Mucha gente fuera del mundo del ciclismo no conocía a Pozzato y si la Milán-San Remo, de ahí que estos días hayan sido un ir y venir de artículos presentando al piccolo Principe. Es más, alguna gente del mundo del ciclismo también debería ponerse las pilas (González Linares: “un corredor sin mucho caché”) y saber que se puede esperar de un corredor al que le sale la clase a borbotones, tan preanunciado como tambaleante.
Pasado a profesionales directamente y cultivado en el Mapei G3 (14 victorias en 2002), el vicentino ganó el sábado la carrera que su antiguo patrón, Don Giorgio Squinzi, siempre soñó y nunca pudo conseguir. Desde que levantó el tenderete sus antiguos empleados han conseguido tres de las cuatro ediciones disputadas (Bettini, Freire, Pozzato), y algo de remordimiento le tiene que haber quedado, sobre con este último y jovencísimo vencedor. Pozzato parece viejo por la cantidad de años que lleva en el candelero, ganando cosas importantes y batiendo récords, y siempre fue el ojito derecho para el futuro del Mapei porque era, es y siempre será joven. Esta último afirmación tiene su aquel, ya verán. Acabado el patrocinio, Ferreti lo llamó al Fassa Bortolo y empezó 2003 con dos relámpagos en Laigueglia y Tirreno-Adriático. El futuro era espléndido en un equipo donde podría aprender de Bartoli, pero coincidió con el ascenso al Olimpo de Petacchi y la superespecialización consiguiente en los sprints de toda la formación. En 2004 ayuda al fenomenal velocista italiano en San Remo, pero en las clásicas del norte abandona y se va de vacaciones en pleno mes de mayo, para desesperación de Ferreti, que no lo empieza a tragar. Lo alinea para el Tour y regala la magnífica victoria de Saint-Brieuc, puesta en bandeja por los indolentes Mancebo y Flores. Envidiado por su facilidad para ganar sin hacer aparentemente nada, Flecha saluda la victoria de su por entonces compañero de equipo con una frialdad muy típica del catalán, siempre dispuesto a ver la paja en el ojo ajeno antes del propio desde su columna en La Vanguardia, que nadie hecha de menos.
Ballerini lo lleva a las Olimpiadas de Atenas y se disuelve como un azucarillo. Es agosto, la temporada está muy avanzada (es un decir...) y que menos que volver a irse de vacaciones. Nos vemos en 2005, nada menos que en el Quick Step. Su agente (Claudio Pasqualin, que llevaba a Del Piero) negocia un contrato de 600.000 euros al año, con la condición de hacerse valer en algunas carreras aunque vaya a estar al servicio de Bettini. Es el primer ciclista italiano cuyo agente viene del fútbol. El año empieza mal, enfermo –dice-, en las clásicas hace una labor de primer gregario, disputa el Giro por primera vez al servicio del Grillo sin dejarse notar, el campeonato italiano se le va ante el desconocido Gasperoni...nada que no solucionen unas vacaciones. En agosto vuelve hecho un fenómeno y gana en Hamburgo al sprint masivo, el Lazio y una etapa de la Vuelta a Alemania...cuando llega el Mundial, vuelve a su tónica y...¡qué tarde es! ¡a descansar de nuevo!. El problema de Pozzato es que sabe hacer lo justo para seguir arriba, y sin ningún esfuerzo. Peeters, su director en el Quick Step, le ha felicitado por su victoria en San Remo, al mismo tiempo que recordaba que en 2005 “estaba lejos de ser un corredor profesional”.
Y bien que lo sabe. Acaba contrato este año y con Lefevre no se bromea (que se lo pregunten a Pecharromán), pero superPippo sabe perfectamente lo que tiene dentro. Según cuenta la Gazzetta dello Sport, le dijo a su novia, en la vigilia de la carrera, que apostase 300€ por su victoria, cotizada a 50:1. Como le debe conocer bien, dejo el dinero para otros asuntos y perdió la oportunidad de ganar 15.000 euros. No es la única pérdida material del italiano: también se apostó un reloj Franck Muller de oro blanco con Paolini. Menos mal que el armario lleno de trajes de marca, el Ferrari F430 –rojo, por supuesto- y los otros treinta relojes no han sido testigos de la absoluta confianza en sí mismo de un corredor cuya clase encima de la bici salta a la vista a propios y extraños. Al menos la Gazzetta también informa de que ayuda a la guardería del pueblo, que tiene un perro que se llama Sandy, que quiere adoptar un niño a distancia y que lleva debajo del casco una medalla de su Virgen de Confianza, además de que quiere a su novia y sus amigos.
