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23 julio, 2012

Con el futuro del pasado

Por ahí va el futuro del ciclismo
Las tres últimas etapas del Tour fueron para el mismo equipo que cuenta entre sus filas con el primero y el segundo de la general. Podían haber sido cuatro etapas seguidas, pero como los dos mejores corredores de la carrera se pusieron a interpretar su particular Pimpinela el jueves en los Pirineos, Valverde pudo ganar su etapita.

En total se han llevado seis etapas. No se recuerda un dominio así desde que irrumpió la EPO en el pelotón, la sustancia que alteró este deporte hasta la médula. Lo más curioso es que el equipo autor de este dominio se vende como limpio, e incluso como el futuro del ciclismo.

Si el futuro del ciclismo es colocar a jefe de filas y gregario como primero y segundo de la general tras dos semanas, ganar seis etapas y tener a alguien como Boasson Hagen tirando 150 km. en etapas de montaña, meterse en sprints e ir escapado el antepenúltimo día, mal vamos.

Pero bueno, a nadie parece importarle mucho ese "mal vamos" que se ha convertido en la coda necesaria para este deporte. Wiggins, el ganador de este Tour, es muy bien recibido por todos porque abre el mercado inglés -de hecho, se diseñó el recorrido a su beneficio-, tiene varias historias que enganchan con el periodismo (incluyendo un padre pistard que ocultaba las anfetas de los setenta en sus pañales) y hasta le llaman Le Gentleman, a pesar de decir canalladas sobre los que no nos creemos su éxito.

Porque no es sólo el Tour: al conquistar la carrera francesa Wiggins logra una temporada sin comparación posible, al haber ganado desde enero París-Niza (1 etapa), Tour de Romandía (2 etapas), Dauphiné Libere (1 etapa) y Tour (2 etapas), más el muy probable oro olímpico en CRI dentro de diez días, una temporada a la altura de las más brillantes de la historia del ciclismo. Ha ganando prácticamente todo en lo que ha salido a competir, con excepción del preparatorio en Algarve y la Volta, donde abandonó por el mal tiempo.

Los necesarios propagandistas de este deporte sin remedio saludan al nuevo campeón, uno que era incapaz de subir una montaña siquiera en el tercer grupo de favoritos hasta 2009, donde sorprendentemente acabó 4º en el Tour. Por entonces, la razón era que había perdido 8 kg. Ahora es que entrena mucho, como si el resto de corredores no lo hiciese. O que las bicis tienen rodamientos de cerámica. Todo vale, ya lo saben.

Su segundo de a bordo ha quedado a 3´21", pero con casi 3´ sobre el tercero. Se han movido en otra galaxia. También aquí todo perfectamente normal para los entendidos del ciclismo, que hoy llenan sus crónicas de elogios y, por poner una pincelada de color en el discurso esperanzador, que quizás la carrera ha sido un poco aburrida.

¿Ganando un mismo equipo con seis minutos de diferencia sobre el primero de los extraños, que jamás recortó tiempo? Es algo más que aburrido: es apisonador. Froome, el segundo, también lo fue en la Vuelta a España de 2011, cuando nadie contaba con el. De repente, en un giro que no hemos visto, salió después de varios años un competidor excepcional. Salió de la chistera. Por lo de chiste.

Nibali, el tercero, hizo lo que pudo: alguna de sus mejores cronos, en La Planche des Belles Filles una de sus mejores subidas, y ataques sin mucho futuro. No abundan los italianos en el podio del Tour: en los últimos 22 años sólo cuatro nombres (Bugno, Chiappucci, Pantani, Basso), y anteriormente estuvieron 20 sin subir a ningún hombre.

Lo del siciliano es digno de encomio: ha conseguido subir al podio de las tres grandes con 27 años (e incluso ganar la Vuelta con 25) y utilizando armas clásicas, o no demasiado exageradas. Sin embargo, es una excepción en su país, que en los 4 últimos Tour ha ganado dos etapas (Petacchi, en 2010) y que ha tenido una presencia residual en carrera, ni siquiera en las fugas.

Cuarto Van den Broeck a 10´15", una distancia insalvable. Es la mejor posición de un belga en el Tour en tres décadas, que se une al podio de De Gendt en el reciente Giro, con similares registros históricos. Atacó varias veces, pero es un corredor que sólo aparece para el Tour y el Tour, con el nivel médico-deportivo registrado este año, queda muy lejos.

Quinto Van Garderen, un extraordinario resultado difícilmente pronosticable en la salida de Lieja. Al americano se le ha subido un poco a la cabeza y ha dicho que ganará la carrera en un futuro no muy lejano. Ese tipo de declaraciones suelen ir en contra de quien las pronuncia, y abundan los ejemplos en la historia del ciclismo. Muy fuerte en montaña, pero aún más en contrarreloj, gana el maillot de mejor joven y coge el entorchado del ciclismo yanki para las grandes vueltas.

Sexto Zubeldia, el corredor de 35 años y tres-cuatro victorias de profesional, que cuando quedó segundo en el Dauphine del año ¡2000! se anunciaba como el nuevo Indurain. Su principal valor es la resistencia, característica que ya se conocía, a la que ha añadido un certificado médico por una arritmia sobrevenida este mismo año, conocida hace dos días. Ha hecho las mejores cronos de su vida en el Tour de este año.

