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18 noviembre, 2011

De Mosquera a Contador

Os novos, vosotros sedes o futuro....
Catorce meses, catorce, se ha tomado la RFEC para aplicar la sanción por el positivo de manual de Ezequiel Mosquera en la Vuelta 2010, carrera donde termino segundo y donde un compañero suyo que volaba dio positivo por EPO, además de por la misma sustancia que este corredor típico del pelotón español.

Por supuesto, no es casual que la sanción de dos años a Mosquera se conozca en la vigilia del juicio que el lunes comienza en el TAS por el famoso asunto del positivo de Alberto Contador en el Tour 2010. Estamos hablando de la misma Federación que pone seis meses a Sevilla, cuando el manual indica dos años, y que dice que combate el dopaje mientras se apresta a recibir como el hijo pródigo a Valverde.

Mosquera estaba en un limbo en el que, interesadamente, ni era culpable ni inocente; por una parte podía encadenar su discurso victimista, siempre tan caro a la gente de su naturaleza, y por otra parte la RFEC podía esperar una flauta mágica, un trueque, o algo para poder salvar la papeleta de que el gran animador de la Vuelta 2010 era un tramposo.

Bueno, pues eso se ha acabado, pero ¡catorce meses, señores, catorce meses!. En los mismos también se artículado un discurso que se podría calificar de pangalleguista donde, a falta de argumentos mejores, sus paisanos defendían a Mosquera con argumentos irrefutables, de esos que provienen de la razón y no del sentimiento o la fe. Aquí tienen una última -y patética- muestra, que bebe de la misma tradición y origen que Valle-Inclán. Haberlas, haylas.

Por supuesto, ese tipo de discurso ("hay una persecución contra el ciclismo") siempre encontrará orejas dispuestas a escucharlo. Sin embargo, para esta ocasión, voy a recuperar una serie de enlaces de hace bastantes meses para contextualizar lo sucedido con Mosquera: inútil ir al origen y trayectoria de este corredor, que en el 2006 estaba en el Kelme, pero se salvó de la quema.

No, no, es mucho mejor ir al juicio que Juan Manuel Rodríguez Bastida tuvo con el Xacobeo, tras ser despedido en vísperas de la Vuelta 2009 para dar acomodo en el equipo a un conocido médico dopador del que, cuando fue descubierto y expulsado en mitad de la carrera, nadie sabia cómo ni por qué había llegado ahí.

Bastida dijo que "yo hacía una especie de pasaporte biológico con los corredores. Sin embargo, Álvaro Pino me propuso en dos ocasiones relajar esos controles, si veía algo en las analíticas que no era conveniente pues que no pasaba nada" y que había "un código interno conforme rebasados ciertos límites en los controles dos días antes de competir, los corredores no podían ir a correr". Vamos, que un sitio dice eso de "especie de pasaporte biológico" y en otro se refiere a lo mismo como "un código interno".

Pero que nadie piense que este infeliz tiene algo de héroe o de inocente: va a por la pasta. Unos meses antes decía, con la misma cara, que el tenía "tolerancia cero" con el dopaje (¿es compatible con eso de "rebasados ciertos límites"?) o un "ni que fuera profeta". No lo eres: simplemente eras otro más de esos que dicen defender la salud, pero que después defienden lo que indique el viento y por donde sople.

La realidad es que siempre iban a un límite. Lo hacían cuando estaba Bastida y cuando ya se fue: el rendimiento del equipo era similar en todas las Vueltas disputadas desde 2007. En el ciclismo no tiene que haber márgenes del tipo del 50% de hematocrito, porque se conocen las técnicas para ir siempre al 49%. El "código interno" era que, cuando había previsiones de pitar, el corredor no salía. Así puesto, el "código interno" era la plasmación galaica de un principio básico de este ciclismo ponzoñoso que nos ha tocado vivir: lo que no da positivo no es dopaje.

Pues sí, si lo es. Con estas premisas, ¿qué explicar del hidroxil, la sustancia por la que dió positivo Mosquera, su compañero Dapena y Sevilla prácticamente por la mismas fechas? Pues que es una sustancia enmascarante, que da positivo por sí misma si se toma por vía intravenosa (también habría que acabar con esta diferencia entre "de piel p´dentro" y "d´piel p´fuera"), aunque no suene tan gordo como transfusión sanguínea o EPO.

