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19 marzo, 2013

Sorensen, otra confesión mal entendida y peor aprovechada

Su compañero en la tele danesa se olía algo...
Por esa tormenta sobre el dopaje en el ciclismo -y sólo el ciclismo, porque también en los países luteranos no se tocan otros deportes- que azota desde hace semanas a Dinamarca y Holanda por los vasos comunicantes que suponen el Rabobank y Rasmussen, un histórico de la negación y la mentira como Rolf Sorensen ha acabado confesando su dopaje, con unas cautelas que hacen despreciable su testimonio.

Según el danés, se dopó esporádicamente durante los noventa con EPO y cortisona, pero nunca con transfusiones de sangre o lo que el llama "doping duro", a pesar de que Danny Nelissen afirmó que en el Tour 1996 el Rabobank -era la primera temporada del danés con los holandeses, donde estaría cinco años- iba totalmente drogado.

¿Por qué confiesa ahora? Desde luego, no por cargo de conciencia. Lo hace por el clima mediático que hay en su país y, especialmente, confiesa de esta manera tan fallida porque es comentarista en la tele, igual que también lo es el citado Nelissen, otro que habló y guardó la ropa. Rolf Sorensen ni siquiera ha dado la cara: le ha bastado con escribir una carta a un periódico, donde dice que no dirá nombres ni prácticas.

Aceite de oliva Sorensen, quien sabe si UsPostal
Pues vale. Normal que no quiera abundar mucho, porque es un ejemplo perfecto del cambio médico que supuso la introducción de la EPO en el pelotón a principios de los noventa, gozó de una atalaya excepcional: corrió en la flor de su carrera en equipos italianos, idioma que habla perfectamente y país donde pasa gran parte del año, concretamente en Toscana, muy cerquita de la residencia de Cecchini. Al parecer, cultiva olivos y vende su propio aceite, al mismo tiempo que hace de pastor a todos los escandinavos que quieren dar el salto a la mejora deportiva.

Compara su relación con el doping con la de un fumador social (ese que sólo fuma cuando sale o en bodas, banquetes y bautizos, si es que existe), descargando cualquier responsabilidad y, por supuesto, sin poner en entredicho sus grandes triunfos, que fueron bastantes para uno de los corredores más elegantes de su época, la misma sobre la que ningún español quiere aportar su testimonio.

Pasó a profesional en 1986 con 21 años sin haber brillado particularmente en categorías inferiores. De 1´87 metros de altura, no se esperaba gran cosa de un corredor que al año siguiente, y todavía enrolado en un equipo menor italiano, ganó la Tirreno-Adriático. Este triunfo le valió fichar por el Ariostea, el equipo de Martinelli que siempre careció de interés para las generales de grandes vueltas, el mismo que le sobraba para cazar etapas a pares.

De fondo, cerámica Ariostea
Subía bien, era fuerte contra el reloj y al sprint podía imponerse a los mejores si antes había habido desgaste. ¿Un referente actual? SMS Sánchez, aunque ya le gustaría al murciano llegar a conseguir la mitad del palmarés del danés. En 1991 acaba segundo en Sanremo, tercero en Flandes y Lieja, y está cuatro días líder del Tour, hasta que tiene que abandonar con el maillot amarillo por rotura de clavícula.

Como recuerda Carlos de Andrés habitualmente, el danés dejó una frase enigmática sobre ese incidente: "no se lo que hubiese pasado sin mi caída, me encontraba muy fuerte". Estamos hablando de un corredor de clásicas que jamás logró puesto alguno en la general de una carrera de tres semanas. Debía tener algo que pensaba que el resto no tenía: será por eso que su equipo consiguió en ese Tour ¡cuatro etapas! con cuatro ganadores diferentes, incluyendo la CRE.

Y cómo las ganaron, claro: hay que recordarlo. En tres días consecutivos: después de que Indurain cogiese el maillot amarillo en Val Louron, al día siguiente ganó Cenghialta, después Argentin y por último Lietti, un auténtico paquete que no volvió a hacer nada más en su vida. Tres días seguidos de Ariostea en el podio. Tenían algo. Suerte, seguramente.

