La escapada se formó de inicio con siete corredores muy interesantes como Voigt, Gárate, Moreau, Uran, Haussler, Rubén Pérez y Chavanel. Al pelotón no le pareció bien y no aflojó su presa hasta que los últimos tres se quedaron en solitario. A partir de ahí era cuestión de tiempo ver donde la iba a montar la fiera de Haussler, un corredor que viene de la cuadra de Gerolsteiner (compañero de Rebellin, Hondo, De Bonis, Molletta, Schumacher o Kohl) y que hasta el pasado mes de enero había llevado una existencia profesional sin apuntes de lo que es: un auténtico hombre-orquesta.
No le había bastado con mutar de sprinter a clasicómano -donde da igual Sanremo que Flandes- es que ayer demostró que la Lieja también está a su alcance. En una etapa de media montaña subió como un escalador un primera duro-duro y un segunda a plato. Irónicamente dijo en meta que sólo se vió ganador en el último km, a pesar de haber fundido a sus dos compañeros de escapada y sacar al segundo de la etapa 4´ y al pelotón 7´. El dúo cómico que padecemos en TVE dijo cuando subía el último puerto que parecía que estaba aflojando, para poco después comprobar que iba con el 17 metido: iba a tope. Durante cinco horas, bajo el aguacero. Algo más que una exhibición.
Este corredor, del que veremos su trayectoria futura, entró en meta llorando como una folkclórica. No se podía esperar menos: una actitud rara vez vista en el ciclismo profesional, pero concordante con el perfil que Haussler ofrece como ciclista, igualmente extraño y multiherramienta. Viendo el reparto salomónico del Cerveló entre Hushovd y Sastre, todo apuntaba a que Haussler estaba en el grupo del corredor noruego, pero tras lo visto ayer puede servir perfectamente para las aspiraciones de Líder Máximo, sean cuales sean estas en el Tour. Lo último que profirió es que le daba igual el podio.
El interés en el pelotón se centró, aparte del pajarón antológico de Chavanel, en los escarceos del Euskaltel para defender el maillot de la montaña. Al menos esta lucha inútil sirvió para que Amets Txurruca, el ciclista más combativo del Tour 2007, fuese segundo en la etapa. Durante el transcurso de la misma se supo el positivo por CERA de su compañero Landaluze, pero el duo cómico pagado con dinero público no dijo nada durante la retransmisión. Landaluze se aplicó en los últimos años a intentar cazar una etapa del Tour: estuvo en llegada a Pau de 2006, en la de Le Grand Bornard en 2007, en 2008 también por ahí. Ha reconocido su uso de la EPO de tercera generación y el equipo se ha desvinculado del caso, como es consuetudinario. Ya no lo habían llevado al Tour, y eso si que es lo habitual en estos casos.
Hoy, con la inocente fórmula de "como ya sabrán", el duo cómico De Andres-Delgado sacó el tema de la CERA de Landaluze y Serrano, ya identificado por el pasaporte biológico. Leyeron el espediente, hicieron los exvotos normales y ¡hala!, para delante. Ni una reflexión sobre que el 100% de los recién cazados por la UCI son españoles, un éxito que se venía rondando desde el pasado Tour, ni sobre que estos positivos se conocen durante el Tour pero son de otras carreras, concretamente Dauphinè para el vasco y Suiza para el castellano, carrera donde acabó el último. Era mucho más importante pasar a contar los chistes y pasar las preguntas de Feis Buk, sobre temas tan interesantes como ¿qué fue de Abdujaparov?.
En cuanto a la etapa, escapada de 12 corredores incluyendo gente tan hábil y rápida como Ivanov, Bennati, Hincapie y Ciolek. El americano de origen colombiano, un clásico del Tour, llegó a ser maillot amarillo virtual. Hubiese sido perfecto: el único de la cuadra del Discovery que no ha querido volver a la estructura renacida se pone de maillot amarillo a punto de la tercera semana. Y no lo hizo por 5", Cavendish entró marcando el tiempo del pelotón a ritmo lento y mirando al marcador para ver si les salía la jugada perfecta. Menos mal que el Ag2R quisó llevar a Nocentini a su ¡octavo! día consecutivo de amarillo y la situación, dentro del bochorno, se mantuvo como estaba. Que el italiano ya lleve más días de amarillo que Gimondi o Pantani, los dos únicos compatriotas que han ganado el Tour en los últimos 50 años, refleja las lagunas del ciclismo de su país.
