.
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El Tour de California ha sido la última carrera de Robbie McEwen, que cumpliría 40 años dentro de un mes, y donde al menos los últimos cuatro de profesional han sobrado. Se retira con 12 etapas en el Tour y 12 etapas en el Giro, pero sin ninguna gran victoria a pesar de ser sprinter -durante algunos años de los más rápidos del pelotón- y tener un calendario apto: su mejor éxito en una clásica fue un 4º puesto en una París-Tours de 2005, y 2º en el Mundial de Zolder 2002, cuando se cayó medio pelotón y fue la comparsa de Cipollini. Macarra, desafiante y marrullero, deja tras de sí un legado escasamente edificante y lo que dice su palmarés: etapitas, simplemente eso. Etapitas. Lamentable la cadena de despedidas en el twitter: la previsible a cargo de los anglosajones (Leipheimer e Hincapié, quizás porque tienen una edad parecida a la del australiano) y de algunos italianos muy tontos (Bennati y Chicchi, que lo califican de "leyenda" o "uno de los mejores sprinters de la historia", simplemente porque ha ganado más que ellos, lo que tampoco es mucho).
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Visconti abandonó el Giro el domingo, presa de una crisis asmática. Después de conocerse durante la carreera que Urán y Leezer eran alérgicos, la infame bacalá que han colado a los navarros abandona por esa dolencia que afecta al 66% de los ciclistas profesionales, cifra no comparable con la población normal.
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Cavendish, un profesional como la copa de un pino. Aquí se puede ver cómo, a pesar de los esfuerzos del campeón del mundo por quitarse ese seguidor de encima, el intruso no ceja en su empeño de empujar a tan noble corredor. Menos mal que fue sólo un momento y no se volvió a repetir.
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Lo más destacado de la noticia es la posibilidad cierta de José Campos pasando su dieta a Manolo Sáiz.
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La AMA se gastó 312.000 euros en el caso Contador.
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Entrevista muy interesante a Unai Osa en una página que, aprovecho para decir, también es muy interesante. No estoy de acuerdo en mucho de lo que dice, pero al menos lo dice sinceramente y hay que tener en cuenta eso. Las preguntas están muy bien, y aún mejor las explicaciones. Sólo por esta que dejo de colofón merece la pena: "En mi época de juveniles corrían 200 ciclistas y ahora salen 70. Todo está cambiando. Los chavales están demasiado ocupados. Salen de la escuela, y si no es la Play Station, tienen música, inglés o Espíritu Santo. Están medio amariconados y no les gusta sufrir"

17 enero, 2012

Una atención especial para...

                                                                                  Con algunos ciclistas ya rodando por Australia en ese criterium continuo que es el Down Under (etapas de apenas 100 kms., circuitos urbanos, 45º grados de temperatura) en algo que parece ciclismo, muchos ya dan por comenzada la temporada. Así, como todos los años en este vetusto y modesto blog, repasemos algunos corredores que, o bien se encuentran en una encrucijada de sus carreras, o bien tienen que empezar a descollar. En el fondo viene a ser lo mismo: corredores a los que seguir con especial interés a lo largo de la temporada. Fuera de Australia, claro.

Pozzato: un clásico de esta sección, y lo será siempre. El atribulado italiano ha pasado al modesto Farnese, que con este fichaje ha conseguido ser invitado en carreras muy prestigiosas. Il Principe sale de una temporada nefasta y una trayectoria descendente a la luz de todos; sin embargo, sigue siendo (potencialmente) uno de los mejores rematadores del mundo en un amplio abanico de carreras. O asoma de nuevo la cabeza este año, o se verá abocado a una retirada prematura.

Fuglsang: el danés, que en 2011 siguió creciendo (cuarto en Amstel, pero especialmente la primera mitad de la Vuelta, cuando parecía que podía luchar por el podio viniendo del Tour) manifestó su descontento con la fusión Leopard-RadioShack, porque le quitaba espacios. Sin embargo, no se ha movido. ¿Seguirá queriendo ser gregario en las citas más importantes del año?

Geraint Thomas: este maravilloso corredor, que domina todos los palos (pavé, sprint, crono) se desveló en el Tour como un potencial escalador y, para los que saben de esto, como aspirante a metas muy, muy altas, y todo gracias a su fuga en el Tourmalet, donde lo dio todo persiguiendo a Jeremy Roy. Si, una de esas etapas de ciclismo donde ninguno ganó, pero donde hubo más espectáculo que los 500 últimos metros que propone la Vuelta. En su equipo tiene espacio para crecer, especialmente en las clásicas, donde compite junto al caduco y quejumbroso Flecha.

Taaramae: acabó el 12º el Tour (incluyendo un 8º puesto en la etapa del Galibier, un resultado al alcance de poquísimos corredores), luchando por el maillot blanco. Vino a la Vuelta y ganó en La Farrapona. Tiene 25 años, sube como un ángel esforzado -pero un ángel-  y va bien contra el crono. Con un destino predestinado, estaría bien que este año obtuviese una bonita victoria ante los mejores del pelotón: puede y debe tener fuerzas para llegar. Y, en todo caso, su edad le da margen para fallar todo lo que quiera.

Tony Martin: tras una temporada de ensueño dentro de su especialidad contra el reloj y fuera (victoria final en P-N, por ejemplo), el alemán se va como jefe de filas en grandes vueltas (y en pequeñas) al Quick Step, un equipo que nunca ha tenido un rol así y que también ha fichado a Leipheimer y P. Velits, no se sabe si para arroparlo o por si se vuelve a quedar en el primer puerto duro-duro. Sigue siendo incapaz de pasar la gran montaña, pero se empeña en hacer cambiar su naturaleza: irá al Tour con el freno de mano puesto pensando en los JJ.OO, una auténtica religión en Alemania, y más en Alemania del Este, de donde procede. Veremos que tal le sale el año.