Porque Pozzato siempre será joven, eternamente joven. Con su cara de rasgos delicados, rizos rubios y nariz de elfo, ya le han bautizado como “el Boonen italiano” (volver a leer la primera línea de este post) mientras anuncia que irá con todas las ganas al Norte. Difícil de creer viendo su trayectoria y el equipo en el que está, pero a toda la gente a la que le gusta el ciclismo le tiene que gustar Pozzato, uno de esos corredores agraciados por la naturaleza con una clase imponente y que, equipado con una cabeza de otra carrocería, ofrece su categoría a brochazos en vez de a pinceladas. Viéndolo pedalear es como ver a Bugno con sus grandes cadencias, su avanzar que parece que no es veloz, su sprint imperial. Y viendo todo lo que le rodea y como es, también es como ver a Vandenbroucke, el eterno joven.
***
Hoy se disputa el GP Waregem (A través de Flandes), espectacular anticipo para el apasionante fin de semana con Hareelbeke y Brabante. Desafio por todo lo alto con Boonen y Petacchi que afronta el norte.
***
La Vuelta a Castilla-Leon esta siendo mucho mas interesante de lo que se pensaba. Popovych, Vinokourov...el proximo post ira a este evento.
22 marzo, 2006
21 marzo, 2006
El día de la foto
En octubre de 2004, en una ceremonia discreta y sin publicidad, la UCI entregó a Michael Rogers la medalla y el título de campeón del mundo CRI de 2003. El vencedor en aquel otoño canadiense había sido el supertramposo Millar, que confesó su doping seis meses después, quizás sin saber que le iban a aplicar la tabla de medir de Ben Johnson: te quitamos los títulos conseguidos en carreras en las que ibas bombado, aunque no hayas dado positivo. El australiano, aplicado en su superespecialización, ganó también el Mundial 2004, y los titulares le quedaron fetén a la UCI: “Dos campeonatos del mundo en un mismo día”.
Hace unos meses, cuando se confirmó el contranálisis a Roberto Heras y su triunfo en la Vuelta a España quedó revocado, saltó a la prensa la noticia de que la organización reuniría el nuevo podio (Menchov-Sastre-Mancebo) en una ceremonia privada, para sacar la foto en los anuarios bajo el epígrafe “Vuelta 2005”. Una opción ya experimentada con éxito por la UCI y que Unipublic había llevado a cabo en la presentación de la edición 2006, donde simplemente Heras no existió. En algunos momentos parecía estar presenciando un congreso del PCUS de los años 30, cuando se quitaba a Trosky de las fotos con técnicas que hoy en día, en pleno imperio Photoshop, resultan pintorescas y artesanales. De héroe a traidor, sin solución de continuidad. La misma organización que no ha hecho ninguna autocrítica ante el grave hecho de que los últimos animadores de las carreras (y por tanto de las audiencias, de los rendimientos publicitarios y de la continuidad de la misma) hayan sido involucrados en escándalos de dóping. Casero, Aitor González, Nozal que vuela en 2003 sacando de la manga un bonito duelo entre joven/veterano, igual que Santi Pérez en 2004. Estos últimos tuvieron como rival imbatible a Heras, que en 2005 tuvo que dar el do de pecho para derrotar a un ruso que no cedía nunca y que con ese carácter correcto, frío y sobre todo extranjero iba a tirar abajo todo el tenderete. Y todos contentos y que emocionante es la Vuelta a España, duelos hasta la última etapa y ”nada está decidido en la Sierra de Madrid”, como si fuesen los Dolomitas.