Su equipo se lleva la clasificación por equipos por apenas 6 minutos sobre el Sky, pero jamás han corrido como un equipo, simplemente como una suma de individualidades, donde quien más ha destacado ha sido F. Schleck con su sonoro positivo. Cayó Schleck y Zubeldia el resistente empezó a flaquear en todos los puertos, igual que cuando cayó Di Gregorio del Cofidis, su compañero Taaramae -impresionante en Les Belles Filles-, también con problemas de salud poco antes del Tour, desapareció. ¡Qué tendrán los equipos!

El caso de Evans podría ayudar: el defensor del título en el Tour se disolvió en la parte final de la carrera, cayendo a un deshonroso 7º puesto. Si bien hay defensores del título mucho peores (los dos españoles: Induráin en 1996 11º, Sastre en 2009 17º), sorprende ese despeñamiento de Evans por cómo se ha producido ("dolores estomacales") y por el ascenso de su gregario Van Garderen, que ni lo esperaba en situaciones de pinchazo.

De rueda, claro. Vale que el australiano tiene 35 años, pero se había presentado al Tour sin mucha competición y batallando mucho en la dos primeras semanas. Le habrá afectado el mismo mal que a Hushvod -temporada en blanco, tras un 2011 prodigioso- o Gilbert, que lleva un año sin ganar y es una sombra del corredor que fue. ¡Qué tendrán los equipos!

Rolland, octavo, también puede hablar mucho de su Europcar, ganador de tres etapas, una suya, tras una cabalgada por los Alpes donde en el último puerto, en vez de flaquear, iba aún más rápido. Su equipo también padeció importantes problemas de salud colectivos antes de la carrera. Dicen que el futuro del ciclismo (otra vez) pasa por él, pero en este Tour también ha emergido el corredor del Franco-Condado Thibaut Pinot.

El más joven del Tour termina décimo, gana la etapa de Porrentruy, y brilla tanto en Alpes como en Pirineos, atacando y llegando con buen sprint a la meta. 22 años. ¿Saben qué? No iba a correr el Tour fue llamado a última hora. Lo pondré de nuevo: no iba a correr el Tour y fue llamado a última hora. Y ha hecho este Tour que ha hecho. No se ustedes, pero creo que hay un patrón que se repite.

Sagan gana el maillot verde en su primer Tour, también con 22 años, más tres etapas, tres segundos puestos y un dominio de la bicicleta y de las situaciones portentoso. De hecho, se puede decir que la mejor etapa del Tour es la que ganó en Seraing, la primera. Sólo otro corredor más joven que Sagan había ganado el maillot verde en su primera participación, nada menos que Walter Planckaert en los sesenta. Por último, la montaña fue para Voeckler, que dice que no se había marcado ese objetivo en la salida. 


Ha sido un Tour muy malo, con etapas muy buenas pero que no eran las decisivas, y lo ha sido en gran medida por el extraordinario dominio del conocido como UkPostal, en homenaje al UsPostal, al que ha mejorado en todos sus registros de arrogancia, si eso era posible. El futuro del ciclismo, dicen. Pues se parece bastante al pasado, el más reciente. 
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Con tanto baile de nombres hacia el Astana (se habla de los Schleck, Nibali, Froome), Kreuziger ha decidido acabar sus dos decepcionantes años con los centroasiáticos y ficha por el Saxo Bank.
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"A Madrid no le salen las cuentas olímpicas"  es el titular de una noticia que se ha hecho mucho de esperar en el periódico, porque los mimbres para titular así existen desde hace años. Celebremos pues la entrada en cordura de un medio de información todavía influyente que se deja muchas veces seducir por la pompa y el boato de los macroeventos deportivos, trascurando su necesaria función crítica sobre los mismos.

22 julio, 2011

"Igual ataqué demasiado pronto"

Rolland, sucesor francés de Hinault (1986) en Alpe D´Huez
La etapa, de salida, era extraña: sólo 109 kms. con Telegraphe, Galibier y Alpe D´Huez. El ciclismo es un deporte de resistencia y hoy ha faltado, porque sólo han sido tres horas y poco de competición -vivida íntegramente gracias a que ha empezado casi a las tres de la tarde- y con magros resultados en la general, salvo que el líder por fín ha cedido. De historia, épica y jornada para recordar ya tuvimos ayer sobredosis; lo de hoy ha sido mucho menos de todo.

La fuga se formó en el valle por donde pasa la autopista que cruza los Alpes por el Frejús, porque en breve se empezaba a subir. En la misma iban Rui Costa, Riblon -los que más lejos llegaron-, un par de Euskaltel -como siempre- y otra amalgama de corredores no especialmente destacados, salvo Burghardt del equipo de Evans.

Empezaron a subir el Telegraphe con poco más de dos minutos. En el pelotón el Saxo intentó acelerar con lo poco que tiene, y fue secundado por el Leopard. Quedaban 92 kms. para meta y atacó Alberto Contador, el gran derrotado de la jornada histórica del Izoard-Galibier. Fue un ataque sin sentido, y ahí está el titular de hoy, sacado de las declaraciones que hizo en meta tres horas después.

