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26 agosto, 2012

Gilbert gana como siempre a Joaquím Rodríguez, esta vez en casa

Segundo-Primero-Especialista en Montjuic
Casi un año después de su última victoria, Phillipe Gilbert ha conseguido volver a alzar los brazos en la etapa que veía el regreso de la Vuelta a Barcelona, la gran capital europea que ha dado demasiado tiempo la espalda a la ronda española, en parte por el lamentable espectáculo de 1999, la última vez que llegó la Vuelta aquí.

Hubo un intento de parón por un supuesto circuito peligroso. Moreno, de los Moreno de toda la vida, tenía por entonces un equipillo y pasó del boicot, lanzado a Roscioli por delante, que ganó una etapa-farsa. En aquel equipo también militaba un caduco Ekimov, al que después rescató Armstrong: de militar en el Jazztel-Almería a subir el Tourmalet y ganar los JJ.OO CRI en Sidney 2000 y Atenas 2004.

¡Qué cosas! Nos dicen -aprovechando lo último de Armstrong- que eso es el ciclismo del pasado, como si ahora tengamos que tragar con normalidad que alguien que en 2011 arrasó de tal manera como Gilbert, este año se haya arrastrado sin que mediase caída o enfermedad alguna. Como este tema ya se ha tratado, para descrédito de este deporte, ¿para qué abundar?

La etapa, que fue seguida por la medallista olímpica de natación Mireia Belmonte -asmática y alérgica al cloro, chúpate eso-, se decidió en la subida a Montjuic. Atacó Alberto Contador a 5 km. de meta, y con lo más duro de la subida por llegar. Hasta el tradicional Dúo Cómico de TVE tuvo que criticar a su querido amigo, especialmente por su precipitación y por no conocer el terreno.

Parece que Contador, en esta Vuelta, ha vuelto a su "lo importante es dar espectáculo", mantra tibetano obsesivamente repetido entre la Operación Puerto -parecía que hablaba con acento de Torrelavega- y el Tour que le regalaron expulsando a Rasmussen. Que se gane o no ya es lo de menos, porque cada uno de los ataques de Contador en esta Vuelta se han traducido en pérdida de tiempo en la general.

Neutralizado el carnívoro de Pinto, saltó Ballan, secundando y después superado por J. Rodríguez y Gilbert que, muy listo, fue lentamente hasta la rueda del catalán. El corredor del Katusha no podía dejar de relevar a pesar de llevar a alguien tan rápido como el valón a rueda, porque está luchando por la general y, aún siendo segundo y los ocho segundos de bonificación, compensaba.

Dicho y hecho. En la meta Gilbert aceleró un poco y ganó, de la misma manera que ha ganado Amstel y Flecha 2011 con Joaquín Rodríguez segundo. Si no le ha podido ganar en su casa cuando se corre en Valonia, tampoco le ha podido ganar en su casa catalana. La diferencia en meta con los favoritos se traduce en que el corredor catalán ya tiene 53" con Froome en la general, y 1´ con Contador, que volvió a perder tiempo en la general sin ganar nada. "Lo importante es dar espectáculo".

El día anterior en el Coll de la Gallina Alberto Contador atacó a un km. de meta, para después ir pedaleando en el aire en los metros finales -con un desarrollo de cicloturista-, mientras Valverde y J. Rodríguez le superaban en los últimos metros. La subida, como suele pasar siempre que hay porcentajes del 15%, apenas produjo diferencia entre los favoritos.

Mañana hay día de descanso, para favorecer el traslado de 1.000 km. a Galicia, donde la Vuelta disputará ¡cinco etapas!, incluyendo la única CRI de la carrera, 40 km. por Pontevedra, y dicen que un puerto de tercera. Como el propio Valverde reconocía en meta, y que se puede extender al 95% del pelotón, "apenas conozco las carreteras de Galicia". Pues que se santigüen. Por Santiago.
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Degenkolb ha ganado los tres sprints de la Vuelta, todo por potencia en los últimos metros, muy parecido a Boonen. La comparación no es baladí: el alemán ha sido quinto este año en Sanremo y sólo tiene 23 años. Su último triunfo ha venido en Motorland Aragón, una fenomenal inversión de 80 millones de euros de dinero público para asfaltar un secarral al lado de Alcañiz y decir que eso es un circuito de carreras.

Está la pista. Están las gradas. Está el paddock. Pero no hay gente, ni vergüenza. Los últimos cuatro km. de tomas aéreas, retransmitidas para toda Europa que tiene que pagar los excesos de estos Quince Años de Despilfarro, constituyeron una buena muestra de la vergüenza propia que algunos ciudadanos de este país experimentamos ante esos dispendios. Se habla mucho del aeropuerto de Castellón, pero hay cientos de ejemplos equivalentes por toda la geografía de la Península, incluyendo sitios como Alcañiz (Teruel).

Para dar algo de uso al recinto, en 2010 se trajo el circo de las motos, pero que exige un canon creciente de siete millones de euros por Gran Premio. Hay uno al año: quedan otros 51 fines de semana donde el recinto se llenará con la Copa Megane o los supertractores, o que se yo. Dicen que cada GP tiene un retorno de 30 millones: no se lo creen ni ellos.

Ahí ganó Degenkolb: en un decorado de Mad Max o Waterworld, ante un graderío vacío -había 42º y no estaba a la sombra- y encima de una pista que no está construida sobre asfalto, sino sobre deuda. Es la Vuelta a España.
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Espectacular triunfo de Boasson-Hagen en Plouay. Rui Costa atacó muy bien a cinco de meta, pero el noruego cerró el hueco y, mientras el corredor de Movistar intentaba hacer amago de parar porque no le interesaba llegar con él, el Sky se fue solo para delante y entró en solitario como los grandes campeones. Costa amarró el segundo puesto, señal de que tiene muy buenas piernas.
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Se ha disputado estos días la Vuelta a Dinamarca, decidida una vez más por la crono. Ganó Westra y se llevó la general. Sprints para Greipel y Cavendish.
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David Blanco, el ciclista gallego que pedalea remando, 37 años, gana por quinta vez la Vuelta a Portugal. El año pasado Matxín lo fichó para el Geox, y rindió al nivel que cabe esperar. Volvió a Portugal y ha obtenido este éxito enrolado en un equipo que logró los tres primeros puestos en la etapa de montaña, entre otras lindezas. En Portugal se viene desarrollando desde hace años un ciclismo alternativo a medio camino entre la feria de los monstruos y el circo con bestias, y que probablemente sea el ciclismo del futuro.

04 julio, 2012

Gana(rá) Sagan

Sagan bailando-Boasson Hagen sprintando-Velits segundo mejor eslovaco
Cavendish ganó en Tournai, que es Bélgica -ya ha ganado cinco carreras ahí-, pero fue noticia lo justo, apenas el día que transcurrió entre su triunfo sin ayuda de su equipo y el segundo triunfo de la larga serie que va a establecer Sagan.

El campeón del mundo no contó ni con su fiel Eisel, y menos va a contar ahora: entre los damnificados de la etapa de ayer esta Konstantin Siutsou, el bielorruso que había estado quitando el viento a Wiggins en París-Niza, Romandía y Dauphiné. Es una baja sensible para el Sky.

Sean Yates, uno más de la legión de directores del equipo británico, ha dicho que su trabajo deberá ser suplido por el resto de corredores en conjunto, porque es insustituible per se. Si ya tenía poca ayuda Cavendish, ahora menos aún. Y sigue ganando. A lo Freire: el británico se insertó en el treno del Lotto, que de tan espléndido que es -según Greipel, el mejor del mundo- es capaz de dar asistencia al máximo rival.

Se situó a rueda del alemán que quiso ser grande y sigue ganando carreras de pueblo, y cuando quiso lo rebasó. El antiguo lanzador, enfurecido, apretó más que nunca los pedales y consiguió entrar muy cerquita, pero otra vez segundo. Tercero Goss, otro antiguo lanzador de Cavendish al que han construido un treno a medida.

Ayer se llegaba a Boulogne-sur-Mer, con repecho final incluido y aproximación peligrosa por carreteras estrechas y mojadas, porque por esa parte de Francia llueve en julio y en el resto de meses del año. La fuga del día contaba con Morkov, el fantástico danés que ama ir escapado, que es líder de la montaña, y que vale más que todo el resto de su equipo junto, y también con Grivko, el ucraniano que está muy arriba en la general.

No va-No debería-Debería ir-Debería dimitir
Llegaron hasta muy cerca de meta y así evitaron las montoneras de esta primera semana del Tour. Uno de los afectados fue Rojas, que ya se había caído en la primera etapa, y que, con un hueso roto, dice adiós a la carrera y a los JJ.OO. Que nadie se preocupe, si es que había alguien que se pudiera preocupar de que otro corredor de más valía sustituyese al murciano en la cita de dentro de 25 días: en los recientes campeonatos de España en Salamanca, Ventoso posó como modelo para el maillot del combinado nacional, que por una vez no es completamente horrible.

Otros afectados fueron Tjallingii del Rabobank -se rompió la pelvis y logró llegar a meta, Renshaw pierde a su único apoyo- y el conjunto del Garmin, que salvo Hesjedal -de nuevo muy arriba- se quedó en bloque por detrás, con gente como Danielson -octavo el año pasado- perdiendo 7´, los mismos que Voeckler, pero siempre menos que los 10´de Cobo, el compañero de Rojas y de Valverde.

El otro murciano del Movistar, que participa en su primer Tour desde 2008, iba muy bien colocado en la cuarta posición del pelotón cuando en una rotonda tras una bajada se fue de frente; no llegó a caerse -dada su situación en el grupo y el lugar hubiese provocado una caída horripilante-,  pero perdió cualquier opción en  la etapa, si que es que la tenía.

Chavanel hizo el mismo ataque del lunes, en pos de alcanzar el maillot amarillo que acaricia desde su tercera posición en la general, pero fue el ataque de Wout Poels -a ver qué Tour le sale a este DeGendt bis- el que desencadenó el sprint en cuesta, donde hubo una caída provocada por la terquedad de Freire de no quererse dejar llevar en uno de los habituales cierres que se producen en las llegadas.

Sagan se impulsó de manera brutal en una curva en cuesta y sacó tanta ventaja a sus rivales -menos de la que sacaba Gilbert el año pasado, en todo caso- que pudo celebrar la victoria con movimientos de corredor, dicen que imitando a Forrest Gump. Al parecer, el eslovaco es un admirador de Valentino Rossi, y quiere celebrar cada triunfo de una manera diferente, como hace el motociclista italiano: se empieza así y se acaba como el payaso balear de Jorge Lorenzo -encargando un traje de gladiador y clavando una bandera a lo Conan- , es un riesgo que hay que considerar.

Segundo Boasson Hagen -en el Sky dan para todo, ya fue tercero en la primera victoria de Sagan-, tercero Velits -se dejó un tiempo precioso para la general en la segunda etapa, pero con tanta crono tiene sus opciones- y cuarto Cancellara. Eslovaquia va camino de hacer en este Tour lo mismo que Noruega en el pasado: con dos corredores profesionales de gran nivel, ganar más cosas que países con 20 corredores en carrera.

