
El escalafón del Giro no para de moverse y hete aquí que ya hemos llegado al cuarto clasificado del año pasado, el simpático y ejemplar abulense Carlos Sastre. Como Menchov -su particular bestia negra- no va, ni tampoco esos Di Luca y Pellizotti que lo precedieron con malas artes, resulta que este corredor de 35 años que empezó en el ONCE de Manolo Sainz y después fue gregario en el CSC de Tyler Hamilton e Ivan Basso sin ver nunca nada es, con los números en la mano, el favorito para llevarse el Giro.
Ayer ofreció una de sus espectaculares ruedas de prensa, esas en las que se refiere a sí mismo en tercera persona y donde cuela ironías, maldades e incongruencias en el mismo paquete, porque de este envoltorio es un catedrático consumado. De hecho, viendo que muchas crónicas reproducen eso de "ha acabado 13 de sus 20 grandes vueltas entre los diez primeros", me huelo que ha habido un comunicado de prensa laudatorio y elogioso.
Lo importarte es quererse. Mucho. Tras salir del CSC con notables aspavientos, dice que el año pasado sufrió mucho por eso de poner en marcha el equipo: sufrió tanto que, en cuanto acabó el Tour (17º final, la peor defensa de un vigente campeón en varias décadas) anunció que desaparecía y así fue, porque se tiró ocho meses en l
a Zona Fantasma de Supermán o algún otro lugar que no nos interesa en absoluto, porque estamos ante un corredor íntegro y ejemplar. Por eso sus ruedas de prensa son lo que son.
De entrada, una excusatio non petita de manual: "acudirá al Giro con un equipo que también han diseñado los técnicos del Cervélo, sin hacer consultas específicas al ganador del Tour 2008. "Los directores creen que los corredores convocados reúnen los requisitos para esta carrera según las necesidades que vamos a tener. No quise entrar a elegir yo a los compañeros para que nadie se sienta perjudicado", señaló". Es curioso esto cuando estamos hablando del
Líder Máximo que el año pasado mandó parar a Pauwels o que -válgame el Altísimo decir algo semejante- santificó el triunfo de su malvado compañero Gerrans en Bolonia con una exclusión del Tour a última hora. Ninguno de los dos corredores siguen en el equipo.
La consigna es clara: hay un
Líder Máximo y eso de andar metiéndose en escapadas para buscar la gloria personal o colectiva para un equipo recién compuesto no cabe en cabeza alguna, especialmente si está amueblada con recia piedra de Gredos. Tiene especial gracia -la justa- eso de que los directores han escogido libremente, cuando en el equipo de negro cuenta en sus filas con el abuelo Íñigo Cuesta o Xavier Tondo, seguramente escogidos con criterios deportivos y no paterno-filiales.
¡Pero que vamos a decir! Sastre, 35 años, llega al Giro con ¡ocho días de competición!: la Volta y sus siete etapas, y la L-B-L. Dice que hubiese venido con más días de no ser por el volcán islandés. Yo les digo cuantos: dos, los correspondientes a la A-G-R y la F-V. Que la carrera italiana vaya a tener 21 etapas (esto es: 2´5 veces los días competidos por C.S Candil) no tiene ninguna importancia, pero absolutamente ninguna: allí estará nuestro paladín del ciclismo para bregarse con los mejores.
El año pasado llegó con 22 días de competición en sus robustas piernas (California, C-L, Indurain, P-V, AGR y Lieja) y aún así pareció que llegaba corto: la bendita etapa de
Alpe di Siusi le vio atacar en el último km. para después perder 19" más la bonificación en meta. Carburaría para el final de la competición, porque nuestro campeón va de menos a más en las grandes vueltas, a pesar del sentido común y su edad. Lástima que esa magnífica idea de colocar etapas de montaña en la primera semana no vaya a tener continuidad, porque siempre pilla a alguno descolocado: mejor llegar con ocho días, hacer turismo en Holanda y la primera semana por Italia y después ya se asimila todo mejor.
Aunque el diga que llega
"con dudas", todo se debe a su inevitable modestia, porque todos sabemos que es un grandísimo profesional y llegará con lo mejor que tiene: mismamente su
ejército en la sombra, anunciado por Arribas (también habló de un "enhiesto miembro viril": lean, lean) un día antes
de su gran victoria en la calificada por Armstrong -con bastante razón- como la etapa de montaña más dura de su vida. Y si no es con eso, díganme a mí como casa eso de los ocho días de competición con 35 años: será la chispa de la juventud y no el
ejército en la sombra.
