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22 abril, 2013

Las Ardenas que vivimos peligrosamente

Vaughters, muy integrado en Girona
Si antes de empezar el ciclo de las Ardenas alguien les hubiese dicho que apostaba porque la Amstel la ganase un cliente de Ferrari que con 27 años ficha como gregario, la Flecha un gregario de J. Rodríguez que sigue mejorando camino de los 32 años -como su líder, que es aún más viejo- y la Lieja un corredor irlandés que vive Girona como propia -con lo que eso conlleva-, sin duda habría llegado a la misma conclusión que yo: ¡es el ciclismo que cambia!.

En la carrera holandesa, muy favorecida por el cambio de trazado imitando el Mundial 2012, Roman Kreuziger se llevó la victoria. Absolutamente nadie contaba con el, y lo hizo con un buen numerito. Atacó a 17 km. de meta -Astarloza estuvo escapado todo el día, más de 230 km- y llegó en solitario a meta.

Había estado en País Vasco de manera anónima y, aunque había logrado ser quinto hace unos años con el final en el Cauberg, sus dos últimos años en el Astana no fueron muy buenos. Además, en el informe Usada aparece identificado como cliente de Michelle Ferrari desde la tierna edad de 21 años, cuando en 2007 ya acudía a las concentraciones del médico dopador.

Será eso lo que explica que al año siguiente fuese 2º en Romandía -que llegó a ganar en 2009- y, especialmente, ganase la Vuelta a Suiza con un numerito increíble, la cronoescalada al Klausenpass. O que debutase en el Tour con un notable 12º puesto final. Kreuziger lo prometía todo, y se ha quedado en un gregario de Contador, que se ha rodeado en su corte de -es la casualidad, ¿eh?- de antiguos clientes de Ferrari, ese médico con el que el madrileño nunca ha tenido que ver.

Un gregario que gana una clásica de las Ardenas con 27 años. Vamos, que a lo mejor endereza su carrera, lagunar desde hace años. Mientras el checo hacía camino, en el Cauberg Gilbert lanzaba un ataque como el que le dió el Mundial y, como entonces, Valverde iba mal colocado, pero con unas piernas excelentes que le permitieron cubrir la distancia con Gerrans a rueda.

En el 1´5 km de falso llano añadido tras coronar la única montaña de Holanda la única incógnita, porque la victoria ya se les había ido, era saber si conseguirían llegar con ventaja sobre el numeroso pelotón que la nueva configuación propicia: así fue, pero por un estrecho margen. Ganó Valverde, pero como siempre otro había entrado por delante.

Es un pena ver a un corredor con las características del murciano, que bien dirigido y mejor asesorado en el asunto de su bolsa de sangre podría haber marcado unos registros históricos en este tipo de carreras, conseguir su enésimo puesto de prestigio, que no su enésima victoria. Con ese sprint. La ligerísima ventaja con la que llegaron a meta también permitió que Gerrans fuese tercero, aunque en la foto se confunden todos con el pelotón principal.

La misma emoción adicional que ha aportado el cambio de recorrido de Amstel es de la que carece la Flecha, una carrera de sólo 200 km. sublimados en un patapúm p´rriba todos los años. Betancur atacó en la base e hizo la mayor parte de la ascensión pareciendo que iba a ganar, para ser devorado en los metros finales.

En el pelotón, Gilbert lo hizo todo, y lo hizo todo mal. Como si no hubiese corrido jamás la prueba, como si no hubiese sido durante dos años seguidos en el mejor uphill finisher del pelotón de manera incontestable, se quemó de una manera absurda en una subida como Huy, que premia al que mejor sabe aguantar sin saltar hasta el momento final.

El campeón del mundo puso un ritmo frenético que quemó a Sagan y, finalmente, a él mismo, que perdió 10 posiciones en los últimos 100 metros, completamente quemado, aunque no tanto como el espectador que asistió al triunfo de Dani Moreno, natural de Móstoles, amigo de Jesús Losa, desaparecido en la etapa de Fuente De y, merced a una rocambolesca combinación de factores, ganador de una Flecha-Valona. Sí, no es una pesadilla: D. Moreno gana una clásica en Bélgica, y no de las menores.

