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14 julio, 2011

Hoy es San Tourmalet

Puertos encadenados
Día de toma de la Bastilla, primer día de alta montaña en el Tour, la etapa más larga que queda en carrera (209 kms., casi 20 más que la siguiente), décimosegundo día de competición y una característica por encima de cualquier otra: se sube el Tourmalet como Dios manda (y aquí Dios es la tradición del ciclismo, que para algo el nuestro es el deporte que más venera la tradición).

En una imaginaria clasificación de los mejores puertos del ciclismo nunca faltaría el Tourmalet. Alguno incluso lo colocaría en primer lugar: el primer puerto salvaje subido en competición, escenario de múltiples batallas, su famosa última rampa y muchas otras características. A mí particularmente me gusta más el Galibier, del que en esta edición tendremos dos tazas, como con el café: una siempre sobra.

Sin embargo, el Tourmalet ha sido injustamente menospreciado en la última década del Tour: cuando no lo ponían muy lejos de meta porque el organizador quería llegar a Pau, lo ponían como final de etapa, como el experimento-rana del año pasado. El Tourmalet, igual que el Galibier, es un puerto de paso, y hace mucho más daño cuando su bajada se encadena con la subida inmediata a otro puerto.

En 2008 casi lo logran. En uno de los días de mayor exhibición hematológica que se recuerdan, se subió el Tourmalet a ritmo (de las mejores subidas que recuerdo), para después hacer un paso de valle inolvidable con Cancellara imperial, rematado con una subida a Hautacam que lanzó una poderosa maldición. No fue hace tanto: tres ediciones, pero sólo queda compitiendo uno de los protagonistas de aquel día. Y no es una cuestión de edad, no.

Pero hubo valle. Salió bien, de acuerdo, pero por lo general suele matar una buena subida al Tourmalet, el puerto que sólo se puede subir asfixiado y que tiene un descenso que no deja recuperar. Por eso es tan importante que los organizadores hayan encadenado el descenso con lo que tiene que ser siempre la continuidad natural del Tourmalet: Luz-Ardiden.

No hay nada de masoquismo ni disfrute del sufrimiento ajeno en el uso de palabras como "asfixia", "no poder recuperar" y "encadenado". El ciclismo es un deporte de resistencia (bien por los 209 kms.) y los organizadores siempre tienen que tenerlo en cuenta a la hora de diseñar el recorrido. Estas son las etapas que hacen grande el ciclismo, sin necesidad de innovar: muy mal estábamos yendo si estamos aquí celebrando que una etapa proponga Tourmalet-Luz Ardiden, pero estos son los tiempos que nos han tocado vivir.

El propio final en Luz-Ardiden no se proponía desde ¡2003!, cuando ganó Armstrong después del famoso episodio de la caída. Fue la edición en la que el corredor de Austin (Texas) estuvo más cerca de morder el polvo, aunque es cierto que jamás cedió el liderato. Han pasado ocho años, demasiado tiempo para un puerto que tiene que formar siempre binomio con el Tourmalet.

Y encima 20 años después de uno de los mitos fundacionales del deporte español contemporáneo: el primer día que el gran Miguel Induráin cogió el maillot amarillo tras un ataque bajando el Tourmalet, suficientemente recordado en los días previos a este Tour. Como tiene que ser. La parte final de la etapa es muy parecida -el final fue en Val Louron y hubo mucho valle, 232 kms.-, aunque está por ver que uno de los corredores que triunfe hoy entre en meta con un gesto de aspaviento (mejor en todo caso que una pistola),  porque si recordamos es para recordarlo todo.

El favorito número uno es Contador, por mucho que gimotee con su rodilla, su ronquera, su obstrucción nasal o su ceja superpoblada, porque de todo tiene quejas este desdichado. ¿De qué se queja si no debería estar corriendo? Es el favorito porque siempre gana en alto (o queda segundo o tercero, como en el pasado Giro), porque el día del Etna en mayo -también la primera etapa de montaña- destrozó a sus rivales como pocas veces se ha visto -y atacando muy lejos de meta-, y porque es Contador: el de lavar el lactato muy bien, el del acuerdo secreto con la UCI para que no transcendiese lo del clembuterol, el de Manolo Saiz. A.C. Dicen que ganaría igualmente porque es el mejor, un superdotado y un corredor de los que marcan época. Si, pero también es eso otro. Porque si recordamos, es para recordar todo.

Signo de los tiempos, no deja de ser significativo que en la etapa de ayer los cuatro mejores escaladores de su equipo (C.A Sorensen, Navarro, parches de calor y Vandborg) entrasen a 5´46" del pelotón. Es un práctica discutible que ya se empleó en el pasado Tour, al parecer ideada por Martinelli, que la había experimentado con Pantani y su banda de Forconi y Marco Velo. Extraña que también la emplee Riis, pero debe ser que Contador -o el médico- manda más que el danés que parece que manda todo.

No faltará quien interprete este descanso que se toman los mejores gregarios del campeón como una muestra de que no está muy bien y que va a necesitar a su equipo para afrontar las duras rampas de hoy. Claro. La pena es que no se lo cree nadie: todos los directores apuntan a que hoy será el día de Contador, como que hasta el propio interesado empieza a decir que se encuentra "muy bien"...

Veremos. A ver si hay algo de inteligencia táctica y el resto de aspirantes intenta no llegar a las rampas más duras junto a Contador. Difícil que pase. Pero bueno, siempre quedará el Tourmalet, una ascensión que promete -si el tiempo meteorológico lo respeta- ser histórica y el recuerdo de otros tiempos, esos a los que los aficionados al ciclismo nos tenemos que aferrar. Feliz aniversario, Don Miguel. Feliz regreso, Tourmalet-Luz Ardiden.
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En las dos etapas anteriores sendos sprints masivos. El primer día tras el descanso, Greipel consiguió batir a Cavendish en una carrera de prestigio. Fue por poquito y gracias a que Gilbert montó un numerito en la cota de 4ª categoría a 12 kms. de meta que dejó desfondando al HTC, pero bueno, para eso el ciclismo es un deporte de equipo. El valón había dicho que, tras el abandono de Van den Broeck, en este Tour el Lotto tenía como objetivo "ganar una etapa con Greipel, ganar yo el maillot verde y probarme en la montaña". Lo primero ya está, lo segundo está en camino y lo tercero...realmente, es uno de los alicientes del Tour. A mí cada vez me recuerda más a Vandenbroucke. Ayer triunfo para Cavendish (y van tres) sobre Greipel, con Farrar tercero.
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Al parecer, Wiggins vendrá a la Vuelta como preparación para su asalto al Mundial CRI. Prefiere venir a España a disputar la Vuelta a Gran Bretaña, lo que es elogiable sin paliativos.
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Holczer, el manager del Gerolsteiner que nunca supo nada y que llegó a denunciar a Schumacher, vuelve a su oficio: profesor. 
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Carabias, que tiene la cabeza llena de pit-stops, chicanes y safety-cars, perpetra esta elegía de Nicolás Terrados, donde brilla esta dignísima frase para un periodista que en su día publicó cosillas sobre la Operación Puerto: " (El ONCE) nunca dio un positivo con él. Y así fue". Hombre, como tampoco dieron positivo Ullrich, Basso, Mancebo, Valverde...Que Zülle dijese a los gendarmes franceses el tipo de prácticas médicas que se ejecutaban en la ONCE no tiene ningún valor para Carabias, tampoco que hasta el año 2000 no se introdujeran controles sobre la EPO: no se controla, no hay positivos. ¡Felicidades por este ejercicio de periodismo! ¡Valiente miseria profesional! ¡Y ahora, a ver el G.P de Laguna Seca, como tu profesión!
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Buena crónica de uno de los momentos clave de la mitología creada en torno al Euskaltel.
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¡Pero serán ilusos! Para que te den ese premio folklórico necesitas tener varias cosas que no tiene Freire, o participar en otro deporte. Si fuese por méritos contraídos, se lo darían sin dudarlo, pero como se da por los valores crematísticos y de papel cuché, así estamos. Insisto: no hay ningún deportista español que sea tres veces campeón del mundo en un deporte de masas.
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Un clásico ejemplo de propaganda, puesto que a ese "pueblo" se le preguntó hace un mes y poco en las elecciones municipales, donde el asunto no aparecía el programa. Redacta una becaria analfebeta y muy ilusionada, por eso se inventa la noticia. #noMadrid2020
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Probenecid dijo en la retransmisión de ayer que "el casco no protege nada en caso de atropello". Sin comentarios.

12 julio, 2011

Positivo por Probenecid


Un ciclista nunca se debería dejar retratar así

Ayer la UCI anunció con un comunicado que el corredor Alexander Kolobnev había dado positivo en un control antidopaje el pasado 6 de julio (etapa de Cap Frèhel) por hydrochlorothiazide, un diurético utilizado habitualmente como enmascarador de otros productos dopantes.

Al parecer, la agencia antidopaje francesa, que después de largas batallas realiza los controles durante este Tour en conjunción con la UCI, fue ese mismo día a las seis de la mañana a realizar un control antidopaje a los nueve corredores del Katusha, porque algo verían.

Como sabrán, un control de ese tipo sería imposible en España, donde los deportistas tienen blindadas las llamadas hipócritamente "horas de descanso" y saben perfectamente que antes de las ocho de la mañana nadie vendrá a interrumpirles en su sueño, o en su labor de procesamiento, asimilación y secreción de lo que hayan comido la noche anterior, bien sea solomillo o cualquier otro producto de venta en farmacias.

Estaría bien saber, pero no tengo los conocimientos necesarios para ello, si este hydrochlorothiazide hubiese estado presente en el organismo de Kolobnev de haberse realizado el control, queseyó, a las ocho de la mañana. Estaría bien saberlo y, con los datos en la mano, llevarlos al CSD, al ridículo de Lissavetzsky (a el debemos que en el acuerdo internacional España haya hecho una "excepción") y a las redacciones de los periódicos.

