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14 mayo, 2011

Silencio ante la lista de sospechosos de dopaje para la UCI

Ayer L´Equipe, en plena disputa del Giro de Italia, publicó una doble página con una exclusiva mundial. Ya se que, acostubrados al Marca y el As, eso que un diario deportivo publique una exclusiva mundial suena a vida en Marte, y más si no es de fútbol y algún fichaje. La noticia va de ciclismo y va de dopaje, dos palabras íntimamente unidas por mucho que la propaganda oficial insista en el cambio, más deseado que real.

El periódico francés ha tenido acceso a la lista que la UCI elaboró antes de la salida del Tour de Francia con todos los corredores participantes en la edición de 2010, clasificados del 0 al 10 en escala ascendente según sus sospechas de dopaje. Esas sospechas están basadas no en la rumorología o la cabalística, sino en los resultados del pasaporte biológico (y, por tanto, las variaciones del hematocrito y la relación entre hemoglobina y reticulitos) y el supuesto uso de EPO durante el Giro 2009, entre otros criterios. La relación completa es esta.

El mismo periódico calculó el índice de los equipos y naciones, con el Cofidis como menos sospechoso, seguido de los otros franceses, el Garmin quinto y el Cerveló sexto. Si se fijan, coincide con el rendimiento de estos equipos en la carrera, salvo Hesjedal (séptimo final y con mísero 1). En el extremo opuesto está el RadioShack como el equipo más sospechoso, seguido por el Astana y, empatados en valoración, el BMC y el Caisse d´Epargne. Fertonani, no te olvidamos.

La alta clasificación del equipo navarro, de siempre inmaculado e impoluto (¡un saludo a Bruseghin!), se debe en parte a Christophe Moreau, el abuelo de 38 años que en el Tour de 2010 corrió etapones de montaña como el de los Alpes, y que contaba con una valoración de siete. Es el peor valorado de los 35 corredores franceses, de largo la nación con mejores índices de sospecha. No en vano corre en un equipo español, viene del Festina y bueno, esto es ciclismo.

En parte, claro, porque Iván Gutiérrez tiene un espectacular ocho -estuvo atacando toda la carrera, como lleva años en el Tour-, lo que le situa el percentil del 10% más sospechoso. Su compañero Rojas, joven Liberty que quiere ganar una etapa en el Tour y sufre para ganar en Murcia, tiene un respetabilísimo cinco, que no supone un aprobado, al contrario: a partir de 2 se intuyen variaciones extrañas en los parámetros medidos. Otros jóvenes Liberty igualmente retratados son Alberto Contador, del que nos dijo su propagandísta oficial que tenía el pasaporte biológico de níquel y lo tiene de cinco, su sirviente parches de calor con un cuatro, Dani Navarro  y L.L Sánchez un dos y un espectacular Carlos Barredo un diez, con toda seguridad el primero que saca en su vida.

Este simpático corredor de Ponga -uno de los últimos municipios donde llegó la electricidad- apareció un buen día en el Campeonato de España y batalló como pocos contra la armada navarra, donde al final se impuso J.I Gutíerrez. ¡Ja! Ganaría aquel día, pero el astur no se rindió y consiguió llegar al Tour con dos puntos de ventaja, y porque la clasificación no permite más. En la carrera francesa dio varias exhibiciones, incluyendo un ataque en el Tourmalet, y otra circense contra Rui Costa, al que amenazó de muerte -como escribió Xavier G. Luque en La Vanguardia-. De diez, vamos.

La verdad que una lista de estas características se presta a muchos análisis. Por ejemplo, un escrutinio de la clasificación final comparada con la puntuación previa en la línea de salida. Esto ya debe dar buenas pistas sobre una cosa en la que las primeras reacciones -que han pasado de las habituales amenazas por la filtración a intentat descafeinar el asunto por parte de periodistas y la propia UCI- no han reparado, porque no les interesa: no sorprenden las valoraciones y, si alguna lo hace, es por lo bajo. No olviden que la UCI quiere implantar el ciclismo en Canadá (GP de Quebec y GP de Montreal) y la exhibición de Hesjedal en el Tour ha venido de perlas para crear afición.

Se lo apunto con maldad, porque el mismo organimo que ha elaborado esta lista sigue sin encontrar la factura de la máquina centrifugadora comprada con el dinero donado por Armstrong en 2002 (100.000 dólares, la máquina costaba 90.000) o que intentó llegar a un acuerdo secreto con Contador para hacer desaparecer el positivo por clembuterol. No son de fiar, pero si alguien puede elaborar una lista así son ellos. También hacer subir o bajar a determinados corredores.

Un día de diez
No digo que Barredo tenga que ir al Hospital de Cabueñes -ya va bastante- de Gijón a ver cúanto cuesta una de esas máquinas de las que desconoce su funcionamiento, porque es totalmente ajeno a sus prácticas deportivas, comprarla -porque se pueden comprar- y enviarla con remite a la sede de la UCI en Suiza, porque seguro que existen otras formas y modales, pero que quieren que les diga que no sepa ya nuestro querido protagonista, penúltimo eslabón de esa gran cadena que es el ciclismo español: siempre que hay algo relacionado con dopaje, hay uno de los nuestros en cabeza, y en eso no tiene que ver la UCI. Tampoco en que estemos hablando de un joven Liberty.

