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09 abril, 2011

Klöden once años después

Quiero patrocinador. Quiero seguir hasta los 40 años
El RadioShack, el equipo creado a imagen y semejanza de Armstrong para que este corredor pudiese acariciar su excéntrico sueño de ganar el Tour con 38´5 años, se queda sin patrocinador este año.

La cadena de electrodomésticos americana entró con el anzuelo del corredor texano, pero tras la fuerte caída de bruces en el pasado Tour, el simpático cowboy acabó dejando el ciclismo a la manera que se merecía: en sordina, en una carrera en Australia, diciendo que había vuelto para luchar contra el cáncer y no por sus miserables ambiciones médicopropagadisticas.

El equipo no rindió muy bien el año pasado: sus mejores victorias fueron la Vuelta al País Vasco con Horner y el Dauphiné con Brajkovic, pero en las grandes vueltas no brillaron. No ya en la Vuelta a España, donde ni siquiera fue invitado -¡un saludo a Guillén!-, es que en el Tour prácticamente ayunaron con una victoria de Paulinho en una escapada y un décimo puesto en la general conseguido por Horner de manera muy sufrida y anónima.

Este año, ante la amenaza seria de quedarse en la calle, han empezado a tope. Ahí tienen la sintomática foto de Andreas Klöden, de momento el mejor corredor del año, que a sus 36 años ha vuelto a ganar la Vuelta al País Vasco ¡once! años después de su primer éxito en el año 2000. El alemán ya fue segundo en París-Niza y ahora suma este gran éxito a su selectísimo palmarés, imponiéndose en una carrera donde fue tercero en la primera etapa y segundo en Arrate, el mismo puesto de la crono final en Zalla.

La etapa no fue excesivamente emocionante, a pesar de que al menos diez corredores salían en un pañuelo de segundos. Tony Martin, que batió a su compatriota en París-Niza, salió de los primeros y marcó un tiempo a todas luces inmejorable. No luchaba por la general, pero ya lo hará en el futuro. Klöden salió el penúltimo y rebajó el tiempo de Martin en el alto de Bezi, pero al parecer el corredor del HTC ha debido volar en el tramo final, porque en meta sacó 9".

Merced a la penosa realización de la ETB no tenemos ninguna imagen del tremendo rodador alemán. En esta última etapa nos han agasajado con el robo del paso del Klöden por el punto intermedio, largas tomas a cámara fija de la meta, y apenas algún enfoque a S. Sánchez, en teoría foco de interés. Un desastre sin paliativos: eso sí, conocemos la geografía de Zalla al dedillo, porque las tomas aéreas del valle no han faltado. Es más: parecía que eran el propósito de la retransmisión.

Al menos si que se ha podido ver a Klöden. Cuando ganó en el año 2000 fue, con merecimiento, el mejor cronoescalador, disciplina en la que también ganó la París-Niza de ese año cuando todavía se disputaba la crono final en el Col d´Eze. Parece que el tiempo no haya pasado porque subía elegantemente los puertos de la crono sin levantarse de la bici, con un pedaleo regular y potente. Será el oficio, será la falta de patrocinador, o los muchos años al servicio del tran-tran de otros líderes, pero es un corredor como pocos.

Al primer rival por la general lo ha enviado a 41": se trata de Gesink, que ha concluido tercero en la general empatado a tiempos con el segundo, Horner. Del holandés se habla escasamente, pero fíjense que es el único del podio que no tiene una edad escandalosamente alta, y que cada año mejora contra el crono. Horner ha hecho 5" más que el corredor del Rabobank, que todavía sigue sin ganar una vuelta de prestigio -el año pasado en Suiza dilapidó su renta en la crono final- pero que tiene muchos, muchos años por delante para hacerlo, los mismos que le permiten sus 24 años.

El cuarto en la general ha sido Beñat Intxausti, uno al que se puede aplicar el mismo discurso. El presente y el futuro del ciclismo vasco y del ciclismo español ha logrado acabar muy cerca de su posición el año pasado (segundo) merced a una crono inesperada y potentísima. Está en la mejor escuela que se puede encontrar en el ciclismo -en cuanto cuidar a los jóvenes- y parece bastante centrado en sus posibilidades. Igual que el año pasado, parece que la mejor noticia de esta Itzulia, además del excelente tiempo, sigue siendo Beñat Intxausti.

Su compañero Tondo ha quedado al mismo tiempo de Klöden, pero un puesto por detrás, mientas que S. Sánchez, tras una crono desastrosa donde parecía que iba pedaleando en el aire (13º en meta) ha caído hasta el sexto puesto. Pasan los años y este corredor sigue con su sueño de ganar la vuelta de su patrocinador, objetivo que le queda muy, muy grande. Eso sí, que los dos últimos ganadores tengan 37 años puede servir de acicate para que la cantinela de "obligación moral de ganar" nos atormente, al menos, otros cuatro años.

