Pellizotti ganó en el Blockhaus, haciendo su carrera desde la base y afrontándola como lo que era: una cronoescalada. Doce kms. para la meta y, salvo una pequeña ayuda de Smyzd, todo para arriba en solitario. Sus diferencias nunca fueron muy allá, pero tampoco le recortaron en ningún tramo. 42" en meta sobre Garzelli, que ganó el sprint a Di Luca y Menchov. Con los 20" de bonificación el rubio del Liquigas se coloca tercero de la general, un escalón que el año pasado perdió por sólo 3" ante Bruseghin.El Cerveló impuso un ritmo muy alto desde el falso llano antes de la subida. Iban tan rápido que hasta el irlandés Deignan se salió en una curva y se dio una costalada tremenda. Estrategia UsPostal adaptada para la ocasión por Sastre. Parecía que era su ocasión, y también la de su ejército en la sombra, pero la realidad es que el ataque de Pellizotti, un rival más serio que Menchov para sus aspiraciones, lo pilló retrasado y esta vez no era por estrategia. Armstrong se intentó unir al italiano pero no aguantó más de un km.
A menos de diez kms. para meta los favoritos ya iban con ventaja: Di Luca llevando todo el peso y, a su rueda, Menchov, Basso y Garzelli, que se unió más tarde. Por detrás Sastre también tiraba en solitario, y después empezó a recibir relevos de Simoni y, más tarde, de un grupo heterogéneo de corredores como Bruseghin, otro que afrontó la subida como una cronoescalada (sexto en meta). Bueno, pues Di Luca, que no recibió ni un sólo relevo y volvió a hacer la ascensión a Menchov, empezó a atacar cerca de meta. El ruso lo neutralizaba sin levantarse del sillín. En el último ataque el corredor del Rabobank se quedó con el cambio bloqueado y perdió 5" más 8" de bonificación. Ahora tiene a Di Luca a 26", por lo que el corredor local tendría que recuperar al menos 1´ en el Vesubio para llegar con garantías a la crono de Roma.
En meta hubo polémica porque Garzelli sprintó por la segunda plaza y evitó que Di Luca sumase 4" adicionales de bonificación. Una polémica estéril: corren en equipos diferentes, "a mí nadie me ha regalado nada en este Giro, el día de Sestriere me podían haber dejado más minutos y me tuvieron bien marcado" y que la competición es esto. Azuzados por los periodistas italianos, que están para eso, los hinchas de Di Luca abuchearon en el podio a Menchov y a Garzelli. Lo más lamentable es que un cargo de la Federación, invitado en Processo alla tappa, dijo "al ciclismo le faltaba esto para ser un deporte grande, la curva sud (lugar donde se situan los ultras)". Lamentable y muy paleto, como no podía ser de otra manera en los Abruzzos.
Sastre fue noveno en la etapa, pero a 1´11" de Menchov, al que pretendía desbancar. Ahora es quinto en la general, le ha superado hasta Basso por 2". Es improbable que recupere su plaza en el podio pero como el mismo decía hace 24 horas "hasta Roma la carrera está abierta". Lo que desconocía es que está abierta por arriba y por abajo, como las cajas de cartón baratas. Por su parte, Menchov afronta otro tipo de desafío. Las autoridades austríacas siguen adelante con el caso Humanplasma y quieren saber cúal ha sido la aportación del ruso a la máquina criogenizadora que había comprado Stefan Matschiner. Al parecer, los hechos se remontan al 2007. El primer aviso del caso -donde ya salió el nombre del ruso- fue en enero de 2008. Desmentido por todos, y con graves presiones al periodista que publicó todo, al final resulta que si había más que indicios. Menchov sigue afirmando que no sabe nada, pero el caso es que irán a declarar Rasmussen, T.Dekker, Poosthuma y Weening, todos compañeros del Rabobank en aquel año.
Habrá que ver como reacciona el ruso y especialmente su equipo, habida cuenta del precedente de Rasmussen. Parece que la mayor preocupación ya no son los 26" que le separan de Di Luca. O que, una vez más, para ganar una gran vuelta basta con acabar segundo. Y de eso Menchov sabe bastante.
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Ayer en El Larguero J.R de la Morena enganchó a Zapatero, muy contento por la victoria de su equipo. Se notaba en su voz y en lo suelto que estaba. Entre la somnolencia general se despertó la atención: este va a decir algo de lo que se va a arrepentir. Ojo, a su cargo de Presidente del Gobierno une el de máximo responsable del Deporte, y por decisión propia y reciente. "Que sepas Jose Ramón que te escucho muchas noches, jeje, y que estoy muy atento a lo que dices de política, jeje, o sea que ya sabes, jeje". Fantástico: ahora ya no sólo sabemos que ZP ve deporte los domingos por la tarde con sus hijas pre-adolescentes (con lo que eso significa: Nadal, estás muy guapo de rosa), sino que escucha al prócer de la medianoche con frecuencia. Y yo me pregunto: ¿lo escucharía cuando llevó a Santi Pérez a decir mil mentiras? ¿Cuando entrevistó a Eufemiano? ¿lo escucharía las varias veces que ha dejado su programa a los abogados y directores de Valverde para decir diez mil mentiras? Seguramente sí. La verdad, que asco da todo esto. "El deporte español es referencia en todo el mundo, jeje, muchos primeros ministros lo primero que me vienen a decir es por tal o cual deportista español, jeje". ¡Y este es el que tiene que combatir el flagelo del dopaje en el país de la Operación Puerto!
El que quiera una transcripción entera y fidedigna lo tiene aquí. Yo me niego a volver a escucharlo.






En la Bicisport de este mes (pág. 130) nos dicen que Ivanov no celebró con sus compañeros la victoria en la Amstel: se fue para su casa, porque vive en Diest, a unos 70 kms. del hotel donde se alojaba el Katusha, en Herstal. Como el ruso no está, entrevistan al día siguiente a Mazzanti (jefe de filas en este Giro, de momento haciendo turismo): "compartimos habitación y la noche pasada me miró y dijo: mañana iré fuerte. No se si gano, pero voy a ir muy fuerte". Explicando como no aguantó la rueda a Devolder en Flandes, Mazzanti se suelta y empieza a explicar "después de la carrera se fue con su familia al Teide para entrenarse en altura. Me dijo que había trabajado intensamente, especialmente en fuerza y explosividad. El miércoles volvió al nivel del mar y el domingo ha ganado la Amstel. Digamos que ha aprovechado magníficamente la condición que tienes nada más bajar de la montaña y parece que tengas el doble de fuerzas".




