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07 enero, 2013

Una atención especial para...

Nuevo año y nueva entrega de esta sección periódica, por anual, de este modestísimo blog. Sin ser su finalidad, ha llegado a ser vista como una especie de profecía de Nostradamus, cuando sólo pretende destacar a una serie de corredores que, por una razón u otra, afrontan en 2013 una temporada decisiva. En 2012 puedo decir que fui especialmente nefasto con los protagonistas, pero ellos mismo se lo buscaron.

Ángel Madrazo: el gorrión de Cazoña ya ha dado buenas muestras de su valía -su ataque en el Poggio en la última Sanremo-, pero cumple 25 años y, entre lesiones y caídas, sigue sin acabar una grande. Este debería ser el año. Por otra parte, su defensa talibán de Lance Armstrong y decir que todavía cree en los Reyes Magos hacen pensar que será otro ciclista más.

S. Sánchez: ¿Cómo alguien con 35 años puede salir en esta sección? Bueno, el asturiano afronta la temporada en la que deberá gestionar su vejez, ya evidente. En el equipo lo van a mandar al Giro, donde objetivamente sólo puede aspirar a una etapa (o dos segundos puestos, que para el cuentan lo mismo), y no a ese podio que dice que le falta -junto con el del Mundial- para irse satisfecho del ciclismo. La combinación de su edad y su objetivos dará lugar a situaciones francamente comprometedoras: ¿será capaz de seguir mejorando en la tercera semana? ¿no ha aprendido nada del caso Barredo?

Nibali: lleva dos años sin ganar una carrera de entidad -vale, una T-A- y sin dejándose muchas carreras en el camino. Ha fichado por el Astana, donde se encontrará con muchos amigos del plan Ferrari, y un calendario despejado para sus objetivos: de momento, vuelve al Giro con sus dos colegas Vanoti y Agnoli. En las Ardenas también compartirá maillot con Iglinski, que le birló la Lieja 2012. No se: vislumbro transformación en ganador eficiente o desastre total, que viene siendo lo mismo.

Hesjedal: el canadiense, de 32 años, ganó el Giro del año pasado sin haber ganado jamás una carrera por etapas, a lo Gotti, que sin embargo era mucho más joven. Del canadiense no se puede esperar mucho más: ha dado el butrón de su vida en el equipo limpio del Garmin, el mismo que transformó en un sólo año a Wiggins. El de Vaughters. Como representante del nuevo ciclismo, espero muchísimo de el, algo asi como su espectacular 2011, donde no dio pie con bola.

Van Garderen: con Evans asumiendo su edad y tras haber acabado 5º en el Tour con 24 años, demostrando una sorprendente resistencia en montaña y que va a arrasar en las cronos del futuro, del americano sólo espero que suba al podio del Tour. En su equipo no parecen haber entendido el talento que tienen entre manos, y no han fichado ni un sólo gregario de grandes vueltas. Eso hará de su rendimiento algo aún más elogiable.

Gesink: el pupas del pelotón, tras otra temporada tirada a la basura, irá al Giro defendiendo los colores del Blanco, el extraño equipo -y con horrible maillot- que hace de Frankestein del Rabobank. Está en serio riesgo de convertirse en el enésimo holandés prometedor que se queda en un corredor de equipo con ciertas habilidades, y no más. Si se centra, gana el Giro, pero las carreteras italianas no parecen diseñadas para alguien que a duras penas se mantiene encima de la bicicleta.

Daniel Oss: el que parecía el nuevo talento italiano para el norte lleva un par de temporadas muy decepcionantes. Ha fichado por el BMC, lo que no parece una decisión muy acertada en un equipo que ya cuenta con Hushvod (o su cadáver), Gilbert, Van Avermaet, Ballan y Phinney, y que el año pasado dio lamentables espectáculos de gestión de sus corredores en las carreras de Bélgica, Holanda y Francia. Esta temporada se verá si vale para algo, o lo suyo fue otra de esas locuras del Liquigas.

Goss: el que en 2011 ganó Sanremo y fue plata en el Mundial ha hecho un 2012 lamentable, a pesar de la buena tónica general de su equipo, el debutante GreenEdge. Con 26 años se puede permitir otra temporada similar -en parte porque está en un equipo de paisanos-, pero en el ciclismo las jerarquías se pierden muy rápido, y más en el pujante ciclismo australiano.

Viviani: el nuevo Cipollini (¡ay!) cumple 24 años y se queda solo en el Cannondale -el nuevo nombre del Liquigas-, a ver si rasca algo. El año pasado debutó en la Vuelta y logró dos segundos puestos tras Degenkolb, pero a pesar de los desmedidos elogios que recibe en Italia, a mí no me convence. Si no gana algo importante este año, menos aún.

