Se puede decir que Nick Nuyens ha sido el único fichaje con nombre del Saxo Bank tras el advenimiento de Contador. Fue llegar el madrileño y se fueron todos los corredores que contaban, y nadie entró a reemplazar lo perdido. Nuyens fue fichado por Bjarne Riis de la misma manera que fichó a Bartoli en 2004 en su último año -y le hizo debutar en Roubaix con notable éxito-, u otros corredores cuyo mejor momento en el ciclismo parecía cosa del pasado, como Julich.El corredor flamenco, antiguo íntimo amigo de Tom Boonen y predestinado desde joven a grandes metas, se fue de la corte del Quick Step en 2007 tras haber alcanzado su techo en un equipo que por entonces contaba con el mejor Boonen jamás visto y con Bettini. Ahí se perdió: dos años tirados en el Cofidis -donde sin embargo pudo ser segundo en Flandes en 2008, pero lejos de luchar por la victoria- y otros dos en el Rabobank, donde jamás ayudó en nada y donde el año pasado, mientras se disputaba el Tour, daba un latigazo ganando una etapa de la Vuelta a Austria, tradicional carrera del ostracismo.
Riis lo rescató y le ofreció la capitanía del Saxo Bank para las clásicas, básicamente porque no había ningún corredor para el cargo. Hace dos semanas ganó de una manera increíble y emocionantísima A través de Flandes, la carrera que el año pasado había ido a parar al mismo equipo de la mano de Matti Breschel, otro que se ha ido del equipo para perderse por ahí. Hoy acaba de ganar el Tour de Flandes, lo que equivale a justificar una carrera deportiva.
La carrera ha sido muy intensa, disputada y justísima en su resultado. No ha sido el corredor que más ha merecido la victoria, pero sí el que mejor ha sabido jugar sus cartas, y eso en un clásica equivale a ganar. Los corredores han acabado muy por debajo del tiempo previsto, y el factor importante no ha sido la estupenda climatología, sino la batalla y la entrega vivida.
A 40 kms. de meta iba escapado Chavanel con una ventaja de medio minuto sobre un grupo con Boasson Hagen y algo así como un minuto sobre el pelotón. Poco después aceleró Boonen de una manera incomprensible, y sólo le pudieron seguir Pozzato, Ballan y Cancellara. El campeón belga se movió cuando la situación de la carrera era inmejorable, puesto que ningún equipo quería tirar y la tostada estaba en Cancellara, sin equipo como era previsible tras haber quemado a Poosthuma.
El suizo lo vio muy claro y aprovechó el movimiento para dejar sentados a sus efímeros acompañantes. Para esto no utilizó una subida ni un empedrado: en un recodo los dejó con la misma facilidad que hacía anticipar un desenlace de bostezo y mala fortuna para el ciclismo, ese que suele venir aparejado cuando un corredor exhibe una superioridad manifiesta tan apabullante.
Cancellara superó a los fugados y enlazó con Chavanel a treinta kms. para meta, con el grupo a una distancia de 40" que subió hasta casi un minuto. El gran francés, que ya hace dos años dio una exhibición de trabajo de grupo en esta misma carrera, fue a rueda mientras por detrás, de manera rara vez vista en una clásica, un equipo decidió asumir las riendas de la persecución. Fue el BMC, del que en una toma aérea se vieron hasta ocho corredores, y a ellos se debe que poco antes de la subida a Grammont la diferencia bajase a poco más de 15".
Dicen que a Cancellara le dio un bajón. Puede ser, y quizás eso sea lo mejor para el ciclismo, porque el guión que estaba dictando no era muy favorable. Bajón o lo que fuese, el caso es que los dos fugados fueron alcanzados a mitad de la subida-mito del ciclismo, y se formó un grupo cabecero con Gilbert, Chavanel y Ballan, mientas Boonen y Cancellara se quedaban por detrás.
Subiendo el Bosberg, atacó Gilbert. Ballan intentó mantener la rueda pero no pudo, y el valón llegó a ir fugado con una ventaja de 14" a 12 kms. de meta. No es una situación nueva, y se resolvió como en el Mundial de Australia: neutralizado y con parte importante de su pólvora -que es de la buena, buena- quemada inutilmente, porque en la refriega se conformó un grupo cabecero con 12 unidades.
