Haste este lugar remoto, perdido de la mano de Dios y la moral, llegó ayer el pelotón. Fue una jornada memorable: la T-A era una carrera que no hace mucho tiempo se decidía por las bonificaciones, sin etapas de montaña ni cronos. Freire ganó una edición de esa manera. Este año ha habido crono de 30 kms. y una jornada de montaña de 230 kms., más de seis horas y media en la bici. A 40 kms. de meta se coronaba el paso de Santa María Maddalena, rebautizado para la ocasión como "Sasso Tetto" (literalmente, "Roca Techo", muy imaginativo), en un fenómeno muy propio de las regiones que tienen tantas montañas que muchas no tienen nombre: recuerden que el Angliru se llamaba genéricamente Gamonal, pero hubo que rebautizarlo. El invento casi les sale rana -por si el nombre no fuese bastante-, porque la noche anterior nevó y bueno, aunque los ciclistas pudieron subir, lo hicieron entre grandes muros de nieve y hielo, como si el Sasso Tetto fuese el Stelvio y no un puerto de 1.500 metros de altura.
Egoi Martínez estuvo escapado más de 200 kms., muchos de ellos en solitario. No había ni un sólo metro llano en toda la etapa. En la subida nevada atacó Di Luca, que después no pudo engancharse al grupo que se formó con Basso, Nibali, Scarponi y Garzelli. Kloden coronó a 1´16", pero acompañado de algún compañero, por lo que la larga bajada podría favorecer un reagrupamiento. No fue así, y no fue principalmente por Basso. Atención: Basso ha aprendido a bajar. Se marcó un descenso decente y era el que mantenía el ritmo -con su superdesarrollo y pedalear remero- en las tachuelas del descenso, como la que hay para salir de San Lorenzo sul Lago. Aprovechando que tenía a su compañero Nibali, hizo el hueco para que se escapase, pero el joven siciliano no aguantó mucho y después perdió el ritmo. En el sprint final para llegar a la plaza central de Camerino, Basso demostró que su sprint sigue siendo el que era, y fue superado netamente por Scarponi -que hoy ganará la T-A, su Diquigiovanni lleva 16 victorias este año- y Garzelli.
De los tres primeros de la etapa -durísima-, dos son los famosos Birillo y Zapatero de la Operación Puerto. Del primero se ha hablado mucho, y a él mismo le encanta hacerlo, pero no tanto del segundo. Joven del Domina Vacanze de Pavarotti -donde consiguió acabar 4º y 7º en una Lieja, batiendo a Armstrong-, fichó en 2005 por el Liberty para ser jefe de filas en las carreras italianas. Fracasó en el Giro, y en la Vuelta se marcó el etapón de Pajares, una de las grandes actuaciones colectivas y médicas de Manolón: iba tan fuerte que, a pesar de hacer todo el puerto, entró cuarto en la etapa. Y hubiese llegado a León y subido a la Catedral. La imagen de hoy capta el momento, con el director de carrera mirando para otro lado. Un tiempo, un lugar.
Su nombre fue uno de los primeros que salieron de la Operación Puerto, que estalló en pleno Giro. Abandonó al día siguiente. En 2007, aprovechando la primavera de la O.P -Davis y Basso en el Discovery, Plaza en el Caisse, Caruso en el Lampre- fichó por el Acqua Sapone de Garzelli, y ganó la Coppi Bartali de manera autoritaria. Marco Pastonesi, otro de los periodistas semianalfabetos que pueblan Italia le dedicó esta crónica, donde lo llama "el James Dean del ciclismo". También fue segundo en el Trentino y, cuando parecía que iba al Giro, llego el caso Basso, que se saldó con condenas deportivas para los italianos implicados en la Operación Puerto. Scarponi colaboró y ya pudo volver a competir en verano de 2008, cumpliendo en total año y medio de sanción. Tanto el como Basso han arreglado sus cuentas con la justicia deportiva, aunque es muy difícil creer en ellos.
Hace pocas semanas Koldo Gil, 31 años, anunciaba que dejaba el ciclismo. Se ha pasado los casi tres años desde la O.P negando lo imposible. Primero regalaba etapas, a ver si venía la compasión. Después fue de los más destacados en el plante mafioso del campeonato de España. Poco después le aquejó una lesión, con la que respondió en un ciberchat vergonzoso. Lean, lean. Más tarde estaba entre los que acorraló y amenazó a Lissavetzky en un pasillo. En 2007 disfrutó de la primavera de la O.P, y aunque ganó en Asturias, se topó con uno de los famosos indultados en Castilla-León. Ni por esas hablaba y clamaba contra la injusticia del doble rasero. Todo esto enrolado en el Saunier, claro. Desde entonces ha ido dando tumbos, el último año en Portugal. Todavía sigue pensando que su actitud ha sido la correcta.
A mí Basso y Scarponi me caen tan bien como a ustedes, pero ya han solucionado sus asuntos con la justicia deportiva. Siguen compitiendo. A Koldo Gil, y los que asesoraron (periodistas, abogados, federativos, secretarios de estado) tanto a él como los que han seguido compitiendo sin sanción, no le queda ni eso. El camino era cumplir la sanción, no seguir huyendo hacia delante dejando las bolsas detrás. Pero claro, tenían los ejemplos de Piti y los jóvenes indultados y así no hay quien confiese.
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Ya tenemos la primera cagalera colectiva del año, un fenómeno ciclista. El Ceramica Flaminia, un equipo continental que está dentro del pasaporte biológico, ha visto como durante la T-A han abandonado Simeoni, Caruso, Gentili, Khalilov, Biondi, Giordani y Rossi, los cinco primeros en la etapa de ayer y los dos últimos en la de hace dos días. El caso de Rossi es significativo: el hermano de la novia de Riccò -recuerden que Riccò quería que Matxín lo fichase, y también a Santo Anzà- ya había sido tercero en el Laigueglia y también tercero en el increíble sprint de Farrar en el tercer día de carrera, batiendo como el americano a los mejores sprinters del mundo. Lástima que a ellos los haya batido un extraño virus intestinal, especialmente cruel con algunos equipos.