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02 marzo, 2013

El ciclismo no necesita gente como Piepoli

Vaya banda. Y cómo han acabado todos, incluyendo el único en activo
Con su permiso, voy a colgarme una medallita por lo acertado de este titular de 2008, aun actualizando la edad. Leonardo Piepoli ha roto su silencio de cuatro años y lo ha hecho para pedir trabajo: ahí fuera hace mucho frío y el escalador de la Puglia pide volver a ser admitido en el circo en alguna de las funciones auxiliares.

El patético momento viene acompañado de una entrevista que es muy indicativa de la asquerosa omertà del ciclismo y del viejo adagio de "el ciclismo ha cambiado". Antes de pasar a ella, conviene recordar que durante dos meses Piepoli negó haber tomado lo mismo que Riccò en el Tour 2008, hasta que el antidopaje lo dejó desnudo. Preventivamente, el Saunier ya lo había expulsado. Porque sabían, claro.

¡Piepoli! ¡Qué bonito sería que hablase! Un corredor que volaba en aficionados en Italia, que pasó a profesionales muy cacareado, que militó y compitió en España en los años de la EPO a gogó -ganando no pocas carreras- y que, pasada una edad que llevaba al retiro, empezó a ganar etapas en grandes vueltas, esas carreras donde nunca le llevaban en el Banesto de los santos Unzue y Echavarri, que nunca supieron nada.

Bueno, pues no lo hará porque no lo hizo, y encima vuelve pidiendo un puesto de trabajo en el ciclismo, vendiendo lo que es su mayor activo: haber mantenido el silencio que se exige en esta sociedad secreta. Por eso es tan divertida y humillante la entrevista, como van a poder observar. También es 100% italiana.

Tratemos esto en primer lugar: hace referencia "a los ojos de su hijo Yanis de 5 años, quiero que sepa que su papa se equivocó, que fue un imbécil, pero que también un día tuvo la fuerza de levantarse y supo hacer algo relevante para volver a encontrar el buen camino". Todos los elementos: el bambino, la redención y la parafernalia católica. ¿Resultado? Una buena montaña de mierda y mentiras.

Por cierto, el bambino es el mismo que le obligó a retirarse en la Vuelta 2007 cuando estaba volando, porque al parecer había habido complicaciones en el alumbramiento. Son temas delicados, pero viendo la trayectoria de este profesional de la mentira ya no me creo nada: son capaces de cualquier cosa con tal de seguir pareciendo santos y "victimas de un sistema" que propiciaron y sostienen, aunque no lo inventasen.

"Después de Armstrong venía Ricardo Riccò" Así de transtornado está Piepoli, que viene a decir que fue el malvado poseedor del ematocrito ballerino quien le sedujo por la vía oscura, y sólo puntualmente para el Tour 2008. Como si no hubiese hecho ya bastantes fechorías metahumanas en el Giro 2006, el 2007 -una etapa y tres segundos puestos- o esa Volta de 2005 perdida por estúpido.

"Todo lo que he hecho en mi carrera es ayudar a ganar a mis jefes de equipo". Mentira, pero hay que vender la imagen del esforzado gregario. Piepoli, en cuanto entra en el Saunier, se comporta como un capo, y empieza a sumar victorias que antes ni había soñado. De hecho, el ganó en Hautacam 2008, el famoso día de la CERA y la maldición.

Dice que "estaba un poco bajo de preparación y era justo que me diese una ayudita". El lenguaje usado por Piepoli es muy colorido y vistoso, con abundantes metáforas y referencias a Pinocho -donde el no es el mentiroso, es Riccò-, algunas provocando el efecto contrario: el de la risa, como cuando dice Mi sono fatto ingolosire come un bimbo davanti ad una pasticceria.

Da la risa, porque me imagino a Riccò y Piepoli y el resto del Saunier con posibles salivando ante las primeras jeringas precargadas de CERA, que no fueron precisamente las que circularon para preparar el Tour 2008. ¡Ah! Y no pasen por alto la nueva referencia a la infancia, la inocencia y toda la petulancia de un italiano en plena crisis de lamentelle. 

Dice que el día de Hautacam se siente triste y culpable. No es lo que muestran las fotos, sino más bien a  un enano rabioso entrando en meta desafiante y huraño, secundado por Juan Jose Cobo, que se salvó por milagro del antidopaje. También estaría bien recuperar la borrachera de éxito que lucía ese día Matxín, el director que no sabía nada, que se pavoneó por todas las radios como si al día siguiente no tuviese que trabajar, o ya hubiese hecho todo el trabajo.

La entrevista es delirante bajo cualquier punto de vista: por el protagonista, por como actuó y por su propia trayectoria personal, donde llega a afirmar que aunque hubiese tomado de todo lo disponible, no hubiese llegado a ser un Armstrong o un Pantani. Es que menudo cuerpecito: el Cacaíto Rodríguez pasa por un Taschenko a su lado. Y todos tomabais lo mismo, pero al mismo tiempo buscabais la fórmula mágica.  Cuando la tuvo, ya se ve en lo que se convirtió.

Hasta nos cuenta que su matrimonio ha fracasado por el doping....y dice que en Saunier había muchas buenas personas....por cierto, ¿no habían presentado una querella con Riccò y Piepoli? Ah, esas buenas personas....seguro que la querella duerme el sueño de los justos, o al menos el sueño de los calvos, bajitos y feos que intentan dar pena.

"Me siento un poco como esos drogadictos que están en un centro de rehabilitación y, cuando ya han salido de su adicción, quieren seguir dentro para ayudar a los demás" ¿Ven como está buscando trabajo? "Quiero ir visitando escuelas y centros sociales para contar lo que hice y como se siente uno cuando se toca fondo, cuando se siente marginado". Ya. Y que te paguen por eso.

Al final llega la pregunta: "¿Es cierto que entrenas a Joaquím Rodríguez?". Que conste que esto lo dijo el propio ciclista catalán, que llegó a publicar fotos en su blog de sus alegres entrenamientos en Italia -por la zona de Toscana-Cecchini- con el escalador italiano. Eran los primeros meses de 2008, cuando nuestro querido número uno empezó a volar hasta límites insospechados años antes, incluyendo un segundo puesto en la Lieja.

¿Y que responde ante una pregunta como esa este mentiroso compulsivo llamado Piepoli? "No es verdad" ¡Pero si hasta lo dijo el propio J. Rodríguez! Les juro que a veces pienso que el requisito que se pide a los ciclistas profesionales es ser tontos, porque dice que es amigo de su mujer Yolanda, y de "tres o cuatro chavales jóvenes españoles muy interesantes", a los que se sobreentiende que entrena.

Aquí ya está todo el juego hecho, señores: la salida a la luz de Piepoli es que tiene miedo de, con su merecida fama, perder esa fuente de ingresos en cuanto transcienda que tampoco ha estado tan alejado del ciclismo, por mucho que venda un drama personal que no se cree ni el mismo, de tan mal mentiroso que es. "He escrito una carta al presidente de la Federación Italiana (...) para poder hacer algo directamente con ellos (...) si no lo logro, me federo en cualquier otra parte del mundo, me junto a un amigo y profesional del entrenamiento y ya está". Vamos, que lo podría hacer perfectamente, pero quiere salir a la luz.

"Decidme lo que tengo que hacer y lo hago". Vale, recojo el guante: que empiece cantando por qué el Saunier Duval tenía una doctora recién salida de la Facultad con perfil de hematóloga; que cojones tomó su equipo para el Giro 2007, cuando ganaron cuatro etapas con cuatro corredores diferentes; si Unai Osa decía en el Banesto que lo llevaba Eufemiano Fuentes; en fin, que hable de lo que sabe, que es mucho, y que deje de lloriquear, que uno ya está harto de estas confesiones de habitante del sur de Europa o del norte de África, que para esto del dopaje es lo mismo.
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Este domingo empieza la París-Niza, con una participación bajísima: no ya la tradicional ausencia de sprinters, que siempre han ido a Tirreno-Adriático, es que la carestía de corredores para la general es tal que asusta. Fíjense que del Sky señalan como destacado a David López, el vizcaíno fichado este año desde Movistar....
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Una noticia magnífica: la Agencia Antidopaje Francesa hará los controles durante el Tour de este año, como ya hizo en 2008 con notables resultados.
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(relacionado con lo anterior) En España López Solomillón va a llorar a Arribas, que le brinda un titular glorioso que debería hacer reflexionar DE UNA VEZ a los responsables del periódico donde perpetra continuamente desmanes del género: La ruina del antidopaje. La parte final es delirante, con un exportador de solomillo diciendo que el ciclismo ha cambiado, cuando el ha vuelto a entrar; y no se pierdan el detalle delirante que, entre todos los gastos y penurias de la federación, no citan en ningún momento el Mundial de Ciclismo que se empeñan en organizar, lo más oneroso posible en el deporte en el que se mueven.
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Y otra magnífica noticia para los aficionados al ciclismo: RCS Sport ha ampliado su contrato otros cuatro años más con la RAI, que se encargará de la realización televisiva de las pruebas. Lo "magnífico" es que dicen que van a introducir la HD, pero considerando como van esas cosas en Italia, y especialmente en lo público, a lo mejor tenemos que espera al cuarto y último año de la prórroga del contrato; en todo caso, llegaría antes que en la Vuelta.
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Makarov, el listillo presidente de la Federación Rusa que exoneró a Kolobnev, jamás ha interrogado a Ekimov, y no ha pedido cuentas a Galimzyanov, dice que quería montar una Vuelta a Rusia, consultó a la UCI y esta le pidió 7 millones en concepto de licencia. También es el responsable del Katusha: o lo era, pero lo sigue siendo.
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En Yale, la prestigiosísima universidad de New Haven, reunen en una charla a Tygart (presidente de la Usada), Vaughters (personaje de sí mismo) y Landis, que no hablaba desde la entrevista con Kimmage en 2010. El avecindando desde hace 15 años en Girona dice, tras escuchar que Landis afirmaba que tenía un 5´9 w/kg en 2006 ¡sin doping!, que la pena es no saber si Landis hubiese podido ganar por sus propias fuerzas un Tour de Francia en un contexto completamente limpio.

