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21 julio, 2011

Así se honran los cien años del Galibier

Andy Gaul, en un momento de la etapa de hoy
Aquí lo tienen: el ciclismo como era y como debería ser. Ataques de lejos, hundimientos, defensas heroicas del liderato, juego de equipo, tres colosos alpinos y una etapa para la leyenda. Por días así merece la pena, pero para que haya días así tiene que haber tantos días tediosos en los que parece que no pasa nada.

190 kms. de etapa y unos 5.500 metros de desnivel acumulado. De salida, y antes de afrontar el coloso del Agnello (carnero, en italiano) se forma la escapada del día con ningún escalador destacado -el único N. Roche, que no está teniendo su Tour- y dos gregarios del Leopard de los vilipendiados hermanos Schleck: Poosthuma y Monfort.

Villipendidos porque "nunca atacan" (Frank metió 30" el día de Luz Ardiden), vilipendiados porque "no bajan" -¿para qué meterse en fuegos de artificio en un puerto de segunda?-, vilipendiados por no ser españoles, igual que la garrapata Evans, que mira por donde hoy ha hecho su mejor etapa de alta montaña.

Y es que en los dos días anteriores Alberto Contador y su gregario S. Sánchez habían hecho ataquitos en puertos de segunda, seguido de números circenses en los descensos, que les reportaron magros resultados en cuestión de segundos, pero mucha propaganda. En puertos de segunda. Hoy se subían colosos alpinos, y han dictado sentencia.

Iglinski, el único corredor kazajo de nivel que queda, coronó Agnello e Izoard. Cuando se subía este segundo coloso, uno de mis puertos favoritos por como cambia abruptamente la pendiente y el paisaje, y cuando quedaban 60 kms. para meta y 10 kms. para coronar, ha atacado Andy Schleck. Previamente su equipo había intentando acelerar el ritmo con O´Grady y Voigt, pero sin tanto éxito como en los Pirineos.

Inexplicablemente, nadie salio a su rueda. El manual del ciclismo dice que, a un ataque de líder tiene que responder el líder, salvo que este tenga gregarios que anden tanto como los primeros espadas. Como eso ya no pasa desde que Armstrong se retiró, y como Pierre Rolland no estaba por la labor, Andy hizo camino de una manera prodigiosa. Aunque Poosthuma le ayudó en un par de kilómetros de ascensión, fue el luxemburgués el que movió los pedales contra el fortísimo viento de cara para coronar con 2´10" sobre los favoritos.

Era el mítico escenario de Casse Desserte en el Izoard, ahí "donde los campeones transitan en solitario". Andy lo hizo, cumpliendo el rito del ciclismo, ese que hoy ha sabido encarnar en una jornada inolvidable. En la bajada le esperaba el reducido grupo de fugados, donde su gregario Monfort trazó perfectamente las curvas y llevó en exclusivo el peso de la fuga durante todo el falso llano que precede a la subida al Lautaret.

En Briançon, al final del descenso, la ventaja era de 3´. Por detrás tiraban los cinco corredores del Euskaltel y algún BMC, pero a pesar de su ventaja numérica la ventaja aumentó hasta unos pantagruélicos 3´50" a 18 kms. de meta, cuando las rampas del Lautaret se hacían más pronunciadas. Y todo gracias a Monfort, que hoy ha rendido como nunca.

¿En qué estaban pensando el resto de favoritos? ¿Y sus directores deportivos? ¿En un improbable hundimiento de Andy Schleck, que ya hizo en solitario los 25 últimos kms. de la Lieja 2009? A saber. A 12 kms de meta la ventaja del luxemburgués, que tampoco iba tan rápido porque todavía tenía a rueda a Roche y a Iglinski, era exactamente la misma: 3´50".

En el grupo, que era numerosísimo y con corredores tan pintorescos como Geraint Thomas o Hesjedal, se cortó el ritmo. Nadie quería tirar y Voeckler hacía aspavientos para que nadie lo hiciese, a pesar de ser líder y llevar al inexplicable Rolland. Evans intentó hacer el juego, pero le pudo su naturaleza de perseguidor y, tras un km. de duda donde la ventaja subió a 4´20", se puso a tirar. Quedaban 11 kms. para meta.

Poco antes de coronar el Lautaret y coger el desvío al Galibier, con ocho kms. para meta, Andy Schleck ya circulaba en solitario. Y así también iba Evans, al que nadie dio ningún relevo y se las arregló para ir reduciendo la diferencia poco a poco, mientras las auténticas garrapatas iban cayendo. Una de las primeras fue S. Sánchez, el corredor que sólo tiene una Vuelta a Burgos y que quería alcanzar el podio de París. Un gran trabajo del Euskaltel para su auténtico líder, Contador.

El madrileño cedió de los últimos, cuando ya sólo quedaban seis corredores y tras ir a la cola toda la ascensión y haciendo mohines, muecas y extraños gestos. Se quedó de propio agotamiento y sin que mediase ningún ataque: se quedó del ritmo de Evans. Se quedó, pero ya se había quedado cuando quedaban 60 kms. para meta, en un ataque que jamás ha hecho: el es mucho más de los últimos ocho kms. Esta vez se quedó a tres de meta, dando una imagen de derrota que ninguno de los grandes campeones con los que se le compara dio jamás antes de su despedida final.

En las rampas más duras del Galibier Andy conservaba un km. de ventaja y 3´05". A pesar de ir francamente agotado, consiguió entrar en meta con un tiempo para nada extraordinario (peor que el horario previsto, 6h 08´, 32, 7 km/h de media) y 2´07" de ventaja sobre su hermano Frank, que atacó en las rampas finales. Esta vez Contador no les ha regalado la etapa, como en 2009 y 2010. Ha sido una victoria aplastante.

El resto de corredores se dejó una ristra de segundos entre sí, con Contador 15º a 3´50"  y S. Sánchez 18º a 4´42", que más que una ristra es un rosario. ¿Habrá tenido algo que ver sus números circenses de los dos días anteriores? No lo sé, pero dicen que en el Tour cualquier esfuerzo se paga. Y miren: ahí tienen el ejemplo de Andy Schleck. Ataque a 60 kms. de meta, etapa y derrota histórica a su rival generacional. El ciclismo tal cual debería ser.

Faltó el liderato, que Voeckler ha retenido por 15". Frank está ahora a 1´08", Evans a 1´12". Cunego, sorprendente quinto, se va ya a 3´46", el mismo tiempo que Basso, sexto. Mañana se vivirá una interesante mini-etapa de 109 kms. con Galibier por su cara más dura -pero sin coronar, porque se pasa el túnel que está a cota 2.500 metros- y final en Alpe D´Huez, que quizás vea algún hundimiento, pero en la que si Evans consigue aguantar se llevará el Tour. Se lo ha ganado por la persecución de hoy.

En cuanto a Andy, gane o no la general, ha hecho un ataque para merecerlo. Si viene bien, y si no, también, aunque no duden que aquí se celebraría. De momento, ya tiene la victoria de etapa en la meta más alta jamás cruzada por el Tour, con un ataque de leyenda y el inevitable recuerdo a Charly Gaul, el corredor con el que emparenta, y ya no solo por su nacionalidad.
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Arribas llama "estúpido" al ataque de Evans llegando a Gap, que le reportó 3". En la misma crónica llama al mismo ciclista "aburrido". ¿A ustedes les parece normal? A mí no, me parece anormal. De remate. El mismo día acusa a la UCI de haber matado a Kennedy y de difundir la viruela, como poco.
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Juanma Trueba, que por lo general escribe bien pero que ya ha demostrado el suficiente lacayismo que se exige a los periodistas del ciclismo en determinados Rubicones, dice que el ataque de Contador en el Col de Manse "será tan recordado, o más incluso, que algunos de sus triunfos". Tanta épica, tantos retruécanos estilísticos, tantas bonitas metáforas, para escribir esa tontería. Esa gilipollez, Juanma, esa auténtica gilipollez. Y lo sabes perfectamente.
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Nadie sufre como Jens Voigt, artículo en el Wall Street Journal. Yo sí conozco a varios que sufren más que Jens Voigt: se llaman aficionados que no se explican como con 40 años y ese tamaño se pueda masacrar al pelotón subiendo el Tourmalet. En el ciclismo, nadie sufre tanto como nosotros.

