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10 mayo, 2011

Weylandt se merecía algo mejor


Periodistas de ciclismo españoles con el libro de ruta
 Para cuando ustedes lean esto, es muy probable que el pelotón ciclista del Giro 2011 haya cruzado la línea de meta encabezado por los corredores del Leopard, el equipo del único corredor que ya no está con sus compañeros: Wouter Weylandt. El belga falleció ayer porque en el ciclismo, a diferencia de otros deportes con los se compara en crudeza (marathon, por ejemplo), es probable que tengas una caida mortal de necesidad y pases al otro mundo, si es que existe.

Como es imposible idear un recorrido 100% seguro, y como pasa en la mayor parte de las cosas del mundo humano, toda acción se encamina a reducir esos riesgos inherentes al subirte a un aparato que se apoya sobre el mundo sobre 20 mm., que pesa 8 kgs y que alcanza velocidades de 90 kms/h. Como además estamos muy mal diseñados, y tenemos partes vitales del cuerpo expuestas de tal manera que es mejor reducir el riesgo, todo pasa por la prevención. Aprovecho la ocasión para recordar que sólo la trágica muerte de Kivilev en 2005 hizo que los ciclistas empezasen -obligados, eso sí- a competir con el casco reglamentario.

Prevención, claro. Desde este modestísimo blog siempre he defendido que en el Giro hay recorridos que no son propios del ciclismo: no me refiero a los porcentajes de carretera de cabras, aunque también, sino al continuo sube y baja con el que Angelo Zomegnan intenta satisfacer a todos, pero especialmente a sí mismo. Ahora, cuando surgen como setas venenosas los adalides de que otro ciclismo ya existe y es posible sin invenciones circenses, esta bien recordar que bajo el barro no hay ciclismo, que los recorridos no están pensados para el ciclista y que, por ejemplo, en esta edición del Giro harán un movimiento de yo-yo en la península itálica, con tanto de desplazamientos y traslados.

Además, en este Giro la UCI ha autorizado excepcionalmente el concurso de 23 equipos, un total de 207 ciclistas, algo que no se veía en una carrera por etapas desde hacía muchos años. Se redujo el número máximo a 22 equipos y 198 corredores porque, a mayor número de corredores, mayor riesgo de caídas múltiples. Además, estamos hablando de Italia, un país donde las carreteras anchas y espaciosas no existen, y menos cuando se transita por la Liguria, como ayer. Cuando se anunció que la UCI autorizaba el equipo número 23 se vendió como un "gran éxito", gracias a la celebración de los "150 años de la unidad italiana".

Será casualidad que una parte importante de los corredores fallecidos mientras disputaban carreras lo hayan sido en los primeros días de las pruebas, pero es muy probable que no lo sea. Había que minimizar los riesgos inherentes a la práctica del ciclismo, que he intentado presentar sucintamente un poco más arriba, y no se ha hecho. Alguien debería decir algo, pero no lo harán: como mucho, en el descenso del Monte Crostis, y después a seguir corriendo, porque al igual que en el tema del dopaje, los ciclistas demuestran ser meros esclavos y gladiadores al servicio de los demás, y muy poco al de su propia salud o condición personal.

Las reacciones a la triste muerte de Weylandt han sido las esperadas en este caso: críticas con la boca pequeñísima a la organización, y poco más. Sin embargo, ese nido de villanos que es El Mundo ha vuelto a destacar por su inmundicia y perversidad. Como sabrán, el periódico de Pedro Jeta tiene una sección fija de obituarios que se publica diariamente haya muertos excelentes o no, porque algún día este idiota de La Rioja se dio cuenta que en sus admirados periódicos estadounidenses tenían esta sección, y el siempre ha querido ver en su panfleto algo parecido. Ya que no puede ser, por lo menos vamos a imitar la apariencia, aunque el olor es difícil de camuflar.

La sección es lamentable. A falta de muertos conocidos a nuestro alcance, se dedican a fusilar obituarios que publican en otros sitios, sin ninguna relación con España: han llegado a publicar obituarios de líderes comunistas turcos, por ejemplo, o de actrices de serie Z británicas -cuyas obras jamás fueron estrenadas en España-, y todo a cargo de becarios que cometen los errores más comunes al copiar directamente del inglés.

Hoy han publicado el obituario de Weylandt a cargo de Pablo de la Calle, cuyo apellido es un programa. Les reproduzco su final, todo un puntapié al sentido común y la redacción. Tras relatar la victoria conseguida en la Vuelta 2008, el último párrafo es este: "Su palmarés lo enriqueció con victorias en el Tour de Benelux, conseguida en 2007. Ese año también se impuso en una jornada de la Vuelta a Bélgica. Su gran éxito internacional se produjo en el Giro de Italia de 2010, cuando conquistó la tercera etapa. Tres, trágico dígito. Su final llegó en la tercera jornada del desgraciado Giro de 2011". Como ven, parece que le hubiesen pedido un párrafo más, y tuvo que volver a saltar atrás en el palmarés y recurrir a la cabalística. Si que es desgraciado todo, sí.

Sin embargo, no acaba aquí. Firma la información de la etapa, ilustrada con una captura de imagen de la emisión de la RAI, donde se ve al ciclista tumbado, el doctor cortando con las tijeras el casco y el grumoso charco de sangre formándose. Es El Mundo, señores. El titular está a la altura: Víctima de un recorrido brutal. Para el titular y de la Calle no hay duda: el recorrido ha matado al belga. Sin embargo, de ahí no se infiere una responsabilidad de los organizadores, no en vano son los mismos que pagan su sueldo y poseen el periódico.

En el gráfico del recorrido de la etapa se han alterado las proporciones para hacerlo más bestial, alterando la escala: de ser cierto, el paso del Bocco de 957 metros estaría representado como un alto de 5.000 metros, seguido de un descenso vertical. Todo valga para la propaganda y la desinformación. En la información escrita, llena de las habituales faltas de ortografía y de escritura propias del periódico, muchas declaraciones de ciclistas y nada de trabajo periodístico. En la página siguiente, una foto de la mujer de Weylandt llegando al aeropuerto, con gesto de preocupación. Este es el pie de foto: "La viuda de Weylandt, embarada".

El otro día el gran tahur que es Carlos Arribas tenía un ciberchat con los lectores. Yo le pregunté que, cuando el ciclismo sea como el boxeo, cual habrá sido la responsabilidad de los periodistas que siguen este deporte. No contestó, claro. Nunca lo hacen. Simplemente viven de la banalidad, de dejar indicios para, cuando suceden cosas como esta y como las otras, poder decir "¡ya lo decía yo!". Mentira, nunca lo dijisteis. Sólo os interesa vender carnaza, se llame cabeza reventada con sangre, viuda embarazada o "recorrido brutal".
***
Este disparate no es casual, porque el periódico que lo publica es local y organizador de la prueba. La bellaquería es así: "2005: el italiano Alessio Galleti muere al quedarse sin aire cuando subía el alto de La Manzaneda, en Asturias (España)." Nunca se supo la autopsia, aunque el mismo día del deceso decían "paro cardíaco", que siempre es lo más recurrente. Si preguntas un poco más, ya empiezan con la tonterías de "mal congénito indetectable" y demás. Pero, ¿que es exactamente quedarse sin aire? ¿Corría con escafandra?