Fiel a su cita, el ciclismo español sigue arrojando un positivo de manera regular, algo así como cada mes y medio. Esta vez le ha tocado a Alberto Fernández de la Puebla, un ciclista de 25 años recién cumplidos y que era profesional desde 2005, siempre a las órdenes de Matxín.A este madrileño lo han cazado en un control sorpresa fuera de competición el 15 de octubre: no había acabado la temporada, puesto que en dos días se corría el Lombardía y el corredor del Fuji-Servetto iba con algunas ambiciones, al fin y al cabo estaba protagonizando un buen final de temporada con un noveno puesto en el siempre duro Giro de Emilia -su mejor resultado en dos años- y 40º en el GP Beghelli, ganado por el que había sido su compañero e iba a ser de nuevo su compañero para la próxima temporada, el inefable Fran Ventoso.
El cántabro se había ido al Carmiooro -ha obtenido siete victorias- tras descontar un positivo por Furosemida cuando estaba en el Andalucía-CajaSur. Debió ser el que recomendó a Fernández de la Puebla, pero claro, había que presentar algún resultado: tras ser 24º en Lombardía, el 29 de octubre se anunciaba su fichaje "tras un viaje relámpago a Milán". Y tan relámpago que fue: ocho días después se conocía su positivo por EPO, pero al igual que Kohl o Schumacher, el contrato ya lo había firmado. La ayudita para lograr el fichaje se ha tornado en una sanción de dos años, afrontada de manera realista por el corredor: nada de reconocer el dopaje, sino lo duro de la situación y lo difícil que será volver, puesto que no es famoso. Curioso.
Lo que ya no resulta tan curioso es el enésimo positivo de un Saunier. Ni que tampoco el joven corredor hubiese obtenido, con 23 años, sendas victorias en la etapa del Acebo en la Vuelta a Asturias y en otra de la Bicicleta Vasca poco después, en ese 2007 donde parecía que el equipo amarillo volaba. Ganaron cuatro etapas en el Giro con cuatro corredores diferentes (y otros tres segundos puestos), varias veces haciendo doblete. Así fueron también, fíjense que casualidad, las dos victorias del madrileño: en Asturias ganó por delante de Koldo Gil, y en la general final se invertieron los puestos; y en la B-V ganó por delante de Gómez Marchante, porque todo es maravilloso y casual en el ciclismo.
Ahora podríamos hablar de todos esos corredores de amarillo que han acabado dando positivo, o del mítico Ricardo Serrano, el otro Fuji-Servetto cazado esta temporada: primero con el pasaporte biológico se dijo que era de sus tiempos en Tinkoff, después dio positivo por CERA y nadie dijo ni mú. Sin embargo, esa historia es ya bien conocida. Detengámonos en el otro hombre de la instantánea de hoy, reflejo de otros tiempos y otros lugares. Madrileño como De la Puebla, Gómez Marchante ha durado una temporada en el Cerveló, y también había sido noticia estos días por su fichaje por el Andalucía-CajaSur.
Este corredor estaba desaparecido desde que se comunicó en 2007 que padecía una colitis ulcerosa, el enésimo enfermo en el Saunier de asmáticos, vascos con la testosterona disparada (pero de manera natural, oiga), un diabético y otro con el corazón con taquicardias. A pesar de todo, Matxín lo renovó para 2008 -hizo lo mismo con Cañada, lo que dice algo positivo a favor de este controvertido director, últimamente mucho menos locuaz- y el Pimien le pagó fichando por el Cerveló de Sastre.
Ha competido bien (5º en la Volta, por ejemplo), pero por debajo de lo esperado en un equipo en el que se han salido todos, incluyendo a neoprofesionales o el siempre recordado en este blog Pauwels. Ha protagonizado alguna situación paradójica: el Tour iba en la escapada camino de Le Grand Bornard, silbando, y tuvo la mala suerte de caer y abandonar. En la Vuelta, Íñigo Cuesta le preparó un ataque en una de las primeras etapas de montaña: saltó el de Villarcayo, saltó el madrileño (algo que sólo se planifica cuando hay fuerzas) y después desaparecieron. Acabó el 22º de la general, pero es que Phillip Deignan acabó 9º y ganó una etapa.
Fuera por lo que fuese, el vencedor del País Vasco en 2006 (ganando la crono final, tiene cojones) se va con 29 años a un equipo menor, con lo que eso significa. No hace mucho el lastimoso Arribas lloraba sus penas porque, aunque tengamos a los tres mejores corredores del mundo, falta una clase media y un relevo generacional en el ciclismo español. Bueno, pues estudien estos dos casos, sus edades y su trayectoria y ya me dirán para qué tanto lloriqueo.
***
"Vila vivía con la incertidumbre de saber cómo iba a acogerle el ciclismo profesional después de un positivo y de su sanción. Y la respuesta de momento ha sido satisfactoria". ¡Como para que no lo fuese! No ha revelado el nombre de nadie, fue todo una negligencia y esa testosterona excesiva salió por casualidad; no, mejor: unos minutos más tarde y no hubiese salido, como dijo en su momento. Así no debe extrañar esa "respuesta satisfactoria" del pelotón. Hubiese sido diferente si hubiese dicho algo del Lampre -un equipo que siguió arrojando positivos y que este año ha hecho una campaña penosa- o, directamente, algo útil para la lucha contra la lacra del dopaje. Pero bueno, como no ha pasado, ¡un saludo a Patrick Sinkewitz, que también se lo rifan los grandes equipos!.
***
Un artículo sorprendente, muy cabal y bastante inesperado en la trayectoria de este personaje. Yo estoy totalmente de acuerdo -salvo por la errónea metáfora de los estudios- pero, ¿por qué lo dice ahora? ¡Ay! Eso que llaman las ventanas de oportunidad...o los nichos de mercado...
***
El corredor que dio la primera victoria a la Fundación Euskadi en 1994 (y hasta 1999 la más prestigiosa) se suicida con 39 años.
***
Pues eso, que ya lo dijo todo Gaumont en el juicio del caso Cofidis.
***
Trescientos números no son nada. Y que venga muchos más. Páginas de autobombo por doquier y los habituales momentos de humor involuntario. Alan Pérez, ciclista del Euskaltel, dice que si fuese presidente por un día regularía la inmigración, que está muy descontrolado el asunto, para después aclararnos que vive en un idílico pueblo navarro, de esos de flores en el balcón, mucha piedra, mofletes colorados y mucho vasco de apellido racial, como es el suyo; BLK presenta el Tour y lo hace con ¡una foto suya! nada favorecedora: con los ojos cerrados y dándole al botellín; al Campeonato del Mundo le dedican tanto espacio como a la crono y las otras categorías; una paginita llena de fotos para lo de Vandenbroucke; y ¡hala!, a por el número seiscientos. O mil. Ayer ojeé la revista en el kiosko. Era día 11 de mes y estaban todos los ejemplares. "Un día de estos ni abro el paquete, envio el albarán de devolución el mismo día".