25 marzo, 2010

Ciclismo catalán, año 2010

Se disputa estos días la Volta a Cataluña, una carrera que ha hecho todo lo posible por desaparecer y que, merced a un quiebro del destino, está viviendo su mejor edición en mucho tiempo. Ha sido tan sencillo como cambiar las fechas desde un inhóspito mayo a finales de marzo y empezar a ver grandes nombres en el pelotón que compite en las carreteras catalanas.

Y sí, ver grandes nombres, porque ver la carrera...sigue sin ser emitida en directo por ninguna televisión, y apenas si tenemos unos resúmenes cutres y breves. Tras la farsa de la fiesta de la bicicleta que se vivió con la etapa del Tour en Barcelona del año pasado, parece que el súbito interés catalán por las dos ruedas humanamente propulsadas -de las otras dos nos empezarán a bombardear en breve- ha vuelto a su nivel normal.

Tras la victoria en el prólogo de un desconocido alemán, la segunda etapa fue Cavendish, un corredor muy seguido y que dio mucha notoriedad a la carrera. Fue precisamente aquí, y vestiendo los colores del T-Mobile, donde consiguió sus primeras victorias importantes en la edición de 2007. La sorpresa vino con la tercera etapa con final en la Seu d´Urgell.

Los corredores locales Tondo y J.Rodríguez se escaparon y consiguieron llegar a meta con 48" sobre SMS Sánchez -el único que salió en su persecución- y 1´20" al pelotón de favoritos. En una carrera como la Volta eso significa entregar la general. Al parecer, el último bronce mundialista no le disputó el sprint al espigado Tondo, que tras ganar una etapa en P-N gana ahora en la Volta. Se conformaba con la general y el emergente -¡con 31 años!- Tondo con la etapa.

Un local no gana la carrera desde Pepe Recio en 1983. No es algo tan extraño: a pesar de su prosperidad dentro del conjunto de España, de su buen tejido comercial e industrial que aseguraría patrocinadores para el ciclismo, el ciclismo catalán es meramente testimonial en relación a lo que podría significar. Hubo un intento de mejorar esto con aquel engendro que fue el FCB de ciclismo, entrenado por Mauri, pero se saldó con cuatro corredores metidos de repente -seguramente porque cada uno tenía un entrenador diferente y no uno en común- en un asunto muy feo y turbio.

Ya de antes y desde entonces el ciclismo catalán apenas cuenta una decena de profesionales, algunos lagunares como Florencio, otros como J.Rodríguez que entrenan con Piepoli y el sorprendente Tondo, del que todo el mundo dice que es un chaval magnífico. De trayectoria constante en equipos B, el año pasado se presentó en la Vuelta como el tapado. De hecho, el dúo cómico de RTVE lo presentaba y entrevistaba como tal, de la misma forma que hicieron lo mismo en su momento con Astarloa o Ricardo Serrano, como si supieran algo que nosotros desconocemos. Una inoportuna caída a las primeras de cambio le retiró de la carrera.

Con aspecto heteredoxo encima de la bicicleta, recuerda a Pollentier y rinde como es normal que rinda un corredor de su trayectoria: sube con los mejores, aguanta a los mejores del mundo en una etapa de 220 kms. de los que lleva 200 escapado para ganar en P-N y encima se defiende contrareloj, a pesar de su espantosa posición encima de la bicicleta. Al parecer, Sastre lo quiso específicamente para que le ayudase en el Giro. No le debe gustar mucho que esté ya tan bien a estas alturas del año, pero creánme: también dará lo mejor en el Giro. Como Pauwels.

Tras la etapa de hoy, en la que Voigt se ha impuesto a su compañero de escapada Taaramae -ya ven que nombres hay este año en la Volta- , la general queda con J. Rodríguez con 10" sobre Tondo, 46" con Taaramae y 48" con L.L Sánchez. Quedan dos etapas de sube y baja antes del cierre del domingo con un circuito en el circuito de Cataluña, valga la redundancia. Recio tendrá sucesor. No deja de ser paradójico que la Volta acabe en un circuito de automovilismo y con un vencedor local. Quizás no hayan salido de la decadencia tan rápido como creía.
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En la Coppi&Bartali italiana, el primer día hubo dos sectores. Sprint de la mañana para Chicchi, que lleva cuatro victorias este año pero siguen siendo el mismo tipo de victorias que ha obtenido siempre (sprints en carreras menores, cuando llegan las grandes citas hay que buscarlo del puesto quinto para arriba) y CRE de la tarde para su equipo, el Liquigas. Ayer primeras asperidades montañosas del Apenino toscoemiliano y Riccò ataca. Sí, Riccò que ha vuelto a la competición. Se lleva con él a una nómina de buenos escaladores de equipos menores -Baliani, Niemiec, Serpa, Pozzovivo y Rujano- y se impone el del Androni, cómo no: el simpar Serpa, el mismo que se cayó varias veces en la T-A. En la Gazzetta están que no cagan con el retorno de Riccò, y al mismo tiempo aderezan las informaciones con la reconciliación con su novia, la misma que dando la lactancia también daba positivo por Cera. La etapa de hoy ha ido para Niemiec, el polaco del Miche que el año pasado ganó una etapa en Trentino a Basso y algún periodista escribió eso de que los equipos continentales van con mejor carburante que los ProTour. Riccó ha vuelto a ser tercero en la etapa y ahora es segundo en la general a 58" de Santaromita. La participación en esta carrera ha caído mucho.: el año pasado estaban corriendo codo con codo Evans y Cunego.
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Ayer se disputó A través de Flandes con victoria para Breschel, que apunta fuerte para las clásicas. De hecho, su compañero Cancellara cerró magníficamente el grupo perseguidor con su presencia amenanzante. Como era de esperar, el primer corredor del Xacobeo entró en el puesto 55º y sólo acabaron tres corredores del equipo. Habrá que preguntar al organizador si salieron suficientemente motivados.
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Lo siento, hoy he leído esa basura diaria que es El Mundo. Al margen del divertídisimo editorial titulado Google, parásito de los creadores de contenidos -todos los días hay en ese periódico al menos un artículo pirateado de alguna cabecera anglosajana-, destaca una entrevista al hermano futbolista de SMS Sánchez: "el dopaje está demasiado perseguido, hace que los ciclistas parezcan delincuentes". Me encantaría asistir a una reunión familiar y escuchar los temas de conversación.
"Deben estar controlados como en cualquier deporte, pero creo que es innecesario que lo hagan hasta en vacaciones". ¿Lo ven? En una reunión familiar y a ser posible en fiestas de guardar.
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Creo que el de la foto es Sicard y no Santi Pérez...no es porque tenga buen ojo, sino porque desde que volvió el escalador de Grado no ha ganado ni una carrera...

11 marzo, 2010

Paris-Niza-España

Estos de la foto son los tres primeros de la etapa de hoy en París-Niza. No es que hayan salido a competir de etiqueta, es que no es difícil encontrar fotos donde aparezcan posando juntos y amigablemente, porque nuestros ciclistas -a diferencia de los italianos- se llevan dabuten entre ellos y lo demuestran dentro y fuera de la carretera.