Esa misma organización, repito, va a reunir esta semana al nuevo podio de la Vuelta en una ceremonia que, según cyclingnews.com, será retransmitida por TVE. Pobre Heras, hundido y cornudo. Me imagino la noticia en la cola de la mastodóntica sección de fútbol de los telediarios, el presentador embarazado por tener que hablar de ciclismo antes del Tour de Francia, el anchorman que pasa a la sección cultura (festival de música religiosa de Cuenca, Dan Brown visitando Jerusalem, un importante pintor que vende cuadros) carraspeando y diciendo alguna obviedad del tipo “...¡al final todo se puede arreglar!”. Unipublic ha optado por la humillación pública de Heras al anunciar una ceremonia que podría haber hecho perfectamente de cualquier otra manera, pero esta medida es como escupir al viento de cara.
A Unipublic se le olvida que, al margen del escándalo de dopaje en 2005 (el mayor desde Pantani en Madonna di Campligio en 1999), Roberto Heras es y será historia de la Vuelta a España y por tanto de su mayor patrimonio como empresa. Si se opta por la política del lapidamiento público y la vejación a un corredor que une su nombre de manera indisoluble a la carrera por ellos organizada se tiene que hacer a manos llenas, lo demás es hipocresía. ¿Cómo explicarán ahora las otras tres victorias de Heras en la Vuelta? ¿Sus nueve años consecutivos como protagonista? No, sólo quieren la foto. Nada de arreglos o retoques, como poner una X roja en la cara del corredor del Liberty Seguros (si, su equipo por entonces, hay que recordarlo porque ha secundado perfectamente a Unipublic) o cambiar cara y maillot por la del ruso. Una foto y todo parecerá como si nunca hubiese pasado. Heras tendrá lo suyo y dentro de cincuenta años algún joven interesado por la historia de este deporte deducirá que su reinado se acabó súbitamente, o que quizás se retiro en loor de multitudes, como ese Armstrong de principios del milenio que había dominado el Tour.
Y el día de la foto, ¿el fotógrafo pedirá a los protagonistas que sonrían? ¿Habrá cajón del podio y azafatas en traje de chaqueta? ¿Tendrán que ponerse sus maillots, en el caso de Mancebo ya caducado? Edulcorar la historia y modificarla en beneficio propio para evitar las culpas sólo acaba produciendo monstruos. Me imagino la foto a la antigua, con las sales de plata y el olor del revelador, con huellas digitales en las esquinas: al final, por mucho que se airee, siempre apesta.
***
Boonen dice que en el sprint de San Remo no pudo meter el 11, “y ya me ha pasado tres veces esta temporada”. El belga empieza a resultar pesado con su continua suficiencia y encantadodehabermeconocido. Al margen de la mala publicidad para Campagnolo y sus carísimos grupos de cambio, la excusa del campeón del mundo para justificar su clamorosa derrota en el tú-a-tú con Petacchi es pueril y de estrella pasada de vueltas. Y ya me imagino las otras dos veces en que no pudo meter el 11: las dos etapas de Andalucía que perdió ante el italiano.
Hace unos meses, cuando se confirmó el contranálisis a Roberto Heras y su triunfo en la Vuelta a España quedó revocado, saltó a la prensa la noticia de que la organización reuniría el nuevo podio (Menchov-Sastre-Mancebo) en una ceremonia privada, para sacar la foto en los anuarios bajo el epígrafe “Vuelta 2005”. Una opción ya experimentada con éxito por la UCI y que Unipublic había llevado a cabo en la presentación de la edición 2006, donde simplemente Heras no existió. En algunos momentos parecía estar presenciando un congreso del PCUS de los años 30, cuando se quitaba a Trosky de las fotos con técnicas que hoy en día, en pleno imperio Photoshop, resultan pintorescas y artesanales. De héroe a traidor, sin solución de continuidad. La misma organización que no ha hecho ninguna autocrítica ante el grave hecho de que los últimos animadores de las carreras (y por tanto de las audiencias, de los rendimientos publicitarios y de la continuidad de la misma) hayan sido involucrados en escándalos de dóping. Casero, Aitor González, Nozal que vuela en 2003 sacando de la manga un bonito duelo entre joven/veterano, igual que Santi Pérez en 2004. Estos últimos tuvieron como rival imbatible a Heras, que en 2005 tuvo que dar el do de pecho para derrotar a un ruso que no cedía nunca y que con ese carácter correcto, frío y sobre todo extranjero iba a tirar abajo todo el tenderete. Y todos contentos y que emocionante es la Vuelta a España, duelos hasta la última etapa y ”nada está decidido en la Sierra de Madrid”, como si fuesen los Dolomitas.
