Para el etapón de ciclismo que se vivió ayer en el Giro hacía falta el ingrediente básico del ciclismo, que es resistencia. Doce días de competición seguidos llevaba la carrera merced a la herencia de Zomegnan, la estúpida excursión a Dinamarca y el día de descanso el cuarto día.
Hasta Ventoso, un corredor experimentado, reconocía que jamás había hecho doce días de competición seguidos. Aparte de lo ya recorrido y comentado, los ciclistas habían acumulado en los últimos días etapas de esas de "transición", como por ejemplo la que ganó Roberto Ferrari con 242 km. y 6h 30´ en la bici. Ganó por el desorden de una caída -Cavendish tuvo que frenar y sólo fue cuarto- y porque el rival era Chicchi, el supuesto sprinter treintañero que jamás se había colado entre los tres mejores en el sprint de una gran vuelta.
También porque recorrió toda esa distancia, claro, y ha seguido ganando porque es de los pocos sprinters que no se han ido a casa antes de la primera etapa de montaña (Goss, Demare, Haedo, Renshaw, Lancaster, Bonnet), o no han tenido la connivencia de los jueces tras dejarse remolcar en etapas que no eran de montaña, como Cavendish. El británico pudo ganar el jueves en la etapa-farsa de Cervere (121 km., una etapa de descanso camuflada antes del fin de semana de montaña) en un sprint de nuevo caótico donde se impuso por poco a Kristoff, otro Katusha que vuela.
El día anterior el pelotón disputó una etapa muy interesante por Liguria, donde la escapada llegó y se impusó Bak del Lotto, un especialista en la Roubaix que este año se perdió las clásicas por una caída en la Het Volk. Casar, segundo en la etapa, estuvo rozando el liderato durante mucho tiempo -acabó cuarto de la general ese día- y Andrey Amador, el tenaz costarricense del Movistar, acabó tercero. Era su presentación en sociedad, pero tras este fin de semana ya no podrá pasar inadvertido, o sólo advertido por su nacionalidad o su filiación materna con Ucrania.
En la etapa del sábado camino de Cervinia -casi 50 km. de ascensión de los 206 km. de la etapa- también llegó la escapada, y también iba en ella Andrey Amador. Con 13´ de ventaja al pie del primer puerto, el mal tiempo reinante y que no había nadie peligroso en la fuga, el pelotón dejó ir hasta tal punto que parecía que los fugados no importaban a nadie. Ya saben, el soniquete de "la primera etapa de montaña, atacarán los favoritos, habrá el espectáculo que os prometíamos".
En contra de lo esperado, hubo ataques, y los hubo en el primero de los dos puertos: atacó en la fuga Jan Barta, el extraño checo del NetApp que ya ganó la Coppi&Bartali, quizás porque pensaba que iba a ganar con 22 km. del Col de Joux por subir, o los 28 km. de Cervinia, ese puerto que nunca se mete en los colosos, quizás porque sólo se ha subido tres veces, una de ellas muy recordada. Fue en 1997 y Gotti, con un ataque a cuatro km. de meta, fundió a Tonkov, que parecía el seguro ganador de aquel Giro que en España sólo retransmitió EITB y TeleMadrid. No, no había streaming por Internet.
También atacaron en el pelotón Cunego y Rujano, escaladores livianos y, en el caso del italiano, con ambiciones en la general, donde sólo estaba poco más de un minuto del liderato. El venezolano no fue muy lejos -aunque no llegó a abandonar por la lluvia, como en 2006-, y Cunego llegó a empezar a escalar en solitario Cervinia, pero su apuesta de "o todo, o nada" -siempre elogiable, y más cuando lo ha intentado varias veces- queda ahí como demostración que otro ciclismo es posible.
Entre los fugados Amador se lanzó en un descenso loco-loco, dio caza a Barta y se fue solo, otra cosa loca-loca. Sólo fue cazado de nuevo por el checo y otro fugado como De Marchi a 11 km. de meta. Sorprendentemente, no se descolgó y aguantó el ritmo mientras el pelotón se acercaba por detrás, dejando su diferencia al pie de Cervinia de 7´ en apenas un minuto de margen.