Atención, pregunta: ¿quien gana casi siempre que hay final en alto? No se apunten ningún tanto por saber la respuesta, o por haber acertado el desenlace de la etapa de hoy. Final en alto=victoria de Contador, una sencilla aritmética que a todos les parece bien, incluyendo al protagonista.

La etapa, con estas premisas, fue lo que fue: muy aburrida. Todos a pie del puerto de Mende -rebautizado subida Laurent Jalabert, y eso que aquel famoso Tour acabó cuarto- y a eso como mitad de ascensión Contador se va solo. Valverde hace un maravilloso cambio de ritmo de esos acostumbrados pero ni siquiera así consigue enlazar. S. Sánchez, por su parte, jamás entra en los cambios de ritmo (si así ha conseguido acabar segundo en una Vuelta e innumerables otras pruebas más, ¿para que cambiar?) y se dedica a ir a lo suyo e intentar alcanzar a Piti.

En meta Contador hace su numerito y mete 10" al duo español, que antecede en 8" a J. Rodríguez. Si, los cuatro primeros de la etapa españoles, como hace tres años ¿qué pasa?. Si no te gusta vete a hablar con Lissavetzky, que tras limpiar el ciclismo con la Operación Puerto ha conseguido que nuestro pelotón sea conocido por su pulcritud y excelencia. A los hechos me remito, perdón: repito. Contador-Valverde-S.Sánchez-J. Rodríguez.

¡Oh sí, hay extranjeros compitiendo! Pero ya saben la natural propensión de nuestros nacionales a encaramarse por cualquier asperidad montañosa y esa molesta manía de ganar y avasallar. Por las diferencias alguno pensará que ha sido un sprint en cuesta, pero nada más lejos de la realidad: a partir del 20º de la etapa se va a un minuto, y eso que es otro español como Tondo, en sus primeras armas en el extranjero. Qué más da, por ahí se corre como en casa.

En contra del pronóstico, los 38 años de Voigt se han manifestado hoy y ha cedido 44". La general está ahora encabezada por Contador y deja a 24" a Valverde (al que le está pesando su pésimo prólogo, todavía sin explicación), a 25" a Kreuziger, 28" SMS Sánchez, 29" S. Sánchez, 34" Voigt y 36" J. Rodríguez. Si hacen cuentas, verán que de los siete primeros cinco son españoles y olé.

Les decía al principio que nuestros ciclistas se llevan muy bien dentro y fuera de la carretera, compartiendo incluso profesionales de esos que necesitan un título para ejercer la profesión. Como quedan tres días para el final de la carrera y todos sabemos que uno de ellos probablemente se despida del ciclismo durante una temporada, apelo a la solidaridad de sus compañeros para que le cedan la victoria. Que parezca un accidente, como el año pasado, pero es de justicia. La de verdad, no la de la caza de brujas sobre los nuestros. Son simplemente mejores que los demás, y también mejores que los anteriores ochenta años de ciclismo español.
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Tras Jalabert y Marcos Serrano, otro pupilo de Manolo Saiz que se impone en Mende. Ni un saludito le dio al pobre, con lo que se lo hubiese agradecido.
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En Tirreno sprint para Boonen, que consigue su primera victoria en esta carrera, y quizás la primera en Italia en su dilatada carrera. El sprint fue largo y a cara de perro, quedando segundo el Rabobank Martens y tercero Bennati.
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"Parece que rebota y flota sobre la pista". Claro, como un balón. Hinchado de helio. La foto es muy leonesa, especialmente por ese monte que se intuye.

10 marzo, 2010

Se llama Peter Sagan

Venga, a la cola para llamarme de todo por no saber quien era Peter Sagan antes de que empezase la P-N. En el prólogo hizo quinto batiendo los tiempos de algunos de los mejores corredores del mundo. Era una prueba corta y nunca se sabe, pudo ser un accidente. Incluso con sus 20 años recién cumplidos en enero.

Sin embargo, ya se vio en la etapa de ayer que había algo más, porque sólo un arreón final de William Bonnet le quitó el triunfo de etapa, dejando fundido a SMS Sánchez en el sprint. Hoy se llegaba a Aurillac y pasó lo habitual en la P-N: etapa reducida por la nieve. Se quitaron los primeros 50 kms. incluyendo dos puertos de tercera, pero aún así fueron 150 kms. hasta Aurillac.

En la Cote de la Martinie, que se coronaba a seis kms. para meta, saltaron seis corredores: Contador, Martin, Voigt, Roche, J. Rodríguez y Sagan. Su ventaja sobre el pelotón, donde tiraba el Lampre para Lorenzetto, siempre fue exigua, pero sirvió para que entrasen con 6" de ventaja. Sagan resolvió el sprint a su favor dejando una impresión de absoluta suficiencia, y entrando en meta con las piernas arqueadas a la manera del ciclocross.

El joven eslovaco proviene de esta disciplina y también del mountain-bike, donde obtuvo sus primeros éxitos como junior. En 2007 llegó a sacar dos bronces en el campeonato del mundo junior en dos pruebas de ambas disciplinas. Después (es un decir, al año siguiente y es algo tan lejano como 2008) ganó el campeonato del mundo mountain-bike de juniors. En 2009 fue cuarto en la misma prueba, ya en sub-23, mientras competía en carretera con un equipo de su zona.

Roberto Amadio, el director del Liquigas, lo fichó para su equipo este invierno. "Queremos hacerlo crecer como a Kreuziger y Nibali". Y tanto que ha crecido. Se conocen pocos casos de un corredor que viniendo de otras especialidades del ciclismo y siendo tan joven haya tenido un debut tan fulgurante. Habrá que ver como acaba la carrera, pero de momento está impresionando.

El líder es Voigt con 6" sobre Sagan, 9" con L.L , a 14" Kreuziger y Contador hay que encontarlo a 20", siempre mejor que los 30" de Valverde, los 33" de S. Sánchez o los 38" de Tony Martin. Mañana se afronta la conocida subida de Mende (J. Rodríguez afronta sus pendientes favoritas) y habrá que ver como responde este asombrosamente joven eslovaco, que parece que todo lo hace bien.
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En Tirreno etapa bajo la lluvia, y menos mal, porque en la salida de Livorno -que es puerto de mar, y mar Meditérraneo- nevaba. La etapa fue muy bonita: primero Grabovskyy se tiró escapado casi toda la jornada, y después el final fue inusualmente emocionante. Por el medio, en cuanto se ponían a 30 metros sobre el nivel del mar había nieve. Flecha atacó y en su neutralización se fueron Gendermann, Lastras, Paolini y Breschel. Quedaban cuatro kms. para meta y el pelotón estaba encima, y de hecho los neutralizaron cuando ya estaban lanzando el sprint. Contra todo pronóstico, Genderman se llevó la etapa por delante de Lastras y por el centro de la calle, y los dos más rápidos del grupo -pero rápidos de verdad- se quedaron relegados. El sprint del pelotón, con el mismo tiempo que los fugados, fue para Hutarovich sobre Rojas y Farrar.
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Otro positivo en el equipo de Gianni Savio. Tras Francesco De Bonis y Davide Rebellin, ahora es el turno de Massimo Giunti, recuperado esta temporada con 35 primaveras del modestísimo Miche. La sustancia ha sido EPO y, al parecer, ya había dado valores anómalos en el pasaporte biológico. Savio dice que está sorprendido. Yo también: pensaba que iban a esperar a que Ginanni ganase la Sanremo. Les dejarán salir. Como siempre.
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Sigue la plaga de los dientes entre los ciclistas profesionales. Tras las incomodidades de Cavendish, ahora es Vinokourov el que está malito de las muelas tras bajar a nivel de mar después de una concentración en el Teide: habrá sido el cambio de presión.
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Bufffff.....el día que Liberty o Phonak pidan resarcimiento...en fin: esta es otra vía de hacer que te lo pienses dos veces antes de doparte, pero nunca ha sido muy explotada. La noticia ha tenido que venir de Alemania y cebarse con un corredor que ha colaborado y ha pagado por ello.

