Dos etapas más por el sur de Italia, y dos escapadas que llegan a meta. El Liquigas, que tiene el mejor sprinter y también tenía al líder de la carrera, hace caso omiso de sus funciones y deja ir a los fugados. Da la sensación de que en esta carrera, en este ciclismo de pasaportes, nadie quiere gastar ni una gota de energía, que ya no se recupera como antes. Las medias son muy bajas y ayer, sin ir más lejos, el organizador rebajó 34 kms. el recorrido ante "el cansancio de los corredores". Y era la sexta etapa.Veremos si es una nueva tendencia. De momento, ha habido varios agraciados con la pedrea de un ciclismo nada omnívoro, que deja hacer a las fugas. El miércoles se llegó a Contursi Terme, la enésima localidad termal italiana que hace llegar una etapa del Giro para promocionarse. En la última década han sido Lamezia Terme, Fiuggi, Salsomaggiore y alguna más. Se quitarán los clientes entre ellas. La etapa discurrió bastante paralela a la Salerno-Reggio Calabria, la autopista sin peaje de un carril por sentido, emblema de la chapuza italiana y pesadilla de los ingenieros. Los escapados eran dos sancionados por consumo de EPO, un colombiano al que el año pasado le regalaron una etapa, un alemán neoprofesional y un ruso que siempre está escapado. Se hizo justicia y ganó este último.
Como en el pelotón todo es familia, se dio la casualidad de que Laverde y Fran Pérez ya habían estado escapados en el Giro 2006, en la etapa de Domodossola, con victoria para el que no es de Murcia. Millar, desde que ya no es cliente de Losa, ya no es el mismo, pero lanzó la bicicleta con mucho estilo cuando se le rompió la cadena en pleno sprint: en 2002 se bajó de la misma al cruzar la meta del Angliru. Dicen que es un profesional. Un cuerno. Es un hooligang, y encima llorón ("¿Por qué me tiene que pasar siempre a mí?", recordando que en el prólogo del Tour 2003 también tuvo un contratiempo mecánico. Porque hay un poco de justicia poética, hombre.). Lo volverá a intentar, y dirá que es su mejor victoria.
El triunfo merecidísimo de Brutt, atacando a 800 m. de meta, es la justa recompensa para un clásico de las fugas. El año pasado se hizo toda la costiera amalfitana escapado y, en general, los más bellos recorridos en bici. Ya que me van a coger, por lo menos disfruto. Este año estuvo escapado en Lieja y coronó siete de las doce cotas, por lo que recibió una distinción en meta. Con 26 años y pocas ganas de cambiar su filosofía, el ruso llegó a posar en el podio con una camiseta que pone "Bene confiscato. Qui la Camorra ha perso", sobre la incautación a la mafia local del Parco delle Quercie donde están las termas. Si le llegan a dar una que pusiese "No soy ruso, soy italiano" también se la hubiese puesto, porque tiene la misma credibilidad. Pero este tipo de manifestaciones folcklóricas son también la salsa del Giro, y yo las disfruto muchísimo.
Y ayer era la etapa más larga del Giro, recortada en su circuito final al bellísimo Gargano. El pelotón dejó hacer una fuga formada por auténticos medianías del pelotón, que hubiese sido peligrosa si Iglinsky no llevase ya una minutada en la general. Llegaron a meta con ¡9 minutos!. A lo mejor en el pelotón pensaban que los 34 kms. escamoteados por la organización todavía estaban y iban a rebajar la diferencia. La etapa fue para el joven Priamo -26 años- sobre el Euskaltel Alan Pérez, y la maglia rosa para Visconti. Nardello, el más veterano, logrará esa maglia rosa tras la crono, pero será difícil que la conserve hasta llegar a su localidad natal, Varese.
En todo caso, la noticia está en Contador. Ayer esprintó para ser el 13º en la etapa, el segundo del pelotón justo por detrás de Bennati. Está pasando en carroza las etapas más complicadas, las más propicias para emboscadas. Y ya se atreve a mostrar la cabeza. Hoy es el primer final en alto en Pescoconstanzo, allí donde Cristo perdió su nombre, un sitio olvidado por todos en una región donde la palabra pobreza adquiere nuevas dimensiones. Es la última emboscada que los italianos pueden tender al Astana, donde Kloden también está muy centrado. Hay terreno para ello, ni un solo metro llano, en un paisaje agreste donde todos los valles están inundados con pantanos y las carreras van por las laderas, a veces con viaductos con el hormigón comido y el firme abombado. Riccò señaló la etapa -y la reconoció sobre el terreno, el único de los favoritos que lo ha hecho- como "clave". Veremos. No se la pierdan.
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270 plantas, una balanza de precisión...otro ex-ciclista traficante. Hombre, no llega a los niveles de Tim Montgomery (pillado hace poco con 30 gramos de heroína), pero no deja de ser significativo en este ex-compañero de Pantani -otro más- y paisano.