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18 abril, 2008

Donde están, no se ven, los ciclistas del Saunier

Uno de los rasgos más llamativos de lo que llevamos de temporada es el anonimato del Saunier Duval. El equipo amarillo, capaz de realizar un comienzo de 2007 fulgurante, ha pasado a ser un combinado con rendimiento propio de equipo francés, y no aquel turboteam que aspiraba a todo y con todos.

Algo de mala suerte ha habido. Riccó se cayó en Tirreno y desde entonces ha vuelto a besar el suelo en el País Vasco, y sigue sin ganar; en la foto vemos a Ángel Gómez, que quería brillar en el pavés y se cayó en el Tour de Flandes. Alguno más ha habido, hasta tal punto que, con gran pena y dolor, han tenido que renunciar a su participación en el Tour de Georgia, donde eran unos fijos desde la temporada de su debut, en 2004, cuando llevaron por ahí a Tafi y demás embalsamados, muy en la tradición de Matxín, Zidanes y Pavones.

En 2007 el Saunier empezó ganando en Argentina, siguió en la Tirreno con dos etapas, en Castilla-León Ventoso ganó tres etapas y Koldo Gil -todo el equipo, para que ocultarlo- subía al ritmo de A.C, mientras que en País Vasco ya recuerdan el rendimiento de Cobo, que hasta entonces había demostrado muy poco en el profesionalismo. En 2008 sólo tienen la alegría de Pagliarini, el sprinter brasileño que ganó una etapa en California. En datos brutos: el año pasado consiguieron 29 victorias, casi el doble que en 2006 y once más que en su temporada más prolífica, y encima con quince corredores diferentes, el mejor indicador de la calidad media del grupo amarillo.

Se podría argumentar que el Saunier ha perdido a algunos de sus mejores corredores: Simoni, Koldo Gil, Mayo, Ventoso y Millar. Es cierto, pero es igualmente cierto que estos corredores tampoco han ganado -salvo Ventoso, y una etapa- en sus nuevos equipos, cuando los hay. Y que tampoco ha hecho una adecuada política de fichajes, donde el mayor relumbrón corresponde a Jufré, un magnífico corredor de equipo, pero en las antípodas de un ganador. Lo peor de todo no es el número de victorias, es el nivel general: ganador en los dos últimos años de la Vuelta al País Vasco, este año el corredor mejor situado ha sido Gómez Marchante, en el puesto 19º. Y así, o mucho peor, en todas las citas de relumbrón.

¿Existe algún punto de cesura en el rendimiento de la banda de amarillo? Quizás alguien recuerde a Ibán Mayo, que el año pasado compitió de amarillo, incluyendo el día que dió positivo por EPO. Desde entonces, el Saunier sólo consiguió cinco victorias: la Subida a Urkiola -su ganador, un potencial runner-up para la Vuelta, desapareció como un azucarillo en los Lagos, y por allí sigue-, una etapa del Eneco Tour, una etapa de la Vuelta con Matusalén Piepoli, una en Txiguagua con el diabético Megías y la Japan Cup. Vamos, que 24 de las 29 victorias se lograron en la primera mitad de la temporada. Creo que se van a tener que espabilar un poco para igualar los resultados.

Pero bueno, vivimos el ciclismo de las maravillas. Que a nadie le extrañe que un equipo que campaba a sus anchas por todo el pelotón resurja en estas dos semanas de Ardenas. Siempre ha sido un territorio muy ambicionado por su director. O en el Giro, donde quieren ganar la general con Riccó. De momento, Juan José Cobo está disputando el ¡Tour de Turquía!, que en el País Vasco estaba malito y no pudo defender su título. Nadie lo hechó de menos, y si no me creen repasen la muy talibán y especializada prensa vasca, capaz de entrevistar a Rominguer, pero olvidarse del dorsal número 1. Allí está acompañado de Cañada, bregándose por la victoria; José Benítez; Bertogliatti (un ciclista que parece Benjamín Noval, no ha vuelto a hacer nada desde su etapa en el Tour); Megías; y el niño prodigio Arkaitz Durán, que tenía que empezar muy fuerte la temporada y en el prólogo en Estambul entró el último. Si uno se esfuerza, puede ver a los hombres del Saunier, pero los tiene que buscar en sitios exóticos y en el fondo de la clasificación.

17 abril, 2008

La publicidad de Euskaltel

Ustedes perdonen, de entrada, lo poco imaginativo del titular. Al final he optado por lo más diplomático, aunque el cuerpo me pedía otra cosa. Creo que con el resto del post no lo he conseguido, pero tampoco encuentro motivos para esforzarme en hacer algo diferente.

Resulta que Euskaltel, principal patrocinador de un equipo ciclista ProTour, ha lanzado una campaña de promoción de su oferta de televisión digital. Se titula SOS Freaks y consiste en una Parada de Monstruos (de la película homónima de Tod Browning viene el término tan gastado de freak) que se ponen a cantar. Dinio, el Dioni, Yola Berrocal, Tony Genil, Leonardo Dantés y Carmen de Mairena, entre otros. "No, no debes ver, la nueva tele de Euskaltel", canta el estribillo. La letra tiene su miga.

Por supuesto, como toda campaña que se precie, tiene un toque viral. Y no crean que no he reflexionado al escoger este tema en ser consciente de forma parte de ese virus (campañas que se comunican por contagio, bajo el tradicional boca-oreja de "oye, ¿no has visto el anuncio ese...?"), que cuenta con su propia página web. Disculpen de antemano, pero no me hago responsable de que contraten el servicio de tele digital y después les salga rana. O freakie. Mi interés es otro. En el propio concepto de freakie hay una superioridad sobre el otro, al que se le pone el apelativo. La campaña de Euskaltel usa y abusa de eso, y no entiendo por qué.

No lo entiendo que se gaste ese dinero y esos medios cuando ya tenían su propia escuadra de monstruos. Podían haber puesto perfectamente al equipo profesional al que pagan. Fíjense en la foto de hoy, que parece un descarte a color de la peli de Tod Browning, y que está sacada de la presentación del equipo ciclista de esta temporada. No voy a hacer ningún chiste con la delgadez infrahumana de Laiseka, carne de casting de peli de terror gótico; con las siniestras y caballunas quijadas de los dos ciclistas de la foto; con el cazu de pastor de ese carbayón con crisis de identidad (con la fe del converso, diríase); con los valores de testosterona (muy naturales, eso sí) de Iban Mayo o Landaluze, o teniendo de mánager a uno que compitió en 2005 con varios tipos de drogas en el cuerpo, y tan campante. No, que va. Ellos son freakis por su profesión, y guardan sus mártires (Aketza Peña) con celo encomiable. Nadie escoje ser feo, pero si se escoje ser ciclista, con las mansedumbres -los médicos, el túnel de viento de California, estar atacando todas las etapas del Tour 2007 cuando no has hecho nada en tu vida- que conlleva. Saquen ustedes la conclusión de quien es más freakie de los dos esponsorizados por Euskaltel. Yo no tengo ninguna duda.

Pero bueno, hay que cerrar en positivo. A mí lo que más gracia me ha hecho, dentro de la maldita gracia que me hace la humillación del diferente, es que hayan puesto a Carmen de Mairena en el vídeo. Teniendo a su doble -igualico, igualico- en el equipo ciclista, ese de la mano de hierro y el papo colgando.
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En la Flecha de Flandes, la tradicional carrera que acaba en las cercanías de Amberes y que cierra el ciclo flamenco, Cavendish repite victoria. Boonen ya estaba celebrando la victoria y el hábil corredor inglés le levantó la cartera de la misma manera que Freire a Zabel en San Remo. Pobre Boonen, que ya pasó la frustación de no poder ganar ante sus paisanos en el pasado Tour, cuando su compañero Steegmans ganó la etapa de Gante. No es que a Cavendish le falte experiencia en los podios, pero se resbaló en plena ceremonia y Boonen se descojonaba. Triste consuelo, pero una imagen simpática. Casi tanto como perder una carrera cuando tienes los brazos alzados.
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Para el CONI italiano, la fluctuación de los valores hormonales de Di Luca tras la etapa de Zoncolan se debe a la gran ingesta de agua. Exculpado. Ya saben: no beban mucha agua de golpe, que a lo mejor les empieza a crecer barba o, como en el caso de Il Killer (della sua salute), se les aflautará la voz, se quedarán imberbes y volverán a los dientes de leche.
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Adri van Houwelingen, el director del Rabobank gravemente acusado por Flecha para justificar sus frustaciones como ciclista profesional (¡se olvidó de comer y beber, pero se sabe de memoria el recorrido!), opta por la vía de enmedio y dice que la culpa, de la prensa. Que el periodista que publicó el escupitajo de Flecha estaba escuchando lo que el argentocatalán explicaba a un amigo. ¡Quiá! Eso es solucionar el asunto: solo hace falta consultar las columnas en La Vanguardia para ver hasta que punto se sincera Flecha cuando está entre colegueo. Del que le dora la píldora, vamos. En todo caso, lo mejor lo aporta van Houwelingen: no habría parado de ninguna manera a Langeveld (snif, snif, es mejor apostar por alguien de 23 años que por uno de 30) y que -es muy divertido, en serio- "si no se hubiese caído, estoy seguro de que hubiese acabado entre los ocho primeros". ¡Los ocho primeros! ¡No los tres primeros que se jugaron la carrera! ¡Los ocho primeros! Flecha presume de sinceridad: pues toma dos tazas y media. Iba a por la carrera ("puedo ser el primer español en ganar aquí") y su director apostó por un joven al que auguraba entrar entre los ocho primeros. Una cosa es que no confien en tí -que buenas muestras ha dado- y otra que te abandonen. ¡Venga, otra taza de café, como hacían los clásicos antes de la carrera! ¡Y de comer que se ocupe el director deportivo! ¡A tragar!

16 abril, 2008

Valverde vuelve a ganar en el extranjero, dos años después

El que con 23 años, y corriendo en el Kelme, fue bautizado como "el Eddy Merckx español", consiguió ayer lo que supone su primera victoria más allá de los Pirineos en los últimos dos años. La última data del 29 de abril de 2006, cuando ganó la Lieja. Este año quiere repetir, como el anterior, siempre y cuando logre escapar del maleficio del segundo puesto.

Lo que sí sigue inmutable es su dudosa marca de año y medio sin ganar una prueba ProTour, desde la etapa de El Morredero en la Vuelta 2006. Ayer ganó la París-Camembert, una prueba desconocida para el aficionado medio, imponiéndose en línea de meta -picaba hacia arriba, su especialidad- a corredores de la talla de Pineau, Vaugrenard, Ravard, Pichot, Demaret, Huguet, Roche, Roland y Renders. Este mismo corredor, que se parece a Eddy Merckx como la caza del zorro se parece al toreo, había disputado la Vuelta al País Vasco en los últimos cinco años, calibrándose con corredores de su talla y leyenda, consiguiendo cinco etapas, hacer podio y, se supone, una óptima puesta a punto.