17 julio, 2009

Al menos no se llegó al sprint

Qué poco le gustaban estas cosas a Sastre. Él, Líder Máximo y cuyo libro favorito es Yo, el Supremo, llevaba muy mal que un compañero suyo se fugase y, sin tener en cuenta su supeditación al Ser Divino, gastase energías en pos de conseguir un triunfo parcial. En 2005 Voigt se metió en una fuga en los Vosgos persiguiendo a Rasmussen, logró el maillot amarillo y al poco tuvo que abandonar por "agotamiento". El año pasado K.A Arvesen también anduvo de fugas y remachó victoriosamente ante Ballan y Elmiger en Foix, y Arribas le dedicó una crónica donde insinuaba cosas muy feas sobre el rendimiento del noruego.

Este corredor se mofaba de esta manera en la salida de la etapa de la huelga: se acabó cayendo el sólo y ha abandonado, supongo que ahora estará de manera más natural en esa postura. Ayer fue a vengarle su compañero Nicki Sorensen, un corredor de equipo que ayer compitió de manera desaforada, varios puntitos -que diría Carlos de Andrés- por encima de sus rivales de fuga. Esta se produjo de la manera más típica en este Tour bochornoso: etapa llana, con tachuelitas, y se forma la fuga en una disputa por los tres puntitos que da coronar la cota a los dos corredores que disputan la clasificación de la montaña, Pellizotti -pasó por delante en todas- y Egoi Martínez, a los que se unieron Lefevre, Calzati, Pauriol y Fothen. Sí: los corredores que quieren el maillot de puntos se fugan en una etapa llana.

El danés Sorensen, de 35 veteranos años, iba a ir al Giro como jefe de filas -como lo oyen- y se cayó de la lista a última hora. Menos mal que ha ido al Tour ha demostrar sus capacidades. De estas pueden muy bien atestiguar Javier Pascual Rodríguez y Chente, que fueron batidos en la Vuelta 2005 en la tradicional llegada a Ávila por este corredor. Fue una etapa a tres días del final disputada a 40 km/h por el Sistema Central, una media normal en esas ediciones de la Vuelta. Que hubiese un corredor del Comunitat Valenciana también, que perdiese no tanto: el día anterior había ganado el sinpar Carlos García Quesada en La Granja de San Ildefonso a la simpática media de 43 km/h. Esto para que ubiquen la anterior gran victoria de Nicki Sorensen en su adecuado contexto.

A Sastre esto siempre le ha gustado muy poco. Lo de corredores de su equipo por ahí libremente, incluso ¡ganando!, en vez de estar a su lado. En la pasada Vuelta, camino de Sabiñanigo, dijo que "Rijs ha estado a punto de mandar a casa a tres corredores", seguramente por azuzarles a meterse en la escapada que llegó a meta y ganó Van Avermaet. En el Giro de Italia de este año ya ven lo que le pasó a Pauwels. Y Gerrans, que cometió la osadía de colarse en la escapada camino de Bolonia y ¡ganar la etapa! para después no rendir en montaña, lo dejó fuera del equipo para el Tour. Ahora hagan el simpático ejercicio de recordar cúantos corredores del Cervelò andan metidos en fugas. Venga, es muy fácil. Y aún así Sastre todavía dice por ahí que el equipo tiene dos líderes (él y Hushovd) y que está dividido por igual.

A Rijs le gusta conseguir triunfos parciales, no se sabe si como resabio de sus tiempos en el Ariostea, y no cree que influyan en el rendimiento para la clasificación general. Eso ya se verá a partir de hoy, pero la victoria de ayer de Nicki Sorensen fue una exhibición y probablemente una de las victorias de etapa de un corredor de mayor edad en la historia del Tour. Sus relevos descolgaban al pobre Calzati y, cuando el resto de los fugados estaba encima y se veía la pancarta de los últimos cinco kms., calculó su distancia y les metío 20" adicionales. Entró en meta completamente ido, haciendo extrañas muecas y gestos, y sin parar de pedalear a pesar de su considerable ventaja. Otros 20 kms. de etapa y hubiese ido igual. Como el ciclismo.
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Vaya, la UCI dejó ¡50 minutos! al Astana para que se preparase para un control antidopaje. Según cyclingnews.com, en ese tiempo estuvieron tomando café inspectores y dirigentes del Astana, seguro que hablando de la meteorología y Goddard.
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Urraburu tirando de memoria, que va como las escopetas de feria. Dice que Kloden ganó la etapa de los Vosgos en 2005 -cuando fue Weening- y dice que fue la última etapa de un alemán, cuando Gendermann ganó en 2007 una etapa. Es su nivel habitual.

30 marzo, 2009

SuperPozzato en Harelbeeke

Mira por donde que Pozzato ha ganado a Boonen en su casa, en el duelo final del E3 Harelbeeke, una carrera que ha ganado el belga en cuatro ocasiones, llena de muros y llamada con toda justicia el pequeño Tour de Flandes. Y ha ganado aplicando a Boonen la misma medicina que el corredor del Quick Step repartió a Ballan, Cancellara o Klier, los otros tres que habían osado fugarse con el señor de la casa para ser después fusilados al sprint.

A 56 kms. de meta Boonen realizó la primera selección en el Taaienberg: se quedó solo. El intenso frío, la lluvia y la sensación era de que el domingo en el Tour de Flandes lo va a hacer varias veces. Poco después lo intentó Flecha, que estuvo fugado durante unos pocos kms., lo suficientemente lejos de meta como para que cualquiera arquease la ceja. Por lo menos redujo el numeroso grupo, en esa labor incombustible del catalán, que trabaja de gregario para todo el pelotón, independientemente de los colores. Algún día ganará algo, pero a las chapas. En meta fue el 13º, a 2´18" del trío que se jugó la victoria.

Este se conformó a 25 kms. de meta, cuando Boonen -quien si no- se sentó sobre su sillín para subir el Knokteberg y sólo le pudo seguir Pozzato -maravilloso verle bailar sobre el pavés- y un poco más tarde Iglinsky, raza kazaja, desconocido en las clásicas y que el año pasado hizo un Romandía todoterreno, señal inequívoca de su pureza genética centroasiática. Mientras el Astana de turno -el año pasado un corredor del equipo fue el primero del pelotón en coronar el KappelMuur- no pasaba a los relevos -¿iría su jefe por delante? ¿iría por detrás?- y Pozzato se hacía el remolón, Boonen hizo lo de todos los años: a tutta, os voy a dejar fundidos con mi ritmo y en meta no vais a poder sprintar.

