Ayer la organización de la Vuelta a España dio a conocer la lista de 22 equipos que disputarán la carrera este año. A los 16 que salen por obligación debido al compromiso alcanzado con los equipos en 2008 -y que vence el próximo año, cuando sólo entrarán de derecho los mejores según sus resultados- , la organización ha repartido sus seis invitaciones de una manera peculiar. Como se venía diciendo desde que se formaron al final del año pasado una serie de nuevos equipos muy potentes, iba a haber un cierto atasco para salir en las grandes vueltas. El Euskaltel, ese equipo nunca bien ponderado, renunció voluntariamente a su plaza en el Giro, pero ni eso sirvió para que las apetencias de todos los equipos continentales italianos se viesen saciadas; el Tour ha dejado fuera a equipos franceses como el Saur-Sojasaun y a otros como el Vacansoleil con tal de hacer hueco a la oleada de formaciones anglosajones; y la Vuelta, esa carrera que camina cuesta abajo sin frenos y conducida por un ciego, ha decidido dejar fuera al RadioShack. A cambio, han abierto las puertas al Garmin -que está por ver que lleve a Farrar: para la general no tienen a nadie-, el Sky (por Flecha, poco más traerán a septiembre), Cervelò (por si alguien tenía alguna duda de que Sastre no iría al Tour: así podrá ir a la Vuelta con sus Novoa, Cuesta y Pujol, que si no se hubiesen quedado en casa), Katusha (dicen que J.Rodríguez, pero a ver como sale de su primer Tour) y los españoles Xacobeo y Andalucía. El primero vio como en la pasada Vuelta se expulsaba a un médico colombiano que, no se sabe cómo, apareció de repente en el staff del equipo, y el segundo cuenta con dos positivos esta temporada. Brillante.
Este año, a diferencia de otros, la Vuelta no va a tener una gran participación. Y encima la Vuelta deja en casa a un equipo que, en su preselección, había planteado a Brajkovic (antiguo líder de la carrera en 2006, ganador del Dauphine), Kloden, Leipheimer (podio en la Vuelta y gran animador hace dos años) y Horner, por no hablar de los españoles y muy queridos Zubeldia y Rubiera. Como ven, la decisión ha sido una cagada en toda la regla, muy en la línea de la dirección de esta carrera.
Las interpretaciones han sido variopintas. Están los de la teoría de la conspiración, que consiste en que la exclusión del RadioShack es para facilitar el triunfo a SMS Sánchez, a S. Sánchez, Sastre o incluso el propio Contador en caso de que venga -difícil-, no vaya a ser que se encuentre con tantos problemas como en 2008. Puede ser. Otros dicen que, ahora que la Vuelta pertenece al Tour, estos han querido vengarse de Armstrong, algo incongruente cuando el americano nunca vendría a la Vuelta y sí va al Tour. Los hay incluso más retorcidos que apuestan a que los franceses no quieren que la Vuelta reproponga el atractivo duelo Contador-RadioShack que ha animado el Dauphiné y previsiblemente el Tour.
El As, que cada día es un poco más abyecto -¿será por eso que recortan distancias con el Marca?- dice que "seguramente" las recientes declaraciones de Landis han tenido que ver con la decisión. Esto demuestra que Chema Bermejo, que firma el exhabrupto, no tiene ni idea de ciclismo, porque si se aplicase ese criterio el año pasado tampoco hubiese salido el Astana, que presentó a un Vinokourov que afirma su inocencia en cuanto puede. Para que no sea sólo la elucubración de un loco, Juan Mora también se apunta a la teoría. Es más, incluso dice que fue Contador el que se separó de Armstrong. ¿Pero no habíamos quedado en que Contador se quedó en el Astana en contra de su voluntad? Bueno, pues eso: elucubraciones de dos locos.
De todas estas teorías, y alguna aún más sicalíptica que me han dicho esta mañana, todo el mundo parece descartar la más evidente y lógica: Guillén, el director de la Vuelta, es tonto de remate. No hace falta buscar teorías elaboradas y rebuscadas cuando en sus escasos 18 meses de égira gloriosa ha dado abundantes muestras de su cabeza amueblada en Bricohogar, además de su escasa capacidad de decisión de acuerdo a las más normales muestras de sentido común.