Sin ningún corredor por delante, con todo el pelotón fresco y sin ningún desgaste, ¿a donde iba este corredor desquiciante? "Lo importante es dar espectáculo" era el leiv motiv que repetía machonamente cuando era un joven Liberty (creo que esa condición no se pierde nunca) y se caía mucho, atacaba sin sentido y perdía un sprint en Amorebieta contra Sastre porque le podían las ganas.

Hoy hubo muchísimo de eso, y no lo digo yo, lo dice el mismo, porque en cuanto su amiguito del alma y jefe de prensa Jacinto Vidarte se aleja, le sale ese pelo de la dehesa de arrogancia: "Igual ataque demasiado pronto" y un extraordinadinario "Todo lo que no sea ganar la general me da exactamente igual", dicho cuando ya había cruzado la línea de meta. Y perdido la etapa: atentos al orden.

¿Qué pasó entre medias? Que tras Contador se fueron Andy Schleck, Frank Schleck, Evans y Voeckler. El mayor de los de Luxemburgo se quedó al poco -y no era fuerte el ritmo-, y poco después el australiano y el francés. Evans achacó la culpa a una avería mecánica, Voeckler continuó en solitario subiendo el Galibier a plato.

Contador llevó el peso de la fuga con ayudas puntuales de Iglinski y algún otro de los fugados, y con Andy sólidamente a rueda. No hicieron mucho hueco, y apenas coronaron el Galibier con 34" sobre Evans, al que su equipo ayudó muchísimo -también contribuyó el Liquigas de Basso, desaparecido hoy-, porque hay que recordar que ¡sólo llevaban 35 kms. de etapa!. "Igual ataque demasiado pronto". Igual es eso, igual.

Sea como fuere, el Dúo Cómico de RTVE estaba en el Séptimo Cielo: el espectáculo y lo histórico fue ayer, pero como ayer no hubo españoles, invirtieron el peso de la historia en hoy. Contador por delante, S. Sánchez atacando a 2´5 kms. de coronar el Galibier -enlazó en la bajada con el grupo cabecero-, "jornada histórica", "yo nunca había visto algo así" y demás lindezas para oídos con cerumen, esos mismos que sólo oyen la lengua de Cervantes.

Como la realidad es terca, por detrás entró todo el mundo. En el larguísimo descenso del Galibier se agruparon todos, de tal manera que, en la base de Alpe D´Huez, había un nutrido grupo donde sólo faltaban los sprinters. Por delante habían hecho hueco Pierre Rolland, que ha hecho el auténtico carrerón del día (mucho más que Contador, a mí modesto entender) y Ryder Hesjedal, que empezaron con 50" de ventaja la ascensión.

¿Que hizo Contador? Atacar a pie de puerto. Después de que Fulgsang reventase la carrera en las durísimas primeras rampas, Evans cogió unos metros de ventaja y, cuando fue neutralizado, saltó el de Pinto, el de Irún y del Manolo Saiz, porque es uno y trino, y si no, no se entiende nada. "Igual ataque demasiado pronto". Igual, igual fue eso.

No tardó en irse solo, en alcanzar a Rolland -que fue a su rueda un buen rato- y bueno, quedaban 11 kms. de ascensión. Aunque al principio abrío un buen hueco que se fue al minuto, su rendimiento fue decreciendo. Por detrás no iban especialmente rápidos, y saltó S. Sánchez. El asturiano alcanzó a Pierre Rolland, que se asentó cómodamente a su rueda.

Por detrás no paso nada: un salto de Peter Velits, que después haría pareja con Thomas De Gent, y poco más hasta que faltaban dos kms. para meta. En ese mismo punto km. la pareja Sánchez-Rolland iba a dar caza a Contador, y el asturiano se puso muy nervioso con un corredor que hoy ha corrido de manera genial, sin dar ni un relevo.

Una vez alcanzado, atacó. Al principio tímidamente y después logró zafarse de la extraña pareja de los ataques en las bajadas de puertos de segunda, que a saber que estaban esperando ¿entrar los tres juntos en meta? Atacó en lo más duro que quedaba y, cuando suavizó la pendiente, hizo todo el tramo final a plato y con un desarrollo imposible, como todo el rendimiento del Europcar en este Tour.

S. Sánchez hizo segundo (como en 2008, la última vez que se había subido) y Contador tercero, completamente agotado. Bravo por la entrega, pero el único premio que se lleva es el de la combatividad. Se debió pensar que como Andy Schleck había atacado ayer a 60 kms. de meta, el lo haría a 92 kms. Qué poca cabeza. Se debió pensar que, igual que Sastre en 2008, voy a atacar en la base del puerto, pero aquel año sus compañeros los Schleck estuvieron secando el grupo. ¿Qué compañero tenía Contador por detrás para que le dejasen hacer camino? A nadie.