El madrileño que pasó los meses del invierno en Argentina "entrenándose" aguantó perfectamente a rueda y, llegado el momento, saltó para devorar a Betancur, finalmente tercero -no se hundió precisamente en el tramo final- y Henao. Cualquier despistado puede pensar: "hombre, es lógico, está en el grupo B de los mejores llegadores en cuesta, su líder se había caído en Amstel, es el premio a un trabajo entregado"....

Bueno, pues que piense eso: la realidad es que Moreno subió Huy sólo 4" peor que el record de Gilbert en 2011, y mejorando los tiempos de muchos ilustres ganadores aquí, cada uno con su EPOpeya particular: Fondriest, Jalabert, Armstrong, Casagrande, Rebellin....esos genuinos representantes del ciclismo pasado, porque el actual ha cambiado. Por eso Moreno gana. Me dicen que un medio patrio tituló "¡Toma Moreno!". Y tocándose los cojones chulescamente, como el famoso títere que popularizó la desagradable frase.

Visto lo visto, se esperaba lo peor para la Lieja, que este año había quitado la Roche Aux Façons por obras en la calzada. De hecho, mucho medios ponían a Valverde como favorito número 1 (entró 7º en Huy), sin duda una prueba más de que este ciclismo es más creíble y que se han dejado atrás las épocas más oscuras. ¿Valverde? Por favor, si no gana una carrera importante ni rezando...

Y mira que tuvo a buen tiro su tercera Lieja. Eso sí, no le derrotó nada humano. El autor de este insobornable concepto también hizo su numerito a 30 km. de meta, tras haber ¡enviado una nota de prensa! la semana anterior a la prensa adicta sobre que iba a las Ardenas obligado por su equipo, y que no estaba muy a gusto con la decisión. Lo que viene siendo un profesional, vamos.

Tras otras menudencias, la carrera llegó a su fase final con un selecto grupo de corredores donde saltó Hesjedal, que dice que quiere repetir victoria en el Giro. Y yo, ser Rey de España. A mí el Garmin me da asco desde su origen hasta su residencia fiscal y social, pasando por la comadreja de su director, pero si que les reconozco que corren como un equipo, y de una manera raras veces vista.

En el Giro 2012 Vande Velde lo dio todo para que su compañero canadiense no perdiese la carrera en la etapa del Mortirolo-Stelvio; en 2011 Van Summeren también ganó la Roubaix por un juego táctico muy bien interpretado; y, sin irse más lejos, hace unas semanas ganaron la Volta con los mismo protagonistas de hoy, y también con el mismo derrotado: para que después digan que la de este año no fue la mejor edición de la Volta de los últimos lustros.

Hesjedal preparó el trabajo igual que el año pasado en la misma carrera. Su ataque tuvo que ser neutralizado por un selecto grupo al mando de un hiperactivo Betancur, Valverde, J. Rodriguez, Scarponi y su compañero Dani Martin, para el que se entregó trabajando en la fuga que le dio la victoria en la Volta. Eso es trabajo de equipo y, por muy deleznable -y en verdad lo es- que sea Vaughters, es mérito suyo.

Neutralizado en la St. Niklass, el canadiense siguió tirando como un poseso, llevando al grupo ahogado hacia la decisiva subida a Ans, porque detrás Fulgsang llevaba al gran grupo a tope para jugar las opciones de Gasparotto, tercero el año pasado. O las de Gilbert. O las de todos los demás que iban afilando los dientes, porque vaya manera de tirar y no pedir ni un relevo.

Evidentemente, el máximo favorito era Valverde. Evidentemente, nadie quería llegar al sprint con el. J. Rodríguez, felizmente recuperado de su caída y mejorando año tras año hasta cumplir cuarenta, atacó a 1´2 km. de meta. Hizo lo de siempre, pero lo hizo mal: siendo como es el más rápido, podía haber esperado unos cientos de metros más y asegurarse, pero su ritmo fue decayendo y D. Martin lo alcanzó y superó, para ganar su primera Lieja con 27 años.