Andy Schleck: tras su año en blanco, el joven de los Schleck, que todavía tiene 28 años, vuelve a centrar todo su calendario en el Tour, por mucho que haya dicho recientemente que su principal objetivo van a ser las Ardenas. En un equipo hambriento de victorias, y de quitarse de encima la sombra de Bruyneel -apuesto a que jamás será citado en esta temporada que empieza-, quizás sea cierto, pero Andy Schleck todavía tiene que ganar una grande en la carretera.

Los extranjeros del Euskaltel: el griego, el marroquí, Romain Sicard...¿Romain que? Bueno, de este ya ni hablo. Estoy seguro que no rascarán bola y que se quedarán fuera de las pruebas más importantes. No digo que los vayan a tratar como maketos, pero las situaciones van a ser divertidas. Para el que tenga humor con estas cosas, claro.

Kiserlovski: el croata deja el Astana y ha fichado por el RadioShack, se supone que para suplir a los vejestorios Kloden y Horner, o incluso a F. Schleck si la federación luxemburguesa se pronuncia de una vez. El año pasado debutó en el Tour y se tuvo que ir a casa tras la caída provocada por las chinchetas camino de Foix. Me parece un escalador muy bueno y elegante, y creo que el cambio de equipo le va a sentar muy bien.

A nivel general, será interesante seguir a Valverde enfrentándose de nuevo al muro del Tour, el Sky y su fórmula mágica -especialmente a Siotsiu y Kiryenka sustituyendo a Rogers-, el Vacansoleil en conjunto y su fichaje estrella ¡Rujano!, además del Lampre y su espeluznante decadencia (encarnada en el fichaje de Pozzato, un fijo de esta sección). Nos espera una temporada 2013 donde el mantra del ciclismo limpio y el deporte que cambia volverá a ser repetido. En octubre nos vemos con estos nombres, y ya verán.
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La prensa local y afecta despide a Barredo. En el caso concreto del periódico de su pueblo de adopción, no ha encontrado mejor fotografía que esta. El contenido está a la altura: "era casi un secreto a voces", confirmando que se trata de un pueblo, y toda la culpa es de la UCI, que le tiene manía. Ni Caro Baroja hubiese explicado mejor la esencia de una aldea.

La noticia está llena de mentiras (lo de las caídas, por ejemplo), omisiones y capciosidades para dejar a su ser querido indemne y víctima de una injusticia. Es el estilo habitual de la prensa local, que siempre está pidiendo fondos, inversiones y dádivas (en general, favores) y que, en las escasas ocasiones en que no llegan, se llevan a cambio insultos, palabras mal sonantes y una ración de carbón. Subvencionado.

En el caso del otro pueblo grande de la región, la noticia se ha retrasado hasta el ¡3 de enero!, no vaya a ser que aguase la siesta a la heroica ciudad. La foto escogida está a la altura de la función que suplía Barredo en el ciclismo profesional.  Firma Cima, un periodista ex-ciclista que compite de tu a tu con Urraburu en cuanto errores gramaticales, de palmarés o de pura decencia.

Dice que Barredo ha tenido "graves problemas psicológicos" con su problema con el dopaje, por lo que se "ha puesto en manos de médicos" (otros, se entiende), que no pudo correr ni Tour ni Vuelta "en 2011" (sic) por ese mismo problema (creía que había sido porque se había caído) y, respecto a su futuro como comercial del café, "ayer, día 2, Barredo debía comenzar en Madrid, pero retrasó unos días su incorporación.". Como buen asturiano.

¡Ahora si que le van a invitar al pinchín en todos los bares por donde se pase! ¡Y por cuestiones laborales!
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La Vuelta recupera para 2013 una de sus subidas míticas, que no se ascendía desde 1997: el Naranco de Oviedo. La noticia es muy interesante, porque dice que el Ayuntamiento de la heroica ciudad sólo pagará unos ridículos 20.000 euros por ser final de etapa, una tarifa que sólo se aplica a aldeas. A buen entendedor...
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Graham Watson, que no necesita presentación, ha inmortalizado ese ciclismo. Normal que defienda a Armstrong, aparte de por su condición de anglosajón, como hace siempre. Siempre me ha parecido un personaje nefasto,  peligroso -llegó a poner un tweet realmente ofensivo cuando se cayó Weylandt: lo borró en cuanto le dijeron que el belga se había muerto- y tan creativo en su profesión como un huevo frito a la gastronomía.
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Con ocasión de las recientes festividades, han abierto en Madrid La Bicicleta cycling cafe and workplace, en un local centralísimo que en tiempos fue una administración de lotería. Presentado en su gestación como un bar de esos que existen en Londres y otras capitales donde todo en gira en torno a la bicicleta, desde luego lo han logrado con los toques peculiares de nuestro país, que está más cerca de Marruecos que de Inglaterra. 

