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18 mayo, 2010

La UCI y su peculiar medida del tiempo

Hace unos días el COI anunció que procedería a reanalizar las muestras de sangre y orina que conserva de los JJ.OO de Turín 2006, porque ha recibido "nuevas informaciones" sobre el uso de CERA en ese evento.

No está mal como noticia, ¿verdad? En esa frase se condensa todo lo que tiene que ser la lucha antidopaje: análisis retrospectivo aunque sea con cosas de cuatro años (si las medallas no caducan, ¿por qué deben caducar las sanciones?), chivatazo de alguien (se ha demostrado como el método más efectivo, por triste que sea) y un poco de traspiés para las mentes bienpensantes e ingenuas: quizás habría que empezar a reconocer abiertamente que la CERA se usaba antes de Riccò y el Tour 2008.

No se preocupen si no se han enterado antes de esta noticia. En los medios nacionales han preferido otros temas de candente actualidad y ha habido que recurrir, una vez más, a los medios extranjeros para enterarse. Me dirán que el que quiera saber de estas cosas que mire en la página del COI, pero ya saben que no van por ahí los tiros, como tampoco van por el hecho de que, dado nuestro pírrico nivel en deportes de invierno (¡un saludo a la candidatura de Barcelona y a la candidatura de Zaragoza para el 2022! ¡un saludo también a la crisis económica!), ¿por qué van a tener que informar el Marca o El País de estos asuntos? Además, es bien sabido que nuestro Glorioso Movimiento Deportivo no tiene nada que ver con el dopaje.

Será que el COI, que cerró los recientes JJ.OO de Vancouver con el dudoso éxito de no haber cazado a ningún dopado, ha hecho caso a la vieja mona de Werner Franke, ese personaje que se pasó el 2007 diciendo cosas muy feas de Contador cuando en 2005 defendía que Hondo era inocente a pesar de haber dado positivo por un producto para embarazadas. Este alemán con pocas luces ya decía por entonces, cuando se sacaba pecho por la inmaculada hoja de servicios de los juegos canadienses, que la CERA ya circulaba libremente hace cuatro años en Turín. Y ahora conocemos la noticia del reanálisis.

No es que los JJ.OO de Turín fuesen inmaculados: un positivo de una rusa, un conocido entrenador austríaco con largo historial de doping paseándose con acreditación y después escapando a las carreras de la polícia en mitad de la noche y un americano que, ante los controles antidoping europeos y la consiguiente imposiblidad de conseguir medalla, se dedicó a ir de discotecas. Cuatro después ha ganado un oro, porque los años no cuentan, pero el continente sí.

El COI ya ha tenido experiencia con la CERA: cinco positivos en Pekín 2008, conocidos nueve prudenciales meses después, tras haber celebrado los fastos propios de la cita, porque aunque la propaganda oficial dijo que sí, durante la celebración del evento no se hicieron test de CERA, sino después. Show must go on, siempre. En su descargo hay que decir que no les duele retirar medallas, como saben Marion Jones y el equipo de gimnasia chino, que recientemente haperdido el bronce por equipos de Sidney 2000 por haber alineado a un chaval de menos de 16 años. Si encuentran CERA en las muestras de 2006 caerán medallas.

Pero tampoco hay que ser muy optimistas, porque se requiere la premisa de que encuentren esa sustancia, no tan fácil de detectar. ¿Y quien ha dado el chivatazo? Mira, eso lo puedo decir yo sin comprometer a nadie: la agencia austriaca antidopaje, que está en pleno proceso HumanPlasma y desde siempre ha dicho que el grueso de los 35 deportistas de la clínica lo componían connacionales de deportes de invierno, los mismos que llevaba este tipo, ya citado más arriba.

De HumanPlasma lo primero que salió fue ciclismo, cómo no, igual que con la Operación Puerto, en este caso lo único. Nos vamos aproximando a nuestro deporte, pero todavía es necesario seguir con la composición de lugar, aunque seguro que ya van enlazando elementos: al menos podemos estar seguros que no habrá un nuevo positivo, visto que todavía no se ha admitido como modalidad olímpica el ciclismo sobre nieve.