Sagan ya ha dicho que quiere dos etapas más y el maillot verde en París. Eso como primer Tour. Vendrán más, y vendrán otro tipo de etapas, y ganará igual.
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Un periódico suizo publica las pruebas de la compra de la Lieja 2010 por parte de Vinokourov. Además, añade unas declaraciones de la viuda de Kivilev donde explica que el kazajo hizo lo mismo con la París-Niza de 2003, que dedicó a la memoria de su compatriota fallecido en plena disputa de la prueba.
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Realmente demencial el rumor que apunta a que los Schlecks y su grupo irán a un nuevo equipo alemán que tendrá como patrocinador un conocido crecepelos que lleva años anunciándose en las páginas de los diarios deportivos como "doping para el pelo".
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Según Acquarone, el italiano que ha sustituido a Zomegnan al frente de las carreras más importantes de Italia, la Tirreno-Adriático está en crisis y no está segura su celebración para la próxima temporada. Dice que la coincidencia de fechas con París-Niza es muy perjudicial. Bueno, como he venido indicando desde hace años, la T-A iba cada vez más a ciudades que albergaban dos o tres etapas, llegando a sinsentidos como no celebrar ninguna etapa en el Lazio, y no había nada de público en las cunetas. La participación de ciclistas seguía siendo altísima, mucho mejor que en P-N. No se en qué tiene que ver la cobertura televisiva con esto, todo sea echar balones fuera. 
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Interesante entrevista a S. Sánchez, un maestro en este arte. Reconoce que se ha ido a "cortar el pelo" (¡ay ese lenguaje!) antes del Tour, porque es un "ritual" (doble ¡ay!). "yo cuido mi imagen como persona. Quiero gustarme a mí mismo". Y así varias perlas, como cuando se define como ciclista ofensivo -se lo juro- 
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Es un asunto que ya saqué hace tiempo, y que a algunos les provocó risas: una bici, bien cuidada y sustituyendo sólo las partes que se gastan -cubiertas, frenos y, cada mucho más tiempo, cables y fundas y, cada muchísimo más tiempo, mecánica- es prácticamente inmortal. Todo lo demás es tontería. 

01 julio, 2012

Cancellara siempre escribe el guión de su derrota, Sagan corre sin guión

Brazos en jarra para la primera victoria
Absolutamente espectacular primera etapa del Tour. Pasará a la historia por el ganador, el sensacional   Peter Sagan, no por la etapa en sí, si no por ser la primera de la larga serie de victorias parciales, y quizás dentro de unos años final, del corredor eslovaco, que hoy ha corrido de manera genial, como un maestro, aprovechando a un corredor bastante estúpido llamado Cancellara.

La organización había propuesto un recorrido por la Valonia, con final en Seraing, habitual lugar de paso en la Lieja-Bastogne-Lieja. A pesar de eso, la etapa no era tan difícil como podía parecer.

En la escapada del día, con una climatología estupenda, iba compuesta por corredores de segunda fila pertenecientes a equipos de segunda fila, buscando liderar las clasificaciones secundarias que se ponían en liza; con esos preliminares, a Urtasun del Euskaltel le tocó disputar la clasificación de la montaña a Morkov, el estupendo danés que vale por la mitad del Saxo Bank, y que ya estuvo escapado durante toda la primavera.

El danés se llevó el honor, mientras los comentaristas del ciclismo hablaban de las jornadas por venir, otra muestra más de su amor por este deporte: no saben ni vender el producto que tienen entre manos. El recorrido, cuya penúltima cota se subía a 40 km. de meta, no favorecía la narración en directo, pero tiene que haber algo mejor que contar chistes.

Las primeras caídas del Tour animaron un poco la cosa para esta gente, especialmente cuando los que besaron primero el suelo fueron Rojas, Valverde y SMS Sánchez, en una especie de fatwa murciana. 198 corredores en carrera, caída en la que se ven implicados no más de 15, y los 3 murcianos de una tacada. Seguro que iban hablando entre ellos, y de sus cosas. El terruño, que tira más que otra cosa.

El peor parado fue el corredor del Rabobank, que en meta se dejó 4´ y una muñeca dolorida. Ya era el corredor con más días de competición en las piernas -nada menos que 56- y había muchas dudas sobre su rendimiento en carrera: ahora tiene la excusa perfecta para buscar sus queridas escapadas y cumplir su gran objetivo vital, el de plantarse en la treintena sin saber si vale para una vuelta por etapas de tres semanas.

En cuanto a Rojas, hoy no ha sumado ningún punto para la regularidad, esa clasificación secundaria del ciclismo -no cuenta como victoria profesional- obsesión particular suya, mientras van pasando los años y el sprinter de bolsillo murciano suma una victoria al año, cuando es un buen año. No, este año tampoco será maillot verde.

Por su parte, Valverde se pegó un buen calentón para llegar a las posiciones delanteras, y finalmente fue sexto en la etapa. Siempre ha sido el mejor de sus compatriotas -con la excepción de Jose Cayetano Juliá, ese corredorazo que tuvo que dejar el profesionalismo muy joven, cuando se agotó la gallina de huEPOs de oro-, pero es dudoso que eso sirva como aval en este Tour; su primera oportunidad de ganar una etapa se quedó en una conversación intranscendente cerca de meta. Después, a perseguir, su especialidad.

La organización había diseñado un recorrido muy atractivo para la parte final, con el pelotón atravesando la zona minero-siderúrgica de Seraing al lado del Mosa, una industria de cabecera genuina del siglo XX -el gran río para traer las barcazas llenas de carbón y sacar los productos siderúrgicos, la barriada obrera al lado- y que, como todas las de su estilo en el viejo continente, vivió tiempos mejores.

Si conocen la antigua margen izquierda de Bilbao, Avilés o Gijón se harán una idea del lugar por donde pasó hoy el pelotón; si no, las imágenes aéreas del Tour, que no escatimaron en sacar esos paisajes industriales -y lucían espléndidamente- dan una imagen muy cercana de esa combinación de verde, agua, óxido y negro del carbón.

En la cota entre casas -parecía la Lieja- que subía el cañón del Mosa tras salir de la siderurgia, atacó Chavanel y sólo Sagan le siguió. Poco después saltó Cancellara y el tremendo eslovaco, que debuta en este Tour, se acopló fácilmente a su rueda. Mucho más tarde consiguió enlazar Boasson Hagen, y ese trío, magníficamente impulsado por Cancellara, se separó del pelotón.

Ahí se vivió un guión torcido que Cancellara se empeña en interpretar, quizás porque sabe los aplausos que recibirá, aunque casi siempre pierda. El Dúo Dinámico de RTVE no esconde sus simpatías por el suizo, a pesar de su deficiente desempeño en carrera. Está muy bien eso de saltar y aumentar la renta en la general -todo apunta a que este año Cancellara también llevaré el liderato toda la primera semana de la carrera-, pero después que no quiera la etapa si detrás lleva a dos corredores más rápidos.

Cancellara pidió el relevo a Sagan, que muy astuto no pasó jamás. En un momento dado, el suizo dio un bandazo muy violento y amagó con dejar de pedalear ante la falta de asistencia del corredor del Liquigas. Ni por esas entró: sabe perfectamente, como sabe todo el pelotón -lo ha hecho en JJ.OO, dos veces en Sanremo, en Flandes...- que es todo un órdago, que sólo sabe pedalear hacia delante como un caballo desbocado...

Así siguió, llevando a meta a Sagan igual que hizo con Gerrans en la Sanremo de este año. A un paso de meta, y con el pelotón echándose encima -no consiguieron ninguna renta para la general-, Sagan superó como era de esperar a este suizo inconsciente y se fue a por su primera victoria de etapa en el Tour, celebrando de una manera peculiar. No parecía muy cansado: sólo había pedaleado de cara al viento los últimos cien metros. Como todos los que son capaces de seguir la rueda al primer arreón de Cancellara.

En el pelotón, el sprint fue para el local Gilbert sobre Mollema -mucho ojo a este corredor, muy bueno en la crono y que en montaña se pega como pocos-, y el citado Valverde, con un sorprendente Hesjedal en el noveno lugar. Froome se dejó minuto y medio, y Velits casi dos minutos, pero todavía queda mucho Tour.

Tanto, tanto, que no se sabe cuantas etapas va a ganar Sagan, que nunca se va con un único éxito de una ronda por etapas; de hecho, se suele ir con un mínimo de tres. Es el ganador más joven de etapa en el Tour desde la famosa victoria de Armstrong en Verdún en 1993 -el yanki ganó con 21 años, Sagan con 22-, y desde que Baldato ganó la primera etapa del Tour 1995, nadie había debutado en la carrera con victoria de etapa.

De Sagan ya se ha dicho de todo, pero a mí me gustaría destacar algo: corre sin guión. Corre para ganar siempre, y la demostración de hoy aguantando los gritos y la presión de Cancellara -le encanta hacerlo, y ha llegado a parar el pelotón del Tour con su estilo siciliano- es otra buena muesca. Corre sin un guión establecido: no hay una rueda buena para seguir, simplemente el primero que salte. Corre sin pensar en París, simplemente día a día. Sólo cuenta la victoria, y si se la tiene que arrebatar a su jefe de filas -como en la pasada Tirreno-Adriático- lo hace.

Y cómo corre sólo para ganar, jamás hará lo que hace Cancellara, que de tan amigo de Flecha que es, parece que ya sólo corra para el aplauso, o para facilitar la victoria a los demás.

25 junio, 2012

Pocas banderas en el próximo Tour

Dopado-Dopado-Bronce
La ronda de campeonatos nacionales empezó el sábado en Italia de la peor manera posible. La prueba italiana, que con bastante frecuencia depara sorpresas, fue a caer este año en el campo de un corredor que acaba de volver tras cumplir sanción por dopaje, que milita en pulcro Androni, que arrasó en un circuito muy duro y que se llama Franco Pellizotti.

Cumpliendo una inveterada y reciente costumbre del ciclismo transalpino, el tricolore no estará en el próximo Tour. Mejor así. En la previa Renato di Rocco, presidente de la Federación, dijo que no subiría al podio a entregarle una medalla a un dopado, ante la posibilidad muy cierta de que Di Luca o Rebellin ganasen el oro. Ganó Pellizotti y Di Rocco subió al podio a endosarle la medalla, dando a entender que la Federación sigue respaldado al corredor que absolvió y que el TAS tuvo que condenar por el pasaporte biológico. Pues muy bien.

El circuito, durísimo de verdad -sólo acabaron la carrera 16 corredores de 109 que salieron- se hizo aún más duro con el temprano ataque de Scarponi, uno que en el Giro no terminó de carburar a pesar de acabar cuarto, y que va al Tour por primera vez desde 2004 -entonces tenía 24 años- no se sabe muy bien a qué. Acabó sexto, tras ser neutralizado poco antes de la última vuelta. Iba muy, muy fuerte.

Por delante, Pellizotti, que dejó clavados a Di Luca y Moreno Moser en la última subida, para entrar en solitario y deleitar con 400 metros finales de cucamonas, dedos señalando el patrocinador y pelo ensortijado. Di Luca, que también venía de bastantes semanas sin competir, dijo que le quedan tres o cuatro años de ciclismo en las piernas, y tiene 36 años. Por su parte, el último de los Moser, un joven que no deja de sorprender, callaba y aprendía: al fin y al cabo, su podio se debía al gran trabajo de Nibali, quinto en meta tras Gianpaolo Caruso, el famoso joven Liberty.

Y el domingo el gran festival de ir cambiando de carrera en carrera. En Holanda, que fue la primera que acabó, caía una lluvia inclemente sobre el duro circuito en la región de Limburgo, donde también se disputa el Mundial de este año. Terpstra volvió a robar la cartera al Rabobank con su mejor arma: la fuga en solitario volando sobre el resto de los rivales. Se fue a 40 km. de meta -no es la primera vez que lo logra- y en un momento dado vio a los pocos seguidores que tenía mientras iban subiendo y el ya bajaba una de las subidas del circuito. Tremendo.