Sólo ha sacado 36" a los favoritos en meta. Si se quería vindicar, lo ha hecho de cara a la prensa entregada y nacionalista que padecemos en este país (hoy ha sido realmente lamentable la cobertura de De Andrés y Delgado, no querían ver que había otros corredores además de Clembutador), pero no ante sus rivales, a los que les basta con sacar la calculadora.

La general queda con Andy Schleck que sale líder de Alpe D´Huez con 53" sobre su hermano y 57" sobre Evans, mientras que Voeckler es cuarto a 2´10" -si no hubiese hecho el idiota en el Galibier no hubiese perdido ni un minuto subiendo Alpe D´Huez- y Cunego quinto a 3´31", estrechamente seguido por Contador a 3´55". Como ven, de cara la crono de mañana (que tiene distancia de maratón, 42´5 kms.) no puede haber mucho baile en la clasificación, y Evans tendrá que esforzarse mucho para alcanzar el liderato. La etapa de hoy ha visto la caída del líder y escasas diferencias entre los favoritos, ninguna entre los que se jugaran el podio. ¿Qué tiene de histórica?
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El humor sarcástico de Arribas, siempre sutil, nunca inocente: "sangre congelada". Ahora rían.
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El tal Mora vuelve a las andadas. Aunque la crisis ha hecho que los supuestos expertos ya no aparezcan tanto en los medios con motivo del Tour, este Mora ya ha hecho sus contribuciones. La de hoy es sencillamente increíble: "Entre los años 1990 y 1997 hubo una revolución" ¿Y cómo se llamaba esa revolución? ¿EPO? Sigue la habitual retahíla de vatios, potencia y verdades de Tocomocho, las clásicas en un médico deportivo. Cualquier día se ponen a vender sellos.
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Así celebró el equivalente al Dúo Dinámico en la tele noruega el segundo triunfo de etapa de Boasson Hagen.
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Jelle Vanendert y Gilbert han sido compañeros de habitación durante todo el Tour, continuando una larga tradición del ciclismo.
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Gómez Peña, desquiciado en sus retruécanos y en ver señales por todas partes, escribe esta antológica crónica. Al parecer, a dos kms. de la cima del Galibier y donde se quedó Contador, había una pintada que ponía "Andy". Y a partir de ahí construye toda la crónica. Demencial y de camisa de fuerza, pero él es así. Fiel a su estilo. Que la crónica de la etapa no te lo estropee: tu siempre fiel al estilo, y al infierno con la etapa.
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Estupenda galería de fotos del archivo de L´Equipe sobre los vencedores en Alpe d´Huez. Me encantan las 15 primeras. ¿Alguna vez les he contado que el Marca tenía un archivo equivalente de la Vuelta y el resto de pruebas españolas, y ya no existe por desidia y omisión? Así se ahorraron digitalizarlo, es que en España hacemos las cosas mejor...

21 julio, 2011

Así se honran los cien años del Galibier

Andy Gaul, en un momento de la etapa de hoy
Aquí lo tienen: el ciclismo como era y como debería ser. Ataques de lejos, hundimientos, defensas heroicas del liderato, juego de equipo, tres colosos alpinos y una etapa para la leyenda. Por días así merece la pena, pero para que haya días así tiene que haber tantos días tediosos en los que parece que no pasa nada.

190 kms. de etapa y unos 5.500 metros de desnivel acumulado. De salida, y antes de afrontar el coloso del Agnello (carnero, en italiano) se forma la escapada del día con ningún escalador destacado -el único N. Roche, que no está teniendo su Tour- y dos gregarios del Leopard de los vilipendiados hermanos Schleck: Poosthuma y Monfort.

Villipendidos porque "nunca atacan" (Frank metió 30" el día de Luz Ardiden), vilipendiados porque "no bajan" -¿para qué meterse en fuegos de artificio en un puerto de segunda?-, vilipendiados por no ser españoles, igual que la garrapata Evans, que mira por donde hoy ha hecho su mejor etapa de alta montaña.

Y es que en los dos días anteriores Alberto Contador y su gregario S. Sánchez habían hecho ataquitos en puertos de segunda, seguido de números circenses en los descensos, que les reportaron magros resultados en cuestión de segundos, pero mucha propaganda. En puertos de segunda. Hoy se subían colosos alpinos, y han dictado sentencia.

Iglinski, el único corredor kazajo de nivel que queda, coronó Agnello e Izoard. Cuando se subía este segundo coloso, uno de mis puertos favoritos por como cambia abruptamente la pendiente y el paisaje, y cuando quedaban 60 kms. para meta y 10 kms. para coronar, ha atacado Andy Schleck. Previamente su equipo había intentando acelerar el ritmo con O´Grady y Voigt, pero sin tanto éxito como en los Pirineos.

Inexplicablemente, nadie salio a su rueda. El manual del ciclismo dice que, a un ataque de líder tiene que responder el líder, salvo que este tenga gregarios que anden tanto como los primeros espadas. Como eso ya no pasa desde que Armstrong se retiró, y como Pierre Rolland no estaba por la labor, Andy hizo camino de una manera prodigiosa. Aunque Poosthuma le ayudó en un par de kilómetros de ascensión, fue el luxemburgués el que movió los pedales contra el fortísimo viento de cara para coronar con 2´10" sobre los favoritos.