Ahora ya no es necesario. Él mismo dijo que iba a llevar la temporada más tranquila para llegar fresco al Tour, donde su descalabro del año pasado se produjo en la crono, no en la montaña. Eso no es óbice para que a principios de marzo ganase la Vuelta al Terruño, orgullo patrio de cualquier ciclista, aunque le comparen con Eddy Merckx. Y, de todos es sabido, a 18.- Valv. (Piti) no le hace falta competir como al común de los ciclistas, él entrena y adquiere la forma mucho mejor con sus prácticas en solitario, como demuestra su plata en Madrid 2005, conseguida tras no competir en los dos meses previos.

Resulta que la prestigiosa carrera que ayer ganó Valverde se apellida Lepetit, una concesión comercial a un modelo de queso de la zona. No puede haber mejor epíteto para un corredor de la trayectoria de Valverde. Dos años sin ganar fuera. Año y medio sin ganar una carrera ProTour. Y claro, tratándose de quien se trata, el 23 de mayo próximo hubiese cumplido los dos años de sanción que le correspondían. Quien sabe, a lo mejor algún día le caen -bastante dudoso, pero mientras está la bolsa por ahí y no se destruya, hay esperanza-, y entonces a lo mejor se da cuenta de que en estos dos años no ha hecho nada de mención, y que más le hubiese aprovechado cumplir la sanción entre los 26 y los 28 años que entre los -por decir algo, porque al final se irá de rositas- los 30 y los 32. ¡Viva Valverde, primer español que gana la París-Camembert Lepetit! ¡Lepetit!
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Cuando es un llorón -y lo ha sido toda su carrera deportiva-, siempre encuentra justificaciones en la rotación de la tierra, la gravedad o la lluvia, que es igual para todos. J.A Flecha, que tiene un largo historial de agravios ("en los equipos españoles no se preparan las clásicas") para justificar sus limitaciones como ciclista ("por delante iban muy fuerte"), se ha despachado con una rajada de las de época contra su equipo. El mismo que le da capitanía para Tour de Flandes y Roubaix, a pesar de que no gana una carrera desde febrero de 2005, cuando militaba en otro equipo y se disputó una etapa de 80 kms en la Vuelta a Valencia.

Flecha se pegó un piño antes de Aremberg y, según sus particulares cálculos, por delante tenía a los compañeros Poosthuma, Langeveld y Leezer, a los que el director deportivo Adri van Houwelingen no consideró oportuno retrasar. Esa es la versión del lloriqueo, claro. En las imágenes se ve como un Flecha desbocado supera a Poosthuma, que sí se había retrasado, sin esperar a que le diese ni un solo relevo. Después empieza con el cuento de la lechera: "si Leezer y Posthuma se hubiesen retrasado inmediatamente, hubiese llegado con fuerzas al final de la carrera". Claro, claro. Como si en el bosque de Aremberg se hubiese parado el CSC. Después, pero como el que no quiere la cosa, dice que la persecución le impidió comer y beber, un error de juvenil.

Habría que recordarle a Flecha que las carreras se ganan corriendo, no sabiéndose de memoria todos los cruces y callejas de los 265 kms. del Tour de Flandes, como el otro día elogiaba Arribas. Que las caídas son parte consustancial del ciclismo. Que comer y beber son responsabilidad del corredor, al que se le supone profesionalidad. Que siempre hay uno que gana y otro que pierde, pero cuando repites mucho un rol te conviertes en un campeón o en un segundón. Que el propio Flecha se autocalifique. Llegará el verano y volverá a estar escapado en todas las etapas del Tour, escribiendo sus columnitas en La Vanguardia, de una modestia de koljos soviético, y volverá a echar la culpa de su destino histórico a los imponderables.
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La noticia es de hace unos días, pero tiene su miga. La etapa del Tour que acaba en Pratonevoso (Italia) cambia su recorrido y, en vez de pasar por un puerto desconocido -hay desprendimientos-, subirá el brutal Agnello de salida. Menos kms. de etapa, pero mucho más duros. Aunque bueno, la posible noticia sigue estando en lo que hará la autoridad judicial competente una vez que la caravana pase los Alpes...

15 abril, 2008

¿Puede Freire con el Cauberg?

Este domingo se disputa la Amstel Gold Race, la clásica de primavera que más y mejor ha crecido, y que todos los años depara uno de los mejores momentos de la temporada. Se disputa en Holanda y es la cita más importante del año para el Rabobank, aunque paradójicamente sólo hayan logrado la victoria en 1999 y 2001. Todos los años, como un Sísifo del ciclismo, Boogerd se encontraba frente a sus limitaciones como ciclista y nos vendía como un éxito hacer podio, labor a la que se dedicaba con fruicción, por encima de los intereses colectivos del equipo naranja.

Este año ya no está Boogerd, que podía haber seguido más tiempo a tenor del nivel mostrado en 2007. El sabrá. El Rabobank no ha hecho ningún fichaje de relumbrón para sustituirlo, y confía cada vez más en su creciente cantera, que incluso exporta (por ejemplo, Maaskant, el cuarto en Roubaix). No estaría mal que confiase en Freire. La espléndida foto de hoy le retrata como un Flandrien más, y es de este Tour de Flandes, donde estuvo escapado sin exprimirse mucho. Tres días después ganó la Gante-Wevelgem con un sprint im-pe-rial, de los que difícilmente se olvidan.

Al término de la prueba, entrevistado por la tv belga, el tricampeón mundial dijo que iba a por la A-G-R, con una consigna muy clara: "todos juntos hasta el pie del Cauberg". Tan sencillo como eso. De lo demás se encarga el. Alguno se echará las manos a la cabeza. Bueno, Freire ya ha sido tres veces top ten en la prueba. En 2002, cuando todavía finalizaba en llano y corría con el Mapei, ganó el sprint del pelotón, para ser quinto. Y en 2005 fue décimo, superado por ciclistas como Di Luca, Perdiguero, Sinkewitz, Leukemans y Etxebarría, de conocido historial y trayectoria. Y en 2007 volvió a ganar el sprint del pelotón, nada menos que ante Riccó. También ha sido quinto en la Flecha-Valona, en un final mucho más duro.

Hay muchos factores que influyen para esperar un gran resultado de Freire el domingo. Además de los apuntados (estado de forma, capitanía del equipo y resultados pasados), quizás el más importante sea la merma que ha habido en los mejores uphill finishers del pelotón. Respecto al año pasado, ya no están ni Kessler (compitió con un valor de testosterona de 81:1, cuando el valor máximo era de 4:1), ni Di Luca ni Boogerd. Bettini anda magullado y dolorido. Valverde se enfrentará a su primera prueba de nivel en la temporada, cuando el año pasado venía de competir en País Vasco. Schumacher, el vigente campeón, no parece ir tan fino, aunque se probó en la crono final de P-V. Del año pasado queda Rebellin -36 años, en forma desde la París-Niza, como el año pasado-, algo al alcance de Freire.

Y después están los corredores que se van a presentar en la carrera viniendo de las tinieblas. Por encima de todos, Samuel Sánchez, que tras hacer el todoterreno en Castilla-León evitó el equivalente a la A-G-R para su equipo, por primera vez en su vida deportiva. También Kroon. Y después están los que han disputado P-V sin lucirse, como Schleck, J. Rodríguez, Wegmann, aunque, para que engañarse, hoy por hoy el mayor peligro lo supone Kirchen. A mí no me cabe ninguna duda: Freire puede con el Cauberg. De hecho, el final de la carrera -los últimos 200 metros son bastante planos, es ahí donde remonta Piti- favorece sobremanera las características de Freire, que esta año ha ganado en un final bastante parecido en la Tirreno-Adriático. La consigna está clara: todos juntos hasta el Cauberg. Y cuanto más arriba puedan llevar a Freire mejor. Equipo no falta: Gesink, Horrillo y Dekker, que puede esperar a la Lieja para sus aspiraciones. Quedan 5 días. Ojalá se cumpla este cuento de la lechera que me he montado.
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En la revista inglesa ProCycling dedican un reportaje a los chicos pícaros del pelotón. Es una revista que está muy bien, pero que peca de esas cosas tan típicas de los anglosajones: meten en el mismo saco a Ferrari o Fuentes con ciclistas del año de la polka. También meten a Valentino Fois, que fallecería poco después. Eso es meter la pata, y lo demás cuento. Cuando ves que la portada está dedicada a Cipollini y dentro hay varias fotos de su especial relación con Michael Ball (patrón de RockandRepublic), o que publican una doble página de Hamilton-Sevilla-Botero rodeados de rameras, ya empiezas a desconfiar del sentido del espectáculo anglo y sajón.
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Ullrich alcanza un acuerdo judicial, pero el mismo sigue el juicio contra el patrón del Coast-Bianchi, que no le pagó ni un céntimo de sus 1´5 millones de euros del año 2003. Este dice que, como se dopaba, incumplió el contrato (jajjajja, el Coast de Garmendia, Escartín, Plaza, Casero y Beltrán, jajajajaja), pero Ullrich dice que seguirá adelante con este juicio...tanto va el cántaro a la fuente...

14 abril, 2008

Boonen, un caballo de carreras en Roubaix

La foto corresponde al entrenamiento del Quick Step antes de la París-Roubaix. En cabeza, Boonen; todos los demás, a rueda. Incluso el caballo se para ante la fortaleza del belga, ayer un huracán en un día seco, en contra de las previsiones. La media, altísima (43.407 km/h) hizo que bajasen de las seis horas. Como si no hubiese pavé.

En la entrada al bosque de Aremberg se fueron al suelo Pozzato -que sigue sin poder bailar encima de los adoquines- y Flecha, que volvió a su más rancia tradición de perseguir a los favoritos, tras el breve paréntesis de Flandes. Delante quedó un grupo restringido con todos los predestinados y varios de sus lugartenientes, incluyendo cinco CSC, que para eso habían llevado el ritmo a un nivel de locomotora.

En Mons-en-Pevele, el Quick Step envió a Devolver al ataque y el CSC a O´Grady. No hicieron mucho camino juntos, pero consiguieron desarmar al otro equipo que había colado más de un corredor, el Silence-Lotto, que quemó en la neutralización al sorprendente Van Summeren (ganador de la Vuelta a Polonia, escalador que ataca el Tour). A 35 kms. para meta se fueron Boonen, Cancellara y Ballan -vaya tres trotones- y claro, el pobre Hoste no tenía a nadie en quien apoyarse. Y vaya como relevaban, a pesar de saber que Boonen era el más rápido de los tres. Quizás pensaban en un pinchazo o en que se cruzase el tren de mercancías.