Parecen bicis, pero son Ferraris
En el 93 Sorensen pasa al Carrera con Martinelli, ese sabio que sacó de la manga y de la farmacia a gente perenne como Luttenberger, Pantani, Beat Zberg -otro Rabobank y Mercatone Uno que estaría bien que hablase- y que llevo al caduco Roche a ganar una etapa del Tour de ese año, la última para el ciclismo irlandés. Nuestro protagonista aprovechó para ganar la Lieja, una edición increíble en un mano con Rominger, otro con el que compartía métodos y preparación, al que literalmente fundió. Sólo duro un año.

En el 94 lo vemos en el GB-MG, la unión de Ferreti con Lefevre, ese director que tampoco sabe nada de dopaje y por eso sigue en el pelotón al frente del Quick Step, igual que Martinelli hace lo propio al frente del Astana, sólo un escalón por debajo de Vinokourov. Ganó una etapa en el Tour al ONCE Neil Stephens, que hizo un Barredo-Burghardt ante el danés, "en un Tour que no ha salido bien a los de Manolo Saiz", que literalmente se arrastraron por la carretera.

Tour 1994 y 1996 para el ONCE: no anduvo ninguno del equipo
En el 96 pasa al Rabobank, donde su número de victorias y buenos puestos decrece sobremanera, salvo por el fogonazo increíble de ganar Flandes en 1997, en una de las mejores carreras ciclistas que se recuerdan, fundiendo a Jalabert y fugado todo el día. Hasta la Sanremo de Freire en 2004, fue la mejor victoria de los holandeses. También fue plata olímpica en Atlanta 96, donde provocó el corte que se jugó los metales.

Como ven, pocos corredores como Sorensen podrían explicar mejor como se introduce la EPO en el pelotón, sus efectos y cómo cambia el ciclismo. No parece que quiera contribuir mucho a aclarar la historia de este deporte. Mantendrá su puesto de comentarista televisivo, por supuesto. Porque este deporte no tiene remedio mientras no se aparte y vilipendie a quienes han vivido de la mentira toda su vida, incluyendo cuando dicen confesar. 
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Primera etapa de la Volta, Calella-Calella como el año pasado. Bajando la C-61 que comunica el interior con la costa a la altura de Arenys de Munt, el Sky -que ya había puesto su trenecito subiendo el puerto de tercera- corta el pelotón y se plantan en meta 12 destacados con 28" de ventaja sobre el pelotón. Casi todos los favoritos (J. Rodríguez, Gesink, Scarponi, Valverde) en el corte,  para que gane Meersman al sprint, tras la pésima colocación del murciano, que entró tercero regalando 6" de bonificación.

El Sky emplazó tres corredores delante: Cataldo, que parece otro desde su cambio al equipo de negro, y que destrozó el pelotón en la etapa de montaña de Tirreno; David López, que directamente es otro corredor respecto al de hace unos meses; y Wiggins, del que viendo las imágenes de la llegada se puede decir que se metió en el sprint con toda la intención. O la UCI para esto o va a ser peor que el Gewiss.
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(Relacionado con lo anterior) Algunos Sky se están poniendo muy nerviosos, fíjense si no en este twitter de Richie Porte:

Disparan al mensajero. Seguramente se refiere a Backsted, comentarista -y muy bueno- en Eurosport UK, la emisora que está retransmitiendo la Volta para el público inglés, y que dejó comentarios inequívocos sobre lo que le parecía el rendimiento del equipo de Porte durante la pasada Sanremo mutilada. Supongo que con la etapa de ayer de la Volta serían parecidos. Comentarios que serán opiniones, pero que reflejan la realidad de lo que se vio. 
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#BrandySchleck niega lo de Munich y, paralelamente, RadioShack anuncia que deja el patrocinio del equipo formado en torno a los dos hermanos caídos en desgracia porque....porque realmente ellos llegaron para patrocinar a Armstrong, y miren con lo que se han quedado. Asimismo, Vacansoleil anunciará a finales de abril si continua el patrocinio de su equipo ciclista, que a día de hoy compite ferreamente con Euskaltel en el dudoso honor de no haber ganado ni una carrera en lo que va de año.
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Alex Rasmussen, que seguramente recordarán por su peculiar historia, ha cumplido su sanción de año y medio por haberse saltado tres controles antidoping. Nunca se movió de Girona, y siempre mantuvo la calma-omertà exigida. ¿El premio? Fichaje inmediato por el equipo local Garmin, que ya lo había contratado en 2012 "sin saber nada". Vuelve como si nada hubiese pasado: al mismo equipo, con las mismas costumbres. De hecho, dicen que lo van a llevar a las clásicas belgas de esta semana....
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(relacionado con lo anterior y con el ciclismo que cambia) La primera etapa de la Volta también sirvió para el retorno a competición de Vande Velde, Zabriskie y Danielson, los tres corredores avecindados en Girona y sancionados con seis meses de sanción por confesar su dopaje dentro de la investigación de la Usada sobre el UsPostal. Han vuelto con el equipo que tenían, el Garmin dirigido por Vaughters y epítome de la hipocresía del ciclismo. Sanciones de por vida ya, no hay otra solución.
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Con motivo de la Sanremo, los medios se acuerdan de Freire. Arribas en El País le pregunta por el dopaje de equipo en el Rabobank, y Freire pretende hacernos creer que nunca vio nada; es más, su última respuesta abarca también sus años en el Vitalicio y en Mapei. No gana nada diciendo lo contrario, salvo dignidad.