Era el mítico escenario de Casse Desserte en el Izoard, ahí "donde los campeones transitan en solitario". Andy lo hizo, cumpliendo el rito del ciclismo, ese que hoy ha sabido encarnar en una jornada inolvidable. En la bajada le esperaba el reducido grupo de fugados, donde su gregario Monfort trazó perfectamente las curvas y llevó en exclusivo el peso de la fuga durante todo el falso llano que precede a la subida al Lautaret.

En Briançon, al final del descenso, la ventaja era de 3´. Por detrás tiraban los cinco corredores del Euskaltel y algún BMC, pero a pesar de su ventaja numérica la ventaja aumentó hasta unos pantagruélicos 3´50" a 18 kms. de meta, cuando las rampas del Lautaret se hacían más pronunciadas. Y todo gracias a Monfort, que hoy ha rendido como nunca.

¿En qué estaban pensando el resto de favoritos? ¿Y sus directores deportivos? ¿En un improbable hundimiento de Andy Schleck, que ya hizo en solitario los 25 últimos kms. de la Lieja 2009? A saber. A 12 kms de meta la ventaja del luxemburgués, que tampoco iba tan rápido porque todavía tenía a rueda a Roche y a Iglinski, era exactamente la misma: 3´50".

En el grupo, que era numerosísimo y con corredores tan pintorescos como Geraint Thomas o Hesjedal, se cortó el ritmo. Nadie quería tirar y Voeckler hacía aspavientos para que nadie lo hiciese, a pesar de ser líder y llevar al inexplicable Rolland. Evans intentó hacer el juego, pero le pudo su naturaleza de perseguidor y, tras un km. de duda donde la ventaja subió a 4´20", se puso a tirar. Quedaban 11 kms. para meta.

Poco antes de coronar el Lautaret y coger el desvío al Galibier, con ocho kms. para meta, Andy Schleck ya circulaba en solitario. Y así también iba Evans, al que nadie dio ningún relevo y se las arregló para ir reduciendo la diferencia poco a poco, mientras las auténticas garrapatas iban cayendo. Una de las primeras fue S. Sánchez, el corredor que sólo tiene una Vuelta a Burgos y que quería alcanzar el podio de París. Un gran trabajo del Euskaltel para su auténtico líder, Contador.

El madrileño cedió de los últimos, cuando ya sólo quedaban seis corredores y tras ir a la cola toda la ascensión y haciendo mohines, muecas y extraños gestos. Se quedó de propio agotamiento y sin que mediase ningún ataque: se quedó del ritmo de Evans. Se quedó, pero ya se había quedado cuando quedaban 60 kms. para meta, en un ataque que jamás ha hecho: el es mucho más de los últimos ocho kms. Esta vez se quedó a tres de meta, dando una imagen de derrota que ninguno de los grandes campeones con los que se le compara dio jamás antes de su despedida final.

En las rampas más duras del Galibier Andy conservaba un km. de ventaja y 3´05". A pesar de ir francamente agotado, consiguió entrar en meta con un tiempo para nada extraordinario (peor que el horario previsto, 6h 08´, 32, 7 km/h de media) y 2´07" de ventaja sobre su hermano Frank, que atacó en las rampas finales. Esta vez Contador no les ha regalado la etapa, como en 2009 y 2010. Ha sido una victoria aplastante.

El resto de corredores se dejó una ristra de segundos entre sí, con Contador 15º a 3´50"  y S. Sánchez 18º a 4´42", que más que una ristra es un rosario. ¿Habrá tenido algo que ver sus números circenses de los dos días anteriores? No lo sé, pero dicen que en el Tour cualquier esfuerzo se paga. Y miren: ahí tienen el ejemplo de Andy Schleck. Ataque a 60 kms. de meta, etapa y derrota histórica a su rival generacional. El ciclismo tal cual debería ser.

Faltó el liderato, que Voeckler ha retenido por 15". Frank está ahora a 1´08", Evans a 1´12". Cunego, sorprendente quinto, se va ya a 3´46", el mismo tiempo que Basso, sexto. Mañana se vivirá una interesante mini-etapa de 109 kms. con Galibier por su cara más dura -pero sin coronar, porque se pasa el túnel que está a cota 2.500 metros- y final en Alpe D´Huez, que quizás vea algún hundimiento, pero en la que si Evans consigue aguantar se llevará el Tour. Se lo ha ganado por la persecución de hoy.