Cancellara al menos lo intentó en el Carrefour d´le Arbre, mientras que Ballan esperó al velodrómo. Boonen, que había llevado el peso de la carrera, les fulminó. Segundo Cancellara, tercero el italiano -había sido cuarto en Flandes, gran campaña otro año más- y cuarto, a 3´39", la joven revelación Maaskant. No fue una edición especialmente emocionante, aunque Boonen se emocionó con su adoquín como la primera vez, en 2005. 27 años, dos Flandes, dos Roubaix, un Mundial, una Gante y el resto de carreras belgas, Boonen ha vuelto a ganar en su terreno. Sin novedad en el horizonte.
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En País Vasco, general final para Contador, como estaba previsto de antemano. Segundo Evans y tercero Dekker, que esperó a la crono final para enseñar la misma calidad que le ha dado una Tirreno y un Romandía en la misma disciplina y en el mismo día. Ya ganará la carrera algún día. La etapa del viernes, bajo un aguacero, fue para Cunego (cuarto final), pero hubiese sido para Herrero de no ser por una rotonda con arena de la cercana playa. Ayer repitió en Amorebieta ganando a un especialista en ser segundo: Piti, el desaparecido. Vale que Cunego es muy rápido, pero a Valverde ya le ganan hasta en su terreno, y eso que a dos kms. de meta iban escapados. Eso sí, llegará en forma a las Ardenas sin haber competido en ninguna prueba de primer nivel (su única cita antes de la A-G-R es la París-Camenbert). Phantastico.
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Parte médico: mientras Don Desmayos confesó un terrible dolor de muelas, que sin embargo no fue óbice para su triunfo -¿para qué narices lo dice? ¿algún calmante incompatible con lo diagnosticado?-, ahora resulta que Bettini tiene una costilla rota pero irá a las Ardenas. Este hombre es un cadalso en bici: el año pasado vomitona en la Flecha (después cuarto en Lieja, segundo si descontamos la escapada de Di Luca y Schleck), costilla rota -también, mira que es mala suerte- en el Giro, la famosa puerta del coche contra la rodilla en Verona 2004 -que nadie vió-, molestias antes del Mundial...toda la vida haciendo el mismo número y siempre le sale bien. En eso si que es un campeón, olímpico y mundial.

11 abril, 2008

Lloverá en Roubaix, se abren las apuestas

Este domingo se pone fin al ciclo del adoquín con la disputa de la París-Roubaix, la única carrera que un no aficionado al ciclismo sabe reconocer. 50 kms., de un total de 260, pasan por antiguos caminos de carros. Este año se prevé lluvia, y abundante, como pasó en la edición de 2002. Cuando eso pasa, se trastocan todos los planes y sale a relucir una carrera diferente, emocionante e irrepetible.

En la primera línea de favoritos están nombres muy conocidos. La Roubaix es muy selectiva en sus aspirantes, pero aún más en la gente que la repudia. Hay muchos corredores que jamás la han disputado, por el riesgo de caídas y porque el adoquín solo acepta amor u odio, nunca términos intermedios. El máximo favorito es el CSC, que para algo ha ganado la carrera en los dos últimos años y, en ediciones anteriores, rozó el larguero con gente como Hoffman, Hoj o Michaelsen. Este año parece que Cancellara, muy reservón en las carreras previas, intentará la estocada de 2006, pero no pierdan de vista a lo que pueda hacer Matti Breschel, que el año pasado fue decimocuarto y está en un gran momento de forma. El ganador del año pasado, O´Grady, dice que no está tan fuerte, pero en G-W estuvo escapado hasta dos kms. de meta y después se pudo meter en el sprint....

El otro bloque favorito, aunque no aparezca presentado como tal, es el High Road. El equipo del maillot blanco cuenta en sus filas con Hincapie -siempre es su última oportunidad-, Knaven, Eisel, Klier y Hammond. Todos cuentan puestos de prestigio, cuando no victorias, en este tipo de carreteras. Demasiada experiencia junta como para pasarla por alto, y más en una carrera que se prevé muy táctica por las condiciones metereológicas. A otro nivel hay que situar al Quick Step (Boonen no parece el de antes), el Liquigas (mucho ojo a Pozzato), el Lampre (Ballan) y lo que puedan hacer outsiders como Hoste, Hushvod o Backsted.

La duda está en lo que pueda hacer el Rabobank. Es el equipo más en forma del momento. Saldrá con un bloque muy potente, en el que quizá el único gran nombre sea el de Flecha, pero compuesto por gente con tanta experiencia -y amor a la carrera- como Horrillo. El Rabobank, que tiene 12 años de historia, nunca ha brillado en el llamado Infierno del Norte (como si el infierno estuviese en el sur: odio esa expresión), y ya va siendo hora. Pero bueno, todas estas consideraciones previas no tienen mucha importancia. Se anuncia lluvia, y de las gordas: baste recordar la maravillosa edición de 2001 para frotarse las manos. Y no por el sufrimiento de los ciclistas, sino por la posibilidad de ver cosas imposibles, como que un gregario se lleve una de las escasas carreras que justifican una vida deportiva.
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"La carrera más dura", el "Tour vasco" (verídico, lean, lean) y bla, bla, bla. A la Vuelta al País Vasco le pasa como al Tour: a la primera la venden como "dura" y al segundo como "el más limpio", y ni lo uno ni lo otro. La carrera vasca se decide casi siempre por la crono final -salvo exhibición metahumana-, y este año no será una excepción. Es ya un clásico la columna de Perurena o González Linares diciendo "falta dureza". Es que no la hay. Ese carrusel de puertos cortos y duros no sirve para marcar diferencias en el ciclismo actual. Y menos con un equipo como el Astana, heredero del UsPostal, que lleva la carrera con la libertad de un disidente en Cuba. La Vuelta al País Vasco es un tostón monotemático: ayer volvió a ganar Kirchen y volvió a ser tercero David Herrero. Llevamos viendo unos días la misma carrera. Unos cuantos años la misma carrera.

Al menos hoy se llega a Orio, recoleta población costera guipúzcoana, un pequeño microcosmos vasco. ¿Que Bilbao tiene ría? Orio también, y más bonita (la margen izquierda está prácticamente sin edificar) ¿Qué San Sebastián tiene paseo? Orio también, aunque molaba más la playa salvaje que había hasta hace unos años. Olor a besugo a la plancha, verdes campas y el pueblo natal de Benito Lertxundi y Oteiza. A ver si hoy los ciclistas dan espectáculo, porque la tentación de ver el paisaje es hoy más fuerte que nunca.

10 abril, 2008

Freire sempervirens

Hace nueve años, nueve, Oscar Freire obtuvo su primera gran victoria, un Campeonato del Mundo. Nueve años es mucho tiempo. Hay muy pocos corredores en la historia del ciclismo que puedan decir, nueve años después de ganar una gran cita, que todavía siguen sumando victorias singulares a su palmarés. Freire es un sempervirens, como las plantas que nunca pierden la hoja.

Desde hace algún tiempo se repite la misma letanía: que ya no es tan rápido. Que ya no tiene el famoso reprise Freire, ese famoso cambio de velocidad en los últimos cien metros. Habría que ver el sprint que se marcó, en cuesta, en la pasada Tirreno, para ver cúan equivocados están los que apuntan al eclipse de un corredor único, un patrimonio del ciclismo. El sprint de ayer en Wevelgem fue increíble, antológico: para enmarcar. Por cierto: el primer español que gana la carrera (setenta ediciones) y el primer español que gana una carrera con algo de pavé. De los considerados paraísos de los sprinters (San Remo, G-W, Hamburgo y P-T) ya solo le falta la cita de octubre en Francia, donde ha sido segundo y dos veces tercero. ¿Lo había dicho ya? Ha ganado tres Mundiales y dos San Remo.

Afortunadamente ayer no llovió en Bélgica. El sol y la modificación del peligroso descenso del Kemmel hizo que llegase un nutridísimo pelotón a los últimos kms., de más de 80 unidades. Y no es porque faltasen los intentos. En la primera subida al adoquín de Kemmel se fueron Pozzato y Gilbert, con más de sesenta kms. para meta. Hicieron camino, pero el buen trabajo de varios equipos (Quick Step, High Road, Millram) logró que fuesen cazados a 25 kms. para meta, especialmente por el fenomenal arreón de Flecha en su terreno favorito, que no es precisamente los últimos kms. Precisamente ahí vendrían las principales dudas: ¿se podría mantener un grupo tan grande hasta meta?

Los primeros en atacar fueron Arvesen (ganador en Harelbeeke) y Elmiger, un suizo habitual del top-ten en varias clásicas y mundiales. No eran mancos, y del pelotón surgió en su caza otro grupo peligrosísimo: O´Grady, Quinziato -qué gran rodador- y Guesdon. Se unieron y pedalearon con todas sus fuerzas mientras la caza en el pelotón la llevaba el High Road. Jugaron al gato y al ratón en las largas rectas. Fue muy emocionante, quizás demasiado, porque con dos corredores del CSC en la escapada cualquier cosa podía pasar, pero los neutralizaron con la distancia justa: dos kms. para meta.

Nervios. Freire estaba ahí, como siempre. Quizás demasiado delante. A falta de un km. sólo había otro corredor tirando, además del impagable escudero Horrillo. Yo veía un desastre generalizado con todo el mundo saltando y un treno paralelo rebasando por la derecha, pero Horrillo supo mantener una velocidad de vértigo hasta que, a 400 metros, dejó solo en cabeza a Freire. Este supo anticipar el movimiento -son muchos años juntos- y realizó su bendito cambio de lado, garantía de éxito: se pegó a la valla derecha (la izquierda en la toma frontal) y se marcó un sprint imperial. Doscientos metros para meta y, mientras toda la masa que le seguía perdía la plaza y se movía y retorcía, el cántabro seguía en línea como un cartabón. Cien metros para meta y Freire en cabeza. Cincuenta metros y la victoria es suya, porque nadie supera al tricampeón mundial en su terreno, el de los últimos metros, aunque ayer extendiese sus dominios mucho más allá, hasta la casi imposible distancia de los cuatrocientos. Brazos arriba, en su gesto característico. Gritos y saltos, aplausos y alegría. Perdón, vecinos. No todos los días se gana una clásica en Bélgica. Soplaba viento de cara.

