Era el año 2002 y andabamos todos indignados, en la medida de la inocencia y bondad personal de cada uno, porque el Tour de Francia vetaba la participación para el año siguiente a nuestro valiente Igor González de Galdeano. ¡Una injusticia! ¡Si nuestro corredor, dos veces quinto en la prueba, se tiene que medicar con mayores cantidades de las permitidas, la carrera no puede poner un veto! Pues lo hizo, e Igor sólo volvió al Tour en 2005, cuando sirvió de referencia a A.C y L.L en tantas cosas que sólo la experiencia puede dar, aunque abandonase en la novena etapa. Ese año dejó el ciclismo con 31 años. ¡Los vetos del Tour! ¡Una injusticia! Bastaba una simple vinculación y el mal ya estaba hecho, los ciclistas anunciaban querellas que se quedaban en nada -reservado el derecho de admisión- y nuestros periodistas clamaban contra esos malignos franceses, a los que el consumo excesivo de queso y vino había trastornado irremediablemente.Ahora estamos en 2009 y el Tour ha modulado su postura. Probablemente Boonen, vetado por su consumo repetido de cocaína, no piense lo mismo, y todavía anda batallando para no ser excluído por segundo año consecutivo con la banal excusa (¡estos malditos franceses!) de que su figura "daña los intereses de la carrera". Imaginénse: el deporte es salud y va un aficionado a enyesarse la tocha y gana, queseyó, una-dos etapas y el maillot verde. Demasié. El caso Valverde, también vetado, es diferente: sancionado por una autoridad deportiva reconocida por el Tour, los organizadores no quieren entrar en el juego consistente en que el español sale a disputar y después abandona antes de los famosos 60 kms. por el valle de Aosta. Aunque bien mirado, podrían utilizar el mismo argumento que con Boonen y no andarse con más zarandajas: un corredor incapaz de rebatir que la bolsa 18 es suya no es que ya dañe la imagen del Tour, es que daña su propia imagen y la del ciclismo. Y lo lleva haciendo en tres años de loca huída hacia delante. Sin embargo, no todo son días de vino y rosas en Francia.
Esta postura, que algunos de nuestros escribas más ilustres no han dudado en tachar de chauvinista, arrogante o incluso francesa (¿?), ultimamente se ha modulado al calor de oscuros intereses. Está el caso de Klöden, fehacientemente involucrado en casos de doping (en el año 2000 su novia, ahora esposa, recibió un paquete de droga en su domicilio; una comisión independiente alemana acaba de dictaminar que estaba en la banda del mete-saca que se desplazó a Friburgo en la segunda etapa de 2006, año en que terminó segundo en la prueba; en el 2007 estaba en el Astana que abandonó en bloque) y que forma parte del nuevo del equipo kazajo para el Tour, sin que los organizadores hayan dicho nada. Este extraño silencio, que quizás se debe al ansia de recuperar el importante y apóstata mercado alemán, hace un hueco favor la postura del Tour de Francia, hasta ahora la única de la que se podía decir que luchaba abiertamente -y sin miedo a expulsar corredores en carrera, al contrario que el Giro o la Vuelta, donde el dopaje sencillamente no existe- contra el flagelo del dopaje.
Pero el del alemán no es el caso más peliagudo, no. Ayer el Saxo Bank anunció su nueve para el Tour: Arvesen, O´Grady, Voigt como viejunos, los Sorensen como cuota étnica, Cancellara para todo, Larsson que quiso ir al Caisse y se quedó donde le cuidan bien (S.Sánchez, tras la plata olímpica del sueco: "no se quien es") y los Schleck, Andy y sobre todo Frank. El caso de este último corredor clama al cielo: identificado en la previa de los Mundiales 2008 como un cliente de Eufemiano Fuentes, sus pueriles excusas -"le pagué sólo para recibir asesoramiento por correspondencia, nunca le conocí"- han servido para que la autoridad antidopaje luxemburguesa no le sancionase. Tampoco su equipo. Tampoco la UCI. Y tampoco el Tour, que permitirá que un integrante de la banda de Hautacam salga a disputar la carrera, el único de los seis primeros de aquella etapa, junto con V. Efimkin, que podrá hacerlo.
Es muy curiosa esta historia. Antes bastaba con un leve indicio para que el Tour alzase su brazo sancionador, y ahora nos encontramos con esto. Yo creo que ni el propio F.Schleck se lo esperaba: ahí esta su temporada, disputada con más victorias que nunca (tres) y un segundo puesto en la París-Niza más disputada de la última década. Su última carrera ha sido la Vuelta a Suiza, donde iba bastante bien hasta que no pudo salir en la crono de Berna. ¿Qué te pasa Frank? Pues nada más y nada menos que nos informan que tiene un problema de rodilla que "a lo mejor le impide disputar el Tour". Dos días después sale la lista de su equipo y ahí esta el luxemburgués. ¿Saldrá? ¿No saldrá? ¿Que pasa en el ciclismo con las rodillas caprichosas, incluídas las olímpicas, que no impiden un rendimiento espectacular cuando les apetece? ¿O será esta la nueva forma que tiene este ciclismo de omertà para camuflar posibles vetos?
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Fantástico, ahora resulta que L.L Sánchez digirió mal alguna cosa en la primera etapa y por eso entraba descolgado todos los días de la Ruta del Sur. Está claro que en el aspecto nutricional no se ha cumplido eso de "si se respeta mi calendario". Eso sí, para el Tour llegará finísimo, y ese es el calendario que cuenta. Lo demás, todo cuentos.
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«Recién cumplida la mayoría de edad fiché por el filial de la Once, cuyo director era Manolo Saiz. No le guardo un gran recuerdo, porque creo que mucho de no estar en la élite fue por hacerle caso». Aquí se intuye que hay una historia. En el resto del artículo también. Un joven Liberty que se bajó antes de tiempo.
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Ciclismo y música, a mí se me ocurren varios nombres.
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En el Tour sí que están interesados en la colaboración de Kohl, especialmente en el calendario y posología del dopaje. A ver si hacen caso a eso de los pinchazos en los dos días anteriores al inicio de la carrera o las habitaciones de hoteles, que uno imagina como el zoco de Ali-babá.
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Avión privado, ejército de máquinas y recuperadores y "he tocado fondo mentalmente" son algunas de las cosas que hemos leído estos días con motivo clarificador, logrando justamente lo contrario. A mí me gustaría que cualquier medio de estos que ha replicado esta propaganda sin ningún atisbo de ironía se preguntase por esta extraña lesión, de la que no sabíamos nada hasta la eliminación por sorpresa en su feudo de tierra batida.








