Desde el 7/06/2013 en www.ciclismo2005.com
Mostrando entradas con la etiqueta Aldag. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Aldag. Mostrar todas las entradas

27 septiembre, 2012

Contador gana su primera clásica

Una victoria de peso; concretamente, 2´5 picokilogramos
Volvía una carrera que era de las más bonitas del mundo, y que no se celebraba desde el lejanísimo 2007. Nada menos que la Milán-Turín, prueba que se remonta hasta el siglo XIX, y que antes de su desaparición había sido maltratada con cambios pendulares de calendario -de octubre a marzo-, vencedores horribles (Marcos Serrano, Fabio Sacchi, Astarloa y Di Luca) y el ostracismo.

RCS Sport, la poderosa organizadora de las más importantes carreras italianas, había enviado al olvido a la maravillosa prueba que une las dos ciudades industriales del norte de Italia, ofreciendo a cambio un apaño llamado Gran Piamonte como trasunto del Giro del Piamonte; este año, con el cambio de calendario -otro más, ahora a final de septiembre- del conocido como Tríptico de Otoño, han permitido que otros organizadores (destacando especialmente el patrocinador, Nobile Rubinetterie, un fabricante de grifos que patrocinó no hace mucho tiempo un equipo ciclista menor) se hiciesen cargo de la prueba.

Con un calendario más favorable para atraer grandes corredores -es un acierto el cambio de calendario, las tres carreras se pueden vender como "revancha del Mundial", al menos cuando se celebre en Europa-, la nueva organización ha cambiado sensiblemente el recorrido, que por vez primera y segunda en la historia del ciclismo acababa en la Basílica de Superga.

Es una pena que una carrera con tantas señas de identidad propias -final en Corso Casale o en exquisito Motovelódromo de Turin- haya caído pasto de la estúpida moda de los finales en cuesta, pero es lo que hay; o eso, o a lo mejor otro año más en la nevera. Sólo una vez se había subido a Superga: fue una etapa del Giro de 1958 y ganó un tal Federico Martín Bahamontes.

Ayer, además, había doble subida: una primera seguida de un descenso hacia Pino Torinese -donde está la fábrica de bicicletas Gios- y Corso Casale, que está a la altura del Po, para después subir de nuevo por la carretera tradicional hasta el santuario de Superga, donde están enterrados los reyes de la dinastía saboyana, incluyendo nuestro Amadeo I.

La subida es dura: atacó J. Rodríguez -que quiere ganar en Lombardía- a tres km. de meta y le siguieron Ulissi y Kessiakoff, mientras por detrás se organizaban Nibali y Contador. Mientras el catalán se fundía, así como la estrella del Liquigas, Contador alcanzaba a los otros dos corredores menos nobles y, con un ataque a su manera, se iba en solitario a ganar su primera clásica.

Sí, la Milán-Turín es una clásica; vale que con un final en cuesta a Contador se lo han dejado mejor, pero ahí está la historia de la carrera y el marco donde ha ganado. Tampoco es que Contador haya corrido muchas carreras de un día en su vida: seguramente no más de diez. Es un vueltómano de manual (ha ganado cinco grandes vueltas pero sólo siete etapas, una de las proporciones más bajas de la historia del ciclismo) pero ayer supo ganar.

La carrera no se retransmitió en directo, aunque los contadoristas ya celebraban el "espectáculo" nada más distribuirse la noticia. Son así, como su ídolo, que en meta dijo "esta mañana me he pesado y tenía 2´5 kg más que en la Vuelta", que es una declaración de sobrado y de faltarle un hervor, pero que ya no sorprende a nadie.