En Francia, también bajo la lluvia, el circuito llano no favorecía las acciones para evitar el sprint cantado, aunque Chavanel lo intentó, y aprovecho para decir de nuevo que es un gran corredor, y ya lo era antes de que empezase a ganar regularmente. El sprint fue lanzado por la FDJ a ver si ganaba Demare o Bohuanni, el otro sprinter neoprofesional en sus filas que está asombrando. Fue un grandísimo sprint resultó para el segundo, con Demare plata, un poco como en el Mundial sub-23 que ganó. No era el día, pero ya vendrá. Ambos tienen 22 años y una rivalidad incipiente de lo más atractiva.

En España un circuito horrendo por el secarral salmantino dejó todo reducido al sprint, después de que el paso por el puente romano provocase una caída en la cabeza del pelotón: es lo que pasa cuando se mete a los corredores por un sitio así con el triunfo al alcance de la mano. Y eso que la carrera la organizaba la federación, que vela por la salud de sus afiliados. Del Katusha al final no fue ninguno, y lo que iban a ser los mejores campeonatos nacionales de la historia fueron, como siempre, una mierda de carrera buen ejemplo de la estructura federativa.

Una vez dentro de las calles de la población de Salamanca, vacías como en un holocausto zombi, Mancebo recogió la metáfora y atacó con su estilo característico de chepazos, cabeza torcida y escaso rendimiento. Después de muchos años sin ver a este muñeco roto del ciclismo comprendí que con la adecuada mejora del rendimiento deportivo se puede hacer de un burro un caballo de carreras, al fin y al cabo este año Mancebo ha celebrado haber logrado acabar 3º el Tour de 2005, tras la descalificación en el TAS de Ullrich.

Se llevó tras él a Ventoso y a Pacheco, que no le dieron ni un relevo. Cuando quedaban 400 metros para meta "Paquito" -como le llamaba el seleccionador nacional metido a comentarista- reventó y Ventoso saltó a por el triunfo cantado. Pacheco todavía pudo arañar el bronce, mientras Koldo Fdz de Larrea lograba la plata, espectacularmente lanzado por el Euskadi a pesar de que corre en el Garmin. Ventoso tampoco irá al Tour ni a los JJ.OO.

En Bélgica -sí, también llovía- la carrera acabó pasadas las seis. En un circuito completamente llano, Boonen atacó a ¡40 km.! de meta y sólo le quisieron seguir corredores de segunda fila, que evidentemente colaboraron con el gran campeón porque les valía la plata, el bronce o el simple lucimiento para poder contarlo a sus nietos. Cuando el pelotón dejó de perseguir, Gilbert intentó neutralizar en solitario, y fue inútil, como toda su temporada. Boonen llegó al sprint y se comió a todos sus rivales, con el pelotón entrando a 39". Segundo título nacional para el mito rodante, en una temporada de ensueño que tiene que coronar con el oro olímpico. No, no irá al Tour.

En el resto de campeonatos Stannard del Sky ganó en R.U -irá al Tour-, Boasson-Hagen hizo lo propio en Noruega y estará en el Tour, Weggman ganó en Alemania de manera bastante impresionante a tenor de las diferencias y el recorrido, Kohler en Suiza ante Albasini y Cancellara, y Sagan renovó en Eslovaquia ante Velits. Habrá pocas banderas nacionales en el próximo Tour, pero la de Eslovaquia la vamos a ver bastante.
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Lo último que se sabía de Aitor Osa era que deshuesaba jamones. Ahora aparece esto, perfectamente compatible con su actividad profesional. Su hermano, en una reciente entrevista, decía que los chavales de ahora "están medio amariconados y no les gusta sufrir". A ver qué le dice a su hermano, pero casi prefiero que los chavales estén así a que se metan en el mundo del deporte y acaben politoxicomanos. Y con un cuchillo en la mano.
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Me comentan, y agradezco enormemente desde mi absoluto desinterés en la modalidad, que un popular circo en bicicleta que se ha disputado este fin de semana por los Pirineos y con nombre de ave rapaz ha visto como quedaban primero y segundo dos corredores que dieron positivo cuando querían volar más alto. Pues eso, ¿qué más quieren?

09 abril, 2012

"Soy el mejor corredor de la historia sobre el pavés"

Pues sí que lo eres, y ya lo eras antes de la exageración de la carrera de ayer. Nada menos que la cuarta París-Roubaix, ganada a la manera de Ballerini y Cancellara, con un ataque muy lejano de esos que suelen verse -con éxito- en esta carrera. "Ha sido mi mejor carrera". Si a la primera declaración se responde con un rotundo sí, a esto ya no tanto.

Partiendo de máximo favorito, y habiendo ganado ya tres de las cuatro grandes citas de pavés de la temporada (en la H-V fue segundo) y contando con un equipo poderosísimo -ayer la carrera hubiese sido distinta sin esta circunstancia, aunque ganar escapado pueda inducir a pensar lo contrario-, además de con escasos rivales de nivel, favorece la victoria. No, no ha sido la mejor victoria de Boonen.

El paso por Arenberg lo encabezó el campeón belga acompañado por Sylvain Chavanel, evitando cualquier problema y cualquier posible ataque. Cuando estos se produjeron -una fuga a seis con Ballan y Flecha, que llegó a contar con 30"-, el encargado de tumbarla fue Steegmans, el corredor que de joven quiso ser grande y ha acabado de gregario en la estructura en la que comenzó.

En el tramo de pavés de Orchies, a 60 kms. de meta, Boonen aceleró por primera vez y sólo le pudo seguir Pozzato, alcanzando al fugado y sorprendente Turgot, que se había movido poco antes. En breve fueron alcanzados por Terpstra y Ballan, aunque el quinteto no abrió hueco y lo que quedaba del pelotón les alcanzó pronto.

¿Miedo de Boonen a irse de nuevo con Pozzato y Ballan, como en Flandes? A saber. Lo cierto es que fue el propio Quick Step el que tiraba en el pelotón. ¿Desperdiciar una fuga llevando como gregario a una locomotora como Terpstra? En ese momento pareció así, pero no fue durante mucho tiempo.

Muy cerca  del lugar exacto donde Cancellara se escapó en la edición de 2010 -cuando Boonen estaba comiendo a cola del grupo- Boonen atacó con Terpstra, pero el valiosísimo corredor holandés no aguantó mucho, al quedarse en el durísimo tramo de pavés de Auchy-les-Orchies. Quedaban 52 kms. para meta y ahí se acabó la carrera.

Bueno, alguno disfrutaría con el monólogo de Boonen, pero no es mi caso. Tampoco lo hice con el de Ballerini en 1998 -llegó con más de cuatro minutos de ventaja a la meta- ni con el conocido caso de Cancellara, y en este caso era todavía más favorable por la poca entidad de sus rivales y el dominio de su equipo.

Boonen fue haciendo hueco mientras sus rivales se caían -Pozzato, que antes se había abierto de piernas ante el ataque de Terpstra, pensaría que no era un movimiento apreciable- o hacían sus cucamonas de siempre, como el sufrido Flecha, omnipresente en todas las narraciones televisivas de este país, como si los demás no existiesen.

El corredor español ha ido este año a la Roubaix con una preparación stealth: se hizo pupa hace un mes en una mano y, con eso del traqueteo de la piedras, no corrió ninguna prueba de Bélgica hasta el pasado Tour de Flandes. Tampoco de ningún otro sitio, donde no hay pavés y donde algunos domingos ha habido hasta cuatro carreras profesionales. El no, encerradito en su refugio de los Pirineos, a medio camino entre Girona y Andorra, para plantarse en la Roubaix a ver si este año si. Pues no. Ni con esas, vamos.

Ni con compañeros, puesto que el Sky llegó a tener a cuatro corredores persiguiendo a Boonen: Hayman -amiguisimo de Flecha, el único que tenía en el Rabobank, donde acabó a las malas-, Stannard y Boasson Hagen. Eso sí, solo tiraba Stannard, a saber por qué. Por inglés. Me quedan dudas de si sabía para quien trabajaba, si para un supuesto líder que nunca gana, para su gregario australiano, o para el niño bonito noruego que siempre desaparece en los momentos clave.

Cuando saltaba alguien, ahí que iba Flecha a por él, con una eficiencia que ni el propio Terpstra. Efectivamente, lo han adivinado: el corredor español estaba corriendo por el puesto y no por ganar, pero eso ya lo podían haber adivinado en la salida de Compiégne. Y así, entre pinchazos, descuelgues y unos rivales de bajísima calidad Boonen caminó en solitario hacia su cuarta Roubaix, pero no fue tanta exhibición como con Ballerini o Cancellara. Exhibición, pero no tanta.

Con Boonen celebrando su victoria, los del puestómetro -sólo se salva Ballan- entraron en el velódromo: eran Flecha, Boom y Ballan. Como al final racanearon, dieron tiempo a que la pareja formada por Turgot -menudo carrerón, y desde los primeros compases- y Terpstra se uniesen a la disputa de las plazas.

El resultado fue magnífico: Flecha lanzó el sprint, y fue superado por Turgot -por milímetros segundo clasificado- y Ballan, obteniendo un meritorio cuarto puesto, el que se acaba obteniendo cuando se corre así. El corredor francés -clase 1984- volverá a aparecer por el velódromo: corrió en todo momento para ganar. Le acompañarán en años futuros Boom -sexto ayer- y Phinney, que ayer debutó en la carrera tras haber ganado dos veces la versión amateur y acabó 15º. Otro corredorazo de esta edición de Roubaix fue Ladagnous, penalizado al final por los pinchazos.

Volvamos a los campeones. Boonen nunca será Monsieur Roubaix: ese título siempre corresponderá al que empató ayer, Roger De Vlaeminck, incluso aunque consiga ganar por quinta vez la carrera. El Gitano ganó cuatro veces la carrera, fue tres veces segundo y otras dos veces tercero. Y eso que durante su época competía un tal Merckx, que ganó tres veces el adoquín, o con Moser, que también ganó tres veces. Flecha y Ballan no son rivales para Boonen, que ha visto su reinado favorecido por la falta de competencia de nivel. Es el más grande de todos los tiempos en el pavés, y está bien que no caiga en la falsa modestia de no reconocerlo -¡cómo si se pudiese esconder un palmarés como el suyo-, pero no es por esta edición 2012 de la carrera del adoquín.
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Visconti, tras caerse, descolgarse y enfermar en las clásicas del norte, gana el GP Amorebieta porque se lo regala su compañero Valverde, igual que hizo en 2007 con J. Rodríguez, por entonces también compañero. Fichar a un corredor para que gane por regalo de un compañero es fichar bien, sobre todo si lo vendes como estrella y ayer gana su primera carrera fuera de su país, no precisamente jovencísimo. Y de esa manera. Dicen que lo va a hacer muy bien en las Ardenas, cuando padece -y sobremanera- los porcentajes duros. Como no se meta en una escapada...Antón, que si que lo ha hecho muy bien últimamente en las Ardenas, fue tercero, la nota de color entre una carrera dominada por el Movistar, que copó 1º-2º-4º y 5º puesto.

Por cierto, Valverde reaparecía en carrera tras su caída y posterior abandono -al día siguiente- en la Volta. Lo de "Valverde reaparecía" es ya casi una letanía.