¡Qué digo! ¡Las redacciones de los periódicos! Han tratado el positivo de Kolobnev con eficacia sumarial, como marcan los códigos de estilo para temas de dopaje en estos años miserables. En ninguna crónica citan que es prácticamente un corredor español, puesto que reside en Denia desde hace ocho años, habla español perfectamente, su grupeta es española y su médico -Jesús Losa, y antes Pascua Piqueras- también.

Parte de eso está contada aquí, a lo que cabría añadir que cuando el NAS italiano realizó unas redadas antes del Giro, estaba entre los corredores del Katusha de los que se llevaron su expediente médico de la sede del equipo ruso en Italia.  En ninguna crónica, insisto, encontrarán nada de esto -que creo que es relevante para entender el asunto- o de que la imagen de este corredor está llevada por una pizpireta periodista también de este país, que goza de gran popularidad en el pelotón y ¡ay!, brutales calificativos sobre su solvencia profesional, relacionados con su apariencia física. Detalles sin importancia, claro.

Pero volvamos al comunicado de la UCI, todo un ejemplo del ciclismo realmente existente. Como la sustancia encontrada es específica (que tiene un uso terapeútico como antihipertensivo aparte de su aplicación como enmascarante) no comporta una suspensión inmediata de este extraño corredor que jamás gana, y que rinde mejor con el maillot de Rusia que con el de la marca comercial que le paga, el comunicado es un buen ejemplo de los parámetros en los que se mueve la UCI.

¿Que hace la UCI? En el mismo comunicado, en el mismo párrafo, invita al Tour a expulsar al corredor bajo la excusa de que así prepará mejor su defensa. Como el Tour no puede expulsar a nadie con un positivo sin confirmar, y aquí está bien recordar lo que pasó con Rasmussen en 2007, ha sido el propio Katusha el que ha invitado al corredor a irse. Para seguir con este vodevil, Kolobnev ha hecho público un comunicado en el que afirma que se retira voluntariamente.

El Katusha había presentado con mucho orgullo su equipo para el Tour 2011: todos rusos, por primera vez en la Historia. Una especie de selección nacional. Además, tras los descalabros de Colom y Pfannberger -por otra parte, perfectamente esperables-, el equipo había establecido una política estricta antidopaje, donde el corredor positivo tiene que entregar cinco veces su sueldo anual bruto como indenmización por daños y perjuicios a la estructura rusa.

Por esa cosa nimia se fue Steegmans del equipo, y también otro corredor del que no me acuerdo. Lo hicieron basándose en el Derecho Laboral puro, y no en que a lo mejor tendrían que acabar pagando. Ya ven que corredorazo es Steegmans, casi lo mismo que prometía de joven. En todo caso, seguro que Kolobnev no tiene nada que pagar a sus antiguos patrones, igual que nunca supimos nada de la supuesta denuncia de Matxín y Gianneti contra Riccò, ni contra Piepoli, porque las cosas que suceden dentro nella famiglia ahí se tienen que quedar. Como mucho, un famélico escalador jienense tiene que pagar 100.000 euros al Liquigas, como mucho.

Vamos, que aquí no ha pasado nada viendo la reacción de organización, organismo, equipo, corredor y medios. Al fin y al cabo, también Pedro Delgado -conocido como Pedro Drogado en Holanda- dio positivo por un diurético enmascarante llamado Probenecid en 1988, y acabó ganando la carrera. Kolobnev no aspiraba a tanto: tras debutar el año pasado, donde atacó en el Tourmalet, como mucho una etapita, pero como le cuesta tanto ganar...

Aquí lo interesante es ver el diferente rasero del Tour y la UCI según que corredor se trate. A Kolobnev lo han expulsado de carrera (o se ha ido él mismo, si ustedes son de invertir en sellos) cuando todavía quedan cuatro días para abrir la muestra B que confirmaría el positivo. Lo han echado de la misma carrera donde está participando, en condición de máximo favorito, un corredor que el año pasado dio cuatro positivos seguidos por clembuterol -que no es una sustancia específica, sino muy intencional- y cuyas muestras B han salido igualmente positivas. Si eres favorito para ganar, te salvas -como en 1988-, si eres un ruso sputnik, te vas voluntariamente. Este es el ciclismo realmente existente en julio de 2011. Seguimos avanzando.
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Con el abandono de Van den Broeck, y el Lotto reducido a seis corredores, se plantean estos objetivos: ganar una etapa con Greipel y que Gilbert llegue a París de verde. Además, el valón increíble ha dicho "me tomaré la montaña como un test. Quiero ver hasta donde llego y por tanto cuidaré mi posición en la general". Atentos. En general, las declaraciones del día de descanso recogidas en el enlace son sencillamente demenciales, aunque es muy divertido como el periódico le llama "monegasco", por su residencia fiscal. Aquí hay otras monerías del mismo calibre.
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Flecha, muy enfadado, se confiesa a su amigo Arribas. El mismo periodista, faro fundido en medio de la niebla, otorga a Kolobnev una imaginaria etapa en el Giro de 2006, a saber por qué.
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Una frase para recordar de Dimitri Konychev:  «Si chocas con Karpets tienes siempre las de perder»
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Ironía de Arribas en toda su esencia: "La rueda del Tour de Rui Costa". Cuando Barredo gane la etapa que tanto ambiciona, ¿será capaz de titular "Puñetazo de Barredo a sus rivales"? O, mejor aún, "Barredo cumple sus amenazas y liquida a sus rivales"...
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Intxausti: "Otro año que se va y sigo sin saber cómo se me da el Tour. Una semana es demasiado poco para sacar conclusiones. Más aún en este Tour, en el que no he pisado ni una montaña. El tiempo dirá si valgo. De momento, no lo sé. Pero volveré". Se te dará bien, Beñat, lo puede ver cualquiera.
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Noticia increíble, aunque quizás no para Albert Soler y el CSD. El Sevilla, el equipo de las papillas y Antonio Puerta, el del presidente que clama contra el duopolio vergonzante de la Liga, ha puesto manos a la obra. El hermano Nicolás Terrados desembarca en el Nervión por la conexión asturiana (mafia) del nuevo entrenador, y con este plan: "hará que cada futbolista de la primera plantilla sevillista pase controles de sangre rutinarios antes y después de cada entrenamiento, así generará un banco de sangre, y según los parámetros donde se mueva cada jugador, mejore su rendimiento".
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Off-topic brutal, lo sé, pero me gustó mucho la entrevista a Menotti en El País, especialmente esta frase: "Los militares siempre pusieron al más tonto al frente de deporte, siempre"

11 julio, 2011

En busca de su identidad

Entonces tampoco sabía qué tipo ciclista era
A Saint-Flour había llegado el Tour en 1999, victoria de etapa de David Etxebarría. Bastante tiempo después, la victoria de etapa ha ido a recaer en otro corredor español de idénticos orígenes y que no sabe todavía muy bien que tipo de corredor es, aunque ya sume tres etapas en las últimas cuatro ediciones del Tour.

208 kms. por el macizo central francés, ocho puertos de montaña y ni un sólo tramo llano dan para mucho: una etapa muy complicada y muy dura, donde todos los corredores llegaron muy agotados a meta, incluyendo a los favoritos para la general.

La escapada se formó en la primera subida, cuando Voeckler y Hoogerland se fueron a por los puntos de la montaña y poco después se unieron Casar, Flecha, SMS Sánchez y Terpstra. El holandés no aguantó el incensante vaivén de subidas y bajadas, y no tardó en descolgarse en otra subida. Todos son muy buenos corredores, algunos auténticos hombresTour en cuanto a su facilidad para estar siempre en escapadas y ganar.

Habían hecho ya bastante camino y la diferencia se iba en torno a los 3´50", lo que convertía a Voeckler en maillot amarillo. En el pelotón, que ya en el km. 40 había vivido una caída con el abandono de Txurruka (uno que se cae bastante) y Poels del Vacansoleil, sucedió otra caída, increíble por sus consecuencias: cuatro fracturas.

Para producir esos estragos, o la carretera es de hormigón armado, o se iba muy rápido. A tenor de los comentarios de los propios ciclistas, el descenso del Col de Peyrol se afrontó a machete, sin saber muy bien por qué: toda una etapa por carreteras departamentales, y los ciclistas como juveniles. La caída se produjo en la cabeza del pelotón, y los fracturados fueron ilustres: Van den Broeck, su compañero Willens, Vinokourov (fémur, es probable que sea su adiós) y Zabriskie con la muñeca. También se cayó Klöden, que al final de la etapa pasó a hacerse unas radiografías.

El pelotón paró y la fuga se fue a ocho minutos. Y cuando reaccionó -tiraba el Lotto con lo poco que le queda, después el BMC y tímidamente el Garmin del líder- la diferencia se estabilizó en torno a los 4´40". A 37 kms. de meta sucedió una de esas cosas que justifican que el Tour movilice un 400% más de periodistas que otra carrera semejante.

Un coche de la televisión francesa, mientras adelantaba imprudentemente por la izquierda -el Tour es la única carrera donde se permite- en una carretera de esas con árboles a ambos lados, se encontró de repente con uno que no seguía la fila y, para evitar el impacto, pegó un volantazo que arrolló a Flecha, que a su vez hizo volar a Hoogerland.

Los periodistas y comentaristas de ciclismo, muchos de los cuales no les gusta este deporte, ya tenían material para confeccionar las crónicas del día: de hecho, este lamentable incidente ocupa la mitad de la información dedicada a la etapa de ayer, porque hay sangre y hay un vídeo donde se ve todo, a diferencia de otras caídas.

Ambos corredores pudieron concluir la etapa, muy maltrechos, con Flecha aplaudiendo irónicamente -es una de sus señas de identidad- a la cámara de la televisión cuando fue neutralizado por el grupo. Sus compañeros de fuga no pararon, en una decisión bastante razonable: estaba en juego el liderato, y en el ciclismo no se espera. No deja de ser paradójico que en la misma etapa hayamos vivido dos situaciones donde se aplica de forma diferente esa extraña regla no escrita de "esperar/no esperar", arbitraria y estúpida en su propia concepción.