Hoy se disputa el Gran Piamonte, que deja el sur de la provincia y la zona de Le Langhe para un nuevo final en Biella, y el sábado un Lombardía realmente imperdible para cualquier aficionado al ciclismo: Gilbert que quiere ser el octavo arcoiris en ganar la clásica; J. Rodríguez (tercero el año pasado); Contador; Nibali y Kolobnev. Falta Valverde, que tiene alergia a Italia. Una pena: un triunfo como el de ayer de Contador adornaría espléndidamente su palmarés.
***
Sigue la cadena de risa con Ponferrada 2014. "No es justo ni se debe aceptar que Ponferrada represente el fracaso nacional", dice el alcalde con sobrepeso. La frase es digna del mejor Berlanga, el de los primeros 50 minutos de Los jueves, milagro: eso es lo único que os podría salvar, pero se producen de muy de cuando en cuando, y en Ponferrada no hay culto a San Dimas.
***
Bennati dice que se va al Saxo "porque es un equipo que viene del importante proyecto del CSC" ¿?. Y también que el próximo años, con sus 33 tacos, quiere ser protagonista en Sanremo.
***
Rolf Aldag, que parecía que dejaba el ciclismo por sus declaraciones a principios de este año, se incorpora al staff del Lotto. Vansevenant ya tiene sustituto.
***
Filtraciones sobre el Tour 2013: Ventoux, una etapa con dos subidas a Alpe D´Huez -van a asfaltar una carretera para poder hacer el descenso por otro lado, incluyendo un puerto- y cronoescalada el día después. No parece un recorrido para Wiggins. La carrera no se presenta hasta el 24 de octubre; el Giro, este mismo 30 de septiembre, aprovechando el eco del Lombardía.
***
Interesante post sobre el robo de bicis, elaborado a partir de retales de otros sitios (a su vez copiando a Gary Becker, ya citado aquí en otras ocasiones) y experiencias personales: lo que viene a ser el 99% de los blogs, copia de otros sitios y escasa aportación propia. Mi experiencia personal es que el mejor efecto disuasorio se logra  por dos vías: como no existe el candado irrompible, poner un número mínimo de tres, dependiendo del lugar donde vaya a estar y la duración del aparcamiento; y, por supuesto, tener una bici-chatarra para andar por la ciudad, de las que no llaman la atención. Una Nishiki de Calmera es demasiado apetitosa, porque son bonitas.  Y tontería esa del Cash Converters...cualquiera que visite esos sitios frecuentemente sabe que ahí no hay bicis robadas, simplemente chatarra con forma de bici.
***
Entrevista de Alain Laiseka a Txurruka, del que publicó la exclusiva de su desagradable salida del Euskaltel. Roberto Laiseka, el ex-ciclista, dijo que no se lo creía y que el periodista se lo había inventado: inventa muchas cosas, pero esta no es la ocasión. Todavía no he leído ninguna rectificación del escalador enhuesado, será que no tiene por qué darla: demasiado vinculado al Euskaltel y su imagen como para comprometerse con una carta o algo parecido, aún en su condición de retirado. Creía que en Getxo tenían ética, pero sólo tienen piel, huesos y Ramiro Pinilla, de siempre un rara avis en ese microcosmos vasco que es la recoleta e hipócrita villa de la margen derecha del Nervión.

Si el Euskaltel y toda su retórica no es capaz de renovar a alguien como Txurruka, que vale por 100 ciclistas, es que el Euskaltel no vale nada. Sólo hace falta ver quien lo dirige.
***
Como sabrán, la extremadamente catalana Anna Tarrés ha caído en desgracia, después de convertirse en cabeza visible del deporte español, en parte porque siempre que aparecía una cámara miraba fijamente al objetivo y jamás al entrevistador, en contra del uso normal en el medio televisivo. Que se gustaba, y mucho, era evidente. Que tenía pinta de estar igual de chiflada que sus paisanas Isabel Coixet y Mercedes Milá (esa arrogancia, esa pedantería, ese trastorno mental no diagnosticado) y de haber escapado de un convento por muy poquito, también.

Eso sí, lo que se cuenta en esta carta abierta de muñecas rotas de esa modalidad circense llamada deporte y conocida como natación sincronizada (¿por qué no hay equipos masculinos?) debería ir al juzgado. También estaría bien que algún periodista se preguntase por qué han esperado a ver caída a esa botarate para decirlo.    Sobre las veladas y, en algún caso, directas acusaciones de dopaje ya se que no van a hacer nada, porque está en juego el mejor antídoto contra esa tentación de hacer periodismo e informar: las medallas olímpicas y de competiciones internacionales.