16 marzo, 2012

En la estela de Tom Simpson

El maillot del Sky
 El jueves pasado la Paris-Niza llegó a Mende, cima mitificada por Manolo Saiz, los franceses -porque ganó allí en 1995, la única de sus cuatro victorias de etapa en el Tour en una etapa trancendente- y por cierta parte de la afición ciclista, la misma que alucina con los porcentajes exagerados y con el espectáculo de la última rampa, que suele ser la rampa de lanzamiento para el corredor más sputnik del momento.

Tal mérito corresponde al sorprendente e inefable Lieuwe Westra, toda una vida como holandés del montón -grande, rodador, anónimo- y que en el Vacansoleil de los amores ha experimentado una mejoría que linda con el cambio de paradigma, puesto que ahora es el mejor escalador y el mejor cronoescalador del pelotón. En su equipo comparte características con De Gendt, Hoogerland o Poels, todos capaces de hazañas similares.

Westra ya estuvo escapado el día anterior, y sólo fue neutralizado en los kilómetros finales por un pelotón (perdón, Movistar) desatado. En Mende, cuya subida fue atenazada por el tran-tran de Urán para Wiggins, atacó en el km. final con tal potencia y tal despliegue de facultades que parecía un Riccò o un Mosquera, sus efímeros compañeros de equipo en 2011. Por su parte, la estrella predestinada Valverde (el killer, según definición arribiana, de tanto mérito como El Imbatido) desaprovechaba su última oportunidad de intentar sacar tiempo a Wiggins.

Con el tiempo, el mismo propagandista del término killer (como si Di Luca, ese ejemplo, no se hubiese llamado igual), nos dijo que estaba enfermito y malito ese día, cosa que nunca le sucede en la Vuelta a Andalucía, Murcía o Burgos, pero muy frecuentemente en el Tour, el Dauphiné (inolvidable su debut en 2007, pasando vomitando delante del monumento a Simpson en el Ventoux) y en todo lo que se considera como cita importante. Es El imbatido: como mucho, le derrota un malvado virus, nunca un corredor en justa lid.

De tan malito que estaba fue segundo en la etapa, abriendo camino a Wiggins. Al día siguiente, su paisano y también propenso a la enfermedad SMS Sánchez ganó su cuarta etapa en la Paris-Niza tras fugarse con el clásico Jens Voigt: es su segunda victoria con el Rabobank, donde todavía esperan al corredor que ficharon como número cinco del mundo en 2010, y que desde entonces parece un cazaetapas de la más pura escuela italiana.

No fue el único día de fugas. De Gendt, el talentoso compañero de Westra -capaz de ir de menos a más en el pasado Tour, atacando en Alpe D´Huez- se fugó de buena mañana con Taaramae y terminó llegando a la meta de Niza con 9´30" de ventaja sobre el pelotón, y el bueno del estonio a 6´, tras dejarlo en el Col de Vence. Ahí también se dejó sus opciones a la general Leipheimer, un corredor propenso a la caídas, aunque no tanto como su compatriota y ex-compinche Horner, que hizo de las suyas en esas mismas fechas en el Tirreno-Adriático.

La París-Niza estuvo a punto de no disputarse en 2003, cuando el director era el malogrado Laurent Fignon. Las dificultades económicas y, especialmente, un recorrido aburridisimo que sólo sería superado con el tiempo por la Vuelta al País Vasco, hicieron que la carrera fuese siempre un sopor con final en la cronoescalada al Col d´Eze. Este año se ha vuelto a esta fórmula.

Para ganancia de ASO, el organizador, han tenido la fortuna de que el liderato desde el prólogo hasta el final de Bradley Wiggins fuese amenazado por el sputnik Westra, que subiendo los 9´4 kms. de Eze subió como un cohete. Se quedó a 2" de Wiggins por el triunfo de etapa (el tercer clasificado se fue a más de 30", y no disputaba la general), pero es que era verlo subir y ver un sufrimiento continuo de la aerodinámica y la más pura lógica, esa que hace tiempo se perdió en el ciclismo. Perdió la general por 8", un poquito más de lo que perdió el día de Mende entre celebraciones estúpidas: aquel día se quedó a 6" del liderato.

Tercero en la general Alejandro Valverde, que perdió 52" con Wiggins en la cronoescalada, precisamente el terreno que le podría venir mejor. El Tour tiene más de 100 kms. contrarreloj, nadie sabe como va a superar ese handicap el murciano, del que nos dicen que va mucho mejor contra el crono ahora. Nos dicen, claro. También lo de el Killer. De resultas de su rendimiento en la Carrera hacia el Sol, es ahora mismo el número uno del mundo, la misma posición que tenía en mayo de 2010, cuando fue sancionado dos años por su implicación en la Operación Puerto. El mejor en lo suyo, que no es precisamente ganar, como vengo insistiendo desde hace años.

En cuanto a Wiggins, consigue ganar la carrera francesa 45 años después de Tom Simpson, el notable corredor británico de principios de los sesenta que fue Campeón del Mundo, Flandes, Sanremo y Lombardía, y se empecinó en ganar el Tour, dejándose la vida en el intento -farmacia mediante- de lograrlo. Una ley del ciclismo dice que ningún corredor desde Eddy Merckx gana Paris-Niza y Tour el mismo año.

En 2006 Landis iba camino de lograrlo, y de hecho vivió las dos ceremonias de coronación, pero después perdió el Tour. Al año siguiente Contador ganó Paris-Niza y el Tour porque al que iba a ganarlo le invitaron a irse. En 2010 volvió a ganar París-Niza y acaba de perder el Tour que también ganó en la carretera para perderlo en la farmacia. No son muy buenos antecedentes para Wiggins, del que se dice que tiene una calculadora en la cabeza, además de que es el máximo favorito para julio. Tampoco lo es Tom Simpson, cuyo legado insiste en recordar.
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Maravillosa edición 2012 de la Tirreno-Adriático, una carrera que se disputa íntegramente sin público alguno en las cunetas, y que discurre por zonas de Italia alejadas del turismo de masas. Al margen de esto, año tras año consigue reunir uno de los mejores planteles de todo el calendario, además de algunos de los mejores sprints de toda la temporada.

El del primer día fue un buen ejemplo. El Sky, que ese mismo día había manejado el final en Mende como de si de un sprint se tratase, hizo todo el trabajo para Cavendish, que ganó con no mucho margen a un espléndido Freire, capaz de remontar en el sprint al británico. No es casual que la etapa fuese de 230 kms. y los ciclistas estuviesen 6h30´ en la bici: cuando hay fondo, ahí aparece Freire, que debutó en la carrera de los dos mares en el lejano año 2000 con un triunfo de etapa, el primero de los diez que tiene en la carrera, además de una victoria final y dos podios.  Es su mejor resultado en la carrera desde 2008.

Al día siguiente fue el turno de Boasson-Hagen, compañero de Cavendish y destinado a ganar carreras de más entidad que etapas. De momento, en Terni enseñó el dorsal a Greipel y un increíble Sagan, muy contrariado en meta de no haber podido remontar. El sprint fue muy largo y desorganizado, al contrario de los que lanzan para el británico campeón del mundo. El líder seguía siendo Goss, el actual campeón de Sanremo. Estos son los nombres, año tras año, de la Tirreno-Adriático: lo mejor del pelotón, y disputando cada victoria con la intensidad que se merece la carrera.

En Chieti, cuarto día de carrera incluyendo el prólogo CRE, se vivió uno de esos grandes momentos que forjan la rivalidad en el ciclismo. Los cinco corredores más fuertes de la carrera llegaron en solitario a la subida final a la ciudad del interior de Italia: Horner, Di Luca, Kreuziger y sus dos ex-compañeros Sagan y Nibali. Cuando el italiano pensaba que el eslovaco le iba a dar el triunfo de etapa, el joven de 22 años sprintó con fuerza y rabia hacia la meta, mientras el sicialiano se quedaba con cara de circunstancias.

Les queda toda una temporada compartiendo maillot, después a ver como llevan la convivencia. O antes. Kreuziger, que vuelve a ser el corredor que fue -ya en Strade Bianche estuvo muy fino- quedó segundo, un poco alucinado de ver a sus dos ex-compañeros -con los que compartió todo, todo- en una tesitura igual. En todo caso, el liderato fue para Horner, el ciclista casi cuarentón cuya simple existencia es una negación a eso de que el ciclismo ha cambiado.

Al día siguiente se llegó a la inédita subida apeninica de Prati di Tivo, con Nibali enseñando la jerarquía -actual, pero no permanente- a Sagan, obligado a trabajar para su teórico jefe de filas, un jefe de filas que sube un poco mejor que el eslovaco, pero que es más lento y más viejo. Fue una subida muy bonita, entre la nieve, con Nibali atacando a 4 kms. de meta y Horner persiguiendo con la calculadora para mantener sus opciones: al final 16" de ventaja para el corredor del Liquigas sobre Kreuziger y el americano.

Todo por decidir (la general quedaba con Horner con 5" sobre Kreuziger y 12" sobre Nibali) en la crono final de San Benedetto del Tronto, ya en el Adriático, porque el circuito del día anterior en Offida fue para J. Rodríguez (tercera victoria de etapa en la carrera), mientras los favoritos se marcaban mutuamente y Nibali, muy hábil, conseguía ser segundo en la etapa y ponerse a sólo 6" del triunfo.

La crono fue para Cancellara sobre su compañero Bennati -no es la primera vez que hace estas cosas, y ha llegado a ganar pruebas contra el reloj-, una pareja que ya dio muestras de su compenetración en Strade Bianche y que dará mucho juego en la Sanremo de mañana, mientras que Nibali remontaba y se hacía con el triunfo final por delante de Horner y Kreuziger, ambos ganadores de vueltas de semana de prestigio. El siciliano ya tiene una vuelta por etapas que haga juego con su Vuelta a España, y demuestra en cada uno de sus triunfos lo laborioso de sus éxitos. Que siga así, mientras Sagan le deje.
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Víspera de Sanremo, para mí la mejor carrera de un día del mundo y uno de las pocas carreras cuyo triunfo justifica toda una vida deportiva. A pesar del amplio abanico de favoritos que todos los años se presenta de manera un poco forzada, cualquier aficionado al ciclismo sabe que, a la hora de la verdad (y si es víspera de primavera, la verdad en el ciclismo es el sprint en las calles de Sanremo) sólo unos pocos priviligiados pueden ganar la carrera.

Dado que Cavendish está en forma, pero también lo están Cancellara-Bennati, o los BMC (Ballan, Gilbert, Van Avermaet), habrá mucho interés en romper la carrera. Dudo que se haga de la misma manera que en la inolvidable edición de 2011, pero ahí delante estarán los de siempre: Freire, Boonen -de nuevo en forma, y con una cuenta pendiente con la carrera-, el suizo ganador en 2008, dicen que Sagan y Nibali -otros que moverán la carrera antes del sprint- y bueno, prácticamente el que ustedes quieran. Según la poco científica encuesta de este blog, el máximo favorito es Freire. Ojalá.
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Como siempre, interesante entrevista a Freire. Tanto por parte del entrevistador, que no elude los temas controvertidos y no suelta la presa, como por el entrevistado, que siempre dice las cosas sin pelos en la lengua.

29 agosto, 2011

Sin tregua

Mollema, líder por un segundo
Con este recorrido y sin un favorito claro, se prevía una Vuelta preciosa para el espectador y a fe que se está cumpliendo. El gran fin de semana de ciclismo, con una ascensión a la Covatilla francamente emocionante, se completa hoy con la crono de Salamanca -47 kms., la distancia de campeones- y el posterior día de descanso. Se puede cerrar el primer ciclo de carrera con hasta siete líderes diferentes, y sólo uno de ellos sprinter. Lo nunca visto, lo que debería ser el ciclismo.

