Cuando despertó, la bolsa de sangre todavía estaba allí. Hoy ha terminado la larga fuga de Alejandro Valverde que, como tantos otros ciclistas, negó la realidad aquel 22 de mayo de 2006 y, de una manera particular, se enzarzó en una batalla desigual con un resultado escrito de antemano.
¿Batalla desigual? ¿Era Valverde un indefenso deportista sometido a los embates de los intereses ocultos de fuerzas extrañas? No, desigual porque Valverde, a diferencia de otros compañeros suyos, siempre contó con el apoyo judicial, periodístico y político dispuesto a decir de todo con tal de hacer olvidar que había una bolsa de sangre que tenía el código 18.- Valv. (Piti).
Uno puede entender que una persona mienta si se encuentra en determinadas situaciones, pero que siga mintiendo con una prueba como una bolsa de sangre en su contra...si Valverde se metió en esa loca huida hacia delante fue porque tenía sólidas garantías que la compromedora prueba nunca saldría del limbo legal en la que se encontraba.
La rocambolesca historia que lleva a que el CONI se haga con una muestra de la bolsa 18 se puede seguir aquí (1-2-3-4), como por otra parte gran parte de esta larga batalla de cuatro años. Hasta el último momento contó con el apoyo judicial descarado y de parte de un juez de instrucción, igual que contó con el apoyo del CSD, que se cubrió de gloria y vergüenza con el apoyo dado al corredor murciano en la víspera del Mundial de Stuttgart, rueda de prensa mundial incluída. Las pruebas que había entonces y las que hay ahora son las mismas.
¿Resultado escrito de antemano? Sí, porque mientras existiese la bolsa de sangre existía la posibilidad de una sanción, por muy lejana que pareciese, hartos ya de tantos encubrimientos y humillaciones a este deporte, porque en su loca huida Valverde y su comitiva han arrasado con bastantes fundamentos de este deporte. Desde el principio se vio claro que, pasase lo que pasase con la Operación Puerto (primer sancionado español, cuatro años después) iba a dejar bien claro con quien está cada uno, si con el ciclismo o con la farsa, si con la verdad o con la mentira. Mañana ya encontrarán la adecuada prosa para hacer olvidar lo que han escrito durante este tiempo, o dirán que se han ensañado con el corredor español.
Y en esto último tienen razón.
El último año y medio de caso Valv. (Piti), apenas una punta del iceberg de la Operación Puerto, ha tenido bastante de persecución judicial. A mí esto me gusta tanto como a ustedes, y no tengo nada contra Alejandro Valverde, del que ha quedado bien claro que ha sido un sucesivo títere de sus directores, su médico, sus abogados y su personaje, ese del El Imbatido. Lo que hay que preguntarse es por qué Valverde ha concentrado tanto odio, y eso ha sido así por la desfachatez de su defensa por parte de la Federación, el CSD, su entolno y la prensa española: lo han intentando todo, incluso acusando a un antiguo compañero de Valverde, con sus propios problemas particulares.
Y nada valía, absolutamente nada valía más que para que cada uno de los protagonistas (insisto: jueces, políticos, periodistas) ahondase cada vez en su propia miseria, porque en la defensa de Valverde han perdido todo su autoridad moral, aunque mantienen la coercitiva y uno no puede escribir todo lo que sabe. No valía nada de esos ridículos intentos de defensa porque la bolsa de sangre seguía ahí, esperando el final de la escapada: parecía que se les había olvidado.
La batalla de la imagen, desde el momento que se supo lo de Valv. (Piti), estaba perdida, otra cosa es que lo que era evidente para todo el que obrase de buena fe (¿hay que pedir perdón por querer un ciclismo limpio y sin tramposos?) se pudiese convertir en una merecida sanción deportiva. Ha tardado cuatro años, pero esto último se lo debemos al CONI y a Ettore Torri, cuya constancia y tesón han dejado en evidencia la Operación Encubrimiento. Mañana no lo leerán por ahí, o sea que leánlo aquí: grazie mille, dottore.
Gracias, y también deberes pendientes. Con la sanción a Valverde queda validado a nivel internacional y de las más altas instituciones deportivo-judiciales el método utilizado por el CONI para sancionar a el cliente de Eufemiano Fuentes. El organismo italiano recabó muestras de ADN de 42 deportistas de esta relación, la totalidad de los nombres-código de las 99 bolsas que se conservan tras haber destruido la mitad de ellas por razones a la vista de todos. Las mismas que hacen que todos los deportistas implicados sean ciclistas.
Quedan 41. La sentencia del TAS es el principio, no el final. "Están todos, menos Valverde" tiene que ser el principio que rija la actuación. Y si esos 41 deportistas-ciclistas (la criba de otros deportes ya se hizo y poco se puede remediar) no son identificados todo quedará en otro burdo apaño de la Operación Puerto y el CONI perderá parte de su bien ganado prestigio.
***
Alejandro Valverde ha sido suspendido a nivel internacional hasta el 1 de enero de 2012, con efectos retroactivos a este año. Pierde todo lo ganado esta temporada, pero el medido auto del TAS -sale justo cuando acaba el Giro, y no el 18 de mayo que tenía que haber salido- no ha podido evitar que la sanción a Valverde se produzca cuando todavía era el número uno del mundo, para descrédito de este deporte.
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31 mayo, 2010
Al final de la escapada
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