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| Andy Gaul, en un momento de la etapa de hoy |
190 kms. de etapa y unos 5.500 metros de desnivel acumulado. De salida, y antes de afrontar el coloso del Agnello (carnero, en italiano) se forma la escapada del día con ningún escalador destacado -el único N. Roche, que no está teniendo su Tour- y dos gregarios del Leopard de los vilipendiados hermanos Schleck: Poosthuma y Monfort.
Villipendidos porque "nunca atacan" (Frank metió 30" el día de Luz Ardiden), vilipendiados porque "no bajan" -¿para qué meterse en fuegos de artificio en un puerto de segunda?-, vilipendiados por no ser españoles, igual que la garrapata Evans, que mira por donde hoy ha hecho su mejor etapa de alta montaña.
Y es que en los dos días anteriores Alberto Contador y su gregario S. Sánchez habían hecho ataquitos en puertos de segunda, seguido de números circenses en los descensos, que les reportaron magros resultados en cuestión de segundos, pero mucha propaganda. En puertos de segunda. Hoy se subían colosos alpinos, y han dictado sentencia.
Iglinski, el único corredor kazajo de nivel que queda, coronó Agnello e Izoard. Cuando se subía este segundo coloso, uno de mis puertos favoritos por como cambia abruptamente la pendiente y el paisaje, y cuando quedaban 60 kms. para meta y 10 kms. para coronar, ha atacado Andy Schleck. Previamente su equipo había intentando acelerar el ritmo con O´Grady y Voigt, pero sin tanto éxito como en los Pirineos.
Inexplicablemente, nadie salio a su rueda. El manual del ciclismo dice que, a un ataque de líder tiene que responder el líder, salvo que este tenga gregarios que anden tanto como los primeros espadas. Como eso ya no pasa desde que Armstrong se retiró, y como Pierre Rolland no estaba por la labor, Andy hizo camino de una manera prodigiosa. Aunque Poosthuma le ayudó en un par de kilómetros de ascensión, fue el luxemburgués el que movió los pedales contra el fortísimo viento de cara para coronar con 2´10" sobre los favoritos.
Era el mítico escenario de Casse Desserte en el Izoard, ahí "donde los campeones transitan en solitario". Andy lo hizo, cumpliendo el rito del ciclismo, ese que hoy ha sabido encarnar en una jornada inolvidable. En la bajada le esperaba el reducido grupo de fugados, donde su gregario Monfort trazó perfectamente las curvas y llevó en exclusivo el peso de la fuga durante todo el falso llano que precede a la subida al Lautaret.
En Briançon, al final del descenso, la ventaja era de 3´. Por detrás tiraban los cinco corredores del Euskaltel y algún BMC, pero a pesar de su ventaja numérica la ventaja aumentó hasta unos pantagruélicos 3´50" a 18 kms. de meta, cuando las rampas del Lautaret se hacían más pronunciadas. Y todo gracias a Monfort, que hoy ha rendido como nunca.
¿En qué estaban pensando el resto de favoritos? ¿Y sus directores deportivos? ¿En un improbable hundimiento de Andy Schleck, que ya hizo en solitario los 25 últimos kms. de la Lieja 2009? A saber. A 12 kms de meta la ventaja del luxemburgués, que tampoco iba tan rápido porque todavía tenía a rueda a Roche y a Iglinski, era exactamente la misma: 3´50".
En el grupo, que era numerosísimo y con corredores tan pintorescos como Geraint Thomas o Hesjedal, se cortó el ritmo. Nadie quería tirar y Voeckler hacía aspavientos para que nadie lo hiciese, a pesar de ser líder y llevar al inexplicable Rolland. Evans intentó hacer el juego, pero le pudo su naturaleza de perseguidor y, tras un km. de duda donde la ventaja subió a 4´20", se puso a tirar. Quedaban 11 kms. para meta.