El trío fugado empezó a dar muestras de flaqueza, salvo el gigantón Luis León Sánchez, especialista en este terreno: era increíble verlo sentado subiendo los múltiples repechos, moviendo esa palanca que tiene, mientras los franceses Casar y Voeckler iban suplicando con la mirada. Recordó en muchos momentos a la increíble etapa que ganó en 2009 en París-Niza, que a la postre le dio la general.

El sprint final fue de puro agotamiento: pueblo encaramado, subida al tran-tran, pero lejos del impás propio de un final disputado. Se pararon, sí, pero fue por puro agotamiento. Voeckler llamaba al relevo, harto de estar delante y con el maillot amarillo asegurado. Casar tenía la mirada perdida en el horizonte, completamente fundido. Luis León salió a 200 metros y no tuvo rival.

Tercera etapa en el Tour, tercera etapa de las mismas características: fugado, rompepiernas, macizo central. El año pasado estuvo a punto de ganar una de alta montaña -curiosamente, fue a Casar-, donde también ambicionó hacerse con el maillot amarillo, en una paradoja más de este corredor: supuesto contrarrelojista, nunca ha hecho una crono decente en una gran vuelta por etapas; supuesto rodador, escala con los mejores de pura potencia; ya no tiene una edad muy joven y está en este Tour para ayudar a Gesink, prácticamente su antípoda como ciclista. ¿Vale para una general? De momento, sigue sumando etapas, sin saber muy bien que tipo de ciclista es.

10 julio, 2011

SuperCosta en SuperBesse

El Benfica de Sabino Padilla
Octava etapa del Tour de Francia, primer puerto exigente -un segunda-, final en alto, triunfa la escapada y, como si hubiese sido una gran etapa de montaña, más favoritos que van perdiendo tiempo en la lucha por el podio final. En definitiva, una de esas etapas donde pasan muchas más cosas de las previstas -sólo hace falta ver la estupefacción del dúo cómico de RTVE- y muy apropiada para el fin de semana.

Antes de nada, recordar que el final en Superbesse ya se había propuesto en 2008. Lo digo porque ni Carlos de Andrés ni Probenecid lo recordaron durante las largas horas de retransmisión, y no lo hicieron por la misma razón por la que ocultan lo que les interesa y publicitan lo que sí: un auténtico servicio público. En aquella edición ganó Riccò, descalificado poco después por el dudoso privilegio de haber sido el primer positivo por CERA de la historia del ciclismo. El triunfo fue, con posterioridad a Valverde. Son nombres tabú, aunque el de Valverde dejará de serlo a partir de enero de 2009, cual arte de magia. Mientras tanto, ni citarlo.

No fue hace tanto, sólo tres años, pero ya es como si no hubiese existido. Veremos que depara el futuro al ganador de ayer, un esforzado e impresionante Rui Costa, simplemente 24 años y con más historia que muchos corredores veteranos. Aquí hay un pequeño resumen, donde no dejen de observar la futilidad del dato de que fue excluido por su equipo antes de saberse un positivo, felizmente exonerado por la poderosa Federación portuguesa -la misma del certificado de Paulinho, la de Azevedo el gregario de Armstrong o el Maia y el Benfica inmaculados-. Con posterioridad, y eso ya no lo recoge el pequeño resumen, fue readmitido en su equipo, de la misma forma que Rubén Plaza, o Bruseghin o cualquier otro corredor faro del ciclismo que cambia, casi tanto como sus estructuras, algunas tan recientes como de hace tres décadas.

La fuga del día que dio el triunfo a Costa se formó al poco de salir, e iba compuesta por nueve corredores, muchos de ellos muy buenos y entregados, de ahí que sin irse nunca a diferencias imposibles, consiguiesen que, al afrontar el puerto de segunda a 25 kms. de meta y con sólo 2´30", uno de ellos llegase a meta. Pero qué otro: nada menos que el típico corredor multiherramienta, porque el portugués Costa escala, contrarrelojea, gana en vueltas por etapas, en el Tour y en la Vuelta a Suiza.

En el camino hacia su éxito dio espectáculo, que es lo que el circo reclama, agradece y ampara. En la citada subida a la cota de Croix-Sant Robert (volcánico, frio, lluvia: parecía un puerto de los Alpes, pero estamos en el macizo central) atacó el apolineo Tejay Van Garderen -primer Tour, primeros destellos de clase: que manera de subir y de aguantar- y Costa, con paciencia, fue a su rueda, mientras el sufrido francés Gautier demostraba un tesón raras veces visto.

Poco después, en el descenso, se unió al trío Riblon, el extraño corredor francés que, proveniente de la pista, escala como un colombiano. En el revirado terreno hasta la estación de Sky de Superbesse, Van Garderen hizo de contención ante los continuos ataques del francés que cambió la madera por el asfalto. Era tal el festival de ataques y contraataques que incluso el derrengando Gautier se atrevió a hacer el suyo.

Mientras tanto, el grupo se seguía aproximando impulsado por la fuerza del BMC y el Lotto. Los primeros, porque Evans estaba a 1" del liderato, y los segundos por Gilbert, el corredor que más y mejor ha recuperado el espíritu de Riccò. Priviamente habían saltado en la ascensión al puerto Tiralongo, el agraciado por la magnanimidad de Contador, Flecha y algún corredor más. El italiano hizo de puente para el ataque de Vinokourov que, cual perro de presa -hay cosas que nunca cambian- iba en pos de los fugados y del maillot amarillo.

Cuando Costa, harto de tanto ataque, decidió irse solo, parecía que Vinokourov se iba a echar encima suyo. De hecho, en el ascenso a la última rampa de Superbesse, y con una magnífica toma de cámara fija, se veía al portugués retorciendose, seguido por el kazajo, y el pelotón cada vez más cerca. Sin embargo, Costa supo aguantar muy  bien, aunque la realización decidió centrarse en el pelotón.

Ahí, tras una serie de ataques -hasta Cunego, señores- Gilbert puso el turbo y salió como poseído por la fuerza de una farmaceútica -esto es: al doble de velocidad de sus rivales, como tantas veces hemos visto en el ciclismo reciente-. Sin embargo, Costa ya estaba entrando en meta: simplemente pudieron neutralizar a Vinokourov, que se quedó con un palmo de narices. Segundo Gilbert, tercero Evans y Hushvod, magníficamente guiado por Vandevelde pudo mantener el liderato un día más.

La victoria de Costa ha sido una buena exhibición: mantener el ritmo al pelotón en los últimos 30 kms. y con tanta gente ambicionando el éxito -unos el liderato, otros la etapa, otros etapa y liderato- no está al alcance de muchos corredores. Es una nueva a manos del Movistar, un equipo que cuando gana lo hace de una manera brillante -Ventoso y Kiryienka en el Giro, por ejemplo-, a pesar de las múltiples y variadas desgracias de todo tipo que le han pasado en esta temporada de debut. Y lo que les queda por vivir.
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En Chateroux nueva victoria de Cavendish, justo en el sitio donde empezó su racha triunfal en 2008. La etapa tuvo una caída a 38 kms. de meta donde se dejó la clavícula Wiggins, para desesperación de los comentaristas de Eurosport UK. También se cayó Horner, que entró en meta a 12 minutos y noqueado -no tomó la salida al día siguiente- y con gran pérdida de tiempo -más de tres minutos- gente como Hesjedal o Leipheimer. En la etapa de Superbesse también perdió tiempo Kreuziger -20 minutos- y Gesink -apenas un minuto largo-, pero dando una muestras de flaqueza que lo alejan de la general. Con el se quedaron L.L Sánchez y Barredo, dos corredores en busca de su lugar.
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Y aún, a día de hoy, tiene una medalla olímpica de ciclismo en carretera que Austin no tiene, por mucho que tenga siete Tours de Francia y un campeonato del mundo. Quien tuvo, retuvo, amiguín.

08 julio, 2011

Etapa y liderato para Noruega

Bonita foto para enmarcar bajo el título "la primera"
Ayer fue la jornada más larga del Tour: 226 kms. de lluvia inclemente camino de Lisseux, yendo en sentido noroeste por toda la Bretaña francesa, qué bonita la vista del Mont St. Michel, esos campos cultivados, qué fácil compadecerse de los pobres ciclistas, los mismos que periódicamente son cuestionados sobre si practican el deporte más duro que existe o no.

Un propagandista del ciclismo haría de una jornada como la de ayer un día para recordar, pero entre estos mismos propagandistas y los propios ciclistas han hecho que este deporte centenario y que merece la más honda admiración no salga del círculo en el que se metió hace tiempo y del que no puede salir, porque sigue protagonizado por los mismos actores. Es otro tipo de lluvia, igual de constante e inclemente.

Poniendo el fin del Armstrongnato como frontera, en 2006 la etapa más larga fue la de Montelimar con 231 kms. y en la segunda semana, la de la fuga bidón con Voigt, Pereiro, Chavanel, Quinziato y Grivko, el calor supremo y la dejadez del pelotón. Ya saben como fue la historia; en 2007 le tocó a la etapa de Compiègne, 236 kms. con final atronador de Cancellara, reventando los pedales, seguida en 2008 de Chateauroux, 232 kms. con victoria de Cavendish sobre Freire: fue la primera victoria del británico en la carrera. En 2009 la etapa más larga fue la de Arcalis, 224 kms. el séptimo día de carrera, la fuga con B. Feillou que triunfa y el ataque de Contador. En 2010, por fin, los 227 kms. con final en Gueugnon fueron también para Cavendish.

