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16 abril, 2006

Llegó la hora de Schleck

Es uno de los jóvenes más prometedores del pelotón (el sábado cumplió 26 años), pero también uno de los que más ha tardado en romper el historial de victorias. Salvo el campeonato nacional, que viniendo de un país como Luxemburgo es un pierdepaga con Kirchen, el joven Frank tenía un palmarés virgen lleno de buenas expectativas: acabó el 2005 como una moto, tras ser segundo en Zurich, segundo en Emilia y tercero en Lombardía. Esta temporada la empezó entonado con su quinto puesto en Paris-Niza, pero una brutal caída en el País Vasco –cuando estaba luchando por la general- casi le pone fuera de la circulación. Su casco quedo pulverizado en la tercera etapa, pero el corredor del CSC se volvió a subir a la bicicleta. Parecía que estaba bien hasta que le preguntó a un compañero que dónde estaban y que carrera estaban disputando. Obligado a abandonar la carrera en contra de su voluntad, no contaba en la terna de favoritos a expensas de saber como se había recuperado de la caída, pero ahora ya puede empezar a construir su palmarés en torno a su gran victoria en la Amstel Gold Race.

Esta año no hubo niebla y el público pudo disfrutar de una carrera preciosa por unos paisajes de ensueño. A falta de 50 km. el grupo viajaba compacto hasta que un ataque de Wesseman viene secundado por Astarloa y Kroon. Tres importantes galgos que podían poner fuera de juego la carrera, pero no fue así: el alemán se quedó solo a las primeras de cambio y así permaneció durante gran parte de la carrera. El más fuerte de la misma, sin quitar ningún mérito a Schleck. Con su estilo compacto y su baja estatura, el corredor del T-Mobile nacionalizado suizo devoraba el llano y subía a bloque las insidiosas asperidades del terreno. Por detrás, el Rabobank quemaba unidades: Poosthuma. Erik Dekker, Thomas Dekker y Flecha, que antes de descolgarse estuvo escapado, cómo no. Bettini iba muy bien y estaba muy claro que la iba a montar. Un par de estirones previos y, en un contraataque, se va por delante y consigue alcanzar a Wesseman. Los dos duran poco tiempo y son alcanzados por Boogerd, Rebellin, Schumacher, Ivanov, Sinkewitz, Kroon, Schleck y Perdiguero. Entre ellos se jugarán la carrera, aunque nadie lo podía prever: el grupo principal fue durante mucho tiempo pegado, pegadito a los fugados, pero sin llegar a integrarse en ningún momento. En este grupo iba Freire, que en los pocos planos ofrecidos no iba nada fino, Valverde como un cicloturista (el maillot abierto, boqueando…¡qué figura!), Samuel Sánchez sufriendo, Ballan (brillante 12º en meta, pedazo de corredor) y Gómez Marchante. Los españoles esperados, pero por detrás.

Gran parte de la culpa de que no recuperasen tiempo la tuvo la moto, que fue abriendo vergonzosamente el camino a los escapados. ¿La razón? Boogerd iba entre ellos. Y Boogerd es Dios en la Amstel Gold Race. El momento más escabroso se vivió cuando se produjo el ataque de Schleck, en la penúltima subida. Ganó rápidamente terreno, y los de la moto desesperados: abrían el camino a los tres T-Mobile implicados en la persecución con tal de ver a su ídolo naranja con opciones de ganar la carrera. Ivanov, el ruso afincado en Bélgica que iba para figura y que sólo figura en abril; Sinkewitz, uno de los fichajes estrella del equipo telefónico para esta temporada; y Wesseman, que viendo que esto no va vuelve a atacar. Y comienza el espectáculo vergonzoso de Boogerd. Sale a neutralizar al alemán, después –asegurándose que le vean las cámaras- se comunica con su director, Breukink. Después mira para detrás y ve que el grupo esta cerca, gesticula a las cámaras diciendo que no puede colaborar, que su jefe –Freire, se supone- está por detrás. Kroon, mientras tanto, desesperado como Gutiérrez en la San Remo, al ver como las motos ayudan a que se pueda neutralizar a su compañero fugado. Perdón, como Gutiérrez no, mucho más moderado: al fin y al cabo es holandés y estuvo a sueldo del Rabobank toda su vida deportiva hasta esta temporada. Pobre Boogerd, neutralizado en su carrera.

Mientras tanto, Schleck mantiene su distancia y vuela hacia la victoria. Wesseman no se rinde y vuelve a atacar, se va sólo con una facilidad pasmosa. Aunque la cámara intenta vender la subida al Cauberg como un duelo entre los dos, no hay color. Ambos defienden muy bien sus diferencias y el luxemburgués tiene tiempo de llorar camino de meta, mientras se agarra el casco en gesto de “no me lo puedo creer”, completamente justificado. Wesseman logra un meritorio segundo puesto que no hace honor a sus esfuerzos –también se metió un buen tute en la Roubaix- y tercero…tercero, cómo no, Boogerd. Que entra en meta negando con la cabeza –tengo ganas de leer lo que declara, escribo este post justo al acabar la carrera- lamentándose públicamente para que le vean las cámaras. Dos energúmenos de la organización pierden los papeles animándole como hoooligans delante de las motos, a 100 m. de meta. Y es una carrera ProTour. Qué vergüenza. Negando con la cabeza, cómo dando a entender que hubiese ganado de no ir neutralizado, cuando a duras penas pudo seguir a Bettini en las subidas previas, y que seguramente pudo imponerse en el grupo de fugados porque fue ahorrando energías por su neutralización forzada. Él sabrá, pero está claro que es el Ullrich de la Amstel: siete veces en el podio, sólo una como vencedor. Cuarto Kroon, quinto Sinkewitz, sexto Rebellin (empieza a caer en la clasificación de sus carreras preferidas), séptimo Perdiguero y octavo Bettini completamente fundido. El resto de corredores irá entrando uno por uno, en el mismo estado del italiano que gastó la pólvora antes de tiempo.