Valverde esprintó para ser tercero, achando en meta no haber podido responder al ataque de J. Rodríguez porque su cambio eléctrico se estropeó justo en ese momento; será casualidad, pero fue lo mismo que dijo Wiggins cuando el viernes no pudo seguir a Nibali en el Trentino. 1.000 km. de diferencia, distintos equipos y les pasa lo mismo: desde luego, con eso de que los cambios son eléctricos, a lo mejor tienen un virus informático que les ha hecho fallar súbitamente.

La realidad es que Valverde no volvió a estar donde tenía que estar en el momento decisivo. Eso es así, por más que se haya pasado a la cofradía de nada humano le derrota. En todo caso, con su nuevo podio el murciano se convierte en uno de los mejores corredores de la historia de la carrera, con dos victorias, un segundo puesto y un tercero.

Por su parte, J. Rodríguez no le va a la zaga: ha subido seis veces al podio de una carrera de las Ardenas, pero sólo ha ganado una. Después alguien se extraña que, teniendo como tenemos la edad de oro del ciclismo español, no se gane el Mundial desde 2004. Eso sí, un porrón de platas y bronces a cargo de estos dos corredores. Quizás la próxima medalla de metales nobles, incluyendo el plomo, venga a cargo de Dani Moreno.

Dirigiendo a Dani Martin en carrera estaba Erik Van Lancker, que ganó aquí en 1990. Huelga decir que ningún irlandés ganaba una carrera de tanto prestigio desde que Kelly ganase su última Sanremo en 1992. Desde entonces, una larguísima travesía del desierto, de donde parecía que les iba a sacar Mark Scanlon, aquel campeón del mundo juvenil que se retiró con 26 años tras haber competido sólo con equipos franceses, y que vio lo que había y se largó. Desde luego, el ciclismo está cambiando. Ya hay hasta cambios eléctricos, otra cosa que también se había presentado a principios de los noventa.
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No se a qué ritmo seguiré, de momento los sueltos se van a ver muy afectados. También el ritmo de los post. Tengan paciencia. Conmigo.
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La Vuelta a Castilla-León para Plaza, que demuestra que siempre fue un corredor Kelme +1 gratis. Por la calidad y la entidad de sus victorias. Y segundo el paisano Mancebo. Después Ana Muñoz Merino enseña sus pieles por ahí diciendo que quiere las bolsas de sangre de la Operación Puerto para aplicar sanciones. Ejemplares, como ella misma. Toda la carrera olía a hornazo y oveja vieja.
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En el Trentino, gana Nibali a Wiggins.
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A Freire le han hecho una biografía autorizada, que se está presentando estos días en los mejores salones. El libro tiene muy buena pinta, eludiendo los temas escabrosos como es consuetudinario. A la presentación que yo asistí el ambiente fue muy distendido, como corresponde, y lisonjero. A Horrillo ya le habían ofrecido hacer algo parecido para el mercado holandés, y se negó. Hubiese envejecido muy mal. Como todos. Como este.
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La conductora, borracha.

19 octubre, 2011

Un Giro mucho mejor

El domingo se presentó lo que quedaba del Giro de Italia, aunque el butrón de la filtración del Tour ya le había quitado cualquier protagonismo. Para acabar la operación, al día siguiente se presentó oficialmente la carrera francesa, por lo que la relevancia del recorrido del Giro ha durado esto: un día. No ha habido ni expectación previa asociada al Lombardía, ni posterior.

Sin embargo, el recorrido está ahí para el que guste del ciclismo. Maniatado de salida por la estúpida excursión de tres días a Dinamarca -herencia pesada de la desastrosa hégira de Zomegnan, una auténtica calamidad para la carrera y una persona que despreciaba a los ciclistas-, la ronda vuelve a Italia en la cuarta etapa -tras una de descanso-, ¡con una CRE de 32 kms. en Verona!.

Se puede decir que el Giro ha conseguido lo que la Vuelta había intentado en los últimos años de otro desgraciado personaje del ciclismo, Victor Cordero: convertir una carrera de tres semanas, con una historia que rebasa las capacidades de estos dos siniestros sujetos, en una carrera de quince días. Esta es la herencia de Zomegnan, y el que quiera ver algo diferente o mejor es un mentiroso y un ciego.

