El futuro viene como el presente
Eugenio Capodacqua, el único periodista de ciclismo en Italia y de los pocos en Europa que trata el problema del dopaje como lo que es, empieza el año de manera decidida. Mientras unos se dedican a glosar los nuevos superequipos de sintetizoides corredores pulcros e inmaculados, no hay nada mejor que empezar el curso con una mirada a las categorías inferiores, las que en teoría tienen que asegurar que vengan nuevos años.El nombre de Eugenio Bani no dirá nada a la mayor parte de los aficionados: no es profesional y tuvo su momento cuando dio positivo en junio pasado en el campeonato italiano de su categoría, donde concluyó en el puesto 72º. Era algo consecuente con su trayectoria: nueve victorias de cadete, una de junior (y siete segundos puestos) y tres victorias como aficionado a sus 19 años. Tras su positivo por gonadotropina y los 21 meses de sanción ha decidido tirar de la manta en uno de los pocos medios y de los pocos personajes que quedan que pueden hacer de altavoz.
De antemano hay que tomar las debidas precauciones ante un ciclista que confiesa, como enseñan los casos de Köhl y...bueno, pocos más, que ya sabemos como está el panorama. Bani no es indiferente a esta cuestión: tras afirmar que jamás ha tomado nada en su domilicio y que sus padres no saben nada de medicina, hay que confiar en que los Reyes Magos le traigan muchos regalos por haberse portado bien. Lástima que esa tradición no exista en Italia. Bani ha decidido decir que todo el dopaje pasaba por su equipo -que tiene aires de grande, y que sorprende a todos por su rendimiento-, con lo que eso conlleva.
En contra de la praxis habitual en este tipo de confesiones, Bani decide implicar a todo el equipo y sus compañeros. Es fácil adivinar su futuro en el ciclismo (el Amore&Vita), pero bueno, al menos sale con la cabeza un poco más alta que otros de sus compañeros, alguno de los cuales llegará al profesionalismo. Dentro de la "terapia global" de doping, donde no se ahorra ni visitas a médicos prohibidos o inyecciones múltiples, el testimonio de Bani no se detiene en detalles, sino que va más allá.
Dice que el doping organizado por los equipos empezó antes de cumplir la mayoría de edad (estoy seguro de que existe una figura legal para definir esto, no andará lejos de corrupción de menores), que los pinchazos tenían frecuencia semanal en Empoli (otro sitio dentro del triángulo mágico del ciclismo que forman Pisa, Pistoia y Quarrata), que no los practicaban profesionales sanitarios (¡Eufemiano, te están pisando el mercado gente no titulada en ginecología!) y que nunca supo el contenido de las jeringas de "vitaminas", lo que obliga a leer de nuevo el tercer párrafo de este post.
A Bani no le pareció bien la actitud del CONI en su declaración. Es lo mismo que dijo Valverde y sus palmeros, que los responsables del organismo italiano estaban como a otra cosa. Yo no me preocuparía mucho por eso (al contrario de lo que hace Capodacqua, que a lo mejor esperaba aspavientos y manos en la cabeza), porque es la actitud que suelen tener muchos colegas en Italia, en Brasil y en la Cochinchina: uno cree que está contanto algo interesante y no se da cuenta que su interlocutor trabaja precisamente escuchando esas cosas, que se repiten frecuentemente. Piénselo la próxima vez que vayan al médico.
Claro, esto da pie a que Bani se muestre como víctima, que no se ha castigado a los responsables y que se ha preferido no investigar: otra vez el tercer párrafo. De momento, el ha dado positivo y ha sido sancionado y se le ha tomado declaración. Lo demás es un proceso de acumular pruebas y testimonios para después poder implicar a ese director -del que ha dado nombre- o ese ex-enfermero pinchador -del que el ha dado nombre-, que de momento no han dado positivo ni se espera que lo hagan en virtud de sus responsabilidades. En este sentido, sería interesante saber si ese compañero de equipo que se ha desmayado dos veces "en carrera" considera necesario aportar algo a la causa, o prefiere arriesgarse a un tercer desvanecimiento en carrera. De momento parece que ha seguido apostando por esta particular concepción de la ruleta rusa, donde a girar no es el tambor del revólver y sí la rueda de la bici. Seguro que es el que acaba llegando a profesional. Y lo presentará como una victoria.
Feliz Año Nuevo.
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Lo califica de kafkiano y son los propios abogados de Valverde los que lo van retrasando, los mismos a los que jaleaba cuando consiguieron -ridículamente- que el simpar Antonio Serrano anulase el envío de muestras de ADN al CONI italiano. Vamos, el día que la Operación Encubrimiento ("están todos, menos Valverde") quedó perfectamente plasmada. Lo auténticamente kafkiano es lo tuyo, que no tiene remedio.
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Como la famosa familia de los León Sánchez, fútbol y ciclismo de élite.
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Nueve meses después Rebellin habla de su positivo. No hay mucho que decir, salvo que la actitud de este viejo corredor hace desear con más ganas la sanción de por vida y la pena de cárcel para dopados, la única vía posible para acabar con la lacra del doping. Y muy lamentable la nota final de tuttobiciweb.it, un portal de información ciclista que toma partido por alguien tan impresentable como Rebellin. ¿Cómo? Dándole esperanzas, de la misma manera que cuando sembraron dudas con la levantadora de peso dominicana y todo eso. ¿Y cómo se dan esperanzas? Sembrando dudas. Lo de presentar algo nuevo o asumir que el abuelo de 37 años es un dopado lo dejan para otra ocasión.***
Así terminan los JJ.OO y sus "infraestructuras con uso garantizado". El sueño olímpico sólo produce monstruos.
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La Gazzetta publica una entrevista con Grabovskyy (oro y plata en Mundial 2005 como sub-23) donde dicen que en 2009, corriendo con el ISD, estuvo dos veces en coma etílico. El corredor no lo desmiente, simplemente abre la nevera y enseña que sólo hay agua. Esto del ciclismo es increíble.
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