En Deia van más a lo vasco, simplemente el deporte y la competición. Nada de asuntos espinosos. Ambas entrevistas resultan deliciosas en su conjunto por la resolución que tiene Freire para hablar de los detalles y asuntos que le conciernen, y son francamente recomendables por sus verdades como puños. Incluso por sus mentiras. Como puños igualmente.
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"Nadal, de asombro en asombro", titula el propagandista de El País para tenis. El mismo no parece creerse lo que escribe, especialmente las estadísticas. Y termina "se llama Rafa Nadal y sus resultados dicen que ha vuelto para quedarse". Con el personal, como los periodistas.
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Tiger Woods y Lindsey Vonn son la nueva parejita Nike, como en su día intentaron vender -en contra del más mínimo sentido común y del más elemental gusto estético- a Sergio García y Martina Hingis, entonces parejita Adidas (creo). El mundo del deporte se parece cada vez más al de las celebrities de la música, auténticos peleles sin cerebro y con todos sus derechos, hasta los más íntimos, en manos de la multinacional que posee su derecho de pernada, nunca mejor dicho. Me pregunto si lo de Sheryll Crown y el cowboy fue también algo parecido.
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Estos días la comisión del COI visita #noaMadrid2020. Están recibiendo una pleitesía indecente de todas las autoridades españolas. Al mismo tiempo, se hospedan blindados en la planta 28 -reservada en exclusiva para ellos- del hotel Eurostars de Madrid, ubicado en una de las cuatro torres semivacias que se edificaron sobre la antigua ciudad deportiva del Real Madrid. Toda una metáfora.

La alcaldesa de Madrid, que ocupa el cargo por su valía y no por ser la mujer de quien es, afirma dentro de su sabiduría que "en Londres, durante el trimestre en el que se celebraron los Juegos, el PIB subió un punto, a lo que habría que sumar algo tan intangible como la repercusión que tiene la retransmisión de unas Olimpiadas en todo el mundo". Sí, todo es intangible. 

Note también el lector que ningún medio discrepa de la propaganda oficial, y que ningún medio publica los nombres de la comisión del COI, no vaya a ser que alguien tenga la iniciativa de escribir al namibio Frankie Frederiks para decirle la vergüenza de que un país en quiebra económica técnica y con sajamientos brutales a la educación y la sanidad se candide para unos JJ.OO. Por tercera vez consecutiva. O sexta, si contamos la chirigota sevillana que dejó detrás un estadio de tamaño olímpico que no tiene uso.

12 enero, 2012

La hipocresía de Aldag

El padre de Rudicio, modelo de Aldag
Rolf Aldag se despacha agusto en el Sueddeutsche Zeitung ante el conocido Andreas Burkett. El antiguo escudero polivalente de Ullrich (un percherón que tiraba en montaña y llano como un jefe de filas, y que la última semana del Tour se metía en escapadas a ver si sonaba la flauta), que después confesó su dopaje sistemático durante toda su vida deportiva y que, empero, era uno de los principales directores deportivos del superequipo HTC (doble campeonato del mundo en Copenhague, por ejemplo), ha tenido a bien desahogarse una vez fuera del mundillo.