Lástima que el gran belga no cambiase su estrategia. Lo debería haber hecho, porque Pozzato se crece cuando el día es duro -como la maravillosa etapa de Autun que ganó a Freire- y ahí es uno de los mejores llegadores del pelotón. Boonen lanzó el sprint, y a Pozzato le bastó bajar dos coronas para ganarle de una manera justa, pero suficiente. El triunfo tiene parangón con el maravilloso Tour de Flandes que Gianni Bugno, clase a borbotones, primero elegante, ya llegarán las victorias, ganó a Johann Museeuw, Tchmil y Ballerini en 1994: a los mejores flandriens de su generación, incluyendo alguno de los mejores de la historia. En su casa. En su carrera. Ante sus narices. Dejando que me lleven en volandas para ejecutarlos al sprint. Yo disfruté mucho del triunfo de Pozzato, porque es un corredor que me maravilla en la misma medida que repugna a muchos periodistas o ciclistas que no aguantan sus aspectos extradeportivos. Cuando Pozzato está centrado es un placer. Y ahí está su palmarés, conquistado uno por uno de manera inolvidable, aunque su última victoria fuese de febrero de 2008 en una carrera de pueblo.
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En la Flecha de Brabante se formó un grupo de ocho unidades donde todos los grandes equipos -menos el Lotto, cómo no- tenía representante, y todos lo daban por bueno. Colaboraron muy bien prácticamente hasta meta, donde Weggman realizó un sprint muy largo pero inocente: en vez de cerrarse en los últimos metros contra la valla, prefirió seguir recto y dejó un hueco que aprovechó Geslin -poca cosa desde su bronce en Madrid 2005- para obtener una bonita victoria en un sprint emocionante.
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El Criterium Internacional es una carrera que ha perdido todo su prestigio. Aquí están los resultados: la primera etapa llana para Casper, el sector de montaña para Voigt y la crono para Tony Martin. Resultado: Voigt gana por quinta vez esta carrera. El Columbia coloca a cuatro corredores entre los seis primeros de la crono.
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Tras un sprint del desconocido Mitlushenko (Amore e Vita) en la cuarta etapa de Coppi&Bartali, Evans ganó ¡al sprint! la última etapa, batiendo con un golpe de riñones final a Cunego y Visconti, corredores muy rápidos. Es la primera victoria del Silence-Lotto, pero considerando que el australiano compite casi siempre solo, sin equipo, no enjuaga el penoso papel del conjunto rojinegro en lo que va de temporada. La general para Cunego, que ahora irá a País Vasco y después a sus queridas Ardenas, donde ha estado en el podio de las tres grandes carreras.
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La última etapa de Castilla-León llegaba a Valladolid y el corredor local Ricardo Serrano lo intentó con muchas ganas, pero finalmente se resolvió todo al sprint. Ganó Valverde, pero no quería. Intentó regalar la etapa al compañero de equipo y de raza murciana J.J Rojas, pero viendo que el Euskaltel Urtasun se acercaba peligrosamente, no le quedó otro remedio que ganar. En fin: el ciclismo. Siempre son los mismos nombres quienes protagonizan lo más vergonzoso. En el podio Valverde fue agraciado con una espléndida hogaza de pan castellano, que podrá hacer juego con el queso que obtuvo en la París-Camembert del año pasado. No se merece más. El podio final para Leipheimer, Contador y Zabriskie. Eso y una clavícula rota es el espectáculo que ha habido.
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S. Sánchez gana en Llodio ante David de la Fuente. Es la primera victoria del campeón olímpico, y considerando que el año pasado sólo ganó la crono de la Vuelta a Asturias, estamos a la espera de lo que hará en las Ardenas. Por lo menos ya sabemos que se ha recuperado bien del golpe en el vasto interno, ese que le obligó a retirarse en la P-N tras haber subido con los mejores el puerto de Loure.

22 septiembre, 2008

Contador gana la Vuelta en un sprint en Almodóvar del Campo

Ya ven. Todos daban por descontado que Contador iba a machacar en Navacerrada y no fue así. Sin bonificaciones sólo sacaba 31" a su compañero Leipheimer, y esta fue la diferencia que neutralizó el americano. Vale que Contador tenía 67 centésimas de las cronos a su favor, pero hagamos las cuentas detalladamente.

A.C ha ganado dos etapas en línea y ha sido tercero en otras dos, las cuatro de finales en alto. Eso suma 56" (20" x 2 + 8" x 2). Por su parte, Leipheimer ha ganado las dos contrarrelojs, pero estas no tienen bonificación, en un claro agravio comparativo. Así, sólo suma de bonificación 12" de su segundo puesto en Fuentes de Invierno. La diferencia entre ambos antes de la cronoescalada a Navacerrada era de 1´17", a la que hay que descontar las bonificaciones ( 1´17" -(56" -12") = 33"). Considerando que Leipheimer le remontó 31", ¿dónde están los otros dos segundos?.

En la tercera etapa, la previa a la única crono llana de la Vuelta, Contador pasó tercero por el sprint intermedio de Almodóvar del Campo. Intentó ser segundo, pero Marco Marzano, que iba marcando el ritmo del pelotón, se adelantó. O no quiso retrasarse ante lo extraño de ese corredor disputando un sprint intermedio en la tercera etapa. La finalidad era colocarse mejor para el orden de salida de la crono, pero a la postre se ha revelado clave para ganar moralmente la Vuelta a España. Aunque lo de moralmente, hablando de Contador, requiere el uso de pinzas quirúrgicas. Ha ganado la Vuelta por 46". Los 46" (58" -12") obtenidos por bonificación.

Es cierto que las bonificaciones estaban ahí para todos, pero anda que no hemos escuchado veces eso de que desvirtúan la competición. En el Tour de este año desaparecieron completamente, tras haber sido relegadas en los últimos años a la primera semana, que es cuando dan emoción a los sprinters y el baile de maillots. En la Vuelta han resultado decisivas. Gana un Giro viniendo de la playa y una Vuelta gracias a las bonificaciones y ante un gregario. El Tour que ganó fue porque expulsaron al que iba primero. No es para sacar pecho, la verdad. Ni menos para andar desenfundando y repartiendo pistoletazos a diestro y siniestro.

Dos años después, y otros dos Astana en el podio. Cosas de la Vuelta. A pares en el podio. De la raza kazaja hemos pasado -escándalos de hemotransfusión mediante- a que los dos únicos kazajos sean los farolillos rojos del pelotón. Una raza con genes recesivos. Menudo equipo Astana: los dos primeros y los dos últimos. ¡Pero que primeros! Han hecho doblete en dos etapas (Fuentes de Invierno y Navacerrada) y aquí todos aplaudiendo. La última vez que se vio un doblete en etapas de montaña fue el Saunier en Hautacam, y vaya cómo acabó la cosa. Con Bruyneel eso no pasará. Nunca ha pasado.

Difícil papeleta la de Contador. Ahora sólo le queda repetirse. En la crono de Navacerrada se dejó 20" en cinco kms., y eso que era su puerto predilecto. Todos los comentaristas apostaban a que recuperaría los 11" que Leipheimer le había endosado en el llano, porque se basan más en el sentimiento que en la razón. Con Contador todo es así. Que si es un campeón -ya ven como ha ganado sus carreras- o que si es un buen chaval. Fíjense en las caras de las azafatas de la foto ante el enésimo gesto pueril del bravo corredor de Pinto. Especialmente la de la derecha, que mira a su compañera con gesto de "¿pero esto qué es?". Y eso que están acostumbradas a tratar con italianos.

Tercero en el podio Sastre. Desde que a principios de los noventa, cuando el ciclismo cambió de la mano de la medicina, Giovanneti, Chiappucci, Rominger e Induráin enlazasen podios de grandes vueltas en la misma temporada, sólo dos corredores lo habían vuelto a lograr: Pantani en 1998 -primero en el Giro y en el Tour- y Beloki en 2002 -segundo en el Tour y tercero en la Vuelta-. El primero murió de sobredosis a los 34 años, y su vida deportiva está llena de escándalos de dopaje. Del segundo sabemos su implicación en la Operación Puerto y las fichas de cómo preparaba las temporadas. Sastre -junto a Contador, pero este en categoría Pantani como ganador- se une a ese selecto club gracias a su victoria en el Tour y su podio en la Vuelta. Dicen que el ciclismo ha cambiado. Es un dogma de fe.