El viernes se llegó a Talavera de la Reina, una de esas ciudades que repiten a nivel provincial la dicotomía Madrid-Barcelona, en este caso con Toledo. El sprint, uno de los escasos previstos en esta Vuelta, estaba cantado y fue a manos del joven Marcel Kittel, el enésimo sprinter alemán -qué capacidad de producir talentos sin fin para las llegadas rápidas-, enrolado en el modesto Skil-Shimano. En la llegada hubo una montonera muy importante, lo más resaltado por los medios.

El sábado la organización propuso un final en la misma cuesta que subieron los ciclistas en la cronoescalada final de la Vuelta 2003, en la que Heras remontó puestos hasta llevarse la general. En aquella ocasión fue casi toda la subida a Abantos, en esta sólo el tramo que pasa por San Lorenzo del Escorial, concretamente la calle de Cañada Nueva.

Con ese nombre, es fácil imaginar el camino de cabras, ahora convertido en calle urbana y con casas a ambos lados, una imagen futura de lo que le espera a la totalidad del supuestamente protegido monte Abantos, por cuya ladera van subiendo las casas de la misma forma que se propaga un virus. lo que subieron los ciclistas es una pendiente del 22%.

Scarponi fue el primero en atacar, pero el final estaba diseñado para J. Rodríguez, que cumplió con creces. Cumpliendo lo apuntado en Valdepeñas de Jaén, estos finales rinden más segundos al vencedor que el mismísimo Tourmalet en proporción de kilométros: 9" a Scarponi, Mollema y Van den Broeck, pero especialmente 32" a Nibali más los 20" de bonificación. Una escabechina.

El corredor catalán se puso de líder por delante de su compañero Moreno -si me llegan a decir que dos Katusha iban a estar en esta situación en una gran vuelta por etapas, o pequeña, no me lo hubiese creído- y con serias perspectivas de aumentar la diferencia en la llegada del domingo a la Covatilla, para tener un buen colchón antes de la crono de hoy.

Sin embargo, la jornada salió torcida para sus intereses, pero extremadamente atractiva para los del espectador al que le gusta el ciclismo al margen de banderas. La subida bejarana, descubierta en 2002, es una loma reseca y sin vegetación donde se alternan grandes porcentajes con zonas de descanso. Añadan que se subió a un ritmo altísimo y con un fortísimo viento de cara y lateral.

Scarponi atacó el primero, a 10 kms. de meta, pero no fue su día. Siguieron Dani Martin y Nibali, a los que intentaron seguir Seeldrayers y Pardilla, pero en el grupo el increíble inglés Froome -después quinto en meta- marcó un ritmo increíble, que después fue secundando por Wiggins, que jamás pidió el relevo: hizo una cronescalada. A ese ritmo fueron cayendo todos los fugados -aunque Nibali fue generosísimo en su esfuerzo y apuesta- y, especialmente, otros corredores.

Entre ellos J. Rodríguez, que se dejó en meta 50" (25º en meta, quizás más significativo) y el liderato por un único segundo, pero también Fuglsang, Bruseghin o Nieve, que hasta entonces habían aguantado con los mejores. Fue un reguero de corredores destrozados por el ritmo de Wiggins, que llevó a los seis que supieron aguantar su marcha a meta: ahí salto Dani Martin, que se hizo con la etapa seguido por Mollema -nuevo líder- y Cobo, el resucitado.

La general queda con el holandés líder, algo muy sorprendente dada su edad y que viene de hacer un Tour sencillamente espantoso, seguido por J. Rodríguez a 1", Nibali a 9", Kessiakoff a 19", Van den Broeck a 27", Moreno a 35", Fuglsang a 37", Seeldrayers y Zubeldia a 42", Cobo a 46", Monfort y D. Martin a 55" y Wiggins (13º) a un minuto exacto. Probablemente la Vuelta viva hoy su séptimo líder, un británico que va a saltar trece puestos de una vez. O cualquier otra cosa, porque en una carrera con tantos candidatos, lo de menos es el nombre.
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Victoria en Plouay para Grega Bole, que llevaba una temporada discreta, ante Gerrans. En Hamburgo, disputado hace unos días, el triunfo fue para Boasson Hagen. Ambas son carreras que llegaron a gozar de un estatus muy importante, pero que ahora, en competencia con la Vuelta y, especialmente, con el Tour de Colorado, han decaído notablemente.
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La manera de entrenar de Wiggins. Si perdió una burrada de kilos entre el 2008 y el 2009 -que no justifican su mutación-, ahora entrena con cuatro radiadores y un humidificador. A rodillo.

19 agosto, 2011

La Vuelta consigue crear expectación

Una idea de Cordero, de momento desechada
Por una feliz concatenación de hechos, la Vuelta empieza este sábado 20 de agosto como el mayor acontecimiento deportivo que se podrá disfrutar este finde, debido a la huelga de futbolistas profesionales. No parece que los medios vayan a aprovechar esta circunstancia para ampliar la cobertura ya establecida -al final de los bloques informativos, y con suerte-, y es una pena porque la Vuelta del año pasado fue de las mejores carreras que se recuerdan, y la de este año va por el mismo camino.

Influye la categoría de los corredores, que todos los favoritos -más o menos- se mueven a un mismo nivel, un recorrido montañoso pero compensado con la brutal crono de Salamanca de 47 kms., y donde destaca el gran acierto de poner un final en Sierra Nevada el cuarto día de carrera. La idea, aplicada por ejemplo en el Giro 2009, permite que no haya tapados (un Velits, por ejemplo) y que todos tengan que dar la cara desde un primer momento, clarificando asimismo la clasificación. A lo mejor me equivoco, pero será una gran vuelta.

De entrada, viene el vigente campeón, al que muchos señalan como favorito. A bastantes leguas de su rendimiento en 2010, Vincenzo Nibali consiguió ser tercero en el Giro donde se limitó a aguantar, y su equipo no parece el mismo que el de la temporada anterior. A pesar de todo, el resto de rivales son aspirantes y, salvo el caso de un crepuscular Menchov, ninguno ha ganado una gran vuelta por etapas.

Antón, un corredor con propensión a caerse, iba a ganar la Vuelta 2010. Este año ha repetido preparación y su equipo está rindiendo a niveles poliédricos, donde sólo falta por ganar el masajista. Veremos que tal rinde en la crono de Salamanca; J. Rodríguez fue 2º en F-V y Amstel, 5º en el Giro, 5º en Dauphiné y viene de ganar en Burgos. El año pasado fue cuarto en la general. Quiere ganar la Vuelta, y su etapa reina también está en Salamanca; Brajkovic, Wiggins y Van den Broeck, como danmificados del Tour; y Scarponi, el último y más peligroso de los favoritos, es un superescalador que viene con un equipo que no oculta sus ambiciones para la general.

A partir de ahi, todo lo demás serían sorpresas. Como siempre, el secreto de la Vuelta está en la increíble participación, algo que cualquier aficionado a confeccionar equipos virtuales nota: no ya la nómina de sprinters, año tras año la mejor de cualquier carrera, sino también de corredores interesantes y a seguir, que escogen la Vuelta para debutar. Si el año pasado fue Van Garderen, este año debuta en una grande Taylor Phinney, en las filas del BMC y fresco de su primera victoria profesional, el prólogo del Eneco Tour.

No viene solo: en las filas del Liquigas de Nibali llega el esperadísimo Peter Sagan, que ya gana etapas de montaña, y en un equipo de escaladores con Agnoli, Bellotti, Capecchi y Damiano Caruso, otro debutante a seguir. Da igual que criterio se use para analizar la Vuelta (sprinters, escaladores, competitividad, debutantes), porque la conclusión para cualquier aficionado es que estamos ante una de las mejores carreras de la temporada.

El criterio más recurrido es ir equipo por equipo, porque así no se deja nada al azar, y ya verán como también cumple las expectativas. Por seguir con los favoritos, el Euskaltel de Antón viene con Mikel Nieve (¿conseguirá ganar su tercera etapa reina consecutiva?) y un equipo experimentado que rendirá a gran nivel, como todo el año, el Katusha de J. Rodríguez cuenta con la corte española que se ha construido (Losada, Horrach y Moreno, atención a este último) y que el próximo año sumará a Xavier Hemoal Florencio, Karpets, Trofimov, Vorganov, Kuchynski y Paolini, que viene a preparar el Mundial al que seguro que le llevará su amigo Bettini.

Bruyneel avisa sobre el potencial de su RadioShack, al que un tuerto miró durante el Tour, y es que aparte de Brajkovic viene Klöden -uno de los mejores corredores del año-, los tres portugueses, los dos vascos y el debut de Busche, el campeón de EE.UU y otro corredor a seguir en su evolución. Wiggins, al que no veo subiendo el Angliru, viene con los corredores más experimentados del Sky, mientras que Van den Broeck puede venir con quien quiera, porque todos andas en el Lotto 2011.  El Geox de Menchov viene con todo lo que tiene (Sastre, Duarte, Cobo, Blanco).  Por concluir con los equipos de los favoritos, el Lampre presenta el bloque más sólido, con los escaladores Marzano, Righi, Spezialetti y Niemiec, además de Pérez Arrieta, Mori y Gavazzi-Petacchi.



Ag2r viene con Roche, autor de un Tour decepcionante, pero que el año pasado fue uno de los animadores de la Vuelta; el BMC viene con buenos escaladores y sprinters, pero sin un líder claro; el Cofidis trae a Moncoutie y Taaramae; el HTC, que disputa su última grande, presenta a Cavendish y su corte de Goss y Degenkolb, además de Albasini, Grabsch -a por la crono de Salamanca-, Tony Martin -preparando el Mundial CRI- y Siutsiu, su hombre para la general.

En las filas del Leopard, el equipo que encabeza la clasificación específica de la UCI pero que todavía no ha conseguido una gran victoria -si muchísimos podios-, se alinea un corredor que puede meterse en la terna de favoritos, el gran Fugslang, muy mediocre durante el Tour. Dice que viene a preparar el Mundial de su país, pero veremos. Le acompañan los escaladores Zaugg, Rohregger y el polivante Monfort, y un equipo muy veloz con Cancellara, Bennati, Vigano, O´Grady y Wagner.

El Movistar, que ha ganado etapas en Giro y Tour, acude con Intxausti y Bruseghin, y un equipo muy versátil con los navarros Erviti y G. Acosta, Konovalovas, Lastras, D. López y los debuts de Madrazo y Pardilla. El Astana, que ha competido todo el año a un nivel muy bajo, alinea a Kasheskin -fichado desde el Lampre- y Kiserlovski, apoyados por Petrov y Kessiakoff. En el Quick Step destacan Boonen y Chavanel, con Cataldo para la general.

Por su parte, el Rabobank trae a su equipo de gala con la única excepción de Gesink: Freire, Breschel y Martens para las llegadas; Barredo, L.L Sánchez y Gárate para sus labores, el joven Slagter y los igualmente jóvenes Mollema y Kruijswijk, que ya llevan una temporada muy cargada y cuyo rendimiento será previsiblemente inferior al de sus brillos en otras carreras. O eso parece.

En el Saxo Bank no participa ningún español, que ya estuvieron con quien tenían que estar. Queda C.A Sorensen para la general -otro que viene pensando en el Mundial en su casa- y Haedo para las llegadas. El Garmin cuenta con Farrar y Haussler, y el espectacular Dani Martin para la montaña, mientras que el Vacansoleil apuesta por Devolder, Poels, Carrara y Anza. Los dos últimos equipos, de categoría inferior, son el Andalucía, y el Skil-Shimano con la sensación Kittel, ganador de cuatro etapas en Polonia.