Vaughters tiene necesidad de creer, esa que atenanaza a nuestros periodistas, porque vive del ciclismo y, de hecho, es uno de los principales payasos de la pista central del circo. Por eso cree esas tonterías narcicistas de Landis...si tenía el motor trucado -perdón por la expresión- desde hace años, ¿cómo puede afirmar que ese 5´9 w/kg era el suyo de manera natural?....y precisamente en 2006, cuando compitió toda la temporada dopado: salvo en Dauphiné, ganó todas las carreras que disputó. Se ha olvidado de que también tenía la cadera necrosada.

En Yale se graduaron George Bush Sr y Jr. Si, George Bush
Para rematar la faena, Vaughters afirmó que el doping sólo te da 0´5 w/kg añadidos. Difícil de creer, cuando en los noventa y años posteriores había registros de 6´7 w/kg en los vencedores de grandes etapas de montaña, y de 6´2 w/kg en el gregario más rastrero, que es lo que era el propio Vaughters; aún así, en 1999 batió el record de la subida al Ventoux midiendo 1´88 metros. También dijo que 5´9 w/kg es lo que dieron sus corredores Vande Velde en el Tour 2008 cuando acabó cuarto, Wiggins en 2009 cuando también acabó cuarto y Hesjedal en el Giro 2012 que ganó. Lo que no dice es que esos corredores jamás habían hecho nada parecido en una gran vuelta por etapas, por lo que se intuye que hay algo añadido. Como siempre.

Además, Vaughters dijo que ya había hablado de doping con Walsh en 2003, pero que este no lo metió en "L.A Confidential" porque era una "conversación privada" (absolutamente increíble que rompiese la omertà en ese momento) y que a los pocos días de que Landis escribiese a la Usada en 2010 el hizo lo propio -le ha faltado decir que se adelantó al menonita-.

Ya ven que nivelón en Yale.
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Bélgica, con su inigualable amor por el ciclismo, es de los pocos sitios donde las estrellas del pedal siguen protagonizando las antes comunes publicidades de objetos variopintos, al menos en cuanto a su relación con la bicicleta. Aquí tienen a Gilbert en una conocida marca de chimeneas.
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Federer a la CNN: "Es pueril pensar que el tenis está limpio" 

30 mayo, 2012

El día de la foto (en el casino)

Cutre y arremangado
Disculpas por repetir un titular tan antiguo, pero viene a cuento para enlazar con una situación muy similar a la de hoy. Aunque en aquella ocasión no se llegó a realizar -la victoria de Menchov en la Vuelta 2005-, estamos ante un auténtico "día de la foto".

Ayer Andy Schleck se prestó a una modesta ceremonia -eso sí, retransmitida por la tele pública luxemburguesa- en el casino de su localidad natal, donde fue imbuido con un maillot amarillo de líder del Tour de Francia en versión manga larga.

De la copa de cerámica de Sevres que se da al ganador, o el más popular león de Credit Lyon, no se supo nada. En teoría, ese maillot amarillo de manga larga simbolizaba el Tour de Francia 2010 que ha ganado Andy Schleck.

El corredor luxemburgués estuvo rodeado del responsable de deportes de su país y muchísimos políticos, su hermano y familiares, así como Proudhomme y  Bernard Hinault. También estaban Bruyneel y Kim Andersen.  Daba la impresión de que la ceremonia no le gustaba mucho: ni una sonrisa, y no es para menos. Tuvo que firmar en una botella de champán gigante, y después cortar una tarta con forma de maillot amarillo. Como decía, la ceremonia se hizo en un casino.

Como en la mayor parte de las bodas, con las que compartió cutrez y emociones, la ceremonia no se hizo en connivencia con el supuesto protagonista, sino por interés de los organizadores del Tour y las autoridades de Luxemburgo, deseosas de sumar un mérito al pequeño país. Seguramente Andy Schleck no quería la ceremonia: es la ley de omertà del ciclismo, de no considerar como propio un triunfo cuando llega de esta manera. Esa misma ley que Andy supo interpretar muy bien cuando no reclamó la Flecha Valona de 2009, esa que robó un Rebellin a la que nunca quitaron sus triunfos conseguidos tras el positivazo de los JJ.OO de Pekín 2008. Como si le sobrase palmarés.

¿Y por qué esta fecha? En el Giro, que han hecho algo parecido con Scarponi -y todo por haber invitado a Contador en 2011, ¡gracias Zomegnan!-, lo hicieron de manera más discreta, aprovechando el día anterior al inicio del Giro de esta año; vamos, en Dinamarca, con los medios centrados en otras cosas (favoritos, recorridos), sin estrado -ni casino-, sin políticos, sin directores deportivos actuales y que no tienen nada que ver con aquel triunfo.

Los italianos lo saben hace mejor en estas cosas: cuando se necesita solemnidad, final en Roma a la altura del Coliseo; cuando se necesita discreción, un par de fotos y un breve en el periódico. Ya les digo que en el espectáculo montado ayer en Luxemburgo -¡y con tele en directo!- influye mucho que es un pequeño país con pocos referentes de cultura popular a los que anclarse.

Ha sido un ejemplo poco edificante. Sin lugar a dudas, Andy Schleck es el ganador de ese Tour, y siempre lo será. El problema son las ceremonias -reescrituras- para certificar eso: no hacen falta nunca. Para bien de este deporte, es mejor borrar al descalificado de los libros de registro -como se ha hecho- y no intentar pasar al nuevo campeón como el campeón también en primera instancia.

"Marca hace justicia", "te debía"...
Con Pereiro se hizo mucho mejor. Tras entregar su certificado de asmático que no presentó durante el Tour, y las dilaciones de Landis en su defensa, el Tour no tuvo más remedio que reconocer en 2007 que el gallego había ganado ese Tour -cuando deberían haber anulado todos los resultados por dopaje masivo-, y lo hizo de una manera discretísima, tanto que ofendió al muy ofensible gallego, que reclamaba su ceremonia, su podio, la conexión ferroviaria por Monforte y lacón con grelos. El Marca, siempre atento a las peticiones de la clase baja, le montó una portada y un podio en los Campos Elíseos que forman parte de la antología de lo cutre: por el organizador, por la realización y, especialmente, por el protagonista.

¡Cómo si la entrega original no hubiese tenido ya todos esos elementos! En Madrid, en octubre con la temporada acabada -los focos lejos del ciclismo, por tanto-, en el Consejo Superior de Deportes y porque ¡lo había pedido el propio Pereiro!, no porque los organizadores del Tour quisiesen. Como dijo el propio Pereiro, "ahora ya puedo chulear". Más, si cabe.

En fin. Como les decía, este tipo de ceremonias no tienen que realizarse nunca: ni discretas, ni públicas, ni cutres, ni de casino. Nunca. Pasó lo que pasó y el ciclismo debería reconocer esos incidentes como lo que son, no como una posibilidad de reescribir la historia: ganó un dopado, y no tiene que doler nada reconocerlo.

No se tienen que realizar nunca porque son el momento perfecto para reescribir lo sucedido. Hacer como si nada hubiese pasado. Miren sino lo que dijo Proudhomme ayer mismo: "este maillot amarillo del Tour 2010 es para mí algo indisociable de su ataque de 2011 en Casse Deserte (el Izoard, había atacado bastante antes)".

No, no, no es eso: ese maillot amarillo es de Andy Schleck porque quedó segundo en aquel Tour y el primero dio positivo. Su espléndido ataque de 2011 y la victoria en el Galibier son algo diferente: maravilloso, pero que no le dieron el Tour, porque igual de maravillosa fue la defensa de Cadel Evans. Que el organizador de la carrera intente hacer un 2 x 1 bastante patán para justificar la ceremonia de entrega a un corredor que lleva tres segundos puestos consecutivos en el Tour de un primer puesto es bastante indicativo de por qué se deben evitar este tipo de espectáculos. Por el bien del ciclismo, si es que alguien todavía piensa en él. Por cierto, hoy empieza el Tour de Luxemburgo, que organiza la misma empresa que posee el Tour. Casualidades. Simple azar, como en el casino.
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Noticias sobre Mauricio Soler, que vuelve de visita a la clínica donde se recuperó tras su brutal caída de hace casi un año.
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Al parecer, Paolo Bettini, esa gran persona -de sí mismo- que dirige los destinos de la nacional italiana, ya tiene su "cinco" para los JJ.OO de Londres: Nibali -que también haría la crono-, Viviani, Pozzato, Trentin y su el amigo Paolini. No parece un mal equipo -gente que sabe meterse en escapadas y trabajar-, joven y compensado, y desde luego mucho mejor que el de Copenhague 2011, aquel engendro con Bennati, Modolo y la burra Francis. Eso sí, yo sólo veo con medalla a Nibali -si consigue escaparse- o a Pozzato -si consigue que los demás se caigan-, al resto...pues como que no los veo en la tesitura. Por cierto, la rata toscana que es Bettini aprovecha para dejar un recado a Cunego, un corredor que en las dos últimas temporadas sólo puede encandilar al aficionado: "estoy harto de la gente acomodada". Pues a ver a quien lleva a Valkenburg 2012....

Pues a Nibali, claro. Y eso que a Cunego el circuito le va de perlas. Podría llevar a Nibali y a Cunego, pero después del recadito que ha dejado al veronés no parece una opción. El problema es que Bettini quiere que Nibali haga la Vuelta y el Liquigas -el segundo patrocinador en Cannondale- quiere que vaya al Tour de Utah y el Tour de Colorado. Nibali, que ya está yendo del convento -dicen que al Astaná: craso error- ha dicho de su actual equipo que "nunca tienen en cuenta la opinión del corredor". Estas cosas suelen acabar mal.
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¿Y esto para qué sirve? Probablemente para evadir impuestos.
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Si lo hacen en China -pero holandeses, ojo- también valdría para aquí. Quizás un poco más grande. Como idea está muy bien.