Yo he estado en varios de esos locales que ahora intentan imitar, y son muchísimo mejores; por lo menos te da la sensación de estar en un sitio donde se venera el ciclismo, y donde te vas a encontrar a gente de tu mismo jaíz. No es el caso de La Bicicleta. Con el mayor número posible de mesas y sillas para facturar por la cafetería, auténtico centro sobre el que gira todo, lo demás es accesorio. No hay ni una foto de un ciclista, una elección muy respetable y sintomática.

Eso sí, hay sandwich y pseudocomida con nombres como Indurain, Delgado (vegetariano), Tour o Giro, significándose especialmente el Contador, que tiene como ingrediente estrellla el salmón, y no el solomillo que cabría esperar. Del workplace no se sabe mucho: las mesas son de café, y la gente que está con un ordenador no está trabajando, de la misma manera que la gente que lleva zapatillas de deporte no está haciendo deporte. Por lo general.

La clientela está formada por gente de tendencia y que siempre esta volviendo de un pequeño break. Se respira muy poco ciclismo y mucho oportunismo. Los libros que hay son de los de a euro el kilo, compuesto por ediciones juveniles de Julio Verne y otro tipo de desechos propios de esta era del papel regalado y despreciado, cuyo valor reside en ser un objeto de decoración. Todo muy ciclista. Les irá bien. Ya les digo que el local está magníficamente situado, geográfica y cronológicamente, para lo que buscan.
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Según esta noticia acrítica, porque El País en Madrid hace la corte y el coro a las decisiones del PP -a ver cuando nos dicen que fué de Saenz y Tamayo, en vez de poner inauguraciones de locales de cupcakes-, Madrid 2020 pide otros 1000 millones para infraestructuras deportivas. Ah, y otros 1500 para otro tipo de infraestructuras. Seguramente la cantidad final, de aprobarse, será el doble.
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(Relacionado con lo anterior) En la revista femenina de El País, una guía de las tiendas de bicis más chachis y molonas, según el acendrado gusto de la redactora.¿A qué ninguna parece una tienda de bicis, y si el pasatiempo de un rico que ahora no tiene trabajo? "Yo soy arquitecta". No, tu eres una oportunista, y si el golf estuviese de moda tendrías una tienda de palos y bolas, porque para tí son lo mismo que ruedas y pedales.

26 octubre, 2012

Julich confiesa lo justo: salva el pasado, y salva su futuro

Un podio como el Mar de los Sargazos
Uno de los aspectos más interesantes del informe USADA es que en todos los testimonios recogidos están cancelados con una banda negra y un escrito "Rider nº" aquellos corredores que, citados por los que quisieron colaboran, no forman parte de la investigación, que siempre se centró en Armstrong.

Un análisis cruzado con la plantilla del UsPostal o los residentes en Girona en aquel cambio de milenio tan de mete y saca da con bastante facilidad los nombres: por ejemplo, Roberto Heras es "Rider 7", así identificado en testimonio de Jaksche (página 6) como ganador de la Vuelta a España positivo por dopaje.

Entre los famosos americanos residentes de Girona estaba Bobby Julich, dicen que "Rider 4", enemigo íntimo de Armstrong, coétaneo suyo y con el que sólo coincidió en sus tiempos de Motorola. Armstrong jamás lo quiso en su corte del UsPostal, y se despreciaban mutuamente. Julich jamás colaboró en la investigación de la USADA: no fue requerido por no formar parte de la plantilla de Armstrong, aunque bien pudo hacerlo a iniciativa propia.

Ayer dimitió de su cargo como director de equipo en el Sky que mea agua bendita, ese equipo sanísimo que cuando se fundó en 2010 se hizo sobre la base de nubes de algodón de que toda su plantilla y cuerpo técnico (casi 80 personas) no tuviese ningún vínculo pasado con el dopaje. Ya han tenido que despedir a Michael Barry y ahora ha llegado lo de Julich.

El americano ha confesado parte de su dopaje, que centra entre 1996 y 1998 exclusivamente, aunque fue profesional hasta 2008, y lo ha hecho en una carta al Sky y facilitada en exclusiva a cyclingnews.com . Evidentemente, como siempre que ocurre uno de estos requiebros en el ciclismo, todo tiene su intrahistoria, que en el caso de Julich es mucha.

Julich tenía 25 años y corría su segunda temporada de profesional cuando acabó 9º en la Vuelta de 1996, demostrando buena aptitud contra el reloj y subiendo. Al año siguiente fichó por el Cofidis, igual que Armstrong, con su bien conocida historia de la temporada en blanco por el cáncer. Cuando para 1998 el cowboy formó el UsPostal, Julich decidió quedarse en Cofidis, donde obtuvo el sorprendente tercer puesto en el Tour, del que viviría gran parte de su vida deportiva.