Todo esto empieza mañana con una CRE de 16 kms. en Benidorm, más dura de lo habitual en una primera etapa y en una crono por equipos. Será una gran Vuelta.
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Carreras de agosto: Vuelta a Burgos para J. Rodríguez. La etapa de Neila para el Euskaltel Landa que, neutralizado en el último km., tuvo arrestos o no se qué para ganar cuando ya nadie lo hace. Lo del Euskaltel este año no tiene nombre; En la Vuelta a Polonia, triunfo final para Peter Sagan, superando etapas con más de 4.000 metros de desnivel acumulado; Eneco Tour para Boasson Hagen, Gilbert ganó otra etapa; Vuelta a Dinamarca para Gerrans, desaparecido desde hace año y medio; y el Tour de L´Ain, montañoso este año, para Moncoutie.
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Guillén se confiesa. Con el monotema del Angliru, claro: "se conoce tanto como el Mortirolo como el Alpe d’Huez. Esto es un referente del ciclismo mundial. Para los que trabajamos en publicidad lo más difícil, lo más difícil, es hacer marca, y El Angliru es y hace marca, cuando hablas de El Angliru no tienes que explicar qué es". Claro, así te evitas explicar por qué se mete a los ciclistas por un sitio que haría vomitar a las cabras.

"Coto Bello dio un resultado magnífico": la realidad es que ese día hubo 2.500 personas en las rampas de ese puerto, como quedó reseñado en su día. Como yo soy de los que creo que hay explicar las cosas, creo que 2.500 personas son muy pocas. De éxito, nada de nada: fracaso sin paliativos y una nueva montaña cimentada para absolutamente nada, como pasará este año con La Farrapona.

"El ciclismo ya sabemos cómo es y lo que le hace grande. Sean favorables o adversas las circunstancias, los ciclistas siempre dan pedales". Entonces, ¿para qué llevarlos por esas carreteras impracticables y con desarrollos imposibles? Si esa es la fórmula del ciclismo, ¿por qué ese ansia por dejar el nombre propio asociado a descubrir nuevas torturas? Son preguntas que hay que hacer a un organizador, y no sólo la pelota.

La entrevista es lamentable, y el entrevistado está a tono.
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Por lo menos se dio cuenta del dispositivo policial, aunque le sirvió de poco.
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1´3 millones de euros por llevar la Vuelta 2012 a Navarra.
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La España negra. En el mismo contexto, este artículo escrito como una redacción escolar.
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Desde aquí todo el apoyo, y simplemente con un dato que habla por sí sólo: no hay ningún otro deportista española que haya sido tres vecescampeón del mundo de una especialidad deportiva de masas. Sin embargo, dudo que eso baste: si en vez de nacer en Torrelavega hubiese nacido en Llanes ya habrían pasado muchos años desde que le concedieran el Príncipe de Asturias. Por cierto, el blog de apoyo a la candidatura no eleva mucho las expectativas, al menos por el número de comentarios-apoyos.
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David Blanco, muy afectado por las alergias en el Giro, deja esta frase para la historia: "Yo tuve mi época rebelde y ahora, realmente, lo que intento es vivir de esto el mayor número de años posible porque, al final, la pasión se convirtió en un trabajo. Cuantos más años aguante, mejor, porque el dinero que gano aquí no lo voy a ganar en otro lado. Y nada más. Ya ni me planteo intentar resolver los problemas del ciclismo".

Uno de los problemas del ciclismo se resolvería si corredores como este no corriesen, pero bueno: quédense con esa filosofía de vida galaica. "Cuantos más años aguante, mejor": es un resumen de nación.
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Las cuentas 2010 de la Agencia Española Antidopaje, donde la mayor parte del presupuesto se va en pagar la partida de personal.
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Noticias polideportivas de agosto, siempre un mes especial en las preparaciones y esas cosas: por una parte, el extraño y locuaz atleta leonés con el que comparto nombre descubre súbitamente una extraña manía a los fingers que le impedirá tomar parte en los Mundiales. Ni siquiera se ha planteado subir en escalerilla, como antiguamente.

Por otra parte, el mejor jugador de fútbol del mundo no se ha entrenado en verano con sus compañeros, ha estado en las Baleares tomando el sol (el lugar predilecto de su preparador) y, en el día de su debut y antes de marcar un gol, le sobreviene una vomitona en pleno campo.

Aquí se pedía un plan de preparación a su medida, quizás un chiste hilado fino sobre su tamaño, altura y la receta para superar ese problema. Por cierto, estupendo eso del nuevo tatuaje con la madre que lo parió.

22 julio, 2011

"Igual ataqué demasiado pronto"

Rolland, sucesor francés de Hinault (1986) en Alpe D´Huez
La etapa, de salida, era extraña: sólo 109 kms. con Telegraphe, Galibier y Alpe D´Huez. El ciclismo es un deporte de resistencia y hoy ha faltado, porque sólo han sido tres horas y poco de competición -vivida íntegramente gracias a que ha empezado casi a las tres de la tarde- y con magros resultados en la general, salvo que el líder por fín ha cedido. De historia, épica y jornada para recordar ya tuvimos ayer sobredosis; lo de hoy ha sido mucho menos de todo.

La fuga se formó en el valle por donde pasa la autopista que cruza los Alpes por el Frejús, porque en breve se empezaba a subir. En la misma iban Rui Costa, Riblon -los que más lejos llegaron-, un par de Euskaltel -como siempre- y otra amalgama de corredores no especialmente destacados, salvo Burghardt del equipo de Evans.

Empezaron a subir el Telegraphe con poco más de dos minutos. En el pelotón el Saxo intentó acelerar con lo poco que tiene, y fue secundado por el Leopard. Quedaban 92 kms. para meta y atacó Alberto Contador, el gran derrotado de la jornada histórica del Izoard-Galibier. Fue un ataque sin sentido, y ahí está el titular de hoy, sacado de las declaraciones que hizo en meta tres horas después.

Sin ningún corredor por delante, con todo el pelotón fresco y sin ningún desgaste, ¿a donde iba este corredor desquiciante? "Lo importante es dar espectáculo" era el leiv motiv que repetía machonamente cuando era un joven Liberty (creo que esa condición no se pierde nunca) y se caía mucho, atacaba sin sentido y perdía un sprint en Amorebieta contra Sastre porque le podían las ganas.

Hoy hubo muchísimo de eso, y no lo digo yo, lo dice el mismo, porque en cuanto su amiguito del alma y jefe de prensa Jacinto Vidarte se aleja, le sale ese pelo de la dehesa de arrogancia: "Igual ataque demasiado pronto" y un extraordinadinario "Todo lo que no sea ganar la general me da exactamente igual", dicho cuando ya había cruzado la línea de meta. Y perdido la etapa: atentos al orden.

¿Qué pasó entre medias? Que tras Contador se fueron Andy Schleck, Frank Schleck, Evans y Voeckler. El mayor de los de Luxemburgo se quedó al poco -y no era fuerte el ritmo-, y poco después el australiano y el francés. Evans achacó la culpa a una avería mecánica, Voeckler continuó en solitario subiendo el Galibier a plato.

Contador llevó el peso de la fuga con ayudas puntuales de Iglinski y algún otro de los fugados, y con Andy sólidamente a rueda. No hicieron mucho hueco, y apenas coronaron el Galibier con 34" sobre Evans, al que su equipo ayudó muchísimo -también contribuyó el Liquigas de Basso, desaparecido hoy-, porque hay que recordar que ¡sólo llevaban 35 kms. de etapa!. "Igual ataque demasiado pronto". Igual es eso, igual.

Sea como fuere, el Dúo Cómico de RTVE estaba en el Séptimo Cielo: el espectáculo y lo histórico fue ayer, pero como ayer no hubo españoles, invirtieron el peso de la historia en hoy. Contador por delante, S. Sánchez atacando a 2´5 kms. de coronar el Galibier -enlazó en la bajada con el grupo cabecero-, "jornada histórica", "yo nunca había visto algo así" y demás lindezas para oídos con cerumen, esos mismos que sólo oyen la lengua de Cervantes.

Como la realidad es terca, por detrás entró todo el mundo. En el larguísimo descenso del Galibier se agruparon todos, de tal manera que, en la base de Alpe D´Huez, había un nutrido grupo donde sólo faltaban los sprinters. Por delante habían hecho hueco Pierre Rolland, que ha hecho el auténtico carrerón del día (mucho más que Contador, a mí modesto entender) y Ryder Hesjedal, que empezaron con 50" de ventaja la ascensión.

¿Que hizo Contador? Atacar a pie de puerto. Después de que Fulgsang reventase la carrera en las durísimas primeras rampas, Evans cogió unos metros de ventaja y, cuando fue neutralizado, saltó el de Pinto, el de Irún y del Manolo Saiz, porque es uno y trino, y si no, no se entiende nada. "Igual ataque demasiado pronto". Igual, igual fue eso.

No tardó en irse solo, en alcanzar a Rolland -que fue a su rueda un buen rato- y bueno, quedaban 11 kms. de ascensión. Aunque al principio abrío un buen hueco que se fue al minuto, su rendimiento fue decreciendo. Por detrás no iban especialmente rápidos, y saltó S. Sánchez. El asturiano alcanzó a Pierre Rolland, que se asentó cómodamente a su rueda.

Por detrás no paso nada: un salto de Peter Velits, que después haría pareja con Thomas De Gent, y poco más hasta que faltaban dos kms. para meta. En ese mismo punto km. la pareja Sánchez-Rolland iba a dar caza a Contador, y el asturiano se puso muy nervioso con un corredor que hoy ha corrido de manera genial, sin dar ni un relevo.

Una vez alcanzado, atacó. Al principio tímidamente y después logró zafarse de la extraña pareja de los ataques en las bajadas de puertos de segunda, que a saber que estaban esperando ¿entrar los tres juntos en meta? Atacó en lo más duro que quedaba y, cuando suavizó la pendiente, hizo todo el tramo final a plato y con un desarrollo imposible, como todo el rendimiento del Europcar en este Tour.

S. Sánchez hizo segundo (como en 2008, la última vez que se había subido) y Contador tercero, completamente agotado. Bravo por la entrega, pero el único premio que se lleva es el de la combatividad. Se debió pensar que como Andy Schleck había atacado ayer a 60 kms. de meta, el lo haría a 92 kms. Qué poca cabeza. Se debió pensar que, igual que Sastre en 2008, voy a atacar en la base del puerto, pero aquel año sus compañeros los Schleck estuvieron secando el grupo. ¿Qué compañero tenía Contador por detrás para que le dejasen hacer camino? A nadie.

Sólo ha sacado 36" a los favoritos en meta. Si se quería vindicar, lo ha hecho de cara a la prensa entregada y nacionalista que padecemos en este país (hoy ha sido realmente lamentable la cobertura de De Andrés y Delgado, no querían ver que había otros corredores además de Clembutador), pero no ante sus rivales, a los que les basta con sacar la calculadora.

