Un fenómeno paradigmático del actual ciclismo español es el dinero de la CC.AA destinado a financiar equipos ciclistas profesionales, que a cambio llevan el nombre en sus maillots. Con el precedente del Andalucía, el Comunitat Valenciana vio cortado su futuro por el feo asunto de dopaje de la Operación Puerto, lo del equipo Castilla-León lanzado en 2004 no llegó a puerto, el Illes Balears quitó el dinero a los dos años, y los dos equipos que sobreviven con el dinero autonoétnico son el Euskaltel-Euskadi y el Xacobeo.En otros países no pasa esto. El Bouygues tiene mucha vinculación con la región de origen de su patrocinador (La Vendeé), pero no lleva su nombre. El Liquigas lleva publicidad en la clavícula de Bibione, el pueblo de Pellizotti, pero no pasa de ahí. En el caso español estamos hablando de dinero público inyectado directamente a una fantasmagórica promoción de la región por las carreteras internacionales.
Como el caso del equipo naranja ya ha sido comentado, y también las negras sombras sobre su futuro que se cernieron tras los casos consecutivos de Landaluze y Astarloza, hoy toca hablar del Xacobeo, un equipo creado por voluntad del partido nacionalista BNG cuando tocó un poco de poder en el bipartito gallego. Al principio lo camuflaron con un patrocinador privado de la entidad de la inmobiliaria del ex-futbolista Karpin, pero en cuanto viró el viento del ladrillo allí acudió raudo y dispuesto el dinero público, como si alguien tuviese alguna duda. No faltaron los titulares de "salvar a 18 ciclistas del paro" y esas cosas tan pintorescas a las que se recurre cuando paga la caja común.
Tras albergar en sus filas a ciclistas como Marcos Serrano y dar pábulo a las historias más sorprendentes, el equipo comenzó a lucir la marca Xacobeo en 2008, manteniendo en la dirección al afamado ex-ciclista Álvaro Pino. De este personaje habría que decir muchas cosas, bien conocidas por todos, pero dejémoslo en una metáfora: si fuese inspector de Hacienda, revisaría su declaración todas las veces que fuese posible porque se que en algún momento iba a encontrar algo. Como contaba J.R de la Morena, en la Vuelta que ganó en 1986, un helicóptero pasó a vuelo bajo antes de que su rival R.Millar saliese en la crono decisiva, para llenar la carretera de Jerez de gravilla: esas triquiñuelas que, a la postre, sólo sirven para revelar la catadura de ambos personajes, y que no son tan decisivas, porque la crono llana la ganó el escalador gallego.
En la pasada Vuelta fue noticia varias veces. En uno de los finales en alto un auxiliar, con toda la naturalidad del mundo, dio botellines a su peón Mosquera en la zona prohibida por el reglamento. La sanción fue en segundos, y al día siguiente el calvo gallego salió en antena empezando su argumento exculpatorio con una cantinela muy querida: "estoy seguro que el juez-árbitro jamás se ha subido en una bici". Es una justificación muy usada entre ex-ciclistas, como si eso les diese un valor añadido a la hora de saltarse el reglamento. Por supuesto, nadie le replicó.
Al poco se conoció esta fea historia, consistente en que nuestro simpático director había apartado al médico oficial del Xacobeo a mitad de la Vuelta y había fichado a un oscuro médico sudaméricano, de esos que se mueven en las entretelas del ciclismo pero que nunca aparecen en ningún organigrama. Cayeron los Liberty de Portugal, salió el nombre de este médico y resulta que estaba en la Vuelta. En la Vuelta y con el Xacobeo, el equipo que ha ganado la clasificación por equipos, una etapa y ha hecho segundo en otras cuatro con otros tres corredores diferentes. Como aquí todos sabemos de lo que hablamos, y eso incluye a la gente que pone el dinero, la anunciada visita del presidente del Xunta al equipo con el final en Madrid tuvo que ser pospuesta, un fenómeno paralelo al que ha dejado fuera a Contador del apoyo popular a Madrid 2016 en Copenhague.
Algunos desaprensivos no tardaron en relacionar la noticia con un suceso que había pasado días antes. El corredor Alberto Fernández, hijo del finado con el mismo nombre, se había retirado de la Vuelta y había quedado ingresado en un hospital hecho un auténtico guiñapo. Lo cierto es que este corredor, que ha hecho poquísimos méritos, había entrado de los últimos en casi todas las etapas que disputó, aunque poco antes de su retirada iba mejorando. Como todo su equipo. La pregunta no está ahí, si no en por qué tomó la salida en la Vuelta, donde ya fue el cuarto por detrás en el dificilísimo prólogo de Assen. Eso sí, logró muchos titulares por su vínculo familiar.
Al margen de toda historia (por cierto, no es ningún joven, cumple 28 el próximo mes) lo cierto es que el Xacobeo ha hecho una vuelta a la grande, con etapas de exhibición como la de Veloso. ¿Y con qué le paga la Xunta? Pues con medias voces sobre la continuidad o no del equipo, y todo por la siniestra influencia de un médico que, nos aseguran, no influyó para nada en el rendimiento colectivo. Yo les creo, igual que creo a Álvaro Pino cuando dijo que no sabía que este médico había sido detenido en Italia en 2001, ¿por qué no voy a creer en el director de Hamilton y Santi Pérez?. Lo que ya no me creo es lo del dinero público metido a equipos profesionales. Como si no hubiesemos aprendido del Comunitat Valenciana. Al final no pasará nada y el Xacobeo podrá fichar a Pereiro y seguir llevando el nombre de Galicia bien alto. Es de justicia. Y un fenómeno genuinamente español.
***
Los más veteranos del blog -en cuanto a edad personal, no en años leyendo este espacio de opinión- lo recordarán perfectamente. A mí me parecía un buen profesional con un conocimiento muy amplio de las cosas del mundo de la bicicleta. Lo mejor forma de homenajearlo es con su voz, muy característica.
***
Lo de Madrid 2016 ya empieza a ser un subgénero informativo....fíjense en esta noticia, presentada como algo de mucho comprimoso con la causa....¡de una persona que lleva 33 discursos de Navidad y todavía parece que no lo haya ensayado!.
***
Un Mundial para cada ciudad.
***
¡Que curioso! Carlos Sastre, que nunca incluye entre sus méritos su tercer puesto en el Tour 2006 por descalificación de Landis, si que se incluye en el mismo lugar del cajón de este Giro y por los mismos méritos. Lo dice aquí, donde también se puede leer el sorprendente y marmolesco "los que no necesitamos hacer trampas para estar arriba".
***
Valverde en la finca de Pablo Motos, repitiendo los pasos de Contador. Dado que el programa hace ciencia recreativa -y algunos lo califican de televisión de calidad por eso-, nos podían haber ilustrado sobre los principios que rigen la hemotransfusión. Sin embargo, la cosa discurrió por otros caminos, como un chiste que jamás hubiesen hecho sobre J.M Jiménez ("¿es cierto que a Pantani lo llaman el Pirata porque la tiene en forma de garfio?") y líquidos que iluminan.
***
Y para rematar la faena, aquí leemos que competirá contra perros en Valencia. ¿Se llamarán Piti? Este deporte cada vez es más parecido al Wrestling....










