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27 octubre, 2010

El ciclismo en Alemania (I): se va el Milram, no viene nadie

Durante la disputa de la pasada Vuelta a España un corredor abandonó como consecuencia de un positivo. Al igual que pasó con Bernucci en 2007, la organización se lavó las manos porque el positivo era de antes de empezar la carrera. Igual que los positivos gallegos, después de la carrera. Lo importante es que no sucedan durante, o dar esa impresión.

La historia de Roy Sentjens, ciclista belga de clase baja, es paradigmática. Pasó a profesionales con el Rabobank en 2002, con 22 años. Al año siguiente ganó la Kuurne-Bruselas-Kuurne, gracias a que la escapada llegó a meta y fue el más listo. Nunca volvió a acercarse a nada parecido. En 2007 pasó al Lotto, donde estuvo tres temporadas en la misma tónica hasta que en 2010 fichó por el Millram, donde hasta su última carrera (la etapa de Pal, donde fue el 32º, su mejor resultado) siguió en tono gris.

Aunque en un primer momento llegó a negar el positivo, dos días después recapacitó y dijo que se había dopado a sabiendas. Consecuentemente, no quiso analizar la muestra B. "Mi temporada estaba siendo un desastre. Quería un contrato para el año siguiente. Tenía una nueva casa, un hijo, un coche, y quería empezar una nueva vida. Después todo fue a peor". En fin, la misma historia de siempre. Su positivo por EPO del 16 de agosto se logró gracias a la decisiva contribución de España: "Conduje hasta Barcelona, aparqué el coche en el centro, donde hay varias farmacias donde podría encontrar EPO, y en la segunda que entré encontré lo que buscaba". Ya ven: se hizo todo Bélgica y Francia para llegar a España a comprar EPO. Por lo que parece, iba con una dirección de farmacias colaboradoras. No les quepa la menor duda de que la AEA ha tomado buena nota de esto y ya ha tomado cartas en el asunto.

Su equipo desaparece a final de temporada. Era una decisión ya tomada antes del positivo de Sentjens, que sólo ha añadido más basura a una historia complicada. El equipo empezó en 2006 en el punto culminante del ciclismo alemán: dos equipos del máximo nivel (T-Mobile y Gerolsteiner), Ullrich dispuesto a ganar el Tour una vez retirado Armstrong, Zabel todavía dando guerra, y Kessler, Sinkewitz y Schumacher en la recámara. Ya saben la historia que vino después. Aunque el patrocinador es un gigante alemán de los productos lácteos, la versión de 2006 tenía licencia e impronta italiana, obtenida del Domina Vacanze.

Eran 30 corredores (cosas del ProTour y el calendario), pero realmente era el equipo de Petacchi y su lanzador Zabel. La temporada del italiano, por problemas en la rodilla, fue desastrosa, y al final los mejores resultados los tuvo Zabel, al ganar dos etapas de la Vuelta. Dirigía Gianluigi Stanga, viejo conocido del Gatorade, Polti...el ciclismo italiano de los noventa. Al año siguiente fichan a Astarloa como mayor refuerzo, que pagó con su eficacia habitual: lo despidieron al año siguiente, tras dar unos valores de tiovivo en un control interno poco antes del Giro de Italia.

El Milram no quería vivir la misma situación. En 2007 ganaron cinco etapas en el Giro con Petacchi, que después fue desposeido de las mismas por su positivo por salbutamol. Además, Jorg Jäksche declaró que Stanga fue el que le introdujo en el mundo del dopaje y los alemanes, que empezaban a estar sensibilizados con el dopaje tras lo de Ullrich, cortaron por lo sano. Petacchi obtuvo a final de año la mejor victoria de las cinco temporadas que ha durado el Milram, la París-Tours.