Lo logró como lo logró: en este Tour se fueron muchos para casa, el Cofidis era un equipo francés y se vio muy favorecido por las circunstancias. Jamás volvió a entrar en el top-ten de una grande. De como era el Cofidis en aquella época (Vandenbroucke, Casagrande) no hace falta extenderse mucho, aunque ya ven que Julich en su confesión acota su dopaje a esos años, y ahí está el interés.

En 2000 pasa al Credit Agricole con su compatriota de Girona Vaughters, que en el informe USADA queda retratado como todo un experto en drogadición (tuvo el record de la subida al Ventoux hasta que se lo quitó Mayo), como gran parte de ese equipo en esas fechas, incluyendo al santísimo Voigt, O´Grady o un jovencísimo Hushvod que por aquellos años residiá en el Roselló y frecuentaba la grupeta de Girona, y todo porque Europa es muy pequeña y pasan ese tipo de coincidencias.

Estuvo dos temporadas, con resultados paupérrimos. A pesar de esto, y como era de la banda de Girona, el Telekom lo fichó para el 2002. Era una práctica frecuente por entonces, y así aparece en el informe USADA: Telekom ficha a Livingston para que le cuente cómo se dopaba con Armstrong, Manolo Saiz ficha a Vande Velde por el mismo motivo, y así múltiples movimientos cruzados entre UsPostal, T-Mobile, Saiz y Riis, donde en algún momento habría que recuperar la figura de Andrea Peron.

El destino de las dos temporadas de Julich en T-Mobile fue aún más triste de lo que se podía esperar por su trayectoria, en claro paralelismo con las otras tres estrellas rutilantes fichadas por los alemanes en esos mismos años: Cadel Evans, Santiago Botero y Paolo Savoldelli. Menuda banda, menuda historia hay ahí: ninguno de los cuatro rascó bola, y Livingston acabó dejando el ciclismo con 30 años. A saber qué se ofrecía.

Con esta trayectoria herrumbrosa, Julich ficha en 2004 por el CSC de Riis, donde con 33 años (por entonces era una edad muy respetable) vuelve a carburar, gana carreras y hace un Tour de Francia espectacular como gregario de Basso, por no hablar de su bronce en la crono de los JJ.OO de Atenas. ¿La explicación? Que Riis motiva mucho a sus corredores, que es la misma razón por la que los enviaba a la consulta de Eufemiano Fuentes. Y en 2005 es uno de los mejores corredores del año, ganando la París-Niza, Criterium Internacional y acabando 17º del Tour como gregario, muchas veces subiendo mejor que los jefes de fila.

Hasta su retiro en 2008 en el propio CSC fue un gregario muy valioso. Cambió el sillín por el sillón de director deportivo en un plis-plas, y en 2010 pasó al neonato Sky, dados sus valiosos conocimientos del mundo de Girona, Andorra y las provisiones, que es básicamente lo mismo por lo que se mantuvo toda su vida de profesional.

Viendo su trayectoria, Julich podría haber colaborado, si no con la USADA centrada en Armstrong, si con la UCI o con el ciclismo, contando sus años en el Motorola, y todo lo demás. Viendo su trayectoria, es uno de esos corredores con el conocimiento suficiente como para dar una imagen de conjunto de toda esa época, que sigue siendo la nuestra dada su condición de director del Sky, donde preparaba a Flecha y otros, pero no al núcleo duro.

Pues no. Julich acota su dopaje al uso de EPO "entre agosto de 1996 [estaba en Motorola] y julio de 1998", y que lo dejó entonces porque la mujer de otro corredor -con toda probabilidad Betsy Andreu- se lo dijo a la suya, que le puso entre la espada y la pared. ¿A que es bonita la historia? Y un poco extraña: salvo honrosas excepciones, las mujeres son parte activa de la red de dopaje de los ciclistas, como no puede ser de otra manera cuando te tienes que picar en vena 200 días al año.

También el caso Festina le dejó muy impactado, y que "en cierto sentido, fue como una liberación". Una epifanía, diríamos. Se decidió a competir limpio y que los resultados acabaron llegando, precisamente en el limpísimo CSC de Riis, "que no lo quiero defender como persona, aunque si la estructura del equipo", que al parecer le ayudó bastante dándole "autoestima y respeto por mí mismo".

Qué bucólico todo. Lástima que Jaksche estuviese en el CSC en 2004 (donde también ganó París-Niza y Criterium Internacional un año antes que Julich) y dijese que iba enmierdado hasta las cejas, con dopaje de equipo externalizado en Eufemiano Fuentes.  Será que "autoestima" y confianza son dos nuevas sustancias químicas autoinyectables. "En todo ese tiempo en el equipo no vi nada de transfusión sanguínea ni dopaje estructurado de equipo".