En cuanto a Andy, gane o no la general, ha hecho un ataque para merecerlo. Si viene bien, y si no, también, aunque no duden que aquí se celebraría. De momento, ya tiene la victoria de etapa en la meta más alta jamás cruzada por el Tour, con un ataque de leyenda y el inevitable recuerdo a Charly Gaul, el corredor con el que emparenta, y ya no solo por su nacionalidad.
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Arribas llama "estúpido" al ataque de Evans llegando a Gap, que le reportó 3". En la misma crónica llama al mismo ciclista "aburrido". ¿A ustedes les parece normal? A mí no, me parece anormal. De remate. El mismo día acusa a la UCI de haber matado a Kennedy y de difundir la viruela, como poco.
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Juanma Trueba, que por lo general escribe bien pero que ya ha demostrado el suficiente lacayismo que se exige a los periodistas del ciclismo en determinados Rubicones, dice que el ataque de Contador en el Col de Manse "será tan recordado, o más incluso, que algunos de sus triunfos". Tanta épica, tantos retruécanos estilísticos, tantas bonitas metáforas, para escribir esa tontería. Esa gilipollez, Juanma, esa auténtica gilipollez. Y lo sabes perfectamente.
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Nadie sufre como Jens Voigt, artículo en el Wall Street Journal. Yo sí conozco a varios que sufren más que Jens Voigt: se llaman aficionados que no se explican como con 40 años y ese tamaño se pueda masacrar al pelotón subiendo el Tourmalet. En el ciclismo, nadie sufre tanto como nosotros.

16 julio, 2011

No es el Tour: es la Vuelta a España

Así han entrado los favoritos hoy; mañana final en Burgos
Como con la etapa del Tourmalet dije que había sido bastante buena, que se habían visto ataques y mucho desgaste, y la opinión mayoritaria era que realmente había sido una birria, ¿qué opinará el aficionado con la etapa de hoy con final en Plateau de Beille? Yo creo que ha sido lo más parecido a una etapa de la Vuelta a España que se ha visto jamás en los Pirineos del Tour.

Como si el mapa se hubiese invertido, fue como vivir la enésima llegada a Cerler. El mismo tipo de vencedor, el mismo tipo de ataques, el mismo tipo de resultado final. Ha sido una etapa que, en vez de sumar aficionados, los resta. Una jornada lamentable donde no sólo es que no pasase nada, es que encima se han visto espectáculos grotescos.

El día comenzó con una numerosa fuga -acabó sumando 24 corredores- que se formó antes de la subida al primer puerto de la jornada. En la misma iban muy buenos corredores, pero ninguno claramente escalador. A la misma se intentó sumar, y lo consiguió tras quemar en el intento a gente como Ventoso, otro pequeño grupo de rezagados con Rui Costa, Pineau y Rubén Pérez como corredores más destacados.

Con el Leopard muy bien representado con Gendermann y Voigt, parecía que el movimiento táctico iba a surtir bastantes efectos: llevando a estos dos buenos corredores por delante, el equipo de Luxemburgo se ahorraba tener que trabajar por detrás, donde la marcheta del Europcar hizo que la diferencia rozase los 8´.

Sin embargo, el paso por cuatro puertos de montaña y el cansancio acumulado hizo que, al inicio de la subida al Plateau de Beille, sólo Sandy Casar estuviese por delante, con menos de un minuto de ventaja. En el grupo de favoritos estaban todos los del día de Luz Ardiden, y eso incluía a Voeckler y su fiel gregario Pierre Rolland, que ha vuelto a aguantar con los mejores cuando los mejores ya no tenían ningún gregario.

El favorito que ha llevado más peso de la carrera ha sido Basso, primero con su habitual ritmo y después con algún aceleron. F. Schleck lo ha intentando tímidamente, pero lejos de la fuerza de Luz Ardiden. Los dos únicos corredores que han atacado y han abierto hueco han sido los mismos protagonistas de la jornada del jueves, por increíble que parezca: Jelle Vanendert y S. Sánchez.

A siete kms. de meta ha saltado el belga, con una facilidad pasmosa para alguien que era un perfecto desconocido hasta hace dos días. S. Sánchez ha vuelto a las andadas, a lo que es su trayectoria como corredores profesional, y ha salido tarde y mal, cuando el belga ya había abierto un hueco de 40". Mientras tanto, en el grupo no se movía nadie y, cuando alguien lo hacía, Voeckler se ponía en cabeza para aminorar la marcha.

Sí, como en la Vuelta a España. Un corredor anónimo ganando en una cima donde antes sólo se habían impuesto Pantani, Armstrong y Contador, un corredor típico de la ronda española logrando ser segundo y los favoritos, a punto de entrar en meta de montaña con un sprint masivo, mientras el líder corre en el Puertas Wigarma y jamás se ha visto en una así en su largo historial de batallador por metas volantes.

Andy Schleck, que va fundido, ha atacado en los últimos 500 metros para arañar dos segundos a sus rivales. También es una diferencia propia de la Vuelta a España. El único que ha cedido es Cunego, 39" con los favoritos. Haciendo un ejercicio de ciclismo-ficción, estos Pirineos hubiesen sido ideales para gente como Wiggins, Brajkovic o Klöden, especialistas en aguantar el ritmo. No les digo ya Van den Broeck, dado que su equipo vuela (tres etapas con tres corredores diferentes sólo está al alcance de algunas de las grandes escuadras hemáticas que todo el mundo tiene en mente).

Pero bueno, eso es ciclismo-ficción y nunca sabremos lo que hubiese pasado. Lo que ha pasado realmente es esto: una etapa que borra a cualquier potencial seguidor de este deporte. La general sigue encabezada por Voeckler con 1´49" sobre F. Schleck, 2´06" con Evans, 2´15" con A. Schleck, 3´16" con Basso, 3´44" con S. Sánchez (el único de los favoritos que ha sacado tiempo en las dos etapas de los Pirineos) y 4´ sobre Contador, que no ha recuperado nada en el primer ciclo de montaña y ha seguido perdiendo tiempo.