Esa misma organización, repito, va a reunir esta semana al nuevo podio de la Vuelta en una ceremonia que, según cyclingnews.com, será retransmitida por TVE. Pobre Heras, hundido y cornudo. Me imagino la noticia en la cola de la mastodóntica sección de fútbol de los telediarios, el presentador embarazado por tener que hablar de ciclismo antes del Tour de Francia, el anchorman que pasa a la sección cultura (festival de música religiosa de Cuenca, Dan Brown visitando Jerusalem, un importante pintor que vende cuadros) carraspeando y diciendo alguna obviedad del tipo “...¡al final todo se puede arreglar!”. Unipublic ha optado por la humillación pública de Heras al anunciar una ceremonia que podría haber hecho perfectamente de cualquier otra manera, pero esta medida es como escupir al viento de cara.
A Unipublic se le olvida que, al margen del escándalo de dopaje en 2005 (el mayor desde Pantani en Madonna di Campligio en 1999), Roberto Heras es y será historia de la Vuelta a España y por tanto de su mayor patrimonio como empresa. Si se opta por la política del lapidamiento público y la vejación a un corredor que une su nombre de manera indisoluble a la carrera por ellos organizada se tiene que hacer a manos llenas, lo demás es hipocresía. ¿Cómo explicarán ahora las otras tres victorias de Heras en la Vuelta? ¿Sus nueve años consecutivos como protagonista? No, sólo quieren la foto. Nada de arreglos o retoques, como poner una X roja en la cara del corredor del Liberty Seguros (si, su equipo por entonces, hay que recordarlo porque ha secundado perfectamente a Unipublic) o cambiar cara y maillot por la del ruso. Una foto y todo parecerá como si nunca hubiese pasado. Heras tendrá lo suyo y dentro de cincuenta años algún joven interesado por la historia de este deporte deducirá que su reinado se acabó súbitamente, o que quizás se retiro en loor de multitudes, como ese Armstrong de principios del milenio que había dominado el Tour.
Y el día de la foto, ¿el fotógrafo pedirá a los protagonistas que sonrían? ¿Habrá cajón del podio y azafatas en traje de chaqueta? ¿Tendrán que ponerse sus maillots, en el caso de Mancebo ya caducado? Edulcorar la historia y modificarla en beneficio propio para evitar las culpas sólo acaba produciendo monstruos. Me imagino la foto a la antigua, con las sales de plata y el olor del revelador, con huellas digitales en las esquinas: al final, por mucho que se airee, siempre apesta.
***
Boonen dice que en el sprint de San Remo no pudo meter el 11, “y ya me ha pasado tres veces esta temporada”. El belga empieza a resultar pesado con su continua suficiencia y encantadodehabermeconocido. Al margen de la mala publicidad para Campagnolo y sus carísimos grupos de cambio, la excusa del campeón del mundo para justificar su clamorosa derrota en el tú-a-tú con Petacchi es pueril y de estrella pasada de vueltas. Y ya me imagino las otras dos veces en que no pudo meter el 11: las dos etapas de Andalucía que perdió ante el italiano.
20 marzo, 2006
Otra forma de ver la carrera
La buena educación hace que tengamos que respetar las opiniones de todo el mundo, y este modesto fotolog es una buena muestra de ello. Con ello ganamos todos, contrastamos pareceres y, en definitiva, nos enriquecemos. Todo el mundo tiene derecho a interpretar una carrera de la manera que más le convenga, pero a veces uno se pregunta si ha visto la misma competición, o si todo es una broma pesada.
