| Hoy también ha llorado, una marca de la casa |
La fuga del día se formó de salida, compuesta por seis corredores entre los que estaban el gran Geraint Thomas, Jeremy Roy -escapado todo el Tour-, Rubén Peréz o J.I Gutiérrez. El primer puerto de la jornada, un primera paralelo al Aspin y que nunca se había subido en el Tour de Francia -aunque sí en la Ruta del Sur- tenía un descenso complicadísimo, donde sólo la última parte estaba con asfalto reciente.
Ahí se cayó el galés Thomas, y quedó tan atemorizado que su coche tuvo que guiar el descenso pastoreando al joven corredor en su primer gran día en la alta montaña, y aún así se volvió a caer. En el mismo punto del descenso el líder Voeckler se salió, y tras el se cayeron bastantes corredores, con el resultado de que el grupo ralentizó su tímido ritmo de caza, por lo que la diferencia de los fugados se fue de nuevo a más de 7´.
En la larguísima subida al Tourmalet coronaron Roy y Thomas, mientras que un Kreuziger que había saltado del grupo con Chavanel veía como las fuerzas le abandonaban; en el grupo, por su parte, el Europcar del líder intentó llevar el ritmo hasta que fue relevado por el Leopard, primero con Cancellara, después con O´Grady y durante gran parte de la ascensión con el incombustible y rozando los cuarenta Voigt, el autor del estropicio de la subida al Tourmalet en 2008, cuando dejó el grupo en cuadro.
En esta ocasión no fue así: dejó en cuadro a su equipo, pues ni Monfort ni Gendermann dieron ningún relevo relevante, pero es que tampoco pareció que el alemán los necesitase. A ese ritmo se fueron quedando muchos corredores: Gesink, el segundo de la general y compañero de equipo SMS Sánchez o Vandevelde, si es que alguien todavía confíaba en el americano.
Sin embargo, antes de la cumbre vimos uno de los movimientos más extraños de la historia reciente del ciclismo: Jesús Hernández, cuyo mayor mérito en el pelotón es ser amiguito del alma de Contador, atacó. A veces pienso que el ciclismo, igual que la marcha atlética, tendría que tener árbitros a pie de carretera e ir sacando advertencias a según que corredores. ¿Dónde iba? ¿Qué pretendía? De ese arreón y de otros como el de Ten Dam -prácticamente lo único que le queda al Rabobank- se formó un pequeño grupo en la bajada, que fue vertiginosa.
Sin valle antes de Luz Ardiden, Thomas y Roy iniciaron la subida con 3´ de ventaja sobre un pequeño grupo de fugados donde estaban Gilbert, su gregario Vanendert y un sorprendente Samuel Sánchez que, por una vez en su ya larga vida profesional, decidió atacar antes del último km. Se aprovechó muy bien del trabajo de un entregadísimo Rubén Pérez, y se marcó la subida a Luz Ardiden con la única compañía de Vanendert.
¿Y quien es este? Corredor del más absoluto montón, ha progresado en esta temporada de maravillas en el Lotto. Con decirles que fue de los que más tiró en la última AGR para neutralizar a A. Schleck, y en la FV pudo ser sexto en la meta de Huy...De sus habilidades escaladoras en una gran ronda por etapas no se sabía nada hasta hoy, pero esta claro que Van den Broeck iba a por el Tour: una vez más, basta con ver a los gregarios para saber como va el líder.
Se lo digo porque en el grupo el último corredor del Leopard, de nuevo Voigt, se apartó a 10 kms. de la cumbre. Ahí tuvo que pasar de nuevo el Europcar, representado por un increíble Pierre Rolland, el mismo del que se reía en anteriores Tours Carlos de Andrés (lo hace de prácticamente todos los corredores que no son españoles) con un chiste sobre el torneo de tenis con el que comparte nombre. Aguantó con los mejores en una etapa reina, cuando nunca antes lo había hecho; aguantó con los mejores tras haber trabajado todo el día; no es el que maillot amarillo de alas, es que da bula a todo el equipo, por lo que parece.