12 abril, 2011

Landis habla (V): "Del Moral, en vez de decir que jamás ha visto dopaje, como hacen todos, se dedicaba a practicarlo"

Gorro con mensaje
Evidentemente, una parte muy importante de la entrevista de Kimmage a Landis gira sobre el dopaje. Según el menonita, se empezó a dopar en 2002 en un concentración pre-Tour en St. Moritz, conocida estación invernal suiza donde Michelle Ferrari tenía uno de sus pisos-patera más famosos para tratar a sus clientes. Fue con parches de testosterona (parches de calor en terminología de Eufemiano) y, hasta entonces, Landis sólo había tenido relación con el doping "porque había investigado un poco por mi cuenta para estar informado, había visto algunas imágenes..."

En su decisión de doparse influyó la conversación con Armstrong sobre lo que tenía que hacer con Verbrugghen: "fue decisivo (...) todavía no tenía claro como (el equipo) era capaz de esquivar los controles antidopaje, quizás porque yo nunca había trabajado con un tipo como Ferrari. Por ejemplo, ¿que pasaría si sólo se dopan durante el Tour y me tuviese que encontrar con la tesitura de tomar esa decisión en medio de la carrera? Cosas como esa, y otros millones de cosas más, se agolpaban en mi cabeza cuando estaba firmando por el UsPostal, y me imaginé que simplemente era cuestión de preguntarlas".

El resto de la historia ya se contó en el Wall Street Journal: en la concentración de Austin en diciembre de 2001, apenas firmado, Landis habló con Bruyneel y le dijo que quería estar en el nueve para el Tour de Francia, y que cualquier cosa que pudiese hacer para mejorar, cualquier cosa, estaría dispuesta a hacerla. Aunque no se habló de droga, el mensaje implícito (subtext) era claro para los dos. "Así fue (...) llevaba en el ciclismo lo suficiente como para haber oído suficientes rumores y me imaginé que la única manera de que fuese franco conmigo es que yo estuviese plenamente predispuesto a hacer cualquier cosa (...) aproveché que estábamos en EE.UU, un lugar familiar, para planteárselo".

Supongo que es básicamente lo mismo con lo que todos los jóvenes se inician en la senda del dopaje, aunque resulta especialmente esclarecedora esa predisposición a agradar el jefe, a mostrarse dispuesto a todo. Se empieza por los parches de calor y los recuperantes, y se acaba desvariando sobre las diferencias entre el positivo en fase de recuperación o en fase de entrenamiento, sobre la dosis terapeútica y la dopante, o sencillamente dejando tu bolsa en un congelador de Girona.

Una de las preguntas más interesantes de Kimmage viene cuando se interesa por cómo organizó su doping en 2005, una vez fuera del UsPostal. Según lo publicado en el WSJ, Landis contactó "con un doctor en Valencia para realizar las transfusiones y pagó 10.000 dólares a una persona para que realizase dos entregas diferentes de sus bolsas de medio litro de sangre durante el Tour de Francia de ese año". Un servicio integral, por lo que se ve, con entrega en el lugar de trabajo.

"En 2004, el UsPostal tenía contratado a Luis García del Moral, que era el médico del equipo, y yo sabía que frecuentemente se encargaba de la logística del dopaje sanguíneo y cosas de ese estilo, por lo que simplemente contacté con él y le pregunté si haría ese trabajo para mí. La pagué para que fuese así" "¿Del Moral?" "Si" "¿Pagaste a Del Moral?" "¿Y "funcionó"?"

"¿Que si funcionó? Si.". Después explica que si no rindió tan bien esa temporada fue porque se había operado de la cadera en el invierno, pero que "hice lo mismo para el Tour 2004, el 2005 y el 2006 (...) en todos me chuté la misma cantidad de sangre, excepto en el primero (2002); ahí sólo fue medio litro de sangre, en los cuatro siguientes un litro de sangre, en 2006 divididos en tres transfusiones porque así era más fácil mantener estables los parámetros sanguíneos que se controlaban (...) Del Moral, en vez de decir que jamás ha visto dopaje, como hacen todos, se dedicaba a practicarlo".

¿Y por qué pongo esto ahora, a bastantes semanas de la entrevista originaria? Primero, porque me habían dicho que en este dilatado periodo de tiempo algo iba a pasar con este médico valenciano, como debería ser de recibo en un país donde dicen que impera la ley y se combate el dopaje. No ha pasado nada, evidentemente, y quizás no pase nunca, y esto ya se estaba quedando demasiado viejo incluso para los parámetros en los que se mueve el Garmin de Vaughters y su particular vara de medir las visitas a Del Moral.

Incumplida esa premisa, que dudo que salga alguna vez porque afecta al fútbol -y hasta aquí puedo decir- creo que ya es la ocasión adecuada de hablar de Del Moral, o al menos acercar las declaraciones de Landis sobre profesional con juramento hipocrático, y más dado el tremendo bochorno que cualquier observador de la lucha contra el dopaje en España haya podido pasar tras las declaraciones de Albert Soler hace pocos días.

El nuevo presidente del CSD, que ejercerá en el cargo un año escaso, viene precedido de dos valores que se presuponen positivos: que es joven -yo creo que con 39 años eres adulto- y que ya conoce la institución por dentro. Esto último, que en cualquier trabajo sería un valor añadido, en el cargo que ocupa y en el país en el que ejerce es un elemento de desconfíanza, y sobran los motivos.

Fíjense que su primera puesta de largo en el cargo que le ha cedido a dedazo limpio Lissavetzky es haber proclamado que el organismo que preside se personará como acusación particular en el juicio de la Operación Puerto, pidiendo la pena máxima para Merino Batres (tres años, por ser funcionario público), y dos años y medio para la recua de cinco formada por los Fuentes, el Labarta, el Belda y Sanz Balbás.

Una noticia que no es noticia, pero por la que Soler obtuvo sus primeros titulares, asociados a una imagen de firmeza y mano dura contra los dopadores. Sin embargo, el problema no es ese: el organismo que preside se tiene que encargar de los deportistas, a los que de momento no ha impuesto ninguna sanción, y ahora en principio podría porque podrá acceder a los papeles del juicio. Parece mentira que estemos hablando de estas cosas de cajón seis años después de la Operación Puerto, y que alguien puede ver alguna novedad en este teatrillo montado para mayor gloria del nuevo muñeco de trapo al frente del CSD. Por cierto, no se pierdan el detalle genuinamente españolazo de que el anuncio lo hizo en su pueblo y ante su parroquia, cumpliendo la fábula del hijo pródigo.

Si el CSD quiere realmente hacer algo contra el dopaje, podría empezar por hacer algo con la hidra que crece por Valencia. Ah no, que los tentáculos abarcan también El Deporte Intocable y Santísimo, Libre De Toda Mácula. En fin, debe ser que ese es el auténtico significado de la Tolerancia Cero en España. Landis denuncia, da nombres, dirección, prácticas, puede que tenga recibos o e-mails y en el CSD nos venden como gran novedad que van a actuar como acusación en la Operación Puerto. De hecho, podrían hacer un 2x1 y juntar ambos asuntos, porque era algo bien sabido lo de los vasos comunicantes, en este caso de glicerol para siberias. No lo hacen. Ese es el auténtico significado de acusación particular. De parte, interesada.

06 marzo, 2011

En el año V de la era A.C

Productos de la huerta murciana
En fin, otro año más con un titular clásico de este modestísimo blog. Ya el año pasado empezaba así. Vivimos en la época de A.C, y ni la conjura del solomillo puede hacer que el simpático corredor Alberto Contador Velasco deje de ganar en el 95% de los finales en alto que disputa,ni en el 95% de las vueltas por etapas en las que toma la salida.

Estamos, sin lugar a ninguna duda, ante un fenómeno paranormal. Como todos los años, está seis meses sin tocar la bicicleta, esta vez dicen que de manera inducida pero el año pasado fue lo mismo. Vuelve en febrero en la Vuelta al Algarve y acaba tercero en el final en alto, y cae al cuarto puesto final tras una crono discretita, aunque su mayor muñidor, creador de metáforas y coartadas lo calificó como una crisis de ansiedad, o estrés, o algo así, porque como ya dije en su momento, nada humano le derrota.

Como mucho, como mucho, un solomillo vacuno, pero ni eso. Ya ven: cuarto en la primera carrera que disputa. Y en la segunda, la convertida en tres etapas Vuelta a Murcia, gana el 66% de las etapas (o dos de tres, por si son de quebrados) y la general final. Con ocho días de competición en los últimos ocho meses. Cifras de sprinter. Las cifras que Contador ha hecho normales.

La Vuelta a Murcia, pintoresca prueba por etapas que el año pasado boicoteó a los equipos italianos por "la persecución a Valverde", ha pasado por arte de magia y de la crisis económica que se ha cebado especialmente en la región (¡hasta los funcionarios se quejan!) de cinco a tres etapas. En la Vuelta a Asturias, que todavía tiene pendientes asegurar 20.000 euros, han integrado la Subida al Naranco en la carrera, un eufemismo para evitar la palabra "desaparición". El Brixia Tour italiano de julio, una de las pocas carreras que se disputan coincidiendo con el Tour, desaparece sin paliativos. Elciclismo es un deporte con futuro.