Vamos, que la carrera empieza el sábado, pero los ciclistas no empezarán a competir en algo que no sea una atracción de feria o un maldito criterium hasta ¡el jueves!. La carrera bajará entonces por la costa adriática con etapas en Fano, una muy complicada de 210 kms. con final en Porto S´Elpidio -se sube Montelupone, la cuesta para burros donde ha ganado dos veces J. Rodríguez en la T-A, poco antes de meta- y un fin de semana con dos finales en alto: una etapa maravillosa el sábado atravesando los Apeninos centrales por la dorsal y final en Roca di Cambio (es una emboscada de 200 kms.) y el domingo la carrera vuelve a Lago Laceno catorce años después.

Son ¡230 kms. de etapa! y final en el alto donde en 1998 se impuso un ultradopado Alex Zülle, que arrasó en las dos primeras semanas de aquel Giro con el maillot del Festina, para acabar hundido en la clasificación en la tercera semana, reventado por uno que lleva bastantes años muerto. Aquel día el suizo atacó en la parte de subida y, en el largo altiplano antes de meta, fue con el turbo puesto como si fuese una crono.

Dos meses después declararía ante la Gendarmeria francesa que había competido toda su vida profesional completamente dopado (y eso incluye sus años en España, esos que algunos quieren recordar el ONCE del ONCE del dosmilONCE), incluyendo ese Giro. Cumplió seis meses de sanción cuando acabó la temporada y fichó por el Banesto, otro equipo donde mean colonia.

En fin, volvamos a la carrera una vez puesto el detalle necesario para que no te enlacen en Biciciclismo. Siempre halaga una deferencia de ese estilo, pero mosquea que cuando se haya producido haya sido en un post donde no se hablaba de dopaje, ¡cómo si fuese posible escribir sobre ciclismo con algo de honestidad y no sacar el tema! ¡Como si fuese posible no recordar la anterior subida a Lago Laceno y su justo contexto!.

A partir de ahí la carrera vuelve a subir al norte, con etapa el lunes en la ciudad latina de Frosinone y el martes nada menos que en Asís, en otro final en alto de esos que todos intentan imitar y que sólo salen genuinamente en Italia, con su justa combinación de dureza, velocidad y marco incomparable. Al día siguiente 243 kms. sin especiales complicaciones hasta Montecatini Terme, seguido de una etapa genuinamente ligur con final en Sestri Levante -cuatro puertos costeros, de esos de dureza media-, y un regalo en forma de etapa farsa (120 kms. llanos) con final en Cervere el viernes.

¿Por qué? Como ya se gastó inútilmente el primer día de descanso a los tres días de carrera, y por decoro no pueden poner tres en una gran vuelta, los organizadores programan esa burla de etapa el viernes, porque el fin de semana reservan montaña para el sábado (205 kms. final en Cervinia: 28 kms. de subida) y el domingo, con un pequeño Giro de Lombardía con final en una de las montañas que roden Lecco, tras haber subido cuatro puertos en 170 kms.

Tras el descanso del lunes, el martes hay una etapa sin dificultades hasta Falzes, en lo más profundo del Tirol y siguiendo el cauce del Adige, y el miércoles empieza el festival de montaña, igual que en las ediciones del Giro de finales de los noventa: el 80% de la dureza concentrada en los últimos días. Este es el Giro de siempre.

La primera embestida viene con el no muy frecuentado Valparola (40 kms. de subida y 40 de bajada, 2.200 metros de altitud), Duran, Staulanza y el durísimo Giau, y la etapa acaba tras el descenso de 20 kms. y 187 kms. recorridos. Sería ideal para Nibali, pero seguramente vaya al Tour y deje el Giro para un Basso de 34 años y portentosas habilidades en la bajada.