Kittel: el alemán consiguió el año pasado un récord de los que no se olvida. Es el neoprofesional más exitoso de la historia al haber debutado con nada menos que ¡17 victorias!, incluyendo la general de una vuelta en Holanda y una etapa en la Vuelta a España, además de cuatro en la Vuelta a Polonia, ambas WorldTour y ante parte de los mejores sprinters del mundo. Sigue en el Skil (que ha cambiado al imposible nombre de It4i) y es de esperar que no gane tanto, pero también puede ganar mejor.

Visconti: tres años después el italiano vuelve a un gran equipo, el sorprendente Movistar. Sorprendente porque nunca han tenido un corredor de sus características y nacionalidad, y porque tendrá que encontrar su espacio entre Valverde, Ventoso, Lastras y Rojas. Lo más seguro es que lo especialicen en el calendario italiano. También es probable que no aguante mucho en el equipo. Veremos.

Dani Moreno: competirá con 31 años y un caché creciente. El caso de Moreno es el del enésimo corredor español que va mejorando a través de un camino tortuoso y no muy esperanzador. El año pasado hizo un temporadón trabajando de gregario siempre, y aún así colándose en el top-ten de grandes carreras, clásicas y vueltas de tres semanas. O estalla, o revienta.

Gesink: este año el Rabobank, tras la brillante experiencia de los españoles en 2011, sólo ha fichado a Mark Renshaw, el sprinter-lanzador de Cavendish. Gesink, que fracasó en gran parte del año, ha visto como su espacio natural en el equipo se ha visto acortado por la espléndida eclosión de Kruijswik y Mollema. Él parece mejor, pero también se cae de una manera alarmantemente frecuente. Un año decisivo para ver qué corredor va a ser.

Leopold König: el brillante checo tendrá la ocasión de disputar el Giro de Italia, tras la invitación cursada a su equipo, en gran parte por la proyección de este talento. Escalador de raza, al que es una maravilla ver subir, acabó segundo en Austria, tercero en L´Ain y quinto en Gran Bretaña. Tiene 24 años y todos los ojos encima.

Romain Sicard: tras perderse todo el año pasado por una lesión de esas ignotas, y con extraños rumores en los que no queremos creer, el vascofrancés fue pillado borracho al volante. Su equipo lo respalda, pero nadie respalda a su equipo: nadie con dinero y nadie con dos dedos de frente. Se la juega esta temporada, y se juega ser alguien que cuenta o el nuevo Aurelien Passaron.

Rafael Valls: el supuestamente talentoso valenciano ha firmado un 2011 de pena, pese a lo cual ha fichado por el Vacansoleil. Si, si: el mismo equipo que fichó a Mosquera y Riccò hace justo un año. Ahí va a encontrar un ambiente donde será el único español en una plantilla de 29 corredores, y con las mismas características que los emergentes De Gent (mucho ojo) y Poels. Otro que estalla, o revienta, o dura un año.

Richie Porte: tras su increíble debut en 2010, el año pasado se tiró en el carro de Contador todo el año. ¿Resultado? Paso al Sky, y no al GreenEdge australiano. En el Sky no hay muchos espacios (Wiggins, Thomas, Urán, Froome, Rogers, Lovkvist, Cavendish y su tren), salvo que se especialice en el calendario italiano-español. Se juega quedarse en un buen contrarrelojista, cuando parece que da para más.

En el capítulo general, será sumamente interesante seguir la previsible explosión interna del superBMC en las clásicas ( Gilbert, Hushvod, Ballan, Van Avermaet) y el desempeño de Bruyneel guiando a los Schleck y a Cancellara. Nos vemos a final de temporada con estos mismos nombres, y a ver que ha sido de ellos.
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El Farnese Vini, invitado al Tour de Flandes junto a otros equipos de poca monta: la de puertas que abre Pozzato. Esperemos que aproveche su (última) oportunidad.
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La España profunda de la pandereta, en este caso de la gaita. Cangas de Onís, diminuta villa asturiana con grandes aspiraciones, ¡quiere albergar una etapa del Tour!, cuando dista 500 kms. de la frontera francesa. ¿500.000 euros? Eso no es problema. ¿Apoyos? Preguntamos a los ciclistas, que en estas cosas son ecuánimes y objetivos, igual que si preguntas a un motero sobre asfaltar una playa. Toda la noticia huele a petromocho, especialmente la última frase, pero da miedo eso del "director general de Política Deportiva del Principado de Asturias, Marcos Niño, gran aficionado por cierto al ciclismo, ya se ha informado, el cual ha mostrado gran interés por el proyecto", aparte del horror gramatical. Considerando lo que gusta la pandereta, la gaita y el grandonismo en los que rigen las políticas públicas en Asturias, a lo mejor ese "sueño" del que habla el titular se convierte en realidad. Mientras tanto, dejemos que muera la Vuelta a Asturias. Hay que defender "lo nuestro".
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Gómez Peña, bien conocido por sus fechorías, es capaz de construir una crónica de inicio de temporada cargando toda la culpa en la lentitud de la justicia. Como es Gómez Peña, el mismo que atacaba vilmente a Manzano por el simple hecho de hablar de lo que sabía y había experimentado, no dice en ningún momento que gran parte de ese retraso se debe las increíbles técnicas dilatorias que utilizan los abogados de Valverde y Contador, las figuras de su devoción. Sin ánimo de ser exhaustivos, me salen una máquina de la verdad, un recurso al Tribunal Constitucional suizo, un peritaje vacuno y el ocultamiento interesado de una bolsa de sangre perfectamente identificada. Gómez Peña pide rapidez, y en estos dos casos se podía haber aplicado inmediatamente: positivo y sanción tiene que ir parejos; bolsa de sangre y sanción también. Gómez Peña sabe cómo y lo escamotea al lector: mejor presentar a sus dos bienamados como víctimas de la justicia.