Y en tres etapas han hecho un Criterium Internacional. El primer día ganó el tremendo australiano del Rabobank Matthews, todo el futuro del sprint para él. Tiene 20 años y medio. El segundo día se subía el Collado Bermejo y se fue al suelo un habitual (Mauricio Soler) con su compañero de equipo Rubén Plaza, que se ha dejado la tibia y el peroné. Con un poco de suerte, llegará a tiempo para el Tour: a Nocentini le pasó lo mismo el año pasado por las mismas fechas y...bueno, no se ha vuelto a saber nada de el. En cualquier caso, lo de las caídas grupales de la gente de Unzué ya es como una maldición: Piti en el Tour 2006, Pereiro en el 2008, Arroyo antes del Giro 2009, Bruseghin y otro más en la Vuelta 2010...

Contador apretó a Menchov y a Coppel en los metros finales y se impuso con 5" de ventaja en el final de Alhama. El séptimo clasificado ya se fue a un minuto, distancias muy considerables para la altura de la temporada. En el caso de Menchov sería preocupante, pero como se ha quedado con una mierda de calendario por estar en un equipo ídem, pues hay que aprovechar lo que salga. Contador está un poco en las mismas, pero porque no sabe a ciencia cierta hasta cuando podrá competir.

Parecía poca ventaja para el madrileño de cara a la crono final de hoy domingo, y más con el antecedente reciente de Algarve. Sin embargo, Contador ha recorrido los 12´4 kms. en 14´10", metiendo 8" a Coppel y 12" a Menchov, que ocuparon los puestos de honor en el podio final. En Murcia, contentísimos de tener este triunfador -ya había sido tercero en 2008-, en la más pura tradición de Pantani y Valverde, los que hicieron grande esta carrera ganada en 1996 por el sprinter Adriano Baffi.

Felicidades especiales a Jerome Coppel. Es muy difícil ver a un francés ganar una prueba por etapas fuera de su país, y en su caso no va a ser diferente. Simplemente tendrá que esperar unos cuantos meses y que el TAS aplique la misma doctrina que con la sanción a Valverde. Hacer que lo corrido por Contador en este año sea como no existido, como tuvo que haber sido siempre. Y si el próximo año no se disputa la Vuelta a Murcia, nadie pierde nada. Ni siquiera Coppel.
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La Eroica, llamada Strade Bianche para profesionales, para Gilbert, que tiene un jardín en Italia. Se destapó a finales del Giro 2009 ganando una de las últimas etapas, y desde entonces ya suma dos Piamontes y dos Lombardía. La carrera fue aburrida-sosa, como va a pasar con esta prueba sin apenas desniveles altimétricos a no ser que medie la lluvia. El gran belga aplastó a sus rivales con su típico ataque antes de meta, aprovechando el desnivel del acceso a Piazza del Campo de Siena, para llegar con suficiente holgura y celebrar su triunfo ante Ballan y Cunego.
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En la París-Niza, primera etapa para Thomas De Gent del Vacansoleil. El belga, que ya lleva un buen número de carreras este año, ha burlado el sprint masivo a Haussler, Sagan y Henderson. Iba escapado y se lleva para casa una de esas bellísimas fotos del ganador celebrando mientras por detrás todos van con el cuchillo entre los dientes para ser segundo. Dice que el secreto de su éxito es haber dejado de comer "salchichas y salami, me encanta comer todo lo que un ciclista profesional no debería". En el proceso ha perdido cuatro kilos, cuatro.
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No estamos todos, falta 18. Valv. (Piti)
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Arribas habla de Landis, de Lowe -le habrá pasado la información su amiguete Hardie-, todo en un batiburrillo muy mezclado y muy pesimista. Los dos primeros párrafos son ininteligibles. De tan místico que vá, acabará viajando a la India a por un gurú particular.
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"En el transcurso de un Tour de Francia el director del equipo, Johan Bruyneel, hizo un aparte con Hincapie y el propio Chechu para pedirles que no se separaran del texano en toda la etapa. Se había recibido una amenaza anónima de que alguien iba a tirar al suelo a Armstrong para que no ganara una nueva edición de la carrera. No pasó nada"
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Carlos Arribas se pasa al neolenguaje orwealliano: califica a la atleta Nuría Fernández, la de la progresión a partir de los treinta, como "sujeto pasivo de dopaje por parte de Manuel Pascua, según la juez de la Operación Galgo". Ah, que lo dice la jueza y no el periodista. ¿Cómo se es sujeto pasivo de dopaje? A saber. Al día siguiente ganó la plata en los europeos de pista cubierta. En su especialidad. La de ser españolaza, a todas luces intocables. Que quede de una vez claro: el único sujeto pasivo del dopaje es el espectador que soporta estas cosas. Y el lector.
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Miguel Induráin ha caído bajo el azote del colesterol, sea verdad o no. La verdad es que no podían haber escogido mejor testimonial para la campaña, aunque este tipo de alimentos-medicamento me dan alergia como ciudadano y consumidor, como he tenido ocasión de comentar en otro lugar. El maillot que luce mola mogollón, y no busquen ninguna ironía: creo que maillots de este tipo (sencillos, un único mensaje, tonterías fuera) serían más efectivos como vehículo publicitario que la ola de mal gusto en los maillots de ciclistas profesionales de la actualidad, como el espanto del equipo de los Schleck. Ah, que estos no anuncian nada...

23 febrero, 2011

Landis habla (IV): "Le dirán a la UCI que manipule algo o que haga algo contra mi"

¿Lobo? ¿Cordero?
Si en los anteriores capitulos de este serial les parecia que Landis enseñaba gran parte de las tinieblas de este deporte, hoy toca hablar de la UCI, de las presiones a corredores y del ciclismo realmente existente a nivel organizativo. Como parte de la propaganda official en este país consiste en crear la imagen de que la UCI es un órgano corrupto hasta la médula –muy útil si después dicta resoluciones en contra de nuestros intereses-, tampoco carguen las tintas en exceso, y más viendo lo que tenemos que sufrir por aquí.

Entre 1999 y 2001 Landis estuvo en el Mercury, un equipo norteamericano en el que, según sus palabras, no se dopaba. Este equipo hizo para el año 2001 una gran apuesta, fichando a corredores de relumbrón (Van Petegem, que llegó a acabar segundo una París-Niza, o Tonkov, que perdió todo el año- y aspirando a entrar en el Tour de Francia. El equipo se fue al garete al poco de empezar la temporada.

A Landis le pagaron únicamente los tres primeros meses. El menonita se dirigió a la UCI para que ejecutasen la garantía salarial que obligan a depositar a todos los equipos. Le costó dos años recuperar su dinero, dos años y “cada vez que intentaba contactar con la UCI nos enviaban al garete con expresiones como “demándanos” o “nos la suda”. Cuando ficha por el UsPostal en 2002 todavía estaba tras el dinero.

A los tres meses de unirse a la corte de Armstrong, el periodista Tim Maloney de cyclingnews.com le entrevista y el ciclista estadounidense aprovecha para contar sus problemas con la UCI y “lo contrariado que estaba con el hecho de que no siguiesen ninguna de sus normas. Verbruggen llamó a Lance, que me buscó para que me retractase de mis declaraciones y pidiese disculpas en cyclingnews.com”

"Este fue el contexto en el que empecé a hablar con Armstrong de doping, mientras me daba consejos sobre las cosas que estábamos haciendo y explicándome cómo trabajaba Ferrari….Uno de los diálogos fue “Mira Floyd, tienes que hacer lo que dicen estos tíos porque algún día necesitaremos que nos hagan un favor. Ya nos pasó antes, tuve un control positivo en la Vuelta a Suiza de 2001 y me dirigí personalmente a estos tíos. No importa quien tiene o no tiene la razón. No dudo de tí, estoy convencido de que dices la verdad y que ellos no siguen el reglamento, pero no importa. No es algo en lo que puedas elegir. Tienes que pedir disculpas.”

“Esto es lo que tienes que hacer. Llamaré a Jim Ochowitz –el presidente de la Federación de EE.UU- y el concertará una llamada telefónica con Verbruggen donde le pedirás disculpas y lo arrepentido que estás”. Sucedió en 2002. Posteriormente Kimmage le pide que explique el papel de Ochowitz y, en otra cita textual de Armstrong “es el tío que maneja –orchestrates- este tipo de asuntos”.

Landis pidió disculpas en privado y también en público, trámite Maloney, que al parecer ya había sido informado por Verbruggen: “Si, me imaginé lo que había pasado, lo publicaremos en primera plana”. Sin embargo, no lo hizo así. La retractación de Landis sobre su legítima reclamación de salario al Mercury y cómo la UCI estaba zancadilleando algo que tenía que ser automático no salió en cyclingnews.com hasta el 2003, aunque Landis está convencido que la conversación privada con Verbruggen fue en 2002: “la llamada duró solo unos minutos (...) una vez más, no lo hice porque me hubiesen forzado, sino porque había entendido perfectamente la situación. Pensé “pido disculpas porque ahora se como funciona la UCI”. El hecho de que las más altas instancias estuviesen mangoneando en estos asuntos me dejaba con dos opciones: me retiro y no digo nada, o acepto las cosas tal y como funcionan e intento encontrar mi lugar dentro de ellas”.

No parecía una mala decision la de Floyd. Sin embargo, era algo vinculado a su permanencia en la corte de Armstrong. Kimmage le hace, en otro momento de la entrevista, una acertada pregunta ante la tesitura del cambio al Phonak: “De acuerdo, dado tu propósito de ganar el Tour, y dado que conocias el poder de Lance y su influencia en la UCI, además de que habías estado trabajando con Ferrari y su programa de dopaje, ¿no hubo algún momento donde pensaste? “Cómo voy a conseguir esto si salgo fuera del programa. Si rompo mis vínculos y les cabreo, como voy a triunfar" ¿Lo pensaste en algún momento?"

