Desde el 7/06/2013 en www.ciclismo2005.com
Mostrando entradas con la etiqueta Urán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Urán. Mostrar todas las entradas

02 octubre, 2012

La victoria que faltaba

Motos con las luces encendidas, la imagen típica del Lombardía
Que Joaquím Rodríguez salía en el Lombardía 2012 a por todas era algo evidente vista su temporada, que el año pasado fue tercero, su reciente cuarto puesto en la Milán-Turín -donde atacó para ganar- y que necesitaba sumar puntos para alzarse con UCI World Tour, la clasificación oficial de mejor corredor de la temporada.

Al ciclista catalán le bastaba con ser noveno en la prueba para repetir el notable éxito ya logrado en 2010; sin embargo, es mucho más codicioso ganar una carrera centenaria que jamás había ganado un corredor español -aunque los tres últimos años había habido tres corredores diferentes en el podio- y que, por sí sola, es la mejor victoria de un corredor que a sus 33 años y por muchos número uno que consiguiese, sigue siendo un corredor de etapas.

Baja la habitual lluvia de esta carrera -y eso que este año se ha adelanto 15 días en el calendario- y con la reintroducción del Muro de Sormano, una cuesta de cabras que se dejó de subir en los años sesenta, J. Rodríguez tenía un recorrido muy propicio para sus características en el que es, sin duda, el más pobre de los cinco monumentos del ciclismo, pero suficiente para sus características y trayectoria como corredor.

Coló en la fuga de salida a su paisano, amigo y gregario Alberto Losada, que ha competido esta temporada a un nivel inimaginable, como suele pasar cuando tu líder se sale. Cuando la fuga se disolvió subiendo el Muro de Sormano,  Losada fue el único que sobrevivió junto con Bardet, pero se quedó trabajando para su líder en todo el peligroso terreno hasta el Ghisallo, mientras el francés doblaba su ventaja.

En el descenso -se dice que el Lombardía se gana bajando- se cayeron los mayores rivales de la pareja del Katusha: Gilbert -ganador dos veces de la prueba, campeón del mundo hace una semana- y su gregario Ballan, además de Paolini, el experimentado corredor del equipo ruso. Fue más lo que ganó el Katusha que lo que perdió.

Subiendo el Ghisallo, atacó Kevin De Weert para después caerse en el descenso; con esos precedentes, el pelotón fue bastante tranquilo para jugarse todo en la subida a Villa Vergano, la cuesta de cabras introducida el año pasado y que sirvió de trampolín a la sorprendente victoria de Zaugg. Hasta ahí cerca llegó el impulso de Losada, realmente clave en la victoria de J. Rodríguez.

Kolobnev preparó el terreno para el ataque de su líder, que se fue en la cuesta que va incrementado porcentaje y haciendose cada vez más estrecha entre los chalets, una cuesta ideal para sus características como corredor. Nadie pudo reaccionar -han sido muy pocos y en contadas ocasiones esta temporada- y J. Rodríguez coronó con unos pocos segundos sobre Contador y los colombianos del Sky, la increíble pareja de Urán -ganador del Gran Piamonte dos días antes- y el aún más increíble Henao.

Sin embargo, la peligrosidad del descenso -en esas condiciones de lluvia, se baja mejor solo- y la falta de acuerdo entre los perseguidores se alió con la carrera que había interpretado tan bien J. Rodríguez, que pudo entrar en solitario poniendo, por fin, una gran victoria en su palmarés, porque la Flecha Valona siempre ha sido -por distancia- una clásica menor.

El sprint del grupo fue para S. Sánchez -tres veces segundo en la carrera, una vez tercero, nunca primero: el resumen de su carrera deportiva- sobre Urán, que a su vez también había sido tercero en la edición de 2008. Santambrogio del BMC salvó el honor del equipo, con Henao quinto (¡qué temporada, y de neoprofesional!). Es más: ha habido ¡siete! colombianos entre los 25 primeros, lo que sin duda es algo sin precedentes en una clásica. La nueva generación que viene de Colombia va a dejar pequeña a la de Lucho Herrera y Fabio Parra, por cantidad y calidad.

Por su parte, J. Rodríguez cierra la temporada como número uno del mundo y nada menos que diez victorias, todas World Tour: una etapa en Tirreno, dos en País Vasco, Flecha Valona, dos etapas del Giro, tres etapas de la Vuelta y el soberbio remate de Lombardía. Y mejor no hablamos de los segundos puestos que eran victorias, como la etapa con Rabbotini o la de Arrate con Valverde. Sin embargo, su temporadón será recordado por haber liderado diez días el Giro y perderlo en la última etapa,y por haber liderado la Vuelta ¡trece días! y perderla por un pésimo error de cálculo. Con que hubiese ganado una de las dos grandes estaríamos ante una de las mejores temporadas de un ciclista que se recuerdan: baste con decir que ha derrotado a Wiggins por el número uno, que este año ha ganado París-Niza, Tour de Romandía, Dauphiné-Liberé, Tour de Francia y JJ.OO CRI.
***
Visto el éxito del Mundial, los organizadores de la Amstel Gold Race planean copiar el final para 2013, porque así habría muchos más candidatos a la victoria. Me parece muy buena idea: ya hay demasiados finales en cuesta en el calendario y, para que te gane Gasparotto, ya que gane cualquier otro corredor. Total, seguro que tampoco así será holandés...
***
Eslovenia mon amour...también es casualidad que los dos nombres que se han rumoreado para maquillar la anemia del Euskaltel sean del mismo país. A saber que se traen entre manos la reina del Raval y su sirviente.
***
Lo que merece una película es el deplorable nivel del periodismo y de El País en particular, que está atravesando una de sus peores épocas.
***
¡Festival del humor con Ponferrada 2014! Miren el primer párrafo, propio de un fanzine anarka. Todas las declaraciones entrecomilladas vienen sin la fuente: como en un panfleto.Mejor aún es la iniciativa del alcalde de Cacabelos, uno de los pueblos más feos de España, y también uno de los primeros en quebrar, como pueden leer aquí: ha pedido que todos los ciudadanos de El Bierzo -la comarca que comparte con Ponferrada- donen un euro para garantizar la viabilidad del Mundial. En la comarca se cuentan 170.000 almas (incluyendo perros y gatos), y dudo que muchos quieren poner ese simbólico euro. En todo caso, la iniciativa recuerda mucho a la de Lola Flores, esa gitana defraudadora -perdón por la redundancia-, que también pidió una peseta a todos los españoles para que solucionasen sus problemas. Como si lo suyo y lo de ellos se arreglase sólo con dinero.