El mejor reflejo de la brutalidad del sprint lo dice la clasificación. Segundo el suizo Clerc. Tercero el belga Weylandt. Cuarto Zabel y sus 38 años. Quinto De Haes, del Vlaanderen, un equipo continental. Sexto Paolini, de otro equipo de la misma categoría. Ochenta corredores en el pelotón, incluyendo a muchos de los mejores sprinters (Hushvod, su equipo tiró mucho en los últimos kms., McEwen o Cavendish), que ni siquiera pudieron aguantar el ritmo demoledor de los dos últimos kms. Ha sido la victoria con marca comercial en la que Freire más ha debido al equipo. De las otras, el Mundial-cyborg de Verona compite en categoría aparte. El Rabobank funcionó como una máquina de relojería. Qué pena que no haya sido así casi nunca. Ni tampoco en el Mapei. Qué pocas veces hemos visto a Freire perfectamente lanzado. Qué pena pensar todo lo que hubiese podido conseguir. Pero hay que conformarse con lo que hay. Y también con una certeza: no será la última gran victoria. Porque Freire es un sempervirens.
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A la tercera va la vencida para David Herrero, que en un final en cuesta gana a Bettini. Y a gran parte de los mejores uphill finishers del pelotón. Siempre ha sido un corredor con ciertas habilidades en la llegada (ha ganado en Ávila, por ejemplo), que ha entrado y salido del Euskaltel para acabar recalando en el Karpin Galicia, el equipo de las maravillas. Ahora anota en su palmarés una etapa de la Vuelta al País Vasco. Todavía joven (28 años) y una de las cabezas mejor amuebladas del pelotón -no por su título universitario, sino por las cosas que dice-, no estaría mal que se le viese más a menudo.

09 abril, 2008

Kirchen presenta su candidatura a las Ardenas...y al Tour

Ayer se preveía día tranquilo, con eso de que el último puerto estaba a 40 kms. de meta. Lástima que lloviese y la mayor parte de los ciclistas estén con una fuerza descomunal, porque últimamente todo el mundo se apunta a eso de ir a las Ardenas a tope, a ver si suena la flauta. Al final hubo un bonito espectáculo para todo aquel que, como el que escribe, ve el ciclismo con cierta suspicacia.

Escapada muy larga de inicio, neutralizada a 10 kms. para meta y de la que sólo sobrevive Albasini, un buen corredor suizo que algún día dará alguna sorpresa gorda. No fue ayer, y no gracias al Astana. El equipo de capital centroasiático se borró de sus obligaciones de controlar la carrera en cuanto neutralizó la escapada y aquello, con la lluvia, fue un sindiós. Con decir que el Karpin, el único equipo de categoría inferior, era el que controlaba el sprint...

Atacó Luis León Sánchez y, dadas las características del mocetón murciano, tan aficionado a la Huerta, pues lo más normal es que llegase. La sorpresa vino del personaje que saltó en su neutralización: el propio A.C. Yo me frotaba los ojos, claro. No por la sorpresa, sino por el descaro. Esta pareja unida en lo universal del destino ya ha dado buenas muestras de su capacidad para organizarse en común, y se la suda que militen en equipos distintos. O lo que pueda pensar el público. Desde el primer triunfo en Australia en 2005, cuando estaban en "el lugar equivocado, en el momento equivocado" (va por el equipo, no por el país), hasta la Vuelta a Mallorca del año pasado, donde recién cambiados de equipo se ayudaron para que el más grande de los dos ganase la general, que ni siquiera es una victoria.

Ayer fue un poco más de lo mismo. La historia de un amor como no hay otro igual, si exceptuamos el común y devoto a Manolón. El plan de llevar en volandas al de Barcarrota/Pinto a meta, para tí la etapa, para mí unos segunditos más, se fue al garete cuando Don Desmayos y su sola presencia arrastró, por mera lógica deportiva, al resto de favoritos. Menudo cachondeo hubiese sido que el máximo favorito saque tiempo a todos en las dos etapas, y encima en el llano. Ni que fuese Merckx. Pero bueno, aún nos quedarán más horrores por ver que nos harán más sabios y más escépticos.

Tras una caída aparatosa al final, el corredor-Guadiana Kim Kirchen se llevó el sprint ante Bettini y de nuevo ante David Herrero. Ojo con el luxemburgués para las Ardenas, porque sube muy bien (ya ha sido segundo en F-V, por ejemplo) y sprinta como los mejores. Bueno, hace lo que quiere: ha ganado clásicas de velocistas como el Laigueglia, etapas de alta montaña como en el Tour 2007 (tras la descalificación de Vinokourov), vueltas por etapas ProTour, todo ello alternado con desapariciones y, más sorprendente aún, reapariciones que le dan victorias, como esta del País Vasco. Ahora dice que va a por el Tour. Tal cual. Apenas había competido este año, pero eso ya no es una sorpresa en el País Vasco, la misma tierra que aplaudió el triunfo de Bertagnolli en la Clásica de San Sebastián del año pasado. A ver que pasa hoy, pero espérense cualquier cosa.

08 abril, 2008

Este sigue siendo el ciclismo que habeis querido

Quizás convenga recordar un post de hace un año, por estas mismas fechas. El titular es prácticamente el mismo. El contenido, más o menos. Y la conclusión, como no podía ser de otra forma, desoladora. Una de las regiones del mundo donde más se cultiva el mito del ciclismo apuesta por la impunidad, el aplauso bajo la lluvia y la venda en los ojos. Esto es lo que habeis querido y lo que teneis. Felicidades.

La carrera la desarrollaron dos equipos que no tienen oportunidad de participar en estas citas de alto nivel: el Astana y el Karpin Galicia. Este último tuvo en la escapada del día a Iban Mayoz, y logró el segundo y el tercer puesto en meta con Ezequiel Mosquera (¡que pena que haya tenido que esperar a los 32 años para brillar! ¡Que injusto es el ciclismo!) y David Herrero. Y eso compitiendo contra el 75% de los mejores corredores del mundo, una vez más reunidos en el País Vasco y una vez más chuleados -como en la práctica totalidad de las ediciones de la última década- ante sus ojos por sputniks venidos no se sabe muy bien de dónde. Cuando dicen que la Vuelta al País Vasco es dura no creo que se refieran únicamente a la orografía. Es dura, dura.

Los dos que aparecen destacados sobre el pelotón son Contador y el gallego de nombre profético. Se escaparon a poco de coronar Deskarga, y lograron hacer camino. En el caso del pinteño, incluso dejó de rueda en el último tramo a un corredor mucho más corpulento que él, en unas condiciones climatológicas muy adversas. Pero bueno, que se va a poder contar de nuevo sobre A.C, salvo que no se ha caído: el número de las pistolitas, la cara de rabia y las reivindicaciones. Ya se saben el número. Yo les diré los números: 3" a Mosquera y 8" a los favoritos, exigua diferencia que tendrá que ampliar en los próximos días. Por ganas y sangre negra que no sea, igual que el público que asistirá al espectáculo, llueva o truene: por ganas que no sea. Y por sangre fría, claro.

Hoy se sube Ixua, de primera. No lo verá Piti, que ya ni siquiera toma la salida en esta carrera que tantas victorias le ha dado. Todavía no ha disputado ninguna cita de nivel este año. Se presentará en las Ardenas -en una semana- para estar con los mejores. Porque este es el ciclismo que habeis querido. Venga, todos a aplaudir, que Urraburu nos arenga: "La estupidez humana no tiene límites. La historia se encarga de recordarnos constantemente hasta dónde es capaz de llegar el ser humano. El deporte no está libre de esa degeneración, en todos lo sentidos". ¡Y lo mete en medio de una loa a Don Desmayos! ¡Que fino hilan algunos la ironía!.

07 abril, 2008

Devolder, un todoterreno

En 2002, un jovencísimo neoprofesional de 21 años llamado Tom Boonen lograba ser tercero en la edición de la París-Roubaix con las condiciones climatológicas más duras de los últimos 20 años. Ese mismo año dejó el equipo porque "sólo pensaban en julio y querían convertirme en un corredor que no era". El equipo era el UsPostal, y el objetivo era un sucesor para Padrnos. Se quedaron con las ganas. O no.

Quién sabe que hubiese sido de Boonen. No es que le haya ido mal, en absoluto, pero todos sabemos el perfil del corredor: clásicas y sprints. Devolder, un año más viejo, debutó en profesionales con equipos pequeños, pero pasó en 2004 al UsPostal gracias al conocimiento de su paisano Bruyneel, siempre con un ojo en el mercado belga. En teoría era un corredor para clásicas, pero en 2006 acabó undécimo en la Vuelta -subiendo muy bien etapas como la de A Fonsagrada-La Cobertoria-, gana cronos y para la Vuelta 2007 provocó un despliegue de la televisión belga sin precedentes, esperando sinceramente ganar la carrera. La llegó a liderar, pero duró un día. Un todoterreno, igual que otro excompañero como Gusev (clásicas, cronos, pruebas por etapas, etapas de alta montaña), un típico producto de la factoría americana.

Este año Devolder fichó por la armada belga del Quick Step, pero parecía que seguiría con su progresión hacia las pruebas por etapas, más en un equipo con inflacción de clasicómanos y anémico para las grandes rondas. No ha sido así. Ayer ganó en Flandes vestido de campeón nacional, el summun para un ciclista de sus orígenes. Y ganó de una manera muy convincente. Cuando quedaban 60 kms para meta parecía que era el peón escogido por el equipo -junto a Barredo- para quemar fugas. Neutralizó la de Freire. Después fue escapado con Gilbert, su némesis desde la charlotada de la París-Tours 2005. Quedaban 47 kms. para meta. Se les unieron otros corredores, de los llamados favoritos, y al Cofidis y al Liquigas le costó 20 kms. tumbar la escapada.

Se subía el Eikenmolen y, mientras corredores como Ballan, Cancellara, Kroon o Hincapié se dejaban reintegrar, el belga con la bandera nacional se alzó de nuevo y subió el muro como un flandrien de toda la vida. Bah, ya le cojerán. Es el orgullo de ir por delante un poco más. Ha trabajado como gregario y quiere otro minuto de gloria. El propio Boonen, su jefe de filas, iba en la escapada y le dejó ir. Cuando los perseguidores se dieron cuenta, era demasiado tarde. Devolder es un contrarrelojista, y administró su ventaja de una manera exagerada. En los primeros momentos, cuando hay que neutralizar una fuga, Boonen incordió lo suficiente a un grupito perseguidor con Flecha a la cabeza como para que su compañero se fuese definitivamente.

De ahí a meta se intentó de todo. Un Langeveld increíble -también había trabajado como gregario- estuvo a punto de enlazar, Flecha atacó en la base del KappelMuur para asegurarse pasarlo y, sorpresa, sorpresa, lo logró y después hizo su habitual movimiento en el llano, con el que consiguió ponerse a 9" de Devolder. Fue inútil. Quemó todas sus fuerzas, lo alcanzó Nuyens -menuda campaña del norte está haciendo el Cofidis-, pero fue tercero en meta, el mejor resultado -y con mucha diferencia- de un nacional en la carrera. Merece todos los honores. En el sprint por las plazas de honor, cuarto Ballan, quinto Hincapie y sexto Pozzato, para que vean que quilates. Estos corredores se verán las caras este miércoles en Gante-Wevelgem y, sobre todo, el domingo en Roubaix. A ver si hay alguien tan cuco de marcarse 47 kms. de escapada, 25 de ellos en solitario, como Devolder. Probablemente lo haya, y se ve habitualmente en este tipo de carreras, lo raro es que en el resto de la temporada gane pruebas por etapas exigentes, cronos y se plantee carreras de tres semanas.
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Hoy empieza la Vuelta al País Vasco, que siempre nos venden como dura. Precedida el sábado por el GP Miguel Induráin -Weggman repitió la victoria de 2006, llega a punto para las Ardenas- y, con el permiso del Saunier Duval, la lista de favoritos es tan golosa como indica la lista: Contador, Schleck, Evans, Rebellin, Cunego...buf.