Y cómo lo remarca. En fin. La auténtica razón por la Julich va acotando su dopaje es la misma que mueve al resto de ex-ciclistas a confesar con medias verdades parte de su pasado de doping: ir salvando su palmarés. Julich quiere salvar su medalla de plata olímpica (tras la conversión alquímica de su bronce con la confesión de Hamilton) y lo que pueda, con aras de volver al ciclismo. El que confiesa todo -como Jaksche- es porque nunca quiere volver. A Julich lo volveremos a ver en breve, y con aplausos, en cuanto acabe esta tormenta. Es un genuino representante de su época, su país y, gracias a su especial vinculación con el Sky, del futuro del ciclismo, que siempre será limpio.
***
Así llegan las nuevas generaciones del ciclismo español. Para Ángel Madrazo lo de Armstrong se reduce a esto: "después de 218 controles antidoping sin dar positivo no tengo mucho más que decir. Para mí los siete Tours son suyos. Para el mundo del ciclismo y para los ciclistas de mi época que crecimos con él, con Beloki o con Induraín, primero, el americano es un ejemplo"

Se ve que tiene la lección muy bien aprendida, tanto que incluso muestra celo vindicador: "Me parece injusto que le sancionen sin dar positivo. Para el mundo ciclista seguirá siendo un campeón. Revolucionó buena parte de las ideas de este deporte. Fue el que introdujo el aumento de la cadencia de pedaleo como uno de los adelantos. Superar las cien pedaladas por minuto fue algo que puso en práctica él."

04 abril, 2012

B-o-o-o-nen de Flandes

Botella-Trofeo de campeón-Flores
Como lleva una temporada incomensurable, para leer los elogios a Boonen basta con remitir a las entradas de su victoria centenaria, la de Harelbeke o la de G-W: es el mejor corredor de la historia sobre el pavés, y el simple hecho de que sólo hubiese ganado dos Tour de Flandes no cambiaba en absoluto el balance.

Ganar un tercer Flandes entraba dentro de lo posible, pero últimamente se viven tiempos de sorpresa en los monumentos (Goss, Nuyens, Van Summeren, Zaugg, Gerrans) y al gran, gran Tom Boonen ya le habían pasado varias jugarretas en la mejor carrera de Flandes, especialmente las realizadas por aquel corredor efímero que fue Devolder, que ganó dos veces el monumento precisamente por ser compañero de equipo de Boonen.

Como he comentado en otras ocasiones, a mí el Tour de Flandes no me gusta especialmente. Es una carrera que frecuentemente se salda con sonoros bochornos -la edición 2004 con Wesseman, o la 2007 con Ballan- y un sufrido aburrimiento por parte del espectador y a la que los organizadores han dado una vuelta de tuerca en este 2012 de manera forzada, contranatura y con resultados realmente estúpidos.

Al igual que en el Mundial 2005 de Madrid, el mejor ganador posible ha venido a salvar una edición completamente desnaturalizada por el capricho económico, el que hizo que las últimas decenas de kms. fuesen la repetición de un circuito en torno al Oude Kwaremont y el Paterberg, para poder cobrar entrada a los espectadores. Fue un fracaso total: la recta de llegada, de unos tres km., era de una desolación absoluta, propia de una vuelta menor en España o algo aún peor.

¿Y el resultado ciclista? Pues salvo los tres del podio que llegaron destacados, el grupo principal que se disputó la cuarta plaza estuvo conformado por ¡42 corredores!. Y eso que decían que el cambio en el recorrido era para endurecer la carrera. Y un pimiento: en algún momento pareció que se podía llegar en un sprint masivo. Sólo Boonen salvó la carrera. Una vez más. Boonen ya es tan grande que supera incluso a las carreras que le hicieron grande.

A 64 km. de meta y en el avituallamiento, con la fuga del día a sólo 2´ y seguramente preparando su golpe, Fabian Cancellara se fue al suelo. Anteriormente ya había pinchado, como le suele pasar en las carreras. Esta vez no hubo un Barredo que lo arrollase: se fue al suelo y tiene triple fractura de clavícula. Adiós a la temporada de clásicas, y otro año que se va sin grandes victorias. Decían sus admiradores que era uno de los más grandes, pero ahí está su palmarés y su edad para desmentir que alguna vez lo haya sido o que lo vaya a poder ser.

Al segundo paso por el circuito final, y con 45 kms. para meta, el grupo pasaba de las veinte unidades y el resto de corredores se integraba en un gran pelotón, y cualquier observador avezado podía ver que jamás iban a sacar diferencia para irse muy lejos. Subiendo el Pateberg y con 34 kms. para meta, Van Summeren abrió mucho su giro, se fue contra la valla y dejó cortado el pelotón de favoritos, entre ellos a un centradísimo Freire.