En el mismo estaban doblemente representados el Sky (Flecha y el maravilloso G. Thomas, que baila sobre el pavés como demostró en la etapa de Roubaix en el Tour 2010), Quick Step (Chavanel y Boonen) y BMC (Ballan e Hincapie, incombustible), lo que aseguraba que en las escaramuzas de los últimos kms. siempre habría un perro de presa para tirar abajo cualquier intentó de abortar el sprint.
Ya. Cancellara, el supuestamente agotado y apajarado, aceleró en la la larga recta antes de entrar en Meerbeke. Quedaban tres kms. para meta y sólo le pudo seguir a duras penas Chavanel -aprovechando el rebufo- y Nuyens. Esos tres corredores, dos de ellos ya protagonistas en los últimos 40 kms. y los más expuestos al desgaste, hicieron el hueco necesario para disputarse la victoria.
En la recta de llegada Cancellara lanzó el sprint, mientras Chavanel miraba hacia atrás a ver si conectaba Boonen. Aunque en el momento de la aceleración ya había descartado la opción, lo cierto es que no iba a la rueda del suizo, como si iba Nuyens. El flamenco le superó con relativa facilidad y se fue escorando a la izquierda lo suficiente como impedir la remontada del francés, que tuvo que interrumpir en dos ocasiones su pedalada en el sprint.
Desde luego, el justo vencedor de la carrera hubiese sido Chavanel, por su entrega. Sin embargo, en las ocasiones clave de la carrera se ha visto limitado por las estrategias de equipo, o por una fidelidad mal entendida. Viendo como remontó en el sprint, se hubiese podido jugar la victoria sin tener que confiar en Boonen, que por otra parte era el más rápido del grupo de doce. Sólo ha podido ser segundo, superando a Cancellara. Boonen cuarto y Langeveld quinto -muy por delante de Flecha, como siempre, por mucho que les fastidie a los horribles comentaristas de RTVE-, mientas que el primer nombre importante queda para el noveno puesto con Gilbert.
Entre las grandes decepciones de la carrera se encuentra el Garmin, aunque el desastre continuo de este equipo se está refrendando en cada carrera del norte en la que está participando. Ni uno sólo de sus potentísimos corredores entre el grupo final de doce que se jugaron la carrera. Tampoco estaba Pozzato, que seguramente desconectó cuando se fue Cancellara y no pudo seguirle. Por su parte, Nuyens es junto a Gilbert el único de los corredores citados que no tomará la salida en la próxima París-Roubaix. Ni falta que le hace. Acaba de justificar toda una vida deportiva que parecía irremediablemente perdida. Y de que manera.
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En el GP Miguel Induráin victoria para S. Sánchez, que suele apuntar fino en este tipo de carreras -debe haber ganado ya todas las que se disputan en el calendario vasco-navarro, pero no las dos que más cuentan-, que dejó de rueda a Kolobnev, uno que asusta para las carreras que realmente cuentan, las Ardenas.
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Se reabre una de las vías del caso de dopaje de Friburgo, más conocido como el T-Mobile y sus médicos de referencia. En concreto, esta vez van a por la farmacia que suministraba las ingentes cantidades de droga y EPO que llegaba a consumir un equipo como el T-Mobile durante el Tour. La farmacia en concreto está en Elzach -cerquita de Friburgo, que era donde tenían su clínica universitaria Andreas Schmid y Lothar Heinrich-. Hay 37 recetas de estos médicos para la "Olaf Ludwig Cycling S.A", con las que iban a la farmacia a pedir, atención, "3.458 unidades de glucocorticoides prohibidos y suplementos de hierro", debido a que la EPO baja los niveles de este sustancia. La cifra es fabulosa: da para 16 pinchazos a nueve corredores durante tres semanas. Ah, entonces ya no es tan fabulosa, es simplemente real....
Por cierto, en España jamás se ha investigado a farmacias por su alto volumen de venta en determinadas sustancias.