Eso es lo que enmascara. Lo que no da positivo, no es dopaje. Y si da positivo, vamos a dar todas las vueltas posibles -aquí resumidas por Arribas, que elogia al abogado de Mosquera por su dedicación insana- para que parezca que hay una persecución contra el corredor (¡enviar las muestras a Alemania! ¡Traición!), contra el país y contra el deporte. El lunes comienza el juicio en el TAS contra los intereses de Alberto Contador. Y lo hace con estas premisas, que nadie se engañe.
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Entrevista con Alberto Fernández Jr., corredor del Xacobeo que en 2009 (con Bastida) estuvo internado en la UVI tras abandonar en la Vuelta. La periodista es la misma que escribió que Freire iba a correr la Milán-Turín, carrera que ya no se disputa. Aquí se limita a poner que el hidroxietil no está prohibido por la UCI (mentira) y lo de tantas personas que se iban a quedar en el paro (como tantas otras, y no cobran del dinero público). La entrevista no vale mucho, la verdad.
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Mikel Nieve, al Tour. Al Tour con más crono de los últimos años, y con sólo tres finales en alto. Esta bien que conozca la carrera, pero ¿no sería mejor llevarlo al Giro? Digo yo, eh, pero pregunten al mánager del Euskaltel, ese que va clamando por ahí que el próximo año va a ser el último...y a fe que se empeña en que sea así.
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Freire dice que el próximo año le gustaría ir al Tour, "la carrera más aburrida del mundo". Y es porque el año que viene será la mejor preparación para los JJ.OO de Londres.
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Un completo y bien escrito reportaje sobre Mauricio Soler, su convalecencia y su entorno.
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Inocentadas antes del 28 de diciembre: "Carlos Barredo ya negocia con el Rabobank una ampliación de su contrato, ya que están muy contentos con su rendimiento y quieren que su experiencia en el profesionalismo ayude a crecer a los jóvenes corredores del equipo holandés".
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Siguen los problemas legales de Schumacher, el compañero de Rebellin en el Miche. Holzcer, que vuelve el año que viene al ciclismo con el ¡Katusha!, ya lo llevó a los tribunales. Perdió. Ahora es el juicio por el fraude de mentir sobre su dopaje. 150.000 euros. Ojalá todos los implicados en casos de dopaje (fisco, patrocinadores, equipos) hiciesen lo mismo. Según los expertos consultados por el períodico de la ciudad natal del alemán, se puede librar. De momento ha fichado por el Christina Watches.
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¿Santi Pérez? ¿Hacía falta? No dejen de observar que, leyendo la noticia, parece que no hubiese estado. Menos mal que el subtítulo y la foto nos lo dicen.
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Mientras tanto, se negocian los fondos para los fastos de Ponferrada 2014, que está en la misma provincia aunque a veces no lo parezca. Ya saben que el deporte de base no luce tanto como esa alhaja de lujo que han conseguido en la ciudad rival. La Federación, muy contenta.
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¡Qué guay es la bici! ¿sabes?
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Asesinado (falleció pocos días después) por estar mirando una bicicleta. Los agresores eran de "etnia gitana". A lo mejor pensaban que le iban a robar la bici. Claro, igual que cuando el perro muerde al hombre: lo hace preventivamente, no por su naturaleza.
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Un paso muy importante para el deporte, en general.
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Paco Grande -por el fútbol lo conocereis- opina y dice verdades como puños. ¿Resultado? Destituido. Para una vez que abre la boca...por otra parte, sólo puedo suscribir lo dicho sobre Sauca -un personaje que da pena con su entusiasmo y look de Tintin, aparte de por su odio al ciclismo- y la bicha de Barba, la misma que casi tiene una pataleta en directo porque Guardiola no quería atenderla. Así es el periodismo deportivo en España.

26 agosto, 2011

La Vuelta ya tiene finales trepidantes

Ozú, la primera de Sagan en una grande llega en Córdoba
Una de las cosas que hicieron la Vuelta más mortecina, tediosa y con una perspectiva de futuro más negra fueron aquellas gloriosas ediciones de hemodopados que, cuando no tenían terreno para aplicar los avances médicos, iban a rebufo en el pelotón mientras sprinters como Petacchi, Wust, Guidi o cualquier otro sumaba a partir de tres etapas por edición.

Añadan los elementos de autovía, final en polígono industrial -o directamente una fábrica- y el tedio habitual inducido por el poco lucimiento del paisaje y el resultado será que en la Vuelta apenas había finales trepidantes, de esos que tanto abundan en Italia, últimamente en el Tour y milagrosamente en nuestra gran ronda por etapas. Antes no los había, no.

