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22 octubre, 2012

La UCI refrenda el trabajo que no hizo

En EE.UU es un gesto de celebración
La UCI ha anunciado que da por bueno la totalidad del trabajo que la USADA realizó y que ellos no quisieron hacer, por lo que Lance Armstrong pierde todos los resultados obtenidos entre 1998 y 2005.

Curiosamente, la UCI ha dejado al margen -la USADA no investigó los años entre 1992 y 1997- los años 2009 y 2010, donde la agencia antidopaje americana demuestra con mucha más autoridad que Armstrong iba completamente drogado: como no ganó ninguna carrera, se da por bueno que un tío con 38´5 años y después de tres años sin competir acabe tercero de todo un Tour de Francia.

Sirvan estos dos párrafos para demostrar como esta el ciclismo: para barrer la casa se levanta una esquina del felpudo, pero apenas una esquina y sin mover los muebles. Esto de los muebles es muy importante: en las primeras reacciones no ha faltado quien se quería repartir el palmarés vacante de Lance Armstrong, cuando de momento no hay una decisión firme.

Esta se tomará el viernes, cuando el órgano de la UCI dedicado a estas cosas decida muy previsiblemente dejar en blanco los resultados de las carreras que ganó el ciclista caído de su torre de marfil. El único resultado que cambiará será su bronce en CRI de los JJ.OO de Sidney 2000, que pasará a Olano, dentro de lo que es la praxis normal del COI hacia sus medallas. Se da por supuesto que el Tour dejará también en blanco esos años, y es muy probable que apañen de alguna manera el horror de dejar en el podio de 2009 a Armstrong.

Como pueden ver en el enlace, no hay mucho más. Lo interesante vino en el turno de preguntas, cuando McQuaid dijo "tuvimos que escuchar a Landis", cuando realizó sus denuncias en 2010; lo que no dijo es que en vez de eso, la UCI le denunció ante los tribunales, igual que tiene una demanda en marcha contra el periodista Kimmage.

"¿Piensa hacer la UCI algo sobre la investigación en curso de la Fiscalía de Padova?" "Afecta a ciclistas ya muy viejos", contesta McQuaid sin inmutarse. No se si considerará que Cunego, con 31 años, es muy viejo. Supongo que opinará lo mismo de Benjamín Noval, 33 años y en pleno ajo del UsPostal, al que nadie ha preguntado todavía nada ni se le ha movido un pelo.

Cada respuesta era ridicula, y eso que las preguntas no eran muy difíciles. "La UCI no volverá a aceptar donaciones de ningún ciclista": será las de material inventariable, seguro que las fungibles siguen entrando por los mismos cauces, a los dirigentes o al simple empleado que va recogiendo las muestras. "Destaco especialmente el testimonio de Zabriskie" ¿Por qué? Es uno de los peores del informe USADA, donde ni siquiera se dice que era el compañero de habitación de Landis en Girona. Quizás sea por eso.

Sin embargo, lo mejor de todo es cuando afirmó que "un sistema de dopaje como el del UsPostal es imposible en el ciclismo actual". Será que no ha visto el Tour de este año, donde un equipo ha dominado la carrera a su antojo desde el km. 0 de cada etapa, llegando en trenecito hasta la mismísima línea de meta, con un líder lanzando sprints masivos y un noruego tirando el solo el 70% de una etapa de montaña.

El ciclismo sigue como estaba, y ya son incapaces de engañar a nadie. Bueno, quizás a los ingleses, que ahora están en la cresta de la ola, como también estuvieron los españoles, los italianos y los estadounidenses.

Sin embargo, hay que extraer lecciones positivas de todo esto. En primer lugar, agradecer a Floyd Landis (un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo) haber roto la omertá del ciclismo y la del UsPostal en particular, un carro al que después se subieron Tyler Hamilton y otros, hablando con la boca pequeña y contando medias verdades, que son mentiras completas, y que simplemente servían para ratificar el testimonio del pelirrojo de Pennsylvania.

Si alguien canta, y lo hace de la manera en que lo hizo Landis, hay que apoyarle e investigar lo que declara, no darle carpetazo y tratarlo de loco (fue como se refirió al menonita Bruyneel, un personaje que debería ser expulsado del ciclismo, al margen de sus responsabilidades criminales), una postura que se repite con demasiada frecuencia en el ciclismo, y si no que se lo pregunten al olvidado Sinkewitz, por no hablar de Manzano y Jaksche.

Y otra lección positiva de todo este caso es dar la bienvenida a la damnatio memoriae, eso que hacían los romanos con los caídos en desgracia: borrar cualquier recuerdo o traza, "echar al olvido". Desde luego, hay que recordar al UsPostal y Armstrong en lo que fueron y su contexto y efectos, pero lo que no tiene recibo es que se siga con esa costumbre del ciclismo y del deporte de seguir agasajando a dopados como si no hubiesen hecho nada, conservando en gran medida su palmarés.

Quitar a Armstrong todos sus Tours es un paso significativo: ya sólo podrá presentarse como heptacampeón  ante una parroquia de militantes en franca merma, y desde luego jamás ante los medios de comunicación de su país o de cualquier otro -incluso el Marca- como lo hacía habitualmente. Eso sí que sirve como acicate para no doparse, porque hasta hoy en día el simple razonamiento de "me dopo y si me pillan lo niego" sale más rentable de la lógica "si me dopo lo perdería todo: victorias, premios, vida post-ciclista".

Hacer un Roberto Heras, el famoso tricampeón (para los anales que sólo ponen año y vencedor, sin ningún análisis) de la Vuelta a España. Lo que ha hecho la USADA y ha refrendado la UCI lo podría hacer aquí la AEA, pero siempre pondrán la excusa de que hasta 2006 el dopaje no era delito en España. No, no lo era, pero la sanción deportiva sí: por ese inmovilismo y conformismo, cuando no directa connivencia con los dopados y su trama, está el ciclismo como está.
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JotDown es una revista para modernos con licenciatura y máster, esa especie urbanita que abunda tanto, y sin profesión definida. Con apariencia culta, es simplemente un vehículo de cualquier tontería, alguna firma prestigiosa y más de lo mismo, con una brutal vacuidad de contenidos. Para compensar estas carencias, los artículos son larguísimos -en contra de lo indicado en Internet-, bellamente presentados y totalmente irrelevantes. Y sí, hay una versión impresa que cuesta 15 euros, quin-ce euros.

Aquí va una larga entrevista con la jefa del departamento de investigación de Agencia Estatal Antidopaje. A pesar de lo que indica el titular, 2/3 partes de la larguísima entrevista van de otras cosas mucho más evanescentes, incluyendo una primera pregunta de peloteo que da vergüenza ajena. Todo suena a campaña publicitaria para esta señora, que no contenta con dirigir ese organismo inútil (¿van a hacer algún día algo en Girona? ¿Y en el Teide? ¿Y en Sierra Nevada?) se pavonea de otras cosas, recogiendo el guante que le tienden.

Y qué fotos. Este es el nuevo periodismo, y hay tantos seducidos con ese panfleto llamado JotDown...

30 mayo, 2012

El día de la foto (en el casino)

Cutre y arremangado
Disculpas por repetir un titular tan antiguo, pero viene a cuento para enlazar con una situación muy similar a la de hoy. Aunque en aquella ocasión no se llegó a realizar -la victoria de Menchov en la Vuelta 2005-, estamos ante un auténtico "día de la foto".

Ayer Andy Schleck se prestó a una modesta ceremonia -eso sí, retransmitida por la tele pública luxemburguesa- en el casino de su localidad natal, donde fue imbuido con un maillot amarillo de líder del Tour de Francia en versión manga larga.

De la copa de cerámica de Sevres que se da al ganador, o el más popular león de Credit Lyon, no se supo nada. En teoría, ese maillot amarillo de manga larga simbolizaba el Tour de Francia 2010 que ha ganado Andy Schleck.

El corredor luxemburgués estuvo rodeado del responsable de deportes de su país y muchísimos políticos, su hermano y familiares, así como Proudhomme y  Bernard Hinault. También estaban Bruyneel y Kim Andersen.  Daba la impresión de que la ceremonia no le gustaba mucho: ni una sonrisa, y no es para menos. Tuvo que firmar en una botella de champán gigante, y después cortar una tarta con forma de maillot amarillo. Como decía, la ceremonia se hizo en un casino.

Como en la mayor parte de las bodas, con las que compartió cutrez y emociones, la ceremonia no se hizo en connivencia con el supuesto protagonista, sino por interés de los organizadores del Tour y las autoridades de Luxemburgo, deseosas de sumar un mérito al pequeño país. Seguramente Andy Schleck no quería la ceremonia: es la ley de omertà del ciclismo, de no considerar como propio un triunfo cuando llega de esta manera. Esa misma ley que Andy supo interpretar muy bien cuando no reclamó la Flecha Valona de 2009, esa que robó un Rebellin a la que nunca quitaron sus triunfos conseguidos tras el positivazo de los JJ.OO de Pekín 2008. Como si le sobrase palmarés.

¿Y por qué esta fecha? En el Giro, que han hecho algo parecido con Scarponi -y todo por haber invitado a Contador en 2011, ¡gracias Zomegnan!-, lo hicieron de manera más discreta, aprovechando el día anterior al inicio del Giro de esta año; vamos, en Dinamarca, con los medios centrados en otras cosas (favoritos, recorridos), sin estrado -ni casino-, sin políticos, sin directores deportivos actuales y que no tienen nada que ver con aquel triunfo.

Los italianos lo saben hace mejor en estas cosas: cuando se necesita solemnidad, final en Roma a la altura del Coliseo; cuando se necesita discreción, un par de fotos y un breve en el periódico. Ya les digo que en el espectáculo montado ayer en Luxemburgo -¡y con tele en directo!- influye mucho que es un pequeño país con pocos referentes de cultura popular a los que anclarse.

Ha sido un ejemplo poco edificante. Sin lugar a dudas, Andy Schleck es el ganador de ese Tour, y siempre lo será. El problema son las ceremonias -reescrituras- para certificar eso: no hacen falta nunca. Para bien de este deporte, es mejor borrar al descalificado de los libros de registro -como se ha hecho- y no intentar pasar al nuevo campeón como el campeón también en primera instancia.