Cuarto Mosquera, en su segunda participación en una grande con 32 años. Quinto Valverde, que hubiese sido podio de no mediar el descenso del alto del Caracol. Algunos se sorprendieron con su rendimiento en Navacerrada. Estamos hablando de uno de los mejores cronoescaladores del mundo, como demuestra su subida a Monachil 2004 o Hautacam 2005, que se subió a ritmo de crono. La temporada del murciano es inconmensurable, con victoria en la general del ProTour incluída. Sexto J.Rodíguez por 5" sobre Gesink, que debutaba en un gran vuelta con 21 años. Fantástico. Y décimo Bruseghin, en su tercera grande del año (podio en el Giro), con JJ.OO en ambas modalidades y también los Mundiales por partida doble en una semana. 34 años.

La Vuelta es fabulosa. Ningún positivo y ganada en un sprint de Almodóvar del Campo. ¡Viva el ciclismo!.
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El viernes se vivió una bonita etapa con final en Segovia. Kiryienka hizo todo el trabajo a Arroyo, mientras por detrás su equipo fingía que perseguía. Algunos corredores, dándose cuenta del engaño, quisieron saltar pero fue imposible. El talaverano se merecía un triunfo, pero quizás con más honra que este: de un escalador se espera que gane en la montaña, no yendo a rueda de un trotón de la escuela rusa, con su espalda perfecta y su saber hacer en el llano. Y el domingo Breschel realizó un sensacional sprint -cruzando de lado a lado el pelotón, pero bueno- para ganar en el Paseo del Prado. Menuda última semana: el lunes escapado en Ponferrada, el miércoles segundo en Valladolid y por fin la victoria. En la otra grande que había corrido, el Giro 2007, también acabó muy bien la última semana, siendo tercero en una etapa. Un corredor a seguir.
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Voigt gana la Vuelta a Polonia tras una de sus habituales etapas de escapada de primera hora y llegada a meta tres horas después. Cien kms y con puertos: lo lleva haciendo toda la vida. Segundo su compañero de equipo Bak. La raza murciana, representada por Rojas y L.L Sánchez, llegó a alcanzar el liderato en la quinta etapa, para después hundirse en el Voigt-show del día siguiente. Valverde, el representante más eximio de esta especie, obtiene su segundo ProTour tras el de 2006. Ningún medio español se ha hecho eco de la noticia.

15 julio, 2008

Dedicado a Iban Mayo

El titular podría haber sido perfectamente este. Gran parte de los argumentos expuestos son extrapolables: el mismo vencedor; dos de un mismo equipo entrando juntos en una reina de montaña; tres finales en alto disputados, tres victorias para un mismo equipo; unos que van con una marcha de más -Cobo casi se sale en una curva subiendo-, el resto que va con una de menos.

Sin embargo, quiero que mi primer recuerdo vaya a Iban Mayo, positivo por EPO en el pasado Tour con el maillot del Saunier Duval, algo a todas luces injusto. Menos mal que fue un caso aislado y el bravo equipo cántabro, dirigido carismáticamente por Matxín ("joven, pero de viejas costumbres", escribió Arribas) pudo reponerse y tomar la salida en esta vibrante edición del Tour, el más limpio de la Historia. Tan, tan refulgente y blanco nuclear que hay que ponerse las gafas de sol para ver la tele. Como en los funerales.

Se formó un corte de salida donde se colaron rodadores y escaladores. De los primeros, Freire buscando puntos en los sprints y Cancellara en estado de mutación permanente: al final va a resultar cierto eso de que con 30 años quiere luchar por el Tour; de los segundos, gente como Di Gregorio o Fothen. Tras un forcejeo muy intenso, lograron empezar la subida al Tourmalet con 8´30" de ventaja. Bah, se escaparán los escaladores y al hombre-puente del CSC lo devorarán a mitad de subida. Pues no.

A pesar de que Saunier puso un ritmo duro al inicio, con Jufré y Del Nero, la ventaja decreció poquísimo y Di Gregorio coronó el puerto-mito con 6´30". También los rodadores con considerable ventaja. ¿Pararon por detrás? En absoluto. Voigt impuso un ritmo constante que dejó el grupo principal en 17 unidades en el paso por la cumbre. En el camino se habían quedado Valverde, Pereiro, Devolver y Cunego, entre otros. Coronaron con treinta y pocos segundos de desventaja, pero al final del descenso estaba esperando Cancellara.

Entre este corredor y Voigt realizaron un paso del valle (22 kms. hasta el inicio a Hautacam) a velocidad de crucero, con viento de cara. El pobre Di Gregorio apenas si pudo empezar a subir Hautacam en solitario: todo su caudal de minutos devorado. ¿Y los Caisse? Dejaron una imagen patética de Valverde, el supuesto jefe de filas, persiguiendo en el desfiladero, con caras de nerviosismo: empezaron la subida con 2´20" de desventaja sobre los favoritos. En meta la diferencia fue parecida, demostrando que no subió tan mal. Eso sí, todo muy lejos del anunciado y cacareado, en una calurosa tarde toledana, "Terminator en Hautacam". Buen provecho.

En la subida final hubo intentos desde la base del puerto. Unos más consistentes, otros menos. Al final -más bien al principio- se fueron cinco, relativamente poco molestos para la general: F. Schleck, Cobo, Piepoli, Kohl y Efimkin. Nadie esperaba que anduviesen tan rápidos. El luxemburgués casi sucede a su paisano Kirchen -ayer en su lugar natural en la alta montaña-, pero le faltó un segundo, el que dió el liderato a Evans gracias al sprint final de Riccò entre los favoritos. Hubiese sido líder de haber aguantado el ritmo de los dos Saunier, que lo fundieron a falta de dos kms. Estos sacaron 2´17" a los corredores de la general. Decían que el ciclismo había cambiado y que eso se veía en las diferencias en montaña, que ya se volvían a medir en segundos...

Kohl aguantó muy bien y ya es cuarto de la general, mientras que Efimkin, aunque por poco, es el único corredor que ha entrado por delante en las dos etapas de Pirineos. Riccò, Evans, Sastre, Menchov y Vandevelde entraron juntos de la mano, tras una subida de pipa de la paz. El americano merece mención especial: desde el Tour 1998, y salvo la edición 2006, siempre ha habido un yanki en el podio. Este año le toca a este. Y aquí nadie se extraña, es lo más normal del mundo que un gregario esté tercero de la general tras el paso de dos bloques de montaña.

Hace unos días se calificaba a Beltrán como "de la antigua generación". ¿A qué generación pertenece Piepoli? ¿A la generación perdida? Profesional desde 1995, no había ganado ni una etapa de grandes vueltas hasta 2004, cuando ficha por el debutante Saunier. Se impone en una etapa de la Vuelta a Heras y Santi Pérez. Al año siguiente pierde la Volta -siempre la misma carrera- por un problema de aviones, como explicó G. Luque. En 2006 se papa dos etapas en el Giro. El año pasado, etapa y tres segundos puestos -cronoescalada incluída, y por un segundo- en el Giro, además de otra etapa en la Vuelta. ¡Que razón tenía Beltrán! "A mi edad, todavía no descarto una etapa en el Tour" ¡Ni escapada ni leches, atacando a los favoritos y entrando con 2´17" en meta! ¡Viva Iban Mayo!
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Por causas ajenas a mi voluntad, me he visto obligado a suprimir los comentarios durante una temporada. Con el Tour llegan avalanchas de nuevos lectores y, aunque yo me hago responsable de todo lo que escribo, no puedo decir lo mismo de comentarios anónimos. Aunque parezca un tópico, es realmente cierto: más me duele a mí. En serio.