"Lo hice, claro, y estaba preocupado (...) por entonces ya sabía que lo que realmente necesitaba eran transfusiones de sangre y un poco de estereoides anabolizantes de vez en cuando. Sabía que podia recuperar suficientemente bien por mí mismo, y también poder entrenar suficientemente bien sin otras locuras añadidas. Y sabía que si mejoraba un poquito ya sería lo suficientemente bueno para ganar, por lo que realmente ya no necesitaba la supervision de Ferrari, del que ya no empleaba sus métodos de entrenamiento al tener ya toda esa información sobre mí. Mi mayor preocupación era: “Le dirán a la UCI que manipule algo o que haga algo contra mi". Y cuando esto no pasó en 2005 no me preocupé mucho más porque para entonces ya pensaba que mi carrera no iba a ir muy lejos por culpa de mi cadera".

Recordarán que Floyd Landis ofreció una esperpéntica rueda de prensa durante su Tour de Francia victorioso en la que explico que tenía su cadera necrosada y que se tendría que operar al acabar. Fue todo muy emocionante: al igual que su compatriota Hamilton en 2003, que acabó cuarto el Tour corriendo supuestamente con una clavícula rota, ambos sabían que el secreto del éxito estaba en un buen certificado medico que te permitiese drogarte legalmente durante la carrera. Landis en concreto se pasó el Tour 2006 chutándose legalmente cortisona, suponemos que en cantidades animalescas.

Ya ven como en estos selectos pasajes queda demostrado de nuevo que los controles antidopaje sirven de muy poquito. Primero, porque la maxima autoridad –hasta la feliz irrupción de la AMA, esa “policía mundial” que tanto atufa a Arribas- era muy voluble a la hora de tramitar expediente según qué corredor se tratase. Siempre hay tiempo para la donación de una máquina Sysmex a fondo perdido, sin recibo y con las vueltas desaparecidas; segundo, porque el poder coercitivo de la UCI de Verbruggen era tal que a Landis le importaba poco perder a Ferrari: era mucho mejor el paraguas protector del máximo organismo del ciclismo. Insisto, mejor que tener a su servicio al mejor médico dopador; y tercero, que no hay nada como tener un certificado medico. El Landis y el de Hamilton eran coyunturales –aunque intentaron hacerlos permanentes-, pero aún así están a años-luz de los certificados medicos tipo Golden, esos que se expiden por casos de cáncer o de epilepsia. ¿Y quien los autoriza, tramita y lee el expediente justificados? La UCI.
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Igor Antón en León en pleno mes de febrero.
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Murcia, ¡álzate! Ante una nueva humillación a esta comunidad autónoma, sólo cabe la rebelión cívica. Ya sabes, Alejandro: la próxima vez no enseñes el Ferrari, di que tienes tres hijos a tu cargo y bueno, valora eso de la bolsa de sangre y los picogramos. A lo mejor así el Presidente del Gobierno se apiada de tí.
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Del protagonista de la noticia sólo puedo decir que, en una revolución, se situaría en una plaza con una guillotina. Antes habría delatado a todos. De lo peor que hay en España. En la SER lo tenían en una jaula de oro -cubriendo a la selección española, llamada ahora Laroja-, ahora está libre y esto es lo que pasa.  Del resto de protagonistas pues ¡que quieren que les diga! Acabarán en esa plaza.
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En la próxima revista dominical de El País el artículo de portada va sobre la dignidad de los ciclistas, con foto ad hoc de Tim Kolln sobre Pereiro. Pereiro. Sale lo de Urco. Ya me han pasado el contenido. No salen las declaraciones de Landis con las que empezaba este serial, of course. Es la-men-ta-ble. Firma Carlos Arribas. Una nueva muesca. En su ataud, no en el mío.

17 febrero, 2011

Landis habla (III): "Estaban en la tele. Eso era lo único que les importaba"

"Vale, sólo habrá un periodista"
Uno de los pasajes más interesantes de la larga entrevista entre Kimmage y Landis se centra en los momentos inmediatamente posteriores a su famoso positivo en el Tour de 2006, que a la larga le terminaría quitando la victoria. “No podía pensar. La noticia se conoció un jueves y los medios la tenían en portada el viernes, y tenía que volar desde el Charles de Gaulle a España…” “¿Por qué fuiste a Madrid?” “No lo se, ellos me dijeron que fuese a Madrid, así que fui a Madrid”.

Conviene recordar que Landis ofreció una esperpéntica rueda de prensa en Madrid (Hotel Miguel Ángel, 17:30, 28 de julio de 2006) cuando todo el mundo quería saber algo de el. Con domicilio en Girona, se presentó en Madrid. Era en mitad del verano y seguro que recuerdan el ambiente: el ciclista positivo por testosterona con cortina roja, a lo David Lynch, de fondo. Aquí el vídeo. Dos meses antes había sido la Operación Puerto en la misma ciudad. El relato que ahora sigue se enmarca en la tradición de Azcona, el Tigre de Chamberí, Berlanga y el tocomocho.

“¿Quiénes son ellos? ¿Quién te estaba aconsejando?” “Pregunté a los abogados del Phonak sobre qué hacer y me espetaron “no te podemos representar, nosotros representamos a Andy (Rhis, el patrón)”, por lo que pregunté a mi compañero M.A Martín Perdiguero y me dijo “Conozco a unos abogados españoles: consiguieron que Íñigo Landaluze saliese limpio de su positivo por testosterona en el Dauphiné (de 2005), deberías hablar con ellos”, a lo que dije “perfecto, suena como si supiesen de lo que están tratando. Iré con ellos (…) Una vez allí me dijeron “Vamos a montar una conferencia de prensa”, pero yo dije “No, no quiero. No quiero pasar por eso” (…) pero ellos insistieron con un “Tu sólo tienes que hablar a un periodista con una cámara y aquí tienes lo que debes leer”. Me ofrecieron en mano esa declaración y un “De acuerdo, vamos abajo”, y yo pensé “vale, sólo habrá un periodista”. Una vez abajo, había no menos de 80 periodistas en la sala y no hicieron nada para mantenerlos alejados de mí. No les bastaba con eso; les encantaba; estaban en la tele. Eso era lo único que les importaba”

He aquí el mejor testimonio de cómo un deportista profesional, una vez que es pillado dopado y no lo admite, pierde las riendas de su vida y pasa a ser una marioneta en manos de consejeros de oportunidad y, especialmente, la casta de los abogados y sus particulares intereses, raramente coincidentes con la justicia o la verdad. Cambien el nombre de Landis por el del famoso murciano –que ha acabado apelando al Tribunal Federal Suizo, donde no ha pasado de la primera instancia- o el de Pinto, y tendrán una imagen más cercana. De hecho, aquí en España operan con total impunidad algunos abogados que han crecido en estos años de lucha contra el dopaje: cuentan siempre sus éxitos y no sus múltiples derrotas, porque ellos siempre ganan en lo que les interesa: la pasta del deportista. Y cuantos más recursos y argucias, más caja.

“Si, los abogados. Eran terribles. Me metieron en esa sala y me dieron ese comunicado para leer, que era como una traducción hecha por Google de cosas en castellano y me dijeron “Lee esto, lo tenemos traducido al español”. Así que lo leí, y mientras lo hacía iba cambiando sobre la marcha algunas cosas para darles sentido, pero al mismo tiempo pensaba para mí: “Tío, no me puedo imaginar la pinta de sonado que estoy dando porque ni siquiera se lo que estoy leyendo. No tenía ningún sentido” (…) me levanté y me fui tan rápido como pude (…) estaba diciendo que la testosterona la había producido de manera natural ¡cuando ni siquiera sabía dónde estaban los resultados de la prueba! “ Posteriormente Kimmage se refiere a esos abogados como “farsantes”, pero líbreme el Aranzadi de decir tal cosa: ahí les dejo el testimonio (clowns of lawyers), y porque el periodista irlandés lo cree apropiado. Ah no, que para eso ya lo he ido transcribiendo, y en su día contando.

Los abogados en cuestión son Luis Sanz y Jose María Buxeda. Esta bien rescatar los nombres. El primero llegó a decir ""Estamos ante un elevado resultado de una muestra fisiológica del propio deportista y que hablamos de un caso endógeno y nunca exógeno. Un positivo no equivale siempre a dopaje y este es el caso en el que nos encontramos". A tenor del testimonio de Landis, que casa perfectamente con la impresión que se pudo hacer cualquiera que viese esa impresentable rueda de prensa, vieron que el positivo era por testosterona como el de su antiguo defendido Landaluze y dijeron ¡tate!, dinero fácil: utilizamos los mismos papeles y la misma estrategia y encima, considerando que nos ha caído en gracia el ganador del Tour hace dos semanas (¡gracias Perdi! ¿qué tal en la Isla de los Famosos?) nos hacemos una publicidad del copón, tío.

Así salió la cosa, así. Landaluze se libró de perder su Dauphiné –la victoria más sorprendente de un corredor en una vuelta de prestigio en mucho tiempo: fue su primera y única victoria profesional- porque salió de la manga un certificado, de esos tan populares en tiempos no tan remotos en el ciclismo, según el cual tenía de “manera natural” más testosterona que el resto de los mortales. Mayo también gozaba –este es el verbo adecuado- de uno similar. Y Botero, expedido por Eufemiano nada más aterrizó en Europa. Seguramente muchos más corredores, pero un avance científico hizo que esos certificados caducasen súbitamente.

Se trata del test IRMS, que detecta cuando la testosterona es exógena. Ese test, cuyo primer damnificado fue Landis -lo supo a los tres días de la rueda de prensa-, se cargó al año siguiente a Kessler, Sinkiewitz o Moreni, que todavía no se debían haber enterado de que iba la cosa. Tampoco Luis Sanz ("éste sistema adolece de una cantidad tremenda de fallos a lo largo de su historia y, por tanto, ningún laboratorio lo viene utilizando"). Está bien recordar este tipo de innovaciones ahora que se duda de los test de clembuterol –son tan sensibles que detectan cantidades insignificantes, aunque para tenerlas en residuo de orina han sido bastante significantes- o el de los plásticos en sangre, ahora que va a empezar a obrar efectos entre aquellos que no hayan cambiado hacia las bolsas japonesas. Ya saben: allí donde llega la ciencia, nosotros ponemos el corazón, la fe y la convinción de que este chaval no se ha dopado.

