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10 abril, 2006

Marchante se presenta a la alta sociedad

Se esperaba un madrileño, pero no apareció el que casi todos indicaban como favorito. La victoria final en la Vuelta al País Vasco fue para Gómez Marchante, tras una portentosa (y muy emocionante, cosa rara) contrarreloj en la que nadie le esperaba. Y lo hizo tras llamar a la puerta en las etapas previas. Atacando a destiempo, perdiendo energías, Marchante se había hecho notar en casi todas las etapas anteriores, pero nadie podía apostar por una victoria suya lejos de las montañas. Como se preveía, los primeros la etapa contra el reloj han sido los primeros en la general, una característica no muy agradable en esta deliciosa carrera que todos los años trae el mejor ciclismo disponible.

Cuando Marchante entró en meta rebajó el registro de Valverde, líder por unos instantes, en 7”. Viendo como subieron ambos las pequeñas cuestas del recorrido y cómo rodaron en los km. llanos se podía prever que eran tiempos de etapa y general, por mucho que todavía quedasen por salir los siete primeros de la clasificación. El desastroso tiempo de Evans (a 1’18”, caído a la octava plaza de la general), igual que el esperado de Rebellin (fuera incluso del top ten) o de Bertagnolli (menudo tronco encima de la bici), hacían prever un duelo en toda la cumbre entre Contador y Samuel, los últimos en salir. El madrileño marca malos tiempos en todos los pasos, el asturiano incluso peores. No ganarán la vuelta, ni siquiera estarán en el podio que ya conocían de anteriores ediciones. Por el contrario, un corredor que no tenía expectativas de mejora de su buena clasificación logra el tercer puesto tras una inesperada crono: es Antonio Colom, una de las revelaciones de la temporada tras su victoria en Valencia y su tercer puesto en Paris-Niza.

La victoria de Marchante, como explica magníficamente Peña del Correo Vasco, vino por una adecuada elección de Matxín. Utilizó como cobayas a Arkaitz Durán y a Juan Jose Cobo. El niño ciclista fue obligado a subir los puertos con plato de 56 (y tiene 20 años, luego contarán que no queman a los corredores) y pulverizó los registros para después desfondarse en el llano (30º a 1´22”); el cántabro escalador reservó el 56 para el llano y voló en el parcial (9º a 36”). El alquimista Matxín hizo sus tablas y le dijo a su corredor-perla: “A tope durante todo el recorrido”, que al final es como si fuese Belda el que estaba al volante. A falta de 3 km. Valverde tenía un segundo de ventaja (“Si pierdes la carrera por esa diferencia, te paso con el coche por encima”, que para algo Matxín es vizcaíno), pero el poder del 56 unido a la cadencia y la fuerza para moverlo dieron la campanada. 6” en meta sobre Valverde y 8” sobre Colom, el resto a una buena distancia.

¿Qué se puede pensar cuando un escalador gana una crono? Todas las cosas malas, por supuesto. Sin embargo, Marchante debutó en el Paternina con el antiguo contrarrelojista Martínez Oliver, que siempre le orientó hacía una buena actitud hacia la disciplina. Y conocía la pista, afortunadamente. Esta temporada el Saunier (con despliegue de cámaras y fotógrafos) ha aprovechado la Vuelta a California para llevar a sus estrellas al túnel del viento de Scott, su fabricante de bicicletas, originario de ese estado americano. Millar, Gil, Simoni y Marchante. Cuatro corredores muy diferentes entre sí pero unidos por la voluntad de Matxín, un director deportivo que es como un Manolo Saiz en miniatura. Y, por último y como argumento definitivo para los mal pensados, no ha ganado a ningún auténtico especialista contra el reloj. Si, Valverde segundo (su mejor puesto fuera de una cronoescalada), pero habrá que ver en una crono llana si la evolución es definitiva. De momento, disfrutemos de un gran talento que el año pasado escapó por los pelos a las garras codiciosas del Discovery Channel: Marchante, this blonde spanish boy, que había subido el Mt. Faron silbando en la Paris-Niza y el Ventoux tras Vinokourov en la Dauphiné, bastantes metros por delante de Armstrong.
***
“Al final, siempre hay alguno que no mantiene la cabeza fría”. El GP de Amorebeita para Carlos Sastre, que sorprendido por haber obtenido su cuarta victoria como profesional (si, han leído bien) comenta el extraño sprint de Contador, lanzado con rabia pero también con mucha anticipación. Cuarto en meta, el madrileño se la toma con Joaquín Rodríguez mientras Cunego se muestra bastante contento de repetir el segundo puesto del año pasado; eso sí, todos nos alegremos de verle subiendo a lo campeón el último puerto y quitando el grano de la paja. Por cierto, ha vuelto Pereiro y atacando.