Hesjedal demostró estar muy bien y atacó a 5 kms. de meta con Nieve, y sólo J. Rodríguez salió tras ellos. Reintegrado de nuevo, el canadiense de origen escandinavo repitió la jugada a dos kms. sacando un botín de nada menos que 26" en meta al resto de favoritos. En el sprint por la etapa, Amador batió a un fundido Barta, con Hesjedal entrando cuarto a sólo 20" de la victoria de etapa. A la velocidad que iba, 400 metros más le hubiesen bastado. Se tuvo que conformar con recuperar el liderato.
Con el cansancio acumulado, la etapa de ayer se convirtió en un magnífico espectáculo y una escabechina. 172 km., ningún puerto por encima de los 1.600 metros de altura, pero entre la lluvia, el frío y el desgaste, además del ingrediente más necesario -un puñado de ciclistas valientes- se convirtió en un día de esos que recuerdan los aficionados, aunque sólo sea por las escasas veces que se ha subido el puerto final.
En Pian de Resinelli, ocho kms. muy constantes, sólo había pasado el Giro en 1962, cuando ganó el español Angelino Soler. Sobran las montañas alrededor de Bérgamo y Lecco, y siempre que pasa el Giro por esa zona hay un buen espectáculo. El héroe de la jornada se escapó de salida con el francés Bonnafond, que no llegó al final, y acabó ganando la etapa tras 150 km. de fuga, los últimos 75 en solitario. Se llama Rabottini y quizás les suene su nombre porque su padre, profesional en los ochenta, ganó la Tirreno-Adriático de 1986 gracias a una fuga.
A lo mejor al hijo le pasa lo mismo que al padre: recordado por una única victoria, pero ¡qué victoria!. Cuando en el grupo salió otro grupo de fugados Rabbotini ya llevaba 7´ de ventaja, y ahí detrás se juntaron los habituales de los últimos días: Cunego, Bruseghin, Txurruka o Andrey Amador, además de los peones de J. Rodríguez Alberto Losada y Petrov.
El pelotón seguía dejando hacer, de tal manera que a 50 km. de meta Rabottini tenía 9´ de ventaja y los otros fugados más de cinco minutos, lo que convertía a Cunego en líder virtual. En la cumbre de Culmine di San Pietro -donde se despeñó Horrillo en 2009-, penúltimo puerto de la jornada, Rabottini pasó con 2´45" sobre Cunego, Losada, Txurruka, Amador y Pirazzi, los únicos supervivientes de la fuga, mientras el pelotón estaba a 6´.
Rabottini se cayó bajando, y realizó un agónico esfuerzo final en Pian de Resinelli. Lo más duro estaba al inicio, y ahí mantuvo a la fuga, donde el que más lejos llegó fue un sorprendente Losada. El catalán, que es profesional por esa condición y la de amigo de J. Rodríguez, jamás había rendido así en carrera alguna. Hasta ayer. Otro Katusha. Otro de Mikhailov y Holczer.
Por un momento parecía que Losada se lanzaba a por la etapa, pero un ataque de Scarponi (¡qué poco le pudo ayudar un fundido Cunego!) liberó a J. Rodríguez, que atacó en su distancia, pero no en su pendiente, aunque logrando el mismo resultado: una diferencia sorprendente para tan poca distancia. Alcanzó a Rabottini tras el suspiro de ayuda de Losada, pero no pudo descolgarlo.
El italiano se aferró a su rueda ante el delirio de los comentaristas de gazzetta.it, que acabaron desgañitándose cuando ganó la etapa. ¿Cedió J. Rodríguez la victoria? Si fue así, lo hizo de una manera muy convincente: entre la grosería de Contador o Armstrong, y el freno de Induráin, J. Rodríguez habría encontrado el tono perfecto para esta desagradable lid. A mí me pareció que Rabottini se enganchó bien, le favoreció el terreno y el rival, y ganó bien. Con eso basta.
