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| Comienza el Giro |
Que se lo digan a Zomegnan y su enfermizo encono en el famoso Monte Crostis, tirado abajo por Contador. Al final ambos personajes acabaron pagando caro sus dislates, que empezaron cuando el ex-organizador de la carrera invitó al ciclista positivo, desposeído después de su victoria porque nunca tuvo que haber competido. Pagó a la persona que lo invitó boicoteando el Crostis. Qué extraños senderos sigue a veces el destino.
En fin: la herencia de Zomegnan todavía se ve en este edición de la carrera, que empieza en Dinamarca, tiene su primer día de descanso a los cuatro días, y el quinto una CRE por equipos. Decir que el Giro es una carrera de dos semanas es una definición bastante aproximada, y esas dos semanas siempre merecen la pena.
La nómina de favoritos empieza por Scarponi, el actual campeón y que, al revés del año pasado, no ha dado ninguna muestra de forma en forma de resultados durante toda la primavera. Es uno de los mejores escaladores del pelotón y acude a la carrera con lo mejor del Lampre, empezando por Cunego, que el año pasado redescubrió las rondas por etapas (2º en Suiza, 6º en el Tour). El ganador de 2004 podría ser la sorpresa de la carrera.
Basso, que el año pasado centró toda su temporada en el Tour -y salió rana, como el y el color de su maillot- vuelve a la única carrera que le entiende para ver si gana por tercera vez, algo que ningún corredor ha conseguido desde Gimondi. Sólo por la altura del nombre y del reto, aparte de la edad del famoso comedor de sandías, bastaría para desautorizar el intento, pero nunca se sabe con estos casos de redimidos y resucitados. Lleva en el equipo a los muy en forma Agnoli y Szymd.
Roman Kreuziger, que el año pasado acabó quinto, viene arropado por un Astana muy en forma (Tiralongo y otros escaladores), aunque su mejor garante es la regularidad, que no tiene días malos, su juventud y que sigue siendo uno de los corredores más prometedores de su generación, en la que empezó a brillar muy pronto y en la que puede aspirar a ganar una gran vuelta por etapas.
J. Rodríguez cierra el grupo de máximos favoritos al triunfo. Puede resultar paradójico en un corredor que jamás ha subido al podio en una grande, pero tiene una oportunidad de oro por recorrido y estado de forma. El año pasado fue de menos a más -inolvidable su ataque el penúltimo día en Sestriere-, como demostró ganando dos etapas en Dauphiné, acabando cuarto de la general. Este año la dureza está concentrada al final y ha llevado una primavera más relajada. En su equipo van Dani Moreno: tras dos años intentando ganar etapa, este año toca.
En el segundo escalón de favoritos están Gadret -no ha hecho absolutamente nada esta temporada, pero tras haber sido tercero el año pasado hay que meterlo-, que también viene con un buen equipo de escaladores y el sprinter local Belletti, Rujano y la mafia de Gianni Savio, Pozzovivo y sus 53 kg. para las etapas finales, Mikel Nieve, Ryder Hesjedal -apoyado por Thomas Dekker, que disputará su tercera grande tras el Giro 2005 y el Tour 2007-, Beñat Intxausti, Dario Cataldo -el Quick Step-, Urán a la búsqueda de sus límites y Thomas De Gendt.
Mención aparte merece el concurso de F. Schleck, un corredor llamado a última hora por la lesión de Fulgsang y por los pésimos resultados de su equipo. Va a mala gana a la carrera y no se puede esperar gran cosa, aunque de presentarse en la forma-Tour sería el máximo favorito a la victoria final. En el mejor de los casos hará una buena carrera -como ya hizo en la Vuelta 2010, donde acabó quinto-, y es una pena que corredores de su potencial se obsesionen con el Tour cuando podrían ganar un Giro como este.
En la nómina de velocistas, que van a tener un montón de oportunidades y es siempre uno de los atractivos de Italia, se cuentan a Cavendish, Ferrari, Hushvod -aunque ya no es rápido y está lejos de su forma, puede tener oportunidades en algún final típico de Italia-, Modolo, Pozzato, Farrar, Goss, Viviani y Ventoso. A estos al menos se les verá en Dinamarca, en la excursión-circo heredada de Zomegnan. Para el resto de ciclismo, a esperar a que la carrera llegue a Italia y se corra en línea, en la sexta etapa de carrera.
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