Con Landis no funcionó. El nuevo test no dejaba lugar a dudas y desde el principio sirvió para ver que el menonita tenía un conflicto muy serio con la verdad. Le duró cuatro años hasta que vio que era imposible seguir esa loca carrera con rumbo a ninguna parte. Como la vida es circular y produce extrañas paradojas, Landaluze acabó dejando el ciclismo en 2009 por un positivo por CERA. Esta vez no había certificado ad hoc y el vizcaíno fue muy pragmático: reconoció haberse dopado –con un comunicado-, no se ha vuelto a saber nada de el –y mira que en el País Vasco se sabe todo, pero todo-todo- y en el equipo se lavaron las manos, al menos unas cuantas semanas hasta lo de Astarloza. Landaluze vio y aprendió. Landis no, aunque ahora se ha redimido en parte. El vasco sigue callado: ni colaboración, ni donde adquirió la sustancia, ni nada. Tampoco ha ido nadie a hacerle una entrevista de siete horas.

En cuanto a los abogados, de Buxeda no se ha vuelto a saber más -en su día defendió a Heras, con igual éxito- y Luis Sanz ha acabado en la Federación Española de Ciclismo, donde presta servicios a las causas que le sobrevienen. España siempre envía mensajes claros. En rueda de prensa de alcance mundial. O con una resolución, da lo mismo.
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La resolución final de la RFEC sobre el caso solomillo. Si la van a imprimir, haganlo en blanco y negro: es mucho más apropiado al tema que trata. Además, ya nos cuesta bastante en términos de imagen y prestigio como para que nos cueste en otros apartados. Eso sí, guarden la resolución en el soporte que quieran, por si algún día quieren escribir la continuación del "Celtibería Show" de Luis Carandell.

16 febrero, 2011

Landis habla (II): "fui el único que dije algo en contra de Armstrong”

Va por ustedes
Una parte muy importante de la entrevista de Kimmage con Landis va sobre asuntos personales que particularmente no me interesan: se tratan con una soltura vergonzosa temas sobre novias, primeras citas, amigos íntimos y otras fruslerías a las que sólo veo sentido para ganarse la confianza del menonita, como si los continuos piropos del periodista no fuesen suficientes. Sin embargo, algunos detalles son interesantes.

Por ejemplo, que Landis vio su primera etapa del Tour en 1995, cuando casi tenía 20 años. Casualmente, fue la etapa ganada por Armstrong en homenaje a Casartelli, mientras el pelotón subía silbando los puertos pirenaicos. Eso sí, todo muy épico, que había un fiambre de por medio. Debido a su peculiar origen sociocultural, Landis no pudo disfrutar del ciclismo televisado hasta esa edad. Siempre se habla de Rominger o Zulle como ejemplos de ciclistas que, con veinte años cumplidos, no habían competido nunca, pero dado que vienen de Suiza, se supone que habrían visto alguna etapa: el caso de Landis es único y, dada la era en la que vivimos, probablemente irrepetible. Nada menos que un ciclista que no sabía nada de ciclismo, ni siquiera por verlo en la televisión.

En otro momento habla de la conocida anécdota del día que se tomó trece cafés en Girona. “Me gusta hacer cosas estúpidas en la medida en que no molesten a nadie, pero no siempre: sólo de vez en cuando, si estoy aburrido y no me siento filosófico”. No sabemos si en esta definición se puede incluir el dopaje, pero ahí queda. La anécdota de los cafés la popularizó Dan Coyle en un aburrídisimo libro-panegírico sobre Armstrong que, cómo no, fue un superventas. De ahí que Kimmage, que no pregunta en sus siete horas a Landis por cosas mucho más interesantes, saca tiempo para los dichosos cafés.

Al parecer, ese día hacía mal tiempo y Landis no quería ir a entrenar. Le propuso a Zabriskie –su compañero de piso en Girona, un corredor que apuntaba alto en 2004 y 2005 (cuando sumó en menos de un año etapas en Vuelta, Giro y Tour) y que se ha quedado en un bufón dentro del pelotón, con sus bigotes y rarezas- ir a tomar un café (estos son los ciclistas profesionales, señores). Pidió el primero y, cuando lo acabó, la camarera le preguntó si quería otro: “es Girona y siempre hay diálogos absurdos por culpa del idioma. Ella pensó que era algo divertido cuando pedí el tercero (…) y todo se fue haciendo más y más gracioso (…) hasta que al final bebí 13 cafés o así” “¿Zabriskie hizo lo mismo” “No, se quedó en el cuarto o quinto”, igual que se ha quedado, cuando se supo parte del pastel de Girona, en un corredor del montón. Eso sí, sin ninguna relación causa-consecuencia entre lo primero y lo segundo.

Claro, también fue el que contó el caso a otro compañero, este a otro, hasta que al final llegó a oídos del Altísimo, esto es: Armstrong. Al parecer, lo llevó a entrenar a solas y le leyó la cartilla sobre cómo entrenar y cómo comportarse. “Simplemente me limité a escucharle como si yo no supiese nada y como si estuviese agradecido por escuchar sus consejos, pero lo que realmente me caló de la conversación fue “simplemente he venido a arreglar esto. Es mejor no cacarear mucho sobre nada. Es mejor no ser visto como un tío raro”. Curiosamente, Armstrong jamás utilizó ninguno de esos consejos en su siete Tours de Francia, consistentes en machacar al rival, en sacar diferencias de 2´10” desde la base de Alpe d´Huez y en tener un equipo en el que hasta los rodadores subían los hors categorie.

“¿Alguna vez te preguntó sobre tus orígenes” “No, no le importaba, lo que está muy bien, pero cuando dejé el equipo se lo tomó personalmente”. Ahí Landis se mete en una serie de digresiones muy discutibles sobre la mentalidad de Armstrong, sobre su sueldo en relación a su rendimiento y demás pamplinas, cuando lo realmente importante en este asunto es que Armstrong estuviese mosqueado porque alguien, y más siendo compatriota, quisiese dejar el Valhalla de Girona: una cosa es que se fuera el rastrojo de Béjar ese mismo año (a finales de 2004) y otra alguien como Landis, prácticamente criado en el UsPostal y sin pasado en perreras como el Kelme.

Al parecer, en esa decisión de dejar el UsPostal también influyó que en la famosa cronoescalada a Alpe D´Huez de 2004 (esa donde Santos González del Phonak fue quinto) Landis hiciese 21º. Para Bruyneel, eso era que se había exprimido. Según Landis, se dejó llevar, como le habían dicho que hiciese para reservar fuerzas de cara al día siguiente. Aún así, el belga madurado por Manolo Sainz y su particular escuela seguía convencido, de tal manera que Landis estaba tan cabreado que “nada de lo que pudiesen decir iba a conseguir que siguiese en el equipo, nada”. Jo, si Contador no fuese un media bocas y un personaje en sí mismo prescindible por la valentía de sus declaraciones, estaría bien lo que podría decir del Tour 2009 y las órdenes de ir a rueda del tran-tran del Astana…En fin.

En ese Tour, el último de Landis con el equipo postal pagado con fondos federales, se produjo el conocido episodio de la hemotransfusión masiva en el bus del equipo. El propio corredor lo contó al Wall Street Journal y a las autoridades que están investigando el caso. En este blog no se comentó, pero poco después de esta revelación se hicieron públicos una serie de e-mails intercambiados entre Jonathan Vaughters y Frankie Andreu en 2005, donde el primero dice “la cosa más divertida que he oído jamás: Johan y Lance tiraron por el baño la bolsa de sangre de Floyd para el día de descanso, delante de el, para hacerle correr mal”.

Ojo, en 2005. La historia ya corría por los círculos ciclistas. Dejemos para otra ocasión hablar de Vaughters, un personaje viscoso como sólo puede producirlos y especialmente tolerar un deporte como el ciclismo. Landis no se mete a opinar sobre el director superlimpio que tiene la sede de su equipo en Girona y da su versión: “fue la última vez que me hice una transfusión en ese equipo, estábamos corriendo tan bien y haciendo que todo el mundo pareciese estúpido que el doctor sólo me dio la mitad de la bolsa de sangre y tiró el resto. No fue algo malvado aposta”. Después explica que fue el mismo el que le contó la primera versión a Vaughters, pero quizás ya confundido por el mal ambiente y su inminente salida del equipo. El que recuerde el Tour de 2004, y especialmente el rendimiento de Landis en la etapa de Le Grand Bornard sabe perfectamente a qué se refiere con eso de “haciendo que todo el mundo pareciese estúpido”.

También fue el Tour en el que Armstrong salió a amedrentar a Simeoni en la etapa 18º con final en Lons le Saunier (victoria de Mercado sobre Txente García por medio tubular). “Amstrong nos había dicho en el bus “Aseguraros que Simeoni no coja la fuga”. Sin embargo, Simeoni la cogió y allá que se fue Armstrong, en uno de los episodios más lamentables de la historia del ciclismo. El relato de Landis está muy bien: se comunicó con Bruyneel para que transmitiese al cliente del Dr. Ferrari que parase, y el belga le respondió “Sois vosotros los que teneis que echar abajo la fuga” “Mira, no quiero hacer esa estupidez. No voy a perseguir a un líder de la carrera que es de mi equipo ¿te crees que estoy sonado? Me voy a la cola del pelotón”. Bajó hasta el coche de equipo para decirle de viva voz a Bruyneel “esto es ridículo. Estamos quedando como los malos. El parece idiota. ¿Cómo vamos a explicar esto?”. El supuesto director de equipo le dijo al cowboy que parase, pero este no lo hizo. No se sabe si se enfadó, pero queda demostrado que en ese engendro de equipo se limitaba a conducir el coche de equipo. Lo que sí hizo fue mandar de nuevo a Landis a la cabeza del pelotón, pero se negó: “no voy a participar en esto (…) fui el único que dije algo en contra de Armstrong”.