30 mayo, 2008

Hijo de su tiempo

Desde hace un año y medio blogger ofrece la posibilidad de incluir etiquetas de entrada en cada post. Una vez escrita una etiqueta, la recuerda. Que a nadie le sorprenda que, al introducir "Astarloa" haya tenido que teclear todas y cada una de las letras de su apellido. El ciclista vizcaíno lleva desaparecido desde hace mucho tiempo, y ha vuelto a ser noticia de la peor de las maneras: ha sido expulsado del Millram por presentar valores hematológicos irregulares en la salida del Giro, donde abandonó antes de la segunda etapa. Problemas estomacales, dijeron. Y tanto, sobre todo todo los que tenemos que aguantar los aficionados.

Igor Astarloa hizo un día las maletas y se fue de aficionado a Italia: dicen que ganó una carrera e hizo entre los diez primeros en otras treinta. Eran finales de los noventa y se pueden imaginar el panorama de la época. Pasa a profesionales con el Mercatone Uno, un equipo destinado a consagrar a Pantani, y que lograba que fuesen como cohetes corredores como Forconi. El líder está muerto, el lugarteniente Fois es un cadáver reciente, y otro aún más anonimo ha sido cazado hace pocos días con 270 plantas de maría en su casa. Realmente, el Mercatone Uno empieza a ser la versión del siglo XXI de la maldición de la momia. O la maldición del calvo.

En 2001, con 25 años, empieza a lograr sus primeros resultados. Empieza carburar en el Miguel Indurain, pierde la primera etapa de P-V porque se le sale una cala, hace segundo y tercero en otra. Rápido y sube bien, un corredor que nunca ha abundado en España. Como premio a sus sinsabores, gana en Amorebieta, además de 11º en L-B-L y 15º en Amstel. En 2002 cambia a Saeco, y carbura para el verano. Gana el Brixia Tour, y en agosto hace segundo en Hamburgo y San Sebastián, batido por Museeuw y Jalabert. Llega al Lombardía con opciones matemáticas de ganar la Copa del Mundo, pero Bettini lo marca en seco.

En 2003 explota. Gana la Flecha Valona -segundo fue Aitor Osa, que vergüenza-, en lo que es la primera victoria de un nacional en Bélgica, y así quedará para todos los tiempos. Logra buenos puestos por doquier, y llega al Mundial de Hamilton como el segundo espada de la selección. Se cae a falta de dos vueltas y entre Carlos de Andrés y Perico Probenecid cunde el pánico: "¡No, no!, ¡qué grave!". A veces, dándole vueltas, creo que los comentaristas saben perfectamente el estado de forma -ya me entienden- de determinados corredores. No le paso nada, al contrario: ganó el Mundial, y lo hizo de tal manera que, en escala 1-10, sólo puede ser calificado de 9,9: escapado, descolgando a todos en una subida sin sentarse, y bajando en solitario entre las hojas muertas.

En meta diría aquello de que Bettini le había ofrecido un maletín de dinero, para después desdecirse. Pasa a Cofidis con contrato arcoiris, y empieza fuerte, muy fuerte: Mediterráneo, Tirreno, San Remo...hasta que el llamado caso Cofidis estalla y el equipo se retira de las carreras, justo cuando llegaban las clásicas. Nos dijeron que él no tenía nada que ver, y lo creímos: le dejaron salir y fichó por el Lampre, con el que tomó la salida en el Giro. La maldición del campeón del mundo. Sólo ganó una etapa del Brixia con el maillot arcoris. Problemas de dinero y contrato hacen que en 2005 fiche por el Barloworld: empezaba el ProTour y nuestro protagonista elige un equipo de tercera fila, con tal de conservar su patrocinador personal -sí, como Carlos Sainz-. Tiene un auténtico momento Popeye en la Vuelta a Burgos, donde gana una etapa y hace segundo en otras dos, y poco más. En 2006 gana la Milán-Turín y está en el corte bueno de San Remo, y se acabó. Desde entonces, nada de nada. Hasta ayer.

Astarloa es un hijo de su tiempo. En Hamilton, en su momento de más gloria, se subió al podio con otro español, mucho más hábil que el vizcaíno a la hora de sortear su destino y su tiempo, que es el mismo a pesar de la diferencia de edad. Uno se podría cebar en un reportaje aparecido en Bicisport, donde se veía como habían alquilado un local en Ermua para poder estar todos los de la grupetta sin tabaco y sin los malos rollos de un bar, en eso que el País Vasco se llama "la cuadrilla", o en la maldición del campeón del mundo, pero ¿para qué? Con la foto, he querido recordarlo en su momento de mayor gloria, pero en una toma insólita: de espaldas. Como tiene que ser leído el palmarés y la trayectoria de cualquier dopado.
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Numerito de Voigt en el circuito mundialista. Había que dar dos vueltas, y dos que te dio el alemán, doblemente escapado: primero del pelotón, y después de sus compañeros de fuga. 40 kms en solitario, y no le dieron alcance con un grupo con Bettini, Visconti, Nocentini, Bosisio y Bennati, presentando sus credenciales. Otro que también presentó sus galones fue Joaquín Rodríguez, que visto su papelón en F-V y demás citas importantes, a ver si se le quita de la cabeza sus sueños de grandeza. 36 años que tiene el gigante teutón. Vivir para ver. Por cierto, el circuito me pareció ideal para Freire....

Hoy etapa larga de montaña (228 kms) con tres puertos en la parte final: Vivione, Presolana y el inédito Monte Pora. Hará daño, y Riccò ha dicho que atacará. Por norma general, en el ciclismo cuando se anuncian ataques (¡y la alianza italiana! ¡uh, uh!) no pasa nada, y menos teniendo mañana el Gavia-Mortirolo, pero ahí está La 2 que ofrecerá la etapa para toda España a partir de la 16:00, intercalando con Roland Garros. Hoy no hay documental, Fungairiño: hoy vuelve el gran ciclismo para las amas de casa, para ese aficionado que no araña tiempo para buscar una etapa en Internet o para sintonizar emisoras exóticas. En resumen: hoy es un día para hacer aficción, captar nuevos seguidores. Que así sea.
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Ya está en sus kioskos la revista del periodista con apellido de conquistador y el ciclista de una victoria de profesional, que iba a ser jefe de filas en el Giro (ejem). Una maquetación horrible, fotos mal iluminadas, contenidos anticuados (hablan de la Roubaix, mes y medio después de su disputa) y un reportaje final consistente en sacar fotos de los caretos de los ciclistas subiendo Montelupone, Aia y demás cabestradas: un reportaje sadomaso. Indica bien a las claras su concepción del ciclismo. En cambio, de las tasas de testosterona de su socio fundador NI UNA PALABRA. ¡Eso es independencia, qué cojonazos! ¡Y piden 4´10 euros!

31 marzo, 2008

Voigt, el ciclista más previsible

Es una ocasión tan propicia como cualquier otra para poner esta bonita foto. Es Jens Voigt en la última Vuelta a Alemania, subiendo con su cuerpo no precisamente de escalador a una cima glaciar. Ganó la carrera y en la etapa anduvo bien cerquita. Este fin de semana ha ganado el Criterium Internacional por cuarta vez en su carrera, a sus treinta y muchos años.