La general queda con Andy Schleck que sale líder de Alpe D´Huez con 53" sobre su hermano y 57" sobre Evans, mientras que Voeckler es cuarto a 2´10" -si no hubiese hecho el idiota en el Galibier no hubiese perdido ni un minuto subiendo Alpe D´Huez- y Cunego quinto a 3´31", estrechamente seguido por Contador a 3´55". Como ven, de cara la crono de mañana (que tiene distancia de maratón, 42´5 kms.) no puede haber mucho baile en la clasificación, y Evans tendrá que esforzarse mucho para alcanzar el liderato. La etapa de hoy ha visto la caída del líder y escasas diferencias entre los favoritos, ninguna entre los que se jugaran el podio. ¿Qué tiene de histórica?
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El humor sarcástico de Arribas, siempre sutil, nunca inocente: "sangre congelada". Ahora rían.
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El tal Mora vuelve a las andadas. Aunque la crisis ha hecho que los supuestos expertos ya no aparezcan tanto en los medios con motivo del Tour, este Mora ya ha hecho sus contribuciones. La de hoy es sencillamente increíble: "Entre los años 1990 y 1997 hubo una revolución" ¿Y cómo se llamaba esa revolución? ¿EPO? Sigue la habitual retahíla de vatios, potencia y verdades de Tocomocho, las clásicas en un médico deportivo. Cualquier día se ponen a vender sellos.
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Así celebró el equivalente al Dúo Dinámico en la tele noruega el segundo triunfo de etapa de Boasson Hagen.
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Jelle Vanendert y Gilbert han sido compañeros de habitación durante todo el Tour, continuando una larga tradición del ciclismo.
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Gómez Peña, desquiciado en sus retruécanos y en ver señales por todas partes, escribe esta antológica crónica. Al parecer, a dos kms. de la cima del Galibier y donde se quedó Contador, había una pintada que ponía "Andy". Y a partir de ahí construye toda la crónica. Demencial y de camisa de fuerza, pero él es así. Fiel a su estilo. Que la crónica de la etapa no te lo estropee: tu siempre fiel al estilo, y al infierno con la etapa.
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Estupenda galería de fotos del archivo de L´Equipe sobre los vencedores en Alpe d´Huez. Me encantan las 15 primeras. ¿Alguna vez les he contado que el Marca tenía un archivo equivalente de la Vuelta y el resto de pruebas españolas, y ya no existe por desidia y omisión? Así se ahorraron digitalizarlo, es que en España hacemos las cosas mejor...

19 julio, 2011

Maestro y aprendiz

Un auténtico hombre-Tour
Mind the Gap dice continuamente la megafonía del metro de Londres. Mind the Gap debería decir el manual del ciclismo. La llegada a la ciudad alpina siempre depara un bonito espectáculo, por lo menos al alcance del aficionado desde la famosa caída de Beloki y la escena de ciclocross de Lance Armstrong en 2003.

Cuidado con el hueco. La etapa ha ido volando: sobre una media estimada de 41 km/h, los ciclistas han volado a 45 km/h bajo intensos aguaceros y bastante frío. A esta altísima velocidad media, aún más alta considerada la meteorología, contribuyó decisamente que la escapada no se formó hasta que quedaban sólo 60 kms. a meta de los 179 de la etapa, algo que se ve poquísimas veces.

¿Por qué el grupo no quería que se formase la fuga? A saber. Muchos equipos sin victoria y con hoy como único día para intentar conseguirla, las fuerzas recuperadas tras el día de descanso (¡como no recordar el famoso artículo de Roberto Heras El peligro del día de descanso) y bueno, que los ciclistas suelen ir más rápido cuando llueve.

La fuga, una vez constituida, era de nivel: Tony Martin, el incombustible Roy, Ignatiev, Hesjedal, Alan Pérez (ponga un Euskaltel en todas sus salsas, en los Alpes le toca a Verdugo, ya lo verán), Boasson Hagen, Devenyns, Marcato y Hushvod. Hicieron hueco rápidamente y, una vez alcanzados los seis minutos de ventaja, la emoción se centraba en quien pasaría el puerto de segunda que se coronaba a 6 kms. de meta.

Ignatiev se intentó adelantar a sus compañeros de fuga pero sirvió de poco: un puerto de segunda es una barrera infranqueable para el ruso. En la subida Hesjedal neutralizó al corredor del Katusha mientras de reojo miraba que su compañero Hushovd no se retrasase demasiado. Y no lo hizo, que va: subió con los mejores y el único que le aguantó fue su compatriota Boasson Hagen.

Cuando Hushvod ganó el pasado viernes en Lourdes no hice ni la más mínima reseña: pensé que sería mejor si, como había hipotizado, ganaba también hoy. No creía en la escapada, sino en la potencia. Pues no: ha vuelto a ser escapada y con prestaciones de escalador. Camino de la ciudad mariana Hushvod coronó el Aubisque con 1´10" de desventaja sobre Moncoutie y 2´05" sobre Roy: estamos hablando de un puerto Hors Categorie de 16 kms.

El noruego neutralizó las diferencias en la bajada sin pedir ni un relevo, y a dos kms. de meta se fue a por la victoria. Hoy ha sido parecido por la exhibición en montaña, pero ayudado decisivamente por Hesjedal e, involuntariamente, por Boasson Hagen. El joven noruego se puso a cambiar en pleno sprint y el veterano de 33 años aprovechó para conseguir una diferencia que le da la segunda victoria de etapa en el Tour, la décima en su carrera: hay sprints masivos, prólogos (sí, en 2004) y estas etapas de media montaña. Por como ha ganado hoy a Boasson Hagen, es un claro ejemplo de maestro y aprendiz.

En el grupo el BMC se puso a tirar al inicio del puerto y Alberto Contador atacó a cuatro kms. de coronar. Con bastante facilidad fue neutralizado por Voeckler y el resto de los favoritos menos Basso y S. Sánchez, que siempre se demora en estas cosas. Tras unos pequeños relevos de Dani Navarro -ver las declaraciones de hace unos días más abajo-, Contador volvió a saltar formando una pequeña escabechina.

Sólo le pudieron seguir Cadel Evans -muy fácil- y S. Sánchez, a su aire. El de los picogramos puso todo en la fuga, mientras por detrás los Schleck y los Basso se quedaban fundidos. En el descenso Evans se fue porque Evans baja muy bien, y más con lluvia, y ahí vimos un bonito espectáculo de Contador y su amiguito del alma de Oviedo dando relevos contra el solitario australiano, el más beneficiado de la jornada.

Al final entró en meta con 3" de ventaja sobre la pareja asturmadrileña, por lo que la lectura es bien clara: el mayor beneficiado de la jornada, de cara a la general, ha sido Evans, a pesar de que el Dúo Cómico de RTVE apenas lo ha destacado. Y el mayor perjudicado, sin duda, Andy Schleck.

Mientras Voeckler y F. Schleck han perdido 21" con Evans, y Basso 54", el menor de los de Luxemburgo se ha dejado la friolera de 1´09", entrando el 36º de la etapa, quizás más significativo que el tiempo perdido. Estamos hablando del cuarto de la general y segundo en París los dos últimos años. ¿Por qué ese ataque furibundo de Contador?

Por supuesto, mañana las crónicas hablaran de eso de levantarse del sillón, que todavía hay tiempo (eh, que Evans le ha metido otros 3"), su carácter indomable y tantas cosas más, pero cuando se ataca así en un puerto de segunda es por algo más. ¿Está Andy Schleck enfermo? Difícil saberlo y difícil que lo diga, pero hizo un descenso de puerto lamentable, incluso peor de lo mal que baja habitualmente. ¿Hay algo que sepan en Saxo Bank que nosotros no sabemos?

A mí no me parece un dato baladí que el equipo en el que corre Contador sea el mismo donde estaban los Schleck hasta el año pasado, incluyendo el mismo director, con todo lo que sabe de preparación, días de descanso, días de reposo, preparación y tal. Parece que el hundimiento de Andy Schleck estaba previsto, y por eso han forzado las cosas para que pasase. Lástima lo de Evans, claro.

La general queda con Voeckler líder seguido por el australiano -que no ha cedido ningún día y todos los días ha sacado tiempo a Contador- a 1´45", F. Schleck a 1´49", Andy a 3´03", S. Sánchez a 3´26", Contador a 3´42" y Basso a 3´49", con Cunego pisando los talones a 4´01". Quedan menos de 600 kms. a París, de los que si descontamos los 200 kms. que hay de paseo final y crono, quedan 132 kms. de puertos de altísima montaña concentrados en tres días.

Mañana toca una etapa muy complicada con final en la ciudad piamontesa de Pinerolo. Al margen del aliciente de que Ettore Torri esté esperando a los Schleck -improbable-, el descenso de Pra Martino antes de meta, el mismo que se hizo en el Giro 2009 con exhibición de Di Luca (luego descalificado por su positivo de CERA en favor de Menchov) es un aliciente que llama a los mejores. Es un descenso complicadísimo ideal para S. Sánchez, el corredor en alza y que, para pasmo del ciclismo limpio, va a más en la última semana. Y también para Evans, el corredor que hoy ha dado una lección de maestro aprovechándose del trabajo de otros. Mind the Evans: tiene una ventaja de casi 2´. Es un hueco importante y, hoy por hoy, creciente.
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ASO hace tiempo que está preocupada por la inmensa cantidad de gente que se acumula en las etapas de montaña en fin de semana, un fenómeno muy crudo que ya se vió en la cronoescalada de Alpe d´Huez de 2004, un experimento jamás repetido. Este año se han visto más caravanas que nunca siguiendo el Tour, provocando una imagen horrorosa en las altas montañas: hectáreas y hectáreas de aparcamientos improvisados para dar acomodo a estas casas rodantes.

Es por eso que los organizadores programaron para el domingo una insulsa llegada al sprint a Montpellier, mucho más recogido. La aproximación a la ciudad se hizo por una periferia horrorosa y en obras -parecía España- donde no faltaba esa funesta moda francesa de poner tranvía por todas partes, y casi fue lo mejor de la etapa junto con la entrega de Ignatiev (algún día dará el salto como Chavanel y Voeckler, porque el ciclismo acaba pagando a los que atacan) y Terpstra en la escapada del día. En el sprint Cavendish fulminó a Farrar, Petacchi y Oss, consiguiendo su cuarta etapa en este Tour.
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Dani Navarro, aquejado por una fenomenal pajara en Luz-Ardiden. Y del resto del equipo, ¿qué? ¿tambien todos apajarados? ¿Cómo está Benjamín Noval? ¿Bien, como siempre? Lo que hay es mucho pájaro, seguro que para los Alpes no cometen el mismo error de "no comer" el alpiste.
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Vanendert, la auténtica sorpresa de este Tour -más que Voeckler-, habla sobre su preparación. Al parecer, después de las clásicas descansó, estuvo entrenando en Italia y corrió el Dauphiné. Descarta completamente que su preparación fuese la misma que la de Van den Broeck (cinco semanas en altura: cuando bajó ganó la segunda etapa de Dauphiné, su primera victoria como profesional), porque "no tenemos el mismo preparador. No he estado con el en altura". Cada cual que piense lo que quiera. En la Gazzetta, de donde saco esta información, Claudio Ghisalberti vuelve a calcular el VAM: el de Vanendert en los últimos 10 kms. de Plateau de Belle es igual al que Contador logró en Verbier 2009. VAM de 1850 metros a la hora (26´35" a una velocidad de 22´570 km/h para esos últimos diez kms.). 405 vatios de potencia, 6´5 vatios por kg de peso (estimado). Y que cada cual piense lo que quiera. Un sputnik.
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Estas son las cuentas de la vieja de Rojas para hacerse con el maillot verde. Como dije al empezar el Tour, su mayor garantía para conseguirlo es que es un corredor que nunca gana, de ahí que aspire a conseguir algo que no es una victoria profesional. Muy adecuado. Supongo que cuando Cavendish se entere de eso que van a jugar con su fuera de control en la etapa de Alpe d´Huez no le gustará un pelo.
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Relativos buenos datos de audiencia para el Tour en Teledeporte, aunque hay que contextualizarlos. El gran activo del Tour es que se disputa en una fechas en que la gente tiene más tiempo libre y, especialmente, sin otra competición deportiva rival.
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El próximo sábado 23 de julio, en la espléndida villa vizcaína de Gernika, la banda musical "Ciclos Iturgaiz", conocida por su jitazo "Euskaltel, Euskaltel", ofrecerá un concierto gratuito con lo mejor de su repertorio, que no incluye el txistu. Será a las 21:00 y estarán acompañados del bardo GCQuintanilla, otro de armas tomar. Están ustedes conminados a acudir. El evento, por si necesitan justificar su ausencia en casa esa noche, se denomina "Concierto tributo a la SGAE".

