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11 septiembre, 2012

Una selección de Samueles Sánchez

La selección española. Falta la publicidad de Murcia.
El seleccionador nacional español, el siempre despierto segoviano J.L de Santos -lo conocerán porque siempre está comentando carreras en la tele, no por celebrar éxitos- ha comunicado su lista de corredores seleccionados para el Mundial de este año.

Se disputa en Holanda, en la región de Limburgo, y a pesar del tópico sobre el país, es muy duro. Es un circuito muy similar al de la edición de 1998, también disputada en Valkenbourg, y que resultó ser un mundialazo, el último disputado bajo condiciones climatológicas adversas.

Con decirles que se sube el Cauberg a sólo 1´2 kms. de meta....precisamente este hecho, el de no acabar en la famosa montaña de la Amstel Gold Race y sí tras un tramo llano, ha hecho que muchos corredores se hayan interesado por esta carrera, a pesar de que jamás disputan la clásica cervecera, o cualquier clásica de las Ardenas.

Es el caso de Boonen, que llega como un tiro al Mundial, pero eso ya será tema de la previa que necesariamente habrá que hacer antes de la carrera, siempre una gran cita. Pero quédense con esta cantinela a la hora de analizar la selección española, el objeto de este post: va mucha gente, muy buena y muy rápida, y la selección tendría que haberse construido en torno a esa idea.

Difícil encontrar que cabe en la cabeza de De Santos; ya se vio en el papelón de los JJ.OO, con Castroviejo medalla de oro a la entrega, para que después los rematadores se quedasen sentados en el sprint reducido por el bronce, o si quiera en el salto de Vinokourov. Debía ser que no había ruedas a vigilar. Y mejor no nos remontamos a los últimos desempeños de la selección en los Mundiales, baste recordar el de Geelong 2010, con Valverde y L.L Sánchez hablando a cola del pelotón mientras se formaba la escapada. Después, a perseguir.

No puede atribuirse como mérito de De Santos no llevar a Barredo y Rojas, dos clásicos de sus convocatorias; diversas penalidades aflijen a estos dos jóvenes Liberty y, aunque el asturiano hubiese servido para trabajar, el murciano todavía es recordado por haber ido a Copenhague 2011 diciendo que no firmaba nada y que se veía con posibilidades.

La selección está compuesta con parte de lo mejor del pelotón español, que es mucho: Lastras y su experiencia y saber hacer, aunque está mayor y en la Vuelta no se ha notado progresión de menos a más. Viene de una gravísima lesión en el Giro y a ver cómo aguanta un recorrido en el que nunca ha brillado. Castroviejo va a la crono y también hará muy buena función en el equipo, porque es un titán.

Flecha acude al Mundial, una de las escasísimas ocasiones en la que lucirá el maillot nacional. A pesar de su reputada fama de corredor de pruebas de un día, jamás ha brillado con la selección, en parte porque el Mundial queda lejos de sus objetivos de la temporada y principalmente por sus propias limitaciones como ciclista. En la Vuelta ha mostrado un buen nivel, es un corredor que sabe filtrarse en fugas y, especialmente, perseguir.

Y ahí se acaba la selección.

Los otros seis corredores son auténticas vedettes que en rarísimas ocasiones han trabajado para sus compañeros en la gran cita del arcoiris. El resto de selecciones van con bloques polifuncionales, aquí sólo se lleva a tres currantes, y así nos va a ir. Ojalá me equivoque, pero los antecedentes de De Santos y su visión de carrera son terribles.

Al conocido caso de Freire y su obsesión por el cuarto Mundial -cuando el tercero es de hace ya ocho años, para que vean la justa dimensión-, que no obstante llega en buena forma pero que jamás ha trabajado para nadie a sus 36 años, se une Dani Moreno -perdón por la aberrración de poner al mismo nivel a estos dos corredores- un corredor egoísta y que siempre se guarda algo para sí mismo en vez de para el equipo.

Los dos han brillado este año en las Ardenas, y comparten equipo con J. Rodríguez, que llega lanzado. El catalán, que en 2008 fue sexto y en 2009 bronce tras ir escapado todo el día -el seleccionador dio por buena una fuga donde estaba un tío ya quemado por el desgaste-, al menos sabe trabajar -como atestigua su brillante paso por el Caisse d´Epargne al servicio de Valverde- y bueno, es un corredor con justas aspiraciones a ser campeón del mundo, pero el final llano no le favorece: o hace una gran diferencia en el Cauberg para llegar solo, o no vale.