04 abril, 2008

El Tour de Flandes, la carrera-mito

Cuando el ciclismo empezó a cambiar, a finales de los ochenta y principios de los noventa, el Tour de Flandes no era, ni mucho menos, la mejor carrera del mundo. Era una clásica más, sin ningún elemento que la distinguiese netamente del resto de carreras de un día centenarias, salvo la denodada pasión con la que la afrontaban los corredores belgas. Hoy día, con un ciclismo tan opaco como el betún, el Tour de Flandes es una carrera que te reconcilia con este maravilloso deporte.

No existe una fórmula secreta, pero si muchos indicios. Por ejemplo, los organizadores nunca han tenido muchos problemas para cambiar el recorrido. Tiene sus subidas míticas, pero si un año no está disponible uno de los muurs, se pone otro y punto. Lo llevan haciendo toda la vida, en parte porque es difícil intentar organizar una prueba de 260 kms. en un sitio tan reducido como Flandes y que todo esté perfecto año tras año. Otro ejemplo es la auténtica veneración que se rinde a este evento deportivo: los Reyes de Bélgica en el podium, la región empapelada con este cartel que les reproduzco y las hordas de aficionados que pueblan las cunetas y que, por lo menos hasta este año (está de moda poner una pegatina a los corredores en plena carrera), respetan de una manera prácticamente increíble a todos los corredores. En resumen: el ambiente de gran evento, a la altura de las grandes citas del deporte, que consiguen lograr en Flandes el primer fin de semana de abril.

Por ejemplo, esa es una batalla que tienen perdida en San Remo, donde apenas si hay una fila de espectadores en la meta final. Claro, todo tiene su explicación: a San Remo vas porque quieres ir, no queda cerca de nada, mientras que el Tour de Flandes tiene en un radio de una hora de coche una de las mayores aglomeraciones urbanas, por densidad de población, de la Tierra. Pero no es solo es eso: una vez más, el ambiente. La famosa bandera flamenca del león rampante negro sobre fondo amarillo no tiene parangón en otras carreras, a pesar de que esté prácticamente en todas las demás citas del calendario. Al margen de su significado, en Flandes se crean auténticos pasillos negroamarillos por donde desfilan los corredores, entre el griterío y los ánimos de la gente. Sí, también se ve en la Roubaix, pero son básicamente los mismos espectadores.

Por todas esas cosas no se pierdan la cita del domingo. Se vaticina un poco de lluvia y un poco de frío. Los favoritos están en boca de todos y, como cada año, me sentaré a ver la carrera con la esperanza de ver a un español entre los diez primeros. En sus más de cien años de historia nunca se ha visto eso. El año pasado el desconocido Del Nero obtuvo el mejor resultado, undécimo, batiendo al sprint a Boonen. Tampoco quiero ver eso, lo de un arribista que llega del mismo equipo donde obtuvo sus éxitos Zaballa y donde cazaron a Mayo, se planta en una carrera del prestigio del Tour de Flandes y hace eso. No, yo me conformo con ver a ese español que ha sido pionero en fichar por un equipo del norte, con el corredor que siempre ha mimado las clásicas, disputando esta cita mítica del ciclismo hasta los últimos kilómetros. Y si no sucede, lo que no sería ninguna sorpresa, siempre nos quedará la carrera en sí.
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En los 3 días de la Panne, Cavendish volvió a ganar a Chicchi en el sector matinal, mientras que Poosthuma, el espigado holandés del Rabobank, se llevó la crono y la general. Se sabía poco de este corredor desde que se llevase la etapa de Cannes en la París-Niza de hace unos años. Parecía estancado, igual que otros corredores del vivero de este equipo, como Weening. Sacó 15" a Backsted (ojo con el para las clásicas), 16" a Devolder y 19" a Hincapié, todos gigantones. El viento soplaba con fuerza en el paseo marítimo de Osteende. La general se la arrebató por 2" a Quinziato, mientras que Gasparotto cayó al tercer puesto. Es una buena noticia para el Rabobank, que este fin de semana perdió, por sendas caídas, a Löwik (vital para las Ardenas) y otro corredor.
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Si no lo veo, no lo creo. Desde hace un tiempo llegaban noticias en esta línea. Esto no es el Tomate. Nunca lo ha sido. Cada uno hace con su tiempo libre lo que le viene en gana. O lo que le proponen y dice "si". Pero estamos hablando de un corredor que la última vez que alzó los brazos fue en julio de 2005, con el Phonak. Que desde que está en su actual equipo sólo ha ganado una carrera, y al tavolino. Pero qué carrera. Habrá hecho su cálculo: como jamás podré volver a ese nivel -porque ya nada es como era-, mejor me voy currando ser el nuevo Romay. O Cabestany. Así ha abandonado en la París-Niza, en otra carrera ni salió porque todavía estaba convalenciente de lo anterior (como no le dejan tratar su afección...), pero que araña tiempo para hacer de Danny. Y todavía la gente se pregunta porqué Echávarri se ha pirado....

03 abril, 2008

Cavendish hace fácil el sprint

21 años y once victorias de profesional. La última, ayer mismo en la etapa larga de La Panne, disputada a una bajísima media (37´algo km/h) pero con un sprint vibrante. El corredor de la Isla de Man enseñó su dorsal a Chicchi (que venía de dos victorias en Italia, y que conoce muy bien las carreteras belgas) y al resto del pelotón. Y lo pudieron ver bien, porque sacó una ventaja increíble en tan poco espacio. Venía fresco de su título mundial en americana en los Mundiales de Manchester. Junto con Ignatiev, compatibiliza la pista con la carretera. Y con bastante éxito en ambos mundos.

El año pasado obtuvo diez victorias. En abril, mayo, junio, agosto, septiembre y octubre. La Flecha de Flandes, dos etapas en Volta y dos etapas en Dunkerke, otra en la Ster Elektrotoer, después dos victorias parciales en Dinamarca y Eneco Tour , dos etapas en la Vuelta a G.B y la guinda de octubre en el Circuito Franco-Belga. Números impresionantes para tener 20 años. Sprinta con facilidad y suele acertar en la diana. Hoy por hoy es el principal activo de un equipo descapitalizado como el High Road, antiguo T-Mobile. Han pasado de ser un equipo centrado en las grandes vueltas a tener una nómina de sprinters muy decente (Greipel, Ciolek, Eisel) con bastantes capacidades todoterreno. Será difícil que Cavendish llegue a las diez victoria de 2007, pero de momento está en el camino. En el High Road.

Hoy se disputa la tradicional crono que decide Los 3 días de La Panne. En la costa belga, azotada por el viento. Gasparotto puede mantener el liderato, pero tiene a 5" a Paolini y a 7" a Quinziato, que va muy bien contra el reloj. Lo que parece claro es que ganará un italiano, nación que también cuenta en carrera con Ballan y Pozzatto, aunque estos dos están con la vista puesta en la gran cita del domingo, donde tendrán que luchar con la marea belga de Boonen, el eterno segundón Hoste y Nuyens. Por cierto, un favorito para la crono de hoy es Ignatiev, que también estuvo en Manchester con peor suerte que el inglés velocísimo que protagoniza el post de hoy.

01 abril, 2008

Gasparotto, el futuro por delante

Ayer Enrico Gasparotto se impuso con un fenomenal sprint en la primera etapa de los 3 días de La Panne. Quien brilla en la prueba por etapas flamenca brilla en Flandes, como le pasó a Ballan en 2005. Y Gasparotto brilla en todos los campos: sprinta como los mejores, sube como los ángeles -clase a borbotones- y anda fino contra el reloj. Junto con el corredor arriba citado, es el futuro de Italia en el adoquín, al menos mientras no reaccione Pozzato. Y eso es decir que, tarde o temprano, sumará a su palmarés una gran victoria. Y todo parece apuntar que más temprano que tarde.

Gasparotto logró dos victorias de neoprofesional: una etapa de la Volta y, un mes más tarde, el título italiano con otro sprint sensacional. Demostró que tenía fondo y clase. Al año siguiente una extraña afección le dejó en el dique seco hasta prácticamente el final de temporada. En 2007 demostró sus habilidades en montaña aguantando muy bien en la montaña de Tirreno, aquella etapa que se llevó el Lampre Bono y en la que Freire cimentó su segunda San Remo, pero fue sobre todo el año en el que saltó a la fama al ser la primera maglia rosa del Giro -en la foto-, para desesperación de su compañero Di Luca, que quería cruzar la línea de meta en primera posición. Eso marcó su salida del Liquigas, y ahora milita en el Barloworld.

Para empezar, ha sido segundo en Tirreno, estuvo en el corte decisivo de San Remo y ayer obtuvo su primera victoria en Bélgica. Apenas ha cumplido 26 años y tiene todo el futuro por delante. Ayer se quedó solo en cabeza a 20 kms. de meta y esperó a su excompañero Paolini, vencedor el año pasado en la misma fracción. Fue muy listo, pero también muy seguro de sus fuerzas, porque Paolini es muy, muy rápido. A 5 kms. para meta se unieron Quinziato -otro que estaba en Liquigas el año pasado, y el único que sigue- y el holandés Terpstra. No hubo color. Dió la sensación de que Gasparotto hubiese ganado ante 50 rivales. Afrontó el sprint en cabeza y nadie se pudo poner a su altura. Ojo con el para Flandes, y para los próximos años.
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Esto es lo que pasa cuando se empieza a trastear en el pasado. Se cambia Guatemala por Guatepeor, o Malaga por Malagón. En el ciclismo tenemos múltiples casos, desde todos los Tours de los últimos 15 años hasta la Lieja de 2003, donde si quitamos a 4142 aparecería como vencedor Ibán Mayo. ¿La solución? Un compromiso de todas las autoridades deportivas para pulverizar el palmarés de cualquier deportista que de positivo en cualquier momento de su carrera. Y a partir de más de tres ciclistas con positivo en una misma carrera, donde al menos uno de ellos sea de los tres primeros, prueba anulada. Año en blanco, o un lema que ponga "prueba no válida por dopaje masivo y engaño al público". Así de inocente soy.
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Ayer se jugó su futuro Di Luca. Perdón: el mismo se lo jugó en el mismo día en el que dijo SI a lo que todos sabemos. Sabía perfectamente que se podía enfrentar a algo de este tipo. En otro tiempo, en otro lugar, pensaría en una solución a la italiana, como la que le aplicaron en octubre y con tres mesecitos de invierno de sanción, lástima que calculasen mal con el reglamento y perdiese el ProTour; pero a día de hoy, y con el cambio de actitud en Italia, nos podemos encontrar con que Di Luca puede perder hasta el Giro del año pasado. De momento, la decisión final ha sido de nuevo aplazada al 16 de abril, porque ayer el de los Abruzzos prefieró no presentarse en el CONI con la excusa de que estaba compitiendo en la Semana Lombarda. Sus abogados hicieron el resto.