"Marca hace justicia", "te debía"...
Con Pereiro se hizo mucho mejor. Tras entregar su certificado de asmático que no presentó durante el Tour, y las dilaciones de Landis en su defensa, el Tour no tuvo más remedio que reconocer en 2007 que el gallego había ganado ese Tour -cuando deberían haber anulado todos los resultados por dopaje masivo-, y lo hizo de una manera discretísima, tanto que ofendió al muy ofensible gallego, que reclamaba su ceremonia, su podio, la conexión ferroviaria por Monforte y lacón con grelos. El Marca, siempre atento a las peticiones de la clase baja, le montó una portada y un podio en los Campos Elíseos que forman parte de la antología de lo cutre: por el organizador, por la realización y, especialmente, por el protagonista.

¡Cómo si la entrega original no hubiese tenido ya todos esos elementos! En Madrid, en octubre con la temporada acabada -los focos lejos del ciclismo, por tanto-, en el Consejo Superior de Deportes y porque ¡lo había pedido el propio Pereiro!, no porque los organizadores del Tour quisiesen. Como dijo el propio Pereiro, "ahora ya puedo chulear". Más, si cabe.

En fin. Como les decía, este tipo de ceremonias no tienen que realizarse nunca: ni discretas, ni públicas, ni cutres, ni de casino. Nunca. Pasó lo que pasó y el ciclismo debería reconocer esos incidentes como lo que son, no como una posibilidad de reescribir la historia: ganó un dopado, y no tiene que doler nada reconocerlo.

No se tienen que realizar nunca porque son el momento perfecto para reescribir lo sucedido. Hacer como si nada hubiese pasado. Miren sino lo que dijo Proudhomme ayer mismo: "este maillot amarillo del Tour 2010 es para mí algo indisociable de su ataque de 2011 en Casse Deserte (el Izoard, había atacado bastante antes)".

No, no, no es eso: ese maillot amarillo es de Andy Schleck porque quedó segundo en aquel Tour y el primero dio positivo. Su espléndido ataque de 2011 y la victoria en el Galibier son algo diferente: maravilloso, pero que no le dieron el Tour, porque igual de maravillosa fue la defensa de Cadel Evans. Que el organizador de la carrera intente hacer un 2 x 1 bastante patán para justificar la ceremonia de entrega a un corredor que lleva tres segundos puestos consecutivos en el Tour de un primer puesto es bastante indicativo de por qué se deben evitar este tipo de espectáculos. Por el bien del ciclismo, si es que alguien todavía piensa en él. Por cierto, hoy empieza el Tour de Luxemburgo, que organiza la misma empresa que posee el Tour. Casualidades. Simple azar, como en el casino.
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Noticias sobre Mauricio Soler, que vuelve de visita a la clínica donde se recuperó tras su brutal caída de hace casi un año.
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Al parecer, Paolo Bettini, esa gran persona -de sí mismo- que dirige los destinos de la nacional italiana, ya tiene su "cinco" para los JJ.OO de Londres: Nibali -que también haría la crono-, Viviani, Pozzato, Trentin y su el amigo Paolini. No parece un mal equipo -gente que sabe meterse en escapadas y trabajar-, joven y compensado, y desde luego mucho mejor que el de Copenhague 2011, aquel engendro con Bennati, Modolo y la burra Francis. Eso sí, yo sólo veo con medalla a Nibali -si consigue escaparse- o a Pozzato -si consigue que los demás se caigan-, al resto...pues como que no los veo en la tesitura. Por cierto, la rata toscana que es Bettini aprovecha para dejar un recado a Cunego, un corredor que en las dos últimas temporadas sólo puede encandilar al aficionado: "estoy harto de la gente acomodada". Pues a ver a quien lleva a Valkenburg 2012....

Pues a Nibali, claro. Y eso que a Cunego el circuito le va de perlas. Podría llevar a Nibali y a Cunego, pero después del recadito que ha dejado al veronés no parece una opción. El problema es que Bettini quiere que Nibali haga la Vuelta y el Liquigas -el segundo patrocinador en Cannondale- quiere que vaya al Tour de Utah y el Tour de Colorado. Nibali, que ya está yendo del convento -dicen que al Astaná: craso error- ha dicho de su actual equipo que "nunca tienen en cuenta la opinión del corredor". Estas cosas suelen acabar mal.
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¿Y esto para qué sirve? Probablemente para evadir impuestos.
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Si lo hacen en China -pero holandeses, ojo- también valdría para aquí. Quizás un poco más grande. Como idea está muy bien.

26 mayo, 2012

Con la boca abierta ante Thomas De Gendt

Un´uomo solo al comando
Sí, estabamos -algunos- con los ojos abiertos ante lo que podría hacer De Gendt en un final de gran vuelta como este Giro de Italia. Tras la increíble etapa que el ambicioso belga ha ejecutado hoy, sólo queda maravillarse por la exhibición, volver a cerrar la boca tras una tarde épica como sólo se vive cada muchos años, y felicitarse por este talento, hasta donde llegue.

La escapada del día llegó a la base de la inédita vertiente del Mortirolo con 3´30" de ventaja sobre el pelotón. El puerto-mito italiano, descubierto en fecha tan reciente como 1990 y sólo escalado once veces, no necesitaba innovaciones, porque es el puerto que sirve de referencia a los organizadores cuando quieren impresionar. No hay nada como el Mortirolo, ni siquiera esto que nos han querido hacer pasar como el Mortirolo.

Uno de los elementos que dan mayor dureza al puerto es que no tienen un mínimo momento de descanso. En este nueva vertiente, que es más corta, no sólo hay múltiples descansos, es que incluso hay un descenso de casi un km. antes del último tramo de cuesta de cabra. De esta manera, ni ritmo, ni descuelgue entre los favoritos, ni nada.

Ver a los dos supervivientes de la fuga, el bravo Zaugg -desde luego, el alma del Leopard el año pasado y en este Giro- y el peón necesario Carrara, escalando en zig-zag cuestas imposibles, para después hacer un descansillo, hacía que el Giro pareciese una carrera de categorías inferiores -donde ese tipo de subidas son habituales- más que una carrera profesional. 

¿Qué aportó esta inédita subida al Mortirolo? Nada. Zaugg se llevó la pequeña historia de coronar en solitario, mientras que por detrás Carrara hacía de enlace a un fenomenal -y bastante mentiroso- De Gendt, que dijo que había saltado en el Mortirolo "para hacer mejor el peligroso descenso". Y un cuerno: la apuesta de Carrara por delante -que acabó impulsando, como si de un relevo de americana se tratase, a su compañero en el último tramo de la subida- y su propia actitud nos dicen que estaba todo planificado.

Incluso su estrategia de llegar al final de la carrera en plena forma, igual que en el Tour 2011.  Sin embargo, la cabalgada en solitario que ha protagonizado hoy es legendaria: de haberla hecho un tal Basso, o Scarponi, todavía estarían hablando en Italia. Como la ha protagonizado un belga semidesconocido para muchos analfabetos del ciclismo ("conocido por su gusto por las fugas largas y poco más"), hay que aguantar las insinuaciones de comparaciones con Landis.

A eso se dedica, por ejemplo, el otrora prestigioso periodista del enlace anterior. En su día, cuando lo de Disneylandis que algunos vimos en su justa medida y cuando había que hacerlo -ese mismo día, claro- elogió al menonita con cosas como "un ataque de otros tiempos" y un título como "la rabia del campeón", cuando sólo era campeón de nada.  Ni un atisbo de duda en toda la crónica pastosa, pero ahora trufa la de De Gendt con insinuaciones y desprecios. "Y poco más".

Con el ciclismo hay que tener muchas cautelas, pero con el periodismo del ciclismo aún más. Miren, lo que ha hecho hoy De Gendt es extraordinario. Hasta cierto punto. Por ejemplo, no leerán por ahí que Cunego también saltó con el belga, y entró en la meta del Stelvio dos horas después con sólo 55" de desventaja. Arribas en su crónica da a entender que De Gendt se hizo el valle entre Mortirolo y Stelvio en solitario, cuando lo cierto es que Carrara volvió a enlazar y tiró, y después lo hizo el bravísimo Jon Izagirre para Nieve, otro que saltó a por el belga y el italiano bajando el Mortirolo y que entró en meta a 2´50" del ganador. 

Aquí lo que hay que destacar es que De Gendt ha hecho una apuesta elogiable y valerosísima: ha ido a ganar el Giro, ha hacer un asalto a la banca de antología, y si ha sido así es porque ya no existen los superequipos donde los gregarios andaban igual que el jefe -Landis venía de ahí, por ejemplo- y porque en este Giro se han juntado una serie de corredores que sólo ven las diferencias en los dos últimos km.

Ante esas circunstancias, la apuesta del "o todo, o nada" de De Gendt, especialmente cuando tenía asegurado un sexto puesto en la general final de Milán simplemente con aguantar, es únicamente elogiable. Por un aficionado al ciclismo, claro, no por un amigo personal de Mancebo, el mayor ejemplo de corredor que, yendo inflado de drogas, sólo corría para hacer cuarto, para ir en el pelotón, para llevar siete años corriendo carreras de chiste en EE.UU, porque no lo quieren en otra parte. Mancebo, el amigo de Arribas. 

De ahí viene ese rencor, de ahí y de no gustarte tu profesión o el deporte que cubres, de tener más tiempo para hablar de Agamben -un filósofo barato italiano, lectura de aeropuerto- que de lo que pasa en carrera. No busquen en su crónica referencia alguna al trabajo de los Euskaltel, o de Cunego, no: hay otras tonterías de las que hablar, u otro bollo que zampar.

Como les decía, tras pasar el Mortirolo los fugados se agruparon y consiguieron dar caza a Zaugg a 30 km. de meta. Entre los fugados de primera hora estaba Vande Velde, ese americano de Girona, que tanto podría decir de lo que fue el ciclismo en esta última década -¡incluso militó en 2004 en Liberty!- y que ahí sigue, con 36 años y subiendo con los mejores. Fue todo el día en la fuga -antes que De Gendt, atención- y después le tocó tirar en el pelotón para su líder Hesjedal porque por delante estaba la carrera de los valientes.

