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| Puertos encadenados |
En una imaginaria clasificación de los mejores puertos del ciclismo nunca faltaría el Tourmalet. Alguno incluso lo colocaría en primer lugar: el primer puerto salvaje subido en competición, escenario de múltiples batallas, su famosa última rampa y muchas otras características. A mí particularmente me gusta más el Galibier, del que en esta edición tendremos dos tazas, como con el café: una siempre sobra.
Sin embargo, el Tourmalet ha sido injustamente menospreciado en la última década del Tour: cuando no lo ponían muy lejos de meta porque el organizador quería llegar a Pau, lo ponían como final de etapa, como el experimento-rana del año pasado. El Tourmalet, igual que el Galibier, es un puerto de paso, y hace mucho más daño cuando su bajada se encadena con la subida inmediata a otro puerto.
En 2008 casi lo logran. En uno de los días de mayor exhibición hematológica que se recuerdan, se subió el Tourmalet a ritmo (de las mejores subidas que recuerdo), para después hacer un paso de valle inolvidable con Cancellara imperial, rematado con una subida a Hautacam que lanzó una poderosa maldición. No fue hace tanto: tres ediciones, pero sólo queda compitiendo uno de los protagonistas de aquel día. Y no es una cuestión de edad, no.
Pero hubo valle. Salió bien, de acuerdo, pero por lo general suele matar una buena subida al Tourmalet, el puerto que sólo se puede subir asfixiado y que tiene un descenso que no deja recuperar. Por eso es tan importante que los organizadores hayan encadenado el descenso con lo que tiene que ser siempre la continuidad natural del Tourmalet: Luz-Ardiden.
No hay nada de masoquismo ni disfrute del sufrimiento ajeno en el uso de palabras como "asfixia", "no poder recuperar" y "encadenado". El ciclismo es un deporte de resistencia (bien por los 209 kms.) y los organizadores siempre tienen que tenerlo en cuenta a la hora de diseñar el recorrido. Estas son las etapas que hacen grande el ciclismo, sin necesidad de innovar: muy mal estábamos yendo si estamos aquí celebrando que una etapa proponga Tourmalet-Luz Ardiden, pero estos son los tiempos que nos han tocado vivir.
El propio final en Luz-Ardiden no se proponía desde ¡2003!, cuando ganó Armstrong después del famoso episodio de la caída. Fue la edición en la que el corredor de Austin (Texas) estuvo más cerca de morder el polvo, aunque es cierto que jamás cedió el liderato. Han pasado ocho años, demasiado tiempo para un puerto que tiene que formar siempre binomio con el Tourmalet.
Y encima 20 años después de uno de los mitos fundacionales del deporte español contemporáneo: el primer día que el gran Miguel Induráin cogió el maillot amarillo tras un ataque bajando el Tourmalet, suficientemente recordado en los días previos a este Tour. Como tiene que ser. La parte final de la etapa es muy parecida -el final fue en Val Louron y hubo mucho valle, 232 kms.-, aunque está por ver que uno de los corredores que triunfe hoy entre en meta con un gesto de aspaviento (mejor en todo caso que una pistola), porque si recordamos es para recordarlo todo.
El favorito número uno es Contador, por mucho que gimotee con su rodilla, su ronquera, su obstrucción nasal o su ceja superpoblada, porque de todo tiene quejas este desdichado. ¿De qué se queja si no debería estar corriendo? Es el favorito porque siempre gana en alto (o queda segundo o tercero, como en el pasado Giro), porque el día del Etna en mayo -también la primera etapa de montaña- destrozó a sus rivales como pocas veces se ha visto -y atacando muy lejos de meta-, y porque es Contador: el de lavar el lactato muy bien, el del acuerdo secreto con la UCI para que no transcendiese lo del clembuterol, el de Manolo Saiz. A.C. Dicen que ganaría igualmente porque es el mejor, un superdotado y un corredor de los que marcan época. Si, pero también es eso otro. Porque si recordamos, es para recordar todo.