17 agosto, 2012

En tierras de Induráin

"Navarra española" es un pleonasmo similar a "trágica muerte"
Mañana comienza una nueva edición de la Vuelta España, un patrimonio nuestro injustamente maltratado por la organización -hasta hace bien poco quería volver a abril- y que ha adquirido  inusitados bríos, con bastante dosis de suerte.

Cualquier aficionado al ciclismo reconocerá que en los dos últimos años la Vuelta ha sido la gran ronda más emocionante, aunque por motivos al margen de los organizadores (o eso creemos): en 2010 el duelo entre Nibali y Mosquera y en 2011 el baile de líderes jamás visto y el duelo entre Cobo y Froome.

Salvo en el caso del italiano, todos eran corredores desconocidos o incapaces de dar dos pedaladas seguidas fuera de sus fronteras naturales, pero eso da igual: el organizador quiere espectáculo, y lo quiere desde los hermanos Franco y Víctor Cordero. Si hay que vestir a un Nozal, pues se viste. Ellos tan contentos con poner únicamente finales en cuesta -que neutralizan toda la etapa hasta el medio minuto final- y sólo una etapa de montaña, preferentemente en Asturias y asfaltando una nueva cuesta de cabras.

La fórmula ha funcionado, a Guillém le llueven los elogios y hasta incluso parece que en la previa de esta edición los medios dedican más atención, a pesar de que coincide en fechas con el inicio del campeonato de balompié. A mí no me termina de convencer esas etapas raquiticas, esos recorridos ayunos de fondo, esos diseños a cartabón -este año la carrera no baja de Madrid- y esa continua aparición de sorpresas, pero bueno, esto es un circo y yo me dedico a analizar los nuevos monstruos en la pista. A veces también la pista, pero creo que con decir "la Vuelta" ya basta.

El recorrido ya tuvo su entrada cuando se presentó en enero, por lo que simplemente hay que destacar la machacona presencia de finales en alto, las bonificaciones en cada etapa de 12", 8" y 4" (las Vueltas de 2008 y 2011 se decidieron por este aspecto), el recorrido exclusivo por el norte de España -cinco etapas en Galicia, incluyendo la única CRI- y el prólogo CRE en Pamplona.

La ronda española regresa a la españolísima Navarra -¡un saludo a esos carlistas que votan a Unión del Pueblo Navarro o al PP, según como cambien las siglas en cada elección!- tras 18 años de ausencia, dicen que por ser vascos e independentistas, pero yo en Navarra veo veto al aborto, Opus Dei, rancio tradicionalismo y sí, algún joven con peinado raro, pero meramente folcklórico. Y muy poco ciclismo, con una única carrera al año. Para recibir la carrera española han ideado un recorrido sanferminero, con final en la plaza de toros incluído. Ni un humorista lo hubiese hecho mejor, pero con las cosas navarras siempre hay que tener mucho humor.

18 años, ya ven. Y en la tierra de Induráin. Como los navarros son muy suyos y sólo se entienden entre ellos, en 1996 trajeron el Tour de Francia, que no les debía parecer una prueba extranjera. Fue una etapa de 260 km. -nunca se ha vuelto a hacer esa distancia en el Tour- y su gran héroe entro muy retrasado, en un claro homenaje a la mentalidad imperante en la zona. Es la ironía con la que se suele pagar en este tipo de situaciones. 

La gran estrella es Alberto Contador, el favorito indiscutible al triunfo final, que vuelve tras su brevísima e injusta -por breve- sanción de apenas siete meses. Con sus certificados médicos bien afilados, su mayor rival será ese malvado británico llamado Froome que dispone de un certificado médico de órdago -nada menos que un raro virus africano que devora los glóbulos rojos, ¿saben con que se combate?- y que saltó a la pista central del circo hace un año, y que tras varios intentos quiere un título grande.

Contador viene con su equipo de comparsas -aunque Navarro está bien- y Froome viene con Porte, Urán y Henao, el colombiano debutante en Europa que cuenta con guiños en cada una de las carreras que ha disputado, incluyendo un 9º puesto en el Giro trabajando de gregario. Ya ven: prácticamente neoprofesional y corre dos grandes en año. La fórmula Sky.

En lo que parece un duelo de tú a tú a ver quien tiene el certificado más de níquel hay bastante invitados con posibles,  a los que el juego de bonificaciones, finales en alto y pachanga propia de la Vuelta -se puede salir de discotecas entre etapa y etapa- puede favorecer: los conocidos casos de J. Rodríguez (arropado por Moreno y Menchov), Antón (con el dicen que prometedor Landa y el debut en una grande del muñeco roto Sicard) y Valverde y su fiel gregario Cobo -o al revés, qué más da-, que por conocidos y repetitivos no merecen mayor análisis.