Sí, los fugados se pusieron, mientras entre los favoritos imperaba el chalaneo, en una diferencia de 4´. Para el Garmin se puso a tirar Stetina, hasta donde dio. Era el inicio de la subida al Stelvio, donde acababa esta jornada mítica por vanidad de los organizadores italianos -¿que la meta de Galibier 2011 ha sido la más alta de la historia del ciclismo? ¡Pues nosotros ponemos el próximo año la meta en el Stelvio, para tener el record!- tras muchos años de olvido y abandono, en parte por las malas condiciones de tránsito que tiene la carretera que lleva al coloso.

Esta montaña-mito (22´4 km. al 7% de media) tardó casi una hora en subirse, una hora de espectáculo ciclista puro. Al principio iban Nieve, el bravo escalador navarro, Cunego y De Gendt, pero el italiano se quedó pronto y fue de menos a más en la subida. Por detrás sólo tiraba Vande Velde, que hizo un auténtico etapón, pero jamás pudo reducir la diferencia a De Gendt, que cuando quedaban 13 km. para la cima se desprendió de Nieve para ir en solitario, como le gusta, a por la victoria.

Subiendo de una manera impresionante, con muchos tramos agarrado a la parte baja del manillar, el flamenco de sólo 25 años realizó una de las mejores etapas de montaña que se recuerdan, porque no sólo iba a por la etapa, sino a por la general aprovechándose de un Giro con contendientes de calculadora y esfuerzos, los justos. Llegó a contar con 5´ de ventaja y rozar la maglia rosa virtual, aunque al final en meta, y tras tragarse todo el viento en solitario, su ventaja sobre el primero de los favoritos se redujo a 3´ 22".

Era de nuevo J. Rodríguez, que volvió a manejar su limitado arsenal con inteligencia: se aprovechó del trabajo del Garmin -Hesjedal sólo pasó a 4 km. de meta- para después sacar su ataque de los últimos metros y arañar segunditos, todo lo contrario de De Gendt. Scarponi había sido, de nuevo, el primero en atacar, y entró a 3´34", con Hesjedal 2" más atrás. 

Mañana se decide el Giro de Italia con una crono en Milán de 33 km. El ciclista español llega con 31" de ventaja sobre Hesjedal, sólo 1"que antes de empezar los Dolomitas, para que vean como ha sido este Giro de calculadora y ataques en la parte final. En teoría, no le deberían bastar. Ya en el Tour 2010 Hesjedal superó a J. Rodríguez en la crono final de Burdeos, y le basta con ganar 1" por km. J. Rodríguez alardeaba antes de los Dolomitas que el pesa 57 kg y el canadiense 70 kg, y que eso se debería notar: ya lo ven, en 1".

Lo que era ventaja subiendo se convierte en desventaja en la crono, al menos en teoría. No obstante, ya hemos asistido a defensas más raras en el mundo del ciclismo en la última crono. La de Sastre en el Tour 2008 ante Evans, por ejemplo. Y J. Rodríguez ha dicho que lleva dos años mejorando su postura en la crono. Lo ha dicho justo antes de este Giro que se decidirá en la crono tras "la montaña más dura de los últimos años" -otra mentira del periodismo-espectáculo-, sin que hasta entonces se haya visto mejoría alguna. Eso sí, como en el Katusha todo el mundo vuela, habrá que tenerlo en cuenta.

Scarponi está tercero en la general a 1´51", pero al igual que en 2010 se quedará cuarto de la general: De Gendt, que es un soberbio contrarrelojista -¿quizás por que es la disciplina del ciclismo donde vas siempre en solitario?- está a sólo 27" del italiano, mientras que por detrás sólo quedan escaladores en busca de su destino: Basso, Cunego, Urán y Pozzovivo.  

Así pues, parece que el podio final del Giro tendrá a un belga por primera vez en treinta años. En cuanto al vencedor final, parece que tendrá a un canadiense por primera vez en su centenaria historia, una a la que De Gendt -ya sólo por ganar en la cima del Stelvio, al margen de cómo lo ha hecho y su apuesta de "a por todas"- ya pertenece por méritos propios.
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Pampeago siempre ha sido un puerto muy cacareado por los italianos, pero como buena cuesta de cabras que es, y encima corta -apenas siete km.-, no produce diferencias. Salvo el primer año, en 1999, cuando ganó un supervitaminizado Pantani, el resto de años las diferencias han sido de risa. En este Giro de pocos ataques, muchas miradas y mucha contención, Pampeago ha sido un final de carcajada, sólo salvado por la brillante cabalgada de Kreuziger. 

El talento checo, porque lo sigue siendo a pesar de su desfallecimiento subiendo Giau, atacó a 25 km. de meta subiendo Lavazé, un segundo que hizo más daño que muchos primera. Apoyándose momentáneamente en su compañero fugado Seeldrayers, el corredor del Astana dio caza a los fugados de la jornada y, con su pedaleo atrancado y sufrido -recuerda un poco a Taaramae subiendo, por no irse más atrás en el tiempo- llegó a meta en solitario, obteniendo su primera etapa en una gran vuelta. 

En el pelotón atacó Scarponi tres veces, y las tres veces salió Hesjedal tras él. A la cuarta, ya muy cerquita de meta, fue el canadiense el que se fue en solitario. Parecía incluso que iba a poder dar caza a Kreuziger. J. Rodríguez volvió a medir muy bien su corta distancia de ataque, y entró 3º de la etapa perdiendo sólo 13" con su mayor rival, quedando su margen en sólo 17".
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La etapa del jueves del Giro, ganada por Guardini ante Cavendish, ha sido la más rápida en línea de toda la historia centenaria de la carrera: 49,428 km/h de media. Era todo cuesta abajo....
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Arribas, cada vez más inestable anímicamente, empieza su lastimera crónica del Giro de una manera aún más lastimera: "Ahora que ya no hay periodistas sino productores de contenido..." Lo dice él, especialista en la narración semigloriosa o épica de groseras exhibiciones de dopaje, en crear narraciones (contenidos, que no realidades) semiplausibles para explicar una bolsa de sangre, un positivo por clembuterol o unos pendientes de oro, en vez de llamar a las cosas por su nombre. No se si da pena o asco, pero seguro que el manual de medicina mental tiene una definición para este pobre hombre, atrapado nominalmente en una profesión que vacía de contenido y la difícil batalla diaria de crear contenidos para sus lectores. 


21 mayo, 2012

Un gran Giro (y lo que viene)

Para el etapón de ciclismo que se vivió ayer en el Giro hacía falta el ingrediente básico del ciclismo, que es resistencia. Doce días de competición seguidos llevaba la carrera merced a la herencia de Zomegnan, la estúpida excursión a Dinamarca y el día de descanso el cuarto día.

Hasta Ventoso, un corredor experimentado, reconocía que jamás había hecho doce días de competición seguidos. Aparte de lo ya recorrido y comentado, los ciclistas habían acumulado en los últimos días etapas de esas de "transición", como por ejemplo la que ganó Roberto Ferrari con 242 km. y 6h 30´ en la bici. Ganó por el desorden de una caída -Cavendish tuvo que frenar y sólo fue cuarto- y porque el rival era Chicchi, el supuesto sprinter treintañero que jamás se había colado entre los tres mejores en el sprint de una gran vuelta.

También porque recorrió toda esa distancia, claro, y ha seguido ganando porque es de los pocos sprinters que no se han ido a casa antes de la primera etapa de montaña (Goss, Demare, Haedo, Renshaw, Lancaster, Bonnet), o no han tenido la connivencia de los jueces tras dejarse remolcar en etapas que no eran de montaña, como Cavendish. El británico pudo ganar el jueves en la etapa-farsa de Cervere (121 km., una etapa de descanso camuflada antes del fin de semana de montaña) en un sprint de nuevo caótico donde se impuso por poco a Kristoff, otro Katusha que vuela.

El día anterior el pelotón disputó una etapa muy interesante por Liguria, donde la escapada llegó y se impusó Bak del Lotto, un especialista en la Roubaix que este año se perdió las clásicas por una caída en la Het Volk. Casar, segundo en la etapa, estuvo rozando el liderato durante mucho tiempo -acabó cuarto de la general ese día- y Andrey Amador, el tenaz costarricense del Movistar, acabó tercero. Era su presentación en sociedad, pero tras este fin de semana ya no podrá pasar inadvertido, o sólo advertido por su nacionalidad o su filiación materna con Ucrania.

En la etapa del sábado camino de Cervinia -casi 50 km. de ascensión de los 206 km. de la etapa- también llegó la escapada, y también iba en ella Andrey Amador. Con 13´ de ventaja al pie del primer puerto, el mal tiempo reinante y que no había nadie peligroso en la fuga, el pelotón dejó ir hasta tal punto que parecía que los fugados no importaban a nadie. Ya saben, el soniquete de "la primera etapa de montaña, atacarán los favoritos, habrá el espectáculo que os prometíamos".

En contra de lo esperado, hubo ataques, y los hubo en el primero de los dos puertos: atacó en la fuga Jan Barta, el extraño checo del NetApp que ya ganó la Coppi&Bartali, quizás porque pensaba que iba a ganar con 22 km. del Col de Joux por subir, o los 28 km. de Cervinia, ese puerto que nunca se mete en los colosos, quizás porque sólo se ha subido tres veces, una de ellas muy recordada. Fue en 1997 y Gotti, con un ataque a cuatro km. de meta, fundió a Tonkov, que parecía el seguro ganador de aquel Giro que en España sólo retransmitió EITB y TeleMadrid. No, no había streaming por Internet.

También atacaron en el pelotón Cunego y Rujano, escaladores livianos y, en el caso del italiano, con ambiciones en la general, donde sólo estaba poco más de un minuto del liderato. El venezolano no fue muy lejos -aunque no llegó a abandonar por la lluvia, como en 2006-, y Cunego llegó a empezar a escalar en solitario Cervinia, pero su apuesta de "o todo, o nada" -siempre elogiable, y más cuando lo ha intentado varias veces- queda ahí como demostración que otro ciclismo es posible.

Entre los fugados Amador se lanzó en un descenso loco-loco, dio caza a Barta y se fue solo, otra cosa loca-loca. Sólo fue cazado de nuevo por el checo y otro fugado como De Marchi a 11 km. de meta. Sorprendentemente, no se descolgó y aguantó el ritmo mientras el pelotón se acercaba por detrás, dejando su diferencia al pie de Cervinia de 7´ en apenas un minuto de margen.