Y poco más en esta Itzulia. La carrera está en un bucle de recorridos que adormece al espectador, con una resolución telegrafiada y etapas que se repiten año tras año. La victoria de Klöden, once años despues, quizás sirva para que encuentre un patrocinador, pero desde luego no sirve para enganchar a nuevos aficionados, demasiado cansados de ver determinadas cosas. No se espera que para 2012 los organizadores reciban el mensaje, porque viven de espalda al ciclismo.
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El viernes David López atacó en Bezi para intentar sorprender, pero no fue muy lejos. Sprint en Zalla con Freire que se impone claramente. El director del Lampre Maurizio Piovani reclama ante el jurado internacional que SMS Sánchez ha impulsado a Freire en el sprint, con un empujón por detrás. El jurado considera que la reclamación es adecuada y otorga la etapa a Gavazzi, que el año pasado se impuso en justa lid ante Freire en otra etapa de la misma carrera. El cántabro, visiblemente enfadado, dice que "le he dicho al segundo si no le daba vergüenza subir al podio".

El empujón de SMS Sánchez, que no ha tenido ninguna influencia en el sprint -de hecho, lo hace porque antes ha cerrado a Freire- , es sancionable con el reglamento en la mano. La culpa es del murciano, muy poco habituado a estos trabajos, de la misma manera que Freire está muy poco habituado a que le ayuden. Como hay que extraer una enseñanza de todo esto, a mí me ha gustado ver en este ciclismo de besitos y etapas reinas cogidas de la mano a un corredor que protesta visceralmente -igual que el año pasado con Valverde- por una victoria que considera que es suya, porque cada victoria cuenta y es difícil de obtener. La actitud de Freire, gane -suele sonreir-, pierda -no golpea el manillar- o sea descalificado -se enfada, y mucho- es la que deberían tener siempre todos los ciclistas. En cuanto a Gavazzi, que le de la mitad del premio a Piovani. O a SMS Sánchez.
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Del twitter de Fran Ventoso: "Ehorabuena a Iker Camaño!!por su victoria en Mallorca Buena gente. 1damnificado mas del duo de la falsedad y la maldad Matxin&Mauro." Explicación: Iker Camaño fichó por el Saunier porque era amigo de Iban Mayo. Perdido Iban por el positivazo por EPO en el descanso de Pau 2008 (¡qué ciudad tan importante para el ciclismo español y el sector cárnico!), Camaño se quedó sin valedor y se ha tenido que buscar la vida por su valía como ciclista. Consecuencia: ha acabado en un equipo de mala muerte y corriendo una carrera de mala muerte. En el Saunier coincidió con Ventoso, que no fue renovado para 2008 a pesar de su juventud, progresión y...debieron hacer migas por su cercanía geográfica y por sus vicisitudes laborales. En cuanto a lo de "duo de la falsedad y la maldad Matxin&Mauro", no creo que haga falta explicar nada.
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No se pierdan el comentario nº 10. La foto ya está cambiada. "Con As siempre acertarás".
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Rasmussen, otro cliente de la farmacia de Mantova tan querida por los corredores del noroeste italiano. Eso sí, sólo compró "productos veterinarios, cremas faciales para mi mujer, y vitaminas".

07 abril, 2010

¡Con lo que nos hemos querido!

Esta imagen, de folklóricas a 60 kms/h, corresponde al Giro de 2008, donde Mark Cavendish le regaló la victoria en la meta de Locarno a su lanzador Andre Greipel, hasta entonces un no tan joven (26 años) sprinter alemán, de la categoría de los anónimos.

Basta dar un vistazo a su tabla de la imprescindible cqranking.com para ver el salto que dio entre la temporada 2007 y 2008, coincidiendo con la refundación del T-Mobile (del que ya no se acuerda nadie, aunque el HTC-Columbia sea su sucesor directo), la llegada de Zabel para asesorar en los sprints y la gestión americana del equipo, que cierra las temporadas con cifras de victorias más propias de un régimen comunista que de un equipo de ciclistas.

A esto ha contribuido mucho este nuevo Greipel, apodado Hulk por su marcada musculatura: en las dos últimas temporadas ha acumulado 30 victorias, incluyendo cuatro etapas en la última Vuelta. Este año lleva seis victorias y un buen disgusto: no le seleccionaron para Sanremo y se descolgó con unas declaraciones en las que afirmaba no comprender porque si había ido Cavendish, vigente campeón, compañero y que le regaló su primera victoria destacada.

Al inglés no le han sentado nada bien estas comprensibles declaraciones, y ha añadido una nueva muesca en su ya largo palmarés de palabras gruesas, chulería y prepotencia, de las que anda sobrado. No es para menos en un chaval que en 2008 adelantó a Cipollini en la crono de California pedaleando con una sola pierna -tu eres el pasado y yo soy el futuro- o que, más recientemente y sin venir a cuento, dijo que cuando volviese a coincidir con Riccò en el pelotón ni lo saludaría del asco que le da.

