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17 mayo, 2013

Did not start is the limit

British coolness: hotel con moqueta. Esos ácaros....
Quizás el primer indicio estaba ahí y no se supo interpretar: apenas habían transcurrido las primeras pedaladas del Giro de Italia y caía el primer Sky. No contra el parcheado asfalto italiano, sino en la clasificación general. De una manera ignomiosa y ciertamente sorprendente, especialmente mirando el espejo del UsPostal, ese referente ineludible para el equipo científico.

Se citan mucho los siete Tours consecutivos de Armstrong -note el lector que no utilizo la palabra "ganados", pero no encuentro una partícula mejor que "de"-, pero no tanto que durante esa tiranía farmaceútica, además de que sólo otros tres corredores también acabaron la carrera, el equipo del yanki llegó siempre completo a París, salvo un abandono.

Ni se caían, ni enfermaban. Lo llaman la suerte del campeón, pero ya sabemos que era mucho más que eso. El UkPostal, la tremenda apisonadora que arrolló en las pruebas más importantes por etapas de 2012, era exactamente igual. Todos enteros, nadie abandona, todos en forma para tirar decenas de km. del pelotón., llega este Giro y ¡zas!.

Ganan el segundo día la crono por equipos. Encabezando el equipo entra Dario Cataldo, supuesto joven italiano fichado este año y que había sido 12º en los dos Giros anteriores. Pieza clave, por tanto: por eso lo dejaron entrar el primero, aunque el liderato fue para su compañero y compatriota Puccio, más avispado en el sprint del primer día en Nápoles.

Bah, da igual, Cataldo ya se pondría líder en los finales complicados en el sur de Italia, intercambiándose el maillot de líder con su compañero como hacía de manera circense el ONCE cuando ganaba CRE. Pues no: al día siguiente el italiano entró el 197º de la etapa, dejándose 19´31", siempre mejor que el 206º de un día después, con otros 28´20" de pérdida.

Había enfermado. De ese momento también salen las primeras muestras de debilidad de Wiggins. Ya saben que en el ciclismo, cuando enferma uno de un equipo, enferman más. Aunque no compartan habitación, ni hábitos, ni preparación ni objetivos. Lo hemos visto en ONCE, Banesto, PDM, MG Technogym, TVM, Kelme...

Enfermó Cataldo, y también Wiggins empezó a flaquear: en Serra San Bruno entró por detrás de todos los favoritos, perdiendo 17". Por entonces, la polémica era saber por qué sus lugartenientes Urán y Henao no se habían quedado con el líder. A partir de ahí, ya conocen la historia: un corredor que olvida súbitamente como bajar, un corredor que se arrastra, hasta la humillación de ayer.

En una etapa de 3 horas y 140 km, disputada bajo un aguacero constante en las prósperas tierras del Véneto, Wiggins se quedó continuamente, hasta la humillación del Montello: la subida, apenas 340 metros sobre el nivel del mar (aquí se disputó el Mundial 1985) tenía una bajada igual de intrascendente, donde el vigente campeón del Tour se quedó, esta vez irremediablemente. Acabó entrando en meta a 3´17" de los favoritos.

Primero dijeron que andaba malito de los pulmones, ayer por la noche que le dolía la rodilla. Esto último lo dijo David Walsh, convertido en escriba de los milagros del Sky, y empotrado en el equipo durante 15 días. El mismo periodista que esta mañana ha anunciado, justo al mismo tiempo que la página web del Sky, que Wiggins abandonaba la carrera. No, no es un periodista a sueldo del régimen: es que tiene muy buenas fuentes.

Curiosamente, he buscado de qué estaba malo Cataldo y sólo ponía que estaba malo, sin más. La bruja de Vaughters había dejado caer que Wiggins estaba enfermo del estómago hace unos días. Lo sabrá bien el que tomaba EPO como palomitas en la Girona de finales de los noventa, al fin y al cabo fue el que transformó al pistard Wiggins, que se quedaba en cuestas como Montello, en un podio del Tour de Francia en 2009, en sólo un invierno y con 29 años.