Hesjedal demostró estar muy bien y atacó a 5 kms. de meta con Nieve, y sólo J. Rodríguez salió tras ellos. Reintegrado de nuevo, el canadiense de origen escandinavo repitió la jugada a dos kms. sacando un botín de nada menos que 26" en meta al resto de favoritos. En el sprint por la etapa, Amador batió a un fundido Barta, con Hesjedal entrando cuarto a sólo 20" de la victoria de etapa. A la velocidad que iba, 400 metros más le hubiesen bastado. Se tuvo que conformar con recuperar el liderato.

Con el cansancio acumulado, la etapa de ayer se convirtió en un magnífico espectáculo y una escabechina. 172 km., ningún puerto por encima de los 1.600 metros de altura, pero entre la lluvia, el frío y el desgaste, además del ingrediente más necesario -un puñado de ciclistas valientes- se convirtió en un día de esos que recuerdan los aficionados, aunque sólo sea por las escasas veces que se ha subido el puerto final.

En Pian de Resinelli, ocho kms. muy constantes, sólo había pasado el Giro en 1962, cuando ganó el español Angelino Soler. Sobran las montañas alrededor de Bérgamo y Lecco, y siempre que pasa el Giro por esa zona hay un buen espectáculo. El héroe de la jornada se escapó de salida con el francés Bonnafond, que no llegó al final, y acabó ganando la etapa tras 150 km. de fuga, los últimos 75 en solitario. Se llama Rabottini y quizás les suene su nombre porque su padre, profesional en los ochenta, ganó la Tirreno-Adriático de 1986 gracias a una fuga.

A lo mejor al hijo le pasa lo mismo que al padre: recordado por una única victoria, pero ¡qué victoria!. Cuando en el grupo salió otro grupo de fugados Rabbotini ya llevaba 7´ de ventaja, y ahí detrás se juntaron los habituales de los últimos días: Cunego, Bruseghin, Txurruka o Andrey Amador, además de los peones de J. Rodríguez Alberto Losada y Petrov.

El pelotón seguía dejando hacer, de tal manera que a 50 km. de meta Rabottini tenía 9´ de ventaja y los otros fugados más de cinco minutos, lo que convertía a Cunego en líder virtual. En la cumbre de Culmine di San Pietro -donde se despeñó Horrillo en 2009-, penúltimo puerto de la jornada, Rabottini pasó con 2´45" sobre Cunego, Losada, Txurruka, Amador y Pirazzi, los únicos supervivientes de la fuga, mientras el pelotón  estaba a 6´.

Rabottini se cayó bajando, y realizó un agónico esfuerzo final en Pian de Resinelli. Lo más duro estaba al inicio, y ahí mantuvo a la fuga, donde el que más lejos llegó fue un sorprendente Losada. El catalán, que es profesional por esa condición y la de amigo de J. Rodríguez, jamás había rendido así en carrera alguna. Hasta ayer. Otro Katusha. Otro de Mikhailov y Holczer.

Por un momento parecía que Losada se lanzaba a por la etapa, pero un ataque de Scarponi (¡qué poco le pudo ayudar un fundido Cunego!) liberó a J. Rodríguez, que atacó en su distancia, pero no en su pendiente, aunque logrando el mismo resultado: una diferencia sorprendente para tan poca distancia. Alcanzó a Rabottini tras el suspiro de ayuda de Losada, pero no pudo descolgarlo.

El italiano se aferró a su rueda ante el delirio de los comentaristas de gazzetta.it, que acabaron desgañitándose cuando ganó la etapa. ¿Cedió J. Rodríguez la victoria? Si fue así, lo hizo de una manera muy convincente: entre la grosería de Contador o Armstrong, y el freno de Induráin, J. Rodríguez habría encontrado el tono perfecto para esta desagradable lid. A mí me pareció que Rabottini se enganchó bien, le favoreció el terreno y el rival, y ganó bien. Con eso basta.

Además, como apunta hoy López-Egea, con su gesto o derrota J. Rodríguez se gana el respeto y el cariño de los aficionados y periodistas italianos, lo que no es poco con las tres superetapas de montaña que quedan por delante. El español afronta estos desafíos como líder de la general, tras meter 25" a Basso y Scarponi, y encabezar la general con 30" sobre Hesjedal y 1´22" sobre Basso. Otro año más, otro español se jugará el Giro en los cuartos de final del ciclismo español, el Mortirolo, donde sólo Contador en 2008 salió victorioso, y donde cayeron Induráin (1994), Olano (1996) y Arroyo (2010). Eso por no hablar de la maldición del Stelvio, donde Galdós perdió el Giro en 1975.
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Como era esperable, Frank Schleck abandonó el Giro ayer, aduciendo problemas en un hombro. Bruyneel, ha dicho que no le parecían para tanto, y que confiaba en un podio final del luxemburgués. El RadioShack de este año va camino de ser uno de los equipos más ruinosos de la historia.
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La competencia que la UCI ha puesto al Giro este año ha salido rana, por mucho que algunos digan que este Giro es sólo la última semana. De ocho días de competición que ha habido este año en California, cinco han sido para Sagan, incluyendo las cuatro primeras etapas de manera consecutiva. Competencias así las querrían muchos. El quinto día la crono fue para Zabriskie, especializado desde hace años en este competición -que no modalidad- y del que se sabe muy poco en el resto del calendario profesional, y al día siguiente ganó escapado Sylvain Georges, un francés del Ag2r. ¿Segundo y ganando el sprint del pelotón? Sagan. Total, que la carrera se decidió el penúltimo día en la etapa de montaña (de 126 km., tiene narices), donde Gesink voló como acostumbra a hacer de vez en cuando. Se lleva la general sobre Zabriskie, Danielson y Van Garderen.
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El Tour de California ha sido la última carrera de Robbie McEwen, que cumpliría 40 años dentro de un mes, y donde al menos los últimos cuatro de profesional han sobrado. Se retira con 12 etapas en el Tour y 12 etapas en el Giro, pero sin ninguna gran victoria a pesar de ser sprinter -durante algunos años de los más rápidos del pelotón- y tener un calendario apto: su mejor éxito en una clásica fue un 4º puesto en una París-Tours de 2005, y 2º en el Mundial de Zolder 2002, cuando se cayó medio pelotón y fue la comparsa de Cipollini. Macarra, desafiante y marrullero, deja tras de sí un legado escasamente edificante y lo que dice su palmarés: etapitas, simplemente eso. Etapitas. Lamentable la cadena de despedidas en el twitter: la previsible a cargo de los anglosajones (Leipheimer e Hincapié, quizás porque tienen una edad parecida a la del australiano) y de algunos italianos muy tontos (Bennati y Chicchi, que lo califican de "leyenda" o "uno de los mejores sprinters de la historia", simplemente porque ha ganado más que ellos, lo que tampoco es mucho).
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Visconti abandonó el Giro el domingo, presa de una crisis asmática. Después de conocerse durante la carreera que Urán y Leezer eran alérgicos, la infame bacalá que han colado a los navarros abandona por esa dolencia que afecta al 66% de los ciclistas profesionales, cifra no comparable con la población normal.
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Cavendish, un profesional como la copa de un pino. Aquí se puede ver cómo, a pesar de los esfuerzos del campeón del mundo por quitarse ese seguidor de encima, el intruso no ceja en su empeño de empujar a tan noble corredor. Menos mal que fue sólo un momento y no se volvió a repetir.
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Lo más destacado de la noticia es la posibilidad cierta de José Campos pasando su dieta a Manolo Sáiz.
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La AMA se gastó 312.000 euros en el caso Contador.
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Entrevista muy interesante a Unai Osa en una página que, aprovecho para decir, también es muy interesante. No estoy de acuerdo en mucho de lo que dice, pero al menos lo dice sinceramente y hay que tener en cuenta eso. Las preguntas están muy bien, y aún mejor las explicaciones. Sólo por esta que dejo de colofón merece la pena: "En mi época de juveniles corrían 200 ciclistas y ahora salen 70. Todo está cambiando. Los chavales están demasiado ocupados. Salen de la escuela, y si no es la Play Station, tienen música, inglés o Espíritu Santo. Están medio amariconados y no les gusta sufrir"

03 mayo, 2012

Esperando el Giro en Italia

Italia
Comienza el Giro
Del recorrido del Giro de este año ya se dijo todo en su momento, y no hay que cambiar gran cosa puesto que los cambios en el mismo se realizan en plena carrera, una tradición en la carrera (y el país) italiano.

Que se lo digan a Zomegnan y su enfermizo encono en el famoso Monte Crostis, tirado abajo por Contador. Al final ambos personajes acabaron pagando caro sus dislates, que empezaron cuando el ex-organizador de la carrera invitó al ciclista positivo, desposeído después de su victoria porque nunca tuvo que haber competido. Pagó a la persona que lo invitó boicoteando el Crostis. Qué extraños senderos sigue a veces el destino.

En fin: la herencia de Zomegnan todavía se ve en este edición de la carrera, que empieza en Dinamarca, tiene su primer día de descanso a los cuatro días, y el quinto una CRE por equipos. Decir que el Giro es una carrera de dos semanas es una definición bastante aproximada, y esas dos semanas siempre merecen la pena.

La nómina de favoritos empieza por Scarponi, el actual campeón y que, al revés del año pasado, no ha dado ninguna muestra de forma en forma de resultados durante toda la primavera. Es uno de los mejores escaladores del pelotón y acude a la carrera con lo mejor del Lampre, empezando por Cunego, que el año pasado redescubrió las rondas por etapas (2º en Suiza, 6º en el Tour). El ganador de 2004 podría ser la sorpresa de la carrera.

Basso, que el año pasado centró toda su temporada en el Tour -y salió rana, como el y el color de su maillot- vuelve a la única carrera que le entiende para ver si gana por tercera vez, algo que ningún corredor ha conseguido desde Gimondi. Sólo por la altura del nombre y del reto, aparte de la edad del famoso comedor de sandías, bastaría para desautorizar el intento, pero nunca se sabe con estos casos de redimidos y resucitados. Lleva en el equipo a los muy en forma Agnoli y Szymd.