Cuando su ritmo decreció, Basso mandó pasar al fiel Szymd, el funicular polaco. Con su ritmo costante fue madurando al grupo, que se quedó reducido a doce unidades con todos los favoritos más el sorprendente joven francés Jeannesson (FdJ, estuvo en el Caisse), un Cunego que no vivía una así desde el año 2004 y los habituales Evans, los Schleck, Alberto Contador o Danielson. A cuatro kms. exactos de meta salió tímidamente A. Schleck.
Muy tímidamente. Poco después, Frank. Tras un momento de parón -en ese momento los fugados Vanendert y S. Sánchez llegaron a contar con unos opíparos 1´14" de ventaja- F. Schleck lanzó un ataque de verdad al que no respondió nadie: estamos hablando de un claro candidato al podio de París, visto que este año no se ha caído, cosa rarísima con la cantidad de caídas que ha habido.
Uno de los tres mejores escaladores del mundo, y no sale nadie a por el. Estaba claro que iban todos muy fundidos, y se veía en las caras. Todos menos Frank, que ha hecho una subida prodigiosa en la que a punto ha estado de disputar la etapa a la pareja hispanobelga. Sin embargo, le han faltado unos metros, los mismos que esta vez le han sobrado a S. Sánchez, que después de haber perdido tantas carreras en el último km. ha conseguido resolver favorablemente la fuga.
Vale, fue contra Vanendert, pero ya que por una vez ha atacado de lejos, está bien que se haya llevado el premio gordo: nada menos que la etapa reina de los Pirineos, con lo que eso significa en su equipo, y en el mismo sitio donde ganó Laiseka en 2001 la primera de las dos etapas que hasta ahora adornaban el exiguo bagaje del equipo naranja en la carrera francesa.
La segunda fue en 2003 en Alpe D´Huez con Iban Mayo, el mismo día en que un joven S. Sánchez entraba fuera de control, probablemente porque le sentó al revés lo mismo que le había sentado estupendamente al vizcaíno. No volvió a la carrera hasta 2008 para hacer, precisamente, segundo en la etapa de Alpe D´Huez que ganó Carlos Sastre. Para que vean lo entrelazado que está todo. Y mejor no les cuento lo de Astaloza en 2009, que si no vamos a dejar el entrelazamiento por los vasos comunicantes de la preparación específica.
El mayor de los Schleck llegó a 10", Basso a 30" junto a Evans y A. Schleck, Cunego a 35" y Contador a 43" tras flaquear en la última rampa. Una pena la estrategia del Leopard: seguramente Andy no atacó más porque su hermano iba por delante, pero estoy seguro que Contador -al inicio de Luz Ardiden le dijo a C.A Sorensen que no se pusiese a tirar con los Europcar- hubiese cedido como fruta madura mucho antes. Sin embargo, son 13" cedidos adicionales con su rival en los dos últimos años, 33" con F. Schleck.
El líder Voeckler sólo ha perdido 7" más que Contador, por lo que, de seguir a este ritmo, acabará entre los diez primeros del Tour, algo bastante predecible teniendo en cuenta su temporada y su tesón. Ahora mismo cuenta con 1´49" sobre F. Schleck, 2´06" con Evans, 2´17" con A. Schleck, 3´16" con Basso, 4´ exactos con Contador y 4´13" con S. Sánchez. Y habiendo cedido diferencias no superiores a los 30" con el primero de los favoritos en la etapa reina de los Pirineos.
¿Lecciones de la primera etapa de montaña? El mejor escalador es F. Schleck, que tiene una oportunidad inmejorable de alcanzar el podio que acarició en 2008; S. Sánchez tiene todavía muy lejos el podio, y no podrá volver a jugar la carta de la sorpresa; Evans resiste y es el mejor contrarrelojista, con mucha diferencia, de los favoritos, pero ya ha perdido dos Tours en la última crono; A. Schleck no parece ir tan fino como en otros años; y Contador no está muerto, qué va, pero este año no se va a poder chutar un solomillo para recuperar antes de la etapa reina de los Alpes y la crono de Grenoble. Quizás este sea el auténtico Contador.