El también tiene motivos para ocuparse. Había enviado al Giro el equipo de gala en versión veterana (Millar, Vande Velde, Danielson, Stetina) para arropar al vigente campeón, el canadiense Hesjedal. Tras ataques en etapas intrascendentes y minutadas espectaculares en las etapas que cuentan, ha abandonado hoy. Es la primera vez en muchos años (¿cuantos?) que un vigente campeón de una grande abandona. De una manera ignomiosa. Es más: Millar está cerrando el pelotón todos los días y, en la crono de Saltara, su supuesta especialidad, acabó el 195º.

Seguramente, es todo casualidad. Ya saben que en el ciclismo estos fenómenos se producen con mayor frecuencia que en otros ámbitos de la realidad. Los dos equipos científicos, los del nuevo ciclismo, caen como moscas. Desde dentro del pelotón cuentan que, acostumbrados como estaban a que la UCI avisase de que iban a empezar a detectar algo, les está sorprendiendo la forma de encarar las sustancias GW 1516, donde ha ido paralela su detección al anuncio de los primeros positivos. Sin aviso previo.

Claro, han caído ciclista medio mierdas como Marlón Pérez (37 años, íntimo amigo de Urán, que exigió su fichaje al Caisse d´Epargne en 2007. Y fue concedido) y Miguel Ubeto (37 años también), un venezolano recomendado por Matxín al Lampre, en lo que es su primera contribución al equipo que tiene mayor historial de positivos entre los que están en activo, pero el aviso está ahí. Para el que sepa verlo.  Una nueva sustancia no la usan esos ciclistas, periféricos en el ciclismo y en la geografía. No la usan exclusivamente.

Cataldo sigue en carrera, recuperándose. Wiggins se ha pirado, seguramente porque desde casa apoyará mejor las legítimas aspiraciones de sus gregarios Urán y Henao en el Giro -curiosamente, ambos colombianos-, lo que demuestra una gran profesionalidad. No salir, cuando eres una estrella y el máximo favorito de una carrera, indica mucho: el límite para un ciclista, que están hechos de otra pasta, es ese. El límite de los aficionados no se conoce, pero tiende a ser infinito.
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Parece una buena idea: la Vuelta a Polonia, que básicamente consiste en etapas llanas como el sufrido país y una última etapa de montaña en circuito por Zakopane (el pueblo de casi 30.000 habitantes en plenos Tatras) experimentará con algunas innovaciones que, aunque sólo sea porque no se han aplicado en la Vuelta a España, ya merecen respeto.

Habrá bonificaciones en forma de tiempo en el paso por premios de la montaña o sprints intermedios y, además, puntos adicionales para la clasificación del UCI ProTour; y los equipos serán de seis corredores como máximo (mira tu, como el Sky en el País Vasco). La Vuelta a Polonia tiene una atractiva situación en el calendario -entre finales de julio y principios de agosto- y siempre ha sido muy mimada por la UCI.
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Jajajajajajaja, El Mundo Today no tiene nada que hacer ante la realidad: Suiza investigará a las casi 30 federaciones deportivas internacionales que tienen su sede en el país del secreto bancario y los lingotes de oro nazi. Según la noticia de agencia, los recientes escándalos en la FIFA dan mala imagen a un país en el que apenas hay corrupción...y no citan la UCI....jajajajaja A ver si encuentran el recibo de la centrifugadora de Verbrugghen....
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La AMA está cogiendo gusto a eso de las alertas sobre nuevas sustancias y sus efectos nocivos. La última es sobre los complementos nutricionales contaminados con IGF-1....¡un saludo a Aitor González y AnimalPack!

03 septiembre, 2012

¿Asturias? De nada, gracias

Cataldo, ganador negro en el Cuitu
Bueno, pues ya han pasado las dos etapas "decisivas" de Asturias y no ha pasado absolutamente nada entre los favoritos: se ha descolgado Froome, pero era una tendencia ya apuntada desde Galicia, y Contador ha seguido con sus ataques de chichinabo, en muchas ocasiones haciendo la carrera a su rival J. Rodríguez. Esta es una crónica no muy positiva de los días en Asturias, porque poca cosa ha habido.

El domingo el organizador llevó la carrera a los Lagos de Covadonga, antaño subida fetiche de la carrera, hoy convertida, a fuerza de ganadores mediocres y de escapadas que llegan, en subida ferial, donde incluso ha ganado un paisanu, como en los Premios Príncipe Paleto, perdón, Príncipe de Asturias. El domingo todo se ajustó al guión a la perfección.

