
Este año la carrera se redujo hasta los 230 kms. sin que nadie se quejase, alejándose de la distancia de las grandes clásicas (250-260 kms.) a las que sin duda alguna pertenece. Sin embargo, el guión no cambió: la escapada del día fue haciendo camino hasta que a 7 kms. de meta Van Avermaet dinamitó el grupo y formó una un cuarteto que incluía a su compañero y defensor del título Gilbert, a Boonen y al esloveno Bozic. A pesar de la inferioridad, el campeón belga y gran dominador de la París-Roubaix de este año colaboró en los relevos, porque la verdad es que Boonen, desde su segundo positivo por cocaína, no es el mismo y ya no la juega al sprint.
Además, en una de sus escasas victorias en este periodo se impuso precisamente a Gilbert en el campeonato nacional, o sea que la apuesta del tricampeón de Roubaix parecía acertada. Sólo hacía falta que por detrás, como suele ocurrir en esta carrera, tardasen en organizar la persecución: una caída a 6 kms. de meta, en pleno y estrecho descenso entre dos muros de piedra, ayudó en esa tarea. Van Avermaet se quedó poco después y Gilbert empezó a controlar todos los aspectos una carrera en la que ya partía como máximo favorito: el fin del semana anterior había ganado la Copa Sabatini en Italia en un sprint de 24 corredores.
Por detrás Pozzato, que también había ganado otra carrera en Italia (la quinta del año), emprendió una persecución en solitario, porque ya en 2007 se había visto en una situación parecida y no quería desaprovechar su golpe de pedal. Era una repetición del duelo que vivieron los antiguos compañeros de Quick Step en la Roubaix de este año, pero esta vez Boonen iba con un Gilbert-moto que mantuvo a raya al italiano. No consiguió engancharse, y al final hasta Bozic entraba a colaborar.
Sin referencias de tiempo, el ojo indicaba el sprint seguro entre los tres de cabeza y en ver si Pozzato iba a aguantar su esfuerzo ante el segundo grupo perseguidor. Hay una toma con cámara fija del último km. donde se ve a todos los protagonistas en un esfuerzo agónico por mantener sus posiciones. Gilbert atacó el primero por su lado derecho, pegándose muchisimo a las vallas con las tradicionales hojas muertas, para acabar imponiéndose sobre un Boonen incapaz de remontar un centímetro. Bozic no entró en el sprint y Pozatto entró cuarto, mientras que para Freire fue el sprint del grupo: es la quinta vez que acaba entre los cinco primeros de esta carrera, que se resiste año tras año.
Gilbert, que también será de los máximos favoritos para Lombardía, lleva cinco victorias esta temporada, la de su paso al Lotto. Se centró en las clásicas de primavera y obtuvo una notable sucesión de 3º en Flandes, 4º en Amstel y 4º en Lieja, para desbloquear su casillero de victorias en la penúltima etapa del Giro. Gana clásicas, etapas en grandes vueltas y carreras por etapas. Ataca siempre y parece que tiene a su alcance cualquier carrera de un día. Un gran corredor y, de nuevo, una gran victoria en una de las mejores carreras del año.
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Para Gesink la edición del centenario en el Giro de Emilia, por delante de Fulgsang y de Lövkvist. Una importante dosis de moral para un corredor que ha tenido muy mala suerte esta temporada y que con 23 años tiene mucha carrera por delante, la misma que sus dos compañeros en el podio.
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Ventoso ya va tan sobrado que regala victorias a su compañero Sella en la Vuelta al Empordà (Cataluña): ya había ganado las dos primeras etapas y se lleva la general. Creo que es la primera vez que lo escribo, pero es así de claro: este ciclismo es una mierda. Este domingo el cántabro ganó el GP Beghelli ante los italianos más en forma, en su séptimo triunfo de la temporada.
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En el circuito Franco-Belga, triunfo final para Farrar, que se lleva también dos etapas (las otras dos para Boonen y Haedo). Lo de este americano y la temporada cargadísima de días de competición merece un mayor análisis. De momento quédense con que lleva ganando desde febrero hasta octubre. Y ha competido en las tres grandes.
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Ok, obviemos el tuteo del periodista al corredor y centrémonos en cómo presenta su no renovación con su actual equipo: "necesito correr a mi aire, un cambio de aires para coger motivación". Como todo es una farsa, mejor decirlo claramente: "Me gustaría entrar en el mundo del espectáculo, quizás en la televisión o en la radio. Creo que tengo aptitudes para ello, aunque no descartaría seguir ligado al mundo del ciclismo. Lo que tengo muy claro es que no me gustaría ser director deportivo y que el ciclismo no lo es todo en la vida". Por cierto, en la foto no parece un deportista profesional: una imagen dice más que mil palabrerías.
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Qué cosa más grotesca y de descrédito de la profesión. De ambas cosas sabe mucho el derrotado.
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Gana el Mortirolo, por supuesto, y lo hace por delante de las nuevas cimas propuestas en los últimos años, que no llegan ni a la suela de los zapatos de la montaña-mito. La encuesta, tan sencilla como efectiva, podría ser copiada por los organizadores de la Vuelta a España, pero ellos están muy contentos con su producto y no creen necesario poner en consideración qué aporta a la carrera Aitana o Cerler.
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En Alemania se hace periodismo y en España se hace ganchillo. Esta debería ser la primera reacción ante esta noticia. La segunda, recordar que Genderman corría en 2005 en el CSC de neoprofesional y ganó una etapa con final en alto en la Vuelta a Suiza, prueba famosa por sus rendimientos anormales e irrepetibles. Era cliente de Cecchini. Ahora dice que ya no, pero tampoco es el mismo corredor: es simplemente uno más en la larga lista de corredores alemanes a los que la prensa de su país no les deja ni el más mínimo espacio de maniobra. En Austria pasa algo parecido, con reportajes muy estimables, donde se vende el sufrimiento del ciclista pero que realmente refleja que Kohl es tonto perdido. Casi como aquí, donde todavía se celebran los éxitos en Chihuahua de corredores que no han cumplido ninguna sanción.