12 enero, 2012

La hipocresía de Aldag

El padre de Rudicio, modelo de Aldag
Rolf Aldag se despacha agusto en el Sueddeutsche Zeitung ante el conocido Andreas Burkett. El antiguo escudero polivalente de Ullrich (un percherón que tiraba en montaña y llano como un jefe de filas, y que la última semana del Tour se metía en escapadas a ver si sonaba la flauta), que después confesó su dopaje sistemático durante toda su vida deportiva y que, empero, era uno de los principales directores deportivos del superequipo HTC (doble campeonato del mundo en Copenhague, por ejemplo), ha tenido a bien desahogarse una vez fuera del mundillo.

Este es el requisito indispensable: se ve fuera y por eso raja. Cuando todavía estaba dentro, nada de nada, y cuando confesó públicamente su dopaje tampoco se vio especialmente perjudicado. Al igual que nuestro conocido y siempre recordado Igor González de Galdeano, cambió el sillín por el sillón del coche de equipo con una rapidez pasmosa, o vergonzosa si tenemos en cuenta su pasado.

En el London Eye, en la salida del Tour 2007
¿Qué experiencia pudo ver el HTC en Aldag? Mucha, y no siempre buena. Aunque raras veces se presente como tal, el HTC -nacido como equipo limpio- era la continuación del T-Mobile, y su corredor estrella debutó en profesionales y consiguió sus primeras victorias con el histórico maillot magenta de la formación, algo que los medios ingleses jamás recordarán: saben perfectamente lo que implica.

Además de haber corrido diez veces el Tour, seis la Vuelta y una el Giro, la principal experiencia de Aldag es que era el mejor aprendiz de Rudy Pevenage (padre de Rudicio, según Eufemiano del Gran Poder), al fin y cabo pasó trece temporadas en el T-Mobile y siempre con Pevenage como director, que veía en el alemán el perfecto instrumento para ejecutar sus órdenes tácticas (¡Ullrich, ataca! ¡Ullrich, aguanta! ¡Ullrich, a Madrid! ¡Aldag, persigue!) en carrera.

Es con este pasado con el que Aldag pasa a ser director deportivo de una auténtica máquina de conseguir triunfos como era el HTC, un equipo donde el 75% de los corredores conseguía victoria y que tuvo momentos señeros como la Vuelta a Suiza 2009, donde consiguieron seis etapas con cinco corredores diferentes. Después en el Tour la cosa no fue tan bien, pero es algo que suele pasar en este tipo de formaciones y con estos mimbres.
Rolf Aldag, explicando cómo se dopaba. Una miaja.

Ahora dice que "la UCI no es lo suficientemente fuerte como para luchar contra el dopaje" y que sólo sigue "intereses económicos", que es una cantinela muy frecuente entre ciclistas, directores, periodistas de ciclismo (especialmente entre estos) y amas de casa. Será eso, pero cuando la UCI persigue el dopaje también recibe las mismas críticas.

"No tengo ningún interés en volver a trabajar en un entorno que no me gusta y que no cambia", dice refiriéndose a eso que nosotros conocemos como el mundillo y que él tan bien conoce, tanto-tanto que raja una vez fuera. ¿Qué querrá decir Aldag con eso de que no cambia? ¿Qué querrá decir el director hasta hace nada de T. Martin, Cavendish, P. Velits y Goss? Bah, seguro que se refiere a algo que haya visto en estos dos meses fuera de el mundillo y no lo que le ha pasado a su pupilo A. Rasmussen, finalmente indultado por la UCI a pesar de saltarse tres controles en momentos clave de la temporada.

Sin embargo, Aldag se reserva lo mejor para Holczer, el antiguo director deportivo del Gerolsteiner que siempre dijo que no sabía nada de lo que cocía dentro y que fue a juicio contra alguno de los dopados, y que esta temporada vuelve con un puesto de mucha responsabilidad en el Katusha: "no se puede decir que tienes unos altos valores morales, haber tenido una serie de escándalos de dopaje como los de Schumacher, Rebellin y Kohl y que no veías nada, como si tuvieses una venda en los ojos. Algo no funciona".