Entre la armada extranjera, compuesta un año más por retales de las caídas del Tour, destacan Van den Broeck -octavo en 2011-, Gesink -cuyo mayor rival es el asfalto-, Mollema -cuarto el año pasado-, Quintana -el otro colombiano prodigioso, compañero de Cobo y Valverde, pero que anda como los dos juntos-, Talansky -es del Garmin/Girona, yanki, tiene 23 años-, Monfort y De Gendt, que afronta su segunda grande del año tras el tercer puesto del Giro, pero donde tiene que estar atento desde el primer día, algo que no le favorece.

De los que vienen a preparar el Mundial destacan Gilbert -cero victorias esta temporada, increíble- y su compinche Ballan, Thomas Dekker -volvió y está en el Garmin, será la tercera grande que dispute en su vida, pero lo que realmente quiere es brillar en el Mundial de Valkenbourg, en su casa-, Cunego -Bettini insiste en decir que no lo llevará, pero seguro que cambia de opinión-, Tony Martin, Terpstra, Breschel o Boom.

En cuanto a sprinters, la nómina es sencillamente pésima. Bennati es el que más galones tiene, pero nunca gana, por lo que la rivalidad con J.J Rojas será altísima. En esa nadería pueden aprovecharse Degenkolb o el joven francés Bouhanni, además de Ben Swift (es Sky, no hacen falta más argumentos), Viviani, Steegmans o Koldo FdL. Ninguno de ellos haría entre los cinco primeros en un sprint del Tour de Francia, pero es que este año hay nueve finales en repecho en la Vuelta y claro, los sprinters se han ido a otras partes.

Induráin, ese gran navarro por lo que tiene de serio e introspectivo -como su paisano Moneo, de formación radicalmente distinta, pero mismo talante-, suele clavar sus análisis cuando le dan la oportunidad de expresarlos. Mañana la Vuelta comienza en su tierra, y seguro que le parece muy bien. A mí también, pero seguramente por motivos totalmente contrarios a los suyos. Ojalá veamos una buena vuelta al margen del kilómetro final.
***
En los JJ.OO CRI  ganó Wiggins, completando un año de ensueño. No fueron rivales ni Tony Martin ni su compañero de selección y equipo Froome, que hace justo un año era un corredor de serie Z del pelotón y ahora acumula dos podios en grandes vueltas con sendas etapas y una medalla olímpica.
***
La carrera más importante disputada en agosto ha sido la clásica de San Sebastián, que debido a su importancia se ha celebrado un martes. Es una carrera venida a menos de tal forma que este año se ha disputado de milagro. SMS Sánchez hizo lo que no hizo en los JJ.OO: a nueve de meta, como en el Tour, y subiendo Arkale se fue en solitario sin que nadie pudiese seguirlo, tras un gran trabajo de sus compañeros Mollema y Gesink. El murciano lleva en forma desde cuando ni se sabe, haciendo bueno eso que dicen del ciclo del corredor que cambia de equipo: el primer año siniestro, el segundo diestro. Tanto, tanto que el entendido Breukink ha ampliado su renovación de contrato de dos años por otro más adicional, hasta el 2015. 

Hoy se disputa la segunda carrera más importante de este agosto plomizo: el GP de Hamburgo.
***
Wiggins celebra su oro olímpico pillándose un "ciego de alcohol", y eso que es ex-alcoholico. Como ven, el deporte profesional transmite grandes valores que algún partido político quiere que sean copiados por el conjunto de la sociedad. Semanas más tarde, es descubierto en Mallorca en las mismas y fumando. Fu-man-do. El deporte es salud. En breve conoceremos su certificado médico, si procede. De momento, ya van diciendo por ahí que es asmático, como todos los ciclistas profesionales. Un asmático que fuma. Como tu abuela.
***
Freire articulista. Debutó antes de la prueba en ruta de los JJ.OO con un artículo que indudablemente estaba escrito por él mismo -fíjense en la forma de las frases y lo que dice- y, para después de la prueba, algún corrector tipo su amigo Pedro Horrilo o el propio Arribas ya le hizo un repaso: parece que no están escritos por la misma persona.
***
Me dicen que número 10, el amenazador de muerte y campeón de sí mismo, no se recupera de su lesión, esa que le dejó maltrecho de muchas costillas justo antes del Tour y que sin embargo no impidió verle entrenando por su recoleta región a los pocos días. Esa maldita lesión ha impedido que pueda estar en esta Vuelta a España. Esa maldita lesión que algunos -los de siempre, ya lo saben- relacionan con una cosa muy fea, casi de diez, y que a lo mejor acabamos sabiendo a final de año, cuando la federación tiene que publicar por imperativo legal la pedrea del año. 

16 mayo, 2012

Todo es Giro, todo es ciclismo

Metan a un puñado de los mejores corredores del mundo -un puñado pequeño, pero es lo que hay-, el recorrido adecuado en el país adecuado y sale ciclismo. La fórmula es tan fácil y tan antigua como el propio deporte del ciclismo, que sigue insistiendo en inventos cuando la receta es bien conocido.

Ha sido llegar la carrera a Italia y destaparse en todo su esplendor. El primer sprint en Fano fue para Cavendish, un paréntesis hacia el carrusel de los siguientes días: el viernes se llegaba a Porto Sant´Elpidio -el Giro sólo había estado en una ocasión anterior, con victoria de Cipollini (1992)- a través de la tradicional etapa por las colinas costeras de los Apeninos y llegó la fuga.

Fue una fuga dentro de una fuga, la tradicional exhibición de un Homo-Savio de cada Giro: corredores que a duras penas se pueden tener encima de la bici sin caerse, o circular en pelotón, y que todos los años tienen su momento de gloria en ese equipo apestoso llamado Androni, o Diquigiovanni, pero al que es mejor referirse como el "equipo de Savio". Con dopadossputniks como Parra o Rujano, pasando por Bertagnolli o Rebellin, año tras año los hombres de Savio se arrancan por peteneras con algún rendimiento sobrehumano y que jamás volverán a repetir en toda su vida deportiva. Por supuesto, sólo pasa en Italia. Y también en la Vuelta a Malasia.