Dado que se está disputando en estos momentos el Giro de Zomegnan, es justo recordar que este siniestro personaje dijo el 10 de octubre de 2008 -en agosto se había conocido que Sella, ganador de tres etapas, había dado positivo por CERA, mientras que Riccó, segundo en la general y ganador de dos etapas, dio positivo por la misma causa en el Tour- que no iba a reanalizar las muestras de la carrera porque "ya se habían hecho los controles oportunos" y que "me parece excesivo buscar más". Siete meses después, en la vigilia del Giro 2009, dijo que reanalizarían 80 muestras de sangre del Giro 2008, una actuación propagandística de la que no se ha vuelto a saber nada más desde agosto de 2009 y la coletilla de dos meses después.

Oficialmente, para la UCI y el resto de poderes del ciclismo, la CERA no existía hasta que Riccò dio positivo en mitad del Tour 2008. Y eso que algunas informaciones periodísticas ya situaban esta sustancia entre las incautadas en la Operación Puerto de mayo de 2006, aunque después -igual que la ficha de "campeonato de Europa" de atletismo- no apareciese en el informe de la Guardia Civil. Es más, McQuaid dijo explícitamente que no tenía ninguna intención de reanalizar las muestras de 2007 en poder de la UCI. Ahora vemos que el COI está dispuesto a analizar muestras de 2006 en busca de esa sustancia que para el ciclismo no existe antes de la fecha fundacional, aunque ya estaba en el mercado paralelo del deporte.

Como sabrán, la UCI utiliza los análisis retrospectivos de manera arbitraria y nunca como norma general cuando se descubre una nueva manera de detectar las sustancias dopantes: hay un miedo justificado a quedarse con una carrera con los diez primeros positivos, como tantas veces han dicho dopados y médicos sobre la gente que ocupa los puestos más destacados. De esos análisis retrospectivos de manera arbitraria sabe mucho Thomas Dekker, cazado por DynaEPO año y medio después de la toma de la muestra y sólo el, por lo que hay que deducir que no había nadie más en el pelotón con este avance farmacológico de venta en farmacias amigas.

En fin, el típico asunto donde la UCI del cacareado pasaporte biológico -que sólo caza a gregarios- queda al aire en su discutible política de lucha contra el dopaje. Si quieren ser creíbles tienen que actuar como el COI: tanto hablar de la vergüenza de la sanción a Valverde en un país y que pueda seguir compitiendo en otros, cuando es exactamente lo mismo que un organismo deportivo como el COI vaya a analizar muestras de 2006 buscando CERA y la UCI se resista siquiera a analizar muestras de 2007. Este es el ciclismo realmente existente, y los tiempos y las formas de quien lo administra.
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En la fuga de hoy, por fin sin lluvia y con algo parecido a sol, iban Wegelius, Dupont y Cataldo. Los dos primeros escaladores, el tercero el típico italiano del Quick Step: te puede salir un nuevo Bettini o un nuevo joven en el paro, como Proni. El realizador se entretuvo mostrando bonitas tomas aéreas de Molfetta, Giovinazzo y otras bellas localidades de Puglia, abarrotadas de gente para ver el paso de la carrera por esta región no muy habitual en los recorridos. A 17 kms. para meta se acabó la escapada, una medida de seguridad tras los sonoros batacazos de Novi Liguri o Carrara. El resto, como una etapa de la Vuelta: victoria para Farrar, segundo Sabatini y el lanzador del ganador tercero. E un grande Giro!
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O Cunego se había tomado una copa antes de la entrevista, o es tan tonto y arrogante como dejaba apuntar su iniciativa I´m doping free. Ha sido hoy en la Gazzetta impresa, de lo que da buena cuenta cyclingnews.com: dice que siempre ha corrido limpio (y con un certificado de hematocrito natural del 52% por el que nadie le pregunta), que nunca le ha tentado la posibilidad del mal porque "es una seña familiar" y si necesitaba dinero "tenía que ganármelo, porque no tenía paga". Dice -pero no se ve en el enlace, sí en el periódico- que su triunfo de 2004 "es inamovible", una gratuidad que tiene que ver con el tema de hoy. También se muestra favorable a una sanción de por vida a dopados. Habrá que volver a esta entrevista en el futuro.
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En teoría, mañana tendría que salir la sentencia del TAS sobre la extensión de la sanción del CONI a Valverde Belmonte a todo el ámbito de competencia de la UCI. Dado que el ciclismo entendido como sistema no desea más escándalos en grandes vueltas, no les extrañe que la decisión se retrase hasta ese fecundo período para este tipo de noticias que es el mes que media entre el Giro y el Tour.