Después dice López-Egea, el colega suyo de El Periódico, que ataco gratuitamente a sus compañeros;  no, no: se descalifican ellos solos. Vosotros solos. Y si, lo hago gratuitamente, sin pedir nada a cambio, simplemente un poco de decencia en el ejercicio de vuestra profesión.

10 julio, 2011

SuperCosta en SuperBesse

El Benfica de Sabino Padilla
Octava etapa del Tour de Francia, primer puerto exigente -un segunda-, final en alto, triunfa la escapada y, como si hubiese sido una gran etapa de montaña, más favoritos que van perdiendo tiempo en la lucha por el podio final. En definitiva, una de esas etapas donde pasan muchas más cosas de las previstas -sólo hace falta ver la estupefacción del dúo cómico de RTVE- y muy apropiada para el fin de semana.

Antes de nada, recordar que el final en Superbesse ya se había propuesto en 2008. Lo digo porque ni Carlos de Andrés ni Probenecid lo recordaron durante las largas horas de retransmisión, y no lo hicieron por la misma razón por la que ocultan lo que les interesa y publicitan lo que sí: un auténtico servicio público. En aquella edición ganó Riccò, descalificado poco después por el dudoso privilegio de haber sido el primer positivo por CERA de la historia del ciclismo. El triunfo fue, con posterioridad a Valverde. Son nombres tabú, aunque el de Valverde dejará de serlo a partir de enero de 2009, cual arte de magia. Mientras tanto, ni citarlo.

No fue hace tanto, sólo tres años, pero ya es como si no hubiese existido. Veremos que depara el futuro al ganador de ayer, un esforzado e impresionante Rui Costa, simplemente 24 años y con más historia que muchos corredores veteranos. Aquí hay un pequeño resumen, donde no dejen de observar la futilidad del dato de que fue excluido por su equipo antes de saberse un positivo, felizmente exonerado por la poderosa Federación portuguesa -la misma del certificado de Paulinho, la de Azevedo el gregario de Armstrong o el Maia y el Benfica inmaculados-. Con posterioridad, y eso ya no lo recoge el pequeño resumen, fue readmitido en su equipo, de la misma forma que Rubén Plaza, o Bruseghin o cualquier otro corredor faro del ciclismo que cambia, casi tanto como sus estructuras, algunas tan recientes como de hace tres décadas.

La fuga del día que dio el triunfo a Costa se formó al poco de salir, e iba compuesta por nueve corredores, muchos de ellos muy buenos y entregados, de ahí que sin irse nunca a diferencias imposibles, consiguiesen que, al afrontar el puerto de segunda a 25 kms. de meta y con sólo 2´30", uno de ellos llegase a meta. Pero qué otro: nada menos que el típico corredor multiherramienta, porque el portugués Costa escala, contrarrelojea, gana en vueltas por etapas, en el Tour y en la Vuelta a Suiza.

En el camino hacia su éxito dio espectáculo, que es lo que el circo reclama, agradece y ampara. En la citada subida a la cota de Croix-Sant Robert (volcánico, frio, lluvia: parecía un puerto de los Alpes, pero estamos en el macizo central) atacó el apolineo Tejay Van Garderen -primer Tour, primeros destellos de clase: que manera de subir y de aguantar- y Costa, con paciencia, fue a su rueda, mientras el sufrido francés Gautier demostraba un tesón raras veces visto.

Poco después, en el descenso, se unió al trío Riblon, el extraño corredor francés que, proveniente de la pista, escala como un colombiano. En el revirado terreno hasta la estación de Sky de Superbesse, Van Garderen hizo de contención ante los continuos ataques del francés que cambió la madera por el asfalto. Era tal el festival de ataques y contraataques que incluso el derrengando Gautier se atrevió a hacer el suyo.

Mientras tanto, el grupo se seguía aproximando impulsado por la fuerza del BMC y el Lotto. Los primeros, porque Evans estaba a 1" del liderato, y los segundos por Gilbert, el corredor que más y mejor ha recuperado el espíritu de Riccò. Priviamente habían saltado en la ascensión al puerto Tiralongo, el agraciado por la magnanimidad de Contador, Flecha y algún corredor más. El italiano hizo de puente para el ataque de Vinokourov que, cual perro de presa -hay cosas que nunca cambian- iba en pos de los fugados y del maillot amarillo.

Cuando Costa, harto de tanto ataque, decidió irse solo, parecía que Vinokourov se iba a echar encima suyo. De hecho, en el ascenso a la última rampa de Superbesse, y con una magnífica toma de cámara fija, se veía al portugués retorciendose, seguido por el kazajo, y el pelotón cada vez más cerca. Sin embargo, Costa supo aguantar muy  bien, aunque la realización decidió centrarse en el pelotón.

Ahí, tras una serie de ataques -hasta Cunego, señores- Gilbert puso el turbo y salió como poseído por la fuerza de una farmaceútica -esto es: al doble de velocidad de sus rivales, como tantas veces hemos visto en el ciclismo reciente-. Sin embargo, Costa ya estaba entrando en meta: simplemente pudieron neutralizar a Vinokourov, que se quedó con un palmo de narices. Segundo Gilbert, tercero Evans y Hushvod, magníficamente guiado por Vandevelde pudo mantener el liderato un día más.

