Desde el 7/06/2013 en www.ciclismo2005.com
Mostrando entradas con la etiqueta Lefevre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lefevre. Mostrar todas las entradas

20 marzo, 2013

Este chico es la bomba

Vengo diciendo desde la temporada pasada que Nairo Quintana tiene el don, esa cualidad que se ve en escasísimos corredores cada diez o quince años y que se manifiesta en este corredor colombiano en un capacidad para escalar pocas veces vista.

Ahí están los números: ganó el Tour del Porvenir y el año pasado, de neoprofesional, acabó con seis victorias, algo realmente increíble para sus 22 años de edad y sin ser sprinter.

Etapa y general de Murcia; etapa y general de la Ruta del Sur; etapa del Dauphiné con final en Morzine y subiendo el Joux Plane, donde lanzó un ataque que no pudo seguir ninguno de los favoritos; y el Giro de Emilia, un triunfo que aporta calidad y exotismo, y que da buena muestra de que no estamos ante el enésimo escalador colombiano.

De entrada, parece que no comparte una de las más desafortunadas características de sus compatriotas: no se cae y baja bien, como demostró camino de Morzine. Además, derrocha clase subiendo, como demostró en la Vuelta a España que completó como gregario de Valverde, y donde en la etapa del Cuitu Negro lanzó un ataque entre punki y suicida nada más que empezaron las rampas asesinas de la pista de esquí asfaltada para la ocasión.

Ayer la Volta llegaba a Vallter 2000, estación de esquí escasamente frecuentada por nuestro deporte, a pesar de que ofrece características muy apreciables para el ciclismo y, algo nada desdeñable en Pirineos españoles, es bonita para el espectador. Esta ocasión el paisaje estaba completamente nevado, pero el espectador habrá podido ver que a) había árboles b) había curvas de herradura. Lo dicho: no parecían los Pirineos que suele haber en España.

La etapa transcurría entre un bostezo tan perenne que hasta el notable Juan Carlos García, el mejor comentarista de ciclismo de RTVE, lo decía abiertamente. Tampoco se podía esperar más en una etapa de marzo con final en un puerto de casi 2.200 metros de altitud, pero al menos si que algo de movimiento de corredores que no están por la general. Ni eso.

Van den Broeck, ese corredor extrañísimo que va camino de los treinta, quiere subir al podio del Tour y todavía no ha ganado nada en su vida, atacó a tres km. del final; en el pelotón tiraba Danielson, al que los seis meses en la nevera por confesar que se había dopado durante años y años (pero después lo dejo, ¿eh?) le han sentado estupendamente: tanto, tanto, que incluso atacó poco después.

Hubiese sido espectacular que se hubiese llevado la etapa: 34 años, trayectoria de sputnik de manual y, especialmente, por ser vecino de Girona desde hace una década, característica que antes se destacaba con orgullo y que ahora se dice con la boca pequeña y como silbando al viento. Sin embargo, poco después de ser neutralizado, atacó Wiggins en persona.

Lo del Sky y el SRM es para hacerlo notar: en cuanto ven su distancia, saltan como cohetes. Wiggins saltó a 50 metros de la pancarta del último km.(4´15"), y el único que pudo seguirle en primera instancia fue Nairo Quintana, que ni siquiera abría la boca ante los continuos cabeceos del borracho espóradico británico. Dio una sensación de poderío raras veces vista en el ciclismo, aunque mirando atrás a ver donde iba Valverde.

Tanto su jefe de filas como J. Rodríguez enlazaron al poco, pero después de Thibaut Pinot, otro joven que viene con mucho talento. El corredor local, al que se le atragantan este tipo de llegadas por su altura y longitud, atacó a 500 metros de meta saltando desde detrás, a lo Probenecid, pero una vez más Quintana demostró una genialidad.

Merece la pena ver el vídeo del anterior enlace: sin dejar que J. Rodríguez llegase siquiera a ponerse a su altura -iba segundo tras Wiggins- Quintana se abrió, se puso delante del corredor del Katusha y, con una facilidad asombrosa, incluso valverdiana, se fue directo a la meta: tomando la curva por el lado más largo, cometiendo otros errores menores, pero suficiente para llegar con 6" -que no es mala cosa para la poca distancia y pendiente- sobre los otros favoritos.