31 marzo, 2008

Voigt, el ciclista más previsible

Es una ocasión tan propicia como cualquier otra para poner esta bonita foto. Es Jens Voigt en la última Vuelta a Alemania, subiendo con su cuerpo no precisamente de escalador a una cima glaciar. Ganó la carrera y en la etapa anduvo bien cerquita. Este fin de semana ha ganado el Criterium Internacional por cuarta vez en su carrera, a sus treinta y muchos años.

La primera etapa fue para Ten Dam, que se escapó de inicio, acumuló 17 minutos de ventaja con un yanki y acabó llegando a meta solo, en el enésimo triunfo del Rabobank esta temporada. Vista que esta estrategia triunfa en corredores anónimos, que a nadie extrañe que a Voigt le siga funcionando lo de escaparse de inicio y que no le cojan. Lo volvió a hacer en el sector de montaña del domingo, su especialidad en esta carrera y en el País Vasco. Tres corredores de comparsa, incluyendo el australiano Gerrans que se llevó la etapa, y para el la general. El primero de los favoritos fue el doliente Valverde, tercero en meta, pero a 1´39", bastante tiempo para 100 kms.
El último sector, convertido en una fruslería contra el reloj, certificó lo matemático de Voigt para este tipo de carreras. Llovía de tal manera que se permitió entrar el 43º a 52", visto el colchón de segundos que había conseguido en montaña. Como suele pasar en esta modalidad ciclista cuando llueve para unos y no para todos, el triunfo parcial fue para los absolutamente desconocidos corredores del High Road Boasson Hagen (neoprofesional noruego) y Tony Martin (neoprofesional alemán, a 7"). Corredores como Voigt, por previsibles, hacen aburrido el ciclismo. Sus rivales también, que saben que va a atacar y llevan a corredores en el equipo que no se sacrifican. Y así sigue este deporte, con carreras que van a menos (el pelotón en el Criterium Internacional era de 120 corredores) y ciclistas y equipos (el CSC) que van a más con los años.
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En el E3 Harelbeeke triunfo para otro CSC, por si alguien se le podía pasar por la cabeza otro equipo. Esta vez el peón fue Arvesen, que obtiene su triunfo más prestigioso en profesionales. Cancellara y Boonen estuvieron escapados juntos a falta de 50 kms. para meta, con un Flecha incapaz de aguantar el ritmo. El final fue bastante bonito, con tres grupos muy heterogéneos separados por un suspiro, pero al final el grupo menos glamouroso llegó destacado y el noruego Arvesen supo imponer sus dotes de llegador, las mismas que anticiparon un sprint a Bettini en el último Giro. Sus compañeros Breschel (7º, ganando el sprint a Boonen) y Bak (12º) certificaron que en el CSC anda hasta un cojo.
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En la Flecha de Brabante se vió de todo. Un Chavanel que volvía a ganar, y de manera bastante autoritaria (se va solo a 25 kms. de meta, no pasa del 1´de diferencia, y llega con soltura), un Barredo que, entrando en el Quick Step como sustituto de Steegmans, era el jefe de filas y hasta Bettini le ofrecía su rueda (pinchó y se había caído antes), Freire que no pudo seguir el ritmo de los mejores y Nuyens que vuelve por sus fueros, formando una dupla bastante eficaz con Chavanel. Ojo con el belga para Flandes, este domingo. Por su parte, Gilbert volvía a navegar solo para ser segundo, mientras Flecha se sacó un poderoso sprint para la tercera plaza por delante de Visconti y Willems, ese belga del Liquigas que sirve para todo.
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Para Koldo FdL la última etapa de CyL, que fue muy bonita y animada, con S. Sánchez atacando en el último puerto, Moorenhout intentando romper el sprint (era el único del Rabobank que había permanecido en el anonimato, porque hasta el desaparecido Ardila ha brillado) y Dekker, su compañero de equipo, otra vez segundo. El triunfo final para Contador. Por su parte, en Coppi y Bartali Evans se lleva la general tras aguantar en el pelotón los dos últimos triunfos de Chicchi y Sella. Es curioso que primero y segundo del último Tour, a los que separó un puñado de segundos, estén por carreras menores ganando y de forma autoritaria.

28 marzo, 2008

Pantani, Jiménez y Valentino Fois

Qué triste es buscar una foto para ilustrar un obituario y que el buscador apenas cuente con dos o tres. Estamos hablando de un ciclista profesional. Tampoco es fácil dar con su palmarés. Valentino Fois, que ha aparecido hoy muerto en la casa de su madre en la periferia de Bérgamo, era un don nadie. Un muñeco roto del ciclismo. Ahora, con la fama que da la muerte a los anónimos, como le pasó a Alessio Galletti ("en España no ha muerto nadie de shock durante una competición deportiva", dijo el inefable Lissavetzky), la red se empezará a llenar de fotos de esta vida truncada a los 34 años.

La misma edad con la que murieron Pantani y el Chava Jiménez, otros dos escaladores y otros dos corredores que accedieron al profesionalismo en los turbios noventa, los Años de la Peste. Los años de la irrupción, horizontal y vertical, de la hormona sintética EPO. La droga mágica, que convertía a burros en caballos de carreras, por mucho que los médicos que la suministraban e instruían en su posología digan ahora que nunca, nunca podrían tener ese efecto. Bah, para que andarse con rodeos y esperar al final: en los pies de página que recibirá la muerte de Valentino Fois se dirá que dió varias veces positivo, señalando que era una oveja negra, cuando el mismo dijo que tomaba lo que todo el mundo tomaba.

Fue la última vez que alcanzó protagonismo. Durante la pasada Vuelta a España la Gazzetta dello Sport le dedicó una entrevista, porque había entrado a robar dos portátiles en una oficina. "E’ anche per colpa del ciclismo se sono ridotto così, ma senza ciclismo non so stare". Qué gran verdad, que se puede aplicar también a cualquiera de los sufridos seguidores de este deporte que devora su historia centenaria y a sus protagonistas. Valentino Fois era una joven estrella italiana que llegó a correr en Mapei, el mejor equipo de aquellos tiempos. Cazado en un primer positivo en 1998, en 2002 fue cazado de nuevo cuando corría con el Mercatone Uno, otro de los mejores equipos de la época, especialmente en la transmutación de burros en caballos. Asusta leer la lista de compañeros. Y el fin de muchos de ellos.

Al parecer, el único amigo que tenía en el ciclismo era Pavel Tonkov, con el que coincidió en el Panaria de neoprofesional y con el que pasó a Mapei. Llegó a decir que pasaba seis meses al año en la casa que tiene el ruso en Las Rozas, lugar de la periferia madrileña donde también vive su ex-compañero Dani Clavero, que a su vez también acogió a Pantani durante largas temporadas. Esos vasos comunicantes que se repiten tantas veces en el ciclismo, con la cantidad de lugares que hay en el mundo para dar con tus huesos. Un hotel barato de Rímini. Una clínica de desintoxicación. La casa de tu madre, como le ha pasado al desdichado de Fois.

Actualmente competía con el Amore e Vita, el equipo patrocinado por El Vaticano y Mc Donald´s. Dicen las crónicas que volvió a la casa de su madre a las 04:30, después de estar con los amigos. No es una vida de deportista profesional. Quizás no lo fuese. Quizás la auténtica vida de profesional fuese la que llevaba en los noventa, con todos esos detalles y siglas por la vena. Incapaz de remontar su errática vida deportiva, también fue incapaz de ver su propio futuro escondido detrás de la pregunta de un periodista: P: Non ha paura di fare la stessa fine di Pantani? R:"Ho vissuto da vicino il dramma di Marco e posso dire di non aver mai raggiunto il suo livello di disperazione". Roberto Heras dijo, tras la muerte del escalador-mito, que no era la muerte de un ciclista, sino de un ciudadano de a pie. Llegados a la forzosa conclusión de este improvisado obituario, habrá que advertir a un grupo de riesgo, y que las autoridades sanitarias tomen cuenta: escalador + pasado a profesionales en los noventa + en mitad de su treintena + dopaje a sus espaldas = alto riesgo de muerte.

Contador gana en Palencia

Cambien a Rasmussen por Soler -que también estuvo en la batalla del verano pasado- y lo que ayer se vivió en la remota montaña palentina fue una repetición del Tour. Contador atacando, Leipheimer conteniendo, y todos estupefactos. ¿Es esto la Vuelta a Castilla-León o bien una etapa del Tour que nos hayamos perdidos? Bueno, un ligero vistazo a la cantidad de público y la nieve acumulada en las cunetas nos saca del error. Por lo demás, Don Desmayos volvió a dar su espectáculo de revólveres, como si estuviese jugando a una versión violenta del popular videojuego Guitar Hero.

El puerto final estaba bien, algunas rampas duras y la novedad de una zona desconocida para la Vuelta a España. La altísima media de la etapa (41´181 km/h para 160 kms.) no es que haya sido una nueva exhibición al estilo Peyresourde, es que soplaba un viento de culo bastante intenso. Contador lo tuvo todo hecho con un equipo que funciona como la cohorte de un ejército, o como el antiguo ONCE, y sacó 11" a Soler y 33" a Dekker, que está cimentando en esta remota zona el espectáculo de las Ardenas (jefe del Rabobank tras la jubilación de Boogerd, el año pasado casi engancha a Di Luca/Schleck en el último km de Lieja) y el futuro del Tour. Con su mismo tiempo entró Menchov, que está preparando el Giro y, a tenor de lo visto, lo está haciendo en los plazos previstos. Mollema, el tercero de la triada del equipo naranja, entró 10" más tarde, pero subió muy bien.