Además, también esta Valverde, que ha disputado una gran Vuelta a España metiéndose en sprints y en refriegas de etapa, aunque sus medallas mundiales quedan muy lejos y habrá que ver que tal rematador es en un sprint llano -debería venir la carrera muy dura o seleccionada- y Contador, incluido en la lista del seleccionador desde que se supo su sanción por dopaje.

No llegaba a los JJ.OO, pero se metía de cabeza en el Mundial. Además, hará la crono -que es bastante exigente- con serias posibilidades de medalla, en parte por el bajo nivel de competidores (T. Martin, Terpstra y Chavanel como máximos rivales). En cuanto a lo que se puede esperar de su rendimiento, pues no mucho.

En 2008 se autoincluyó en el Mundial y fue patético, no se le vió ni una sola vez -apenas había corrido pruebas de un día en su carrera- y ahora, en teoría, viene la madurez de sus excursiones por las Ardenas de 2010. No lo veo trabajando, y por supuesto no lo veo rematando, aunque podría hacer daño en alguna de las subidas al Cauberg.

Sin embargo, el corredor más extraño en la lista es S. Sánchez: amigo del lucimiento personal, el asturiano vendrá a sumar puntos para el Euskaltel, su equipo comercial tan anémico de los mismos. No les extrañe que nopuedanopuedanopueda y después aparezca por ahí para sumar uno de sus míticos 7º puestos, los que suele acumular en las carreras de las Ardenas, salvo en Flecha Valona donde ha sido dos veces podio.

Además, ya ha dicho en alguna ocasión que para completar su flamante carrera deportiva "sólo me falta una medalla en el Mundial, he sido dos veces cuarto", y mal vamos si se sale con mentalidad de sumar medalla y no ganar. Acude tras un largo historial de caídas y sin haber mostrado nivel competitivo alguno en las últimas citas. O asume su rol de trabajador -en el que raras veces se ha visto, como gran parte de sus compañeros- o será el principal problema de la selección.

Una selección claramente descompensada a favor de las estrellas, muchas de ellas sin capacidad de remate en un recorrido así: sólo veo a Valverde y J. Rodríguez capaces de ser campeones del mundo, pero otros cuatro creen que pueden serlo. Así no se va a ninguna parte, y el seleccionador vuelve a caer en los errores de siempre.

Egoi Martínez es un corredor de mucho fondo que ha estado escapado en las últimas pruebas de un día disputadas (Hamburgo y Montreal, por ejemplo), Gorka Verdugo ha acabado muy bien la Vuelta y es un corredor con experiencia y capacidad de perseguir y, Alberto Losada puede ayudar muchísimo y especialmente, ¿por qué no está Intxausti? ¿De Santos no vio la etapa de Fuente De? Con eso de que nadie la vio...

Esto sólo lo va a salvar un arrebato o un accidente, como en ese género cinematográfico llamado españolada.
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Jesús Hernández ha pasado en el último año 300 días con Contador. Lo escribe Alain Laiseka, el periodista de Deia que tiene una chisporreante imaginación, capaz de inventarse diálogos que jamás ha visto ni oído: esta vez en el primer párrafo y con este diálogo de Riis a Parches de calor: "Mira Jesús, vas a correr poco, muy poco, pero quiero que pases mucho tiempo con Alberto, que entrenes con él, que nunca esté solo. Iros de concentraciones, lo que queráis, pero que no sienta la soledad. Estate con Alberto"

El titular dice "El tercer hombro de Contador". Yo creo que debería haber sido "El segundo hombre de Contador". El tercero es el médico.
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El Sky sigue pescando en el caladero navarro: si en el pasado se llevó a Urán y Zandio, ahora se lleva a Kiryienka y David López, un corredor que apuntaba buenas maneras en 2007 -cuando todo el equipo volaba ¡Fertonani, no te olvidamos!- y que se ha quedado totalmente estancado. Por cierto, aquí dicen que Movistar ha hecho una oferta a Pozzato...como si con el infame Visconti no les hubiese bastado.
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Carlo Bomans, el seleccionador belga, lleva un equipazo al Mundial, pero en el que ha dejado fuera a DeGendt, que si disputará la crono: "creía que había dicho que quería gente nueva en la selección". Pues no. Con la ausencia de este corredor atacante e irreductible no sólo pierde Bélgica -salvo machada de Gilbert se augura fracaso, hay mucho gallo-, sino todos los aficionados al ciclismo. Además, Bomans también ha dejado fuera a Vanendert, que fue 2º en la Amstel de este año, precisamente el mismo final que el Mundial.
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En EE.UU se está incubando algo muy gordo con el ciclismo, que con la capacidad que tiene este gran país ("la superpotencia necesaria", en acertada definición) de irradiar su cultura por el mundo será decisivo. Se ve aquí, allí y allá. Y claro que la bicicleta tiene potencial de crecimiento en EE.UU: el 48% de desplazamientos dentro de una ciudad se hace en un radio inferior a 3 millas, unos 5 km. Allí todo es grande, y con que la bici   haga bajar ese porcentaje cinco puntos será algo muy grande.
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Ya está en la calle, con la celeridad acostumbrada, la revista aperiódica decana del ciclismo en España. Un editorial del director, que tiene una mirada despierta y viva, insulta a Tyler Hamilton por contar lo que cuenta en un libro, probablemente porque el último que leyó este hombre chico era Mi primera cartilla. Beloki equipara lo de Fuente De a lo de Pajares en la Vuelta 2005, y con eso está todo dicho. En páginas interiores, como en las publicaciones de género, su redactora ocupa ¡cuatro páginas! con fotos de ella misma con vestido rojo, blanco, posando con niños, reclinada en el regazo de ciclistas...

