Este sábado se disputó la Het Volk, tradicional carrera de apertura del calendario belga, a la que habrá que referirse en adelante como Omloop. Su denominación tradicional correspondía a un periódico que inventó la carrera para contrarrestar la presencia de su máximo rival en el Tour de Flandes, la carrera a la que imita. Por esas cosas de las empresas, el Het Nieuwsblad se ha hecho cargo de cita ciclista y adiós a la denominación tan patriotera de Het Volk. Ambos son periódicos muy flamencos, es normal que se lleven bien. Queda la carrera y eso es lo que importa, especialmente en estos tiempos.Con bastante buen tiempo y una impresionante nómina de participantes, el esquema básico de las clásicas se repitió: choque de equipos. En estas citas andan todos los corredores de algunas escuadras, del primero al último. Lo del Rabobank fue de escándalo. Enviaron por delante al prometedor joven Maarten Tjallingii, pero cometió el error de saltarse un paso a nivel cuando ya estaba cerrado. Lo descalificaron inmediatamente, junto a sus tres compañeros de escapada y triquiñuelas.
En el Rabobank justifican en el problema táctico de perder a ese corredor lo que hicieron: en la subida al Taaienberg se escaparon cuatro corredores del equipo. No había nadie más. Nuyens, Langeveld, Poosthuma y el indolente Flecha, pedaleando en el aire. Una mancha monocolor. Así estuvieron 15 kms., lo suficiente para que la imagen quede grabada en la memoria y no sea fruto de una alucinación. Una cosa es vengar a Tjallingii y otra....otra es ver eso. Qué escándalo.
En el Cerveló, un equipo que está asustando, no se quedaron a la zaga. Klier, Hushvod y Haussler, al que nunca se había visto en las clásicas del norte, hicieron un carrerón. El joven alemán, ex-Gerolsteiner que maravilló en la Vuelta 2005 al ganar una etapa a dos días del final con 20 años, se escapó a 25 kms. para la meta con Langeveld y no los pudieron coger hasta 300 metros de la misma. Fue muy emocionante, especialmente si permite ver el ritmo de alguien como el corredor del Rabobank, un prodigio de la mejor escuela de rodadores holandeses. Con decirles que sólo tumbaron la fuga gracias a que Chavanel se fundió a favor de Boonen y Hoste de Van Avermaet -que reclama galones- se dan cuenta del nivel que hubo que emplear para cazar a los fugados.
Con Haussler y Langeveld a punto de ser reintegrados y con cámaras de meta -no pusieron grua y apenas se puede ver entre la maraña de coches-, Pozzato intentó la pozzatada, su tradicional movimiento de llegador, con tal mala suerte que provocó una caída masiva al impactar contra las vallas. De la melé resultante salieron Hushvod, que ganó el sprint por avasallamiento, Ista y Flecha, sus compañeros en el podio. Tres Cerveló entre los diez primeros. El equipo de negro suma su quinta victoria de la temporada.
El domingo fue la tradicional revancha de la Kuurne-Bruselas-Kuurne, con los mismos protagonistas. Boonen, el favorito derrotado el día previo -décimo al sprint- ordenó un control férreo de la carrera. En los kms. finales se escapó Kroon, al que alcanzó Flecha "que iba muy lento", en palabras del holandés. Ahí supo que se llegaría al sprint. Boonen había perdido a su mayor rival -Haussler- por un pinchazo, y no tuvo excesivos problemas para imponerse a Eisel y Jeremy Hunt, otro hombre negro del Cervelò, veteranísimo y que nunca la había visto tan franca en su vida. Para futuras citas en el norte, destacar que no hubo ningún hombre del Lotto en el corte decisivo. Choque de equipos.
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En Almería victoria al sprint para el neozelandés Henderson (uno más de la recue de sprinters del Columbia), que batió a Brown del Rabobank y a Garzelli.
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En las dos carreras de Suiza hubo victorias para Ginanni, que ya había ganado en Laigueglia y que hizo lo propio en el GP de Insubria, y el domingo para Pauriol del Cofidis en el GP de Lugano, batiendo al sprint a Rebellin, que vuelve a su lugar habitual.
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En la Vuelta a Cerdeña, que se ha vuelto a disputar tras 12 años de ausencia y favorecida por la cancelación de Valencia, cinco etapas para velocistas. Las dos primeras para el Lampre Lorenzetto, del que el año pasado se esperaban muy buenas cosas y que, tras competir muy bien en la San Remo, desapareció. La tercera etapa fue para Gatto, en su estreno en la categoría a su tercer año de profesional, tras dos años protegido por Rebellin en el Gerolsteiner, la cuarta para Bennati y la quinta para Petacchi. La general se fue a Bennati, que esta temporada ya había ganado en Mallorca, y del que habrá que esperar qué extraña afección le sobrevendrá cuando lleguen las grandes citas.
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Suena a comunicado oficial por el lenguaje enflorecido. Si es así, el nivel de ridículo es inalcanzable.