Salvo la etapa de Voigt, la etapa más larga siempre ha sido en la primera semana; y suele ir a jóvenes, porque Cancellara era un joven cuando ganó (26 años). En este contexto hay que meter la impresionante victoria de ayer de Boasson Hagen, el tremendo noruego que recuerda tanto al joven Greg LeMond, aquel americano que recién aterrizado ganó el Mundial de 1983, y que hacía de todo y todo lo hacía bien.

El noruego, que ya había ganado la Gante-Wevelgem en 2009 con sólo 21 años y en un día de lluvia y frío, debutó el año pasado en el Tour por debajo de las expectativas, con sólo dos terceros puestos en su bagaje y una actuación muy decepcionante en la montaña. El día anterior a su impresionante primera victoria en el Tour realizó un ataque para ganar al que sólo le faltó un poco más de precisión, pero que sobresalía por la fuerza y la determinación.

Ayer se impuso con una suficiencia terrible a Goss -vigente campeón de la Sanremo- y su compatriota Hushvod -vigente campeón del mundo y líder del Tour-, lo que no está nada mal como foto para enmarcar con el título "mi primera victoria en el Tour", porque nadie duda de que vendrán muchas más. Soberbio contrarrelojista -tercero el año pasado en la crono larga de Dauphiné, la de la exhibición de Brajkovic-, espléndido sprinter y escalador de puertos no muy largos cuando le conviene, su victoria viene adornada con otros elementos que la hacen singular.

Es la primera del Sky en el Tour, el equipo científico que surgió el año pasado y que, 18 meses después, todavía no tenía una gran victoria en su palmarés. Todo empezó a cambiar con el triunfo de Wiggins en el Dauphiné y ahora están en la carrera hermana mayor con un equipazo, donde Urán también va a ser protagonista en la montaña, por no hablar de lo que está haciendo Geraint Thomas en todas las llegadas.

Además, debe ser la primera vez que un país que tiene en carrera a sólo dos corredores gana la etapa con uno y mantiene el liderato con el otro. Salvo que los hermanos Schleck hagan algo parecido en montaña, será una anécdota destinada a durar muchos años, igual que el recurrente "la primera victoria de Boasson Hagen se produjo en aquel Tour de 2011, cuando aquella tremenda lluvia camino de Lisseux..."
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Así justifica el magullado Gárate el hecho de que Gesink viva en Girona: "si eres escalador en Holanda sólo tiene puentes para poder subir. Debía irse a otro país en el que el clima fuera más benévolo y pudiera entrenarse con recorridos más duros y dudó entre ir al Mediterráneo y se decantó por Girona. Veía que muchos ciclistas iban allí. Está contento, muy centrado en su trabajo, es de los más profesionales que he visto".
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¿Garcilaso de la Vega? ¿El Doncel de Sigüenza? Ninguno de los dos, pero sí "mitad monje, mitad soldado". De ahí la vida de cartujo.

06 julio, 2011

La primera en la cuenta de Cavendish

Con bozal estás mejor, y es lo único verde que verás
Será que soy un clásico, pero a mí etapas como la de hoy en el Tour me gustan más que las de finales en cuesta -que proliferan por doquier- e incluso más que alguna de montaña. No les digo ya las CRI o las CRE. Aparentemente no ha pasado nada, pero en el camino se han disfrutado de unos bellísimos paisajes en otro día gris en Bretaña, la tierra de Bernard Hinault.

A 85 kms. de meta hubo una caída donde salió muy mal parado Janez Brajkovic, que ha tenido que abandonar la carrera. Habrá que esperar otro año para ver su auténtica valía en el Tour, pero al menos llegará a la Vuelta a España como único jefe de filas en la envejecida estructura del RadioShack: tanto que ganamos todos los aficionados al ciclismo.

No es ni siquiera el primer abandono del Tour: el día anterior ya se había ido a casa Van de Walle, el corredor que asombró en las clásicas del norte con un rendimiento sobrehumano. Se cayó en la primera etapa y aguantó dos, algo más que Cardoso o Terpstra en el Tour del año 2010. Las caídas forman parte de la carrera, y en la primera semana del Tour forman parte del menú diario.

Y no fue el único afectado por una caída donde también se dejaron parte del maillot su compañero Horner -uno propenso a caerse, por cierto-, Gesink -otro que besa el suelo en cada visita papal- y Boonen que, ayudado por un compañero, no cejó y acabó entrando en meta a 7´ del pelotón, a pesar de que sus posibilidades en este Tour son muy escasas.

A 30 kms. de meta atacaron dos batalladores natos: Jeremy Roy, que está en fuga todos los días en este Tour, y Thomas Voeckler, uno de los mejores corredores de la temporada, rozando las diez victorias como si fuese un sprinter. Entre pueblos de piedra y tejados de pizarra negra -¿hace falta comentar el gentío? ¡es julio y es el Tour!) ambos corredores hicieron camino, pero nunca con una diferencia excesiva.

Sin embargo, en la fuga iba Voeckler: ya hace dos años pasado ganó una etapa del Tour cuando parecía que iba a ser cazado por el pelotón, y lo hizo de una manera magistral. Esta vez también era el equipo de Cavendish el que hacía de perro de presa (maravilloso la cara de tonto que se le quedó al británico cuando perdió la etapa por centímetros), ayudado por Navardauskas del Garmin y Cancellara, nada menos.

A 10 kms. de meta también pasó a tirar el Lampre, y la ventaja de los fugados bajó a 26", demasiado poco como para fantasear con una victoria local. El pelotón jugó al gato y al ratón con la pareja francesa hasta que quedaban dos kms. para meta, poco después de pasar por la playa de Les Sables d´Olon, donde a finales de los noventa Cipollini ganó uno de sus sprints más espectaculares.

Aprovechando el repecho para salir de la ensenada, Voeckler hizo un último ataque para la galería, pero algún día será como Chavanel: un campeón de grandes, grandes carreras. Con el pelotón enfilado por Hondo, Tony Martin cogió la cabeza de la carrera. Goss, su compañero y que iba segundo en el tren, intento hacer el hueco de la manera más natural: dejando de pedalear. Martin cogió unos metros de ventaja.

De repente, salió una sombra negra al doble de velocidad del pelotón: eran Boasson Hagen, que ya el año pasado fue tercero en sendos sprints del Tour. El noruego se anticipó demasiado, y un hiperactivo R. Feillou cerró el hueco para el pelotón. Cavendish, que iba a rueda de Geraint Thomas, remontó a cinco corredores en los últimos 300 metros: a Gilbert, a Rojas, a Hushvod y un corredor de la FdJ, estos últimos disueltos en el sprint.

Es la decimosexta victoria del iracundo inglés desde que debutó fugazmente en la carrera en 2007. Diez-y-seis. No llevaba una buena temporada (tres victorias), pero en el Tour muta y se convierte en el mejor sprinter del mundo: en la rueda de prensa parecía que había vuelto a llorar, igual que hizo el año pasado con su primera victoria parcial en el Tour. La eficiente realización francesa nos siguió agraciando con bonitas tomas de la zona de Cap Frehel, el parque natural donde hoy ha acabado la etapa. Apenas tres horas y media a una media de 45 km/h. Quedan los paisajes, y también disfrutar de etapas como esta, mucho más emocionantes de lo que parece.
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Está bien que le hayan puesto una sección a Horrillo en El País, visto que ya no puede hacerla desde el pelotón. Se dedica a comentar chascarrillos y anécdotas centradas en un corredor, al que compara con un animal. El otro día le tocó a Farrar y dijo que era como "un hipopótamo, pacífico en la vida pero temible en los sprints". Sí, es una columna muy pobre, muy forzada y, en definitiva, decepcionante. Pedro, habla de lo que sabes: recuperación, malas artes y puñaladas, ser gregario. Es que eso de los funny animals es tan infantil...por cierto, ¿cúal es tu color preferido? ¿y tu sabor?
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Puaj, comienzan las columnas especializadas en los medios generalistas, al calor del Tour. Hoy traigo a un catedrático de caballos, que empieza su columna así: "El ciclista tiene mucha libertad para entrenarse cuando y lo que quiera. No tiene que acudir al campo, cancha o piscina, y trabajar de cinco a ocho bajo la doctrina de un entrenador. En contrapartida a esta libertad, la falta de dirección hace que tienda a entrenarse por sensaciones. Solamente los ciclistas muy experimentados pueden entrenarse así. Es difícil entender qué cansancio es superable y cuál es mejor no sobrepasar".

¡Pero bueno! ¿Entonces por qué se van a Altea, Girona o el Teide? ¿Por qué acuden a Lucca a casa de un conocido entrenador? "Falta de dirección": ¿en qué puto siglo vive este iluminado de nombre Ricardo Mora?¿A quién se cree que puede engañar? Julio es el peor mes para el ciclismo.
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Malas noticias para todos los contribuyentes: los JJ.OO 2018 de invierno van a Corea del Sur. Eso puede significar que se emprenda la locura de Madrid 2020...

05 julio, 2011

Mi favorito para el Tour: Janez Brajkovic

A tope y a por todas
"Que nadie lo malinterprete. Favorito para el Tour es Contador y los demás, aspirantes. Lo único que pretendo es recuperar una idea antigua poco explotada: la de centrar la atención en un corredor que, por uno u otro motivo, intuyo que va a hacer algo en la carrera". Esto lo escribí el año pasado para un juego idéntico, que al final salió mal, y el pobre corredor sigue así de mal desde entonces. Los hay que no se recuperan, como demuestra que vuelva a caer en lo mismo un año después. Estamos en el cuarto día de carrera, todavía puede valer.

Janez Brajkovic, esloveno de 27 años, acude al Tour por segundo vez, tras debutar el año pasado con un no muy esperanzador 41º puesto. No hay que preocuparse mucho por eso, porque acudió a última hora -después de que Guillén vetase al RadioShack en la Vuelta- y con la misión de hacer de sherpa a un señor viejo, horrible y de Texas que acabó metiéndose en fugas de cuarta fila, pero salió para ganar el Tour con 39 años.