Este año la Amstel no ha sido como el año pasado, cuando todos se presentaron frescos como una lechuga a la subida final. Ha habido ataques y batalla desde 50 km. antes, quizás como nunca antes se había visto en la carrera, y los españoles han sido quienes lo han pagado más (en general, todos los que se lucieron en Pais Vasco). Salvo Wesseman y quizás el vencedor, la carrera ha destrozado a sus protagonistas. Se van a tener que recuperar muy bien de cara la cita del miércoles con la Flecha Valona y el domingo con la super Lieja-Bastogne-Lieja. Especialmente esta última: Vinokourov debuta en el ProTour y todos le conocemos. No va a esperar a la última subida. Quien quiera ganar la carrera va a tener que estar por delante desde muchos km. antes de meta.

5 comentarios:

jefe dijo...

Bonita carrera en Holanda y primera gran victoria de este luxemburgués llamado a grandes cosas.

Sergio, no estaría mal que criticases un poquito a Freire porque siempre te cebas en los mismos. Estoy esperando el día en que el cántabro tricampeón mundial está en el grupo de favoritos en una gran clásica (y no me vale San Remo porque se llega en pelotón), cuando se le supone unos de los grandes especialistas en estas citas, cuando, si lo miramos bien, no está con los favoritos casi nunca. Y te habla un seguidor suyo...

Vier dijo...

Me ha gustado mucho la carrera y, si bien es cierto que en meta no ha podido disputar el tercer puesto, antes había pegado un par de ataques de mucho cuidado.

quintus dijo...

Extraordinarios últimos 50 Km de la Amstel. Por partes, ganó Franki Schleck que si bien puede discutirse que fuera el más fuerte si que fue el más listo. Sacó arrestos en los últimos 20 frenéticos kilómetros no sólo para atacar sino para hacerlo en el momento justo, además contó con la inestimable cooperación, una vez más, de los T-Mobile que siendo tres en el grupo (Wesemann, Ivanov y Sinkewitz) no acertaron a decidir quien se iba con el luxemburgués. Este lo aprovechó y se presentó ganador en meta, culminando por fin los buenos apuntes de finales de la temporada pasada. Aparentemente los más fuertes eran Bettini y Boogerd, sobre todo el italiano, pero decidieron no saltar a por Schleck, tal vez pensando que los T-Mobile les harían el trabajo. Por cierto naufragio total del Quick Step, ni Pozzato ni Baguet pudieron ayudar en condiciones al Grillo.

Los españoles se dejaron ver pero en ningún momento pudieron con el ritmo y la dureza de los kilómetros finales, sólo el veterano Perdi pudo estar con los grandes cuando se produjeron los ataques de verdad, el resto anduvo siempre con el gancho sin opciones en ningún momento, todos los que brillaron en el País Vasco (Freire, Valverde, Samuel, Contador…) notaron los kilómetros y su último intento en el Keutenberg de acercarse al grupo de cabeza fue definitivo para darse cuenta de que aquella no era su carrera, llegaron a estar a 20 metros pero en sus caras se vió que no daban para más, efectivamente todos boqueaban no sólo Valverde. Gómez Marchante llegó el último. En general bastante decepcionante la actuación de todos sobre todo con las expectativas que se habían creado, pero esto son palabras mayores, habrá que esperar si van a mejor en la semana que empieza. Por cierto, parece que la retirada de Schleck en la Itzulia le vino de perlas para preparar la Amstel.

En fin esto sigue con Flecha y Lieja, esperemos que el espectáculo esté a la altura de esta Amstel.

Sergio dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Si, ya critique a Freire durante la Milan-San Remo porque nunca habia tenido un final de carrera tan favorable...y en la Amstel igual, aunque no me he cebado de la misma manera. En todo caso, la carrera fue espectacular en su recorrido y tambien en su desenlace, aunque un poco decepcionante por las expectativas creadas.

Van Basckish dijo...

Una de las razones por las que no me gusta ni Armstrong en su momento y Freire ahora, es que pasaran a la historia con sus precedentes, pero no estran a la altura de sus precedentes en cuanto a palmares. Conseguir 7 tours es increible, fabuloso, pero solo se le ha visto en el tour. Conseguir tres mundiales y un bronce (alguno mas cae seguro) es brillante, pero no tener nada mas que un par de Brabantes y una sanremo. Comparar, Amrstrong,Anquetil, Hinault, Indurain, mercx o comparar, Freire, Mercx, Van Stenbergen, Learco. Sinceramente, no hay color. A un tricampeon del mundo, hay que exigirle algo mas que eso, y mas, como ha dicho alguno anteriormente, en las grandes clasicas, no se le ve.

El CSC parece que este año ha empezado mas suave que otros, pero la leche, a merecido la espera.