Además, como apunta hoy López-Egea, con su gesto o derrota J. Rodríguez se gana el respeto y el cariño de los aficionados y periodistas italianos, lo que no es poco con las tres superetapas de montaña que quedan por delante. El español afronta estos desafíos como líder de la general, tras meter 25" a Basso y Scarponi, y encabezar la general con 30" sobre Hesjedal y 1´22" sobre Basso. Otro año más, otro español se jugará el Giro en los cuartos de final del ciclismo español, el Mortirolo, donde sólo Contador en 2008 salió victorioso, y donde cayeron Induráin (1994), Olano (1996) y Arroyo (2010). Eso por no hablar de la maldición del Stelvio, donde Galdós perdió el Giro en 1975.
***
Como era esperable, Frank Schleck abandonó el Giro ayer, aduciendo problemas en un hombro. Bruyneel, ha dicho que no le parecían para tanto, y que confiaba en un podio final del luxemburgués. El RadioShack de este año va camino de ser uno de los equipos más ruinosos de la historia.
***
La competencia que la UCI ha puesto al Giro este año ha salido rana, por mucho que algunos digan que este Giro es sólo la última semana. De ocho días de competición que ha habido este año en California, cinco han sido para Sagan, incluyendo las cuatro primeras etapas de manera consecutiva. Competencias así las querrían muchos. El quinto día la crono fue para Zabriskie, especializado desde hace años en este competición -que no modalidad- y del que se sabe muy poco en el resto del calendario profesional, y al día siguiente ganó escapado Sylvain Georges, un francés del Ag2r. ¿Segundo y ganando el sprint del pelotón? Sagan. Total, que la carrera se decidió el penúltimo día en la etapa de montaña (de 126 km., tiene narices), donde Gesink voló como acostumbra a hacer de vez en cuando. Se lleva la general sobre Zabriskie, Danielson y Van Garderen.
***
El Tour de California ha sido la última carrera de Robbie McEwen, que cumpliría 40 años dentro de un mes, y donde al menos los últimos cuatro de profesional han sobrado. Se retira con 12 etapas en el Tour y 12 etapas en el Giro, pero sin ninguna gran victoria a pesar de ser sprinter -durante algunos años de los más rápidos del pelotón- y tener un calendario apto: su mejor éxito en una clásica fue un 4º puesto en una París-Tours de 2005, y 2º en el Mundial de Zolder 2002, cuando se cayó medio pelotón y fue la comparsa de Cipollini. Macarra, desafiante y marrullero, deja tras de sí un legado escasamente edificante y lo que dice su palmarés: etapitas, simplemente eso. Etapitas. Lamentable la cadena de despedidas en el twitter: la previsible a cargo de los anglosajones (Leipheimer e Hincapié, quizás porque tienen una edad parecida a la del australiano) y de algunos italianos muy tontos (Bennati y Chicchi, que lo califican de "leyenda" o "uno de los mejores sprinters de la historia", simplemente porque ha ganado más que ellos, lo que tampoco es mucho).
***
Visconti abandonó el Giro el domingo, presa de una crisis asmática. Después de conocerse durante la carreera que Urán y Leezer eran alérgicos, la infame bacalá que han colado a los navarros abandona por esa dolencia que afecta al 66% de los ciclistas profesionales, cifra no comparable con la población normal.
***
Cavendish, un profesional como la copa de un pino. Aquí se puede ver cómo, a pesar de los esfuerzos del campeón del mundo por quitarse ese seguidor de encima, el intruso no ceja en su empeño de empujar a tan noble corredor. Menos mal que fue sólo un momento y no se volvió a repetir.
***
Lo más destacado de la noticia es la posibilidad cierta de José Campos pasando su dieta a Manolo Sáiz.
***
La AMA se gastó 312.000 euros en el caso Contador.
***
Entrevista muy interesante a Unai Osa en una página que, aprovecho para decir, también es muy interesante. No estoy de acuerdo en mucho de lo que dice, pero al menos lo dice sinceramente y hay que tener en cuenta eso. Las preguntas están muy bien, y aún mejor las explicaciones. Sólo por esta que dejo de colofón merece la pena: "En mi época de juveniles corrían 200 ciclistas y ahora salen 70. Todo está cambiando. Los chavales están demasiado ocupados. Salen de la escuela, y si no es la Play Station, tienen música, inglés o Espíritu Santo. Están medio amariconados y no les gusta sufrir"
Mostrando entradas con la etiqueta Georges. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Georges. Mostrar todas las entradas
21 mayo, 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