El jueves otra etapa-regalo de 140 kms, todo cuesta abajo y final al lado del Lago de Garda, para dar paso a tres etapas que ya se habían anunciado en las semanas previas. Viernes 200 kms con Manghen, Alpe di Pampeago, Lavazé y de nuevo Alpe de Pampeago, estos tres últimos encadenados, y sábado auténtico día-gourmet para los amantes del ciclismo: Tonale de salida, Aprica, el inedíto y durísimo Teglio, Mortirolo por una vertiente inédita tanto en la subida como en la bajada y final en ¡el Stelvio!. 220 kms. de etapa y final a cota 2757 metros, como en 1975 y el infructuoso asalto de Galdós a Bertoglio.

Aquel año fue la última etapa. En 2012 la última etapa será una crono de 32 kms. en Milán que, como siempre, decidirá bien poco. Curiosamente, este recorrido tan atractivo una vez que se olvida la basura de Dinamarca y la herencia de Zomegnan, no ha gustado a mucha gente, y significativamente cojo un ejemplo cercano.

Juan Gutiérrez es el periodista del As que sacó lo de Manzano. Desde entonces, pellizcos de monja y poco más. Tiene un blog dedicado al ciclismo cuyo mayor mérito es que ya lleva unos cuantos meses y no lo ha abandonado, como hacen la mayor parte de los de su gremio. Eso sí, no lo lee nadie, hasta el punto que tiene que anunciar cada nuevo post hasta dos veces en el twitter. Será que publicar las mismas obviedades que en la versión impresa no lo hace atractivo, o que el público es tonto.

En ese blog dice que el recorrido no le encandila (¿habrá visto la etapa del Stelvio?), que "vamos a echar de menos a Zomegnan" (¿por qué?) y que "me parece un paso atrás en la osadía mostrada por el exdirector del Giro", lo que es un piropo sin querer serlo. Lo mejor de todo es cuando reproduce una opinión de un compañero de gremio, la inmensa mayoría de ellos desdichados porque siguen un deporte que no les gusta, que al parecer ha escrito en twitter “Termina una temporada en la que sólo han sobrado las 17 primeras etapas del Tour” (sin duda, la afirmación típica de alguien con serios problemas de apreciación), a lo que el propio Guti añade "Y mucho me temo que este año puede pasar algo parecido en el Giro".

En fin. Desde hace tiempo sostengo que los mayores enemigos del ciclismo son quienes deberían defenderlo. Si viendo este recorrido, las zonas por donde pasa, los seis finales en alto, el kilometraje de muchas etapas, se escriben cosas como esa es que necesitan cambiar de profesión, porque lo suyo no se opera: es ceguera sobrevenida, estupidez condensada, apatía estructural. Será un gran Giro, porque ya no está Zomegnan y con experimentos ya bastan uno o dos por carrera.
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Fantástica edición 2011 del Giro de Lombardía, la última celebrada a mitad de octubre puesto que el próximo año pasará a disputarse a finales de septiembre, el fin de semana inmediatamente posterior al Mundial de Valkenbourg. Disfrutando del clima casi veraniego que ha azotado Europa en este último mes, la carrera se disputó bajo unas condiciones de luz inusuales: en el tramo final había esa luz crepuscular de otoño a partir de las cuatro de la tarde en esa zona de Europa, donde entre las montañas y la posición del sol salían unos contrastes bellísimos.

Y también hubo ciclismo, del excelente. A 60 kms. de meta se movió Gilbert, llevándose consigo a Fulgsang, y posteriormente Nibali y otros corredores. El italiano soltó al temible valón en el tramo más duro de la Madonna del Ghisallo, y fue muy bonito ver por una vez hincar la rodilla al campeón belga. Eso sí, la apuesta de Nibali era de una categoría superior a las de Gilbert: ganar la carrera en solitario y a tantos kms. de meta.

Subió de una manera portentosa el Ghisallo, con las campanas sonando al paso de los ciclistas, y en el descenso aprovechó sus cualidades para llevar la diferencia a casi dos minutos, mientras los perseguidores que no pudieron aguantar su ritmo en la ascención eran reintegrados al gran grupo. Ahí tiraba el BMC y un infatigable Rogers, que tras una temporada en blanco (otra más) ha empezado a carburar a partir de agosto.