Janez Brajkovic puede presentar como dote para destacar en este Tour algo que poquísimos corredores pueden hacer: ha ganado a Contador, lo ha hecho en una carrera por etapas de prestigio y lo hizo batiendo al corredor en la crono y aguantando su ritmo en montaña, nada menos que Alpe d´Huez. Fue el año pasado en el Dauphiné Libere. No hay muchos corredores que puedan lucir algo semejante.

Antón ganó en El Morredero en la Vuelta a Castilla-León del año pasado, el mismo año que en la F-V le batieron Evans y J. Rodríguez. No era ni el mismo tipo de carrera, ni el terreno de Contador. Ganar, lo que se dice ganar a Contador en una vuelta por etapas, sólo lo ha logrado Brajkovic. Y con buenas artes. Para hacer eso hace falta tener motor de corredor de vueltas por etapas, y no simplemente una semana afortunada.

Brajkovic es un habitual del top-ten de las vueltas más prestigiosas desde el año 2006, cuando se dio a conocer con el liderato de la Vuelta a España. Este mismo año, sin irnos tan lejos, presenta un 7º puesto en P-N, otro 7º puesto en Romandía y un 9º en Dauphiné. Rara vez ronda el podio, y jamás ha entrado en el top-ten de una gran vuelta por etapas.

Recientemente un director deportivo suyo ha dicho que "sus picos de forma duran una semana". Será eso. También se ha dicho que iba sobrentrenado, cosa harto rara en estos tiempos de preparaciones milimetradas, pero lo cierto es que su mayor rendimiento en una gran vuelta se remonta al Giro de 2009, cuando estuvo trabajando toda la carrera para Leipheimer (6º final) y Armstrong (12º), acabando 17º en Roma y con el fogonazo espectactular del cuarto puesto en la crono de Sestri Levante, la más dura en los ultimos lustros, y eso que salía a marcar tiempos para Leipheimer.

Corre en la misma estructura de siempre, la de Bruyneel. Allí debutó en 2005 y ahí compartió maillot con Contador entre 2007 y 2009, aunque coincidieron en pocas carreras. Este mismo equipo se presenta en el Tour de Francia con un superbloque donde lo único que no está decidido -aparentemente- es la capitanía, a disputar entre Klöden, Leipheimer, Horner y el propio Brajkovic. Todos tienen amplias tablas en eso de cambiar de capitanes a gregarios, porque así han desempeñado el grueso de su vida deportiva.

Además, llevan una temporada de ensueño, siendo el mejor equipo en vueltas por etapas de una semana: Klöden 2º en P-N y 1º en P-V, Leipheimer 1º en Suiza y 2º en California y Horner 2º en P-V y 1º en California,  todos resultados mucho mejores de los que puede exhibir Brajkovic. Eso sí, ninguno de esos tres corredores ha ganado jamás a Contador, y ni por edad ni por trayectoria parece que lo vayan a poder lograr.

"La carretera pondrá a cada uno en su sitio", dice Bruyneel remedando a Echavarri y la tricefalia entre Delgado, Induráin y J.F Bernard. Veremos. Brajkovic es una contrarrelojista excelso que ya ha sido quinto en la crono del Dauphiné, exactamente que la misma que se disputará el penúltimo día en el Tour, y cuando está en forma sube como el mejor escalador del mundo. Por edad, trayectoria y equipo, este tiene que ser el Tour del esloveno. Si no para ganar, si para estar en el podio o muy cerca de él. Y si no, siempre será un eterno aspirante, porque por sus cualidades no puede ser otra cosa.
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Llegada al devenido famoso Muro de Bretaña, cuarta etapa del Tour. En este ciclismo han sustituido los sprints en llano por los sprints en cuesta, sin término medio. Lluvia toda la jornada y ataques de Contador, Evans, Uran, Van den Broeck, Gilbert muy nervioso y, cuando parecían que todos iban a entrar de la manita, ha ganado Cadel Evans -como siempre, el que más ha trabajado y el que ha mantenido el ritmo- que logra así su primera victoria en el Tour levantando el brazo. Las dos anteriores lo fueron por descalificación por dopaje de Vinokourov en el Tour 2007 y de Schumacher en el Tour 2008. Ambas eran cronos, por lo que tampoco hubiese podido alzar el brazo. Segundo Contador, tercero Vinokourov, cuarto Urán, quinto Gilbert y sexto Hushvod.
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Tyler Farrar se une al club de los ganadores de etapas en las tres grandes vueltas, club que también ha visto el ingreso de Gilbert en este mismo Tour. Fue un sprint lanzado perfectamente por el Garmin (Hushvod y especialmente David Millar) y donde casi le remonta Romain Feillou del Vacansoleil. Rojas fue sorprendemente tercero, porque ya vale para sprints llanos, al menos si antes le lanza Ventoso. Quien nos iba a decir que veríamos este tipo de operaciones y corredores en la estructura navarra. Fue la tercera etapa del Tour y no hubo nada que comentar.
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La dieta de Thor Hushvod. Tremendo.

04 julio, 2011

La emoción anual del Tour

Sobredosis de Prozac, o descojonado vivo
Previa del Tour: están todos los mejores corredores del mundo, menos el número uno de la UCI en 2010, el mejor corredor de grandes vueltas en 2010 (segundo año consecutivo que no viene) y el tercero del año pasado. Tal cual.

Quien si está es el mejor corredor del mundo para vueltas, ese que se mide con la Historia y con la ciencia en picogramos, aunque no debería estar; y también está el mejor corredor del mundo a día de hoy, ese que lleva ganando todas las carreras en las que participa desde allá por mitad de abril.

Este es el Tour, para muchos la mejor carrera del mundo, la misma que hace dos años planteó un recorrido "espectacular" con etapa decisiva en el Ventoux que fue para una escapada y no produjo ningún cambio en la clasificación general, y que el mismo año pasado volvió a proponer una etapa reina con final en el Tourmalet que se saldó con una etapa regalada y un estrechón de manos.

El Tour es una carrera escandalosamente predecible -fíjense como se repiten los nombres en los primeros puestos año tras año-, con lo que eso significa cuando estamos hablando de deporte, y la supuesta innovación para la salida de este año -primera etapa en línea, final en cuesta- ha ido a parar al corredor predestinado, que simplemente ha hecho buenos los pronósticos, los mismos que lleva cumpliendo desde mitad de abril.

Esto ha sido así, y el que quiera abanicarse con cosas como "espectáculo" o "la mejor carrera del mundo", que se regale la orejas y los ojos con la artillería pesada en forma de propaganda que puebla los medios todos los meses de julio, con una cobertura acromelágica con respecto al resto de la temporada ciclista, que al menos en cuanto a clásicas y otras vueltas, tiene tanto de "espectáculo" y "la mejor carrera del mundo" como el Tour.

Esto es el Tour: la primera etapa, como decía, ha sido para Gilbert, que se llevó todos los maillots. El resumen es sencillo: cuesta final y el valón que mea en la cara al resto de corredores, que parece que se mueven en otro espacio temporal, ajeno a la física newtoniana. A 600 metros de meta atacó Cancellara, Gilbert se fue silbando a su rueda, con tiempo para mirar atrás, y después superó al suizo y al resto del pelotón para meter 6" al grueso del grupo, 3" menos a Evans, su antiguo compañero de equipo.

A 9 kms. de meta Iglinski se comió un espectador formando una terrible montonera, otro símbolo de las primeras etapas en el Tour. El pelotón se cortó y algunos corredores ilustres llegaron con 1´15" de retraso a meta, el más significativo de ellos Alberto Contador, que aspira a ganar su  [(3-1) +1] Tour, o como quieran hacer las cuentas en el TAS.

Es una pérdida significativa, que se acrecentó ayer con la CRE, donde perdió otros 24" con el equipo Leopard, donde milita el corredor al que ha derrotado en los dos últimos Tours, para que vean lo emocionante que es la carrera. Lo pongo más claro: la emoción en la carrera la ha puesto una caída y el hecho de que Contador, apenas disputados 200 kms. de carrera, tiene 1´42" de desventaja con Andy Schleck.

Cómo será la carrera: el joven luxemburgués, que el año pasado perdió el Tour por 39" -en el prólogo de Rotterdam se dejó 42"- está en una situación que ha cambiado radicalmente. Si se hacen bien los cálculos, verá que en 2010 Contador no le sacó ni un segundo en montaña, salvo el día del ataque perruno y traicionero subiendo Bâles. La pena es que el Contador que disputó el año pasado el Tour lo hizo a un nivel bastante por debajo del acostumbrado -¡maldito solomillo! ¡mira que comerlo en la etapa de descanso y antes de la etapa reina y la crono decisiva! ¿no podía haber sido la primera semana?-, pero ya se ha visto en el Giro lo que es capaz de hacer.

Ustedes pueden hacer lo que quieran: o quedarse con que Contador está cansado, tiene un equipo mierdero y tiene que recuperar 1´42", o quedarse con que su rival no ha ganado nunca una vuelta por etapas, carece de la mala baba necesaria -¡ni siquiera reclama el Tour del año pasado, por no hablar de la F-V de 2009!- y Contador suele sacar esa desventaja en una-dos etapas de montaña a cualquier otro corredor del pelotón. Ustedes pueden hacer como que estamos viviendo una carrera emocionante o asumir la realidad. Es julio y es el Tour. Menos mal que está el Galibier.
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Esta es la droga que han pillado a Vansevenant: TB 500. Thymosina. Un producto veterinario para caballos de carrera con posibles efectos de estimular endógenamente la producción de EPO, cómo no. A 1.750 euros los seis viales. Por cierto, este ex-corredor, que tenía un cargo en la estructura del Lotto, dice que no se relacionaba con la plantilla: me pregunto qué tipo de cargo tenía ¿Fregaplatos? ¿animador profesional? Algo de eso, porque aquí se puede leer cómo ya tuvo problemas con el hematocrito alto en 2002. Sanciones de por vida ya. Ni un sólo dopado en el staff de los equipos. A raíz de la pillada a Vansevenant, ha caído un masajista relacionado con el BMC.
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(corrección) la noticia más divertida que he leído ultimamente (corrección)
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Entrevista con Geraint Thomas. Y otra con Bugno, tan melancólico como siempre.
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Magnífica crónica de Gómez Peña sobre los años de aprendizaje de Miguel Induráin.
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Parece un gran invento, a ver si tiene aplicación industrial en la industria de las bicicletas.
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Más que preocupados por la venopunción al deportista en el caso de controles antidopaje, deberían estar preocupados por la venopunción del deportista, en general.