Poco antes de coronar el Lautaret y coger el desvío al Galibier, con ocho kms. para meta, Andy Schleck ya circulaba en solitario. Y así también iba Evans, al que nadie dio ningún relevo y se las arregló para ir reduciendo la diferencia poco a poco, mientras las auténticas garrapatas iban cayendo. Una de las primeras fue S. Sánchez, el corredor que sólo tiene una Vuelta a Burgos y que quería alcanzar el podio de París. Un gran trabajo del Euskaltel para su auténtico líder, Contador.
El madrileño cedió de los últimos, cuando ya sólo quedaban seis corredores y tras ir a la cola toda la ascensión y haciendo mohines, muecas y extraños gestos. Se quedó de propio agotamiento y sin que mediase ningún ataque: se quedó del ritmo de Evans. Se quedó, pero ya se había quedado cuando quedaban 60 kms. para meta, en un ataque que jamás ha hecho: el es mucho más de los últimos ocho kms. Esta vez se quedó a tres de meta, dando una imagen de derrota que ninguno de los grandes campeones con los que se le compara dio jamás antes de su despedida final.
En las rampas más duras del Galibier Andy conservaba un km. de ventaja y 3´05". A pesar de ir francamente agotado, consiguió entrar en meta con un tiempo para nada extraordinario (peor que el horario previsto, 6h 08´, 32, 7 km/h de media) y 2´07" de ventaja sobre su hermano Frank, que atacó en las rampas finales. Esta vez Contador no les ha regalado la etapa, como en 2009 y 2010. Ha sido una victoria aplastante.
El resto de corredores se dejó una ristra de segundos entre sí, con Contador 15º a 3´50" y S. Sánchez 18º a 4´42", que más que una ristra es un rosario. ¿Habrá tenido algo que ver sus números circenses de los dos días anteriores? No lo sé, pero dicen que en el Tour cualquier esfuerzo se paga. Y miren: ahí tienen el ejemplo de Andy Schleck. Ataque a 60 kms. de meta, etapa y derrota histórica a su rival generacional. El ciclismo tal cual debería ser.
Faltó el liderato, que Voeckler ha retenido por 15". Frank está ahora a 1´08", Evans a 1´12". Cunego, sorprendente quinto, se va ya a 3´46", el mismo tiempo que Basso, sexto. Mañana se vivirá una interesante mini-etapa de 109 kms. con Galibier por su cara más dura -pero sin coronar, porque se pasa el túnel que está a cota 2.500 metros- y final en Alpe D´Huez, que quizás vea algún hundimiento, pero en la que si Evans consigue aguantar se llevará el Tour. Se lo ha ganado por la persecución de hoy.
En cuanto a Andy, gane o no la general, ha hecho un ataque para merecerlo. Si viene bien, y si no, también, aunque no duden que aquí se celebraría. De momento, ya tiene la victoria de etapa en la meta más alta jamás cruzada por el Tour, con un ataque de leyenda y el inevitable recuerdo a Charly Gaul, el corredor con el que emparenta, y ya no solo por su nacionalidad.
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Arribas llama "estúpido" al ataque de Evans llegando a Gap, que le reportó 3". En la misma crónica llama al mismo ciclista "aburrido". ¿A ustedes les parece normal? A mí no, me parece anormal. De remate. El mismo día acusa a la UCI de haber matado a Kennedy y de difundir la viruela, como poco.
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Juanma Trueba, que por lo general escribe bien pero que ya ha demostrado el suficiente lacayismo que se exige a los periodistas del ciclismo en determinados Rubicones, dice que el ataque de Contador en el Col de Manse "será tan recordado, o más incluso, que algunos de sus triunfos". Tanta épica, tantos retruécanos estilísticos, tantas bonitas metáforas, para escribir esa tontería. Esa gilipollez, Juanma, esa auténtica gilipollez. Y lo sabes perfectamente.
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Nadie sufre como Jens Voigt, artículo en el Wall Street Journal. Yo sí conozco a varios que sufren más que Jens Voigt: se llaman aficionados que no se explican como con 40 años y ese tamaño se pueda masacrar al pelotón subiendo el Tourmalet. En el ciclismo, nadie sufre tanto como nosotros.