El Katusha y el resto de equipos implicados en la carrera dejó irse a una fuga hasta los 13´, porque total las bonificaciones siempre van siempre al líder, que lo es gracias a ellas pero que no quiere desgastar al equipo: va a ganar la Vuelta como una hormiguita, sumando aquí y allá, pues que ganen también las otras hormiguitas.

La fuga hizo su trabajo y, en medio de unos paisajes amarillos impropios de Asturias, se plantó en la base de la subida a los Lagos de Covadonga con tiempo suficiente como para ver una bonita ascensión entre los valientes. No fue así: de manera imprevista, un tal Piedra, sevillano de 26 años y que jamás había hecho entre los 50 primeros en una etapa de montaña -yo no lo llamaría escalador- atacó cuando quedaban muchos km. para la cima, fue ampliando su ventaja y acabó ganando con ¡dos minutos de ventaja! sobre sus rivales.

Vale que ninguno era de entidad -Mondory, el sprinter francés, fue tercero, la realización no mostró la entrada ni la ascensión de ninguno de ellos-, pero ¡menuda ascensión! Como el Caja Rural tenía señalada la etapa de la misma manera que el Xacobeo hacía lo propio, en la fuga también iba De la Fuente, ese simpático asmático que en la pasada Vuelta volaba por estas mismas tierras, y ahora renquea y no se sabe muy bien si está en el pelotón, o si tose, o si toma Ventolín.

Entre los favoritos Contador volvió a sus ataques de peseta, de juvenil, muy fáciles de responder por J. Rodríguez, y más en una subida a cachinos -por utilizar la lengua local- como es Lagos de Covadonga, donde empezó ganando Lejarreta a Hinault -hay hasta un grupo indie que se llama Los Lagos de Hinault- y siguieron grandes escaladores, y desde hace años ganan Mercados, Zimtechkos -menudo caballo de carreras sacó Eufemiano ahí, tres etapas en esa Vuelta-, Barredos, Efimkins y ahora Piedra.

Hoy era la etapa reina, con subidas a San Lorenzo, Cobertoria y un Pajares prolongado por una pista de esquí, una subida infame y difilmente ciclista, habida cuenta que los corredores han subido este último tramo a 12 km/h, aunque esto era motivo de elogio para el infame duo de comentaristas de RTVE, Carlos de Andrés y Probenecid Delgado, a los que todo les parece espectáculo. Y si no lleguen al final del post, que coincide con el final de la retransmisión.

El propio De Andrés, que es un alto cargo en TeleTenis -también conocida como TeleDeporte- dijo en antena que "al que no le guste la retransmisión, que se cambie de canal, que hay otras emisoras que ponen la Vuelta", una cosa bastante paradójica visto su cargo, pero no tanto si consideramos que es funcionario: vamos, que el va a cobrar igual aunque se hunda su empresa, o lo que sea El Ente.

A mí no me gusta y lo digo. Es francamente mejorable, y no valen disculpas técnicas. Es tan mejorable que el lamentable espectáculo dado al final de la retransmisión, y que coincidirá con el final del post, refleja muy bien que concepto de servicio público, de su propia profesión y de este deporte tiene esta gente, auténticas calamidades que cobran por ello.

Se escaparon muy pronto Dario Cataldo -que fue con grandes aspiraciones al Giro, y se topó con la cruda realidad- y el gran Thomas DeGendt, en su tercera fuga en la carrera tras las de Jaca y Ferrol. El belga llevó todo el peso de la escapada, de una manera tan exagerada y sin pedir relevo a Cataldo que todo quedó claro al final, y esto no lo voy a dejar para el final: yo creo que vendió la etapa.

Cataldo corre en el Quick Step, el mismo equipo que compró la etapa reina del Giro para Gárate ante Voigt en 2006, y el mismo equipo que lleva 42 victorias este año, pero ninguna en una gran vuelta por etapas. De hecho, el equipo de Lefevre llevaba dos años sin ganar etapa alguna en una grande, algo impropio de su nivel, aunque no tanto visto su mierda de año 2011, ya comentado por aquí. _

Al poco de empezar Cuitu Negro -que tiene nombre de cosa guarra sexual- De Gendt se quedó, y Cataldo se fue por delante sin mucha convinción, buscando no caerse de la bici; entrando en meta casi le recorta, pero para que no fuese muy evidente, el belga entró en meta ¡moviendo alternativamente la rueda a un lado y otro!, y no parece que por la pendiente, porque ningún otro ciclista lo hizo.