El protagonista de este año ha sido Rubiano, colombiano menudo que se escapó de sus compañeros a 36 kms. de meta, los 30 últimos completamente llanos. Por detrás perseguían cuatro. Llegó con ventaja y sin desfallecer. El liderato pasaba a Malori, el corredor del Lampre que durante el Tour 2010 -donde era el más joven- fue el foco de atención de Carlos de Andrés y Probenecid, que se pasaron media carrera riéndose de su apelllido, a pesar de que fue décimo en el prólogo de Rotterdam. Da igual, no les gusta el ciclismo, sólo la broma con los demás. Eso sí, del apellido de Vicioso -y su trayectoria- nunca han dicho nada.

El final en Rocca di Cambio, el primero de la carrera, vio la fuga a dos -ya en el puerto- de Pirazzi -escalador del Colnago de Pozzovivo, se dio a conocer en la Vuelta a Castilla-Léon 2011- y Jose Herrada del Movistar. A falta de un km. para meta, el italiano tomó mal una curva por culpa de una moto, y parecía segura la victoria del español de Cuenca, a pesar de su racial apellido cántabro. Sin embargo, el pelotón se echó encima y la victoria fue para ¡Tiralongo!, el gregario siciliano de ¡35 años! que se estrenó en eso de las victorias en el pasado Giro y por mediación de su amigo, con el guarda cierto parecido físico, Alberto Contador.

En el último Romandía hasta se metía en los sprints, toda una osadía dada su falta de experiencia en el campo y lo menudo de su físico. En fin: su equipo había controlado toda la etapa y es una victoria merecida, pero sorprendente. O no tanto si hablamos del Astana. Segundo Scarponi y tercero F. Schleck, metiendo miedo a los allí congregados, mientras que el liderato pasaba, como era fácil predecir, a Ryder Hesjedal.

El domingo la carrera llegó a Lago Laceno, allí donde Zülle dió en 1998 una recordada exhibición hemodruida, de las tantas que hubo en aquella edición. El protagonista de la jornada -junto al costaricense Amador y el polaco Marczynski, escapados todo el día- fue Pozzovivo, otro corredor espantoso en toda su trayectoria. Pasado a profesionales en 2005 tras ser el mejor sub-23 italiano los últimos años, iba el 14º en el Giro de ese año y abandonó sin ninguna explicación a dos días del final. Y así, toda su carrera.

A pesar de su supuesta calidad, jamás lo ha querido un equipo grande, y siempre ha estado en la misma estructura. Ahí compartió maillot -y otras cosas- durante el Giro 2008 con Enmanuelle Sella. De hecho, fue el único año donde sacó de rueda a sus rivales, concretamente en la etapa de la Marmolada que ganó su recordado compañero en-CERA-do. Acabó segundo aquel día -nunca jamás ni nunca después consiguió colarse en el top-five de una etapa de montaña en el Giro- y noveno en Milán, pero su auténtica victoria fue eludir el control antidopaje. Por eso es muy interesante ver los primeros clasificados de ese día, y qué fue de ellos. También las diferencias en meta del dúo CSF-Navigare.

Por supuesto, jamás ha ganado nada fuera de Italia. Este año se impuso en Trentino, su victoria más importante, y ahora va camino de hacer saltar la banca en el Giro. Fíjense que en Rocca di Cambio fue sexto, ayer cuarto en Asís -cuando jamás se acercaba al top-five en etapa alguna- y bueno, en Lago Laceno ganó la etapa de una manera digna de Zulle en la anterior ocasión que se subió allí. Atacó a siete km. de meta, de los que los cinco finales eran llanos, y llegó con 27" sobre los favoritos, 23" sobre un bravo Intxausti que salió, en vano y a pesar de su mejor planta y rodar, en pos del italiano.

Fue una buen exhibición de un corredor de apenas 53 kg, que parece sólo apto para finales muy largos y muy exigentes, al estilo de Cacaíto Rodríguez o Rujano. Pues no: ganó en un final muy llano. Por supuesto, a todo el mundo le pareció normal -en la notable retransmisión de gazzetta.it, con Berton y Saligari, elencaron su palmarés de puestos intentando justificar lo injustificable-, porque esto es el ciclismo: Rubiano, Tiralongo y Pozzovivo. Evviva!


El lunes la carrera hizo su habitual parada en la provincia de Frosinone, esta vez con visita a la capital provincial del mismo nombre. El final en cuesta llamaba a un sprint restringido, pero no tanto como para que J. Rodríguez atacasa a cinco kms. de meta, apoyado por Vicioso. No fue muy lejos y parecía que si, que iba a haber sprint, pero masivo: sólo una organización del sprint caótica -y preciosa, claro, por la falta de dominio- alteró el resultado.

En la última curva Goss se quedó sin compañeros y expuesto al aire, y prolongó el trazado de la misma mucho más de lo normal. El pelotón, encabezado por ese dislate que es Pozzato, lo siguió, provocando una soberana caída de los favoritos al intentar enmendar la trayectoria. El italiano pidió perdón por su error, y al día siguiente abandonó por una fractura de esas suyas.

Ventoso, que el año pasado ganó en la vecina Fiuggi, repitió victoria tras remontar a ¡ocho corredores!, un poco como en su París-Bruselas de 2010. Es un buen corredor que acaba de cumplir 30 años, y su equipo se estaba mereciendo una victoria de etapa, tras los tiros al palo de Herrada, Amador e Intxausti. Y tendrá más oportunidades: tanto el cántabro como su equipo.