Domingo redondo para el CSC con la victoria de Cancellara en Roubaix, pero sobre todo por descubrir una cierta mentalidad ganadora en Sastre. Ya el año pasado cerró la temporada compitiendo en las pruebas de un día italianas (muy bueno su Emilia y también Lombardía), sacando lo mejor de un corredor que si es capaz de no desentonar en las cronos del Tour y de subir los puertos con los mejores, debería ser capaz de ganar más pruebas de las que figuran en su exiguo palmarés. El abulense renovó a finales de la temporada pasada: estoy seguro que una de las cláusulas contractuales, además de dotarle de un equipo competitivo para la Vuelta, era que se espabilase fuera de las grandes vueltas. Y será un comodín magnífico para las Ardenas, donde el líder del CSC es Kroon.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Deberías dejar las cuestiones técnicas para Alix. Durán y Marchante hicieron la crono con un 55.

Leon dijo...

Marchante la hizo con un 56. Oí las declaraciones de Marchante en la ETB (que transmitía en directo la carrera, no como TVE) y dijo exactamente eso, que vieron cómo Durán se quedaba corto bajando con el 55 y se arriesgaron a meter el 56 para ganar tiempo a partir del kilómetro 12 (ahí Marchante pasó a 7 seg de Valverde).

Sergio dijo...

buf, tienes razon: no hay cosa que menos me guste del ciclismo que los datos tecnicos. Se escuchan tantas tonterias que es imposible mantener la calma. Una de las ultimas, para explicar la rotura de la tija del manillar de Hincapie, es que era el unico corredor que montaba en salida ruedas de perfil alto, y que eso "habia sometido a mayores vibraciones el carbono del manillar". A mi todo eso me parecen mongoladas de jugador de rol o antiguo aficionado a los videojuegos, pero bueno, cada uno hace de su capa un sayo.

En todo caso, Marchante monto un 56. Lo dice el periodista de El Correo y lo dice el protagonista. En cuanto a Duran, me sigue pareciendo una salvajada el papel de cobaya que tiene con 20 primaveras. A su edad, Pozzato disputaba el Circuito de Minas y la Vuelta a Rodas. Y Thomas Dekker el Criterium Internacional, con etapas de 100 km.

Si ya trato poco las cuestiones tecnicas, por la urticaria que me producen, tratare todavia mas de evitarlas. Para no caer en la discusion de un diente arriba y uno abajo.

quintus dijo...

A mi más que las cronos de Marchante y Valverde me sorprende la mala prestación de Contador y Evans. Era una crono muy de fuerza con dos repechos durillos en los primeros 12 km. y luego 12 km. de bajada donde los no especialistas podían defenderse. No creo que sirva de referencia para una contrareloj de Tour con 50 Km. llanos con dos repechos. Muy mal Samuel Sánchez tras una semana pletórica acabó hundido.
Yo también escuché a Marchante decir que había montado el 56, decisivo en la parte final de la crono.
No me gustó el planteamiento de la etb en la retransmisión, con un cara a cara entre Contador y Samuel; cuando hay 15 corredores en veinte segundos no se puede hacer este planteamiento como si fuera la última etapa del Tour.

Un apunte sobre la París-Roubaix, todo un espectáculo por sí misma, gran triunfo de Cancellara demostrando que cuando se ataca y se arriesga, los triunfos pueden llegar, por mucho que haya grandes bloques como Quick Step y Discovery que pretendan crear la sensación de que todo está atado y bien atado. Por cierto a Tom Boonen se le va acabando la gasolina. Me sigue pareciendo que para alguien que va de superestrella del ciclismo pasar de todo el calendario de las Ardenas me parece lamentable.
Bueno, esta semana nos vamos "al otro mundo" empenzando por el Limburgo holandés, unas clásicas que si bien estéticamente no son tan bellas como las de Flandes me parece que no son tan previsibles como nuestro compañero Ballerini las percibe.
Saludos.

Anónimo dijo...

Como bien dices Sergio,El Correo dice que llevava un 56, aunque tambien he leido, creo que en el Deia, que Matxin engañó a Marchante diciendole que montaba un 56 cuando en realidad llevaba un 55.

Anónimo dijo...

Gómez Peña pertenece a la vieja escuela de cronistas ciclistas. De los que tienen más de creador de mitos que de narrador de historias. Periodistas de ciclismo leido, o radiado, nunca televisado. Portavoces, y a menudo inventores, de las grandes gestas de Coppi, Gaul, Bobet o Bahamontes. Lecturas obligadas, que no (siempre) fiables. Ya lo ha dicho mi tocayo anonymous, Marchante creía llevar un 56, Matxín le puso un 55.

Sergio dijo...

Bah, pues ya no se, a este punto habra que tener una red de antenas en cada carrera que confirmen cada cosa...ya me gustaria a mi poder leer el Deia, pero desde que lo han hecho de pago me quedo con las ganas.

Anónimo dijo...

El semanario meta 2000 confirma la versión del "engaño". Montaba un 55.