29 junio, 2011

¿Dónde está el dopaje?: murió de éxito

A tres días del inicio del Tour de Francia, a mitad de temporada, y los dos únicos positivos relevantes -por decir algo- que se han producido son los del infeliz Pasquale Muto, un corredor de tercera fila, siciliano y enrolado en el Miche de Rebellin y Schumacher; y el de Patrik Sinkewitz, un corredor que ya cumplió sanción, ha reincidido y corría en el Farnese, otro equipo de tercera fila.

Sin duda, este es el indicio más claro de que el dopaje ha sido felizmente derrotado: no olviden que Lissavetzky y el organismo que dirigía cifraba el éxito en la lucha contra el dopaje en el porcentaje de positivos detectados, siempre bajísimo, porque se hacen muchos controles y se pillan a una minoría, cada vez más minoría. Por supuesto, para que esta ficción se mantenga en pie (nosotros combatimos el dopaje, cada vez hay menos, incluso hay deportistas que lo denuncian, competimos limpios) es necesario pasar por alto que ni Ullrich, ni Basso, ni Valverde dieron jamás positivo; es necesario no entrar en detalles banales como que los controles antidopaje sólo pillan a una minoría, y que incluso cuando pillan a alguno, este recurre a la justicia ordinaria en vez de asumir la realidad como lo que es.

Pero ahí está el dato: ningún positivo en el Giro, ningún positivo en las clásicas y, muy previsiblemente, ningún positivo en el Tour, porque ya el año pasado no los hubo (¡maldito solomillo!) y, no lo olviden, el dopaje está retrocediendo. Aquí les voy a exponer dos claros indicios de que el dopaje está en franca retirada, dos ejemplos al alcance de todo el mundo y que demuestran el cambio de prácticas, discursos y oficios en el ciclismo.

El BMC es un equipo suizo donde el año pasado dio positivo por EPO Thomas Frei, y donde los corredores Ballan y Santambrogio han estado excluidos por turbios asuntos relaciones con el dopaje en el Lampre; como es un equipo de nueva constitución, vende la pulcritud como una enseña, aunque Frei dejase bien claro que se había dopado para ayudar a su líder Evans en el Giro 2010.

El australiano, cuya preparación está dirigida por el espíritu insepulto de Aldo Sassi, achacó gran parte de sus males en el Tour del año pasado a haber disputado el Giro. Este año acude al Tour con una preparación sencillamente increíble (1º en T-A, 1º en Romandía, 2º en Dauphiné) y con un equipo en el que ninguno de los corredores ha competido en la gran ronda italiana, para llegar más desahogados. Por supuesto, tampoco están ni Ballan ni Santambrogio, a saber por qué, a pesar de que el primero ha disputado cinco Tours.

El Liquigas, otro equipo cuyo jefe de filas está preparado por el espíritu incorruptible e incorrupto de Aldo Sassi, copia la preparación. Si bien Basso ha obtenido unos resultados desastrosos en las carreras de aproximación, todos sus gregarios menos Smzyd -por insustituible- y Vanotti no han disputado el Giro. Por otra parte, Oss (el año pasado, de neoprofesional), Longo Borghini (en 2008, con el Barloworld: se cayó improvisamente cuando cazaron a Dueñas), Koren (igual que Oss), Sabatini (compitió en 2009) o el propio Vanotti (corrío en 2005 con el Domina Vacanze) cuentan con escasa experiencia en la carrera, pero siempre algo más que Paterski o Bodnar, que no han corrido jamás el Tour, al margen de su supuesta valía como ciclistas.

¿No les parece curioso, o cuanto menos relacionado? En fin, se podría elucubrar con bastante acierto por las razones de esta curiosa planificación de calendario, resultados, compañeros y experiencia, pero todo palidecería ante el summun de los summuns, Don Alberto Contador Velasco, que tras pelar la pava con si iba a ir o no al Tour -como si hubiese alguna duda en la decisión final- ha llevado un curioso calendario, en el que merece la pena detenerse.

Tras disputar el Giro a tope, incluso cuando ya no hacía falta -tercero en la crono final, por ejemplo-, Su Magnanimidad ha participado en los campeonatos de España. En el de crono, que ganó en 2009, fue tercero, y en el de ruta, en el que no participaba desde el año 2003, fue segundo tras haber acudido con masajista, director, coche de equipo y sus tres compañeros españoles. Bueno, realmente participó en el campeonato de 2006, pero protagonizando la lamentable sentada que dio al traste con ese día, una sentada contra las informaciones publicadas en El País por la Operación Puerto. Una sentada contra el medio, no el mensaje. Está bien recordarlo.

Asimismo, acudirá al Tour con 45 días de competición en las piernas, cuando en 2009 y 2010 llegó con la mitad. Al revés que los casos analizados de BMC y Liquigas, Contador ha disputado el Giro -y a tope, insisto-, así como ¡cuatro! de sus sirvientes: Hernández -que provocó el corte decisivo en el campeonato nacional, la primera vez que hace algo así en su vida deportiva-, Navarro, Porte y Tosatto. Me dirán que en Saxo Bank no hay nadie más, y quizás sea así, pero...

¿No habíamos quedado en que era un Giro muy duro? ¿El Giro más duro de las últimas décadas? Estos cuatro corredores que harán el doblete Giro-Tour estuvieron defendiendo el liderato desde el día del Etna, a finales de la primera semana, con el consiguiente desgaste, incluso aunque su jefe estuviese por delante la mayor parte de las veces. Lo que parece claro, aunque hayan estado de relativo descanso durante el periodo que media entre el Giro y el Tour, es que su preparación es radicalmente diferente a la de otros equipos, y no vale eso de que Contador no sabía su calendario por todas sus peripecias legales-carniceras.

A saber que conclusión se saca tras el Tour sobre la preparación más idonea. ¿Descanso? ¿Actividad? ¿Descanso activo?. Sea lo que sea vendrá bañado por la pátina evidente de que el dopaje ha desaparecido del ciclismo: como mucho, hay contaminaciones alimentarias. Fíjense en esto. No hace tanto tiempo, mismamente el año pasado, el periodista de la Gazzetta Claudio Ghisalberti analizaba el VAM de todos los corredores y todas las subidas, para demostrar que habían bajado los octanos. Cuando le salía algo contrario, lo dulcificaba como podía (el viento, el peso, la carrera venía lanzada). Este año ya no lo hace.

¿Y qué decir de la media de las carreras, el mejor método para calibrar la gradación del pelotón, como dijo Eufemiano Fuentes ("sin dopaje, seguiría habiendo ciclismo, pero no a esas velocidades")? Pues hete aquí que en el reciente y supuestamente duro Giro de Italia, con ocho finales en alto y sólo una crono individual -que sube la media-, resulta que la velocidad media final ha sido ¡la cuarta más alta de la Historia! ¡Con ocho finales en alto! La conclusión es clara: el dopaje ya no existe porque murió de éxito.
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¿Vansevenant el nuevo Willy Voet? Quizás. De momento, le han pillado con el carrito de los helados -un paquete desde Australia con "productos dopantes ultrasofisticados" a tres días del inicio del Tour, cuando es miembro del staff del Lotto- es demasiado relevante como para pasarlo por alto, pero en estos tiempos del ciclismo ya no se puede esperar nada.
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S. Sánchez con el pelo largo -impagable la foto- y "cremas antiarrugas y exfoliantes". A veces creo que lo hacen adrede. Como siempre que hay una entrevista con este personaje, abundan las respuestas pintorescas: "Intentaba ganar a toda costa, sin tener un estilo definido" -y todavía sigue así-, "sí que lograba buenos puestos, pero no victorias" - y todavía sigue así-, "poco a poco fui viendo el corredor que era y hasta dónde podía llegar. Me ha costado mucho llegar hasta donde he llegado" -y todavia sigue así-, "Es difícil mantenerse en la élite. A partir de los 28 años, cada vez te cuesta un poquito más" -¿?-, " Hoy creo que tengo la mejor versión de Samuel, el T4, el 'Terminator' más evolucionado" -sin comentarios-, "Hay que ser líder siempre, incluso cuando no estás para ganar" -¡un saludo a Intxausti y su brillante Criterium e Itzulia del año 2010!-, "Tengo experiencia y capacidad organizativa para estar dirigiendo un equipo. Puedo enseñar a los jóvenes" -pidiendo dinero para una subvención, como todos sus paisanos-.
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Urraburu, desatado con el gudari Astarloza, o enfanga todo lo que puedas, que algo queda: "El positivo de Mikel Astarloza generó un debate en muchas instancias por muchos de los aspectos que rodearon todo el caso y la documentación que hay sobre todo aquello no deja en muy buen lugar a muchas instancias, a pesar de lo cual se ha visto obligado a estar dos años parado que ya son historia". No precisa qué debate, qué instancias, qué aspectos, qué documentación (¿dónde está?): es simplemente propaganda negra de la peor calaña, inventada para una causa perdida. Positivo de libro, y no hay otra vuelta. ¡Lo juro! (golpe en la mesa).
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Millar concede una entrevista con reseca. Después dicen los escasísimos y cada vez menos ciclistas que leen este blog que los caricaturizo a partir de uno o dos rasgos. Lean, miren y después digan quien inventó a quien. Aquí otra entrevista-haiku, donde parece que el de la resaca es el periodista. "My worst habit is I always have to be the last man standing on a night out. I hate missing a party. But I am a lovely drunk. I'm gregarious. I'm a party boy". No hombre, no, tu peor costumbre es la de ser un mentiroso profesional. Que después seas un borracho (Sr. Juez, ¿es delito llamar borracho a alguien que se define como lovely drunk?) y al mismo tiempo ejemplo como ciclista es algo que sólo se entiende en este esquizofrénico deporte, devorado por los malditos hijos de la peste que lo han poblado en estos últimos lustros.
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Rojas, que sufre mucho para ganar carreras, se plantea ganar el maillot verde en el Tour, que no es una victoria. Simplemente por eso lo veo factible.
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De interés

27 junio, 2011

El próximo maillot amarillo del Tour

Podían haber tenido ya impreso Lotto
Los campeonatos nacionales es una de las jornadas más peculiares del ciclismo, un día donde se reparten la mayoría de los maillots con los colores de las banderas nacionales, una seña de identidad del ciclismo en la que sólo reparas cuando no ves equivalente en otro deporte.