Verán, a la Vuelta de este año vendrán, de figuras internacionales, los que fracasen en el Tour, pero no vendrá ni Evans -ya lleva dos grandes este año y su equipo nunca se ha interesado en la carrera-, que es el número uno del mundo y el que el año pasado salvó la participación extranjera en la carrera, y quizás Menchov. No vendrán ni Basso, ni los Schleck en mejor actitud que el año pasado, ni nadie de entidad, porque encima el Mundial es en Australia y todos se irán antes o simplemente ni vendrán a la Vuelta.
Guillén, que maldita tiene la gracia de tenerlo al frente de la Vuelta, decide con 38 años dejar fuera a un equipo como el RadioShack, que aseguraba estrellas internacionales presentes y futuras. Y con ello vuelve a meterse en uno de esos ridículos propios de la carrera, porque aparte de las estrellas también sale perjudicada la propia empresa cuyos intereses dice defender, pero que parece que torpedea.
Este año se sube a Cotobello, una subida inédita asturiana que se denomina oficialmente (ojo a esto último) como cima "Chechu Rubiera", en homenaje al conocido gregario recientemente señalado por Landis, como si sus inicios en el Kelme y el resto de su trayectoria no fuese ya auténticamente señalada. Si, Juan Mora, sí. En su momento ya se apuntó la paradoja de dedicar una cima, no ya a un ciclista que no está fallecido, sino que todavía continua en activo. Se dijo que el mejor homenaje era que pudiese subir esa cima estando en activo, de la misma manera que los mejores libros de homenaje son los que se hacen en vida y no cuando el homenajeado está criando malvas.
Bueno, pues gracias a la brillante decisión del director de la Vuelta, inspirado no se sabe por qué o por quien, Rubiera verá la cima de Cotobello desde la barrera, como parece que hace en la simpática foto de hoy. En activo, pero no participando. A ver como consiguen subir el puerto y no hacer referencia a esta paradoja. O a ver como consiguen narrar ataques de Pujol, Rabuñal, Dapena, Gómez Marchante, Mosquera, Horrach y no pensar inmediatamente en lo que podrían estar haciendo Kloden, Brajkovic, Leipheimer, Horner, Rosseler, Vaitkus, Steegmans o Zubeldia. Me da que este septiembre haré como el pasado: no veré la carrera, una semana después consultaré los resultados y veré que no ha pasado nada.
***Otra bonita y emocionante etapa en Suiza. Circuito final con cuesta dura-dura, y ataques de buenos corredores, empezando por un Gesink al que se soldó Fuglsang, como muestra de la importancia que dan en el Saxo al corredor del Rabobank. A pocos kms. de meta se formó un grupo con Kirchen y Freire, entre otros, pero no fue muy lejos. Los últimos ataques dejaron en cabeza a Roche, F.Schleck, T.Martin, Urán y Mollema. El irlandés intentó irse, pero un soberbio Schleck le superó y se fue como en las grandes ocasiones a por la victoria. Al mayor de los hermanos se le da muy bien esta carrera, en 2006 ya ganó una etapa con una subida maravillosa a un puerto que era todo curvas. El nuevo líder es T. Martin con 1" sobre Cancellara.
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En la Gazzetta de hoy fuerzan la situación y dicen que el Liquigas, visto que ya han pasado cuarenta días y Pellizotti no tiene sanción, está pensando en alinearlo en la próxima Vuelta a Eslovenia (al lado de su casa de Bibbione) y, quien sabe, también en el Tour. Es un globo-sonda en toda la regla, típico de la Gazzetta, como cuando publicó aquella mierda de la fusión entre el equipo de Matxín/Gianneti y el Acqua Sapone. Por si acaso, ya dicen que actualmente Pellizotti está malito y en la cama, pero que la intención era esa. Ya.
La cosa no tiene ningún sentido, puesto que la UCI no permitiría que su programa estrella fuese torpeado de esa manera. El Liquigas tampoco se arriesgaría a desafiar de esa manera a la máxima organización del ciclismo. Entonces, ¿qué busca el globo-sonda? Pues dar velas a todos, como su actitud con el positivo de Di Luca -se llegó a hablar de "positivo no confirmado" y cosas así-, una actitud muy propia de los transalpinos. En España hemos aprendido bien la lección, y actualmente un corredor sancionado por la UCI sigue saliendo a entrenar con los colores negros de un equipo que ojalá desaparezca y veamos así a sus hipócritas directores -los mismos de Mancebo, Fertonani, Zaballa, Rubén Plaza y los jóvenes Liberty Rojas y L.L Sánchez- en el paro.