El del miércoles en Valdepeñas de Jaén no era muy imaginativo: se subió el año pasado con gran éxito, y esta año se ha repetido tal cual. La formula es muy sencilla: una cuesta de cabras al final de la etapa, y el resultado también. Todos juntitos en el pelotón para que uno de los habituales -el segundo mejor cuando no está Gilbert, como se demuestra en la Amstel y la Flecha de este año- ganase con una suficiencia aplastante.

Se trata de J. Rodríguez, aspirante a la victoria final, que obtuvo un rédito muy grande para tan poco recorrido: 8" con Scarponi,  11" sobre Nibali y 20" con Wiggins, por poner algunos otros contendientes. Si encima se suman los 20" de bonificación como vencedor de la etapa, el resultado es que J. Rodríguez ha conseguido en un km. lo que en el Tour se consigue en un puerto de categoría especial, o lo que previsiblemente perderá en la crono de Salamanca en 15 kms.


El niño suicida y codicioso
Además de esto, en la etapa sucedieron cosas que hacía tiempo que teníamos olvidadas: hasta los ochenta era muy frecuente que en la disputa de carreras ciclistas en España se colase algún animal doméstico, por lo general algún perro, con descalabros asegurados. Lo vivido el miércoles no lo recuerdo, aunque es probable que se haya producido con anterioridad, dando por hecho que es muy diferente al impacto con un espectador que este viendo la carrera desde la cuneta, o con algún objeto que porte.

Un niño codicioso y muy tonto se metió en medio del pelotón al ir a buscar un botellín. Un trozo de plástico. Como se observa en la oportuna imagen, el tramo era de descenso y los ciclistas iban a 70 km/h. El corredor que impacta con el atolondrado niño es Kurt Asle Arvesen, que ya había tenido una temporada de caídas, y ha tenido que abandonar la Vuelta. Carlos de Andrés, ese profesional, no dijo nada de esto en antena: simplemente que el noruego había abandonado la carrera y que llevaba una temporada muy complicada. Como tu profesión, desde hace tiempo carente de cualquier vínculo con la realidad.

Para el que le interese, tanto el ciclista como el niño -están hechos de goma- no están especialmente mal, aunque se podrían haber matado. Literalmente. Se podría hacer algún excurso sobre por qué este lamentable hecho ha sucedido precisamente en una de las comarcas más pobres de España (el interior de Jaén), pero como a la Vuelta todavía le toca pasar por Orense por primera vez en muchos años, lo dejamos para más adelante por lo que pueda suceder. Por un botellín.

Mucho mejor, dentro de estos finales trepidantes, ha sido la llegada a Córdoba de ayer mismo. Es un clásico de la Vuelta a España, como en los ochenta y noventa fueron las llegadas al Naranco en Oviedo, o lo que viene siendo la llegada a Ávila, de la que se llegó a abusar. Y es un clásico donde no gana cualquiera: Freire, Millar, Lastras, Bettini, Boom o incluso Petacchi en la última década.  

Salvo un año que la organización metió a los ciclistas por una nueva carretera para lucirla (2008, ganó Boonen), la clave de la etapa está en la subida y el posterior descenso vertiginoso por la Sierra de Córdoba, muy pegadita a la ciudad califal. El sistema montañoso da para mucho, y aunque está vez no se ha subido el tradicional Alto de San Jerónimo, se ha pasado por una subida con el españolazo nombre de "Alto del 14%" -lo juro, aunque no me lo creía- y su descenso, en bastante buen estado pero con curvas trazadas cuando Abderramán.

Quien coronaba ganaba, o eso decían los del lugar. Pues no: coronó Moncoutié, y por detrás venía como una moto Tony Martin y Seeldrayers, pero en el descenso se produjo un hecho que se ve de vez en cuando en las primeras citas de la temporada, pero que no es tan frecuente en grandes vueltas por etapas. El último suceso parecido que recuerdo fue en el Dauphiné 2005, cuando el Discovery plantó en la última etapa a tres corredores escapados, en un claro homenaje a su médico.

Lo de la bajada a Córdoba es, hasta cierto punto, más lógico. Pon a uno de los mejores bajadores del mundo como es Nibali con un favorito a la victoria de etapa que es su compañero Sagan y dos gregarios de manual como Agnoli y Capecchi a forzar en el grupo y  el corte, dado ese descenso, es lo más natural. En el cuarteto blanquiverde sólo se insertó el hiperactivo Lastras, que casi agua la fiesta al equipo italiano.