Salvo en el caso de EE.UU, donde el campeonato se celebró hace unas semanas -victoria del joven Busche sobre Hincapie-, ayer se repartieron la inmensa mayoría de los maillots europeos, con la excepción de Italia: la prueba se celebró el sábado y Visconti ganó por tercera vez -y en 2008 fue segundo-, celebrando con mucho griterío, golpes en el pecho y parafernalia varia. Se corría en Catania, tierra de origen de este extraño corredor. Otro año que el maillot tricolore no estará en el Tour.

Quien si estará es el campeón español, el murciano J.J. Rojas -su paisano L.L Sánchez ganó la crono del viernes ante Castroviejo y Contador- que, lanzado, dice que luchará por ser maillot verde en en París. Ya en Suiza dio buenas muestras de su mejoría en montaña -igual que el año pasado, en la etapa repartida con Rui Costa- y ayer aguantó en el Alto del desierto de Las Palmas el ataque telegrafiado de Contador.

En Castellón de la Plana, con un calor infame y con un circuito de sólo 200 kms. (el seleccionador nacional, hombre de pocas luces, comentaba la carrera y decía que era un acierto: lo diseñó el), la carrera acabó cerca de las seis de la tarde y entre un aburrimiento general. Menos mal que Internet permitió ir simultaneando la tarde con otras carreras mucho más emocionantes, de las que trataré a continuación.

Con diecisiete corredores del Movistar en liza, y con el historial de victorias para la estructura navarra en esta misma carrera, el triunfo estaba bastante decantado para la formación telefónica. De hecho, Rojas ya iba escapado antes de que el Contador y su corte -Noval, Hernández y Navarro- forzase el ritmo para su Amado Líder. A partir de ahi, y una vez que Rojas se soldó a su rueda, el desenlace estaba cantado. Qué bello ver a dos jóvenes Liberty como oro y plata del ciclismo hispano. Tercero Koldo FdL, que no irá al Tour y está muy disgustado.

En Francia hubo un bonito circuito repleto de gente en Boulogne-sur-Mer. Casi, casi como en España. También hubo una realización magnífica, casi, casi como en España, donde no hubo referencias de carrera casi nunca. En fin. Chavanel atacó a 50 kms. de meta y, con su planta impresionante y su entrega, se llevó el campeonato tras una bonita persecución por parte de Voeckler y Roux, que llegaron a tener al corredor del Quick Step a sólo 30" a falta de 10 kms.

En Reino Unido -el último campeonato que acabó, gracias a la diferencia horaria- ganó Wiggins tras un buen ataque en la parte final a sus compañeros Thomas y Kennaugh, que iban con mucha ventaja. Y todo en el precioso circuito en los alrededores de Newcastle, la ciudad del noreste británico famosa por haber tenido industria, una más de esas que desprecian los circuitos turísticos tradicionales y que es maravillosa. En los días previos Cavendish se quejaba amargamente de la superioridad del Sky -siete corredores- y lo solo que iba a estar, pero viendo las cuestas del circuito no hubiese tenido ninguna posibilidad.

El Leopard se lleva tres maillots: Cancellara en Suiza, que venció a la supremacía del BMC batiendo en el sprint final a dos a Morabito; F. Schlek en Luxemburgo, tras entrar a la par con su hermano; y Wagner, el de más mérito, en Alemania: al sprint y batiendo a Ciolek, Degenkolb y Greipel. En el mismo sentido, también tiene mucho mérito el campeonato holandés, en manos de Ligthart del Vacansoleil, como siempre que se vence a la armada del Rabobank (Tankik segundo, menudo año de intentos frustados).

En Rusia la Federación llevó a los ciclistas a la exótica, petrolera y siberiana ciudad industrial de Ufa, con gran lamento de Kolobnev, que se tiró dia y medio viajando desde España. Ganó Brutt. En Noruega Kristoff -Boasson Hagen, que ganó la crono, está malito por un herpes y peligra su Tour-, en Irlanda perdió Daniel Martin por menos de un centímetro, en Dinamarca el campeón es Nicki Sorensen -el viejo- y en Eslovaquia Sagan.

Mención especial merece el campeonato belga. Gilbert, que había dicho que quería ganar, cumplió lo prometido (¡sorpresa!) y lucirá en el Tour el maillot nacional. Había sido segundo en las dos ediciones anteriores. El valón lleva ganando todas las carreras en las que participa desde la Flecha de Brabante: todas, porque aunque no ha ganado todas las etapas de la Vuelta a Bélgica y la Ster Elektroter, se ha llevado la general. El Tour comienza el sábado con un final en cuesta en una etapa en línea. Adivinen quien será el primer maillot amarillo del Tour.
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Bruseghin, llamado a declarar ante el CONI en pleno Tour de Francia, cuando antes lo había sido para el 27 de junio. Una pena para el veterano corredor de los asnos, que podrá llegar a la Vuelta -ahí si que no hay problemas, nunca los ha habido ni los habrá- en plenitud de facultades rebuzniles, siempre y cuando Ettore Torri se crea su discurso. "Teneis que dar ejemplo", dijo el que paga de Movistar.
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Urraburu sobre Soler: "se pasa más tiempo en el suelo que encima de la bicicleta".
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La Vuelta a Burgos, cinco etapas distribuidas así: una crono y cuatro finales en alto. Esto es demencial, han convertido el ciclismo (y estoy pensando en la Dauphiné  de este año, por ejemplo, o el Giro con ocho finales en cuesta) en una sucesión de finales en alto.
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La crónica babosa y laudatoria no viene firmada, aunque se reconoce la impronta del autor, que es amigo de Mancebo. El íncreible hombre invisible -tenga usted amigos para que le llamen esto- jamás ha reconocido su implicación en la Operación Puerto y, al revés que otros reciclados -como Rubén Plaza, por ejemplo, o Vicioso- no ha intentado volver por la puerta de atrás, la que se merece. Sencillamente, igual que Sevilla, ha preferido quedarse fuera, allí donde nunca le preguntarán nada -fíjense de que manera tan taimada se dice que va limpio: nunca dio positivo cuando era Mancebo 1.0- y donde encuentra su auténtico marco como ciclista anónimo, agropecuario y profundamente español.
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El deporte español, escuela de vida y ejemplo de superación personal. Lo que viene siendo un ejemplo social, vamos.

21 junio, 2011

Droga en Andorra, calma en Girona

La EPO de los pobres, tiene cojones
Con el habitual tono propa-gandístico de estas operaciones, los Mossos d´Escuadra y la Policía Andorrana (sí, existe, igual que existen los vigilantes de los museos y los serenos) han desarticulado una red de dopaje que tenía como cabecera una de las muchas farmacias andorranas donde se distribuyen productos dopantes a deportistas. Sin receta y sin recibo, claro.

Es bien conocido desde hace lustros el peso decisivo que el pequeño país medieval de los Pirineos tiene en parte del dopaje; es más, hasta algún ciclista que ha confesado que parte de sus prácticas consistía en ir a Andorra, pedir lo que te había dicho el médico -o el veterano compañero de equipo- y proveerte de todo sin ningún tipo de pregunta engorrosa.

Volveremos a esto más adelante, pero de momento sigamos el relato canónico de las autoridades. La principal encausada es la titular de la farmacia, de 42 años y de nombre Eva B.P -dado lo reducido del colegio farmaceútico de Andorra no debería ser difícil poner los apellidos-, así como su marido y su hermana. Se les acusa de delitos contra la salud, tráfico de sustancias dopantes (¡qué importante es la Ley Antidopaje de Lissavetzky! ¡cúanto aporta en un panorama jurídico donde sobran las leyes para meter en chirona a esta mafia!) y de constituir una asociación delictiva

Al parecer, todo tiene origen en aquel peculiar caso en el que el difunto Xavi Tondo reenvió a los Mossos un correo que había recibido donde le ofrecían droga, algo que nunca me creí del todo porque era la materialización de un sueño de Lissavetzky: el ciclista que denuncia de oficio el dopaje, y no cuando le pillan. El deseo que se hace realidad, o hagamos que el deseo sea realidad. No les extrañe que mañana las crónicas den aún más notoriedad a este ciclista trágicamente fallecido.

Como explica el comunicado de los Mossos, de aquella redada salieron otras tres ramificaciones, la última la de hoy mismo. Al parecer, los envíos de paquetes con droga los hacían parcialmente desde territorio español, concretamente desde la Seu d´Urgell, por lo que la instrucción se ha realizado en España. De la documentación intervenida en las diligencias previas, se concluyen que la banda de delincuentes operaba al menos desde 2003 y que tenían otra filial de distribución desde Jaca.

Entre los clientes, que según la eficiente Ley Lissavetzky no son delincuentes, se encuentran 42 ciclistas, 11 atletas y 8 del mundo del triatlón, casi todos federados. En teoría, están identificados y se ha pasado sus señas a las autoridades para que puedan aplicar la sanción administrativa correspondiente, que en el caso de España y la reciente Operación Galgo ya saben como va a acabar.