¿El único? No se por qué no me sorprende en absoluto. “Empleó gran parte de 2005 en tratarme como a Simeoni. Me perseguían sin motivo (…) nunca dije nada pero sabía lo que estaban haciendo” “Te preguntaron sobre eso en 2006 pero evitaste el tema, ¿quieres hacerlo ahora?” “Nadie lo hubiese creído (…) Chechu Rubiera me pidió disculpas en una ocasión durante una Dauphiné después de que me persiguiesen sin motivo. Me dijo: “Sabes por qué estoy haciendo esto”, y yo le respondí “Bueno, ¿y por qué no le haces caso?” “No puedo hacer eso” (…) Fue un error mio en la medida en que sabía que me iba a pasar eso en cuanto dejase el equipo. Fue una elección personal: “Si dejo el equipo, esto es lo que voy a recibir”.

¿A que suena a una secta actuando contra un miembro desafecto? En cuanto al gregario asturiano, perfectamente retratado en esta escena, se confirman dos de sus mayores características: un caballero del pelotón (pide disculpas a Landis por lo que está haciendo) y también un lacayo de las peores causas. Mezclen esos dos ingredientes y tendrán la combinación perfecta para que lleve el título de uno de los mejores gregarios del pelotón. Desde luego, no me lo imaginaría jamás cuestionando la persecución a Simeoni. Así ha conseguido retirarse con 36 años y entre loas. Cada cual escoge su papel en la vida, y el de Rubiera ha sido el que ha sido. Landis por lo menos lo ha enderazado en cierta medida.
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Contador exonerado acude por segunda vez la corte de Pedro Jeta, donde se encuentra muy agusto. Allí anuncia su calendario: Vuelta al Algarve (16-20 febrero), Vuelta a Murcia (4-6 marzo), Volta a Catalunya (21-27 marzo), Vuelta a Castilla y León (13-17 abril), "posiblemente alguna clásica" y Giro de Italia (7-29 mayo). La sanción preventiva que ha pasado, ha obrado buenos efectos y parece que la insidiosa alergia que le afectó en su primer Giro ha desaparecido. Volverá según sea conveniente.
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Fíjense la orientación que da el NYT, un medio sinónimo de influyente, a la absolución de Contador: destaca la intervención de ZP y pone estas inequívocas declaraciones del responsable antidopaje de EE.UU: "parece un clásico ejemplo de la zorra cuidando el gallinero. Parece que estén protegiendo a su héroe nacional". ¿Cómo era aquella seguidilla sobre el R.Madrid? El equipo del Gobierno/la vergüenza del país...
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Recorrido de la Vuelta a Andalucía 2011. Sigue faltando la etapa de Gibraltar...será que siguen teniendo problemas económicos imprevistos y de última hora, como la excusa que se esgrimió el año pasado.
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Dos opiniones atípicas en La Voz: una sucinta y al ojo, otra la de un personaje que va de espadachín contra el dopaje y que, cuando de su amado Contador ha de hablar, se arma con un alfiler o un palillo. Ejercicio para hoy: comparen las dos opiniones.
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El famoso método para descubrir plásticos en la orina, galardonado con un pintoresco premio. Fíjense en el jurado, todos paisanos de Nicolás Terrados. La noticia, de por sí descacharrante, tiene el toque siniestro de calificar el galardón como "Premio Nacional", algo restringido a Ministerios: han confundido que se de a nivel nacional con que sea Premio Nacional.

Eso sí, en el futuro podría haber un Premio Nacional de estas características. Es de justicia. Ya lo dijo Eufemiano: "me deberían dar el Nobel". 

11 febrero, 2011

Landis habla (I): “Que le jodan sería lo correcto”

Hay que mineralizarse y supervitaminizarse
Hace unas semanas Paul Kimmage, un conocido periodista anglosajón que suele tratar los temas de dopaje, publicó en el Sunday Times un extracto de una larga entrevista de ¡siete horas! que había mantenido con Floyd Landis. Fue poco antes de Acción de Gracias y, como se dice al final, “es la última entrevista que voy a dar sobre mis primeros 35 años de vida”. Como el periódico tradicional no da para publicar toda la entrevista, ambos acordaron que la transcripción íntegra se publicase en el conocido portal NY Velocity, de donde yo la saco y donde ustedes la pueden leer.

Les advierto que su lectura lleva bastante tiempo porque siete horas son siete horas, y da igual que sea en inglés o en castellano. Esta serie de posts es a su vez un extracto de lo que a mí me ha parecido más destacado, pero ahí tienen la fuente original para lo que dispongan. Insisto en esto porque la forma de publicarlo no permite hacer referencias –es un texto continuo- y se tendrán que fiar de cómo se lo pongo yo. Antes de meterse de lleno en el asunto, no puedo dejar de comentar las pedradas que tiran tanto periodista como exciclista contra cyclingnews.com, que se pueden leer en la parte final (“sólo hay una cosa peor que leer cyclingnews.com…hablar con ellos” “Si, nunca lo volveré a cometer ese error. Que les jodan”), completamente justificadas por cómo han tratado el tremendo outing de Landis y, en general, todo el dopaje.

La entrevista comienza con el día en que Landis de vistió por primera vez de amarillo en la etapa de Val d´Aran del Tour 2006, la que ganó Menchov, para después derivar rápidamente hacia el día de DisneyLandis. Kimmage, que es bastante cuco como casi todo el gremio al que pertenece, dice que “no puedo creerme lo que hiciste aquel día”. Será que no se lo cree, pero ese día todos elogiaron de una manera desmedida y fanática la exhibición de dopado, sin precedentes en el ciclismo moderno. Y todos incluye a Kimmage, por supuesto.

No se si habrá sido estrategia para ganarse a Landis, pero el caso es que el periodista irlandés agasaja al estadounidense con esta frase no mucho después: “Dado el historial del Tour, y el hecho de que muchas victorias estén relacionadas con el doping, lo que hiciste aquel día es posiblemente la mejor carrera de todos los tiempos”. Como lo leen: uno se pone hasta las cejas menonitas de todo lo que pueda haber, da positivo, emprende una batalla de años para negar la realidad, la admite, y todavía le elogian por haber sido un ciborg aquel día. Y con el argumento típico de los dopados: como todos se ponen…pues igual de condiciones. La-men-ta-ble.

Landis pudo hacer aquello, y por eso no hay precedentes ni siquiera en los años de la barra libre de EPO, porque llevaba encima la intemerata. Es bastante probable que fuese una tabla periódica ambulante. Con el tiempo hemos sabido por qué bebía continuamente, hasta parecer ridículo y circense (Juanma Castaño, ese personaje propio de circo, dijo que era para refugiarse en el coche y que eso le ayudó a lograr su diferencia de siete minutos en meta. Afortunadamente ahora está en lo que le gusta, el fútbol y el cachondeo), y no era otra cosa que para rebajar la EPO. Le debió de servir, porque dio positivo por testosterona, aunque todavía siga negando que hubiese tomado esa sustancia.

Estos son los personajes. Está bien tenerlo presente porque, aunque la entrevista está muy bien y te deja con esa agradable sensación propia del estar leyendo algo bien escrito, conducido y presentado, en este mundo del ciclismo todos juegan con las cartas marcadas. Ni Kimmage es un azote contra el dopaje –es simplemente uno que ha aprovechado un nicho de mercado ignoto, como intenta hacer Alix en España-, ni Landis ha sido ni será jamás un santo, aunque a este último hay que escucharle porque sabe de lo que habla, de la misma manera que se escucha a un testigo en un juicio o que el buen historiador acude a los que vivieron el acontecimiento desde dentro y no leyendo por ahí.

Landis responde al piropo de Kimmage diciendo que “No había dicho esto antes porque nadie me lo había preguntado, (…) sin tener un conocimiento específico de si Pereiro también iba dopado, entonces si que hubiese tenido la sensación de estar engañando a alguien, pero yo sabía de que iba el asunto, lo había visto de primera mano”. Como añade el periodista, Pereiro y Landis habían sido compañeros el año anterior en el infausto Phonak. Más adelante, mediada la entrevista, retoma el asunto, del que huelga decir que nadie en España ha hecho caso.

Quedaba la crono final donde Landis tenía que arrebatar el liderato a Pereiro. “Estaba bastante convencido. Quiero decir…conozco a Pereiro y se que no tenía más trucos que no hubiese intentado ya…Hable con él sobre esto y me dijo que tenía otra transfusión de sangre por hacer, pero no le di mucha importancia porque en cualquier caso yo soy mejor contrarrelojista “ “¿Hablasteis de eso?” “Claro, hablamos abiertamente de estos temas en el pelotón, es la razón por la que no puedo creerme que nadie hubiese hecho antes lo que yo hice. Literalmente, hablamos de manera franca y abierta: (Pereiro) se hizo una transfusión sanguínea y algo de hemoglobina artificial” “¡Me estás tomando el pelo!” “Si, y después me tiró a los pies de los caballos (he threw me under the bus) y dando la matraca durante cuatro años” “¡Joder!” “Que le jodan sería lo correcto” “Esto es increíble” (Landis empieza a reírse) “Es una historia estúpida, una larga y estúpida historia”.

No tanto, Floyd. Por mucha naturalidad con la que se hable en el pelotón de todas esas cosas, que por otra parte es algo de sentido común en una sociedad cerrada y opaca, con ritos iniciáticos que te meten en el ambiente desde muy joven, el contexto de ese Tour y esa conversación es de un corredor indultado para correr, como su compañero de equipo que se cayó el solo en mitad del pelotón en las primeras etapas y cuando había salido lo de 18.- Valv. (Piti), y enrolado en una estructura deportiva que siempre se ha vendido como limpia, que es otra forma de indulto a la navarra. Evidentemente, las declaraciones de Landis serán descalificadas como ya hicieron en su momento cuando contó lo suyo con Armstrong, tema a retomar más adelante, donde le tildaron directamente de demente (Armstrong) y que necesitaba ayuda profesional (Bruyneel).

