Eugenio Capodacqua es el periodista de ciclismo en La Repubblica, al menos cuando le dejan el espacio de la vieja momia de Gianni Mura, venerado por tirios y troyanos, si hubiese ambos grupos en el reducido coto de cronistas de este deporte renqueante y estocado. Es bastante bueno, por encima de la media: sus crónicas se pueden leer, mantiene relación con el espacio-tiempo (todo un milagro en el gremio) y son escasamente divagativas. Es, además, bastante serio en el asunto del doping.El pasado viernes publicó un artículo que provoca perplejidad. Primero, porque cuenta como novedad cosas ya sabidas ; y segundo, porque lo hace mientras el CONI tiene un proceso abierto a Valverde y guarda muestras de ADN de otros 41 ciclistas diferentes. Ya verán como ambas cosas están relacionadas. "Fuentes, lo scandalo insabbiato" (enarenado) es un momento capital para que entiendan la implicación de la Operación Encubrimiento. Aquí ya no se trata de salvar a tal cual ciclista, a una generación entera de jóvenes Libertos, sino a un deporte.
Capodacqua dice que en España nunca se quiso investigar (¡oh!, qué revelación), que hay 21 archivadores (curiosa precisión) llenos de documentación judicial del caso, que el teniente de la G.C al cargo de la operación pidió al juez investigar la casa de Canarias (ojo, una vez que ya habían intervenido los pisos francos de Madrid) y que Antonio Serrano le dijo que no había dinero (esto es todo mentira), que Manzano dijo que había futbolistas y lo de Zidane y el Miguel Ríos francés. Bueno, ya ven que es una mezcla de cosas ya sabidas y sencillas con puras mentiras: la falta de dinero fue para analizar más bolsas, pero en ningún momento de la instrucción se quiso ir a Canarias. El dinero para el desplazamiento no lo pone el juzgado, lo pone la G.C, pero a Capodacqua le va bien cualquier cosa.
Más adelante descubre que había en torno a 250 bolsas, de las que se han perdido mucho más de la mitad, que ni siquiera hay un arqueo fiable de las existencias -aquí si que influye el dinero y la desidia-, que nadie ha investigado la cuenta de Eufemiano en Suiza en el UBS (perdón, ¿no era el HBSC? ¡bah!) y que los ordenadores nunca han sido abiertos y que su contenido se "ha perdido", no sabemos si por una onda electromagnética, inundación o a martillazos. En fin, todo materia que ha salido en este blog a lo largo de casi tres años, y que ahora Capodacqua (insisto) con las 42 muestras de ADN en Italia, recupera.
Dejando al margen el contenido formal del artículo (que la Operación Puerto fue una Operación Encubrimiento en cuanto se vio su alcance), y que será una vergüenza que acompañe a nuestro sistema político y judicial para descrédito de nuestro país, es mucho más interesante preguntarse por el momento y la intención final. Como ven, no cuenta nada nuevo aparte de esa precisión pitagoriana de los 21 faldoni. Y más cuando Capodacqua, que en su día publicó esto, sabe mucho más del asunto.
Aquí vuelve a surgir la boxización del ciclismo. Hay que salvar el barco, aunque este enarenado. Yo diría que está a pique. La fiscalía de Roma tiene las muestras de 42 bolsas. No están todas las que son, pero si son todas las que están. Es un paso. Capodacqua ni siquiera habla de ellas, prefiere meter el dedo en otros deportes, hablar de España y todo eso. ¿Por qué? Les pongo el ejemplo de clasicómano Luigi, que desde que supo que una muestra suya de ADN está por ahí va dando tumbos, aunque se aloje muy cerca de Cecchini. Es el vigente campeón olímpico CRI y doble medallista. El ciclismo es un deporte en el punto de mira del COI, que sigue con atención a Ullrich -para poder quitarle su doble medalla de Sidney 2000, tienen competencias para hacerlo- y que en Atenas 2004 ya vio lo de Hamilton. Hay ganas, y justificadas.
Así las cosas, el mundillo -curiosa metáfora de cierre y circularidad al mismo tiempo- del ciclismo ha cerrado filas. No se puede permitir otro escándalo mayúsculo, y el del suizo lo sería. Valverde -ya suficientemente marcado, como una res- será cabeza de turco, pero olvidénse de nada más. Hay que evitar acabar como el boxeo, aunque ya se esté a sus niveles. ¿Entienden ahora el parcial y sesgado artículo de Capodacqua? La culpa es toda de los españoles, y tiene razón. La pena es que los italianos puedan hacer algo y no lo recuerde. Que todo sea interés corporativo y gremial. Que al final todos contribuyan al enarenamiento de la Operación Puerto. Una de cal, y muchas de arena.
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En P-N Haussler gana con un sprint increíble: en siete pedaladas saca tres bicicletas a los rivales, se ajusta el maillot y le da tiempo a gozar de la victoria. Todo en llano. Por detrás, Renshaw -del Columbia- y Lorenzetto, otro que ha empezado muy bien el año. A dos kms. de meta una montonera de poca entidad, y Contador entre los caídos. Espectáculo ante las cámaras alzando el pulgar, mientras Popovych se acerca a interesarse.
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Ya está en los kioskos ("este mes sólo han enviado dos, algo habrá. P´mi que no aguanta mucho. Las mías siempre van devueltas...") la revista decana y de canas; en este número, más que nunca. Lo que empezó como una sección simpática, tipo ¿Que ha sido de? inunda toda la revista, con hasta cinco contenidos nostálgicos, entrevistando a viejas glorias del ciclismo. Evidentemente, intentan recuperar al aficionado al ciclismo de los años ochenta. Para rematar la faena, G.Alix vuelve a escribir tras ¡13 años! alejado. Encaja muy bien. Hay que leer este número: 1) en el kiosko 2) en la biblioteca 3) en cualquier sitio menos pagando, pero acompañados de naftalina y con ánimo de taxidermista. Todo para crear el acompañimiento que se merecern esos contenidos. Beloki hablando de la muerte de Nolf y un poster central de Colom -¿se imaginan una habitación adolescente con esa decoración?- rematan la faena. Este deporte está condenado.