En el llano hacia la meta entraron a relevar todos -y eso incluye a un Nibali muy generoso y ambicioso, y al propio Lastras, que no quiso ir a rueda- y en el grupo no pudieron hacer nada: al revés que con las exhibiciones circenses de S. Sánchez y Contador en el Tour, los fugados llegaron tras el descenso del puerto. Y con más de los 3" que consiguió Evans en la misma carrera y circunstancias similares.

Fueron 17" de Nibali sobre el resto de favoritos, otro pellizco importante. Y podían haber sido más si no fuese por la caótica preparación del sprint por parte del Liquigas: queriendo que Nibali ganase la etapa por los 20" adicionales, al final quedó cuarto y sin nada de bonificación. Capecchi se apartó rápido y Lastras no lo hizo. Jugó su 20% de posibilidades lo mejor que pudo y acabó segundo, un gran resultado porque sólo le batió Sagan.

El talento eslovaco, de 21 años y en su segunda temporada de profesional, suma su primera etapa en una grande a la primera participación. Y no en un final cualquiera. Vendrán más, pero siempre recordaremos la primera estampa con el sombrero cordobés. El tercer puesto fue para Agnoli, que tampoco pudo clavar los frenos, simplemente porque Nibali -que es bastante rapidillo- no iba.

En su twitter ha comentado que Erik Dekker, el director del Rabobank, se ha acercado esta mañana para ver qué tubulares tiene el Liquigas. Habrá sido eso, pero también su habilidad bajando y una apuesta decidida. Un final para recordar. Por lo trepidante, por el marco, por los cuatro corredores de un mismo equipo y por Sagan.
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Delirante entrevista a El Bisonte de La Pesa en Biciciclismo. Un corredor que ganaba a los mejores cuando estaba en Saunier, y cuyo rendimiento cayó a niveles propios de Iban Mayo -esa es la comparación más adecuada- cuando se supo la causa, no puede más que estar lleno de excusas peculiares. "Ya me gustaría saber a mí la razón de esos bajones". También a la UCI, y por qué esa muestra de la etapa de Hautacam de 2008 se mostró tan esquiva. Qué suerte tuviste.
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Más montaña asfaltada con la excusa de la llegada de la Vuelta. Atención al tono de ayuda humanitaria -muy querido en la zona- de la noticia.
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Detrás de esto no puede haber otros que la ETA y el Gobierno, que en la mente de este botarate son la mismo cosa. De la noticia se infiere que el ciclismo es el deporte más castigado. Mi única duda es sobre si llevaba casco o no. Y de qué tamaño. Además, por mucho que insistan en lo de la bicicleta de montaña, el estilo ciclista que más se adecua a su personalidad es el fixie. A piñón fijo.
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Albert Soler, ese flagelo del dopaje, seguro que ha tomado buena cuenta de esto. Una vergüenza españolaza, y que se pavonea por doquier. Nuestro Dukan particular.
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Para interpretar bien esta noticia hay que señalar que en Reino Unido este tipo de medicamentos se venden en los supermercados: no hace falta ni ir a la farmacia, están en el estante al lado del azafrán y justo debajo del pollo frito. Y lo de mistakenly no se lo creen ni ello. Viene a caso por eso de las contaminaciones alimentarias, o alimenticias que diría Jacinto Vidarte.
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¿Hay alguien ahí que no sea ciclista profesional que se acuerde de los PED? Era aquella sustancia muy peligrosa para la salud con la que pillaron a Bernucci, el gregario de Petacchi. Fue en 2010, hace una eternidad. Bueno, pues aquí se dice que, efectivamente, puede obrar transformaciones milagrosas.
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Esto se puede considerar el primer acto de Ponferrada 2014. O la España negra. Fíjense qué pose, qué costumbre, la chaqueta...si leen la noticia -es el único medio algo crítico de toda la comarca- y ven las fotos ya podrán sacar sus conclusiones. Hasta incluso alguien de la inexistente oposición se ha percatado de ello.
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Atención a los zapatos. Del anuncio en sí se deduce que este guay se ha cansado de su bici -probablemente porque quiere una fixie- y que lo de la moda del ciclismo llega a niveles estrambóticos.
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Una historia muy divertida y muy bien contada. Y no es tan off-topic como parece.

08 julio, 2011

Etapa y liderato para Noruega

Bonita foto para enmarcar bajo el título "la primera"
Ayer fue la jornada más larga del Tour: 226 kms. de lluvia inclemente camino de Lisseux, yendo en sentido noroeste por toda la Bretaña francesa, qué bonita la vista del Mont St. Michel, esos campos cultivados, qué fácil compadecerse de los pobres ciclistas, los mismos que periódicamente son cuestionados sobre si practican el deporte más duro que existe o no.