La victoria de Costa ha sido una buena exhibición: mantener el ritmo al pelotón en los últimos 30 kms. y con tanta gente ambicionando el éxito -unos el liderato, otros la etapa, otros etapa y liderato- no está al alcance de muchos corredores. Es una nueva a manos del Movistar, un equipo que cuando gana lo hace de una manera brillante -Ventoso y Kiryienka en el Giro, por ejemplo-, a pesar de las múltiples y variadas desgracias de todo tipo que le han pasado en esta temporada de debut. Y lo que les queda por vivir.
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En Chateroux nueva victoria de Cavendish, justo en el sitio donde empezó su racha triunfal en 2008. La etapa tuvo una caída a 38 kms. de meta donde se dejó la clavícula Wiggins, para desesperación de los comentaristas de Eurosport UK. También se cayó Horner, que entró en meta a 12 minutos y noqueado -no tomó la salida al día siguiente- y con gran pérdida de tiempo -más de tres minutos- gente como Hesjedal o Leipheimer. En la etapa de Superbesse también perdió tiempo Kreuziger -20 minutos- y Gesink -apenas un minuto largo-, pero dando una muestras de flaqueza que lo alejan de la general. Con el se quedaron L.L Sánchez y Barredo, dos corredores en busca de su lugar.
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Y aún, a día de hoy, tiene una medalla olímpica de ciclismo en carretera que Austin no tiene, por mucho que tenga siete Tours de Francia y un campeonato del mundo. Quien tuvo, retuvo, amiguín.

14 junio, 2011

Wiggins se carga de razones

He dicho
Subiendo los puertos a ritmo, sin ataques de entidad de sus rivales, Bradley Wiggins ha conquistado el Dauphiné Liberé, una prueba impensable para sus características de contrarrelojista, características físicas (mide 1´90 metros) y su trayectoria. Sin embargo, con su triunfo gana argumentos y razones para ser considerado favorito en el Tour.

El viernes la etapa fue para el francés Kern, un buen escalador que ha vivido en la carrera su mejor estado de forma desde que es profesional. Los favoritos llegaron agrupados a 9". En la etapa reina del sábado J. Rodríguez -cuarto el día anterior- lanzó un duro ataque a seis kms. de meta y se marcó los kms. más duros de la durísima subida a Allevard en solitario. Un poco como el día de Sestriere en el Giro,pero mejor.

Envió al pelotón de favoritos a 1´ -más o menos la diferencia lograda en aquella etapa del Giro-, con Gesink, Van den Broeck un poco más cerca. En contra de lo esperado, Evans flojeó y Wiggins aguantó muy bien, cediendo únicamente 54". La etapa fue bonita, pero los corredores que podían disputar la general al británico no encontraron fuerzas, aunque recorrido había.

El último día repitió J. Rodríguez, que ha conservado un estado de forma magnífico tras el Giro -parece que ha ido de menos a más- y que ahora se despide hasta la clásica de San Sebastián del primer fin de semana de agosto. Su ataque fue más clásico: ante la inanidad de la etapa, atacó en el último km. y se va del Dauphiné con un botin magnífico, consistente en dos etapas y un quinto puesto final.

Evans ha vuelto a ser segunto -por cuarta vez, parecen los records de Ullrich en el Tour y en la Clásica de Zürich-, pero muy contento; Vinokourov tercero a 1´49", Van den Broeck repite el cuarto puesto del año pasado, Brajkovic noveno a 4´22" y Gesink 20º a 16´57", todo en clave Tour de Francia. En ese mismo estilo se enmarcan las declaraciones de Wiggins, casi tan famosas como su victoria más importante como ciclista.

"No es bueno que un corredor que ha dado cuatro positivos corra el Tour de Francia", refiriéndose, claro está, a Contador. La extraña afirmación del inglés, y extraña porque en el pelotón ya saben que rige la norma de contemporizar con los tramposos y respetar sus triunfos conseguidos en fraude de reglamento, ha sido celebrada con sorna por el muñidor oficial del pinteño, que titula "Wiggins, todo un contable".

Será eso, pero la realidad es terca en afirmar que los positivos de Contador son cuatro, aunque se traten como uno solo por ser de la misma sustancia y en días consecutivos: es que el solomillo era muy bueno. Pero ya ven la tónica: al que alza un poco la voz en el coro unánime del silencio sobre la vergonzosa carrera deportiva de Contador, leña. Disimulada, pero leña.

Ni que decir tiene que la espantosa evolución de Wiggins no escapa a nadie, ni siquiera al propagandista oficial de Contador -que filtra en su crónica sibilinas insinuaciones-, pero es que ese rasero siempre se olvida con quien todos sabemos, el inocente por decreto presidencial, por convición personal y porque es buen chico. Vamos, que Wiggins será "todo un contable", pero hay gente que con Contador no para de ser un contable. Por lo de contar cuentos.
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Espectacular Vuelta a Suiza. Tras un prólogo para Cancellara -a los corredores que menos tiempo metió por km. se quedaron en 2"/km-, las primeras etapas han sido de montaña. El primer día ganó Soler, el colombiano con tendencia a caerse y que, tras no competir apenas y bajar de Colombia, va y consigue su victoria más importante tras aquel Tour 2007 en el que fue el mejor escalador, con exhibiciones a lo Riccò.  Al día siguiente, en una etapa de apenas 100 kms. pero en donde había ascensión en cincuenta de ellos, Andy Schleck atacó de salida y formó un grupo en el que sólo sobrevivió Sagan, en su primera gran exhibición en alta montaña. Habrá sido por la distancia, por su valentía -recortó un minuto bajando el gran puerto de salida-, pero así quedará para cuando haya que referirse en el futuro a esta victoria: parece que domina todos los palos.