Este es el requisito indispensable: se ve fuera y por eso raja. Cuando todavía estaba dentro, nada de nada, y cuando confesó públicamente su dopaje tampoco se vio especialmente perjudicado. Al igual que nuestro conocido y siempre recordado Igor González de Galdeano, cambió el sillín por el sillón del coche de equipo con una rapidez pasmosa, o vergonzosa si tenemos en cuenta su pasado.

En el London Eye, en la salida del Tour 2007
¿Qué experiencia pudo ver el HTC en Aldag? Mucha, y no siempre buena. Aunque raras veces se presente como tal, el HTC -nacido como equipo limpio- era la continuación del T-Mobile, y su corredor estrella debutó en profesionales y consiguió sus primeras victorias con el histórico maillot magenta de la formación, algo que los medios ingleses jamás recordarán: saben perfectamente lo que implica.

Además de haber corrido diez veces el Tour, seis la Vuelta y una el Giro, la principal experiencia de Aldag es que era el mejor aprendiz de Rudy Pevenage (padre de Rudicio, según Eufemiano del Gran Poder), al fin y cabo pasó trece temporadas en el T-Mobile y siempre con Pevenage como director, que veía en el alemán el perfecto instrumento para ejecutar sus órdenes tácticas (¡Ullrich, ataca! ¡Ullrich, aguanta! ¡Ullrich, a Madrid! ¡Aldag, persigue!) en carrera.

Es con este pasado con el que Aldag pasa a ser director deportivo de una auténtica máquina de conseguir triunfos como era el HTC, un equipo donde el 75% de los corredores conseguía victoria y que tuvo momentos señeros como la Vuelta a Suiza 2009, donde consiguieron seis etapas con cinco corredores diferentes. Después en el Tour la cosa no fue tan bien, pero es algo que suele pasar en este tipo de formaciones y con estos mimbres.
Rolf Aldag, explicando cómo se dopaba. Una miaja.

Ahora dice que "la UCI no es lo suficientemente fuerte como para luchar contra el dopaje" y que sólo sigue "intereses económicos", que es una cantinela muy frecuente entre ciclistas, directores, periodistas de ciclismo (especialmente entre estos) y amas de casa. Será eso, pero cuando la UCI persigue el dopaje también recibe las mismas críticas.

"No tengo ningún interés en volver a trabajar en un entorno que no me gusta y que no cambia", dice refiriéndose a eso que nosotros conocemos como el mundillo y que él tan bien conoce, tanto-tanto que raja una vez fuera. ¿Qué querrá decir Aldag con eso de que no cambia? ¿Qué querrá decir el director hasta hace nada de T. Martin, Cavendish, P. Velits y Goss? Bah, seguro que se refiere a algo que haya visto en estos dos meses fuera de el mundillo y no lo que le ha pasado a su pupilo A. Rasmussen, finalmente indultado por la UCI a pesar de saltarse tres controles en momentos clave de la temporada.

Sin embargo, Aldag se reserva lo mejor para Holczer, el antiguo director deportivo del Gerolsteiner que siempre dijo que no sabía nada de lo que cocía dentro y que fue a juicio contra alguno de los dopados, y que esta temporada vuelve con un puesto de mucha responsabilidad en el Katusha: "no se puede decir que tienes unos altos valores morales, haber tenido una serie de escándalos de dopaje como los de Schumacher, Rebellin y Kohl y que no veías nada, como si tuvieses una venda en los ojos. Algo no funciona".

Pues no, algo no funciona. Se debería prohibir volver a ocupar puestos de responsabilidad a mánagers o directores deportivos con pasado de dopaje, así evitariamos lo de Holczer. Y también lo de Aldag, pura hipocresía en alguien con su pasado.
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El AcquaSapone de los Masciarelli, Di Luca y Garzelli, excluído del Giro. Según este último, le han dado la puntilla para dejar el ciclismo: con 38 años sería lo más normal.

20 septiembre, 2011

Esas pequeñas casualidades del ciclismo

Te quedan dos años sin maillot
Con la temporada prácticamente agotada, con la previsible carta de servicios de la Vuelta inmaculada (¡un saludo al héroe de Hautacam 2008, que ha vuelto a sortear todos los obstáculos!), un aparente hecho menor viene a confirmar lo que se venía apuntando desde las primeras pedaladas, allá por enero.