08 julio, 2010

Una muesca en el particular palmarés de Cavendish

Es difícil encontrar los estímulos necesarios para contar algo interesante sobre una etapa llana del Tour y en la primera semana. Es difícil, pero si te pagan por ello y tienes una audiencia millonaria te tienes que esforzar. Vamos, que no se note desde el titular que lo que haya pasado te la suda, hasta el punto de colar un párrafo entero con las clasificaciones del día anterior. Sin embargo, como ya ha quedado varias veces demostrado, ya no se tiene ninguna vergüenza. Tampoco ninguna ilusión, por lo que parece.

Para hoy estará la cosa más fácil, porque ha ganado un ciclista que hace la vida más fácil a los que, por falta de temas que tratar (de la misma manera que sólo se trató lo de 18 Valv. (Piti) por obligación) o simple dejación, hace ya un tiempo que se toman el mes de julio como una buena oportunidad para llenar la buchaca por Francia y ganar kilos. Ha ganado Cavendish, el ciclista bocazas y que siempre deja una noticia además de su victoria.

La etapa se disputó bajo un intenso calor y con el impulso de J.I Gutiérrez, todo un veterano del Tour que forzó un fuga de salida con otros dos ciclistas, un belga y un francés. El cántabro, que con la sentencia del caso Valverde publicó una carta defendiendo a su compañero que no tenía ni pies ni cabeza, porque no se había tomado ni la molestia de leer la sentencia, dice que se encuentra muy bien de forma -se proclamó campeón de España hace dos semanas- y que en este Tour quiere buscar la gloria personal

Muy bien. Ya había sido protagonista. El día de la caída de Spa discutió acaloradamente con Cancellara sobre si tirar o no. Desistió, y después explicó con esa franqueza de esclavos que tienen los ciclistas que, de haber insistido, no le hubiesen dejado ni un metro en lo que queda de Tour: sacrificó convertir un día de gloria y una probable victoria de su compañero SMS Sánchez en una fuga como la de hoy, destinada a desaparecer de la memoria, tal y como el desapareció en medio del pelotón a -4´5 kms. de meta. Lo volveremos a ver, no se sabe si al nivel de 2007, cuando estuvo en todas las fugas de etapas de montaña a pesar de su porte recio de percherón. El ha escogido que sea así.

El sprint fue más ordenado que en las dos ocasiones anteriores. El Columbia montó su columna, el Garmin la intentó puentear, Hushvod iba como podía y a Freire lo zarandeaban por todos lados. Como le suele pasar al cántabro cuando no está en su mejor forma, un cierra en la trayectoria le hizo desistir justo en el momento en el que Cavendish, magníficamente lanzado por Renshaw por el centro de la calzada, despegaba a por la etapa. Sacó un par de bicicletas a Ciolek, que se impuso por un margen más normal a Boasson Hagen, Rojas y Hushvod. Farrar, a pesar de la caída del lunes, ya ha sido décimo.

El británico, que en el sprint de ayer dejó de pedalear y a continuación se fue muy enfadado a su autobús para seguir con el enfado y tirar el casco al suelo -exactamente como haría un niño pequeño-, ha subido al podio llorando a moco partido, como hacía tiempo que no se veía en el ciclismo (¿fue Sella el último cuando fue tercero en la etapa de la primera semana del Giro 2008 que ganó Bosisio?), y eso que no era un Don Nadie que de repente gana una crono en la Vuelta (¡un saludo Isidro!) y se abraza a su mentor, sino un sprinter que suma su undécima victoria en tres participaciones en el Tour de Francia. Sí, llorando. Exactamente como haría un niño pequeño.