Ahora mismo, queda una situación curiosa de carrera. O Contador confía mucho en hacer un numerito antológico en los finales en Galibier o Alpe d´Huez (recuerden que es sólo una etapa de 109 kms.), y que pasa por meter 3´ a sus rivales para llegar al menos con un minuto a la crono de Grenoble, o este Tour va camino de convertirse en una carrera por eliminación: primero esquivando las caídas, después no atacando y, por último, coronándose en París. Es triste decirlo, pero el corredor que más méritos está haciendo es, además de S. Sánchez, Thomas Voeckler. Y en absoluto está eliminado.
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Jean-Philliphe Robert es el médico detrás del sorprendente salto de calidad de Pierre Rolland: dice que le ha hecho trabajar la musculatura...
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Rueda de prensa de puro coraje, ahora que ha sido exonerada de los presuntos delitos de los que había sido acusada. Como el dopaje no es delito en España, en su vertiente de consumidor/a compulsivo/a, sale muy farruca. Yo di carpetazo al asunto cuando salió lo de Urco, por motivos que el tiempo ha ido confirmando. Como tituló la Gazzetta el otro día, "el dopaje es casi legal en España". ¡A por Londres 2012! ¡Y Madrid 2020! ¡Viva la Monarquía Constitucional Española, la MCA heredera de la RDA!
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Dios mío, qué pueblerinos. "Suelo ser muy pesado con esto de mi tierra"...lo sois todos, todos sin excepción reseñable.

14 julio, 2011

Laiseka, Mayo, (Astarloza) y Samuel Sánchez

Hoy también ha llorado, una marca de la casa
Etapa reina de los Pirineos -que no del Tour- y gran desgaste de todos los corredores, puesto que los mejores no han bajado de las seis horas. Aunque pueda parecer lo contrario, ha sido una gran etapa de ciclismo, con gente valiente, buena estrategia, un justo vencedor y muchas señales entre los favoritos. Y es sólo la primera etapa de montaña.

La fuga del día se formó de salida, compuesta por seis corredores entre los que estaban el gran Geraint Thomas, Jeremy Roy -escapado todo el Tour-, Rubén Peréz o J.I Gutiérrez. El primer puerto de la jornada, un primera paralelo al Aspin y que nunca se había subido en el Tour de Francia -aunque sí en la Ruta del Sur- tenía un descenso complicadísimo, donde sólo la última parte estaba con asfalto reciente.

Ahí se cayó el galés Thomas, y quedó tan atemorizado que su coche tuvo que guiar el descenso pastoreando al joven corredor en su primer gran día en la alta montaña, y aún así se volvió a caer. En el mismo punto del descenso el líder Voeckler se salió, y tras el se cayeron bastantes corredores, con el resultado de que el grupo ralentizó su tímido ritmo de caza, por lo que la diferencia de los fugados se fue de nuevo a más de 7´.

En la larguísima subida al Tourmalet coronaron Roy y Thomas, mientras que un Kreuziger que había saltado del grupo con Chavanel veía como las fuerzas le abandonaban; en el grupo, por su parte, el Europcar del líder intentó llevar el ritmo hasta que fue relevado por el Leopard, primero con Cancellara, después con O´Grady y durante gran parte de la ascensión con el incombustible y rozando los cuarenta Voigt, el autor del estropicio de la subida al Tourmalet en 2008, cuando dejó el grupo en cuadro.

En esta ocasión no fue así: dejó en cuadro a su equipo, pues ni Monfort ni Gendermann dieron ningún relevo relevante, pero es que tampoco pareció que el alemán los necesitase. A ese ritmo se fueron quedando muchos corredores: Gesink, el segundo de la general y compañero de equipo SMS Sánchez o Vandevelde, si es que alguien todavía confíaba en el americano.

Sin embargo, antes de la cumbre vimos uno de los movimientos más extraños de la historia reciente del ciclismo: Jesús Hernández, cuyo mayor mérito en el pelotón es ser amiguito del alma de Contador, atacó. A veces pienso que el ciclismo, igual que la marcha atlética, tendría que tener árbitros a pie de carretera e ir sacando advertencias a según que corredores. ¿Dónde iba? ¿Qué pretendía? De ese arreón y de otros como el de Ten Dam -prácticamente lo único que le queda al Rabobank- se formó un pequeño grupo en la bajada, que fue vertiginosa.

Sin valle antes de Luz Ardiden, Thomas y Roy iniciaron la subida con 3´ de ventaja sobre un pequeño grupo de fugados donde estaban Gilbert, su gregario Vanendert y un sorprendente Samuel Sánchez que, por una vez en su ya larga vida profesional, decidió atacar antes del último km. Se aprovechó muy bien del trabajo de un entregadísimo Rubén Pérez, y se marcó la subida a Luz Ardiden con la única compañía de Vanendert.