Pues no, algo no funciona. Se debería prohibir volver a ocupar puestos de responsabilidad a mánagers o directores deportivos con pasado de dopaje, así evitariamos lo de Holczer. Y también lo de Aldag, pura hipocresía en alguien con su pasado.
***
El AcquaSapone de los Masciarelli, Di Luca y Garzelli, excluído del Giro. Según este último, le han dado la puntilla para dejar el ciclismo: con 38 años sería lo más normal.

24 mayo, 2007

Y Zabel también se mete

En la foto vemos al simpático Rolf Aldag, el hombre que con casi 40 años seguía siendo un puntal clave en el T-Mobile hasta que se retiró para dedicarse a la maratón. Aldag ha confesado que se dopaba. Henn también. Udo Bolts. Y ahora Zabel. Rijs y Ullrich no hace falta que confiesen.

Este blog, por línea editorial, no se habla de corredores que no estén en activo. El escándalo se remonta a una década, suficiente para que todos los corredores estén jubilados. Y así es. Todos menos uno. Él. El estandarte del ciclismo de febrero a octubre e incluso de los 6 días en noviembre y diciembre. Zabel. El hombre seis años consecutivos maillot verde del Tour. Cinco años seguidos en el podio de San Remo. El hombre que ganó dopado la París-Tours de 1994, su primer gran éxito. Aquí no hay medias tintas: cuando un corredor confiesa que se ha dopado, toda su carrera tiene que ser puesta en entredicho. Su palmarés se vuelve hojarasca.

El alemán eterno ha llorado en la rueda de prensa, donde se ha presentado por sorpresa junto al señor de la foto. Ha matizado que sólo se dopó con EPO entre 1994 y 1996, porque "los resultados no llegaban". Mentira. Zabel compitió en los JJ.OO de Barcelona y fue 4º, ganando el sprint del grupo. En su primer año de profesional ganó una etapa en Tirreno e hizo segundo en otras seis pruebas. Había resultados. De creer su confesión, Zabel se empezó a dopar en 1994. ¿Por qué no en 1993? Es el problema de cuando se pierde la credibilidad, que no puedes andar matizando. El caso es que en 1995 debuta en el Tour en aquel equipo extrañísimo que era mitad ZG de Gianni Savio, mitad Telekom y se papa dos etapas sin equipo ni lanzador, en una temporada en la que también disputa la Vuelta con grandes resultados. Y en el 96 que contarles: seguía ganando sprints y marcaba el ritmo del pelotón en los puertos alpinos. No sigo, el que quiera ver su palmarés de hojalata aquí tiene la tabla.

En teoría, a partir de 1997 ya no se dopó más, "porque había sido un experimento que se abortó por los efectos secundario". Vuelvan a ver el palmarés. Siguió ganando lo mismo o más que no estando dopado. El problema de todos los mentirosos es que, de una u otra forma, siempre intentan mantener levantada su mentira, que es como un palafito ante un maremoto. Es normal. Han vivido siempre en la mentira y en el engaño. Como todos. Y que nadie intente buscar paliativos: Zabel ha cantado porque: 1) Jeff d´Hont, masajista del Telekom en aquellos años, publicó hace un mes un libro (con portada integral en Der Spiegel, que no es broma) sobre las prácticas dopantes que se realizaban 2) El actual T-Mobile, heredero de la estructura, despidió a los dos profesores de la Universidad de Freiburg Andreas Schmid y Lothar Heinrich, señalados directamente por D´Hont, que (ojo, ojito) todavía colaboraban con el equipo 3) el miércoles los profesores cantaron 4) el jueves los despidieron de su cómoda y rediticia cátedra 5) y empezó el carrusel de confesiones. Zabel sólo ha confesado de los años en los que le podía acusar D´Hont.

Yo tengo poco más que añadir. Una vez más, el dopado sólo confiesa el último, salvo en el caso de Manzano. También es cierto que Zabel nunca se quedó tirado en una cuneta y boqueando, como le pasó al ciclista del Kelme en el Tour 2003. Nunca se le vió preocupado. El hombre de la eterna sonrisa. Por cierto, también era de los que subían el churumbel al podio. El que inició la tradición.