Un propagandista del ciclismo haría de una jornada como la de ayer un día para recordar, pero entre estos mismos propagandistas y los propios ciclistas han hecho que este deporte centenario y que merece la más honda admiración no salga del círculo en el que se metió hace tiempo y del que no puede salir, porque sigue protagonizado por los mismos actores. Es otro tipo de lluvia, igual de constante e inclemente.

Poniendo el fin del Armstrongnato como frontera, en 2006 la etapa más larga fue la de Montelimar con 231 kms. y en la segunda semana, la de la fuga bidón con Voigt, Pereiro, Chavanel, Quinziato y Grivko, el calor supremo y la dejadez del pelotón. Ya saben como fue la historia; en 2007 le tocó a la etapa de Compiègne, 236 kms. con final atronador de Cancellara, reventando los pedales, seguida en 2008 de Chateauroux, 232 kms. con victoria de Cavendish sobre Freire: fue la primera victoria del británico en la carrera. En 2009 la etapa más larga fue la de Arcalis, 224 kms. el séptimo día de carrera, la fuga con B. Feillou que triunfa y el ataque de Contador. En 2010, por fin, los 227 kms. con final en Gueugnon fueron también para Cavendish.

Salvo la etapa de Voigt, la etapa más larga siempre ha sido en la primera semana; y suele ir a jóvenes, porque Cancellara era un joven cuando ganó (26 años). En este contexto hay que meter la impresionante victoria de ayer de Boasson Hagen, el tremendo noruego que recuerda tanto al joven Greg LeMond, aquel americano que recién aterrizado ganó el Mundial de 1983, y que hacía de todo y todo lo hacía bien.

El noruego, que ya había ganado la Gante-Wevelgem en 2009 con sólo 21 años y en un día de lluvia y frío, debutó el año pasado en el Tour por debajo de las expectativas, con sólo dos terceros puestos en su bagaje y una actuación muy decepcionante en la montaña. El día anterior a su impresionante primera victoria en el Tour realizó un ataque para ganar al que sólo le faltó un poco más de precisión, pero que sobresalía por la fuerza y la determinación.

Ayer se impuso con una suficiencia terrible a Goss -vigente campeón de la Sanremo- y su compatriota Hushvod -vigente campeón del mundo y líder del Tour-, lo que no está nada mal como foto para enmarcar con el título "mi primera victoria en el Tour", porque nadie duda de que vendrán muchas más. Soberbio contrarrelojista -tercero el año pasado en la crono larga de Dauphiné, la de la exhibición de Brajkovic-, espléndido sprinter y escalador de puertos no muy largos cuando le conviene, su victoria viene adornada con otros elementos que la hacen singular.

Es la primera del Sky en el Tour, el equipo científico que surgió el año pasado y que, 18 meses después, todavía no tenía una gran victoria en su palmarés. Todo empezó a cambiar con el triunfo de Wiggins en el Dauphiné y ahora están en la carrera hermana mayor con un equipazo, donde Urán también va a ser protagonista en la montaña, por no hablar de lo que está haciendo Geraint Thomas en todas las llegadas.

Además, debe ser la primera vez que un país que tiene en carrera a sólo dos corredores gana la etapa con uno y mantiene el liderato con el otro. Salvo que los hermanos Schleck hagan algo parecido en montaña, será una anécdota destinada a durar muchos años, igual que el recurrente "la primera victoria de Boasson Hagen se produjo en aquel Tour de 2011, cuando aquella tremenda lluvia camino de Lisseux..."
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Así justifica el magullado Gárate el hecho de que Gesink viva en Girona: "si eres escalador en Holanda sólo tiene puentes para poder subir. Debía irse a otro país en el que el clima fuera más benévolo y pudiera entrenarse con recorridos más duros y dudó entre ir al Mediterráneo y se decantó por Girona. Veía que muchos ciclistas iban allí. Está contento, muy centrado en su trabajo, es de los más profesionales que he visto".
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¿Garcilaso de la Vega? ¿El Doncel de Sigüenza? Ninguno de los dos, pero sí "mitad monje, mitad soldado". De ahí la vida de cartujo.

27 junio, 2011

El próximo maillot amarillo del Tour

Podían haber tenido ya impreso Lotto
Los campeonatos nacionales es una de las jornadas más peculiares del ciclismo, un día donde se reparten la mayoría de los maillots con los colores de las banderas nacionales, una seña de identidad del ciclismo en la que sólo reparas cuando no ves equivalente en otro deporte.