¿Y quien es este? Corredor del más absoluto montón, ha progresado en esta temporada de maravillas en el Lotto. Con decirles que fue de los que más tiró en la última AGR para neutralizar a A. Schleck, y en la FV pudo ser sexto en la meta de Huy...De sus habilidades escaladoras en una gran ronda por etapas no se sabía nada hasta hoy, pero esta claro que Van den Broeck iba a por el Tour: una vez más, basta con ver a los gregarios para saber como va el líder.

Se lo digo porque en el grupo el último corredor del Leopard, de nuevo Voigt, se apartó a 10 kms. de la cumbre. Ahí tuvo que pasar de nuevo el Europcar, representado por un increíble Pierre Rolland, el mismo del que se reía en anteriores Tours Carlos de Andrés (lo hace de prácticamente todos los corredores que no son españoles) con un chiste sobre el torneo de tenis con el que comparte nombre. Aguantó con los mejores en una etapa reina, cuando nunca antes lo había hecho; aguantó con los mejores tras haber trabajado todo el día; no es el que maillot amarillo de alas, es que da bula a todo el equipo, por lo que parece.

Cuando su ritmo decreció, Basso mandó pasar al fiel Szymd, el funicular polaco. Con su ritmo costante fue madurando al grupo, que se quedó reducido a doce unidades con todos los favoritos más el sorprendente joven francés Jeannesson (FdJ, estuvo en el Caisse), un Cunego que no vivía una así desde el año 2004 y los habituales Evans, los Schleck, Alberto Contador o Danielson. A cuatro kms. exactos de meta salió tímidamente A. Schleck.

Muy tímidamente. Poco después, Frank. Tras un momento de parón -en ese momento los fugados Vanendert y S. Sánchez llegaron a contar con unos opíparos 1´14" de ventaja- F. Schleck lanzó un ataque de verdad al que no respondió nadie: estamos hablando de un claro candidato al podio de París, visto que este año no se ha caído, cosa rarísima con la cantidad de caídas que ha habido.

Uno de los tres mejores escaladores del mundo, y no sale nadie a por el. Estaba claro que iban todos muy fundidos, y se veía en las caras. Todos menos Frank, que ha hecho una subida prodigiosa en la que a punto ha estado de disputar la etapa a la pareja hispanobelga. Sin embargo, le han faltado unos metros, los mismos que esta vez le han sobrado a S. Sánchez, que después de haber perdido tantas carreras en el último km. ha conseguido resolver favorablemente la fuga.

Vale, fue contra Vanendert, pero ya que por una vez ha atacado de lejos, está bien que se haya llevado el premio gordo: nada menos que la etapa reina de los Pirineos, con lo que eso significa en su equipo, y en el mismo sitio donde ganó Laiseka en 2001 la primera de las dos etapas que hasta ahora adornaban el exiguo bagaje del equipo naranja en la carrera francesa.

La segunda fue en 2003 en Alpe D´Huez con Iban Mayo, el mismo día en que un joven S. Sánchez entraba fuera de control, probablemente porque le sentó al revés lo mismo que le había sentado estupendamente al vizcaíno. No volvió a la carrera hasta 2008 para hacer, precisamente, segundo en la etapa de Alpe D´Huez que ganó Carlos Sastre. Para que vean lo entrelazado que está todo. Y mejor no les cuento lo de Astaloza en 2009, que si no vamos a dejar el entrelazamiento por los vasos comunicantes de la preparación específica.

El mayor de los Schleck llegó a 10", Basso a 30" junto a Evans y A. Schleck, Cunego a 35" y Contador a 43" tras flaquear en la última rampa. Una pena la estrategia del Leopard: seguramente Andy no atacó más porque su hermano iba por delante, pero estoy seguro que Contador -al inicio de Luz Ardiden le dijo a C.A Sorensen que no se pusiese a tirar con los Europcar- hubiese cedido como fruta madura mucho antes. Sin embargo, son 13" cedidos adicionales con su rival en los dos últimos años, 33" con F. Schleck.

El líder Voeckler sólo ha perdido 7" más que Contador, por lo que, de seguir a este ritmo, acabará entre los diez primeros del Tour, algo bastante predecible teniendo en cuenta su temporada y su tesón. Ahora mismo cuenta con 1´49" sobre F. Schleck, 2´06" con Evans, 2´17" con A. Schleck, 3´16" con Basso, 4´ exactos con Contador y 4´13" con S. Sánchez. Y habiendo cedido diferencias no superiores a los 30" con el primero de los favoritos en la etapa reina de los Pirineos.

¿Lecciones de la primera etapa de montaña? El mejor escalador es F. Schleck, que tiene una oportunidad inmejorable de alcanzar el podio que acarició en 2008; S. Sánchez tiene todavía muy lejos el podio, y no podrá volver a jugar la carta de la sorpresa; Evans resiste y es el mejor contrarrelojista, con mucha diferencia, de los favoritos, pero ya ha perdido dos Tours en la última crono; A. Schleck no parece ir tan fino como en otros años; y Contador no está muerto, qué va, pero este año no se va a poder chutar un solomillo para recuperar antes de la etapa reina de los Alpes y la crono de Grenoble. Quizás este sea el auténtico Contador.