Ahí queda Cataldo como el primer ganador en Cuitu Negro, un corredor que difícilmente ganará algo grande, y que parece Nardello cuando intentaba entrar en el podio del Tour. Y con serias sospechas de haber comprado la etapa, que fue patética en toda su parte final: eso no es ciclismo, es equilibrimos, circo-cross o una nueva modalidad sobre ruedas aún por inventar.

El pelotón intentó recortar tiempo a los escapados, pero en el fondo era el Euskaltel que ayudaba a Contador para que después se descolgase Antón. En la Cobertoria todos fueron a refugiarse a cola del pelotón del fuerte viento, mientras los tres gregarios de Saxo Bank coronoban con 15" de ventaja sobre su líder, una situación nunca vista.

Contador atacó por primera vez poco antes de coronar Pajares, con los efectos de siempre: J. Rodríguez a su rueda, y Valverde flanqueado por Nairo Quintana -increíble este colombiano, me parece mucho mejor que Henao o Urán- un poco detrás. A partir de ahí, todo igual: el mismo guión de siempre. Contador atacando y mirando atrás en cuanto podía, mientras los ciclistas subían por la enésima montaña asfaltada en aras del progreso a través del turismo, cuando el turismo -si algún día llega a Asturias como para ser sustento- no va buscando eso, al contrario.

En meta, cómo no, J. Rodríguez picó 2" a Contador, más los 4" de la bonificación por el tercer puesto, por lo que el tríptico montañoso por el noroeste se salda con el líder más líder, y con una constatación que no oirán a De Andrés y Probenecid: Contador no ha recortado nada de tiempo en montaña, y J. Rodríguez ha ampliado su ventaja.

Sin embargo, están vendiendo un producto: es la Vuelta, y quedan seis días sin crono ni nada decisivo. Por eso mantienen la esperanza de la "Bola del Mundo" -tampoco pasó nada en 2010, pero no lo dirán, no vaya a ser que alguien se acuerde de Mosquera- y no se que más. Y por vender ese producto son capaces de vender cualquier moral o escrúpulo.

Cuando estaba a punto de acabar la retransmisión, pusieron unas imágenes grabadas del corredor eritreo Teklehaimanot, pero no porque en Covadonga hubiese llegado el penúltimo, que va. Esta vez ha debido llegar mucho antes, pero eso no era motivo de elogio: lo ponían porque estaba vomitando en meta. Después se deleitaron con el esfuerzo y esas cosas, pero ya tenían su imagen, igual que con las caídas.

Ciclistas vomitando por el esfuerzo. Ese es el espectáculo que entienden. Ciclistas yendo más lento en bici que gente caminando a su lado. Ese es el espectáculo que entienden. Ciclistas que trabajan todo el día sin pedir relevo y después pierden la etapa sin que nadie comente nada. Ese es el espectáculo que entienden. "Y al que no le guste, que se cambie de canal". Como si pudieramos. Ojalá os pudiesemos cambiar a vosotros y los organizadores, y quedarnos sencillamente con el ciclismo.

19 mayo, 2010

Este es el ciclismo clásico

Hoy se ha disputado la etapa más larga del Giro, que desde hace años es la más larga en las grandes vueltas. El año pasado fue la Cuneo-Pinerolo de 265 kms., este año ha sido la inolvidable Lucera-L´Aquila de 262 kms. Mientras tanto, el Tour no programa etapas por encima de 230 kms. y la Vuelta cuenta como éxito pasar de los 200 kms.

El ciclismo es un deporte de resistencia. La distancia de los campeones empieza a partir de las seis horas de esfuerzo, los doscientosypico kms., la tercera semana: es, sencillamente, cuando pasan cosas. Es obligación de los organizadores poner las condiciones para que esto suceda, porque los ciclistas pueden aprovechar o no las condiciones, pero es muy triste que achaquen que no han tenido el terreno para atacar.

