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25 febrero, 2009

¿Qué hacemos con Frank Vandenbroucke?

Aceptemos una hipótesis de trabajo, con todo el perdón a los familiares de los que han caído en la causa: el dopaje no hace mella. Aceptemos, pues, que la ingesta continuada y prácticamente diaria de fármacos contra el cáncer, la anemia, el mal de Creutzfeldt-jakob o la depresión es inocua, así como vivir los 365 días del año en la mentira, sabiendo que toda tu vida y profesión está sobre cimientos de arena y tienes que vivir con la presión y la incertidumbre de que te descubran, de a saber que saldrá en el siguiente control. Vale, aceptado. Entonces, ¿qué cojones hacemos con Frank Vandenbroucke?

El blog tiene más de cuatro años y creo que este corredor no ha salido jamás. Es parte de la política de no hablar sobre corredores retirados. Sin embargo, VDB siempre ha estado en un equipo profesional, cambiando cada año. Ya tiene 34 años y su trayectoria es tan errática -y tan conocida- que sólo sirve como ejemplo del reverso oscuro del ciclismo. Hace un año presentó, por estas mismas fechas, su libro de memorias "No soy Dios", donde no contaba absolutamente nada, más allá del manido "todo el mundo toma EPO". Recuerden, sigue corriendo.

De un año para otro algo debe haber cambiado. En una reciente entrevista a la revista belga Ché -la típica publicación masculina con tías buenas, aparatuquis y coches encerados- ha descendido a un mayor nivel de detalle, ya ven. Considera que su victoria en la L-B-L de 1999 fue "honesta" porque no había tomado nada diferente a lo que habían tomado el segundo, el tercero, el cuarto y el quinto, a saber: Boogerd, Den Bakker, Bartoli y Bettini. Lo de los nombres es lo de menos, pero dado que dice los puestos de esa manera, está bien ponerlo. "Competimos en igualdad de condiciones".

Según VDB, el doping fue introducido por unos "pioneros", a los que identifica con el Gewiss de 1994. El ya era profesional por entonces, pero el doping contemporáneo ya existía desde hacía, por lo menos, tres años. Sin embargo, este muñeco roto del ciclismo quiere mantener virgen una pequeña porción de su pasado, al igual que Jaksche -su subida al Ventoux de neoprofesional- u otros dopados confesos, una narración mitológica en la que todo era Arcadia y recoger frutos del árbol hasta que llegó la pérfida -siempre por su propia voluntad, ellos jamás la llamaron- serpiente del dopaje.

Concretamente VDB data esta virginal condición en la última etapa del Tour de Mediterráneo 1994, donde ganó a Cassani y Berzin en el Mt. Faron y con 19 años porque "tenía clase", además de un hematocrito del 42% (¿para que se lo medía?). En su desvarío, llega a decir que esa es su mayor prestación, mayor incluso que su Lieja victoriosa. "Ellos estaban preparados por Ferrari y Cecchini y yo...iba, como se dice, a pan y agua". En fin. Curiosamente en su libro recuerda que fue Phillipe Gaumont el que le introdujo en el doping a finales de 1998, cuando le ofreció un somnífero mezclado con alcohol: "en ese preciso momento empezó todo". Entonces, ¿que pasó entre 1994 y 1998?: si tenemos que hacer caso a este sonado, ganó París-Bruselas, Tour del Mediterráneo, Laigueglia, París-Niza (a Jalabert, ganador los tres últimos años) o Gante-Wevelgem a "pan y agua". Conclusión: nunca se crean lo que les cuenta un ciclista, siempre están cambiando el pasado.

Sin embargo, la entrevista a VDB sirve para mostrar el pelo de la dehesa de toda su especie. Además del ya explicado momento mítico y virginal, intocable, se repite un viejo tópico, especialmente sangrante: "todos iban igual". Aquel 1999 acabaron la Lieja sólo 71 corredores, fue una escabechina cruel. En el último grupo, a 22 minutos, entraron 16 corredores. Repasen los nombres y lo que fue de ellos en el ciclismo. Dudo mucho de que todos fuesen igual de dopados. Se lo digo porque dentro de algunos años habrá que leer argumentos similares en nuestro tricampeón de la Vuelta y el resto de los de su cuerda.

Ahora bien, todo esto nos deja con el titular de hoy. La respuesta más lógica es que se haga cargo el sistema nacional belga de salud, sin embargo ¿cómo es posible que VDB siempre haya encontrado equipo? ¿Por qué ha permanecido en el mundillo, y con grandes amistades? Supongo que será la mala conciencia.
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Basso dice que este año no intentará el récord de la hora. Me debo haber perdido algo. Yo creo que ya lo ha hecho: en plena fase de preparación, se va a Argentina -con el cambio horario y el desarreglo que conlleva- y después a California -exactamente lo mismo-. Considerando que su primera carrera tras la sanción fue la Japan Cup, el desarreglo horario de Basso tiene que ser considerable. No debe saber ni en que año vive. Eso sí, de jet lag y record de la hora sabe mucho. ¡Qué impresentable!.
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El ciclismo no para de proponer cosas sorprendentes. ¿Adivinan quien ha estado inspeccionando la subida al Vesubio en la antepenúltima etapa del Giro? ¿Y la crono final en Roma? Como si fuese un corredor que va a luchar por la general, Filippo Pozzato está preparando las clásicas de primavera haciendo ese tipo de turismo. Increíble, pero seguro que tiene alguna explicación difícilmente confesable. Habrá que recordar este extraño suceso cuando llegue el momento.