Ahora Valverde es el líder de la Volta -la carrera no da bonificaciones ni hoy ni mañana, también con final en alto- 4" sobre Wiggins y J. Rodríguez, y 7" sobre el duo del Lampre Scarponi y Niemec, que tendrán que intentar algo camino de Port-Ainé. Sexto es Quintana, a 26". Mañana tiene terreno para poner la carrera a su favor, pero ya saben eso de las jerarquías y ¡ay!, ya saben el director que tiene Movistar, no precisamente un revolucionario. Solo queda confiar en que no tarde en darse cuenta del auténtico talento alpha que tiene en sus filas, uno de esos que se ven cada década o más.
***
En Banyoles volvió a ganar Meersman, igual que hizo Albasini en la Volta 2012: las dos primeras etapas de la carrera ProTour, para un mismo corredor, no precisamente un plurivittorioso. En los noventa pasaba igual con Outchakov y similares. Parece que hay un patrón constante en la prueba.
***
A través de Flandes, el antiguo GP Waregem, se disputó este miércoles bajo un frío intenso y con unas condiciones bastante lastimosas, con los corredores llegando a meta como si saliesen de la mina. En la carretera se vio la lucha entre los segundos y terceros espadas de los grandes equipos, que tampoco es decir mucho.

Stannard, el sputnik del Sky, volvió a ser decisivo como en la Sanremo del sábado. Mientras su compañero Hayman (el amigo de Flecha que también hizo el cambio entre Rabobank y Sky en 2010, como Leinders) estuvo escapado todo el día y al final fue tercero en la carrera -acaba de bajar de Tenerife, es normal-, el británico campeón del mundo de persecución se encargó de echar abajo un ataque de Voeckler entre los fugados a seis km. de meta.

Parecía que el sorprendentemente transformado francés iba a llegar solo en un considerable numerito, pero fue rebasado por el pelotón en los últimos 20 metros, donde literalmente dejó de pedalear. Ya había estado mirando atrás bastante, en contra del manual ciclista. La victoria fue para Gatto, el ciclista pasado a profesionales muy joven en el Gerolsteiner de Rebellin, del que era gran amigo.

El año pasado redescubrió el norte dentro de la operación Pozzato-Vini Fantini, donde los corredores del horrible maillot volaron por Bélgica en apoyo de su líder. A Gatto parece que todavía le dura la forma: es el primer italiano que gana la carrera, continuando la buena racha transalpina iniciada por Paolini en Het Niewsblad.
***
Aquí tienen la prueba: Lefevre explica que Cavendish tenía pensado abandonar en la Sanremo, pero cuando le dijeron que tampoco se subía La Manie -la subida introducida hace pocos años para que no hiciese un zabelato con la prueba- se animó a continuar. Por eso esta edición de la carrera es una edición fraudulenta, aunque el responsable del desmán resultante siga sacando pecho de una manera que sólo se puede calificar de italiana. Concretamente, de italiano calvo con cadenas y anillos de oro, fardagüevos y ligando con tías 20 años más jóvenes en la playa de Rímini.

***
Arribas, de siempre el propagandista oficial de la versión oficial de las cosas, se saca de la manga un artículo donde desmiente la "leyenda urbana" de las bolsas desaparecidas de la Operación Puerto. Recordemos que es el mismo que escribió lo de "están todos, menos Valverde", o el de la defensa numantina del murciano y del pinteño. No se que tendrá que decir ante la pregunta parlamentaria que hubo en su día, y donde quedaba bien claro que ni siquiera había un recuento oficial del número total de bolsas. Ahora sí: lo dice Arribas, que es como si lo dijese el poder directamente, y están casi todas identificadas. Lo dice El Poder.

Por cierto, en esa relación de nombres, ¿donde está Klaus? Ahhhhhh....que no está. Acabáramos.

03 septiembre, 2012

¿Asturias? De nada, gracias

Cataldo, ganador negro en el Cuitu
Bueno, pues ya han pasado las dos etapas "decisivas" de Asturias y no ha pasado absolutamente nada entre los favoritos: se ha descolgado Froome, pero era una tendencia ya apuntada desde Galicia, y Contador ha seguido con sus ataques de chichinabo, en muchas ocasiones haciendo la carrera a su rival J. Rodríguez. Esta es una crónica no muy positiva de los días en Asturias, porque poca cosa ha habido.

El domingo el organizador llevó la carrera a los Lagos de Covadonga, antaño subida fetiche de la carrera, hoy convertida, a fuerza de ganadores mediocres y de escapadas que llegan, en subida ferial, donde incluso ha ganado un paisanu, como en los Premios Príncipe Paleto, perdón, Príncipe de Asturias. El domingo todo se ajustó al guión a la perfección.