La primera etapa fue para Ten Dam, que se escapó de inicio, acumuló 17 minutos de ventaja con un yanki y acabó llegando a meta solo, en el enésimo triunfo del Rabobank esta temporada. Vista que esta estrategia triunfa en corredores anónimos, que a nadie extrañe que a Voigt le siga funcionando lo de escaparse de inicio y que no le cojan. Lo volvió a hacer en el sector de montaña del domingo, su especialidad en esta carrera y en el País Vasco. Tres corredores de comparsa, incluyendo el australiano Gerrans que se llevó la etapa, y para el la general. El primero de los favoritos fue el doliente Valverde, tercero en meta, pero a 1´39", bastante tiempo para 100 kms.
El último sector, convertido en una fruslería contra el reloj, certificó lo matemático de Voigt para este tipo de carreras. Llovía de tal manera que se permitió entrar el 43º a 52", visto el colchón de segundos que había conseguido en montaña. Como suele pasar en esta modalidad ciclista cuando llueve para unos y no para todos, el triunfo parcial fue para los absolutamente desconocidos corredores del High Road Boasson Hagen (neoprofesional noruego) y Tony Martin (neoprofesional alemán, a 7"). Corredores como Voigt, por previsibles, hacen aburrido el ciclismo. Sus rivales también, que saben que va a atacar y llevan a corredores en el equipo que no se sacrifican. Y así sigue este deporte, con carreras que van a menos (el pelotón en el Criterium Internacional era de 120 corredores) y ciclistas y equipos (el CSC) que van a más con los años.
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En el E3 Harelbeeke triunfo para otro CSC, por si alguien se le podía pasar por la cabeza otro equipo. Esta vez el peón fue Arvesen, que obtiene su triunfo más prestigioso en profesionales. Cancellara y Boonen estuvieron escapados juntos a falta de 50 kms. para meta, con un Flecha incapaz de aguantar el ritmo. El final fue bastante bonito, con tres grupos muy heterogéneos separados por un suspiro, pero al final el grupo menos glamouroso llegó destacado y el noruego Arvesen supo imponer sus dotes de llegador, las mismas que anticiparon un sprint a Bettini en el último Giro. Sus compañeros Breschel (7º, ganando el sprint a Boonen) y Bak (12º) certificaron que en el CSC anda hasta un cojo.
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En la Flecha de Brabante se vió de todo. Un Chavanel que volvía a ganar, y de manera bastante autoritaria (se va solo a 25 kms. de meta, no pasa del 1´de diferencia, y llega con soltura), un Barredo que, entrando en el Quick Step como sustituto de Steegmans, era el jefe de filas y hasta Bettini le ofrecía su rueda (pinchó y se había caído antes), Freire que no pudo seguir el ritmo de los mejores y Nuyens que vuelve por sus fueros, formando una dupla bastante eficaz con Chavanel. Ojo con el belga para Flandes, este domingo. Por su parte, Gilbert volvía a navegar solo para ser segundo, mientras Flecha se sacó un poderoso sprint para la tercera plaza por delante de Visconti y Willems, ese belga del Liquigas que sirve para todo.
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Para Koldo FdL la última etapa de CyL, que fue muy bonita y animada, con S. Sánchez atacando en el último puerto, Moorenhout intentando romper el sprint (era el único del Rabobank que había permanecido en el anonimato, porque hasta el desaparecido Ardila ha brillado) y Dekker, su compañero de equipo, otra vez segundo. El triunfo final para Contador. Por su parte, en Coppi y Bartali Evans se lleva la general tras aguantar en el pelotón los dos últimos triunfos de Chicchi y Sella. Es curioso que primero y segundo del último Tour, a los que separó un puñado de segundos, estén por carreras menores ganando y de forma autoritaria.

13 abril, 2007

Este es el ciclismo que habeis querido

La propaganda arrecia y conviene no ceder en estas horas aciagas para el ciclismo. Los nombres y los códigos de la Operación Puerto se pavonean con chulería en el pelotón, ante la indiferencia generalizada de los periodistas y algunos aficionados que ven que el mayor mérito de la Vuelta al País Vasco es que llena las cunetas de sus congéneres.

Ayer volvió a ganar Voigt. Se metió en una escapada, cogió minutos y por detrás nadie pudo hacer nada. En las últimas cinco ediciones ha ganado cuatro etapas, y en 2006 fue batido por Voeckler en un desenlace que solo se repetiría una entre mil veces. Siempre escapado. Siempre con la aquiscencia del pelotón, que deja ganar a un corredor de 35 años que da lecciones de moralidad a los de la Operación Puerto cuando gana la Vuelta a Alemania con tres etapas, incluyendo finales en alto y contrarreloj.

Voigt es el mismo corredor que el año pasado regaló la etapa reina del Giro a Gárate, a los pocos días de que se desvelase lo de la sangre congelada, lo de su jefe de filas y los fuertes rumores de que toda la preparación de su equipo estaba supervisada por Eufemiano. Es el mismo equipo de Zabriskie el compañero de piso en Gerona del querido y añorado Landis. Es el mismo equipo donde corría Lombardi, el de las tres grandes y el Mundial con 35 años en 2005. Es el mismo equipo del rejuvenicido Julich de 2005. Es el mismo equipo de Fabián clasicómano Luigi Cancellara. Es el mismo equipo, en definitiva, de Carlos Líder Máximo Sastre, el hombre que pedalea en las tres grandes, pontifica y tiene una ingeniería en potencia, todo al mismo tiempo y sin despeinarse.

Coronó con dos minutos de ventaja el último puerto. Increíble, pero cierto. Es un corredor con abundantes victorias menores y ninguna actuación destacada más allá de su segundo puesto en L-B-L de 2005. Es el ganador más prestigioso que ha tenido este año la otrora prestigiosa vuelta vasca. Yo cuando ví como iba la etapa me puse a hacer otras cosas. Esa película ya la he visto, incluyendo lo de Vicioso sufriendo pero aferrándose a una victoria que va a lograr sin el concurso de un equipo. Lo que hizo Voigt, ¿no lo podía haber hecho alguno de los tres líderes del Saunier? Por cierto, ayer Mayo para casa, en su gesto más característico encima de la bicicleta: bajarse. Igual que el segundo en la general, el sorprendente Tankik. Dolores. Indisposición. ¡Quién lo diría después de su etapa camino de Vitoria!

No acaban aquí los esperpentos. La foto aparece hoy en Diario Vasco. Vemos a dos queridos y antiguos compañeros de Kelme saludándose afectuosamente. En la misma galería y de la mano de Aprea, López, Fraile y Onaindia también vemos a Rubiera saludando al aragonés con tendencia a caerse de morros, pero me pareció mejor ponerlo en compañía de Tino Falla Zaballa, el ejemplo más claro de que el dopaje puede hacer un caballo de carreras a partir de un burro. ¿La propaganda arrecia, decía? Acosa. Hiede. Asfixia. Se habla de "presunta autotransfusión" en un hecho comprobado. O peor aún. Fíjense que noticia. Con total impunidad se da pábulo a Jesús Losa -el de la jeringuilla con EPO a Millar y del Euskaltel a dos metros sobre tierra en 2004-, se habla de controles de sangre y de "segunda oportunidad" a corredores que no hay cumplido ninguna sanción. Control de medicamentos. Estudios de asma en el deporte. Abrirse las venas. "Sangre a la vista", se titula. Y tanta. La que queda por correr, mismamente.
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Domingo de París-Roubaix. Los favoritos han ido ganando su condición con los años, especialmente Ballan, Hoste, Boonen y Cancellara. En el siguiente escalón habría que hablar de la sorpresa Discovery de todos los años, especialmente en este sin Hincapié (¿Gusev?) y quizás algún Rabobank, Leon Van Bon bastante por encima de Flecha y su movimiento pendular. No se en que categoría meter al Liquigas, pero hay un factor a tener en cuenta: Backsted, como se vió en Castilla-León y esta semana en La Sarthe, vuelve a estar a nivel competitivo. Atentos a la locomotora...