01 julio, 2008

La marca del diablo

Ya nadie se acuerda del outing masivo del Telekom de 1996. Fue hace un año. Los integrantes de aquel equipo confesaron el uso continuado de EPO en sus carreras profesionales, dejando uno de los mejores recursos que existen para descubrir el dopaje: la confesión. Los otros, la vía jurídico-policial o el periodismo, simplemente no existen, y menos en estos tiempos de vacas gordas para el deporte.

En aquella semana de confesiones públicas, el ex-corredor Christian Henn dejó un detalle muy importante: se había tatuado para ocultar las muescas de los contínuos pinchazos a los que obliga la terapia de EPO, hormona de crecimiento y demás mandanga. Tiene su lógica: a raíz de las fichas de dopaje descubiertas en la Operación Puerto, pudimos saber que un ciclista puede estar picándose en vena 200 días al año, aunque sólo compita 100. Y eso siempre deja huella.

Claro, aquí no se puede decir que un deportista, por el hecho de llevar tatuajes, se dopa. Sin embargo, jueguen a buscar tatuajes en los deportistas, especialmente en contextos de celebración y esas cosas, cuando se ve más carne de la habitual: los llevan incluso aquellos que, por carácter, jamás se dejarían esa marca en el cuerpo. En ciclismo, el mejor momento para ver las marcas indelebles en el cuerpo son las cronos, porque los monos dejan la manga del maillot mucho más arriba. Sin ir más lejos, en la cronoescalada a Plan de Corones me quedé de piedra al ver que un ciclista insospechado, y que hasta hace poco no tenía ningún tatuaje en esa zona, lucía uno de los modelos más habituales: una cinta con motivos tribales, estrecha, en la zona alta del biceps. No quedan muy lejos los años en que cierto equipo corría con los calcetines subidos hasta arriba, de una manera ridícula, para evitar la exposición de los picotazos hipodérmicos: mucho mejor el tatuaje, aunque sea una marca del diablo para cualquier observador.

El ciclismo está lleno de hipócritas. Recuerden el famoso "el que juega con fuego se quema", las grandes vueltas preparadas en la playa o los siete Tours consecutivos. Damiano Cunego ha lanzado la iniciativa "I´m doping free": por un euro usted puede adquirir una calcomanía con ese eslogan y lucirla. El sábado, en la salida del Tour en Brest, será la presentación masiva. Al igual que con la famosa pulsera amarilla que engordó las arcas de Armstrong, se espera que todos los ciclistas se compren la calcomanía, porque el que no la lleve es culpable.

El símbolo es un smiling, una cara sonriente, porque "el doping hace llorar. Quien lleve la calcomanía no tendrá porque llorar, está por el camino correcto". Es el típico toque infantiloide y fantasioso de los italianos, que impregna toda su cultura y que es bien visible en su cine, su música y su literatura. Cunego, que confiesa que a veces ha sufrido bromas (battutini) dentro del pelotón por su apuesta por la limpieza, está muy entusiasmado con la iniciativa, de la que es el primer corredor adherido. Cunego, sí, el mismo corredor que cuenta con un certificado médico que da por natural un hematocrito del 52%. Qué hipocresía.

La marca del diablo era una marca física permanente, tatuada por Satan en la carne del recién ordenado brujo. Las SS llevaban tatuado su grupo sanguíneo, y fue un buen método para cazar a muchos después de 1945. El 666 se ha hecho popular por medio de películas como La profecía. Muchos rockeros llevan tatuajes. En el mundo del deporte, el tatuaje es indicio de otro tipo de prácticas, es la auténtica marca del diablo. Ahora nos pretenden vender una calcomanía, que no es permanente, como garantía contra el dopaje. I´m doping free. Ya, ya. Se acerca "el Tour más limpio de la Historia", no lo olviden.