La lección es bien clara, igual que le pasó a Patxi Villa: están sobre su pista y van a por el. Fíjense que el otro agraciado con ese espléndido diez es Popovych -el Eddy Merckx del siglo XXI-, tuvo que ver cómo la policía italiana registraba su domicilio pocos meses después, y que actualmente está corriendo el Giro de Italia de una manera menos anónima que en sus últimos cuatro años en el profesionalismo.

El único corredor con un nueve es Menchov. También es el único corredor de grandes vueltas de la última década que no ha estado involucrado directamente en algún escándalo de dopaje. Ahora esta corriendo con un equipo marcado por la UCI, que siempre tiene bajo estrecho cerco -no se merecen otra cosa- a las diversas bandas que montan Matxín y Giannetti, por lo que el mensaje no puede ser más claro: en cuanto puedan se lo cargan. Si ya en su Giro victorioso tuvo que soportar las insidias de la prensa italiana durante gran parte de la carrera -por lo de Humanplasma- en esta edición lo sacarán cuando quieran, o cuando les interese. Desde luego, no hoy.

Porque, ¿para que complicarse analizando los datos? La reacción en el pelotón ha sido la misma que cuando Manzano, o cuando la Operación Puerto -que también coincidió con el Giro-: silencio, sigamos corriendo, ya escampará. Perfecto para el organizador Zomegnan, que presentaba su carrera como limpia de salida: muchos de los corredores con peores índices están corriendo la actual edición del Giro. Pues como si nada, oigan.
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Primer final en alto de los ocho programados en el Giro de este año, que califican de "durísimo" e "inhumano". Insisto y no me importa ser repetitivo con esto: duros e inhumanos eran los de los años noventa, y al recorrido y kilometraje me remito, especialmente el que perdió Abraham Olano. Ahí va un ejemplo: ayer era una etapa de 110 kms., una distancia que es un insulto a la esencia de deporte de resistencia que es el ciclismo, con final en Montevergine de Mercogliano, ya subido en otras tres ocasiones en la última década (2001 y 2007 triunfo para Di Luca, 2004 para Cunego).

La subida era a plato durante la mayor parte de sus curvas, y entre los favoritos no hubo batalla, ¿para que? Ni acompañaba el recorrido -lo de los 100 kms. de etapa puede servir cuando hay un puerto duro, pero no para esto- ni el rédito. Bart De Clecq, un joven escalador de 24 años del Lotto, atacó a siete kms. de meta y, mientras los favoritos rehogaban la modorra, hizo el suficiente camino como para ganar con el último suspiro por unos poco centímetros sobre Scarponi y Kreuziger, que al menos sumaron la bonificación. De momento, y ya va una semana de carrera, está siendo el Giro de las sorpresas, las escapadas que llegan y los corredores del fondo de la clasificación. Mejor así. Pero conociendo la catadura moral del organizador, seguramente no estará contento con esto, aparte de lo más evidente: los italianos no están rascando bola.

Para hoy está programada una larga etapa a lo largo de la costa calabresa y para mañana el final en el Etna. Lo escribí en su momento, nadie dijo nada y ahora, con el fiambre del pobre Weylandt ahí, todavía hay gente que dice "el recorrido es así": bajar hasta tan abajo, cruzar el estrecho de Messina, para hacer una única etapa en Sicilia es un fallo del organizador. Estaría bien que finalmente no se pudiese subir por la continua actividad del volcán, pero no pasará: como mucho, los ciclistas tendrán un traslado aún más penoso del previsto.
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A los tradicionales seguidores de este modestísmo blog ya no les sorprenderá, pero no hay que dejar impune bellaquerías como las que hoy vuelve a perpetrar desde su trinchera Carlos Arribas, un hombre que ha hecho por el ciclismo lo mismo que la panceta por la alta cocina. Este es el sermón de hoy, donde mezcla la exclusiva de L´Equipe (¿la hubiese publicado él? ¿por qué es tan inútil esta pregunta retórica?) y la crónica de la etapa del Giro.

Con su habitual lenguaje de iluminado religioso, diluye la importante noticia sobre la clasificación de la UCI (donde influyen los "rumores" y otras maldades que les invito a leer) atacando al mismo tiempo el método, al organismo, y a los que buscamos ese tipo de informaciones ("hizo salivar a los voyeurs") -entre los cuales no debe incluir sus lectores, por eso no les informa- los compara con la extraña pareja de cura/masturbaciones y otros desvaríos extraños de una mente perdida. Es increíble que se publique algo así.
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"Algo raro en este Tour tan exigente". Hombre, porque no somos muy exigentes con las noticias de agencia escritas por reporteros analfabetos y futboleros, pero digo yo que El País, que es un poco más exigente, podría haber corregido eso de Tour por Giro...digo yo, eh, pero no me hagan caso.