Roman Kreuziger, que el año pasado acabó quinto, viene arropado por un Astana muy en forma (Tiralongo y otros escaladores), aunque su mejor garante es la regularidad, que no tiene días malos, su juventud y que sigue siendo uno de los corredores más prometedores de su generación, en la que empezó a brillar muy pronto y en la que puede aspirar a ganar una gran vuelta por etapas.

J. Rodríguez cierra el grupo de máximos favoritos al triunfo. Puede resultar paradójico en un corredor que jamás ha subido al podio en una grande, pero tiene una oportunidad de oro por recorrido y estado de forma. El año pasado fue de menos a más -inolvidable su ataque el penúltimo día en Sestriere-, como demostró ganando dos etapas en Dauphiné, acabando cuarto de la general. Este año la dureza está concentrada al final y ha llevado una primavera más relajada. En su equipo van Dani Moreno: tras dos años intentando ganar etapa, este año toca.

En el segundo escalón de favoritos están Gadret -no ha hecho absolutamente nada esta temporada, pero tras haber sido tercero el año pasado hay que meterlo-, que también viene con un buen equipo de escaladores y el sprinter local Belletti, Rujano y la mafia de Gianni Savio, Pozzovivo y sus 53 kg. para las etapas finales, Mikel Nieve, Ryder Hesjedal -apoyado por Thomas Dekker, que disputará su tercera grande tras el Giro 2005 y el Tour 2007-, Beñat Intxausti, Dario Cataldo -el Quick Step-, Urán a la búsqueda de sus límites y Thomas De Gendt.

Mención aparte merece el concurso de F. Schleck, un corredor llamado a última hora por la lesión de Fulgsang y por los pésimos resultados de su equipo. Va a mala gana a la carrera y no se puede esperar gran cosa, aunque de presentarse en la forma-Tour sería el máximo favorito a la victoria final. En el mejor de los casos hará una buena carrera -como ya hizo en la Vuelta 2010, donde acabó quinto-, y es una pena que corredores de su potencial se obsesionen con el Tour cuando podrían ganar un Giro como este.

En la nómina de velocistas, que van a tener un montón de oportunidades y es siempre uno de los atractivos de Italia, se cuentan a Cavendish, Ferrari, Hushvod -aunque ya no es rápido y está lejos de su forma, puede tener oportunidades en algún final típico de Italia-, Modolo, Pozzato, Farrar, Goss, Viviani y Ventoso. A estos al menos se les verá en Dinamarca, en la excursión-circo heredada de Zomegnan. Para el resto de ciclismo, a esperar a que la carrera llegue a Italia y se corra en línea, en la sexta etapa de carrera.
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Los precios (públicos y publicables) del antidopaje en España.

16 abril, 2012

"Cuando tienes una forma así, hay que intentarlo"

Al ataque
Hay gente a la que no le gusta el ciclismo, aunque viva de él. Ayer era el día de la Amstel Gold Race, y Enzo Vicennati -periodista de Bicisport, él mismo se define como mayor mérito como "amigo de Pantani"- suelta en twitter "¿dónde está la belleza de la AGR?. Únicamente curvas, ¿no hay nada más?", secundado poco después por Alessandra De Stefano, la pizpireta periodista de la RAI.

Como al final ganó un italiano, supongo que se habrán tragado sus objeciones. Son italianos, se entiende. Lo del poco gusto por su profesión y el objeto de su trabajo ya no tanto. Y no fueron los únicos que ayer cargaban contra una carrera que resultó emocionantísima, simplemente había que esperar. Para eso hablamos de ciclismo, un deporte de resistencia. Por eso nos gustan las clásicas, las carrera más largas de la temporada. Saber esperar.

"Únicamente curvas". Desconozco en qué circunstancia se formó la escapada del día, y si fue en una curva, pero llegó muy, muy lejos dando un añadido de emoción a la carrera holandesa. Para el que lo quisiese ver, claro. Apenas habían pasado 50 kms. de los 250 kms. de la carrera y ya iban escapados Romain Bardet (AG2R), Pello Bilbao (Euskaltel), Raymond Kreder y Alex Howes (Garmin), Simone Stortoni (Lampre), Sebastien Delfosse (Landbowkrediet), Eliot Lietaer (Mercator), Cedric Pineau (FDJ) y Steven Caethoven (Accent Jobs).

Mirando demasiado hacia atrás
Típicos nombres de escapadas en grandes citas, con la excepción de que dos de ellos, los valientes y brillantes Bardet y Howes, llegaron hasta los últimos diez kms. El caso del joven neoprofesional americano es doblemente excepcional: entró en el nueve del Garmin por la lesión de Van Marcke -se cayó el jueves en el GP Denain- y porque en el día de perros que fue la Flecha de Brabante entró sexto. Ayer honró la carrera porque "es la más prestigiosa en la que he participado hasta la fecha". Con esa actitud llegará muy lejos, y es la actitud que siempre hay que pedir.

Howes y Bardet se fueron solos a 30 kms. de meta, y únicamente fueron cazados tras subir el Kautenberg, la penúltima de las 31 subidas de la carrera. Díganme a mí si esto no es el ciclismo que gusta a los aficionados, o si son "únicamente curvas". Por cierto, a esa altura de la carrera muchos supuestos favoritos ya estaban pensando en la cerveza que les esperaba en la meta, cortesía del patrocinador.

Inicio del Cauberg, con Terpstra retrasado
Parecía que era el caso de S. Sánchez, llevado a regañadientes -y sin el más mínimo decoro posible, ver más abajo- a la carrera por su equipo para sumar puntos UCI, y que se quedaba en la subida al Kruisberg, a 30 kms. de meta. Al final pudo ser 7º en meta -empezó la subida al Cauberg muy atrás, por un problema mecánico-, su "de menos a más" famoso, cualquier dia de estos lo vemos al ataque. O disfrutando de ir a una carrera como Howes.

Con el pelotón controlado por el BMC -y Gilbert muy nervioso mirando a todos los lados- Boasson Hagen intentó irse en solitario a 15 kms. de meta, en una de sus raras apariciones de protagonista en estas carreras que dicen que se le dan tan bien, sin mucho criterio sólido sobre el que basar tal afirmación. Duró un suspiro. En la subida al Keutenberg, que normalmente deja a cinco corredores en cabeza -aunque después se reagrupen-, vimos una figura habitual de esta primavera: Óscar Freire.

El cántabro pasó en ¡cuarta posición!, cuando en todos sus años en el Rabobank (nueve) siempre había padecido para ir en cabeza. Fuera del equipo holandés porque consideraron que ya estaba amortizado y viejo, más de uno se tuvo que santiguar cuando vio al hombre que les dio tres Sanremo ahí delante. ¿Y si gana?. ¿Y si no se estrella de nuevo en el Cauberg?, visto que este año no se podía estrellar contra su equipo, ese que apostó obstinadamente por corredores inferiores como Boogerd, Den Bakker, T. Dekker, Gesink o Tantink en esos nueve años, pero que al menos eran holandeses.

Gilbert se quema en la persecución de Freire
Este año el recorrido de la Amstel había variado ligeramente, para el que quisiese leer el libro de carrera o siquiera interesarse por la misma. Tras el descenso del Keutenberg se habían quitado dos kms. de llano, por lo que se empalmaba casi directamente con el inicio del Cauberg. En el falso llano hubo un intento de fuga por parte de Voeckler y Sagan, y ahí se vio a un imperial Freire en cabeza controlando a todos sus rivales: este va, este no va, este no sale a neutralizar...pues me voy.

Anteriormente Joaquín Rodríguez le había dado carta blanca porque no se encontraba muy bien. El tricampeón del mundo vio que no había nadie con capacidad para controlar, y se lanzó a una fuga suicida y solitaria con siete kms. para meta. ¿Suicida? No para el que conociese el recorrido, y Freire lo conocía mejor que nadie por la de años que se tuvo que topar con la piedra de Sísifo del Rabobank.

En el descenso se podía ganar el suficiente tiempo como plantarse en el Cauberg con una ventaja para ganar. Si Freire no puede con el Cauberg, la montaña irá a Freire: llegar antes que los demás a ella. Sólo el impresionante y local Terpstra intentó alcanzar al cántabro, y fue una pena que no lo lograse o saliese en un primer momento al ataque, porque entonces la historia de la carrera -sin ninguna victoria española, sólo una vez en el podio- hubiese sido distinta.

Mientras un arrebatador Freire abría hueco aprovechando el descenso, el grupo volvía a tirar el BMC -impresionante Van Avermaet ayer, y toda la primavera-, pero Freire empezó la subida con 8" de diferencia muy apreciables. Un nervioso Gilbert lanzó la caza muy pronto -en el arrebato, Iglinski desplazó a Cunego, que dió un bandazo y se fue al suelo con el noruego Nordhaug, muy divertida la crónica desde el país escandinavo sobre el incidente- y sólo le pudieron seguir Sagan, Vanendert y Gasparotto.

Cazado cuando aflojaba la pendiente
Freire, subiendo a tope, consiguió llegar en solitario a los últimos 100 metros donde la pendiente se suaviza. Otro Freire más joven quizás hubiese llegado a meta. Tiene 36 años y siempre es tiempo de pensar en las oportunidades perdidas, pero corriendo así hay muy poco que reprochar. Ya no tiene la punta de velocidad de otrora -como se ha visto en los dos últimos mundiales, o en la última Sanremo-, y por eso esos últimos 100 metros que tantas victorias le han dado ahora son una losa.

Superado por los tres que aguantaron a Gilbert -explotó y sólo pudo ser sexto, tras haber ganado las dos últimas ediciones-, el cántabro miró por última vez hacia atrás -lo hizo demasiadas veces, un tic de alguien poco acostumbrado a ir escapado en subida- y asistió al sprint por la victoria. Sagan se precipitó y le faltaron fuerzas, mientras a su izquierda se abría Vanendert y a su derecha Gasparotto que, muy inteligente, ganaba la gran carrera holandesa.

El ciclista italiano, que iba para figura, había conseguido ser tercero de una manera sorprendente en 2010. Aparece cuando hay gran fondo -ha ganado la etapa larga de Tirrreno, por ejemplo-, pero como todos los de la cuadra de Ferrari, el Teide y Livigno, es más lagunar que otra cosa. En aquel 2010, a pesar de su sorprendente resultado, el Astana decidió no llevarlo ni a la Flecha Valona ni a la Lieja. Apareció, subió al podio y desapareció.