El Katusha y el resto de equipos implicados en la carrera dejó irse a una fuga hasta los 13´, porque total las bonificaciones siempre van siempre al líder, que lo es gracias a ellas pero que no quiere desgastar al equipo: va a ganar la Vuelta como una hormiguita, sumando aquí y allá, pues que ganen también las otras hormiguitas.

La fuga hizo su trabajo y, en medio de unos paisajes amarillos impropios de Asturias, se plantó en la base de la subida a los Lagos de Covadonga con tiempo suficiente como para ver una bonita ascensión entre los valientes. No fue así: de manera imprevista, un tal Piedra, sevillano de 26 años y que jamás había hecho entre los 50 primeros en una etapa de montaña -yo no lo llamaría escalador- atacó cuando quedaban muchos km. para la cima, fue ampliando su ventaja y acabó ganando con ¡dos minutos de ventaja! sobre sus rivales.

Vale que ninguno era de entidad -Mondory, el sprinter francés, fue tercero, la realización no mostró la entrada ni la ascensión de ninguno de ellos-, pero ¡menuda ascensión! Como el Caja Rural tenía señalada la etapa de la misma manera que el Xacobeo hacía lo propio, en la fuga también iba De la Fuente, ese simpático asmático que en la pasada Vuelta volaba por estas mismas tierras, y ahora renquea y no se sabe muy bien si está en el pelotón, o si tose, o si toma Ventolín.

Entre los favoritos Contador volvió a sus ataques de peseta, de juvenil, muy fáciles de responder por J. Rodríguez, y más en una subida a cachinos -por utilizar la lengua local- como es Lagos de Covadonga, donde empezó ganando Lejarreta a Hinault -hay hasta un grupo indie que se llama Los Lagos de Hinault- y siguieron grandes escaladores, y desde hace años ganan Mercados, Zimtechkos -menudo caballo de carreras sacó Eufemiano ahí, tres etapas en esa Vuelta-, Barredos, Efimkins y ahora Piedra.

Hoy era la etapa reina, con subidas a San Lorenzo, Cobertoria y un Pajares prolongado por una pista de esquí, una subida infame y difilmente ciclista, habida cuenta que los corredores han subido este último tramo a 12 km/h, aunque esto era motivo de elogio para el infame duo de comentaristas de RTVE, Carlos de Andrés y Probenecid Delgado, a los que todo les parece espectáculo. Y si no lleguen al final del post, que coincide con el final de la retransmisión.

El propio De Andrés, que es un alto cargo en TeleTenis -también conocida como TeleDeporte- dijo en antena que "al que no le guste la retransmisión, que se cambie de canal, que hay otras emisoras que ponen la Vuelta", una cosa bastante paradójica visto su cargo, pero no tanto si consideramos que es funcionario: vamos, que el va a cobrar igual aunque se hunda su empresa, o lo que sea El Ente.

A mí no me gusta y lo digo. Es francamente mejorable, y no valen disculpas técnicas. Es tan mejorable que el lamentable espectáculo dado al final de la retransmisión, y que coincidirá con el final del post, refleja muy bien que concepto de servicio público, de su propia profesión y de este deporte tiene esta gente, auténticas calamidades que cobran por ello.

Se escaparon muy pronto Dario Cataldo -que fue con grandes aspiraciones al Giro, y se topó con la cruda realidad- y el gran Thomas DeGendt, en su tercera fuga en la carrera tras las de Jaca y Ferrol. El belga llevó todo el peso de la escapada, de una manera tan exagerada y sin pedir relevo a Cataldo que todo quedó claro al final, y esto no lo voy a dejar para el final: yo creo que vendió la etapa.

Cataldo corre en el Quick Step, el mismo equipo que compró la etapa reina del Giro para Gárate ante Voigt en 2006, y el mismo equipo que lleva 42 victorias este año, pero ninguna en una gran vuelta por etapas. De hecho, el equipo de Lefevre llevaba dos años sin ganar etapa alguna en una grande, algo impropio de su nivel, aunque no tanto visto su mierda de año 2011, ya comentado por aquí. _

Al poco de empezar Cuitu Negro -que tiene nombre de cosa guarra sexual- De Gendt se quedó, y Cataldo se fue por delante sin mucha convinción, buscando no caerse de la bici; entrando en meta casi le recorta, pero para que no fuese muy evidente, el belga entró en meta ¡moviendo alternativamente la rueda a un lado y otro!, y no parece que por la pendiente, porque ningún otro ciclista lo hizo.