En otro ocasión dí mi opinión sobre lo que me parece la psicología, así que no voy a entrar a explicar las lágrimas de este corredor repugnante en todos y cada uno de sus comportamientos. Simplemente reparen en un ciclista profesional (esto es: que vive de ello, es su profesión) que alterna gestos como el de la imagen de hoy -en Romandía de este año, dedicado a los periodistas- con poner a parir a un compañero simplemente porque tiene aspiraciones de crecer, con tirar el casco y con ponerse en el escaparate más mediático del mundo a llorar. Yo no me acercaría mucho a él, y no sólo porque también embiste con la delicadeza de un bisonte a compañeros en plena disputa del sprint, ocasionando caídas que no son tragedia por simple casualidad, y no lo haría porque no sabes lo que te vas a encontrar: si al del gesto agresivo fácil o al de las lágrimas.

Su corte de defensores ya tendrá preparada la retahíla de justificaciones (que si la muela, que si la temporada mal empezada y peor continuada, que si su hermano está en la cárcel, que si es muy joven, que si Adam Hansen ya no está en carrera, que si la paraguaya), algunos de hecho ya lo dejaron escrito hace días, porque todo vale (que si el calor, que si el estres, que si todo un país le sigue) para justificar el comportamiento excéntrico y lunático de corredor. Yo, y sin temor de que me acusen de caer en esa trampa tan común de la psicología barata que les he estado explicando, no tengo ninguna duda después de la plañidera húmeda de hoy: este tío está complementamente loco.
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Contador secunda a S. Sánchez y también afirma que "podía haber estado con Andy Schleck". Jo, al final va a resultar que en el grupo cabecero iban a estar todos los que corrieron delante de los grises, o los que iban a Rockola...Ojo también a lo que sigue: la rueda le empezó a frenar más en los dos últimos kms., la emisora no funcionaba...
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Petacchi, entrevistado por Alessandra De Stefano tras ganar ayer en Reims: "Tras la victoria de Bruselas, Freire me ha dicho una cosa muy española: "ahora que has ganado una etapa, todo lo demás que venga es un añadido, no tienes nada que perder". Pero yo no soy así: yo soy italiano y, si puedo, gano. De todos modos, quizás tenga razón Freire". El sprinter italiano, muy tranquilo en términos de lo habitual en su especialidad y en su nacionalidad, no evita algunos detalles un poco grimosos como referirse a sí mismo en tercera persona (en España sólo lo hace Pereiro, por ejemplo), pero esta anécdota que empieza muy mal acaba bien solventada.

Básicamente lo que dice es lo que todo el mundo sabe de Freire: que nunca fue a ganar tres etapas en el Tour porque con una basta y hay otras carreras en el mundo, una frase que ha dicho en múltiples ocasiones. Le da el toque de "español" como sinónimo de vago y poco persistente, un tópico italiano muy feo. Sin embargo, mientras Freire tiene 11 etapas en grandes vueltas (4 en el Tour y 7 en la Vuelta ) y el italiano tiene 46 (21 en el Giro, 6 en el Tour y 19 en la Vuelta), esa diferencia no sirve de nada: etapas. Hace lo mismo una que dos en una misma edición, y más en el mundo de los sprinters. ¿Quien se acuerda de al menos cinco de esas 46 victorias de Petacchi? Son todas iguales. Ganas una vez, muy bien, pero lo demás ya viene añadido. Freire tiene razón, una vez más, como el italiano acaba reconociendo.
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Tanto ayer como hoy, los dos últimos corredores del pelotón, y perdiendo mucho tiempo, han sido Dani Navarro y Jesus Hernández. El día del pavés también entraron de los últimos y juntitos. No parecen que estén con caídas o heridas. Extraña estrategia la del Astana: siempre nos dijeron que se iba más cómodo y resguardo en el grupo, ahora parece que se va más cómodo entrando el último y pedaleando en solitario. Mira que me dolería ver a Parches de calor abandonando en el Tour, pero más aún le dolería a cierto ciclista gallego que se quedó fuera de la selección simplemente porque no conoce al capitán desde pequeñito.
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Una buena noticia, siempre y cuando se lleve a cabo. No se yo si la industria farmaceútica está dispuesta a renunciar a los ingentes beneficios que le proporciona el mercado del dopaje. Ya saben: su cliente objetivo son los enfermos, pero si a estos les sumas también los sanos...