El recorrido no tenía más de diez kms. llanos, y ha discurrido íntegramente por la dorsal apenínica del centro de Italia. Ha llovido durante toda la etapa. Y los ciclistas han atacado y afrontado la etapa de manera valiente, el elemento más importante e imprescindible. Porque hay que ser valiente para, a las diez de la mañana, atacar en el km. 20 de etapa con el tiempo que hacía y el día que quedaba.

Se formó una escapada que jamás se tenía que haber formado: 56 corredores, una tercera parte del pelotón, a la fuga. En vez de neutralizar inmediatamente, han llegado a alcanzar una ventaja de 17 minutos a mitad de la carrera. Pensarán que el grupo lo integraban escaladores y gregarios, pero no: iban Sastre, Wiggins, Arroyo, Pozzovivo, Moncoutie y Richie Porte, sexto en la general en la salida y nueva maglia rosa como neoprofesional. Y cada uno de ellos con dos o tres gregarios como poco, porque 56 corredores dan para mucho.

En la fuga se han exprimido los Caisse (ahora mismo Arroyo es segundo) con un brutal -una vez más, qué pedazo de corredor- Kiryenka, pero también han estado a gran nivel Losada y Amador. Los Sky también han situado a Wiggins muy bien, y quizás los que menos se han visto para el beneficio obtenido han sido los Cerveló, donde Tondo se ha ahorrado -por un día- trabajar; por detrás, y cuando a 30 kms. de meta la ventaja rondaba todavía los 11´, hemos visto pasar hasta jefes de fila como Karpets, Garzelli o Basso. Sí, el mismo Basso que por delante tenía a sus compañeros Kiserlovski y Agnoli, seguramente por algún asunto de la clasificación por equipos o por el simple hecho de que el joven polaco, merced a la diferencia obtenida hoy, tiene una situación privilegiada en la general.

Vinokourov iba haciendo cucamonas, y ha quedado demostrado al RadioShack cual es el camino a aplicar con Contador en el Tour de Francia, aunque ninguna etapa tenga este kilometraje combinado con la climatología adversa. Evans, otro corredor sin equipo intentaba refugiar su diminito cuerpo entre el resto de corredores. Nibali echaba de menos los días de granita y Vespa. Scarponi no podía decir nada, porque cuatro compañeros iban por delante, incluyendo un Bertogliatti en el mejor momento de su vida.

Cuando el pelotón del líder cruzaba la pancarta de 20 kms. para meta, los fugados ya estaban 10 kms. por delante. Inverosímil pero cierto, en una etapa que ha premiado a los valientes y a los espectadores, en un acontecimiento que sucede en el ciclismo de muy vez en cuando, y casi imposible recordar cuando ha habido una fuga-bidón con tantos favoritos delante.

A ocho kms. de meta ha atacado Pineau, seguido de Voeckler y Moncoutie. Tres franceses por delante en una etapa como esta, ¿no cesarán las maravillas? No fueron muy lejos, pero ha sido bastante indicativo. Inmediatamente después ha atacado Sastre, aunque su premio es haberse situado en una posición envidiable para el asalto a la victoria final. A -5 kms. ha sido el turno de Cataldo, otro que está brillando en la carrera, y después se han unido Bakelants y Gendermann. En el último km., y con el belga caído en una curva, parecía que el alemán iba a ganar la etapa pero le ha superado un Petrov muy fuerte, en su mejor victoria de profesional.

El ruso ganó el campeonato del mundo amateur en ruta y crono en el año 2000, pero nunca ha rendido al nivel que prometía. Cataldo ha sido segundo y Sastre tercero en la etapa (bonificación de ocho segundos incluída), mientras que el pelotón ha entrado a más de doce minutos. La general queda con Porte líder y Arroyo a 1´40", Tondo 5º a 4´, Sastre 9º a 7´10" y Wiggins 10º a 8´30" y la última semana por delante. Tremendo.

Todavía se hablaba del espectáculo de barro camino de Montalcino y el falso espejismo que supone para el ciclismo esa involución vendida como modernidad e innovación. El ciclismo auténtico es esto de hoy, y tiene unos ingredientes nada arriesgados: el kilometraje, el recorrido y la valentía de los corredores. Una etapa para no olvidar nunca.