Primero, que el dopaje ya no existe. Murió de éxito, porque este año no ha habido positivos -aparte del idiota de Kolobnev- y previsiblemente no los habrá. De hecho, el post de hoy va de dopaje, pero no de positivos, y no me estoy refieriendo a Valverde, Basso o Ullrich, esos ciclistas tan vinculados al dopaje que, empero, jamás han dado positivo.

Y segundo, que hay una clara voluntad por parte de todos los organismos encargados de combatir el dopaje para que este desaparezca sea como sea, incluso pervirtiendo y conviertiendo en una ridícula farsa su función original, si es que algún día tuvo visos de llegar a algo.

Hete aquí que con una temporada prácticamente inmaculada, y en plena víspera del Mundial, conocemos el simpático caso de Alex Rasmussen. Verán como, una vez más, siempre que hay algo de este estilo en el ciclismo, se suceden las casualidades, los accidentes y se despliega esa conocida mortaja que deja a cualquiera con la sensación de que aquí ha habido mucho más de lo que se cuenta.

Rasmussen es un ciclista danés de 27 años especialista en pista, donde ha sido tres veces campeón del mundo en tres modalidades diferentes, entre 2009 y 2010. Precisamente ese primer año empezó a competir en profesionales de ruta, enrolado en el equipo local Saxo Bank, destacando como un corredor veloz, para en 2010 conseguir sus primeras victorias (cuatro, debutando con la crono de Andalucía)

En 2011 pasó al HTC, donde consiguió acabar Roubaix, el Giro (2º en la crono final), ganar la prestigiosa clásica de Filadelfia y formar parte de la corte de Cavendish. En esas estaba cuando, el pasado 15 de septiembre, se supo que se había saltado un control antidopaje y que en otras dos ocasiones no estaba donde decía que iba a estar,  siendo suspendido por su federación, expulsado de su equipo, abandonando el Tour de Gran Bretaña donde estaba compitiendo y con su contrato para 2012 en el Garmin anulado.

Verán, eso de saltarse controles antidopaje y que acaben en sanción de dos años sólo se ha visto en Dinamarca. Lo sabe bien el otro Rasmussen, que perdió un Tour de Francia sin dar positivo porque, gracias a un desliz periodístico, su federación tuvo que sancionarle, aunque hasta entonces estaba compitiendo en el Tour 2007 sin ningún problema. Ni de su federación, ni de la UCI, ni de la organización, ni de su equipo, todos partes interesadas en que un corredor que se salta tres controles antidopaje no pueda salir, había salido nada hasta la tercera semana de aquel Tour.

¿Por qué en Dinamarca y no en otros países? ¿Acaso son menos olvidadizos los corredores de otras nacionalidades? No lo creo. Creo más bien que ahí se han tomado el asunto en serio, y basta ver las balbuceantes, párvulas y estúpidas razones de Alex Rasmussen para comprender que debajo de este asunto hay mucho más.

Al parecer, la perlita de Rasmussen ya se había saltado dos whereabouts en 2010, algo de lo que en el HTC, que lo firmó para esta año, no sabían nada. ¿Se pueden creer que este equipo, heredero directo del T-Mobile en corredores y estructura, no comprobase esto? Lo comprobó, porque es de oficio, y no le importó, porque los problemas surgen a partir del tercer olvido. Mientras tanto, rige la máxima suprema del ciclismo: mientras no hay positivo, no es dopaje; mientras no hay tercer olvido, no es dopaje. Y lo mismo con el Garmin, claro.

Lo más gracioso es que el comunicado oficial del HTC lo escribe Rolf Aldag, aquel gigantón alemán que confesó haber competido toda su vida profesional completamente dopado, y que en el Tour era capaz de escalar, tirar abajo escapadas, preparar un sprint y freir un huevo. Cambió el sillín por el sillón del coche de equipo con una celeridad que daría envídia a Igor González de Galdeano, si esto fuese posible en alguien sin rubor. Por cierto, dicen que va a acabar en el Quick Step, porque es una pena que se deje perder tanta experiencia.

Dice, como muy serio, que Rasmussen se saltó un tercer control y que no informó al equipo. ¡Acabaramos! Si no informó de los dos primeros, ¿por qué habría de hacerlo del tercero? ¿Por el simple hecho de estar enrolado en el HTC? ¡Acabaramos! Al día siguiente de conocerse que sus dos próximos años serán sin dorsal, el corredor se confesaba a un medio local, lascivos y rastreros con los suyos como sólo lo puede ser un pequeño e insignificante país.