Salvo en el caso de EE.UU, donde el campeonato se celebró hace unas semanas -victoria del joven Busche sobre Hincapie-, ayer se repartieron la inmensa mayoría de los maillots europeos, con la excepción de Italia: la prueba se celebró el sábado y Visconti ganó por tercera vez -y en 2008 fue segundo-, celebrando con mucho griterío, golpes en el pecho y parafernalia varia. Se corría en Catania, tierra de origen de este extraño corredor. Otro año que el maillot tricolore no estará en el Tour.

Quien si estará es el campeón español, el murciano J.J. Rojas -su paisano L.L Sánchez ganó la crono del viernes ante Castroviejo y Contador- que, lanzado, dice que luchará por ser maillot verde en en París. Ya en Suiza dio buenas muestras de su mejoría en montaña -igual que el año pasado, en la etapa repartida con Rui Costa- y ayer aguantó en el Alto del desierto de Las Palmas el ataque telegrafiado de Contador.

En Castellón de la Plana, con un calor infame y con un circuito de sólo 200 kms. (el seleccionador nacional, hombre de pocas luces, comentaba la carrera y decía que era un acierto: lo diseñó el), la carrera acabó cerca de las seis de la tarde y entre un aburrimiento general. Menos mal que Internet permitió ir simultaneando la tarde con otras carreras mucho más emocionantes, de las que trataré a continuación.

Con diecisiete corredores del Movistar en liza, y con el historial de victorias para la estructura navarra en esta misma carrera, el triunfo estaba bastante decantado para la formación telefónica. De hecho, Rojas ya iba escapado antes de que el Contador y su corte -Noval, Hernández y Navarro- forzase el ritmo para su Amado Líder. A partir de ahi, y una vez que Rojas se soldó a su rueda, el desenlace estaba cantado. Qué bello ver a dos jóvenes Liberty como oro y plata del ciclismo hispano. Tercero Koldo FdL, que no irá al Tour y está muy disgustado.

En Francia hubo un bonito circuito repleto de gente en Boulogne-sur-Mer. Casi, casi como en España. También hubo una realización magnífica, casi, casi como en España, donde no hubo referencias de carrera casi nunca. En fin. Chavanel atacó a 50 kms. de meta y, con su planta impresionante y su entrega, se llevó el campeonato tras una bonita persecución por parte de Voeckler y Roux, que llegaron a tener al corredor del Quick Step a sólo 30" a falta de 10 kms.

En Reino Unido -el último campeonato que acabó, gracias a la diferencia horaria- ganó Wiggins tras un buen ataque en la parte final a sus compañeros Thomas y Kennaugh, que iban con mucha ventaja. Y todo en el precioso circuito en los alrededores de Newcastle, la ciudad del noreste británico famosa por haber tenido industria, una más de esas que desprecian los circuitos turísticos tradicionales y que es maravillosa. En los días previos Cavendish se quejaba amargamente de la superioridad del Sky -siete corredores- y lo solo que iba a estar, pero viendo las cuestas del circuito no hubiese tenido ninguna posibilidad.

El Leopard se lleva tres maillots: Cancellara en Suiza, que venció a la supremacía del BMC batiendo en el sprint final a dos a Morabito; F. Schlek en Luxemburgo, tras entrar a la par con su hermano; y Wagner, el de más mérito, en Alemania: al sprint y batiendo a Ciolek, Degenkolb y Greipel. En el mismo sentido, también tiene mucho mérito el campeonato holandés, en manos de Ligthart del Vacansoleil, como siempre que se vence a la armada del Rabobank (Tankik segundo, menudo año de intentos frustados).

En Rusia la Federación llevó a los ciclistas a la exótica, petrolera y siberiana ciudad industrial de Ufa, con gran lamento de Kolobnev, que se tiró dia y medio viajando desde España. Ganó Brutt. En Noruega Kristoff -Boasson Hagen, que ganó la crono, está malito por un herpes y peligra su Tour-, en Irlanda perdió Daniel Martin por menos de un centímetro, en Dinamarca el campeón es Nicki Sorensen -el viejo- y en Eslovaquia Sagan.