A Ivanov le bastó un único ataque a 10 kms. de meta para llegar en solitario. No sabemos si esta vez, como hizo antes de su victoria en la Amstel Gold Race, se fue a Tenerife. Tampoco sabemos si el corredor excluído del Tour 2000 por superar la tasa de hematocrito recibirá las felicitaciones de sus compañeros Pfannberger y Toni Colom. Por desconocer, desconocemos hasta la cara de tonto que tendrá Proudhomme por este basura de edición del Tour, que se plasma en cada una de las etapas: hoy ha sido tercero con gran despliegue de medios Roulston, otro más de la chistera mágica del Cervelò, un corredor que jamás ha hecho nada, pero que como vimos en el Giro con sus compañeros, tiene el potencial de brillar a partir de la tercera semana. La que nos espera y que ojalá pase pronto.
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Felicidades a D. Federico Martín Bahamontes en el 50º aniversario de su victoria.
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Se quejaba amargamente Oscar Freire que, cuando ganó su primera Sanremo en 2004, los medios parecían más interesados en lo que estaba contando un loco, refiriéndose a Manzano. El tricampeón del mundo no se daba cuenta que ninguna de sus victorias tiene ninguna importancia porque no gana el Tour, lo único que interesa. Ayer, tras recibir un perdigonazo en plena etapa y acaparar más espacio en informativos que en cualquiera de sus Mundiales ganados, quizás el gran campeón cántabro pueda completar la fórmula que rige el interés deportivo en este país.
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Otro que se cae y se rompe la muñeca el mismo día de Leipheimer.Se quejaba amargamente Oscar Freire que, cuando ganó su primera Sanremo en 2004, los medios parecían más interesados en lo que estaba contando un loco, refiriéndose a Manzano. El tricampeón del mundo no se daba cuenta que ninguna de sus victorias tiene ninguna importancia porque no gana el Tour, lo único que interesa. Ayer, tras recibir un perdigonazo en plena etapa y acaparar más espacio en informativos que en cualquiera de sus Mundiales ganados, quizás el gran campeón cántabro pueda completar la fórmula que rige el interés deportivo en este país.
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Cosas de Italia: Basso adorado -y el encantado- y claro, hasta la resistencia de los materiales se resiente.***
En la potente Vuelta a Madrid, la crono de la Casa de Campo para Hector Guerra, otro corredor polivalente y que se encuentra encantado de la vida -no como otros- en Portugal haciendo pequeñas incursiones en el calendario nacional. En la etapa del sábado, victoria para Ventoso, que se encontraba encantado de la vida en las grandes citas del calendario y que ahora, por méritos propios, corre este tipo de carreras.
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Ayer una pregunta de Feis Buk a Probenecid sobre si este es el peor Tour de la historia. Noooo, qué va, seguro que los hay peores. Pues sí, mismamente el de 1988: cuatro etapas para Van Poppel, el ganador da positivo, el segundo es un holandés -nunca han vuelto a acercarse al podio-, el tercero un colombiano -la primera y única vez que lo lograron-, no corrió ningún ganador de la carrera, no corrió ningún rival generacional del ganador, la contrarreloj final la ganó un corredor de Almería que no volvió a hacer nada, el propio ganador, a pesar de ser escalador, ganó otra crono. Le metió 7´ al segundo en París. Sí, desde luego este no es el peor Tour de la historia.
En la Bicisport de este mes (pág. 130) nos dicen que Ivanov no celebró con sus compañeros la victoria en la Amstel: se fue para su casa, porque vive en Diest, a unos 70 kms. del hotel donde se alojaba el Katusha, en Herstal. Como el ruso no está, entrevistan al día siguiente a Mazzanti (jefe de filas en este Giro, de momento haciendo turismo): "compartimos habitación y la noche pasada me miró y dijo: mañana iré fuerte. No se si gano, pero voy a ir muy fuerte". Explicando como no aguantó la rueda a Devolder en Flandes, Mazzanti se suelta y empieza a explicar "después de la carrera se fue con su familia al Teide para entrenarse en altura. Me dijo que había trabajado intensamente, especialmente en fuerza y explosividad. El miércoles volvió al nivel del mar y el domingo ha ganado la Amstel. Digamos que ha aprovechado magníficamente la condición que tienes nada más bajar de la montaña y parece que tengas el doble de fuerzas".