La ocasión la aprovechó su compañero Paolini para lanzar fuegos de artificio en una escapada sin muchos visos de éxito, mientras hacía como que miraba hacía atrás mientras pasaba al relevo a Chavanel y el sorprendente Jerome del Europcar. ¿Qué decir? Pues que no era el Tour de Flandes. Parecía un circuito de una burda imitación de la carrera.

Sólo en el último pasó por el Paterberg un gran ataque de Ballan, secundado por Pozzato, rompió el pelotón de favoritos. Boonen sufrió para no descolgarse, mientras un increíble y recuperado Principe subía sin una mueca, sentado y sin mover la horrible bicicleta Cipollini con la que se humilla a él y a las carreras a las que aspira.

De ahí a meta los tres colaboraron, claro. Menudo grupo que venía por detrás. Boonen el que más tiraba, junto con Ballan. Pozzato esperando repetir la jugada de 2009 en Harelbeke. A cinco kms. de meta los italianos intentaron hacer la pinza a Boonen: atacaba Ballan, Pozzato se dejaba llevar, y Boonen a arrancar de seco para neutralizar. Fue inútil.

Italia no gana una gran clásica desde el Lombardía de 2008, y habían escogido la peor carrera y el peor rival para intentar romper esta increíble racha negativa, impropia de un país de su tradición. En la recta de llegada, más propia de un circuito de Fórmula Uno que de una carrera de prestigio, se vivió el mejor momento de la carrera, con un impasse muy bien sostenido por Boonen. Ballan inició el sprint como el más lento de los tres, con Boonen segundo.

Pozzato cogió muy bien la rueda al campeonissimo belga, y en algún momento pareció que podía remontar, pero el Boonen de este año es intratable: lanza el sprint y lo sostiene como en sus años mozos. Tercer Flandes para el belga, Pozzato torciendo el gesto en meta pero felicitando a su antiguo compañero de equipo -gracias a Boonen ganó su Sanremo de 2006- y el pelotón entrando a 38".

Ahí se impuso con mucha autoridad Van Avermaet, neutralizado durante la carrera por llevar a Ballan por delante. Cosas del BMC, ya saben, y mejor no hablemos de Gilbert o de Hushvod, meras sombras de los corredores que son. El belga se impuso a Sagan, el joven eslovaco que este año ha conocido el Norte y, en fin, se va con un bagaje de miedo para el futuro: no es que ganase el sprint del grupo en Sanremo, es que en G-W mantuvo el sprint a Boonen y ahora ha estado escapado y ha sido segundo del sprint del grupo.

Freire fue 12º, que creo que es su mejor resultado en la carrera, demostrando que este Flandes es más asequible que el Flandes tradicional. El cántabro es otro que se puede dar por satisfecho, desde un enfoque completamente diferente al de Sagan, por su campaña del norte: igual de competitivo que el eslovaco, y acumulando un bagaje de puntos que hará que le lluevan las ofertas para continuar una campaña más. Al tiempo. El suyo y el de la historia, el mismo que ha rebasado con creces Boonen.
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Kittel gana el GP L´Escaut ante Farrar, el corredor local de Gante, aunque nacido y de pasaporte estadounidense. El joven corredor alemán quema etapas a gran velocidad, y recordemos que el año pasado batió un record de esos muy difíciles: fue el neoprofesional con mayor número de victorias en toda la historia del ciclismo. La carrera era todo un monólogo del Quick Step, hasta que a falta de 20 kms. y ya en territorio urbano, empezó a llover por primera vez en semanas. Caídas, caídas y caídas, Boonen con miedo y ganancia para todos los demás.
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Los 3 días de La Panne, prueba considerada de las menores en Flandes -y que todos los años es mejor que el 95% del calendario español, por ejemplo- vio el primer día el triunfo de Sagan, el primero de los muchos que vendrán en Bélgica, batiendo en la línea de meta a Guarnieri. La segunda etapa fue para Kittel y el liderato para el noruego Kristoff -entre el y Nordhaugh demuestran que hay vida más allá de Hushvod y Boasson Hagen-, que al día siguiente ganó el primer sector. Como suele pasar en esta vuelta por etapas cuando no hay viento, todo se decidió en la crono final a orillas del Mar del Norte. Chavanel voló y, salvo la oposición de Westra -ponga un Vacansoleil en todas sus salsas-, envió a todos a una distancia superior a los 20" en sólo 14 kms. Etapa y general para el francés, otra más para el Quick Step.
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El GP Miguel Indurain asistió a un nuevo triunfo de Dani Moreno, el corredor amigo de los médicos, que sigue creciendo a sus treinta y algo, que gana carreras con frecuencia, y que ya apunta a metas altas. Esta vez batió al esperanzador Mikel Landa (22 años, ojalá cambie pronto de equipo) y, un poco más retrasados, Madrazo -caerá la primera victoria muy pronto- y Rui Costa, compañeros de equipo y esperemos que con trayectorias divergentes. La camiseta de Messi ya está adjudicada.
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López-Egea entrevista a Valverde, de paso por Barcelona para presentar unas gafas deportivas en una conocida óptica del centro de Barcelona. Me cuentan que al acto no acudió nadie más allá de curiosos paseando por Carrer de Angel, y que en la puerta sólo había dos señoras fumando. Ni siquiera la ocasión, tan propicia, ha servido para que periodista y ciclista corrijan sus problemas de miopía severa. El pobre periodista catalán, que ha tomado el relevo en el gremio local a G. Luque -sinceramente irrelevante, creo que ya sólo cubre entrenamientos del Barça- en cuanto a vileza y falta de compromiso con la realidad, dice que Valverde es un innovador por acudir a marchas cicloturistas estando sancionado...como si eso no lo hubiese hecho ya Hamilton o Vandenbroucke, corredores ambos con los que emparenta el murciano.