Mención especial merece el campeonato belga. Gilbert, que había dicho que quería ganar, cumplió lo prometido (¡sorpresa!) y lucirá en el Tour el maillot nacional. Había sido segundo en las dos ediciones anteriores. El valón lleva ganando todas las carreras en las que participa desde la Flecha de Brabante: todas, porque aunque no ha ganado todas las etapas de la Vuelta a Bélgica y la Ster Elektroter, se ha llevado la general. El Tour comienza el sábado con un final en cuesta en una etapa en línea. Adivinen quien será el primer maillot amarillo del Tour.
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Bruseghin, llamado a declarar ante el CONI en pleno Tour de Francia, cuando antes lo había sido para el 27 de junio. Una pena para el veterano corredor de los asnos, que podrá llegar a la Vuelta -ahí si que no hay problemas, nunca los ha habido ni los habrá- en plenitud de facultades rebuzniles, siempre y cuando Ettore Torri se crea su discurso. "Teneis que dar ejemplo", dijo el que paga de Movistar.
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Urraburu sobre Soler: "se pasa más tiempo en el suelo que encima de la bicicleta".
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La Vuelta a Burgos, cinco etapas distribuidas así: una crono y cuatro finales en alto. Esto es demencial, han convertido el ciclismo (y estoy pensando en la Dauphiné  de este año, por ejemplo, o el Giro con ocho finales en cuesta) en una sucesión de finales en alto.
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La crónica babosa y laudatoria no viene firmada, aunque se reconoce la impronta del autor, que es amigo de Mancebo. El íncreible hombre invisible -tenga usted amigos para que le llamen esto- jamás ha reconocido su implicación en la Operación Puerto y, al revés que otros reciclados -como Rubén Plaza, por ejemplo, o Vicioso- no ha intentado volver por la puerta de atrás, la que se merece. Sencillamente, igual que Sevilla, ha preferido quedarse fuera, allí donde nunca le preguntarán nada -fíjense de que manera tan taimada se dice que va limpio: nunca dio positivo cuando era Mancebo 1.0- y donde encuentra su auténtico marco como ciclista anónimo, agropecuario y profundamente español.
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El deporte español, escuela de vida y ejemplo de superación personal. Lo que viene siendo un ejemplo social, vamos.

12 abril, 2011

Landis habla (V): "Del Moral, en vez de decir que jamás ha visto dopaje, como hacen todos, se dedicaba a practicarlo"

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Evidentemente, una parte muy importante de la entrevista de Kimmage a Landis gira sobre el dopaje. Según el menonita, se empezó a dopar en 2002 en un concentración pre-Tour en St. Moritz, conocida estación invernal suiza donde Michelle Ferrari tenía uno de sus pisos-patera más famosos para tratar a sus clientes. Fue con parches de testosterona (parches de calor en terminología de Eufemiano) y, hasta entonces, Landis sólo había tenido relación con el doping "porque había investigado un poco por mi cuenta para estar informado, había visto algunas imágenes..."

En su decisión de doparse influyó la conversación con Armstrong sobre lo que tenía que hacer con Verbrugghen: "fue decisivo (...) todavía no tenía claro como (el equipo) era capaz de esquivar los controles antidopaje, quizás porque yo nunca había trabajado con un tipo como Ferrari. Por ejemplo, ¿que pasaría si sólo se dopan durante el Tour y me tuviese que encontrar con la tesitura de tomar esa decisión en medio de la carrera? Cosas como esa, y otros millones de cosas más, se agolpaban en mi cabeza cuando estaba firmando por el UsPostal, y me imaginé que simplemente era cuestión de preguntarlas".

El resto de la historia ya se contó en el Wall Street Journal: en la concentración de Austin en diciembre de 2001, apenas firmado, Landis habló con Bruyneel y le dijo que quería estar en el nueve para el Tour de Francia, y que cualquier cosa que pudiese hacer para mejorar, cualquier cosa, estaría dispuesta a hacerla. Aunque no se habló de droga, el mensaje implícito (subtext) era claro para los dos. "Así fue (...) llevaba en el ciclismo lo suficiente como para haber oído suficientes rumores y me imaginé que la única manera de que fuese franco conmigo es que yo estuviese plenamente predispuesto a hacer cualquier cosa (...) aproveché que estábamos en EE.UU, un lugar familiar, para planteárselo".

Supongo que es básicamente lo mismo con lo que todos los jóvenes se inician en la senda del dopaje, aunque resulta especialmente esclarecedora esa predisposición a agradar el jefe, a mostrarse dispuesto a todo. Se empieza por los parches de calor y los recuperantes, y se acaba desvariando sobre las diferencias entre el positivo en fase de recuperación o en fase de entrenamiento, sobre la dosis terapeútica y la dopante, o sencillamente dejando tu bolsa en un congelador de Girona.