Quien no pudo continuar su sucesión de éxitos y emplazamientos fue Samuel Sánchez. El ovetense entró a 4´37", en el poco honroso puesto 69, justo un puesto antes que Rubén Plaza, el huracán de Valencia, que curiosamente no está rindiendo en esta vuelta. ¡Qué manera de perder la forma en un suspiro! ¡Será porque tiene otras citas importantes en el calendario!. Bueno, hoy se acaba la carrera en Riaño, el pueblo refundado hace ahora 20 años a una cota superior a la que iba a anegar el pantano del mismo nombre. Montaña leonesa pura y dura: montes pelados, hoy nevados pero habitualmente secos y yermos, y un bello paisaje. Como en todos los pueblos fantasmas bajo un embalse, existe la leyenda de que se oyen las campanas de la iglesia, movidas por los espectros. No existe mejor escenario natural para la coronación de Contador.
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En Coppi y Bartali, etapa con final en alto para Cadel Evans. El australiano consigue así su tercera etapa de las mismas características en lo poco que llevamos de temporada. Un corredor acostumbrado a no ganar -sin ir más lejos, el año pasado no ganó nada alzando los brazos- y con las vista puesta en el Tour acumula ya victorias en Andalucía, París-Niza y la de ayer, donde seguramente se llevará la general.
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Fin de semana apasionante con E3 Harelbeke, que es como un pequeño Flandes, y la Flecha de Brabante, donde Freire busca ganar por cuarto año consecutivo. Visto el estado de forma de todo el Rabobank, el copo puede ser mayúsculo. En España se corre el GP de Llodio, que antes se disputaba en mayo con escaso éxito.

27 marzo, 2008

Y el zombi volvió a la tumba

¡Qué foto tan simpática! En orden vemos a 4142, el hombre que estuvo dopado la mitad de los días de 2003; al colombiano al que Eufemiano le dió un certificado de testosterona alta en 2000, y que alternaba victorias en cronos llanas del Tour con descalabros brutales; y Sevillano, que tan pronto vale para conducir el coche que lleva a Piti al altar como para decir que "nos tratan como perros". Y eso que el no tenía mote canino.

La iniciativa de un empresario americano hizo que estos tres corredores, que tienen en común entre ellos el paso por el Phonak, pero donde nunca coincidieron los tres a la vez, fuesen a coincidir en el mismo equipo. Lo que ha unido el médico y el arcón frigorífico, que lo santifique Rock and Republic. Lástima que la idea, tan grotesca, haya contado con el rechazo de carreras tan poco dadas al rechazo como el Tour de California. Y mejor no les hablo del calendario europeo, que tendrán que seguir por cycling.tv.

A este trío calavera se unió otro compañero de arcón congelador, el conocido como Pavarotti-Cipollini. Retirado desde marzo de 2005, el corredor de 41 años si que pudo salir en California, donde llegó a ser tercero en una etapa al sprint. Presionó todo lo que pudo para que su banda de verde fuese invitada a la Milán San Remo, donde este auténtico personaje de sí mismo esperaba ganar. Ni por esas. Confirmado que todavía queda algo de decencia en el ciclismo, el zombi de Lucca ha vuelto a su tumba, alegando desaveniencias con el mecenas de la industria textil que le dió un maillot y la posibilidad de volver a competir. Pero agárrense, que aquí viene el auténtico fenómeno de ultratumba. Y no es broma.

Pavarotti nos regaló un do de pecho sencillamente inigualable. Genio y figura, incluso desde la sepultura. Volvió a su tumba con un comunicado, como hizo hace tres años. Y esta vez añadió una coletilla donde explicaba que "desde el punto de vista deportivo, mi carrera concluyó en 2005". Vamos, que pretende borrar la historia, dar como no existido que se volvió a poner su disfraz de superhéroe. Le ha faltado pedir que se borren las fotos y los resultados de las clasificaciones. Hasta este nivel llega la desfachatez de uno de los máximos exponentes de Los Años de la Peste, capaz no ya solo de hacer de la mentira y el engaño el leit-motiv de su carrera deportiva (y el puñetazo a Cerezo), sino de pretender que colaboremos en la misma farsa. Amnesia voluntaria. Que a nadie le extrañe: es lo que practica el 100% de la prensa del ciclismo. Olviden esas cositas, como si no hayan pasado, y quedénse con esto otro que yo mismo le vende. Aunque sea adulterando la realidad. Cipollini sabe bien de lo que habla: son los mismos que dijeron con la boquita cerrada lo de Pavarotti en su megapublicitado regreso a la pasarela.

El se va como si estos meses no hubiesen existido, y ahí se quedan los otros fans de Thriller y George A. Romero, paralizados en el instante de la foto, como si no hubiesen existido. Bien pensado, ¡cuánta razón tiene Cipollini!.
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Victoria en A través de Flandes para Sylvain Chavanel, que se une a su éxito parcial en la París-Niza. Siempre ha sido un buen corredor con interesantes cualidades (rápido, sube bien, cierto sentido táctico). A ver si se olvida del Tour y empieza a mirar otros objetivos, porque aún tiene 28 años, y llevan desde los 22 dando la matraca sobre su posible maillot amarillo.
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Tercera etapa de Castilla-León para Ventoso, que el año pasado ganó tres etapas seguidas, amén de subir Navacerrada como un escalador. Este año no repetirá prestación todoterreno, porque ya le ha relevado Samuel Sánchez en esa función: el lunes en la crono quinto, el martes en Ávila cuarto, ayer segundo. Vamos, las mismas prestaciones polivalentes de L.L Sánchez en 2006, un mes antes de la Operación Puerto. Y para hoy, más de lo mismo en la subida a la montaña palentina, que ya del nombre asusta.
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En Coppi y Bartali, etapa para Axelsson, con sus 35 años y su historial. El año pasado se llevó una etapa y la carrera Scarponi. La verdad, no se que hace el nombre esos dos gigantes de la carretera acompañando a estos vividores.
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Lo de El País y Arribas con Contador empieza a ser el 11-M particular del Diario Global en Español. Lean, lean. Llueva o nieve, la periodicidad de los capotes a Don Desmayos empieza a ser casi diaria. Y ojo, que siempre evita hablar de A.C, del pestiño Astana o del historial de Johan Bruyneel. Yo creo que si sigo leyendo las crónicas-libelos del otrora insigne periodista acabaré creyéndome que Contador es víctima de una conspiración y no de su pasado, el de su equipo y el de su director. ¡Contador al Tour! ¡Contador al Tour! ¿Lo ven?

26 marzo, 2008

El CSC da miedo

Se acercan las clásicas de pavé y el CSC da miedo. No ya tener en el mismo equipo a los dos últimos vencedores de la P-R, incluyendo a un Cancellara que lleva cinco victorias esta temporada, en orden creciente de prestigio, sino que también tiene a segundos espadas en una forma exultante, como demuestra el triunfo de Karsten Kroon en la tradicional meta de Ávila, ante rivales nada fáciles.

El holandés cuenta con puestos entre los cinco primeros en las clásicas de las Ardenas y, el año pasado, se desmarcó con un extraordinario cuarto puesto en Flandes. Después desapareció como un azucarillo, para volver a final de temporada en la Vuelta (escapada camino de Reinosa, donde solo el condenó el doble paso por la ciudad) y un Mundial muy destacado, en su línea. Ayer se impuso en la segunda etapa de CyL con bastante autoridad ante sus paisanos Dekker (otro que apunta a un abril glorioso) y el joven Mollema, la última perla del Rabobank. En la parte más dura del ascenso a la muralla atacó Samuel Sánchez, que demuestra estar bastante entonado para abril.

A pesar de estos resultados, la firma americana de electrónica ha anunciado hace unas semanas que dejaba el patrocinio esta misma temporada. Como suele suceder en estos casos, hay que agradecer la apuesta de la empresa entre 2002 y 2008, que está muy feo eso de criticar al que paga cuando quita el dinero. Es más: en el caso del CSC lo que hay que preguntarse es cómo han aguantado tanto. El jefe de filas en 2002 y 2003, Tyler Hamilton, obtuvo alguno de los mejores triunfos del equipo completamente dopado; el que le sucedió, Ivan Basso, otro tanto entre 2004 y 2006; Jorg Jaksche obtuvo sus únicas victorias en el año 2004 que pasó en el equipo, donde dijo que existía "una estructura de dopaje organizada"; y el director de todos, el danés Bjarne Rijs, confesó su dopaje por EPO cuando ganó el Tour de Francia. Este año han puesto un programa antidopaje modélico dentro del propio equipo, pero CSC se va con su dinero y su floreciente empresa a otra parte. Ellos sabrán. El tiempo dirá si se equivocan o no, pero tal y como está el ciclismo y el historial del CSC, será difícil que encuentren un patrocinador lo suficientemente grande para que ponga los 16 millones de euros de cada temporada.
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(U)na (R)azonable (CO)njetura. Arribas vuelve a lanzar un capote a sus favoritos. De paso, viene a decir que el 40% de los deportistas profesionales es asmático, pero el objetivo del artículo es doble: el clásico ¿por qué unos sí y otros no? (buaaaaa, el tiene juguetes y yo no), pero cuidándose mucho de no afirmar el "todos no, en vez de todos sí", del que se intuye su versión inversa; y, sobre todo, explicar los problemas de un particular. Ya verán, acabarán explicándonos la extraña dieta de este individuo (se salta el almuerzo, por ejemplo) por cuestiones legales.
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Este deporte nunca morirá, pero ya se está musealizando, que es una forma de muerte. Por cierto, qué envidia y qué ganas de visitarlo.
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Oooooooooooohhhhhhhhhh, Bettini dice que renuncia al Tour de Flandes y al pavés para ir a País Vasco mirando a las Ardenas. Lo que pasa es que nunca ha rendido en los adoquines y en su equipo hay quince corredores que están en mejor forma que el. Pero ya ven: renuncia. "Cedo mi plaza a cualquiera que pueda ser más útil al equipo". ¡Qué generoso! Y yo me pregunto: ¿donde ha quedado la figura del director de equipo?
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Como ya le pasó en el Mundial de Madrid o en otros históricos flops, Petacchi está enfermo desde la San Remo, donde ganó el sprint del pelotón. Tan mal está que en su equipo dicen que no entrenará en toda la semana. Bueno, al menos nos perderemos esa eterna letanía de voglio il Fiandre.
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Para Chicchi la primera etapa de la Coppi&Bartali, y para su equipo la CRE. El campeón del mundo sub-23 en Zolder 2002 ya ganó la etapa final de la Tirreno en San Benedetto del Tronto, y parece que ha dado un salto de calidad saliendo del equipo C del Quick Step. O el salto que dan todos los corredores del Liquigas, de los abuelos Beltrán y Noé, pasando por Paolini o Di Luca, para llegar a Bertagnolli, el que ganó el año pasado en San Sebastián sin competir.

25 marzo, 2008

Contador gana una contrarreloj

La noticia es que Alberto Contador, vigente campeón del Tour de Francia, ha ganado la primera contrarreloj de su vida. Ya tenía dos cronoescaladas en su palmarés (en la Vuelta a Polonia 2003, de neoprofesional con el ONCE, y en PV 2005), pero no una contrarreloj. Lo ha hecho bajo el frío segoviano, en la carrera predilecta para probar los nuevos avances médicos (ahí están los rendimientos en los últimos años de gente como L.L Sánchez o Ventoso) y donde ganó el año pasado a Koldo Gil, cuando se preparaba como gregario de Ivan Basso. Fue una de las escasísimas pruebas donde el italiano lució los colores de Discovery. Estamos hablando de la Vuelta a Castilla-León, que comenzó ayer.