Sin embargo, en este nuevo caso de redada contra el dopaje, hay elementos singulares. Primero, la gran cantidad de ciclistas, y a sólo diez días de empezar el Tour. Digo yo que en Francia ASO querrá saber si alguno de los implicados tiene intención de salir en el gran evento de julio. La situación se parece bastante a la de la Operación Puerto en 2006. Segundo, la cercanía con Girona, cueva y nido de multitud de ciclistas profesionales que van a la provincia colindante con Andorra atraídos por una combinación de elementos para nada exclusivos de la región. El único que no comparten con otras regiones mediterráneas es la cercanía a un microestado mafioso como Andorra, donde todo es posible en lo farmaceútico, lo bancario y lo hostelero.

Están todos los elementos para una buena tormenta antes del Tour, pero dudo que pase nada. La organización de la carrera ya ha dado recientes muestras de condescendencia con las peores prácticas y los peores pasados (Petacchi, Klöden, Contador), y sería bastante irreal que pidiesen de urgencia la lista de ciclistas implicados. Además, también está por ver que el CSD o la RFEC diese esa lista. Además, ¿para que complicarse? "Federados" no significa profesionales: entre mañana y pasado ya dirán que la inmensa mayoría eran amateurs. Y precisamente por eso Tondo había recibido el e-mail: porque entre profesionales no tenían a ningún cliente, ni pasado, ni presente ni futuro. Como el panorama del ciclismo y del antidopaje en España, que es lo mismo. Por cierto, ¿de verdad que no había nada de distribución en Girona, que todo se hacía desde Jaca y la Seu d´Urgell?
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Larguísima entrevista a Mikel Nieve, donde lo único interesante que dice es que no se ve aspirando a ganar una gran vuelta por etapas. Hay gente con muchos menos resultados que sí lo hace. Quizás tenga algo que ver que acaba de anunciar su renovación con el Euskaltel. En esta otra entrevista, Pablo Urtasun afirma que ha preparado el Tour, donde debutará con 31 años, así: "Nada. He corrido el Dauphiné, y luego entrenar bien. Ni altitud, ni concentraciones en los Pirineos... nada. He hecho las cosas con la mayor normalidad posible, y creo que llego bien".
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Mira que me gusta Pedro Horrillo, pero por más vueltas que le intente dar a su imagen de santo y chico comedido, estas declaraciones casan muy mal con su debut en el Vitalicio, por ejemplo. No es que denuncie o no denuncie, pero al menos que no sea hipócrita y, por favor, para seguir manteniendo esa imagen de chico sin mácula y razonable, que no diga tonterías como esta: "hay otros que saben los trapos sucios de otros y cuando ellos caen dicen 'tiro de la manta y me llevo a todos los demás". ¿Quienes son? ¿Cúantos conoces? ¿Dos? ¿Tres? ¿Cómo los trataste en ese momento? Pfffffffff..........Aquí hay más tonterías bellamente vestidas gracias al lenguaje del ermuatarra, pero eso, tonterías: lo de Contador y que la cantidad de clembuterol no mejora el rendimiento -como si no supiese perfectamente cuando fue el positivo, y lo que hace falta tomar para dar cantidad excretada en orina- y lo de la "secta". Aquí me parece que la única "secta" es la de ciclistas en su conjunto, por eso tratais como tratais (SIN EXCEPCIONES DE NINGÚN TIPO) al que rompe el pacto de silencio y sale. Ya no puedes engañar a nadie, Pedro. Nunca lo hiciste.
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El día de su publicación, la noticia más vista en el Deia, la hoja parroquial del PNV. Sin lugar a dudas, por su especial significación para el deporte.
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¡Qué gran Cruz!
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Cosas veredes. Aquí explica quien le acompañó en otra aventura: Santi Pérez. También en la parte final de la anterior.
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Mira que me gusta llenar de elogios a los fenomenales muchachos que han puesto en pie tropela.net, el mejor sitio de carreras virtuales de ciclismo, al menos en cuanto a presentación y calidad. También el más competido. Sin embargo, creo que el hecho de poder escoger hasta ¡18 ciclistas! de cara al próximo Tour de Francia es una exageración. En este sentido, se aproxima más a la virtud de lo que no deja de ser simplemente un entretenimiento el clásico velogames.com, donde al menos tienes que poner un poco de criterio a la hora de sumar corredores a tu equipo.

20 junio, 2011

Leipheimer, otro recuperado para la victoria en el RadioShack

A ver...aquí...sí...toma, vencedor en Suiza 2011
Los abuelos del RadioShack, al poder. Si esta temporada Klöden (casi 36 años) ya había segundo en P-N y ganado en P-V, ahora Levi Leipheimer acaba de ganar la Vuelta a Suiza con 37´5 años, eso por no hablar de Horner y sus casi 40 años, que se impuso en California. El equipo gerontocrático tiene el secreto de la eterna juventud, y lo tiene para alguna de las pruebas más prestigiosas del calendario.

El triunfo de Leipheimer, que en su carrera deportiva tiene como mayor éxito haber ganado el Dauphinè en 2006, se produce después de haber logrado los mejores rendimientos en alta montaña desde que acabó segundo en la Vuelta de 2008, y haber dado un mazazo en la crono final del domingo, donde se alzó con el triunfo final sobre un desesperado Cunego por sólo 4", pero suficientes.

Levi-tando de alegría
El viernes la etapa tenía un puerto final y una escapada con mucha ventaja y buenos escaladores, el mejor de todos Andy Schleck. Antes de que el luxemburgués lanzase su anunciado ataque para llevarse la etapa, ya circulaba por delante Thomas De Gendt, el escalador belga del Vacansoleil que lleva una temporada muy destacada. El pequeño de los Schleck no consiguió recortar la diferencia y la etapa fue para este corredor, que también cerró la carrera con una impresionante crono a sólo 48" de Cancellara y en octava posición.

Entre los favoritos para el triunfo final sólo hubo el ataque de Fuglsang, que consiguió arañar apenas 7" en una hipotética opción de entrar en el podio final, donde ya estuvo el año pasado en tercera posición. Sin embargo, la auténtica jugada de su equipo se produjo en la siguiente etapa -triunfo para Sagan, con un final de una potencia impresionante-. Mollema, que iba segundo en la general, pinchó a 15 kms. de meta y el Leopard puso a tirar Cancellara y Gendermann para, esta vez sí, aumentar las opciones de podio de Fuglsang.

El holandés perdió 48" en meta, con gran enfadado del Rabobank. Sin embargo, a tenor de los tiempos de la crono final, tampoco hubiese entrado en el podio final ni con esos 48" perdidos. Al final fue su compañero Kruijswijk el que ocupó el tercer lugar, a 1´02" de Leipheimer y el único corredor entre los diez primeros que venía de disputar el Giro. No todo van a ser abuelos.

Algún día haré esto y esto y esto
Fuglsang se tuvo que conformar con la cuarta plaza, mientras su capitán Schleck, ganador el año pasado, cayó hasta la séptima posición. Cunego, líder durante casi toda la prueba, y que ha llegado a rozar lo que hubiese sido su primera vuelta por etapas de prestigio tras el Giro 2004, se ha mostrado desconsolado, especialmente por los compañeros, y anuncia que dará batalla en el Tour, cosa harto improbable. En cualquier caso, la temporada del Lampre en vueltas por etapas en muy notable, con Scarponi y el pequeño italiano.

De aquí al Tour, que empieza en diez días, ya sólo quedan los campeonatos nacionales, que poca o ninguna pista dan sobre lo que va a pasar en la carrera francesa. El RadioShack va con Brajkovic -noveno en el Dauphiné- y un equipazo de veteranos escuderos que esta temporada se están descubriendo como ganadores, ideales para ofrecer alternativas tácticas, aunque a Bruyneel siempre le ha gustado más la estructura de bloque y todos juntos apelotonados. Veremos que pasa al final, pero el RadioShack da miedo.
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Tremendo lo de Gilbert. Ha ganado la Ster Elektroter, prueba de cinco etapas belga. Ganó la etapa reina y ¡zas!, otra victoria al zurrón. Tiene victorias en todos los meses del año. Tiene una temporada impresionante. Y dice que va a llegar al Tour un poco más fuerte. Lleva 13 victorias esta temporada, y todos los otoños suele ganar cuatro o cinco carreras...
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En la Ruta del Sur triunfo final para Kiryienka por delante de Davide Rebellin, que fue tercero en sendas etapas de montaña. El español Luis Ángel Mate se llevó la última etapa.
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En la Vuelta a Eslovenia, que el año pasado fue a parar a Nibali, triunfo final para Diego Ulissi. Por su parte, el Giro de Toscana -prueba de un día- fue para el tremendo Daniel Martin, al que le gusta mucho ganar en Italia. En la reciente Dauphiné no hizo absolutamente nada.
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23 de junio, justo antes del Tour. Decisiones editoriales. Dará que hablar. En Italia lo van a poner a parir por meterse con sus ídolos intocables. De lo leído, no dice nada nuevo. Yo no espero nada especial: su anterior libro (Dopage dans le football, la loi du silence, Gawsewitch, 2010) era una chiquillada.
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Cuando un amigo te hace la crítica del libro, todo son alabanzas. Mira que creerse eso de que Millar con 23 años iba limpio y así ganó la crono del Tour del año 2000...está en The Guardian, el periódico progresista inglés que publicó una foto de "la bloggera lesbiana siria", icono de la libertad, y que resulta que al final y al principio era señor americano gordo que vivía en Edimburgo...todavía no han pedido disculpas a sus lectores, o despedido al fiel periodista que publicó la foto de este efímero icono. Así les va. En Inglaterra sólo se puede leer la prensa conservadora. Y en casos como este, de our guy, ninguna.
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Actividades tras sacar un diez.