Una de las preguntas más interesantes de Kimmage viene cuando se interesa por cómo organizó su doping en 2005, una vez fuera del UsPostal. Según lo publicado en el WSJ, Landis contactó "con un doctor en Valencia para realizar las transfusiones y pagó 10.000 dólares a una persona para que realizase dos entregas diferentes de sus bolsas de medio litro de sangre durante el Tour de Francia de ese año". Un servicio integral, por lo que se ve, con entrega en el lugar de trabajo.

"En 2004, el UsPostal tenía contratado a Luis García del Moral, que era el médico del equipo, y yo sabía que frecuentemente se encargaba de la logística del dopaje sanguíneo y cosas de ese estilo, por lo que simplemente contacté con él y le pregunté si haría ese trabajo para mí. La pagué para que fuese así" "¿Del Moral?" "Si" "¿Pagaste a Del Moral?" "¿Y "funcionó"?"

"¿Que si funcionó? Si.". Después explica que si no rindió tan bien esa temporada fue porque se había operado de la cadera en el invierno, pero que "hice lo mismo para el Tour 2004, el 2005 y el 2006 (...) en todos me chuté la misma cantidad de sangre, excepto en el primero (2002); ahí sólo fue medio litro de sangre, en los cuatro siguientes un litro de sangre, en 2006 divididos en tres transfusiones porque así era más fácil mantener estables los parámetros sanguíneos que se controlaban (...) Del Moral, en vez de decir que jamás ha visto dopaje, como hacen todos, se dedicaba a practicarlo".

¿Y por qué pongo esto ahora, a bastantes semanas de la entrevista originaria? Primero, porque me habían dicho que en este dilatado periodo de tiempo algo iba a pasar con este médico valenciano, como debería ser de recibo en un país donde dicen que impera la ley y se combate el dopaje. No ha pasado nada, evidentemente, y quizás no pase nunca, y esto ya se estaba quedando demasiado viejo incluso para los parámetros en los que se mueve el Garmin de Vaughters y su particular vara de medir las visitas a Del Moral.

Incumplida esa premisa, que dudo que salga alguna vez porque afecta al fútbol -y hasta aquí puedo decir- creo que ya es la ocasión adecuada de hablar de Del Moral, o al menos acercar las declaraciones de Landis sobre profesional con juramento hipocrático, y más dado el tremendo bochorno que cualquier observador de la lucha contra el dopaje en España haya podido pasar tras las declaraciones de Albert Soler hace pocos días.

El nuevo presidente del CSD, que ejercerá en el cargo un año escaso, viene precedido de dos valores que se presuponen positivos: que es joven -yo creo que con 39 años eres adulto- y que ya conoce la institución por dentro. Esto último, que en cualquier trabajo sería un valor añadido, en el cargo que ocupa y en el país en el que ejerce es un elemento de desconfíanza, y sobran los motivos.

Fíjense que su primera puesta de largo en el cargo que le ha cedido a dedazo limpio Lissavetzky es haber proclamado que el organismo que preside se personará como acusación particular en el juicio de la Operación Puerto, pidiendo la pena máxima para Merino Batres (tres años, por ser funcionario público), y dos años y medio para la recua de cinco formada por los Fuentes, el Labarta, el Belda y Sanz Balbás.

Una noticia que no es noticia, pero por la que Soler obtuvo sus primeros titulares, asociados a una imagen de firmeza y mano dura contra los dopadores. Sin embargo, el problema no es ese: el organismo que preside se tiene que encargar de los deportistas, a los que de momento no ha impuesto ninguna sanción, y ahora en principio podría porque podrá acceder a los papeles del juicio. Parece mentira que estemos hablando de estas cosas de cajón seis años después de la Operación Puerto, y que alguien puede ver alguna novedad en este teatrillo montado para mayor gloria del nuevo muñeco de trapo al frente del CSD. Por cierto, no se pierdan el detalle genuinamente españolazo de que el anuncio lo hizo en su pueblo y ante su parroquia, cumpliendo la fábula del hijo pródigo.

Si el CSD quiere realmente hacer algo contra el dopaje, podría empezar por hacer algo con la hidra que crece por Valencia. Ah no, que los tentáculos abarcan también El Deporte Intocable y Santísimo, Libre De Toda Mácula. En fin, debe ser que ese es el auténtico significado de la Tolerancia Cero en España. Landis denuncia, da nombres, dirección, prácticas, puede que tenga recibos o e-mails y en el CSD nos venden como gran novedad que van a actuar como acusación en la Operación Puerto. De hecho, podrían hacer un 2x1 y juntar ambos asuntos, porque era algo bien sabido lo de los vasos comunicantes, en este caso de glicerol para siberias. No lo hacen. Ese es el auténtico significado de acusación particular. De parte, interesada.