Signo de los tiempos, no deja de ser significativo que en la etapa de ayer los cuatro mejores escaladores de su equipo (C.A Sorensen, Navarro, parches de calor y Vandborg) entrasen a 5´46" del pelotón. Es un práctica discutible que ya se empleó en el pasado Tour, al parecer ideada por Martinelli, que la había experimentado con Pantani y su banda de Forconi y Marco Velo. Extraña que también la emplee Riis, pero debe ser que Contador -o el médico- manda más que el danés que parece que manda todo.
No faltará quien interprete este descanso que se toman los mejores gregarios del campeón como una muestra de que no está muy bien y que va a necesitar a su equipo para afrontar las duras rampas de hoy. Claro. La pena es que no se lo cree nadie: todos los directores apuntan a que hoy será el día de Contador, como que hasta el propio interesado empieza a decir que se encuentra "muy bien"...
Veremos. A ver si hay algo de inteligencia táctica y el resto de aspirantes intenta no llegar a las rampas más duras junto a Contador. Difícil que pase. Pero bueno, siempre quedará el Tourmalet, una ascensión que promete -si el tiempo meteorológico lo respeta- ser histórica y el recuerdo de otros tiempos, esos a los que los aficionados al ciclismo nos tenemos que aferrar. Feliz aniversario, Don Miguel. Feliz regreso, Tourmalet-Luz Ardiden.
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En las dos etapas anteriores sendos sprints masivos. El primer día tras el descanso, Greipel consiguió batir a Cavendish en una carrera de prestigio. Fue por poquito y gracias a que Gilbert montó un numerito en la cota de 4ª categoría a 12 kms. de meta que dejó desfondando al HTC, pero bueno, para eso el ciclismo es un deporte de equipo. El valón había dicho que, tras el abandono de Van den Broeck, en este Tour el Lotto tenía como objetivo "ganar una etapa con Greipel, ganar yo el maillot verde y probarme en la montaña". Lo primero ya está, lo segundo está en camino y lo tercero...realmente, es uno de los alicientes del Tour. A mí cada vez me recuerda más a Vandenbroucke. Ayer triunfo para Cavendish (y van tres) sobre Greipel, con Farrar tercero.
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Al parecer, Wiggins vendrá a la Vuelta como preparación para su asalto al Mundial CRI. Prefiere venir a España a disputar la Vuelta a Gran Bretaña, lo que es elogiable sin paliativos.
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Holczer, el manager del Gerolsteiner que nunca supo nada y que llegó a denunciar a Schumacher, vuelve a su oficio: profesor.
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Carabias, que tiene la cabeza llena de pit-stops, chicanes y safety-cars, perpetra esta elegía de Nicolás Terrados, donde brilla esta dignísima frase para un periodista que en su día publicó cosillas sobre la Operación Puerto: " (El ONCE) nunca dio un positivo con él. Y así fue". Hombre, como tampoco dieron positivo Ullrich, Basso, Mancebo, Valverde...Que Zülle dijese a los gendarmes franceses el tipo de prácticas médicas que se ejecutaban en la ONCE no tiene ningún valor para Carabias, tampoco que hasta el año 2000 no se introdujeran controles sobre la EPO: no se controla, no hay positivos. ¡Felicidades por este ejercicio de periodismo! ¡Valiente miseria profesional! ¡Y ahora, a ver el G.P de Laguna Seca, como tu profesión!
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Buena crónica de uno de los momentos clave de la mitología creada en torno al Euskaltel.
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¡Pero serán ilusos! Para que te den ese premio folklórico necesitas tener varias cosas que no tiene Freire, o participar en otro deporte. Si fuese por méritos contraídos, se lo darían sin dudarlo, pero como se da por los valores crematísticos y de papel cuché, así estamos. Insisto: no hay ningún deportista español que sea tres veces campeón del mundo en un deporte de masas.
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Un clásico ejemplo de propaganda, puesto que a ese "pueblo" se le preguntó hace un mes y poco en las elecciones municipales, donde el asunto no aparecía el programa. Redacta una becaria analfebeta y muy ilusionada, por eso se inventa la noticia. #noMadrid2020
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Probenecid dijo en la retransmisión de ayer que "el casco no protege nada en caso de atropello". Sin comentarios.