Y ayer en Asís un final típicamente italiano: no bastó con llegar a la encantadora ciudad de San Francisco -sólo había acogido el Giro en otras tres ocasiones-, es que la organización metió a los corredores por todos los lugares, incluyendo la subida al castillo, para acabar justo enfrente de la iglesia central, en un dédalo de calles donde el mayor ganador fue J. Rodríguez, que se llevó etapa, liderato y entrar en el club de ganadores  de etapa en las tres grandes.

El corredor español, al que hoy todas las crónica empiezan a señalar como favorito a la victoria final, porque tiene 57" con Basso, 1´11" con Scarponi y 1´25" a F. Schleck (ayer perdió 23"+20" de bonificación por culpa de su poca pericia con la bicicleta y en este tipo de finales), dice que dejará pronto la maglia rosa, porque desgasta mucho al equipo. Como pronto, hoy hay una etapa de ¡255! kms hasta Montecatini Terme, típica del Giro: todo aparentemente llano, y final nervioso. La única maglia rosa que cuenta es la de Milán, todo lo demás es ciclismo y es el Giro.
***
Parece que algunos están descubriendo a Sagan al ganar las ¡tres! primeras etapas de California. Y lo que vendrá...
***
Urán, alérgico al polen. La garantía de un campeón. Y otro nuevo caso en el Giro: Tom Leezer.
***
Turgot, el sorprendente segundo clasificado en la Roubaix de este año -anduvo atacando todo el día-, resulta que se ha saltado tres controles en los últimos 18 meses. Será que se mueve mucho y muy rápido. Su director Bernadeau lo ha llamado "idiota".
***
Manolo Saiz ha decidido hacer caja -siempre le ha gustado ir con el dinero en contante- y vende su colección de 58 bicicletas, adquiridas con el sudor de su tejido adiposo y no por haberse extraviado en el extraño triángulo que manejaba tan bien de suministrador-patrocinador-yo mismo y supremo.  Como no pudo hacer el butrón del "Museo Würth del ciclismo", ahora nos viene con estas. ¡Dos cafés y un carajillo para la mesa del fondo!
***
Bonita y completa estadística sobre los ganadores de etapa en las tres grandes.
***
Que lo pidan al juzgado de Plaza de Castilla. O al CSD. Tienen almacenado bastante, que es año olímpico.

17 junio, 2010

Exhibición de Gesink en los Alpes

Maravillosa etapa reina de la Vuelta a Suiza, que no ha defraudado las expectativas. 213 kms. y más de 4.700 metros de desnivel acumulado en un carrusel alpino con final en la pequeña localidad de La Punt, que ya había recibido la carrera en cinco ocasiones anteriores.

La primera fue en 1992, con victoria de Eric Boyer. En 1995 Tonkov le endosó la belleza de 1´52" a Zulle, hasta entonces líder de la carrera y que tuvo que esperar hasta 2002 y ya enrolado en el Coast para ser profeta en su tierra. En el año 2000 fue el turno de Garzelli, que venía de ganar el Giro y que se impuso al sprint a otros cuatro compatriotas muy de su época y de una etapa de montaña (Simoni, Bartoli, Belli y Frigo; han leído bien, Bartoli). En 2003 Casagrande sacó 39" a Vinokourov, que ganaría la Vuelta, mientras el italiano celebraba su triunfo sacando la lengua. Y en 2006, la última ocasión hasta hoy, Koldo Gil se impuso en solitario a Jan Ullrich, conformando los cuatro mejores puestos de la general final con otros dos corredores que un mes antes habían perdido su anonimato perruno en la Operación Puerto.

Bastante historia en La Punt, pues. Los ciclistas dejaron la batalla para la última ascensión del día al Paso de Albula, que se coronaba a 10 kms. de meta y 2.300 metros de altitud. Además, con un fortísimo viento de cara. Al revés que en el Dauphiné, donde esta misma adversidad meteorológica hizo que los ataques se contasen con los dedos de una mano, en la ronda helvética -quizás porque hay más candidatos y porque no ha habido crono que alejase a pretendientes- todos se han sentido un poco valientes. Por delante iba la típica fuga con corredores de aquí y de allá y esos simpáticos hombres de naranja, esta vez representados por el conocido Txurruka y Oroz.

El primer ataque serio lo hizo Andy Schleck, para gozo y solaz del pésimo comentarista de TVE, que ya veía una fuga legendaria allí donde sólo había pruebas generales. Últimamente a los Schleck se les ve a la legua: primero ataca el más débil del momento y después el más fuerte. ¿Últimamente? Siempre han hecho así. Gesink saltó pronto tras el campeón nacional luxemburgués y se conformó un cuarteto en cabeza de carrera con Txurruka, Gárate, su compañero Gesink y A. Schleck. Mientras la realización se entretenía en una larguísima toma aérea buscando la cola del pelotón y del maillot amarillo Tony Martin, el holandés Gesink ya se había ido: sin ningún ataque, sólo a ritmo, mientras A. Schleck miraba hacia atrás, esperando a su hermano.

Cuando los cazaron fue el turno del mayor de los Schleck. Sólo le pudo seguir el local Zaugg, otro suizo escalador como Tschoop o Loosli, a los que se presume sus cualidades pero nunca acaban de lograr algo grande, como le pasó también a aquel otro helvético que se llamaba Montgomery y que siempre parecía que iba a ser su año. El año, por si no se habían dado cuenta, es del Liquigas, donde anda hasta el mecánico y las azafatas: en este equipo y no en otro es donde milita Zaugg, que ha mostrado un nivel desconocido a rueda de uno de los tres mejores escaladores del mundo, con viento de cara y en una superetapa de montaña.