Recuerden que estamos hablando de la misma patria de origen de Hamburger (uno de los mayores politoxicómanos de la historia del ciclismo), Riis o Rasmussen, por no hablar del simpático y nunca bien ponderado Rasmus Damsgaard. Ahí la prensa aplaude, aunque intenten vender la imagen de algo diferente, y lo hace hasta con las orejas.

Según Rasmussen, "unos errores estúpidos me van a costar dos años". Vamos, que no se dopó. ¿Se creen que el periodista le va a cuestionar algo? Qué va, es un mentidero para que el corredor vaya desgranando sus "errores estúpidos". El primer control saltado se remonta a febrero de 2010: estaba en la Seis Días de Berlín, había puesto hasta el nombre del hotel, pero se olvidó dar al botón "enviar". Ni Groucho Marx, oigan.

El segundo control saltado fue por no rellenar la plantilla de su localización para el último trimestre de 2010. Pensaba que su federación iba a alzar la mano en el primer y el segundo caso, pero no fue así, así como tampoco sucedió que informase a su equipo que estaba fichando a un corredor con poca memoria, tanto que un nuevo descuido iba a acabar con dos años de suspensión.

Y pasó el tercer descuido, concretamente el 28 de abril. Había dicho que estaría en su casa de Girona (sin comentarios), y resulta que estaba en Dinamarca "en la confirmación de mi hermana", un detalle sensiblero que me ha tocado el alma. No, no: el tercer control saltado no fue en la semana clave antes del Giro de Italia, qué va, fue en la semana de la confirmación de su hermana. Patético.

El 18 de agosto le informaron de su particular historial, del que en todo momento pensó en librarse, a saber por qué experiencia previa, por qué favores o por qué conocimiento interno del mundo del ciclismo. No ha sido así, aunque ha pasado casi un mes y la suspensión le ha pillado en plena competición, donde sus amigos y compañeros Cavendish y Renshaw se han puesto las botas. Tampoco han tenido especiales afectos por su compañero danés, caído por olvidadizo.

Como todo aficionado al ciclismo sabe, el Mundial de este año se disputa este domingo en Copenhague. El líder natural de la selección anfitriona hubiese sido Breschel, que en los tres últimos Mundiales luce una impresionante serie de 3º-6º-2º. Caído al inicio de la Vuelta, la selección danesa acudia a su cita con un único hombre rápido: Rasmussen.

Será otra de esas benditas casualidades del ciclismo que se haya sabido este caso justo en la previa del Mundial, será, pero todo esto recuerda demasiado a lo de Dekker, otro que dio positivo y hasta año y medio después, tras haber pasado una vomitoma y a punto de tomar la salida en el Tour 2009, decidieron que era la hora de que saliese a la luz.

No estoy muy convencido de que Rasmussen cumpla sus dos años de sanción. Es probable, porque así está el ciclismo, que alguna de las instancias deportivas considere aceptables sus controles saltados, incluso el de la hermanita (ahí hubo un control saltado, en lo otro es falta de localización) y le den una nueva oportunidad a este joven talentoso, que para eso es lo primero y lo segundo, auténtica salvaguardia cuando se trata de dopaje y mientras no te llames Riccò.

Lo que si es cierto es que Rasmussen se pierde el Mundial de su casa. Y esto es lo más significativo -por tiempo, por lugar, por forma, por nacionalidad- de este supuesto caso de errores de agenda, lo que han pretendido presentar las partes implicadas.
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¡Qué bueno es el Movistar! ¡Y su marketing ni les digo! Documental de propaganda, actividades al aire libre con -casualmente- gente del mundo de la información...jo, el día que les toque publicar algo malo, lo harán de manera objetiva.
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Una buena noticia.
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Exclusiva mundial: en este periódico local ya saben quien participará en la Vuelta 2012.
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El Mundial 2014 como catalizador de utopías.
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Curioso artículo (y de portada) en Der Spiegel. No ya porque dedique un lugar tan central a un asunto tan nimio como la circulación vial (nimio considerando la tormenta financiera y la brutal crisis económica que durará lustros), sino por el tratamiento reservado al ciclista: está muy bien que se rompa el tabú consistente en que, por el mero hecho de ir en bicicleta, eres un ángel, pero hay otras formas y otros términos para decir lo contrario.