Cuando quedaban 20 kms. para meta la ventaja de Nibali empezó a perder tiempo en picado, hasta tal punto que sólo aguantó 5 kms. más escapado. Cuando empezó la última asperidad orográfica de este -para mí- dulcificado Lombardía con final en Lecco, se quedó en la primera rampa, el destino más frecuente para los valientes, pero dejando una agradabilísima sensación de que el siciliano es un corredor como la copa de un pino, por si alguien tenía alguna duda: en las victorias y en las derrotas.

En la cuesta final (básicamente una carretera entre chalets que se iba estrechando imposiblemente y subiendo el porcentaje hasta parecer una carrera de juveniles) Basso iba delante, como en los últimos 60 kms: primero molestando a los que se esforzaban en la persecución de su compañero Nibali, y después molestando al resto de corredores con su forma de subir patibularia, con bandazos.

El más ágil parecía el gran Dani Martin, atacando, pero en el momento más duro de la subida apareció Zaugg, el gregario suizo del equipo Leopard. El pequeño corredor estaba en muy buen estado de forma (9º Emilia, 8º Beghelli, 11º Piamonte) y subía muy ágil. Coronó la cuesta con un margen de veintitantos segundos sobre los perseguidores, suficientes para mantener el tipo en el descenso y llegar a meta en solitario.

Fue su primera victoria profesional. Escalador de los primeros puertos, rarísima vez protagonista en la parte final de carrera alguna, su trayectoria se parece muchísimo a la de su compatriota Loosli, de siempre enrolado en el Lampre. Anónimos, muy apreciados como gregarios y absolutamente negados para la victoria.

La victoria de Zaugg transciende la épica personal. El Leopard, un equipo que ha durado una única temporada y sin un patrocinador, sólo acumulaba puestos de honor: todos los conseguidos por Cancellara en primavera y los de los hermanos Schleck en el podio del Tour, pero sin ninguna victoria de relumbrón. Hasta el domingo pasado, en la última carrera del equipo. Y con un corredor inesperado.
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Presentado el Tour 2012, se confirma la filtración. Emboscadas, una etapa en los Alpes ideal para valientes y suficiente crono. Sería un Tour ideal para Olano, por ejemplo. Será un Tour ideal para el espectador, algo de lo que estoy convencido.
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A Samuel Sánchez le gusta mucho el recorrido del Tour 2012. La verdad es que le viene muy bien.
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Otro gran fichaje para el Saxo Bank: y ya van siete. La plantillaza al completo aquí.
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El último grito para el ciclismo.

19 agosto, 2010

La extraña pareja del nuevo equipo que "respira"

¡Qué vueltas da el mundo del ciclismo! Esta tarde se ha sabido que el destino final de Denis Menchov, el mejor ciclista de grandes vueltas de su generación, será el refundado Saunier. Hace un par de días se supo que Carlos Sastre, en un movimiento inesperado, también había fichado por el mismo conjunto. Ambos correrán el próximo año bajo las órdenes de Matxín y Gianneti en las oficinas, y algún testaferro al volante.

El hábil ticinés consiguió embaucar a un poderoso sponsor como la firma de textil y calzado italiana Geox y así han tirado de chequera para olvidar las penurias de este año con el Footon, que sin embargo ha rendido muy bien en la carretera. No habrán tenido tantas victorias como en los tiempos del equipo calefactor amarillo, pero han dejado mejor sabor, o más auténtico. El patrocinador, que basa su negocio en un calzado horrible que "respira", viene para quedarse mucho tiempo y asociar su cada vez más pujante diversificación en el textil con el deporte.

El fichaje de Sastre, que tiene 35 años y este año va a volver a disputar las tres grandes, fue una sorpresa en cuanto parecía que el destino final de este casi ingeniero era acabar su vida deportiva con el fabricante de bicicletas Cervelò. Para eso había asociado esa empresa del plato de lentejas elíptico que lleva intentando consolidar desde hace años -mira que es terco el mercado para no darse cuenta de esa innovación que marca un antes y un después- con esta bicicleta, quizás esperando en un futuro instalar el almacén distribuidor en El Barraco, de la misma manera que Pinarello lo tiene en Navarra. A saber. Por otra parte, no fue sorpresa que Matxín/Gianneti fichasen a un corredor caduco, porque ya hicieron lo mismo con Piepoli, Simoni, Tafi, Rinero y tantos otros.