Para su gran empresa, de la que no dudamos, contará con el apoyo incondicional (y si no ya saben el destino de Pauwels y Gerrans) de ocho infatigables ayudantes: tres de ellos son los españoles Íñigo Cuesta, el paisano Novoa y Xabier Tondo, escogidos por los directores de equipo. Este último fue fichado para esta carrera, pero ya en marzo asombró a los directores por su estado de forma (etapa en P-N y en la Volta), pero seguro que llega como si hubiese competido ocho días. Al fin y al cabo, estamos hablando de un ciclista de 31 años con nula experiencia internacional que en 2008 estaba en un equipo disuelto por dopaje y que en 2009 fue compañero de Jesús Rosendo y Vázquez Hueso.
Los otros cinco corredores son el aguerrido Gustov, que fue traído por el propio Sastre del CSC (pero esta en el equipo del Giro porque así lo quieren los directores); el señor de los relojes Konovalovas (el año pasado ganó la crono final de Roma); el noruego Rasch, que tiene 34 años y esta
impresionante trayectoria; el americano y desconocido Edward King, cuyo mayor peligro puede provenir de su apellido, puesto que
Líder Máximo no tolera sistemas políticos alternativos; y el británico Daniel Lloyd, muy recordado porque el año pasado fue el que puso el pelotón en fila india antes del Blockhaus: iba tan rápido subiendo que se cayó en una curva, todo un presagio de lo que le pasó a su líder ese día, muy recordado por todos los aficionados.
Pero no se dejen llevar por los nombres y trayectorias. Un desasosegado aficionado al ciclismo podría llegar a la conclusión errónea de que el equipo es una patata: nada más lejos de la realidad. ¿Quien era Pauwels antes del Giro 2009? Un
don nadie, y se marcó una última semana de las que se recuerdan. O sea que memoricen alguno de estos nombres, porque un equipo que el año pasado se llevó cuatro etapas con tres corredores diferentes (y un segundo puesto con otro), todo en la última semana, merece ser tenido en cuenta.
En cuanto a Sastre, se nota que algo cavila. No sólo por sus
iniciativas empresariales, que dan muchas claves sobre por qué Ávila no es Milán ni Rotterdam en cuanto a espíritu emprendedor (por cierto, ¿que habrá sido de esa paellera oblonga que intentaba vender hace unos años? ¡Ay!), con lo feo que está aprovechar una rueda de prensa y los periodistas allí convocados para hablar de estas cosas, sino porque habla directamente de salir en la foto final.
Y queda responder a la pregunta inicial. No cabe otra cosa que decir que sí. Qué triste es este ciclismo que nos ha tocado vivir.
***
Hace unos años Claudio Chiapucci, que fue un corredor que acabó su vida deportiva con múltiples exclusiones de 15 días por su hematocrito alto, participó con notable éxito en la
Isola dei Famosi, uno de los programas más seguidos en Italia. Acabó segundo, como fue habitual en su carrera deportiva. Tu
cadena amiga, propiedad y dirigida por italianos, ha decidido que podría ser una buena idea meter a un ciclista en la versión española.
El escogido ha sido M.A Martín Perdiguero, un ex-ciclista que cambió el sillín por el sillón de una concejalía en su pueblo (el mismo se refiere a S.S de los Reyes en estos términos) sin solución de continuidad. Como siendo ciclista fue bastante limitado, y sólo supero esas limitaciones físicas gracias al tesón y el esfuerzo (sus amigos Aitor González, Lobato y De la Puebla buscaron atajos) el hecho ha tenido bastante relevancia por ser un cargo electo, concretamente del Partido Popular. Vamos, que lo del ciclismo ha sido secundario.
O eso parece, porque leyendo la ficha (gracias a
Merle Kilgore por el enlace) que ofrecen parece
un comunicado de un ciclista metido en problemas y no de un político o simplemente una persona. Respetando el libre derecho de cada uno de humillarse ante las cámaras, igual que respeto el derecho a pintarse las uñas de negro o ganar un sprint en San Sebastián a Bettini y Rebellin, la pregunta es esta: ¿se habrá preguntado, siquiera por casualidad, porque le han escogido a el en el casting? Miren fijamente la foto. Después piensen en lo que busca la televisión (especialmente la de
Hotel Glam y
Sálvame) y seguro que llegan a la misma conclusión.