08 julio, 2011

Etapa y liderato para Noruega

Bonita foto para enmarcar bajo el título "la primera"
Ayer fue la jornada más larga del Tour: 226 kms. de lluvia inclemente camino de Lisseux, yendo en sentido noroeste por toda la Bretaña francesa, qué bonita la vista del Mont St. Michel, esos campos cultivados, qué fácil compadecerse de los pobres ciclistas, los mismos que periódicamente son cuestionados sobre si practican el deporte más duro que existe o no.

Un propagandista del ciclismo haría de una jornada como la de ayer un día para recordar, pero entre estos mismos propagandistas y los propios ciclistas han hecho que este deporte centenario y que merece la más honda admiración no salga del círculo en el que se metió hace tiempo y del que no puede salir, porque sigue protagonizado por los mismos actores. Es otro tipo de lluvia, igual de constante e inclemente.

Poniendo el fin del Armstrongnato como frontera, en 2006 la etapa más larga fue la de Montelimar con 231 kms. y en la segunda semana, la de la fuga bidón con Voigt, Pereiro, Chavanel, Quinziato y Grivko, el calor supremo y la dejadez del pelotón. Ya saben como fue la historia; en 2007 le tocó a la etapa de Compiègne, 236 kms. con final atronador de Cancellara, reventando los pedales, seguida en 2008 de Chateauroux, 232 kms. con victoria de Cavendish sobre Freire: fue la primera victoria del británico en la carrera. En 2009 la etapa más larga fue la de Arcalis, 224 kms. el séptimo día de carrera, la fuga con B. Feillou que triunfa y el ataque de Contador. En 2010, por fin, los 227 kms. con final en Gueugnon fueron también para Cavendish.

Salvo la etapa de Voigt, la etapa más larga siempre ha sido en la primera semana; y suele ir a jóvenes, porque Cancellara era un joven cuando ganó (26 años). En este contexto hay que meter la impresionante victoria de ayer de Boasson Hagen, el tremendo noruego que recuerda tanto al joven Greg LeMond, aquel americano que recién aterrizado ganó el Mundial de 1983, y que hacía de todo y todo lo hacía bien.

El noruego, que ya había ganado la Gante-Wevelgem en 2009 con sólo 21 años y en un día de lluvia y frío, debutó el año pasado en el Tour por debajo de las expectativas, con sólo dos terceros puestos en su bagaje y una actuación muy decepcionante en la montaña. El día anterior a su impresionante primera victoria en el Tour realizó un ataque para ganar al que sólo le faltó un poco más de precisión, pero que sobresalía por la fuerza y la determinación.

Ayer se impuso con una suficiencia terrible a Goss -vigente campeón de la Sanremo- y su compatriota Hushvod -vigente campeón del mundo y líder del Tour-, lo que no está nada mal como foto para enmarcar con el título "mi primera victoria en el Tour", porque nadie duda de que vendrán muchas más. Soberbio contrarrelojista -tercero el año pasado en la crono larga de Dauphiné, la de la exhibición de Brajkovic-, espléndido sprinter y escalador de puertos no muy largos cuando le conviene, su victoria viene adornada con otros elementos que la hacen singular.

Es la primera del Sky en el Tour, el equipo científico que surgió el año pasado y que, 18 meses después, todavía no tenía una gran victoria en su palmarés. Todo empezó a cambiar con el triunfo de Wiggins en el Dauphiné y ahora están en la carrera hermana mayor con un equipazo, donde Urán también va a ser protagonista en la montaña, por no hablar de lo que está haciendo Geraint Thomas en todas las llegadas.

Además, debe ser la primera vez que un país que tiene en carrera a sólo dos corredores gana la etapa con uno y mantiene el liderato con el otro. Salvo que los hermanos Schleck hagan algo parecido en montaña, será una anécdota destinada a durar muchos años, igual que el recurrente "la primera victoria de Boasson Hagen se produjo en aquel Tour de 2011, cuando aquella tremenda lluvia camino de Lisseux..."
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Así justifica el magullado Gárate el hecho de que Gesink viva en Girona: "si eres escalador en Holanda sólo tiene puentes para poder subir. Debía irse a otro país en el que el clima fuera más benévolo y pudiera entrenarse con recorridos más duros y dudó entre ir al Mediterráneo y se decantó por Girona. Veía que muchos ciclistas iban allí. Está contento, muy centrado en su trabajo, es de los más profesionales que he visto".
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¿Garcilaso de la Vega? ¿El Doncel de Sigüenza? Ninguno de los dos, pero sí "mitad monje, mitad soldado". De ahí la vida de cartujo.

06 julio, 2011

La primera en la cuenta de Cavendish

Con bozal estás mejor, y es lo único verde que verás
Será que soy un clásico, pero a mí etapas como la de hoy en el Tour me gustan más que las de finales en cuesta -que proliferan por doquier- e incluso más que alguna de montaña. No les digo ya las CRI o las CRE. Aparentemente no ha pasado nada, pero en el camino se han disfrutado de unos bellísimos paisajes en otro día gris en Bretaña, la tierra de Bernard Hinault.

A 85 kms. de meta hubo una caída donde salió muy mal parado Janez Brajkovic, que ha tenido que abandonar la carrera. Habrá que esperar otro año para ver su auténtica valía en el Tour, pero al menos llegará a la Vuelta a España como único jefe de filas en la envejecida estructura del RadioShack: tanto que ganamos todos los aficionados al ciclismo.

No es ni siquiera el primer abandono del Tour: el día anterior ya se había ido a casa Van de Walle, el corredor que asombró en las clásicas del norte con un rendimiento sobrehumano. Se cayó en la primera etapa y aguantó dos, algo más que Cardoso o Terpstra en el Tour del año 2010. Las caídas forman parte de la carrera, y en la primera semana del Tour forman parte del menú diario.

Y no fue el único afectado por una caída donde también se dejaron parte del maillot su compañero Horner -uno propenso a caerse, por cierto-, Gesink -otro que besa el suelo en cada visita papal- y Boonen que, ayudado por un compañero, no cejó y acabó entrando en meta a 7´ del pelotón, a pesar de que sus posibilidades en este Tour son muy escasas.

A 30 kms. de meta atacaron dos batalladores natos: Jeremy Roy, que está en fuga todos los días en este Tour, y Thomas Voeckler, uno de los mejores corredores de la temporada, rozando las diez victorias como si fuese un sprinter. Entre pueblos de piedra y tejados de pizarra negra -¿hace falta comentar el gentío? ¡es julio y es el Tour!) ambos corredores hicieron camino, pero nunca con una diferencia excesiva.

Sin embargo, en la fuga iba Voeckler: ya hace dos años pasado ganó una etapa del Tour cuando parecía que iba a ser cazado por el pelotón, y lo hizo de una manera magistral. Esta vez también era el equipo de Cavendish el que hacía de perro de presa (maravilloso la cara de tonto que se le quedó al británico cuando perdió la etapa por centímetros), ayudado por Navardauskas del Garmin y Cancellara, nada menos.

A 10 kms. de meta también pasó a tirar el Lampre, y la ventaja de los fugados bajó a 26", demasiado poco como para fantasear con una victoria local. El pelotón jugó al gato y al ratón con la pareja francesa hasta que quedaban dos kms. para meta, poco después de pasar por la playa de Les Sables d´Olon, donde a finales de los noventa Cipollini ganó uno de sus sprints más espectaculares.

Aprovechando el repecho para salir de la ensenada, Voeckler hizo un último ataque para la galería, pero algún día será como Chavanel: un campeón de grandes, grandes carreras. Con el pelotón enfilado por Hondo, Tony Martin cogió la cabeza de la carrera. Goss, su compañero y que iba segundo en el tren, intento hacer el hueco de la manera más natural: dejando de pedalear. Martin cogió unos metros de ventaja.

De repente, salió una sombra negra al doble de velocidad del pelotón: eran Boasson Hagen, que ya el año pasado fue tercero en sendos sprints del Tour. El noruego se anticipó demasiado, y un hiperactivo R. Feillou cerró el hueco para el pelotón. Cavendish, que iba a rueda de Geraint Thomas, remontó a cinco corredores en los últimos 300 metros: a Gilbert, a Rojas, a Hushvod y un corredor de la FdJ, estos últimos disueltos en el sprint.

Es la decimosexta victoria del iracundo inglés desde que debutó fugazmente en la carrera en 2007. Diez-y-seis. No llevaba una buena temporada (tres victorias), pero en el Tour muta y se convierte en el mejor sprinter del mundo: en la rueda de prensa parecía que había vuelto a llorar, igual que hizo el año pasado con su primera victoria parcial en el Tour. La eficiente realización francesa nos siguió agraciando con bonitas tomas de la zona de Cap Frehel, el parque natural donde hoy ha acabado la etapa. Apenas tres horas y media a una media de 45 km/h. Quedan los paisajes, y también disfrutar de etapas como esta, mucho más emocionantes de lo que parece.
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Está bien que le hayan puesto una sección a Horrillo en El País, visto que ya no puede hacerla desde el pelotón. Se dedica a comentar chascarrillos y anécdotas centradas en un corredor, al que compara con un animal. El otro día le tocó a Farrar y dijo que era como "un hipopótamo, pacífico en la vida pero temible en los sprints". Sí, es una columna muy pobre, muy forzada y, en definitiva, decepcionante. Pedro, habla de lo que sabes: recuperación, malas artes y puñaladas, ser gregario. Es que eso de los funny animals es tan infantil...por cierto, ¿cúal es tu color preferido? ¿y tu sabor?
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Puaj, comienzan las columnas especializadas en los medios generalistas, al calor del Tour. Hoy traigo a un catedrático de caballos, que empieza su columna así: "El ciclista tiene mucha libertad para entrenarse cuando y lo que quiera. No tiene que acudir al campo, cancha o piscina, y trabajar de cinco a ocho bajo la doctrina de un entrenador. En contrapartida a esta libertad, la falta de dirección hace que tienda a entrenarse por sensaciones. Solamente los ciclistas muy experimentados pueden entrenarse así. Es difícil entender qué cansancio es superable y cuál es mejor no sobrepasar".

¡Pero bueno! ¿Entonces por qué se van a Altea, Girona o el Teide? ¿Por qué acuden a Lucca a casa de un conocido entrenador? "Falta de dirección": ¿en qué puto siglo vive este iluminado de nombre Ricardo Mora?¿A quién se cree que puede engañar? Julio es el peor mes para el ciclismo.
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Malas noticias para todos los contribuyentes: los JJ.OO 2018 de invierno van a Corea del Sur. Eso puede significar que se emprenda la locura de Madrid 2020...