Ahora Contador gana por necesidad. Con su calendario jibarizado porque milita en el mismo equipo (¡mira que no cambiar el nombre!) que el año pasado protagonizó alguno de los escándalos -y rendimientos metahumanos- más sonados de la historia de este deporte, Contador ha pasado de ganar esta carrera como de regalo a compararla con el Tour. Ahí esta uno de los escribas más esforzados del pinteño para recordarlo, ya desde el titular. Es curioso: el año pasado se quejaba de que Basso no quería hablar con él -¿será por haber publicado la exclusiva mundial de los papeles de Birillo?- y este año de que no le dejan hablar con Don Desmayos antes de una crono. ¡Que duro es el papel de periodista! ¡Mejor hacer el papel de escritor de panegíricos!.

Así, nos enteramos de que mañana se entregarán 25.000 firmas a Patrice Clerc (director de ASO, organizador del Tour) reivindicando la presencia del madrileño de "sangre negra" en el Tour. Que cada uno saque sus conclusiones de si son muchas o pocas. Conviene recordar que en España viven 42 millones de personas, 6´5 en la Comunidad de Madrid, 40.000 en Pinto y que la audiencia del ciclismo tiene medias, incluso en carreras menores, por encima del medio millón. Ojo, todos estos datos los digo para contextualizar. En todo caso, Arribas ya está presto para anunciar un espectáculo folcklórico 48 horas antes de que se produzca, para ir creando el redoble de tambores.

Bueno, volvamos a la competición. La Vuelta a Castilla-León ha pasado de ser una prueba open ha consolidarse como una de las mejores en cuanto a participación de todo el calendario. A pesar del frío. Desconozco las razones, pero a la habitual presencia de formaciones sólidas que incluía al Discovery con toda su gala, se han unido nuevos incorporados como el CSC -con el lugareño Sastre-. Es un fenómeno digno de mención, porque ni hay buen tiempo, ni la prueba tiene prestigio, ni es especialmente llevadera. También ha dado varios ejemplos de Feria de Monstruos, y que a nadie le pase por alto que es la prueba profesional que más cerca pasa de ese gran foco de dopaje que es Madrid, con sus clínicas, farmacias de medicamentos bajo cuerda, doctores hemodruidas y centros de alto rendimiento.

En fin, que me pierdo: que Contador rodó a casi 50 km/h, que Leipheimer fue segundo a 4" y el tercero, Dekker, ya se fue a 13". El contrarrelojista S. Sánchez fue quinto, a 19", y parece que defenderá nuestros colores en la especialidad olímpica. Y bueno, que más quieren que les diga: que Valsaín y sus pinares lucían espléndidos con la nieve, que La Granja es un jardín que no tiene nada que envidiar a los mejores que se encuentran por Europa y que el ciclismo sigue siendo un deporte en el que gana el que menos tiempo invierte en recorrer una distancia. Al menos de momento.

24 marzo, 2008

Cancellara también ve las carreras

Enlazando con lo último escrito por aquí, nickBernard celebrará que el sábado no viese la Milán-San Remo. Y no fue por falta de ganas. Llegada la hora, comprobé como a la habitual desidia de TVE se unía Teledeporte y Eurosport, que decidieron programar un interesante espectáculo de acrobacias sobre el hielo, uno de esos deportes (junto con la petanca y la brisca) que le están comiendo terreno al ciclismo. Otro síntoma, otra evidencia de que es un deporte en regresión, y que ya cede espacios ante cualquier cosa. Sin embargo, lo sigo viendo. Y no soy el único.

El lamentable rótulo móvil de Eurosport invitando a seguir las evoluciones de la Clasiccisima por Internet era un puñetazo más. Desahuciado, me enteré del vencedor por el teletexto, para después ver la carrera en riguroso diferido, sabiendo de antemano el ganador. En una carrera como la San Remo, que concentra toda su emoción en los últimos veinte kms., esto es una sentencia de muerte, porque todos los 280 kms. previos son siempre una sucesión de un guión escrito hace muchos años, y que este año no se salió de lo estipulado.

Escapada de corredores completamente anónimos que se tragan 250 kms. en solitario, incluyendo un puerto inédito. Ataque de Bettini en la Cipressa, para decir "yo estoy aquí" y para que la Gazzetta y otros palmeros digan que fue decisivo en scremare a los velocistas. Total, que se llega a la subida al Poggio en grupo más o menos compacto-desgajado, y ataca Rebellin, algo también telegrafiado de antemano. Le siguen los corredores más en forma, quince en total, una variada selección de lo que hay en ciclismo, desde el caso médico-fisiológico de Bertolini a la prestancia exultante de Gilbert. Esta Freire, como lleva estando en esta carrera en las últimas diez ediciones, salvo una en la que no pudo participar.

Ya en las calles de San Remo ataca Landaluze, el menos veloz de los presentes, y también el más exógeno al grupo de seleccionados. Apenas sirve de lanzadera a Cancellara, que a dos kms. de meta utiliza el momento de neutralización para dar un espectáculo también telegrafiado de antemano: el de su ataque en solitario, de rodador. A pesar de que Liquigas (Pozzato y Pellizotti) y Lampre (Lorenzetto y Ballan) contaban con dos corredores en el grupo, nadie trabajó. Ataca el máximo favorito, y nadie sale tras él. Nadie organiza la persecución. Que hablar de Freire, de nuevo solo y sin equipo, y el corredor más vigilado porque, de haber visto la carrera en directo, tenía todas las opciones de ganar.

Cancellara entra en meta en solitario, ofreciendo a los fotógrafos la magnífica instantánea de celebrar el triunfo mientras los demás disputan las migajas. Fueron para Pozzato y Gilbert, los otros dos representantes de la escogida raza de los llegadores. Freire ni disputó el sprint, en donde entró octavo, una vez más entre los diez primeros. Cancellara leyó magníficamente la carrera. La vió con cinco minutos de anticipo. Como me hubiese gustado verla a mí. El cronista de Marca, en su abrupto de domingo, demuestra que no la vió, porque esas cosas se notan: ni en directo ni en diferido. Arribas, por el contrario, escribió una magnífica pieza. Todo sea dicho. Estaba en el lugar adecuado para ver la carrera, que no era precisamente España. Igual que Cancellara: en el lugar adecuado, en el momento adecuado.

12 marzo, 2008

Año olímpico

Este año hay JJ.OO, y se disputan en Pekín. Dicen que la prueba en ruta y la crono son muy duras, y la perspectiva ha hecho que muchos corredores se candiden. Algunos, como Contador, lo hacen porque tendrán todo el mes de julio para preparse a su manera y porque no tienen un calendario muy apretado. El seleccionador español ya ha anunciado una preselección, obligado por los rígidos calendarios olímpicos: Óscar Freire (Rabobank), Alberto Contador (Astaná), Iván Gutiérrez, Oscar Pereiro, Joaquim Rodríguez, Alejandro Valverde (Caisse d'Epargne), Carlos Sastre (CSC), Igor Antón, Samuel Sánchez (Euskaltel Euskadi), Carlos Barredo, Juan Manuel Gárate (Quick Step) y Juan José Cobo (Saunier Duval). Nos informan de que ya han pasado su primer control antidopaje.

De los citados, el que tiene más ambición es Samuel Sánchez, que este año irá al Tour por primera vez desde 2003, y con la vista puesta en Pekín. Le acompañarán otros cuatro corredores, presumiblemente Freire, Contador, Valverde y otro más de los que disputen el Tour. Los problemas vienen para la crono: Antequera baraja, para las dos plazas de España, los nombres de Piti, A.C y S. Sánchez, además del único contrarrelojista de la selección, Iván Gutiérrez. Puede ser divertido. En todo caso, es una carrera que se le da muy mal a la selección española: el mejor puesto sigue siendo el 5º de Mauri en Atlanta 96 y las medallas de Indurain y Olano en la misma olimpiada, hace doce años. Eso sí, peor que en Atenas, cuando se cayeron Astarloa y Freire a las primeras de cambio, imposible.

En fin. Que hay JJ.OO, y muchos corredores se preparan. No ya Sergi Escobar, que se ha recalificado como amateur para conseguir la preparación adecuada, es que hay casos curiosísimos. No se si ustedes conocen a Luke Roberts, un australiano que ha corrido -por decir algo- con el CSC en los últimos años. Medallista en Atenas 04, el canguro se ha recalificado para poder volver a intentar los JJ.OO. Una vez pasados, vuelta a la carretera. Vamos, como O´Grady, otro compatriota de intachable trayectoria, que también ganó en pista en las anteriores olimpiadas, a pesar del escándalo Cofidis de ese mismo año. El resultado puede ser el que quieran, que para eso el evento deportivo se disputa en un país tan libre como China. Vamos, que también se puede dar que gane un chino: está acostumbrado a la polución, en Atenas casi gana un portugués que no ha vuelto a hacer nada parecido y en el ciclismo ya estamos acostumbrados a ver de todo.
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Steegmans gana la segunda etapa de Niza, de nuevo bajo mal tiempo y picando meta a la mayoría de corredores. Solo consiguieron aguantar su rebufo Hushvod, Chavanel y el suizo Albasini, que sigue creciendo. No es la primera vez que el belga gana tanto y tan pronto: hace un par de años, cuando todavía estaba en el Lotto, hizo lo propio en Algarve, pero es otro tipo de carrera y otro tipo de rivales. Haimar Zubeldia sólo ha perdido en esta ocasión 1´15", menos de la mitad de lo perdido en la primera etapa. Con esta progresión, se candida como favorito para el Ventoux. Por su parte, Pereiro no tomó la salida, y Arkaitz Durán y Goméz Marchante, compañeros amarillos, no acabaron la etapa.
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Hoy comienza la Tirreno-Adriático, que un año más supera en participación a la París-Niza. Al habitual mejor tiempo se une en esta ocasión un recorrido clásico, pero que comparado con la salvajada ideada en Francia, prácticamente parece una carrera de juveniles. ¿Resultado? Todos los corredores con posibles para San Remo, que es dentro de diez días, estarán en la corsa dei due mari. Es bastante indicativo que Boonen, que ha dicho a diestro y siniestro que quiere ganar la carrera, haya optado este año por cambiar P-N por T-A. Los favoritos para la general se encuentran entre los contrarrelojistas, dado que hay una crono de 26 kms.
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¡No, Michael, tú no! ¿Cómo has podido? El corredor que desapareció en julio, poco antes de que su siamés Sinkewitz fuese cazado, seguirá unos buenos meses más en dique seco. Mientras tanto, el tiempo pasa y lo siguen vendiendo como estrella.