Cunego, que ya había sido segundo el día anterior y que siempre brilla en Suiza, realizó una subida muy inteligente y es el nuevo líder de la carrera con 54" sobre Soler, 1´16" con Mollema, 1´21" con Van Garderen, 1´25" con F. Schleck y 1´32" con Fulgsang. Todavía quedan dos etapas de montaña en la conocida como la cuarta grande.
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Induráin suele tener gran tino cada vez que habla. Por ejemplo, cuando tras la plata de Ekimov en los JJ.OO de Atenas dijo "si llega a ganar, me planteo seriamente volver". Ekimov ha ganado, ocho años después, puesto que Hamilton ha confesado por fin que ganó dopado y ha devuelto la medalla de oro al COI. Al margen de esta broma, producto del estupor que causaba el ruso, lo cierto es que Induráin debería tener en cuenta que "esos años buenos" que augura a Contador coinciden con su previsible sanción. Su análisis del reciente Giro es igualmente muy deficiente: "Ha estado disputado y peleado al final. Yo creo que Alberto comenzó muy fuerte, estableció las primeras diferencias y a partir de ahí ha sabido administrarlo".
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¿Pero no estaba en una furgoneta conociéndose a sí mismo? Eso sí, el malo es el representante del CSD: simplemente vela por los intereses de España. La noticia es desquiciante, parcial, maniquea e interesada. Redacta Diego Torres, que se sepa.

09 abril, 2011

Klöden once años después

Quiero patrocinador. Quiero seguir hasta los 40 años
El RadioShack, el equipo creado a imagen y semejanza de Armstrong para que este corredor pudiese acariciar su excéntrico sueño de ganar el Tour con 38´5 años, se queda sin patrocinador este año.

La cadena de electrodomésticos americana entró con el anzuelo del corredor texano, pero tras la fuerte caída de bruces en el pasado Tour, el simpático cowboy acabó dejando el ciclismo a la manera que se merecía: en sordina, en una carrera en Australia, diciendo que había vuelto para luchar contra el cáncer y no por sus miserables ambiciones médicopropagadisticas.

El equipo no rindió muy bien el año pasado: sus mejores victorias fueron la Vuelta al País Vasco con Horner y el Dauphiné con Brajkovic, pero en las grandes vueltas no brillaron. No ya en la Vuelta a España, donde ni siquiera fue invitado -¡un saludo a Guillén!-, es que en el Tour prácticamente ayunaron con una victoria de Paulinho en una escapada y un décimo puesto en la general conseguido por Horner de manera muy sufrida y anónima.

Este año, ante la amenaza seria de quedarse en la calle, han empezado a tope. Ahí tienen la sintomática foto de Andreas Klöden, de momento el mejor corredor del año, que a sus 36 años ha vuelto a ganar la Vuelta al País Vasco ¡once! años después de su primer éxito en el año 2000. El alemán ya fue segundo en París-Niza y ahora suma este gran éxito a su selectísimo palmarés, imponiéndose en una carrera donde fue tercero en la primera etapa y segundo en Arrate, el mismo puesto de la crono final en Zalla.

La etapa no fue excesivamente emocionante, a pesar de que al menos diez corredores salían en un pañuelo de segundos. Tony Martin, que batió a su compatriota en París-Niza, salió de los primeros y marcó un tiempo a todas luces inmejorable. No luchaba por la general, pero ya lo hará en el futuro. Klöden salió el penúltimo y rebajó el tiempo de Martin en el alto de Bezi, pero al parecer el corredor del HTC ha debido volar en el tramo final, porque en meta sacó 9".

Merced a la penosa realización de la ETB no tenemos ninguna imagen del tremendo rodador alemán. En esta última etapa nos han agasajado con el robo del paso del Klöden por el punto intermedio, largas tomas a cámara fija de la meta, y apenas algún enfoque a S. Sánchez, en teoría foco de interés. Un desastre sin paliativos: eso sí, conocemos la geografía de Zalla al dedillo, porque las tomas aéreas del valle no han faltado. Es más: parecía que eran el propósito de la retransmisión.

Al menos si que se ha podido ver a Klöden. Cuando ganó en el año 2000 fue, con merecimiento, el mejor cronoescalador, disciplina en la que también ganó la París-Niza de ese año cuando todavía se disputaba la crono final en el Col d´Eze. Parece que el tiempo no haya pasado porque subía elegantemente los puertos de la crono sin levantarse de la bici, con un pedaleo regular y potente. Será el oficio, será la falta de patrocinador, o los muchos años al servicio del tran-tran de otros líderes, pero es un corredor como pocos.

Al primer rival por la general lo ha enviado a 41": se trata de Gesink, que ha concluido tercero en la general empatado a tiempos con el segundo, Horner. Del holandés se habla escasamente, pero fíjense que es el único del podio que no tiene una edad escandalosamente alta, y que cada año mejora contra el crono. Horner ha hecho 5" más que el corredor del Rabobank, que todavía sigue sin ganar una vuelta de prestigio -el año pasado en Suiza dilapidó su renta en la crono final- pero que tiene muchos, muchos años por delante para hacerlo, los mismos que le permiten sus 24 años.

El cuarto en la general ha sido Beñat Intxausti, uno al que se puede aplicar el mismo discurso. El presente y el futuro del ciclismo vasco y del ciclismo español ha logrado acabar muy cerca de su posición el año pasado (segundo) merced a una crono inesperada y potentísima. Está en la mejor escuela que se puede encontrar en el ciclismo -en cuanto cuidar a los jóvenes- y parece bastante centrado en sus posibilidades. Igual que el año pasado, parece que la mejor noticia de esta Itzulia, además del excelente tiempo, sigue siendo Beñat Intxausti.

Su compañero Tondo ha quedado al mismo tiempo de Klöden, pero un puesto por detrás, mientas que S. Sánchez, tras una crono desastrosa donde parecía que iba pedaleando en el aire (13º en meta) ha caído hasta el sexto puesto. Pasan los años y este corredor sigue con su sueño de ganar la vuelta de su patrocinador, objetivo que le queda muy, muy grande. Eso sí, que los dos últimos ganadores tengan 37 años puede servir de acicate para que la cantinela de "obligación moral de ganar" nos atormente, al menos, otros cuatro años.