"Tanto (Contador) como usted han sido sancionados, pero con muchas dudas", llega a decir López-Egea, que no se debe haber leído las sentencias del TAS, donde no se deja lugar a ninguna duda. Su duda vital (¿meto otra trola o hago periodismo?) la hace extensiva, como la peste. La respuesta de Piti está a la altura: "En el caso de Contador, las dudas están ahí. Pero en mi caso todavía hay más dudas porque no he tenido problemas en ningún control. Conmigo no había pasado absolutamente nada cuando hay gente que hacía las cosas mal o de forma ilegal". Ya ven que el propietario de la bolsa 18 sigue aferrándose al argumento de yo nunca he dado positivo, y encima diciendo que el otro sí que ha dado positivo. Tremendo. Qué vileza. A ambos lados del micrófono.
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Siempre me han gustado las historias de ex-ciclistas y su vida de civil tras la vorágine. Esta en particular me ha gustado mucho por el protagonista, el entorno y la oportunidad. 
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Esperanzadora entrevista con Freire de cara a las próximas citas: "podeis contar conmigo". Eso sí, se descartaba -con mucha lógica- para Flandes.
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Barredo: "Venía lanzando y en una curva, donde Cancellara cambiaba una rueda, no pude frenar. Y entre el público y las motos, caí sin poder hacer nada". Debía ser que los otros corredores no venían lanzados. En fin.

15 marzo, 2011

Que la Sanremo vuelva a Bélgica

En cuatro días se disputa la mejor prueba ciclista de un día, la conocida como La Primavera o la clasicissima, el espectáculo de siete horas sobre la bicicleta para ir de Milán a Sanremo en la que es la carrera más larga del calendario, casi 300 kms. resueltos tradicionalmente con un sprint que justifica toda una vida deportiva.

En vísperas de la Sanremo, que para mí es uno de los momentos cumbre de la temporada, está bien recordar que el ciclismo es  un deporte que puede escoger entre una miríada de pruebas, muchas de ellas centenarias, y que hay tanta variedad que podemos hablar perfectamente de diez grandes citas cada año, cada una con sus específidades. Si lo piensan bien, no hay otro deporte igual. No hay nada igual a la Sanremo, la cita con la velocidad y el vértigo de cada primavera.

Tras los vaivenes de los últimos años, parece que el final se asienta sobre el lungomare Italo Calvino, dejando esos casi tres kms. que hay entre el final de la bajada del Poggio y la meta, el escenario en el que se teje todo el drama de la victoria y el fracaso. El año pasado llegaron todos en fila india, con el Liquigas haciendo el tren para Bennati y dejando la victoria en bandeja para Freire. Será difícil que se repita algo así.

El favorito número uno es Phillipe Gilbert. El tremendo belga lleva tres victorias esta temporada, en Italia se siente como en casa, ya ha sido tercero en la carrera y es extremadamente ambicioso, como ha demostrado en la recién concluída Tirreno-Adriático. Sin embargo, luchará por evitar el sprint masivo, porque en un final llano no es el más rápido. Habrá ataque en el Poggio o en el tramo final. Es muy probable que la Milán-Sanremo vuelva a Bélgica, tras la última victoria de un nacional en 1999 (Tchmil) y la tremenda serie de victorias de Eddy Merckx  (siete).

Y si no es por Gilbert, será por Boonen. El flamenco, ya de por sí uno de los mejores corredores de clásicas de todos los tiempos, necesita una Sanremo para completar su palmarés, excesivamente belga. No fue hasta el año pasado -etapa en T-A- que obtuvo su primera victoria en Italia, continuada después con un segundo puesto en la carrera que nos ocupa. Ha pasado de manera anónima por la carrera de los dos mares, igual que Freire, pero nunca hay que descartarlo, como al cántabro.