Ahí queda Cataldo como el primer ganador en Cuitu Negro, un corredor que difícilmente ganará algo grande, y que parece Nardello cuando intentaba entrar en el podio del Tour. Y con serias sospechas de haber comprado la etapa, que fue patética en toda su parte final: eso no es ciclismo, es equilibrimos, circo-cross o una nueva modalidad sobre ruedas aún por inventar.

El pelotón intentó recortar tiempo a los escapados, pero en el fondo era el Euskaltel que ayudaba a Contador para que después se descolgase Antón. En la Cobertoria todos fueron a refugiarse a cola del pelotón del fuerte viento, mientras los tres gregarios de Saxo Bank coronoban con 15" de ventaja sobre su líder, una situación nunca vista.

Contador atacó por primera vez poco antes de coronar Pajares, con los efectos de siempre: J. Rodríguez a su rueda, y Valverde flanqueado por Nairo Quintana -increíble este colombiano, me parece mucho mejor que Henao o Urán- un poco detrás. A partir de ahí, todo igual: el mismo guión de siempre. Contador atacando y mirando atrás en cuanto podía, mientras los ciclistas subían por la enésima montaña asfaltada en aras del progreso a través del turismo, cuando el turismo -si algún día llega a Asturias como para ser sustento- no va buscando eso, al contrario.

En meta, cómo no, J. Rodríguez picó 2" a Contador, más los 4" de la bonificación por el tercer puesto, por lo que el tríptico montañoso por el noroeste se salda con el líder más líder, y con una constatación que no oirán a De Andrés y Probenecid: Contador no ha recortado nada de tiempo en montaña, y J. Rodríguez ha ampliado su ventaja.

Sin embargo, están vendiendo un producto: es la Vuelta, y quedan seis días sin crono ni nada decisivo. Por eso mantienen la esperanza de la "Bola del Mundo" -tampoco pasó nada en 2010, pero no lo dirán, no vaya a ser que alguien se acuerde de Mosquera- y no se que más. Y por vender ese producto son capaces de vender cualquier moral o escrúpulo.

Cuando estaba a punto de acabar la retransmisión, pusieron unas imágenes grabadas del corredor eritreo Teklehaimanot, pero no porque en Covadonga hubiese llegado el penúltimo, que va. Esta vez ha debido llegar mucho antes, pero eso no era motivo de elogio: lo ponían porque estaba vomitando en meta. Después se deleitaron con el esfuerzo y esas cosas, pero ya tenían su imagen, igual que con las caídas.

Ciclistas vomitando por el esfuerzo. Ese es el espectáculo que entienden. Ciclistas yendo más lento en bici que gente caminando a su lado. Ese es el espectáculo que entienden. Ciclistas que trabajan todo el día sin pedir relevo y después pierden la etapa sin que nadie comente nada. Ese es el espectáculo que entienden. "Y al que no le guste, que se cambie de canal". Como si pudieramos. Ojalá os pudiesemos cambiar a vosotros y los organizadores, y quedarnos sencillamente con el ciclismo.

18 noviembre, 2008

Yo ya he firmado

Algunos lectores venían reclamando un análisis del caso Schumacher. Como si hubiese algo que analizar: una vez más, el corredor que contrarrelojea, se hunde, sube puertarracos, se hunde, vuelve a subir puertarracos y se hunde se descubre como un dopado más, en la gran línea de Botero o Vinokourov. Todo era muy evidente, y por eso lo único que retenía una valoración era esperar a la reacción del alemán.

Se ha hecho esperar. Tras comunicar la Agencia Antidopaje Francesa a principios de octubre su positivo no se supo nada de su boca o su entorno. Hasta hace unos días, en los que se supo que no le han comunicado ningún positivo, que pide el contraanálisis y que el contrato firmado con el Quick Step es perfectamente válido. No está mal para haber estado callado mes y pico. También se podía haber estado callado hasta dentro de dos años, cuando cumpla su sanción, pero no: de lo único que permanecerá callado es de la trama de dopaje que conoce y que le abastecía, para que así no le pase como a su paisano Sinkewitz, que finalmente va a fichar por un equipo checo de quinta fila. Y el Astana haciendo hueco a uno de Parla.