De Vanendert algo similar: apareció de la nada -había hecho una buenas Ardenas como gregario de Gilbert, eso sí- en el Tour 2011 y ganó una etapa de montaña en los Pirineos y fue segundo en otra. Ahora dice que quiere ser el jefe de equipo del Lotto para las dos últimas clásicas belgas. Y de Sagan no se puede decir nada más: lleva a tope desde febrero, en cualquier terreno y rival. Se escapa la gran victoria, como a Freire, pero ¡qué entrega! ¡qué presencia! ¡qué espectáculo! "Únicamente curvas".

Si Sagan se lamentaba de la ocasión perdida ("ya vendrán otras"), Freire decía en meta que llegó a creer en la victoria, la frase del titular -qué diferente de la mentalidad tradicional del ciclista español- y que en absoluto estaba pensando en el Rabobank cuando se escapó. Es lo que pasa cuando se corre para ganar, y en eso da igual la edad que se tenga.
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El Giro de los Apeninos, para Fabio Felline (21 años), que ahora está en el Androni. El joven italiano fue de los pocos corredores que el año pasado pudo ganar algo con el Geox (la Vuelta a España fue otro cantar) y ahora está en el Androni de Savio. Como se acerca el Giro, el hombre del bigote (y Rujano, Iván Parra, Bertagnolli, el Simoni crepuscular, Rebellin, Belli o Massimo Giunti) ya ha puesto a sus corredores a carburar, como todos los años.
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Miren qué cosa más bonita dice Garai de Schumacher: "incomprensiblemente, porque es el menos indicado y tiene que dar gracias por tener una segunda oportunidad tras su positivo, ha liderado la protesta". Eso sí, el año pasado cuando el impresentable de Alberto Contador hizo lo mismo con el famoso descenso del Crostis -que acabó con la carrera de Zomegnan, que había invitado personalmente al corredor con un positivo en las venas- no hubo ningún comentario al respecto. "Tiene que dar gracias por tener una segunda oportunidad tras dar positivo" tiene visos de convertirse en una frase-sombra para el resto de la brillante carrera como periodista independiente e imparcial de Josu Garai.
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Realmente lamentable. S. Sánchez, uno de los ciclistas más en forma del pelotón, va de rebote a la Amstel -y porque este año el Mundial comparte recorrido con la clásica holandesa- y sólo se entera del cambio de recorrido porque se lo cuenta un periodista de cyclingnews.com ¿A qué es lamentable? Pues lo es más todavía si leemos en la pieza que el periodista añade "ni Sánchez ni nadie de su equipo lo sabían". ¿A qué se dedica Carmen de Mairena? Estará todavía de celebraciones de la Itzulia. Una cosa es ser un equipo modesto y nacionalista, y otra el cutrerío y la dejadez que demuestran cosas como esta.  Bien pensado, ambas cosas (una y otra) se suelen presentar juntas e indisolubles.
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Enviará bolsas de sangre. Solidarios y por África.

07 abril, 2012

El asturiano Samuel Sánchez gana (por fin) la Vuelta al Pais Vasco

A ver quien me aguanta ahora
Estos últimos días se ha estado disputando la Vuelta al País Vasco, la popular Itzulia. A punto estuvo de no celebrarse, y el patrocinio se cerró hace menos de un mes y, en teoría, asegura su celebración para el próximo año. Sin embargo, el ganador final de la prueba es un corredor que obtiene su mayor éxito UCI a los 34 años, y su anterior gran éxito fue en la última edición de otra prueba a la que puso el epitafio en 2006, el GP de Zürich.

Aquel año parecía que el corredor ovetense, por entonces con 27 años, había dado por fin el salto de calidad que se le suponía, y que iba a empezar a encadenar victorias tras haber tardado mucho en conseguir la primera. No fue así. S. Sánchez es un caso paradigmático de corredor que acumula buenos puestos por doquier -él se encarga de recordalo siempre que puede- y escasísimas victorias. También pareció que iba a dar el gran salto con motivo de su oro olímpico en Pekín 2008, y tampoco fue así.

Evidentemente, ganar la Itzulia con 34 años no va a cambiar la trayectoria de este corredor especialista en excusas incluso antes de dar el salto al profesionalismo, cuando dio por dos veces positivo de manual corriendo en el Olarra, la cantera del Euskaltel. Imaginense cómo eran los controles antidopaje en las categorías inferiores a finales de los noventa. Pues eso. Aún así, S. Sánchez consiguió dar positivo. Todo un éxito.

No va a cambiar su trayectoria, por mucho que siga mejorando año tras año, en contra de cualquier lógica. Incluso forma parte de ese elenco de ciclistas que mejoran día tras día en las vueltas de tres semanas...¡qué se le va a hacer! ¡Así es el ciclismo! Con decirles que su oro olímpico fue celebrado por una institución vasca, cuando lo logró representando a España y el propio corredor es asturiano...

En fin, vayamos a la carrera. La lluvia acompañó a los corredores en las seis etapas, que fueron de menos a más en cuanto a intensidad. El primer día fue una Güeñes-Güeñes, precisamente el municipio vizcaíno donde se encuentra como en casa el corredor asturiano, y muy habitual en las últimas ediciones de la Itzulia. En un bonito sprint final, el holandés Poels pecó de inocente y, en vez de cerrar su flanco derecho cuando estaba encabezando el sprint para ganar, se abrió un poco y fue a ganar J. J Rojas, otro corredor legendario por su falta de victorias y sus repetidos tiros al palo.

Vestido de carnaval, con su madre al fondo
El segundo día se llegó a Vitoria, otra llegada de siempre en la carrera, y territorio de los sprinters. Incluso llegó a ser una meta prestigiosa entre el gremio -abril, clasicómanos, sprint de fuerza-, pero este año ganó el sudáfriano Impey del equipo australiano GreenEdge tras un ataque en el último km. a lo Vinokourov. Como siempre se dice en estos casos, es muy fácil imaginar una victoria así y pocos los que logran conseguirla: hacen falta muchas fuerzas. Parece que en el exitoso equipo australiano sobran, será porque está dirigido por el casi local Neil Stephens, ex-ONCE, ex-Caisse d´Epargne -como director- y excelemente relacionado en círculos ciclistas, de los públicos y de los no publicables. Segundo quedó su compañero Davis, otro medio vasco y de similar trayectoria y catadura. Este año puede que gane algo.

Una de las críticas habituales y más sencillas de hacer a la Itzulia y los organizadores que han llevado a una carrera con quizás la mejor afición del mundo -hay que ver la de agua que han tragado los espectadores estos días, y no han fallado ninguno- es la absoluta falta de imaginación en el recorrido. Para muestra, un botón: tercer día y llegada a Arrate, un cadáver deportivo que arrastra la carrera desde que se hizo con los despojos de lo que era una prueba independiente. Por tercer año consecutivo ganó S. Sánchez: el primer año le regaló la etapa Valverde -y si hubiese ganado el que tenía, el TAS se la hubiese regalado igualmente-, el segundo ganó con cierta holgura, y en esta tercera ocasión ganó al sprint sobre J. Rodríguez y Horner, a priori sus mayores rivales para esa general que tanto se le resiste.

Como el propio ciclista asturiano está encantado de repetir en cuanto le ponen un micrófono delante, "he sido segundo y dos veces tercero en la carrera" -y muchas otras veces del puesto quinto para arriba, el que más se repite en su trayectoria- , incluyendo muchas veces donde ha llegado con opciones de victoria a la cansina y repetitiva crono final, para al final quedarse en nada. De hecho, y está bien recordarlo ahora, este ciclista campeón sólo había ganado una carrera por etapas en sus doce años de profesional, la prestigiosa Vuelta a Burgos de 2010, y por un mísero segundo ante Ezequiel Mosquera.

Por eso, a pesar de ganar en Arrate, tampoco es que se pudiese decir que lo tenía mejor que en otras ocasiones. Lo tenía exactamente igual, un término que es el que mejor define a la Vuelta ciclista al País Vasco: igual, igual, igual, o esto ya lo he visto, y no hace mucho. Por eso fue tan buen la etapa del jueves y especialmente la del viernes. El cuarto día de carrera, como siempre (o igual que siempre) se realizó la tradicional llegada a Navarra, por eso de la hermandad y la confraternidad. La localidad agraciada fue Bera, donde la carrera no llegaba desde principios de los noventa, cuando ganó Davide Cassani.

Uno de sus gestos de profesional
En un final que se iba haciendo cada vez más duro, J. Rodríguez acometió su especialidad: apretar los dientes, manillar cogido con mucha fuerza, y patapún p´arriba. La ocasión la propició de nuevo Poels, al que la etapa y la carrera le ha venido de más a menos, y después Sergio Henao del Sky, y ahí que se fue el catalán, seguido tímidamente por S. Sánchez. Aunque se lo hemos visto hacer muchas veces, es increíble la cantidad de segundos que es capaz de sacar en tan poco terreno, en esta ocasión 9" sobre el líder en apenas 200 metros.

El penúltimo día, quinto de carrera, la organización propuso el menú de siempre: final en el mismo sitio donde se celebrará la crono final. Bostezo generalizado asegurado, pero en esta ocasión salvado gracias a la entrega, ambición y valentía de un increíble Kiserlovski. El corredor croata, que de neoprofesional en 2010 consiguió acabar entre los diez primeros el Giro ganado por su capitán Basso, y pasó un 2011 bastante anónimo, estaba muy bien en la Itzulia -cuarto en Arrate-. En todo caso, nada hacía preveer un ataque tan ambicioso como el del viernes, de los que se ven en rara ocasión en el ciclismo moderno.

A lo mejor alguien le dijo lo de Cobo en 2007, que también aprovechó un día de lluvia intensa para sentenciar la carrera, pero fue increíble ver como el corredor del Astana aguantaba la diferencia con el pelotón (40" a diez kms. de meta, líder virtual) con esa tenacidad y sacrificio. Sin embargo, llegar a la meta de Oñati implicaba el típico recorrido turístico por los alrededores, lo que en esta carrera significa caminos de cabras y estrechos.