Aquí en España, que de anglosajones tenemos únicamente Gibraltar, hemos tomado las declaraciones de Landis a la manera usual: como si no existiesen. La mejor manera de que nadie se entere es hacer como que no nos enteramos. Al menos por ahi fuera le han entrevistado, con las respuestas previsibles. Así nos va. Pasarán 50 años y alguien se preguntará “¿Quién es este Pereiro que ganó un Tour y que jamás volvió a ganar ninguna otra carrera ni subirse al podio?” Y la mejor forma de responder será “bueno, es una historia estúpida, una larga y estúpida historia”.
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Una expresión más de la Monarquía Parlamentaria Española (M.P.E), donde el deporte son nuestros soldados y, en expresión que no es mía, "el sustento que une España". Que nadie se deje engañar por el buen artículo de Arribas: sabe perfectamente que esta intromisión grotesca y grosera sólo empeora las posibilidades de Contador en el TAS. Imaginénse: jueces deportivos internacionales presionados por cargos políticos nacionales...¿quien gana? Pues eso. Por cierto, El País sigue con su campaña de cartas al director proContador (¿en serio que no han recibido ninguna a favor de la razón?), esta es la última. El autor está muy preocupado por el gasto que lleva el caso para la nimiedad de picogramos que son, y a mí me parece muy divertido que envíe su carta desde el segundo municipio con mayor renta per cápita de España.
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Como insisto frecuentemente, las entrevistas a Freire dejan verdades como pedradas: «¿Vive como un rico?»  «No, bueno, depende. Vivo como un rico porque hago lo que quiero. Se puede ser rico de muchas maneras. Dinero no me falta, pero por tenerlo no voy a derrocharlo». Encaja bastante con mi definición, que no es cuantitativa: rico es el que vive sin trabajar o trabaja en lo que quiere y cuando quiere. Y todo el resto, como bien dice Gómez Peña, es de puro sentido común.
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Que lo del boom de la bici urbana, y especialmente los pelmazos del fixie, era una cosa de pijos estaba clarísimo. Y si tienen alguna duda, lean El País Semanal. Aquí otra confirmación, sacado del twitter del amedentrador de Simeoni: una bici de 20.000 euros. Y una marcha. Eso sí, forradita en símil-cuero y obra de un artista, que para eso se vende en la tienda del marchante Gagosian .Y una pequeña encuesta: ¿cómo os tomariais un post dedicado al fenómeno fixie? Aviso que me muero de ganas...

30 septiembre, 2010

Positivo light de Alberto Contador

La UCI ha comunicado esta madrugada que Alberto Contador dio positivo en un control antidopaje durante el pasado Tour de Francia, concretamente el 21 de julio, durante el segundo día de descanso en Pau, tan conocido para los españoles y estos temas (¡un saludo Iban!).

El positivo por clembuterol fue comunicado al corredor interesado y su ex-equipo el 24 de agosto, pero como ya había decidido no volver a correr con el Astana e incluso había anunciado su nueva formación, este no pudo suspenderle provisionalmente, como suele hacer la UCI. Desde esa fecha, hace más de un mes, el corredor madrileño ha seguido con su agenda como si tal cual, sin darle importancia al asunto. Esa actitud de hacerse el longuis recuerda mucho a la de Pellizotti y a la de su compañero Pereiro: doy positivo, pero la cosa no va conmigo.

¿Cómo es posible esto? Porque muchos positivos no se materializan. Se solucionan en las entretelas de la UCI, representantes, médicos que trabajan en los dos bandos -casi todos- y cosas así. Por eso la calma y la paciencia. En torno a esto ha girado parte del año ciclista: como sabrán, el antiguo gregario de Armstrong Floyd Landis ha declarado que su jefe dio positivo en una Vuelta a Suiza y que el asunto se solucionó sin sanción y sin que transcendiese al público.

Este asunto ha causado mucho daño a la imagen pública de la UCI, en teoría empeñada en la lucha contra el doping pero en la realidad diaria del que siga atentamente el ciclismo, enfangada en la tupida red del dopaje: no pueden actuar a fondo contra este mal que carcome un deporte centenario porque se quedarían sin deporte, de ahí que siempre hayan torpeado cualquier intento de análisis retrospectivo de sus muestras almacenadas.

Como no ha podido encontrar el recibo del dinero que les dio Armstrong para comprar una máquina antidopaje, su imagen pública ha quedado un poco afeada (y bajo investigación federal estadounidense, que está tomando las primeras declaraciones y llamará a declarar a los responsables de la UCI. Bajo juramento), y es aquí cuando comienza el asunto en el que está metido Contador. Lo del positivo se sabía desde finales de julio: a mí me lo dijeron entonces, pero dando a entender que, como en otras ocasiones, no iba a saltar la liebre. Pierre Bordry, presidente de la Agencia Francesa Antidopaje (AFLD) también corrobora esta historia.

Aquí estamos ante otro personaje clave de esta trama. Antes del Tour mantuvo una acalorada disputa con la UCI para poder efectuar los controles antidopaje de la carrera francesa, como hicieron en 2008 con indudable éxito. Al final logró un premio de consolación -controles, pero después de los de la UCI-, y la carrera concluyó -a diferencia del referido año, cuando los casos de dopaje se conocieron durante la competición- sin ningún positivo, como es norma en la UCI (véase el caso Di Luca) desde aquel turbulento verano de 2008, el último con positivos en carrera. El escaso plazo entre el positivo de Contador y el final de la carrera francesa, de sólo cuatro días, hace que en este caso si sea razonable pensar que no hubo tiempo material para comunicarlo o tomar medidas.

Bordry, conocedor del positivo de Contador, dimitió ayer, justo antes de conocerse que la UCI iba a hacer público el caso. Lo hizo tirando un poquito de la manta, pero aquí lo importante es la secuencia de hechos: sabe el caso desde julio, y un día antes de hacerse público dimite de su cargo. ¿Por qué? Porque es una operación de la UCI para lavarse su imagen, una operación de propaganda donde la prueba contra Contador es esta cantidad de clembuterol:  0,000 000 000 05 gramos por ml. Por esa cantidad tan nimia no merece la pena salir de payaso acompañante en la función.

Es algo menos que inapreciable. Sin embargo, es positivo. El ganador del Tour de Francia está suspendido provisionalmente y la UCI se gana fama de corajuda e infatigable contra el dopaje: ni los más grandes están a salvo. No dejen de reparar en que el anuncio se ha hecho a hora australiana y durante los Mundiales, porque la plana mayor del organismo está en las antípodas. Han esperado justo hasta este momento, para obtener si cabe mayor repercusión. En la rueda de prensa de dentro de unos minutos Contador argumentará que la cantidad no produce mejora del rendimiento deportivo, que ha sido una contaminación alimentaria -si es así, se puede seguir la trazabilidad de la carne, esto no es China- y tal y cual. No tirará piedras contra la UCI, porque esto no va ir muy lejos. No le quitarán su Tour.

Es sólo una parte más del teatrillo, y A.C es el guiñol mayor.
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Ezequiel Mosquera y otro Xacobeo de pena, positivos durante la pasada Vuelta a España. Álvaro Pino se retira por segunda vez del ciclismo con sendos positivos: en 2004 fueron Tyler Hamilton y Santi Pérez.
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"Llego fresco y con ganas de disfrutar". Con estas pretensiones iba España al Mundial de contrarreloj. El interesado ha acabado el 17º. Su compañero SMS Sánchez, del que se esperan grandes cosas para el domingo, un discreto 7º puesto a minuto y medio de las medallas. Al murciano se le presuponen grandes dotes contra el crono, pero van pasando los años y sigue sin cuajar una buena crono de larga distancia. El triunfo ha sido para Cancellara, segundo Millar, tercero T. Martin, cuarto Porte (a sólo 7" del bronce), quinto Rogers y sexto Moerenhout, que ya hizo una brillante crono en el último Tour. Se retira este año y está consiguiendo sus mejores rendimientos como corredor, casi como Boogerd.
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SuperSamu: "Cuando me llamó De Santos en la Vuelta a Burgos estaba saturado de ciclismo. Me dijo que pasase el control antidopaje que hay que pasar por si acaso, y lo hice. Me comentó que si luego estaba en condiciones de ir, no habría problemas", "en Sierra Nevada estuve solo. Era el único ciclista. Había otros deportistas, pero ciclistas, ninguno" y la esperada "sí lo voy a correr (el Mundial) es para aspirar a todo". No nos cabía ninguna duda. Urraburu remata con esto: "las 36 horas de viaje que cuesta llegar a Australia". ¿Mucho rodeo, no?
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Ha estado Landis por Australia en una conferencia de dopaje, donde también estaba el Santón Aldo Sassi, cada día más parecido al Padre Pío. El que quiera escuchar el bodrio lo puede encontrar aquí. Al menos hay que respetarle el derecho a hablar, ser escuchado e investigar lo que dice. Ni McQuaid ni Arribas creen lo mismo.
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La bici eléctrica de Smart. No dicen el precio, claro. Será elevado. Total, para llevarte a 25 km/h no se si compensa. Ya en el pasado otros fabricantes de coches como Mercedes -que es el propietario de Smart- realizaron bicicletas más o menos de diseño, con escaso éxito. Ahora, con eso de la ecología y la sostenibilidad, a lo mejor tienen mejor suerte comercial. Por cierto, no se pierdan que la presentan en el Salón del Automóvil de París...A falta de coches eléctricos, bicis eléctricas.