Sin embargo, Gesink se movía en otra liga. En cuatro kms. endosó minuto y pico a estos dos perseguidores -alcanzados poco antes de la cumbre- y un pelotón de favoritos donde tiraba el RadioShack con Kloden para Armstrong, muy metido en carrera y vigilando sus flancos. La rueda que le parecía preocupar más era la de Kreuziger: con Zaugg por delante y siendo el mejor contrarrelojista entre los primeros de la general, el americano ha demostrado bastante inteligencia táctica. Sin embargo, se quedó solo poco antes de coronar, cuando atacó J. Rodríguez y mostró las debilidades de cada uno.

A esa rueda se sumó Amstrong. No en el ataque, que cada uno da para lo que da y 38 años y cuatro hijos son muchos, sino en el falso llano antes del descenso, cuando la carretera atraviesa el lago de montaña donde nace el Inn. El catalán no le hizo mucho caso, y eso que se conocen de Girona, ese pequeño gran lugar que une a tantos ciclistas, desde el holandés volador que iba escapado hacia la victoria de etapa hasta estos dos últimos protagonistas. Entre una cosa y otra, y mira que Gesink es mal bajador, consiguió llegar a meta con 42" de ventaja sobre Urán, que se impuso en el sprint de los favoritos a J. Rodriguez, no poca cosa.

El holandés, que perdió unos segundos preciosos haciendo cucamonas en meta -se nota que gana poco- tiene ahora 29" de ventaja sobre Urán, que es un colombiano escalador y también contrarrelojista, porque el corredor multiherramienta ya no entiende de nacionalidades. Gesink es muy malo contra el cronómetro y encima el último día hay 27 kms. de esta modalidad...y etapas nada fáciles antes. Sin embargo, el colombiano no es la única preocupación: el local Morabito del BMC, otro que no había andado así en su vida (¡un saludo a Frei y Andy Rhis!) es tercero a 36" y tampoco es malo contra el reloj. J. Rodríguez es 5º a 42" y Armstrong está a 55", pero no ha hecho una buena crono desde que ha vuelto de su jubilación. El primer buen contrarrelojista es Lofkvist, décimo a 1´32", quizás demasiado lejos. A Gesink no le vendría mal intentar alcanzar alguna bonificación. O haber aprovechado más la llegada de hoy. Tampoco es poca cosa lo conseguido contra todo el pelotón y con el viento de cara, pero una Vuelta a Suiza no se tiene al alcance todos los días.
***
El día anterior, bajo un aguacero tremendo, el pelotón circuló por una de las zonas más bonitas de Suiza, el valle que lleva de Lucerna a Berna siguiendo el curso del Kleine Emmen. Lástima que el día no favoreciese la promoción turística. La escapada del día llegó porque el pelotón, que los tenía a 2´30" a 40 kms. de meta, hizo un parón cuando el alemán del Silence Löwik se fuese recto contra unos espectadores al quedarse sin frenos. Y en la escapada del día iba un buen especialista en resolver este tipo de situaciones de carrera: Markus Burghardt, que el año fue escamoteado del equipo Columbia para el Tour porque había que poner todo al servicio de Cavendish. Este año corre en el BMC, que es un patrocinador suizo, por lo que habrán disfrutado de la victoria de este alemán potentísimo que estará en el Tour. Los damnificados fueron Maaskant, al que se le ha visto muy poco desde que fue cuarto en una Roubaix, y Daniel Oss, el joven italiano. También había un Euskaltel que no llegó a la disputa final, quizás porque le obligaron a pasar primero por los sprints especiales.

28 mayo, 2010

Basso ya no es Birillo, es tentato Birillo

El sueño duró poco. En las primeras rampas del Mortirolo, en la misma zona donde Olano se quedó hace 16 años, Arroyo empezó a descolgarse del ritmo de los Liquigas. Bueno, sólo diez corredores aguantaron a rueda de la locomotora verde, guiada por Szymd y con Kiserlovski, Nibali y Basso. Un poco tremendo, pero un bonito homenaje de sus compañeros a Pellizotti. Con Arroyo sólo se quedó Urán, que fue marcando el ritmo de la misma manera que Gotti a Bugno en 1994: yo podría estar delante, pero aquí estoy con mi líder hasta que yo pueda ser líder.

Mientras por delante circulaba Garzelli, un corredor al que le encanta ir escapado, en el grupo de los favoritos el Mortirolo se iba cobrando sus víctimas: el siguiente fue Sastre. Después Vinokourov. No mucho después Evans. ¿Quien tiraba? Basso, y tras el sólo Scarponi y Nibali. A 40 kms. para meta Garzelli sólo tenía 1´30" con Birillo, mientras Evans conseguía contactar intermitentemente con la maglia rosa virtual de tentato doping.

El primer relevo de Nibali fue dos kms. después, tal era la fuerza del hombre que tiene retenidos 4´5 litros de sangre en algún almacén de España. La  retransmisión no dio en ningún momento diferencias de Basso respecto a Arroyo, que iba por detrás del grupo que se estaba formando con Sastre, Vinokourov, Evans, Gadret y Samoilau, que venía de la escapada. Tampoco teníamos referencias. ¿Quizás con la neutralización de Garzelli podríamos saber las diferencias?

Ni eso. El italiano calvo cayó a -38 de meta, conformando un grupo cabecero de cuatro unidades, las cuatro italianas como en esos grandes giros monógamos de finales de los noventa y principios de esta década. No aguantó mucho porque Basso se puso de nuevo a tirar. Tres kms. después estaba en el grupo perseguidor, con un Vinokourov que iba a más a medida que caía la bruma. Tampoco aguantó mucho: la apuesta de Garzelli era demasiado arriesgada, y más con 37 años. Mucho grito de dai Vino! dai Vino! entre el público, ya caliente tras ver el paso de Birillo y Zapatero. Al parecer, la ventaja era de 1´, mientras Arroyo estaba otros 40" retrasado y con Samoilau haciendo la subida.