Los mismos que faltaron el lunes, cuando una espléndida semiautovia llevó a los corredores a Güeñes, o el resto de días. Recorridos como el Oñati deberían ser obligatorios -dentro de un porcentaje de desnivel humano- en la carrera, así como variar cada año el esquema de primer plato, segundo plato -Arrate- y postre en forma de crono. J. Rodríguez y S. Sánchez neutralizaron a Kiserlovski y entre los tres emprendieron un descenso suicida hacia la pequeña localidad vasca.

Al igual que en 2011 y en la primera etapa de la ronda vasca, S. Sánchez parecía sobre el papel mucho más rápido que J. Rodríguez. Al igual que otras muchas veces, el ciclista de Oviedo acabó perdiendo la etapa ante un corredor menos veloz. En meta, un condescendiente Rodríguez decía de Sánchez que tiraba para sacar tiempo en la general, y que el pensaba más en la etapa, y daba a entender que en el día final no iba a disputar la victoria general.

No fue así. En la crono final el único rival de S. Sánchez fue el corredor del Katusha, puesto que muchos corredores que podían haber aspirado a un buen puesto en la general decidieron no arriesgar en un recorrido tildado de peligroso -y eso que el día anterior no se cayó nadie-, para ganancia de los valientes. Sólo así se explica que alguien como Cunego haya obtenido su mejor resultado en una carrera en la que siempre participa desde 2004, un cuarto puesto final.

El italiano fue ¡quinto! en la crono, a 16" de S. Sánchez -etapa y general-, y 6" mejor que el sexto clasificado de la etapa, un J. Rodríguez que partía en teoría a defender su puesto en la general y que ha finalizado a sólo 12" de la victoria final. 6" que también fueron los que separaron en la etapa al pequeño campeón del Euskaltel y Bauke Mollema, el joven holandés que crece por momentos y que sube al tercer escalón del podio final.

En la entrevista tras conseguir su mejor victoria profesional desde 2006 reconoció como suyo el podio del Tour 2010 -con el exvoto necesario hacia el Contador caído- y que en el ciclismo "ya sólo me queda conseguir una medalla en los Mundiales", prueba donde ha sido dos veces cuarto, además de haber estropeado al menos dos mundiales a la selección española por trabajar para sí mismo, su auténtica religión junto con contar sus puestos de honor. Eso es lo que le queda en el ciclismo, tras haber ganado una clásica en 2006 que ya no se disputa y tras haber ganado una única prueba por etapas de prestigio, precisamente la que se disputa en su pueblo de adopción. Es una mentalidad ganadora indudable. Olímpica. 
***
En unas horas se disputa la París-Roubaix, que esta año tendrá barro, por lo que los informativos generalistas se harán eco de su disputa. Eso sí, no se garantiza que digan quien ha ganado. El máximo favorito es Tom Boonen, que aspira a su cuarto adoquín e igualar en victorias con De Vlaeminck. Otros aspirantes, porque no pueden ser otra cosa, son Ballan, Hushvod y Pozzato en un primer nivel, seguidos de Rast, Eisel y Chavanel. A ver si vemos una bonita carrera.


17 junio, 2011

Kruijswijk, otro nombre para el futuro

En la etapa de Orvieto del Giro 2011, marcando el ritmo
El Rabobank es un equipo clásico del ciclismo, aunque rara vez se presente como tal. Tras más de 15 años en la élite del pelotón, una de las cosas por las que será más recordado cuando no estén -y de momento tienen comprometido su patrocinio hasta 2016- será su capacidad para proponer nuevos talentos al pelotón, incubados en su inagotable cantera.

Ayer en la Vuelta a Suiza ganó Steven Kruijswijk, un joven de 24 años que no para de asombrar. El año pasado debutó en el Giro a última hora por la baja de Óscar Freire y consiguió acabar en un destacadísimo 18º puesto final como neoprofesional, incluso metiéndose en una fuga en la última semana.

Este año ha hecho un Giro impresionante, centrado en la general desde la primera semana -ahí esta la foto de hoy, de la etapa dello sterrato, que fue para su compañero Weeening- y yendo de menos a más, como demuestra su impresionante ascensión a Finestre y haber aguantado con los mejores en Sestriere. Noveno final y, en contra de lo esperado con su edad y temporada, de cabeza a Suiza.

En la etapa de ayer pasaron muchas cosas. La primera de ellas, que el antiguo líder de la carrera, ganador del primer final en alto y segundo en la general se cayó. Se trata de Mauricio Soler, que se ha fracturado el cráneo tras chocar con un espectador. Queda para la imaginación suponer que hubiese podido hacer en el final en alto de Malbun (Liechestein), pero Kruijswijk se ha impuesto de manera admirable a todos sus rivales.

La escapada del día con Chavanel, Izaguirre y Madrazo llegó a las rampas del último puerto, y en el caso del corredor del Euskaltel llegó a entrar en solitario en los últimos cinco kms. de un puerto duro, duro. En el pelotón, que fue a toda velocidad una vez que se recuperó del susto de Soler en los primeros kms., el grupo se quedó reducido a doce unidades, con un Matthias Frank (local, del BMC) remontando desde la base del puerto tras un pinchazo.

Fränk Schleck, Fuglsang y un irreconocible Monfort por parte del Leopard; Mollema, Ten Dam y Kruijswijk del Rabobank; Caruso y Di Luca por parte del Katusha, aunque el italiano flaqueó al final; Van Garderen (otro que viene de la cantera del Rabobank), Cunego, Leipheimer  y Danielson como únicos representantes de sus equipos.

En estos contextos de superioridad númerica, la etapa acaba decantándose del lado de uno de los equipos más representados. Y quien más buscó la victoria fue el Rabobank: primero con Ten Dam marcando el ritmo, y después con el ataque de Mollema a tres kms. de meta. Cunego salió rápidamente tras el holandés, y poco después fue el turno de Kruijswijk.

Las rampas más duras estaban en el último km., pero todavía tuvo arrestos de entrar en solitario con 9" sobre Leipheimer -puede acabar segundo en la general a poco que le salga bien la crono final de 32 kms.- y Cunego tercero a 18", aumentando su ventaja al frente de la clasificación, que ya sube a 1´23" sobre Mollema y 1´36" sobre el vencedor de la etapa.
Una victoria brillante conseguida en un contexto donde todas las fuerzas parecen muy igualadas, igual que en el pasado Giro. Sólo hay un corredor en carreras por etapas que va a otro ritmo, con otro equivalente en las carreras de un día. El ciclismo es mucho más bonito cuando está igualado, pero no parece que sea lo que vayamos a ver en el Tour, convertido desde hace un par de año en un monólogo entre Andy Schleck y Alberto Contador. Quien sabe, quizás en el futuro también se una Kruijswijk o Mollema.
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El día anterior hubo otro bonito sprint en Suiza. Boonen atacó en la pancarta del último km. para intentar sorprender, pero fue fácilmente neutralizado, a costa de destrozar el pelotón. Después fue el turno de Marcato, que sólo fue neutralizado con gran esfuerzo. En el sprint final Oscar Freire, que tantas veces ha aprovechado los últimos 20 metros para conseguir victorias, se vio superado por Bozic, compañero de Marcato en el Vacansoleil, que se llevó el premio gordo. Eso sí, Freire enseñó el dorsal a Sagan y al resto de los sprinters del pelotón en un final en cuesta. Ahora se volverá a operar de sinusitis y a la Vuelta a España para preparar el Mundial, a ver si con mejor suerte.
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Un lector anónimo y con buena memoria dejó este enlace de una noticia muy antigua. Los parecidos con el horrible trofeo de la Vuelta a España son más que evidentes. Los calificativos que hay en la noticia se pueden utilizar perfectamente para ambas obras.
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Según Paulinho, que no pudo competir en Pekin 2008 porque el COI no se creyó su múltiple papeleo de problemas respiratorios -o porque todavía le escocía la plata de cuatro años antes-,dice que con Contador se está cometiendo "una gran injusticia". Y estoy totalmente de acuerdo: in-justicia.
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Se publica el libro que no hace mucho citaba de manera grotesca Arribas, en una de sus composiciones más allá del periodismo y más cerca de la locura. En la crónica se escribe, muy adecuadamente, "confusión mental" y "delirio onírico".
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Copenhague es algo así como un Rivendel para todos aquellos apóstoles de la bici en la ciudad, y qué mal está todo aquí y que bien allá. Cuando se enteren de esto no tardarán en pedirlo: en la ciudad danesa los empleados municipales te engrasan la bici y la inflan si la ven mal aparcada, en un claro ejemplo de huelga a la japonesa o psicología invertida.
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El primer fichaje del entrenador elegido como tercera opción, especialista en lloriquear y arrogante como pocos, es el famoso doctor de las Papillas. No se si el Atlético de Madrid ganará algo este año, pero que van a correr hasta el minuto 90, seguro. Para algo la mujer de Perea ya sabe de qué va el tema. Y también el eterno doctor Villalón.

14 junio, 2011

Wiggins se carga de razones

He dicho
Subiendo los puertos a ritmo, sin ataques de entidad de sus rivales, Bradley Wiggins ha conquistado el Dauphiné Liberé, una prueba impensable para sus características de contrarrelojista, características físicas (mide 1´90 metros) y su trayectoria. Sin embargo, con su triunfo gana argumentos y razones para ser considerado favorito en el Tour.

El viernes la etapa fue para el francés Kern, un buen escalador que ha vivido en la carrera su mejor estado de forma desde que es profesional. Los favoritos llegaron agrupados a 9". En la etapa reina del sábado J. Rodríguez -cuarto el día anterior- lanzó un duro ataque a seis kms. de meta y se marcó los kms. más duros de la durísima subida a Allevard en solitario. Un poco como el día de Sestriere en el Giro,pero mejor.

Envió al pelotón de favoritos a 1´ -más o menos la diferencia lograda en aquella etapa del Giro-, con Gesink, Van den Broeck un poco más cerca. En contra de lo esperado, Evans flojeó y Wiggins aguantó muy bien, cediendo únicamente 54". La etapa fue bonita, pero los corredores que podían disputar la general al británico no encontraron fuerzas, aunque recorrido había.

El último día repitió J. Rodríguez, que ha conservado un estado de forma magnífico tras el Giro -parece que ha ido de menos a más- y que ahora se despide hasta la clásica de San Sebastián del primer fin de semana de agosto. Su ataque fue más clásico: ante la inanidad de la etapa, atacó en el último km. y se va del Dauphiné con un botin magnífico, consistente en dos etapas y un quinto puesto final.