En 2008 el equipo optó por un perfil bajo, sin ninguna estrella, mientras el Gerolsteiner se hundía en el dopaje. Al año siguiente intentaron remontar el vuelo con Ciolek, el muñeco roto Markus Fothen, Weggman y Gerdemann, pero por un motivo u otro estos buenos corredores jamás han logrado en el Milram lo que habían obtenido en otros equipos. De hecho, en este 2010 sólo han ganado 11 carreras, ninguna de primer nivel, y quizás su mejor resultado hayan sido los campeonatos nacionales de Terpstra y Knees, que como es bien sabido no se corren en las mismas condiciones que el resto de la temporada, sólo entre compatriotas.

Al Milram no lo sustituirá nadie. A mí era un equipo que me gustaba: siempre en escapadas, con corredores de la casa a los que se ve crecer y nunca llegan en forma a las últimas etapas, su maillot abiertamente retro y muy batallador. El ciclismo alemán no tendrá ningún equipo en la máxima categoría. No hay ni patrocinadores ni interés. Como ya se apuntó cuando desapareció la Vuelta a Alemania - y el resto de vueltas menores, prácticamente sólo queda la Vuelta a Baviera-, es un fracaso del ciclismo: que el país más poblado y más rico en términos macroeconómicos de Europa -es decir, del mundo- de la espalda conscientemente al ciclismo es un fracaso rotundo y una derrota absoluta. Y lo es por culpa del dopaje.

Que el Milram, que era un equipo que había apostado abiertamente por correr limpio tras la experiencia Stanga-Petacchi-Astarloa, desaparezca con un nuevo positivo tan infantil e inocente -también tan insignificante- como el de Roy Sentjens es sólo otra ironía más en la difícil situación del ciclismo en Alemania. La puntita.  Por cierto, con el asunto del solomillo ha vuelto a salir publicado que las cadenas públicas ARD y ZDF dejarían de emitir el Tour de Francia. Sería una decisión lógica, y no sólo por el dopaje: será prácticamente un milagro que en la edición 2011 de la carrera francesa salgan más de seis o siete corredores de esa nacionalidad. Evidentemente, el Tour seguirá teniendo un valor intrínseco al margen de las nacionalidades, pero estamos hablando de un país que se enganchó al ciclismo a raíz del Tour de Jan Ullrich, el primer y único alemán en ganar la carrera. Y que se ha desenganchado precisamente por lo mismo por lo que ganó Ullrich. Simple lógica alemana.
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Oye, qué bien se han portado estos chicos. Y qué bien se ha portado la administración con ellos, impidiendo que se conozcan sus nombres. ¡Con lo buenos contribuyentes que son! ¡260 millones de euros! ¡Con eso se financia algún hospital, puente o instituto! ¡Quizás más de uno! ¿No les parece maravilloso que parte del dinero que Eufemiano Fuentes ganó con dinero público vuelva a las arcas públicas? Me refiero al dinero de las máquinas de criogenización desviadas, el suero que Merino Batres sacaba del Hospital de la Princesa (Madrid) o los pagos que recibía de ciclistas del Comunitat Valenciana y otras instituciones públicas que financiaban equipos ciclistas. Al final, todo es un pichichaca de dinero público.

No es ya que no se haya aprovechado la investigación para conocer los clientes de Eufemiano por los movimientos de la cuenta del HSBC en Ginebra, es que ni siquiera hemos conocido a los titulares de las cuentas. Brillante.
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Más de 14.500. Empate técnico. Algo ha fallado en la comunicación de lo de la teoría del solomillo, Jacinto.
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Marion Jones publica un libro, de esos de fácil lectura -basado en dos cartas enviadas desde la cárcel- y previsible recomendación en el club de Oprah. Dice que tomó el esteroide anabolizante indetectable inconscientemente -seguramente a través de un filete-, tan inconscientemente que sus marcas en Sidney 2000 le parecían muy normales y lógicas, como las crónicas del iluminado de S. Segurola en la época. De lo único que se arrepiente es de haber mentido ante el juez, lo que finalmente la llevó a la cárcel. Pues muy bien.