Vinokourov se puso a perseguir en solitario el podio a -35 kms. de meta, dando la puntilla a Evans. El Mortirolo se coronaba a -32,5 de meta, con Basso sin pedir un relevo a Nibali y Scarponi bien refugiado. Vinokourov pasó a 55", el grupo de Sastre fue escamoteado por la penosa realización y Evans a 1´42", seguido muy de cerca por Arroyo. La lluvia iba a poner el descenso muy peligroso, y más con alguien tan tronco como Basso.

Sin embargo, Nibali hizo en bajada todo el trabajo que no hizo en subida. Trazando como si fuese en seco, y Basso sufriendo para mantener el ritmo, su ventaja al finalizar el descenso era de 48" (Edolo, a -15 kms. de meta), cuando de ir solo Birillo probablemente hubiese perdido todo lo ganado subiendo. Arroyo enlazó con Vinokourov a mitad del descenso, por lo que el kazajo que tiene más de cinco minutos en la general se quedó con el chasco de un podio soñado a costa del español, que adelantó bajando a Evans, Sastre y Gadret.

Aún así, tuvieron tiempo para discutir sobre quien tiraba. Vinokourov no tenía ganas -o me voy solo o no trabajo para nadie, una marca de la casa-  y Arroyo hizo todo el trabajo de manera admirable, como su descenso: a 12 kms. para meta, justo cuando comenzaba el preascenso de Aprica, la ventaja de los tres de cabeza era de sólo 40", prácticamente un milagro considerando lo visto en la subida al Mortirolo. Y encima por detrás se habían agrupado.

Scarponi, que tenía que haber pasado a colaborar porque las opciones de la etapa se reducían con el potente grupo que se estaba formando, no consideró oportuno cambiar su actitud. Tampoco para mejorar su puesto en la general: confíaba mucho en la potencia escaladora de Basso. Y así fue: en un km. de subida la ventaja subió de nuevo a los 55", y a -10 kms. Scarponi empezó a pasar. Mala noticia para Arroyo, mientras Vinokourov intentaba irse en solitario. En ese punto kilométrico la desventaja ya era de 1´08".

Con ocho para meta, 1´25", y únicamente Evans colaborando con Arroyo. Con seis, 1´44". A cinco, 2´19", y Basso tocando la maglia rosa sin necesidad de bonificaciones. La subida a Aprica, molto pedalabile, era una muralla ante la contrarreloj por equipos de los dos del Liquigas: lo más difícil de Mortirolo no es subir, si no lo que después queda a meta. A dos kms. del final de la etapa, 2´41". Scarponi se lleva la etapa sin apenas haber pasado al relevo, casi como un pacto por no colaborar. Las diferencias en meta, abultadísimas: 3´05" con Vinokourov, 3´06" con Arroyo, más 12" de bonificación para Basso, nueva maglia rosa con 51" de ventaja sobre Arroyo y tercero Nibali a 2´30".

Los ciclistas entraron a las 17:37, muy cerca del peor horario previsto. Sin embargo, la paliza y las caras parecían mostrar un rendimiento diferente. Será que algo está cambiando. Si es así, ¿por qué es Basso la maglia rosa? ¿y por qué en el mismo escenario donde entró con la foto de su hijo, sabiendo que ya se había producido la Operación Puerto? Qué cruel es el ciclismo con sus aficionados.
***
Etapa de Baviera para Ciolek, que andaba dolorido tras romperse en Qatar -buen año del Millram- y Rubén Pérez recupera el liderato, y en Bélgica gana Casper por delante de Steegmans, otro que vuelve de lesiones varias. 
***
Hazlo campeón, hazlo: estamos ansiosos. Especialmente por lo de Estrasburgo.
***
¡Qué cosas más feas dice Millar contra Landis! ¡Y eso que nunca fueron compañeros de equipo! Aparte de insultos subidos de tono, le llama "mentiroso", lo que viniendo de Millar resulta paradójico.
***
Christian Murro, positivo con el Lampre en 2008, afronta el juicio de su caso. Su mujer dice que le recomendó una infusión para paliar las piernas hinchadas que contenía, sin saberlo, fuorisemida. El ciclista dio positivo con esta sustancia, habitual enmascarador de testosterona exógena. El positivo es de enero, uno de esos meses críticos para los ciclistas y su preparación. Otra excusa para la antología del disparate.
***
"Forma parte de la dinastía" Bruyneel y los trapitos, como Hincapie. Por cierto, qué feos son. Le auguro un gran éxito, como en todas sus empresas.
***
Entrevista conjunta a Basso y Evans hoy en la Gazzetta, donde el italiano dice que su imagen del Giro es una pantalla gigante con él mismo que estaba situada a 700 metros de la meta del Zoncolan. Narciso frente al espejo. En la más pura tradición italiana, el periódico remata la jugada con una entrevista doble a las mujeres de ambos.
***
En el Marca, en la columna que le escriben a Induráin, hoy hay una cosa muy triste sobre la etapa del Mortirolo de 1994: "si no me baje de la bici era porque estaba la televisión". El becario que escribe la columna se ha lucido. Además, hay unas declaraciones de Contador sobre su etapa de 2008, donde dice no acordarse muy bien (¿? si fue hace dos años...) y que en el Mortirolo Riccò le atacó muchas veces...¡pero si salía a los ataques de Sella!
***
Otra carrera vasca que desaparece.
***
Aparezco. Desaparezco. Salgo. Me escondo. Será que la furgo de Scooby Doo es como la Hanna-Barbera: Magic Van, aparece y desaparece por arte de magia. Sinceramente, prefería la historia esa de que había desaparecido en la fragoneta con rumbo desconocido, un poco como el mulá Omar escapando de Kandahar en motocicleta...