Y poco más en esta Itzulia. La carrera está en un bucle de recorridos que adormece al espectador, con una resolución telegrafiada y etapas que se repiten año tras año. La victoria de Klöden, once años despues, quizás sirva para que encuentre un patrocinador, pero desde luego no sirve para enganchar a nuevos aficionados, demasiado cansados de ver determinadas cosas. No se espera que para 2012 los organizadores reciban el mensaje, porque viven de espalda al ciclismo.
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El viernes David López atacó en Bezi para intentar sorprender, pero no fue muy lejos. Sprint en Zalla con Freire que se impone claramente. El director del Lampre Maurizio Piovani reclama ante el jurado internacional que SMS Sánchez ha impulsado a Freire en el sprint, con un empujón por detrás. El jurado considera que la reclamación es adecuada y otorga la etapa a Gavazzi, que el año pasado se impuso en justa lid ante Freire en otra etapa de la misma carrera. El cántabro, visiblemente enfadado, dice que "le he dicho al segundo si no le daba vergüenza subir al podio".

El empujón de SMS Sánchez, que no ha tenido ninguna influencia en el sprint -de hecho, lo hace porque antes ha cerrado a Freire- , es sancionable con el reglamento en la mano. La culpa es del murciano, muy poco habituado a estos trabajos, de la misma manera que Freire está muy poco habituado a que le ayuden. Como hay que extraer una enseñanza de todo esto, a mí me ha gustado ver en este ciclismo de besitos y etapas reinas cogidas de la mano a un corredor que protesta visceralmente -igual que el año pasado con Valverde- por una victoria que considera que es suya, porque cada victoria cuenta y es difícil de obtener. La actitud de Freire, gane -suele sonreir-, pierda -no golpea el manillar- o sea descalificado -se enfada, y mucho- es la que deberían tener siempre todos los ciclistas. En cuanto a Gavazzi, que le de la mitad del premio a Piovani. O a SMS Sánchez.
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Del twitter de Fran Ventoso: "Ehorabuena a Iker Camaño!!por su victoria en Mallorca Buena gente. 1damnificado mas del duo de la falsedad y la maldad Matxin&Mauro." Explicación: Iker Camaño fichó por el Saunier porque era amigo de Iban Mayo. Perdido Iban por el positivazo por EPO en el descanso de Pau 2008 (¡qué ciudad tan importante para el ciclismo español y el sector cárnico!), Camaño se quedó sin valedor y se ha tenido que buscar la vida por su valía como ciclista. Consecuencia: ha acabado en un equipo de mala muerte y corriendo una carrera de mala muerte. En el Saunier coincidió con Ventoso, que no fue renovado para 2008 a pesar de su juventud, progresión y...debieron hacer migas por su cercanía geográfica y por sus vicisitudes laborales. En cuanto a lo de "duo de la falsedad y la maldad Matxin&Mauro", no creo que haga falta explicar nada.
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No se pierdan el comentario nº 10. La foto ya está cambiada. "Con As siempre acertarás".
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Rasmussen, otro cliente de la farmacia de Mantova tan querida por los corredores del noroeste italiano. Eso sí, sólo compró "productos veterinarios, cremas faciales para mi mujer, y vitaminas".

28 febrero, 2011

Otro año más, Flecha está ahí

Hoy se acaba el mes de febrero y ya se han disputado un buen número de carreras ciclistas, sin especial novedad. Quizás la principal haya sido la sorprendente victoria de Robert Gesink en la Vuelta a Omán, donde ganó la etapa de montaña inflingiendo grandes diferencias a los rivales, y al día siguiente la cronoescalada. En teoría sus objetivos están muy lejos de mitad de febrero y el recóndito emirato de la península arábiga.

El Rabobank es el equipo, junto al Sky, más en forma del momento. Freire ha sumado dos nuevas etapas en Andalucía -catorce temporadas seguidas ganando al menos una carrera- y este fin de semana el gran Sebastian Langeveld se llevaba la carrera más prestigiosa en lo que va de temporada, la antigua Het Volk. El Laigueglia, que parecía que podría disputar ese título entre las carreras de febrero, ha seguido ahondando su descrédito de los últimos años con un triunfo de Pietropolli.

La carrera que abre el calendario belga se disputó bajo unas condiciones perrunas de frío y lluvia. El holandés, que como es tradicional en su país sólo conoce como equipo el Rabobank, atacó a 50 kms. de meta subiendo el Eikenberg, consiguiendo una exigua ventaja de medio minuto, demasiado poco para la distancia a meta. Mientras los perseguidores no se organizaban, la diferencia siguió aumentando. A -30 kms. Flecha se fue solo, y consiguió rebajar la desventaja de un minuto tras quince kms. de persecución exitosa.

Pasan los años, cambian los nombres, y siempre es la misma historia. Flecha persiguiendo. Como es un corredor telegrafiado, se pasó esos quince kms. para meta intentando atacar, en vez de intentar descansar y recuperar algo de energía para el sprint final: llegó agotado y agotó lo poco más que tenía. En el agónico sprint final perdió, como casi siempre en las carreras del norte. La única excepción fue esta misma carrera el año pasado, la excepción que confirma la regla.

La nueva derrota de Flecha tiene otra lectura. Ha perdido contra un ex-compañero de equipo que aprendió bajo su manto. Langeveld, gregario de planta impresionante en la mejor tradición de la escuela holandesa, ya tuvo sus más y sus menos con Flecha durante la París-Roubaix de 2008. El enfrentamiento no fue directo, sino a través de su director. En aquella ocasión Flecha se había caído, o pinchado, o tenido un brote de urticaria, justo en un momento clave de la carrera. Por delante iba Langeveld junto a Poosthuma y Leezer.