El tercero del año pasado se llama Alessandro Petacchi y ha estado muy malito de anginas, paperas y lupus, tan malo que no podido evitar meterse en todos los sprints de la carrera de preparación, y quejarse allí donde le han puesto un micrófono. Abandonó hace dos etapas, igual que el joven Oss, otro que fue tercero en una etapa de T-A, después se puso malo, y que el año pasado llegó como lanzador -¡de neoprofesional!- al sprint final. Seguramente se recuperarán de sus dolencias y estarán el sábado en la salida, porque ya se sabe que en este ciclismo que nos ha tocado vivir: estar enfermo antes de una gran cita es sinónimo de rendimiento mayúsculo.

El cuarto del año pasado, el neoprofesional Sacha Modolo -perdió el podio por un centímetro- está desaparecido en combate, igual que Ginanni y otros italianos pintorescos, pero es probable que también se dejan caer por el sprint final. Quien si estará y con sus opciones de triunfo es Bennati, que ha empezado muy fuerte la temporada y que quiere quitarse el gafe en las grandes citas, como si fuese fácil. Me resisto a darle el rol de italiano con más opciones en la carrera, honor que reservo para Ballan: se la tiene que jugar de lejos, pero está en muy buena forma y va con un equipazo. Además, sabe lo que es ganar grandes carreras, aunque la última fuese en 2008.

Y para cerrar el grupo de grandes favoritos no hay que dejar de mencionar al Garmin con su tridente de Farrar, Haussler y Hushvod (¿quien lanza a quien? en este equipo van a acabar mal) y bueno, a ver que puede hacer Cavendish, el sorprendente ganador de 2009 en su primera participación, con un sprint sencillamente jamás visto en el ciclismo contemporáneo. Le hará falta llegar con Goss. Sin embargo, sus opciones pasan porque no haya mucha batalla antes y no parece que vaya a ser el caso, especialmente con Gilbert y Cancellara en liza, especialmente con el suizo cerrando el grupo de favoritos.

Cualquiera fuera de este reducido grupo sería una gran sorpresa. Pozzato ha empezado muy tranquilo la temporada -año tras año es uno de los corredores que más compite-, Greipel y McEwen jamás han ganado en una gran cita, Ventoso lo puede hacer muy bien pero no entra en ninguna cabeza un puesto entre los cinco primeros, y pare usted de contar. Año tras año la lotería de la Sanremo toca siempre a unos pocos, que casualmente suelen ser unos grandes campeones muy escogidos y donde el azar influye muy poco. Si no puede ganar Freire, que al menos gane Boonen o Gilbert. Porque se lo merecen y porque se lo merece la carrera.
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Evans gana la etapa de Macerata de la Tirreno-Adriático. En un final idéntico al del año pasado, con victoria de Scarponi, el BMC trabajó magníficamente para llevar el ritmo elevado. El primero en atacar fue Cunego, al que se intentaron pegar Oroz e Izaguirre, y también hubo un bonito ataque de Madrazo, el joven cántabro del Movistar y uno de los españoles más prometedores. Evans aprovechó su agilidad sobre la bicicleta para ponerse en cabeza en la curva más estrecha y, un poco como en la F-V del año pasado, ganar en un recorrido ideal para sus características. Curiosamente, ya hasta nos hemos acostumbrado a ver a Evans ganar. Tanto que hoy no ha parecido extraño verlo en el primer cajón del podio, al hombre que ha sido tres años seguidos segundo en Dauphiné, y dos años seguidos segundo en el Tour. Le acompañan en el podio Gesink a 11" y Scarponi a 15". La crono final ha sido para Cancellara.
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Yo de este tío no me creo absolutamente nada. Es más: estamos ante otra operación de maquillaje ante un previsible retorno a la competición. Ha preferido cumplir su sanción a decir donde adquirió su EPO "no prohíbida específicamente" -así la definió en el momento de su positivo- y colaborar con las autoridades, si las hubiera.  ¿Por qué equipo podría fichar? El sabrá.  Yo quiero que recupere su proyecto de "ir a ganar la Vuelta a España". Mallorca se lo merece. Y Bunyola ni te digo.
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Como la famosa carrera de quesos cuesta abajo. Mira que no me gusta poner vídeos de caídas, pero cuando son adrede...estos ingleses...
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Decisión editorial en la línea de la política del régimen: El País amplia su sección de deportes. Ayer eran como veinte páginas, veinte, incluyendo alguna tipo Ana Rosa sobre Raúl el que nunca hace nada, o artículos del insufrible, penoso e indolente Juan Cruz, una persona capaz de aburrir a las pirámides y hacer odiar a los canarios. Ahora entiendo la campaña previa sobre que el dopaje son pelillos a la mar...