20 octubre, 2008

Cunego, corredor de clásicas

Damiano Cunego ganó el sábado su tercer Giro de Lombardía, lo que junto a su victoria en la Amstel Gold Race le hace entrar en el selectísimo club de corredores que ganan dos grandes clásicas en una misma temporada. Sin embargo, Cunego sigue insistiendo en que también puede ganar grandes vueltas. Se podría decir que es un Valverde italiano, pero el murciano no es absoluto inferior al pequeño corredor que suma éxitos y decepciones por igual.

El Giro de Lombardía edición 2008 no fue más que la enésima repetición de un peligroso patrón en el que ha caído el ciclismo. En los últimos siete años la carrera ha tenido únicamente tres vencedores: Bartoli en dos ocasiones, Bettini otras dos y las tres de Cunego. Todos italianos, por supuesto. Como el Giro, hasta que este año llegó el que venía de la playa. El caso de Cunego, un corredor que ha ganado muy poquito fuera de casa, es paradigmático de esta especie de autarquía ciclista.

Y cómo ganó, claro. Tras una serie de salvas de fogueo en la Madonna del Ghisallo (Garzelli, Scarponi, ¡uf!) en la subida al Civiglio se produjo el ataque de Kolobnev, siguiendo la estela de su compañero Kroon. Cunego, para el que su equipo había realizado un gran trabajo, salió con muchísima facilidad y sólo le pudieron seguir el inquietante Horner y el sorprendente Failli. Poco después de coronar se uniría Dani Moreno. Estos cuatro corredores iniciaron el descenso, donde Samuel Sánchez realizó su particular show, que cada día le da menos frutos.

Neutralizó la diferencia con los fugados, pero cuando llegó a su altura Cunego ya había saltado. Bajando. Es curioso que los comentaristas de la RAI italiana ya diesen al ovetense en cabeza de carrera antes incluso de que hubiese llegado, como diciendo "Cunego, vete por delante que llega el otro". Y dicho y hecho. En el tramo urbano -todo es urbano en el Giro de Lombardía, dentro de poco edificarán dentro del Lago de Como- entre Civiglio y San Fermo di Battaglia el corredor del Lampre dio una exhibición: parecía Cancellara. A Samuel Sánchez nadie daba ningún relevo (¿?) y, aunque llegaron a estar muy cerca, al inicio de la última subida ya se había reagrupado el pelotón.

Cunego subió de una manera desaforada, no muy propia de estas alturas de la temporada. La victoria iba a ser suya. Por detrás, el ataque más significativo fue el de Brajkovic, al que solo pudo seguir Rigoberto Urán con un cambio de ritmo recogido por una toma aérea que hace albergar muchas esperanzas por el futuro de este corredor. En el sprint por la segunda plaza el esloveno cerró de manera bochornosa al colombiano, que al menos pudo observar cómo realizaba el ridículo de alzar los brazos pensando que había ganado: hubiese sido un digno sucesor de Bobrik y Rumsas, los otros eslavos que han ganado la carrera.

Un podio formado por Cunego (27 años recién cumplidos), Brajkovic (24 años) y Urán (21 años). Visconti, que ha realizado una temporada muy buena y muy intensa, fue cuarto en meta ganando el sprint del grupo, y también tiene la tierna edad de 25 años. De los cuatro, es el que parece tener más claro que es un corredor de carreras de un día. Cunego desde luego que no. Ahora dice que va a por el Giro 2009, el mismo que ambicionan Basso y Armstrong, como si no hubiese aprendido las lecciones de todos estos años.

Cuando Cunego ganó el Giro 2004 con 22 años, lo hizo ante Gontchar y un compañero de equipo con el que terminó a la greña. Ganó cuatro etapas. Aquel año las etapas tenían una media de 140 kms. Desde entonces, solo se ha acercado al podio en 2006, cuando terminó cuarto (primero si consideramos que le superaron tanto Basso como El Búfalo o el Saunier Simoni). Nunca se le ha vuelto a ver marcar diferencias en montaña en una grande. O a ganar etapas en una grande. En ese mismo periodo de tiempo ha ganado cuatro grandes clásicas, suma podios en las Ardenas, ha sido subcampeón del mundo y se ha impuesto en bastantes pruebas de un día.

La humillación de este Tour debe servir como ejemplo. Salía como favorito, e incluso en la primera crono sorprendió a todos por su rendimiento, con un VO2 máximo que desconcertó hasta a los médicos. Poco después supimos que el Tour, a pesar de la campaña del parche -el sábado la RAI lo enfocó repetidas veces-, lo estaba friendo a controles, a él y su equipo, que este año cuenta con los positivos de Patxi Vila y Paolo Bossoni. Después vino la humillación de Jausiers: incapaz de seguir el ritmo de sus gregarios subiendo La Bonette, cuando tenía una etapa favorable para dar un vuelco histórico a la general.

Menos mal que agosto todo lo cura, o regenera, y ya en la Vuelta tanto él como su compañero Ballan -por no hablar de Bruseghin- sacaron fuerzas de la nada y después hicieron el Mundial que hicieron. Yo creo que Cunego no es un corredor del Tour, por las especiales características de la carrera francesa que hacen muchos corredores italianos ni siquiera se acerquen (Bettini, Di Luca, Petacchi), o que si lo hacen siempre sea a un nivel desconocido (Simoni, Garzelli), pero si que puede volver a ganar un Giro. Mientras tanto, seguirá ganando clásicas.
***
Contador, que estando en Varese para su brillante aportación al Mundial, dijo a Noval al ver ambos a Chiapucci: "Mira, otro fichaje del Astana", dice ahora que se queda en el equipo. Y que solo correrá una grande en 2009, el Tour.