Hijo de médicos, lo que sin duda le ha facilitado muchas cosas, Schumacher no triunfó en las filas del T-Mobile gafado, ese de las temporadas 2003-2004, lleno de lesiones, fichajes fracasados y Zabel levantando los brazos en Sanremo. En 2005 pasó al Lamonta, donde empezó a sumar éxitos como rosquillas, incluyendo cuatro de cinco etapas en una vuelta regional alemana, de esas que están cayendo como el dominó (la última ficha es la de la Vuelta de Baja Sajonia). Precisamente en esa prueba dio positivo, que fue tapado y justificado por la federación alemana, porque ya saben que los jóvenes hay que cuidarlos, mimarlos y ampararlos. Pasa en 2006 a Gerolsteiner y gana dos etapas en el Giro -maglia rosa incluída- y dos vueltas del ProTour. En 2007 se destroza la rodilla en el País Vasco, pero pocos días después gana la Amstel Gold Race totalmente vendado y con una exhibición ante los mejores corredores del mundo. Segundo fue su compañero Rebellin, que después ganó en la Flecha, pero que a pesar de todos los escándalos de su equipo común nadie señala.

Que a nadie le extrañe que un corredor con la rodilla destrozada gane grandes pruebas: lo hizo Heras en la Vuelta 2005 y Vinokourov en el Tour 2007, ambos bajo los elogios de los periodistas fanáticos y talibanes, que al mismo tiempo que ensalzaban el pundonor y el sufrimiento -esos valores capilares para su particular concepción del ciclismo, donde la limpieza es secundaria-, hacían el avestruz ante la evidencia de su rendimiento metahumano. Schumacher nunca tuvo esa suerte. Sus victorias en el Tour, que se produjeron tras un largo tránsito por la oscuridad -ocho meses desde el Mundial de Stuttgart, donde estuvo en cabeza los 250 kms. y las seis horas de la prueba-, fueron saludadas por esos mismo periodistas con la pinza en la nariz y repasando su amplio historial de dopaje. Lo nunca visto, dado que el colectivo de plumillas jamás realizan esa práctica retrospectiva con nadie.

Así han podido sacar pecho con ese viril y racial ya lo decía yo una vez que el alemán ha caído por el análisis de sangre buscando CERA. Como si hiciese falta esperar. De entre todas las exhibiciones de Schumacher en el pasado Tour, la más formidable no se encuentra en las dos cronos ganadas, o en el segundo puesto en la ya de por si increíble etapa de Aurillac, no: no hay palabras para lo que hizo en los Alpes. En la etapa de Jausiers se quedó a 2 kms. de coronar la Bonette, tras hacer prácticamente solo y escapado toda la etapa. Sin esos dos kms. hubiese ganado. Y al día siguiente, no contento, volvió a hacer de las suyas en la etapa de Alpe d´Huez, donde entre otras naderías coronó el Galibier -un puerto muy apto para alguien que gana cronos llanas y clásicas- en primera posición. Bueno, pues entonces no lo dijo nadie. El desganado Arribas tituló así después de la etapa de Jausiers: "Una etapa más, un día menos" . Como si lo de Schumacher se viese todos los días.

El alemán acudió después a los JJ.OO como uno de los favoritos, pero no se presagiaba nada bueno cuando se dejó fotografiar en el aeropuerto comiéndose un jugoso Big Mac, de esos que hicieron rico a Morgan Spurlock. También estuvo en la Vuelta, rodándose para el Mundial, pero no conocemos la reacción de Victor Cordero. En esas fechas fue cuando se conoció su fichaje por el Quick Step, que lo fichó para sustituir a Bettini. Ahora Schumacher reclama la validez de ese contrato, al revés que Kohl, que ha asumido que el fichaje por el Silence-Lotto no tiene mucha credibilidad.

Con esa reivindicación, que el derecho laboral tendrá que dilucidar -puede ser que el idiota de Lefevre no incluyese alguna claúsula contra el dopaje, porque a lo mejor tendría que despedir a Tom me pusieron coca en la bebida Boonen-, al menos una cosa queda clara: Schumacher, además de calvo, tiene una cara que se la pisa. Es la antonomasía de la desfachatez: le fichan en uno de los mejores equipos del mundo por una cifra muy elevada gracias a sus rendimientos obtenidos por el dopaje, y cuando se descubre su butrón tira p´lante y bueno, lo firmado, firmado esta. Ojo, los contratos están para eso, pero también se incluye la buena fe de las partes contratantes. De ambas. Lefevre sabía perfectamente lo que fichaba.