En una entrevista al The Guardian ha traspasado las barreras que tiene un deporte como el ciclismo, donde a pesar de todos sus males siempre ha primado un fair-play (en los aficionados y en los deportistas) muy elogiable, por lo menos hasta esta entrevista, que no tiene precedentes. Un resumen: Cavendish ha puesto a parir a Greipel, ha puesto a su equipo entre la espada y la pared (lo tendrían que sancionar) y ha demostrado lo que ya todos sabíamos, que no es más que un hooligang, condición que une a todos los ingleses en cuanto les quitas su ligera pátina de civilización e imperio.

"Nunca volveré a correr una carrera con Greipel", "no me da ningún problema porque soy mejor corredor que él" o "incluso en baja forma soy mejor corredor" no dan lugar a ninguna duda y deja claro que, salvo que el equipo meta en vereda a Cavendish, Greipel no irá al Tour de Francia, porque lo que está claro es que no van a renunciar al inglés, que el año pasado ganó ¡seis! etapas en la carrera y perdió el maillot verde.

Al parecer, todo viene de los comentarios de Greipel sobre su no alineación en la Sanremo: "Me disgustaron bastante sus comentarios, si cree que hubiese podido ganar, que lo diga antes de la carrera, no mirando las clasificaciones". Lo que se le olvida al inglés es que si lo hubiese dicho antes de la carrera hubiese dado comidilla a los periodistas y desestabilizado al equipo, pero dudo mucho que lo haya pensado. En cuanto a su lamentable estado de forma, lo niega: "no fue por esto por lo que no gané, sino por mala suerte. El año pasado gané porque fui astuto, este año también podría haberlo hecho. Greipel jamás ganará una gran carrera". El inglés se cayó dos veces en carrera, pero también se debería haber callado la última frase, que a todas luces sobra.

Lo mejor viene al final: "Si sólo quisiese ganar carreras sin más no correría siempre carreras ProTour (...) si quisiese obtener pequeñas victorias de mierda, entonces correría pequeñas carreras de mierda". Aunque no cita a Greipel, es evidente la alusión al palmarés del alemán: no sólo le dice que nunca obtendrá una gran victoria, es que encima le dice que las que tiene son una mierda. Y es un compañero de equipo. Si todavía queda algo de cordura en el Columbia, que ha construido un equipo sólo para los sprints, deberían sancionar a Cavendish. Y también llevar a Greipel al Tour. Ganaríamos todos.
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En la etapa de País Vasco el pelotón jugó con la escapada del día y la neutralizó a sólo tres kms. de meta. Normal, porque en la misma iban locomotoras como Egoi y Albasini. El Rabobank, el Sky y el RadioShack (¿?) colaboraron en tumbar abajo la fuga. La llegada, muy revirada y con curvas en el último km., descolocó a Freire que volvió a terminar segundo, esta vez por detrás de Gavazzi. Este corredor entró el año pasado a última hora en el equipo Lampre del Giro y desde entonces ha ido progresando con este colofón. Ya había sido tercero ayer. Al menos el cántabro tiene el magro consuelo de ponerse líder por los 2" que los jueces picaron en meta.
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En el GP L´Escaut (por el río Escalda), que también ha cambiado de fecha este año, no hubo sorpresas y se llegó al sprint. En la escapada del día iba el australiano Hayman, toda una vida en el Rabobank y ya ven, es pasarse al Sky y descubrir una nueva vida...este mismo equipo preparó el sprint como si fuesen el GB-MG y ahí que salió Boonen, a tropecientos metros de meta con una rabia incomprensible. A 150 metros se plantó y la carrera fue para Farrar por una bicicleta sobre McEwen, ambos domiciliados en Bélgica.
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En La Sarthe etapa de doble sector: por la mañana sprint para Ravard del Ag2R y por la tarde crono para Tiago Machado. Eran sólo 6´8 kms., pero este chaval portugués promete: sube, anda bien contra el reloj (hoy ha batido a L.L Sánchez) y le gusta atacar.
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El Androni envía a todas sus figuras un par de semanas a Sierra Nevada. A ver si cuando bajen para las citas de las Ardenas no tienen problemas gástricos, como el año pasado el pobre Rebellin...
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¡Pues no habrá sido por el pobre S. Sánchez!
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¿A quien sorprende esto? Y, como es tradicional en la región, pidiendo dinero público. Para que después ganen la carrera gente como Sevilla, Koldo Gil, Vicioso o Mancebo, como en los últimos cuatro años.
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Interesante entrevista a Freire, que habla con la claridad que le caracteriza. Lo más curioso es cuando dice que en la Sanremo en la que se vio más potente fue la que ganó Cipollini, en 2002. Acabó quinto (no cuarto) superado por corredores como Fred Rodríguez, Markus Zberg y Jo Planckaert, de conocida trayectoria de éxitos sin fin. Al menos justo por detrás quedó Thomas Konecny, un checo que prometía mucho y se quedó en poca cosa. Curiosa su trayectoria.