El español se quejó amargamente en meta que no hubiesen hecho parar a los jóvenes corredores para ayudarle. Las declaraciones del director de ambos fueron esclarecedoras. Flecha sólo duró una temporada más en el equipo, donde al menos pudo conseguir su única victoria en sus cuatro años con los holandeses, el Circuito Franco-Belga de octubre, que ese año fue de sólo 50 kms. por las malas condiciones climatológicas.

Langeveld, con 26 años, ha igualado el mayor éxito de Flecha en el norte. Adri van Houwelingen no estaba tan equivocado en aquel 2008. Y Langeveld sigue siendo gregario en un equipo que tiene como jefe de filas para el pavés a Breschel. Flecha, empero, disfruta de una capitanía eterna, igual que de una de cobertura servicial de los medios patrios, desmayados ante el resultadismo y el mérito de "estar ahí". Pues vale. Otro año más.
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El domingo en la K-B-K sprint masivo con triunfo de Sutton, australiano del Sky de 26 años. Flecha estuvo entre los que preparon el sprint. Batió en meta a gente como Greipel y Farrar, algo al alcance de muy pocos.
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Ivan Basso gana ¡al sprint! el GP de Lugano ante Fabio Duarte, el colombiano del Geox.
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Publireportaje final de la campaña final de El País de estas últimas semanas. El lunes se ha rematado con esta historia tangencial, muy relacionada con el core capital de la campaña.
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La totalidad de los blogs que crean los periodistas de ciclismo empiezan con fuerza y acaban abandonados en pocos meses. Un ejemplo fue el de Garai para Marca. Ahora le ha tocado el turno a Juan Gutiérrez de As: este ni siquiera empieza con fuerza. Mejor no les hablo del interés y la originalidad, ausente en cualquier planteamiento previo.

10 octubre, 2010

Todos somos contingentes pero TU siempre serás necesario

En estos tiempos de zozobra, tras un año de motores en la bici, sanciones por bolsas de sangre de hace seis años, clembuterol, etapas reinas resueltas con un apretón de manos, Birillo ganando el Giro y Mosquera casi la Vuelta, llega Óscar Freire y gana por fin la Paris-Tours.

Por fin porque en 2001 fue segundo, ganando el sprint del pelotón, ya que por delante las motos habían llevado a la victoria a Virenque. En 2004 y 2007 fue tercero, y el año pasado quinto. Era el único trofeo de sprinters que le faltaba, tras haber ganado Sanremo, Mundial, Gante-Wevelgem, Hamburgo y maillot verde del Tour. Es un corredor único y difícilmente repetible, un patrimonio del ciclismo mundial.

La carrera se disputó con un maravilloso sol otoñal y la eficaz realización de la televisión francesa. Año tras año, y nunca defrauda, una de las grandes citas de la temporada, aunque no lo vaya a leer jamás por ahí. A 25 kms. de meta iban escapados un heterogéneo grupo de corredores, donde destacaba el antiguo compañero de Freire y siempre jefe de sí mismo J.A Flecha.

En la sucesión de cotas que hace algunos años se incorporaron a la parte final de la clásica de las hojas muertas el corredor español  fue reintegrado en un pelotón que tampoco tiraba a tope, mientras su compañero de escapada Lequatre atacaba y conseguía abrir un gran hueco. Por detrás Gilbert probaba mirando atrás, a ver dónde iba Pozzato, pero no hizo ni un amago de intentar irse sólo. ¿Miedo tras el fallo en el cálculo de la distancia en Geelong? Quizás, pero no es normal ver a Gilbert contener un ataque, su mayor seña de identidad.

Allá el, porque con su actitud conservadora simplemente consiguió mantener la carrera en orden y llevar en volandas a todo el pelotón a un sprint en el maravilloso Boulevard de Grammont de Tours, uno de los lugares míticos del ciclismo. Lequatre, muy entregado, consiguió llegar en solitario al último km., con un pelotón encabezado por el Vacansoleil, que antes había intentado una fuga con Marcato. En una toma aérea se vio como Óscar Freire era el de las grandes ocasiones, situado cómodamente en la quinta posición del pelotón.

Con Lequatre neutralizado, empezaron los bandazos propios del sprint masivo, algo que no se veía en la carrera desde 2007, cuando ganó Petacchi con el maillot del Millram el mismo año que dio positivo por salbutamol en el Giro y tras cumplir varios meses de sanción. Aquel sprint lo iba a ganar Freire, pero  McEwen que la emprendió a cabezazos con el de Torrelavega, y el impacto con la mano de un espectador, retrasaron al campeón a la tercera posición.

Este año también estuvo McEwen de por medio. Freire se quedó ligeramente arrinconado contra las vallas y, cuando intentó salir, el australiano que jamás ha hecho nada en ninguna clásica de relieve, intentó volver a hacer un tapón. No le salió bien porque su velocidad ya no es la misma, y Freire tuvo que caracolear a 70 km/h, con el sprint ya lanzado, para situarse por la parte central de la calzada y batir al sprint a Angelo Furlan y Gert Steegmans.

Con su tradicional celebración de los brazos en T y el colosal grito que ha estropeado la siesta de domingo y de puente a los vecinos, la explosión de júbilo fue enorme. Freire se reivindica tras las dudas del sprint del Mundial, donde sólo pudo ser sexto, batido por corredores inferiores como Davis o Van Avermaet. Esta temporada ha corrido con 34 años y se ha llevado dos grandes clásicas, la Sanremo y esta Paris-Tours, una carrera que se lleva disputando desde hace 114 años y que cuenta con 104 ediciones. Como en tantas otras ocasiones, Freire es el primer español en conquistarla.