Sastre deja un Cervelò que se queda sin hombre para las generales en las grandes vueltas, y lo hace cuando el equipo ha rendido a un nivel bajísimo, especialmente si lo comparamos con su fulgurante debut en 2009. De hecho, hay algún corredor de su equipo, como aquel exótico que ganó una etapa en la Vuelta del año pasado y después se coló en el top-ten, que apenas si se ha montado en la bici, por no hablar de ese Haussler que dicen que está entrenando muy fuerte para el Mundial, pero al que se no le ve por ninguna carrera. Es un suponer, pero Líder Máximo no dejará atrás a su fiel Íñigo Cuesta -que ya estuvo en Saunier- y algún otro de sus protegidos y paisanos, esos de apellidos castellados y rocosos como Pujol y Novoa. De momento no ha trascendido nada.

En cuanto a Menchov, estaba siendo cortejado por el Katusha y el Astana. En el primero se hubiese topado de bruces con el mundo ruso y con un J.Rodríguez que quiere volver al Tour a lograr un mejor resultado, aunque se desconoce qué va a hacer en la crono larga, o si espera que el próximo año no haya. Y en el segundo, se hubiese tropezado con la estrella emergente de Kreuziger, que se va a crecer sin cortapisas de Bassos o Nibalis. En el neonato Geox, y supongo que lo habrá hablado antes de firmar, sólo se encontrará con Sastre, como le he pasado en toda su vida deportiva de rivalidad.

La Vuelta de 2005 fue para Menchov por sólo 3" de diferencia. La imagen muestra lo que muestra, pero créanme, es mejor que el intento bastardo que se hizo con posterioridad, finalmente abortado porque ya era así la idea. En 2007 el ruso volvió a ganar por delante de Sastre, que se las prometía muy felices en la salida ("el máximo favorito es el jefe de la Guardia Civil") y que al quinto día, en la subida a Los Lagos y viendo como estaba el ruso, ya supo que no ganaría, aunque después reprocharía todo a la crono de Zaragoza, pasando por alto que fue incapaz de recortar algo en montaña.

En cada una de las grandes victorias de Menchov está Sastre, porque en el Giro 2009 el español acabó tercero tras la descalificación de Di Luca. No hay fotos que lo muestren, pero el palmarés de Menchov hay que leerlo en función a su especial relación con este ciclista. Es más: en el Tour 2008, el mayor éxito de su eterno acompañante en el podio, el ruso se coló tercero, y también por descalificación de otro corredor, Kohl. Ya ven que la historia común de Sastre y Menchov es encontrarse, con un saldo muy favorable al ruso, y no sólo en edad.

A pesar de la proverbial locuacidad de Sastre ("el ciclismo es una patraña de niñatos") contra todo y contra sus rivales (sin ser exhaustivo me salen Unzué, Piepoli, los árbitros, los periodistas, el viento, la fuerza de la gravedad y la inversión térmica), no recuerdo ninguna vez que haya cargado contra el ruso navarrizado y que es todo lo contrario: jamás una palabra. Ni dentro ni fuera del tiesto. Ni una palabra fuera de las típicas del induranismo que se inculca en la escuela navarra, aunque por lo menos no ha caído en el vicio de hablar de sí mismo en tercera persona.