Evans ha vuelto a ser segunto -por cuarta vez, parecen los records de Ullrich en el Tour y en la Clásica de Zürich-, pero muy contento; Vinokourov tercero a 1´49", Van den Broeck repite el cuarto puesto del año pasado, Brajkovic noveno a 4´22" y Gesink 20º a 16´57", todo en clave Tour de Francia. En ese mismo estilo se enmarcan las declaraciones de Wiggins, casi tan famosas como su victoria más importante como ciclista.

"No es bueno que un corredor que ha dado cuatro positivos corra el Tour de Francia", refiriéndose, claro está, a Contador. La extraña afirmación del inglés, y extraña porque en el pelotón ya saben que rige la norma de contemporizar con los tramposos y respetar sus triunfos conseguidos en fraude de reglamento, ha sido celebrada con sorna por el muñidor oficial del pinteño, que titula "Wiggins, todo un contable".

Será eso, pero la realidad es terca en afirmar que los positivos de Contador son cuatro, aunque se traten como uno solo por ser de la misma sustancia y en días consecutivos: es que el solomillo era muy bueno. Pero ya ven la tónica: al que alza un poco la voz en el coro unánime del silencio sobre la vergonzosa carrera deportiva de Contador, leña. Disimulada, pero leña.

Ni que decir tiene que la espantosa evolución de Wiggins no escapa a nadie, ni siquiera al propagandista oficial de Contador -que filtra en su crónica sibilinas insinuaciones-, pero es que ese rasero siempre se olvida con quien todos sabemos, el inocente por decreto presidencial, por convición personal y porque es buen chico. Vamos, que Wiggins será "todo un contable", pero hay gente que con Contador no para de ser un contable. Por lo de contar cuentos.
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Espectacular Vuelta a Suiza. Tras un prólogo para Cancellara -a los corredores que menos tiempo metió por km. se quedaron en 2"/km-, las primeras etapas han sido de montaña. El primer día ganó Soler, el colombiano con tendencia a caerse y que, tras no competir apenas y bajar de Colombia, va y consigue su victoria más importante tras aquel Tour 2007 en el que fue el mejor escalador, con exhibiciones a lo Riccò.  Al día siguiente, en una etapa de apenas 100 kms. pero en donde había ascensión en cincuenta de ellos, Andy Schleck atacó de salida y formó un grupo en el que sólo sobrevivió Sagan, en su primera gran exhibición en alta montaña. Habrá sido por la distancia, por su valentía -recortó un minuto bajando el gran puerto de salida-, pero así quedará para cuando haya que referirse en el futuro a esta victoria: parece que domina todos los palos.

Cunego, que ya había sido segundo el día anterior y que siempre brilla en Suiza, realizó una subida muy inteligente y es el nuevo líder de la carrera con 54" sobre Soler, 1´16" con Mollema, 1´21" con Van Garderen, 1´25" con F. Schleck y 1´32" con Fulgsang. Todavía quedan dos etapas de montaña en la conocida como la cuarta grande.
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Induráin suele tener gran tino cada vez que habla. Por ejemplo, cuando tras la plata de Ekimov en los JJ.OO de Atenas dijo "si llega a ganar, me planteo seriamente volver". Ekimov ha ganado, ocho años después, puesto que Hamilton ha confesado por fin que ganó dopado y ha devuelto la medalla de oro al COI. Al margen de esta broma, producto del estupor que causaba el ruso, lo cierto es que Induráin debería tener en cuenta que "esos años buenos" que augura a Contador coinciden con su previsible sanción. Su análisis del reciente Giro es igualmente muy deficiente: "Ha estado disputado y peleado al final. Yo creo que Alberto comenzó muy fuerte, estableció las primeras diferencias y a partir de ahí ha sabido administrarlo".
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¿Pero no estaba en una furgoneta conociéndose a sí mismo? Eso sí, el malo es el representante del CSD: simplemente vela por los intereses de España. La noticia es desquiciante, parcial, maniquea e interesada. Redacta Diego Torres, que se sepa.

04 mayo, 2011

"Si no fuese por la química, Ballan no sería nadie"

De peón a reina: la fábula de Ballan. Viceversa para Cunego
Siguen cayendo goteos, o leaks, de la investigación de Mantua. El tema es muy aburrido y está cogiendo un cariz muy estúpido e inquietante, con el juez dando ruedas de prensa -con el sumario todavía secreto-, la Gazzeta publicando lo que le conviene y muy poquito que rascar, cuando se intuye abundante droga, basura y miseria para este deporte tan sufrido.

Lo de hace unas semanas, que ya era bien poquito y que desde la Gazzetta se ha querido enmarcar dentro de una gran jugada contra Armstrong -pero sin decirlo claramente, sólo apuntando a Ferrari que últimamente está de lo más dispuesto a hablar con todo el mundo- y la palabrería habitual de italianos cuando se acerca el Giro.

La finalidad ha sido esa: levantar un poquito la alfombra para que los investigados por el estrambótico juez de Mantua no puedan salir en el Giro, carrera organizada por el periódico. Y lo han conseguido: mientras el BMC, que ya había suspendido a Ballan y Santambrogio el año pasado cuando se inició toda la operación, dejó salir al ex-campeón del mundo en la pasada Roubaix cuando empezó esta nueva fase de la investigación y ahora ha tenido que volver a suspenderlo cuando básicamente hay las mismas pruebas.

A lo mejor creían que iba a dar el campanazo en los adoquines y que después nos quiten lo bailao, una opción muy habitual en el ciclismo, como demuestra el caso de Piti o el de Diplomático Vaticano. En todo caso, muy feo signo en un equipo que también se vende como nuevo y limpio, a pesar de que su impulsor inicial es el mismo que dirigió el Phonak y que, entre otras cosas, le dijo a Landis que no iba a tener ningún problema con el dopaje en su estructura. Por cierto, un saludo a Thomas Frei, que dijo que simplemente "tenía que estar en forma para mí líder en el Giro 2010".

A Ballan, la figura más prominente del caso investigado por la fiscalía de Mantua, aunque sólo sea por las acusaciones en su contra, tiene un feo panorama: al parecer se sometió a diez sesiones de doping sanguíneo a manos de un colaborador del farmaceútico Guido Negrelli, un tal Fiorenzo Bonazzi. Y lo demás, lo habitual en estos casos: EPO, hormona del crecimiento y cutrerío.

No debía ser suficiente para el superequipo BMC y la merecida suspensión preventiva de Ballan, porque la Gazzetta se ha visto obligada, en contra de su voluntad -y por eso sólo publican esos diálogos, los muy rufianes-, a publicar conversaciones teléfonicas autorizadas por el juez Antonino Condorelli, que por sí solo merecería un post aparte. El primer diálogo es del 1 de abril de 2009, con un Ballan que se perdió las clásicas del norte con su arcoiris por cosas de alguna enfermedad de esas de ciclistas, no se si la del beso o la de la estupidez.

Hablan Nigrelli y Ballan. Al parecer, el primero le iba a enviar al segundo un cargamento de la Messi trámite Paolo Bossoni, compañero de equipo en el Lampre suspendido por dopaje. También le dice que la tiene que tomar por la boca, quizás venga de ahí lo de la enfermedad del beso. Se refieren a la sustancia dopante con la denominación de "G", bastante parecido a la nomenclatura de Eufemiano, pero lejos del inofensivo "oro" y "pendientes" que una juez analfabeta no ha querido ver, a pesar de que en los segundos un laboratorio alemán ha encontrado anabolizantes.

El 20 de abril es Ballan el que habla con Bonazzi, reconociendo que se ha chutado cinco veces desde el Giro de Cerdeña (24-28 de febrero de 2009) y, aún más interesante, es cuando Negrelli habla a otro corredor -que no han querido identificar, a saber por qué- diciendo que "si no fuese por la química, Ballan no sería nadie". Una pena que haya tenido que ser una mierda de paramédico de un pueblo de mierda el que tenga que contradecir a Eufe y su mítico "no se puede hacer un caballo de carreras de un burro", y que ese mismo médico coincida con lo que cualquier aficionado al ciclismo puede ver. Por cierto, un saludo a Isidro Nozal.

Ya ven que nos irán contando lo que quieran. Para cargarse a Ballan, ya suficientemente cargado hace un año, han tenido que sacar estas conversaciones, ocultando en algunos casos a algunos de los que intervienen. El italiano ha servido de cabeza de turco, siendo turco: si tuviese dos dedos de frente denunciaría esta utilización torticera de los tiempos y la prensa en su contra, pero una vez más prefiere callar. Como todos.

Con su silencio forma parte del paripé que permitirá que el sábado en Turín, en la gran puesta en escena del Giro de Italia, esté en la salida Alberto Contador, pendiente de sentencia en el TAS y bendecido por la organización (¿que pasará si gana y tienen que dar la victoria al segundo? ¿no altera ya suficientemente la carrera su concurso, gane o no gane?)  cuando el propio Ballan, si finalmente es sancionado, jamás recibiría una sanción superior a la de Contador, de dos años.

Es más: la increíble hipocresía del ciclismo y sus organizadores -que en el fondo viven de esto y les interesa mantener el teatro y por eso llevan la justicia hasta una delgada línea, pero nunca más allá, como se sabe por las 41 muestras de sangre que tiene el CONI y que no utiliza- es que el Lampre tomará la salida en la carrera. Eso sin, con nessuno degli indagati a Mantova. ¿Cómo? Pero si en la investigación aparecen el manager Saronni y los directores de equipo de entonces, recién cambiados por Damiani, por no hablar que también 16 de los 25 corredores que tenía el equipo en 2009.

Pero la hipocresía no acaba aquí: mañana toca hablar de Bruseghin y los navarros, la viva plasmación del juramento hipocrático en el ciclismo. Y no, no viene de Hipócrates, aunque si tiene que ver con la medicina.
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Fantástico equipo el Miche (Schumacher, Zaballa): el mismo dia que se conoce que su corredor Pasquale Muto dio positivo por EPO en el Giro de los Apeninos (acabó quinto) de hace tres semanas, anuncian el fichaje de Davide Rebellin. Muto estuvo corriendo en Asturias, donde Schumacher ganó dos etapas y Zaballa una, quedando segunda en otra y en la general. Que cada uno saque sus propias conclusiones.