Es una decisión inaudita. La UCI ya había comunicado la sanción al propio corredor el 9 de abril (sólo 27 días después del control) y su propio equipo lo había expulsado el 22 de abril. De la Federación Española de Ciclismo no se ha sabido nada, salvo la habitual ceremonia de confusión. Este organismo ha sufrido en los últimos tiempos una renovación a golpe de urna que nos han vendido como un giro en la tradicional costumbre nacional de tratar el flagelo del dopaje, pero ya ven para lo que ha servido: para que sea la propia UCI, en una decisión sin precedentes, la que tenga que anunciar en su web la sanción al ciclista.
El caso de Redondo es paradigmático. Joven Liberty, debutó con 20 años en 2006 para ver como su equipo desaparecía por la fruslería de la Operación Puerto, donde sólo dos coetáneos -y porque eran de Italia y Australia- se vieron salpicados. Para todos los jóvenes españoles imperó la consigna de "la generación perdida": nos cargamos a la nueva hornada de campeones si no hacemos la vista gorda y empezamos a extender bulas absolutorias. Y bueno, mira que no han venido éxitos de estos jóvenes cachorros de Saiz, que se debe revolver cada vez que ve hasta donde han llegado. Sería más interesante saber que opina del caso de Redondo, un auténtico muñeco roto de manual.
Por esos problemas de plantilla que supone que la mitad de tus corredores estuviesen fehacientemente en la Operación Puerto, el Astana 1.0 tuvo que alinear a Redondo en la Vuelta 2006, donde brilló en la etapa de la imagen. Al año siguiente fue expulsado del equipo a finales de agosto, sin más explicaciones, y tras realizar un Dauphiné estrastosférico, una prueba en la que su equipo ganó cuatro etapas, dos de ellas con Vinokourov y dos dobletes: uno anunciaba más dobletes de otro tipo, y otro sigue siendo un escándalo. Ficha por el Andalucía-Caja Sur, en lo que supone un retroceso a su fulgurante carrera, no logra hacer nada y se queda fuera del equipo para la Vuelta, vaya usted a saber por qué. A última hora consigue la renovación por el equipo: "Aunque los responsables del equipo andaluz habían anunciado que no le renovarían por haber rendido esta campaña por debajo de lo esperado, han decidido darle una nueva oportunidad al tratarse de un corredor joven, sólo 23 años, y de contrastada calidad". Les ha pagado con un positivo.
Será de la nueva generación, pero su trayectoria indica prácticas muy antiguas y conocidas. Podría volver al ciclismo con 26 años, y demostrar una vez más su "contrastada calidad". De momento, se contentará con ver a sus ex-compañeros de equipo y de generación triunfar en las grandes citas del ciclismo mientras él, encadenado por las leyes de la omertá de la familia ciclista, preferirá el silencio en vez de tirar de la manta y ser, por un vez en su vida, Liberty.
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Victoria final para Kreuziger en Romandía. El ciclista checo, formado precisamente en Suiza, suma su segunda vuelta de prestigio tras la Vuelta a Suiza del año pasado. Dice que va al Tour a ayudar a Nibali, un corredor que no ha demostrado ni un tercio de la mitad de lo ya conseguido por el checo. La CRE fue para el Columbia con 10" sobre el Caisse, lo que auguraba un buen rendimiento de Valverde para el día siguiente, el más duro. No fue así: Kreuziger se fue en el último puerto y sólo le pudieron alcanzar en la bajada el estonio Taaramae, Karpets (Katusha, pero no va al Giro y será el líder en el Tour: atención), y el extrañísimo sueco Kessiakoff, otro conejo de la chistera de Matxín, más cerca de los 30 que de otra cosa y que ya destacó en P-V. Kreuziger los volvió a dejar en la subida a meta, ganó la etapa y la general se quedó en ese orden.
La etapa final en Ginebra fue para Oscar Freire, que esta vez no fue lanzado por su rival Valverde (cuarto final, sin brillo), como en la extraña e inexplicable etapa de La Chaux de Fonds (gracias a nickP.Trinitario). Los damnificados esta vez fueron el Garmin Tyler Farrar, que se descalabró en la Sanremo y volvía a la competición en esta carrera, Koldo FdL y Gilbert, muy activo todos los días. Es de los pocos que va a enlazar su estado de forma con el Giro, donde veremos de todos los colores.
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En la Vuelta a Asturias todo se decidió en la subida al Acebo, nada que ver con el puerto de la sentada en la pasada Vuelta a España. Mancebo realizó una etapa descorazonadora para el ciclismo, y sacó diferencias exuberantes. El Rock and Racing se lleva tres etapas y la general, pero no el corazón de la carrera, que ya fue entregado en el momento en que se invitó a este equipo. Al difunto organizador de la prueba, siempre presente y gran defensor del ciclismo sin indagar en cómo se consigue, le hubiese encantado. Para postre, la etapa final en Oviedo fue para Ángel Vicioso. Sigan la serie: etapas para Sevilla, Mancebo y VCS. En la subida al Naranco del día siguiente siguen sin tener siquiera un homenaje o recuerdo o mención o detalle con Alessio Galetti: el mejor homenaje está en la carretera, donde siguen los de siempre. Nunca se fueron. Incluso nos dicen que ya han recibido suficiente sanción. Los aficionados, sin embargo, padecemos un tormento sin fin.
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Sorpresa: el duro GP de Larciano para el desconocido Callegarin del no menos desconocido equipo Centri della Calzatura, de cuarta regional. No se lo creía. Ha ganado a varios corredores con forma del Giro, al sprint y con buenas artes. O estamos ante un fenómeno o ante el enésimo ejemplo de dos velocidades en el ciclismo. El GP de Toscana para Petacchi.
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El GP de Frankfurt, que ha cambiado de nombre, para un merecidísimo Weggman. El bravo ciclista alemán, uno de los pocos Gerolsteiner al que nunca se le ha visto realizar machadas pero si muchos ataques sin éxito y con mucha entrega, se impuso a Kroon (ya ganador dos veces de la prueba) y a Knees, un ciclista muy interesante que ha mejorado mucho este año.
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Y tiene toda la razón, no se puede alargar más. Ya canta mucho.