Pues esta extraña pareja va a ser compañera de equipo y, por su alta especialización, coincidirán en al menos una gran vuelta por etapas como compañeros de equipo, tras tantos años de rivales directos y directamente implicados en la lucha por la general final. Paradójico, aunque en este ciclismo ya hay que estar acostumbrados a todo. Si hasta se llevarán bien y todo. Puede que hasta Sastre resucite, como hizo Simoni. O puede que volvamos a ver a Matxín en los medios (estos dos últimos años, como era pobre, no salía en ninguna parte), con elogios y todo. Por eso está muy bien escogido el patrocinador: un calzado que respira y evita el olor a pie, tan característico del ciclismo.
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Al final la Clásica de San Sebastián fue para otro españolazo como L.L Sánchez, que se fue con Vinokourov y Sastre a 37 kms. de meta. El nuevo recorrido no ha servido de nada.
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Samuel Sánchez, nuestro Samuel, ha ganado con 32 años su primera vuelta por etapas, la prestigiosa Vuelta a Burgos, donde impuso su clase innata ante Ezequiel Mosquera. Eso sí, por un mísero segundo.
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La Vuelta a Dinamarca se queda en casa con Fuglsang, mientras que la Vuelta a Polonia va al joven irlandés Dani Martin, que no estuvo en el Tour ni estará en la Vuelta a pesar de ser el corredor más en forma de agosto, como demuestra su otra victoria: la Tres Valles Varesinos ante los italianos.
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La Vuelta a Portugal va por cuarta vez para David Blanco, un corredor que estaba en el Kelme cuando la Operación Puerto. También ha ganado dos etapas con final en alto. La crono fue para Bernabeú, otro exKelme. En Portugal les parece bien.
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Zubeldia se lleva el Tour de L´Ain, su primera victoria desde el año 2000, cuando parecía que iba a ser el sucesor de Induráin y Olano tras su segundo puesto en el Dauphiné y su victoria en Bicicleta Vasca. Ganó el prólogo de tres kms. y después resistió bien en la última etapa de montaña.
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Farrar repite triunfo en la Clásica de Hamburgo, una carrera que llegó a ser grande y que ahora flota en mitad de agosto sin ninguna personalidad ni continuidad con algún calendario concreto.
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Si, la noticia es que el Giro 2011 empezará con una CRE en Turín, y que será bellísima y espectacular porque la gran ciudad italiana es así. Pero lo mejor está al final: etapa del Tour con final en Pinerolo. O en otro sitio, pero noche en esa parte de Italia. Eso significa Izoard o, mejor aún, Agnello. O Sestriere como puerto de paso. Tremendo y fantástico. Ojalá sea el Izoard, encajaría mucho con la política del Tour de recuperar y honrar cimas míticas en las últimas ediciones. El Giro cerrará con una crono en Milán y, según se lee aquí, lo hará durante bastantes años más.
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Miren para lo que sirve un ataque en el Tourmalet. Al final va a resultar que el equipo está dirigido por El Gordo y no por El Calvo...
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"Tampoco se trata de dar muchas explicaciones". ¡Qué razón tiene!: es lo mismo de siempre.
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En Suecia hacen las cosas como se deberían hacer en el resto del mundo. Algún día nos referiremos a esta noticia como pionera: Axelsson, sancionado de por vida como ciclista por dar dos veces positivo, y sancionado de por vida también para ejercer como entrenador o manager tanto en Suecia como en el resto del mundo.
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Hace falta tener poca vergüenza para escribir esto y encima ir indicando las edades. ¿Maldad? Simplemente estupidez. Y más con lo que sabe Juan Mora de las bases del atletismo español, y lo sabe desde hace 25 años.
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Miren que fantástico ejemplo de periodismo anglosajón ante el caso Landis. Establece qué sabemos, qué no sabemos (importantísimo y con mucho tino, aunque la tercera es de respuesta obvia) y qué se puede esperar. Establece en definitiva, los hechos, lo factual. ¿Por qué no se lee nada parecido por aquí en este u otros casos?
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No tiene ni idea de ciclismo ni de a lo que se candida, porque es un simple instrumento de la locura de su concejal de Deportes, y lo demuestra en sus respuestas. Especialmente hilarante es la que habla de las altimetrías de su extenso municipio, debe pensar que a un Mundial le interesa eso de los 1.900 metros de altura...
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Jaime Lissavetzky («el hombre de moda», según Rubalcaba)
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Probablemente también tuvo ese tipo de sueños húmedos con María José Cantudo (la del felpudo), Esperanza Roy u otras gachís de su época. Menudo iluminado.
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El edificio más bonito del mundo.
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En esta página web cabría muy bien la foto de Valverde con Piti o la de Hamilton con Tugboat.