14 noviembre, 2008

Vuelve Jesús parches de calor Hernández

Lo contaba ayer Juanfran de la Cruz, el notable periodista de ciclismo del diario 20 minutos. Jesús Hernández, amiguísimo de Contador, vuelve al pelotón con el Astana, tras un año sin licencia. ¿Sus méritos? Ser amigo de Contador. Y eso basta, incluso cuando estamos hablando del equipo más poderoso del pelotón.

Debutó con Liberty en 2004, y en 2006 cambió a Relax, que con su precipitado cierre a finales de 2007 le dejó en la calle. Tenía pocos credenciales para presentar en el ciclismo, y era lo normal. Sin embargo, hace tiempo que los criterios deportivos no imperan y basta con tener un amigo poderoso para ascender. Lo siento por Benjamín Noval, aunque siempre los podrán poner juntos en habitaciones triples, en alegre chavalería.

Estamos ante el enésimo joven Liberty. Como no podía ser menos, esta metido en la Operación Puerto, fíjense en el doc. 15. Y de la misma forma, como todos los jóvenes -menos Caruso, que topó con el celo del CONI-, fue inmediatamente indultado. En el caso del ciclista madrileño, de una manera tan bochornosa que da rídículo recordarla. Como Heras se apellida "Hernández", dijeron que los documentos que pertenecían a nuestro protagonista eran realmente del héroe de Béjar, ya por entonces sancionado y al que cargaron con todos los muertos. No sabía que Roberto Heras fuese "Roberto Jesús", porque si no me explico de donde sale el "Jesus". Sí, sí: así fue. Fíjense que el documento de Heras es el 10, y ninguno se repite. Pero así colaron la trola y así se encargo de difundirla Arribas, el muñidor y el artífice de "que no haya una generación perdida".

"Baile de apellidos", jajajajaj. El artículo del otrora prestigioso periodista decía más cosas: que los chavales no eran conscientes de nada, que Manolo Saiz era poco menos que Charles Manson y que Jesús Hernández jamás supo nada de dopaje, a pesar de confesar que se ponía testosterona exógena. Parches de calor. Por declaraciones de otros ciclistas sabemos que el mejor lugar para su beneficioso efecto dopante -sin excluir que debe dar mucho gustito, igual que las mantas eléctricas- es el perineo, esa zona situada entre el escroto y el orificio anal, que por reducción acabamos llamando "culo". Eso sí, para prevenir contracturas, y nunca para mejorar el rendimiento deportivo de manera artificial y fraudulenta.

Como dijo que no sabía de que eran los parches, Jesús Manzano sigue siendo el único deportista español que ha confesado su dopaje. Todo esto lo dijo ante el juez, que después dejó de tomar declaración. Empezó por los jóvenes porque eran los primeros a los que iba a exculpar. Por aquel entonces Contador no las tenía todas consigo y se negaba a dar su ADN. Cuando fue asegurado de que no tenía ningún riesgo sanguíneo que correr, le faltó tiempo para ir al CSD y decir "estoy dispuesto a todo, hasta a dar mi ADN". Así fue la Operación Puerto.

Y así sigue siendo. La vuelta de Jesús Hernández es otro jarro de agua fría para este deporte. No por lo que supone de amiguismo parlopinteño, sino por la credibilidad de un deporte hundido y que algunos se empeñan en arrastrar. Un deportista que en 2008 no compitió, indultado por un "baile de apellidos" en la mejor tradicción de Azcona y Berlanga, y que ha confesado una serie de prácticas -inyectarse cualquier líquido en el cuerpo es doping- por las que debería ser sancionado, recibe carta blanca y alfombra de flores. Pues muy bien.
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La próxima semana habrá tiempo de comentarlo, pero no está muy lejos del tema de hoy. Popovych, ausente durante toda su temporada de debut en el Silence, vuelve con Bruyneel al Astana y por dos años. Estoy seguro de que recuperaremos la mejor versión del ucraniano, que el mejor que nadie sabe las razones de su bajo rendimiento esta temporada -a un nivel de gregario de cuarta fila- y las razones por las que se cambia. Vuelve para ser gregario, porque en el Astana se concentran ya Contador, Armstrong, Leipheimer, Kloden y...Vinokourov. Por cierto, uno de los pocos kazajos que rendían se ha cambiado de equipo: Iglinsky se va a uno de esos nuevos equipos italianos, que tienen una pinta como para echarse a temblar.
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Ramírez Abeja, otro joven Liberty, también vuelve a profesionales tras competir en 2008 en categorías inferiores. Ficha por el Andalucía, a ver si tiene mejor suerte que Ventoso o Redondo.