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31 marzo, 2006

El máximo favorito para Flandes

Tom Boonen. Parecía imposible de igualar, pero el fenómeno belga está incluso superando sus registros de la temporada pasada. En 2005 ganó 2 etapas en Qatar, 2 en Paris-Niza y Harelbeeke, todo ello antes del Tour de Flandes; este año ha ganado 4 etapas y la general en Qatar, 3 etapas en la Carrera hacia el Sol y el GP E3 por tercer año consecutivo, entre otras victorias y resultados de prestigio. Ha mejorado todas y cada una de sus clasificaciones, en un inicio de temporada arrollador. Y cuando no ha ganado él, lo ha hecho algún compañero.

Así las cosas, el domingo podemos asistir a un monólogo parecido al de hace una semana, cuando camino de Harelbeeke se fue con Ballan durante cuarenta km., en una especie de contrarreloj de fuerza y poderío. A Boonen no le gusta jugarse las carreras al sprint y prefiere la escapada, un lujo que se puede permitir un corredor que se impone en llegadas masivas en el Tour. ¿Qué sentido tiene sentarse ante el televisor en una jornada de primavera? Ante todo, ver al fenómeno belga en acción. Es espectacular en su visión de carrera, su inteligencia, su frialdad, su planta rodando, su maillot arcoiris en el pavés. Muy bien. Todo eso se sabe ya, igual que la fascinación de la carrera y las ingentes masas de personas que adornan todo el recorrido, por si solas un motivo suficiente para el telespectador.

Sin embargo, hay un motivo aún más importante. No es exclusivo del ciclismo, y es uno de los grandes alicientes de cualquier deporte: ver caer al máximo favorito. Tom Boonen, como buen flamenco, sacrificaría todo lo conseguido por una segunda victoria en su vuelta nacional. Una victoria con el maillot arcoiris, la mejor foto para enseñar a los nietos y para decorar todas las peñas ciclistas de la gran comunidad de aficionados belgas. Saldrá con toda la presión, aunque es dudoso que le afecte, de una victoria que ya se da por descontada. Y es aquí donde empieza el gran ciclismo, con el ansia y el afán de derrotar al gran favorito, eso que tanto ha faltado en el Tour en los últimos años. ¿Y quién puede contra Boonen y la gran armada del Quick-Step?

Ayer Leif Hoste ganó los 3 días de la Panne, imponiéndose en la crono a Hincapié y Devolder, compañeros de equipo. El Discovery también se presentó como uno de los máximos favoritos hace un año, para naufragar espectacularmente incluso con un Armstrong de gregario tirando como un poseso (28º en meta). Puede que este año se repita lo mismo, o puede que no. El CSC, con Cancellara, Kroon y Ljnquvist. El Rabobank de Flecha y Dekker….nombres que están en el aire, a la espera de confirmación. Sin embargo, nadie habla ya de Van Petegem, el enorme corredor que encarna como ningún otro el espíritu del flandrien. Criticado duramente por la fanática –en todos los sentidos- prensa local por su falta de resultados antes de la gran cita del año, el corredor del Davitamon se ha defendido con uñas y dientes, especialmente de la acusación de que siempre acaba sus temporadas tras la Paris-Roubaix. Él, que ha sido plata en Valkenbourg 98 y bronce en Hamilton 03. Gente ingrata, desde luego.

Van Petegem volaba el sábado en el GP E3. Cualquiera que haya visto la carrera se daba cuenta. El año pasado coronó el Grammont en cabeza y fue tercero en meta, ganando el sprint de los perseguidores de Boonen y Klier. El gran Peter vive en la base de la subida mítica de la carrera de sus sueños, la misma que ha ganado un par de veces, ambas ante Vanderbroucke. La Panne le ha quitado a su compañero más en forma (Steegmans, caído), pero eso no es ningún problema: cuando la carrera entre en su fase más crítica, el siempre estará ahí. Un respeto a los mayores, especialmente cuando están ante su última temporada.

1 comentario:

jefe dijo...

El mayor problem de Boonen puede ser que será el máximo favorito, el indiscutible favorito, y si se da una situación como la del año pasado, en la que hay un grupito de 5 o 6, cuando salte un ciclista todos van a mirar (o al menos deberían hacerlo) al Campeón del Mundo para que lo neutralice, y el belga puede hartarse de esa situación. No obstante, el deporte, y en especial el ciclismo, no es matemático, y puede tener un mal día (poco probable) o una caída, un pinchazo... Una cosa tengo clara: Boonen no va a ganar eternamente Flandes y Roubaix hasta que se retire.