Durante el pasado Tour de Francia El País tuvo a bien sazonar la carrera con un coloquio y un artículo-nostalgia, aprovechando efemérides: 25 años desde el Tour de 1983, el de Reynolds y el retorno del ciclismo español al ciclismo internacional; y otro con los ganadores de la carrera y el lugar de memoria donde cimentaron su éxito. Como la nostalgia en este deporte es muy peligrosa, la cosa salió como salió. En todo caso, es una estrategia preconcebida.
Y no precisamente nueva. En 2001, con motivo del décimo aniversario del primer Tour de Induráin, Arribas ya se descolgó con un reportaje muy amplio y que fue muy copiado. Claro, algunas de las cosas escritas por entonces, como que fue el triunfo de una preparación científica, hoy en día ya no son publicables. Por el qué dirán, ya saben. Sin embargo, no crean que ha habido una moderación en el lenguaje, que va. Al contrario.
Juntar a Perico y Arroyo para rememorar batallitas tiene su gracia. Dejarlos hablar sin hacer ninguna pregunta, ninguna acotación, y publicarlo directamente, también. Es curioso como hablan de la pareja de Maribel Moreno. O como Arroyo dice "no tenía pulsómetro, pero lo aplicaba", que es como si Colón hubiese escrito "no tenía GPS, pero lo aplicaba". ¡Ay, eso de aplicar al pasado lo que no estaba inventado! ¡Con el autogiro no hubiesemos perdido Cuba!Perico hablando de "una especie de batidos que trajimos de España" y los efectos que le causaron ya hace torcer el rictus. Especialmente cuando recuerda que en la crono del Puy de Dome hicieron primero y segundo, como el Once o el Saunier. Ya les digo que las operaciones nostalgia, en este deporte, tienen mucho peligro.
Pero bueno, peligro calculado. Lo que interesa es recuperar emociones perdidas, aficionados que se han ido alejando, y si para ello hace falta pervertir la realidad, siempre habrá una buena pluma al servicio. Fíjense en esta noticia. Arribas escribe, sin ningún rubor y ante la crono decisiva para Sastre, "El propio Arroyo, en la Vuelta a España de 1982, comprobó tal tautología cuando él, un escalador puro, ganó una contrarreloj llana en La Mancha vestido de amarillo". Les interesa recordar lo almibarado: hace falta tener mucha cara para escribir esto y no decir que Arroyo fue descalificado por dopaje en esa misma Vuelta. ¿De que sirve citar datos o batallitas sin contextualizarlos? ¡Y lo que nos quedará por leer!. Vamos, y citar como fuente de autoridad a alguien que opina esto ya es bastante indicativo de por donde va la operación nostalgia. Santi Pérez, que también ganó una crono llana en la Vuelta, no parece tener suficiente autoridad.
En fin. En Regreso al lugar del crimen todo esto se acentúa y ya adquiere matices de choteo al lector y al aficionado. Todo tiene la pinta de ser un reportaje mucho más amplio, como para el El País Semanal. Fotógrafo y ciclistas desplazados a Francia y todas esas cosas. Algo debió salir mal y acabó como doble página en la edición normal del periódico. Bueno, como lo que cuenta es la intención, ahí está de nuevo la anécdota del helado de Bahamontes; los cochazos de Ocaña; los retrasos de Perico; Induráin geométrico; Pereiro diciendo que su Tour no fue un regalo; y Contador elogiado por su memoria, cuando había estado en el mismo lugar ¡tres meses antes!.
Bueno, lo mejor son los comentarios del fotógrafo. Llama un personaje que les ayuda "chiflado del ciclismo" y a dos policías cumpliendo su deber "globeros". Llama eso a dos ejemplos del lector-tipo de ese reportaje alcanforado y nostálgico. Como si un vendedor de chucherías llama a sus clientes glotones. Como para sentirse identificado con las gestas de ciclistas y fotográfo. ¡Que amor por el ambiente y el deporte!. Vais por el buen camino, hombre. Por cierto, la foto de Perico es una mierda de composición, ambiente -de nada sirve ir al lugar si después se tapa la curva que da continuidad a la carretera- y posado, con una luz mortecina. Todo esto dicho desde el respeto al colectivo fotógrafo de un "chiflado del ciclismo". ¡Lo que hay que leer! ¡Lo que nos queda con la operación nostalgia!
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La Vuelta a Portugal para un ex-Comunitat Valenciana. Siguen los éxitos nacionales. Hasta este punto: seis españoles entre los seis primeros. 6 españoles 6, por decirlo en lenguaje taurino. Lástima que ya no lo lleven a la selección nacional, con el buen partido que dió en el Mundial 2005.
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Leipheimer y Contador hacen primero y segundo en la Vuelta a los Puertos. Esta carrera fue en el 97 para Beltrán; en el 98 para Marcos Alcalde Serrano; en el 99 para Perdiguero; en el 2000 para Mancebo; en el 2001 para Botero; en el 2004 para Ferrío, el que enseñaba el culo; y en 2006 para Plaza, en la sentida despedida de Comunitat Valenciana. Está muy bien que se siga la tradición, que con tanto que nos dicen que ha cambiado el ciclismo ya no lo conoce nadie.
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Ya está en los kioskos la revista aperiódica de ciclismo más antigua de España. Se publica según vayan saliendo éxitos, o se acerque una gran cita ("no paran de marearme con el albarán"). En esta ocasión la revista es una y trina: con el habitual ejemplar y sus interesantes contenidos, se adjuntan un sobre de polvos y una guía de bolsillo de la Vuelta, editada en papel de gran calidad y gramaje. Ese es el contenido material. En cuanto al contenido formal, la misma línea de siempre. Retirado el profilactico que une lo que deberían ser tres ("encima de no comprar nunca la revista, la abres"), se descubre un artículo de Chema Bermejo sobre la ortografía de los nombres, para lo que no duda en recurrir a citar a ciclistas de octava fila, cuando con dos ejemplos bastaba. Y todo porque le resulta difícil escribir Lissavetzky. Y es periodista: es como si un químico se queja de lo difíciles que son las bases y las potencias y su notación. Tremendo. Después de utilizar su tribuna del mes pasado para meterse con Marca -siendo como es asalariado de As-, un nuevo hito de ayes y puros.
Más adelante hay una entrevista-columna con un ciclista gallego desconocido, que habla de votos comprados por 400 euros. Seguramente hablará de su realidad geográfica más cercana, donde eso es práctica habitual, especialmente en las zonas rurales. ("ves -sic- acabando, que esto no es una biblioteca"). Cada vez estoy más convencido de que a este colectivo hay que preguntarle únicamente de ciclismo, y ni eso. Un inglés les envía un maillot de Reynolds e insertan una de esas noticias-publicidad que tanto gustan en la casa. Entrevistas a ciclistas que no cuentan nada, a pesar de haber militado en Once y CSC. Loas a los nuevos éxitos patrios. En la mini-guía, los puertos están presentados por Beloki, vestido de riguroso negro. Hay un anuncio muy bizarro de Suances. El editorial es "Habla pueblo habla". No tengo calificativos. El sobre de polvos no lo abrí: me lo regaló el kioskero: "llevate eso, que todavía recuerdo cuando estaba la plaza llena de sobres de polvo". "Pero esto son vitaminas". "Ya, también decían lo mismo por entonces".
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25 agosto, 2008
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