En la entrevista no parecía especialmente contento, y en el larguísimo podio -el speaker ha hecho una broma sobre la impaciencia de Freire al ver que no acababa el protocolo- tampoco. Era el Freire de las grandes ocasiones, el que gana de manera espontánea y natural, el que consigue grandes triunfos mezclados con etapas en Mallorca o Andalucía. El mismo Freire de siempre, buscándose la vida en solitario, sin lanzadores, sin referentes en su país, sin referentes en la historia del ciclismo.

En estos tiempos de zozobra, les decía, Freire reconcilia con lo mejor del ciclismo, con la más pura tradición del corredor que sonríe al entrar en meta ganando; con el que no se siente superior a los demás, sino uno más que unas veces puede ganar, pero muchas más perder; con el que gana en su terreno y no ambiciona otras especialidades que no le son propias. Freire es la antítesis de todos estos campeones de paja y hiel que han brotado en estos años de miseria y descrédito de este deporte.

Volverán las ganas de no volver a ver ciclismo, llegarán días en los que no habrá ningún referente, en los que todo esté acabado, y bastará pensar en alguno de las maravillosas victorias de Freire a lo largo de todos estos años para recuperar las ganas de seguir apostando por este deporte. Yo, por mi parte, voy a ver vuelos y hoteles para Copenhague 2011, la que parece que será la última actuación de un deportista único y genial, un deportista necesario. Y ojalá gane, porque eso significará que continuará una temporada más luciendo su color identificativo: el arcoiris del campeón del mundo, el del campeón del ciclismo.
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Gesink repite triunfo en el Giro d´Emilia, imponiéndose a Dani Martin -en forma desde agosto y sin pasar por la Vuelta- y Scarponi. El holandés, que este año ha sido sexto en el Tour con 24 años recién cumplidos, lleva ya tres victorias esta temporada y dice que va a por Lombardía. El año pasado ya fue sexto.
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Aldo Sassi ya cita la Biblia cuando se pone a hablar. Nínive y el profeta Jonás, hombre justos y hombres corruptos. Qué italiano y qué previsible. Acabará sacando su librito de cómo ser un ciclista limpio -gracias a sus consejos y asesoramiento- y obteniendo pingües ingresos por ello. A beneficio de una fundación, claro.
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"Señoras que leen La Razón y que creen que hacer dieta consiste en tomar clembuterol"
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La firma al final, con fuerza y mayúsculas. El estilo con frases cortas, lapidarias. Pisando fuerte. ¿El contenido? De chiste.
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Claro, nadie conoce la supuesta investigación de la Guardia Civil sobre el Xacobeo que aventuró un burbujeante periodista local de El País.
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Xavier G. Luque, al que la foto de La Vanguardia muestra huraño y triste, mantiene su característica postura en torno al tema del momento. Bueno, el mismo tema del que ya dejó evidentes muestras en la gran ruptura de la Operación Puerto. Sigue siendo un "número uno", aunque su firma haya pasado a ser muy esporádica, y se queje de que el dopaje lleva al ciclismo a la primera portada, y no sus excelsas crónicas del Tour, mezcla de chascarrillos de hoteles, pellizcos monjiles y desencanto. El 1 de octubre, tras la rueda de prensa de Pinto, apareció su columna "Un deporte de alpargata", comparando la situación de Contador con la de un hipotético caso similar. Mira que podía haber escogido otra comparación que no fuese Lionel Fuerza Messi, pero bueno, también cuando la O.P no dejaba de hablar de Ronaldinho y sus prestaciones atléticas, y el diferente trato y bla-bla-bla.

"Contador estuvo acompañado de su hermano y agente -que le iba llenando el vaso de agua- y de su jefe de prensa, al que paga de su propio bolsillo. Y estamos ante el mejor ciclista del mundo. La sensación de soledad era inmensa. Ni un médico, ni un abogado, ni un representante cualificado de su equipo. Nada".  Luque debe pensar que el jefe de prensa se lo debe poner el mismo equipo al que despreció nada más acabar el Tour anunciando su fichaje por otra formación, y diciendo que no se volvería a poner su maillot, a pesar de quedarle cinco meses de contrato. O quizás está pidiendo que el CSD, en un momento tan vergonzoso que da pena recordarlo, le deje su sede para defenderse, como en 2007.

"Y no hablemos de la UCI. En condiciones normales, vista la ínfima cantidad que han detectado los análisis, este caso no debería saltar a la luz pública. Un aviso al ciclista, una explicación -científicamente impecable- sobre la carne contaminada y caso cerrado. Que es como acabará". Con el mayor deseo, que no certeza, de que se acabe tragando estas últimas palabras, les informo que desde entonces La Vanguardia no ha publicado nada más reseñable del caso. Evidentemente, es porque se han quedado a gusto.
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La clave nacionalista de este titular no es exclusiva de este periódico, lo he visto en bastantes más. En la torticera mentalidad de defender a nuestro ciclista como si fuese Las Meninas o la Dama de Elche, se equipara el artículo de una revista con la opinión de un país. "Bélgica también arremete", de donde se infiere que ese "también" engloba a Francia, Alemania y EE.UU, los otros países donde están radicados los medios que osan cuestionar la teoría del Komando Solomillo.

El titular está muy bien, en serio. Significa que ningún medio en España publicará nada en contra de los intereses de Alberto Contador Velasco, porque entonces el titular pasaría de ser generalista a muy particular, tipo "una revista cordobesa de difusión municipal dice que Contador tenía DEHP en la sangre". Significa que esto nunca pasará, porque dejaría de ser español: hay que mostrar unidad. Ni una grieta en las filas. Y significa algo que cualquiera puede ver: han pasado diez días desde que la ARD emitió su reportaje y ningún canal español ha manifestado interés por hacerse con los derechos y, una vez convenientemente doblado o subtitulado, emitirlo y que la audiencia se pueda hacer una idea.

Eso es unidad nacional. Y espíritu informativo