"Mi intuición me ha fallado esta vez. Planeaba atacar en el Poggio, pero llegado el momento tuve dudas. Pensé que el pelotón iba a atrapar a los fugados, como me pasó el año pasado, y decidí esperar para jugármela en el sprint. Fue una llegada demasiado rápida, con el viento de cola, y no tuve opción". Esto ha dicho Alejandro Valverde y así lo publicó ayer el diario As. Sólo los fans más acérrimos del fenómeno murciano pueden entender este sinsentido. Esa “intuición” de la que habla Valverde es la misma que le lleva a desempeñar ese papelón al que nos tiene acostumbrados siempre que hay una gran cita con una clásica. Más que intuición, una maldición. Una cosa es cierta, en el Poggio se le vio: pegadito a los favoritos, tragando todo el viento en un lateral, la foto para la galería y para que algún paisano se levante en su casa y grite “¡Valverde, Valverde!”. De su ataque, ni noticia, ni amago. Esas “dudas”, ¿en que consistirían?: a lo mejor no conocía a Ballan, Pozzato es un corredor del montón, Astarloa no ganó el oro el día que él consiguió la plata en Hamilton...¿qué más necesitaba para saltar? Incomprensible.
Bueno, todavía quedaba el sprint. El antiguamente denominado BalaVerde logró un meritorio vigésimocuarto puesto entre treinta y cuatro implicados. “Una llegada demasiado rápida”. Segundo año que el doble subcampeón del mundo (siempre al sprint) llega con el pelotón de favoritos a Via Roma y segundo año que no tiene a bien regalar a su equipo uno de esos maravillosos sprints con los que se ha impuesto en Paris-Niza, País Vasco o Vuelta a España. No se si alguien le habrá dicho que si no lo intenta jamás sabrá su techo en la clásica de las clásicas. Valverde se mueve con soltura en muchas carreras del calendario y en otras es un corredor apocapado, romo y simplón. Como sus declaraciones, que no resisten la mínima comparación con la luz de los hechos.
Por su parte, Freire no ha tenido problemas en declarar que “otros han sido mejores que yo y hay que asumirlo”. Eso sí, después matiza –como siempre atina a resaltar nickBallerini- y encuentra la causa en que “era el segundo sprint en llano en el que me metía en lo que va de temporada y me ha faltado soltura. Después de estar tanto tiempo parado estas cosas se notan en una carrera de tanto nivel”, porque el tricampeón del mundo siempre tiene excusa. Se perdona porque ya son seis años (con la excepción de 2002, que no participó por lesión) en los que acaba entre los siete primeros, y aunque lo intente disimular la derrota le ha escocido mucho: “me alegro de que haya ganado Pozzato, porque si llego a superar a Boonen y a Petacchi y entro segundo me hubiese sentado mucho peor”. La frase es ininteligible, pero lo que trasluce es que, dentro de la derrota, al menos no han ganado Boonen o Petacchi.
Y ya por último la pataleta de Samuel Sánchez, que cree que la Milán-San Remo se corre por selecciones nacionales. Dolido porque su “amigo” Astarloa saltase a neutralizar su ataque a 1,5 km de meta dice que “yo no lo hubiera hecho”, como el can que mira en el anuncio antiabandono de animales durante las vacaciones. ¿Alguien vio algún relevo de Samuel en el llano? Yo no, en cambio sí que vi de Astarloa, definido por Ballan como “el único que tiraba en el grupo”. Cómo para regalar la victoria a un chuparuedas. ¡Qué fácil es lamentar las ocasiones perdidas! ¡Sobre todo cuando se tiene que apelar a la “amistad” para soñar con una victoria de fábula, en vez de conquistarla en buena lid! Tampoco tiene que sorprender: la única victoria de profesional del oventense vino tras equivocarse de pancarta de meta Ardilla y Pereiro. Otro tipo de “ayuda” involuntaria: cuando uno se acostumbra, es difícil renunciar.
"Mi intuición me ha fallado esta vez. Planeaba atacar en el Poggio, pero llegado el momento tuve dudas. Pensé que el pelotón iba a atrapar a los fugados, como me pasó el año pasado, y decidí esperar para jugármela en el sprint. Fue una llegada demasiado rápida, con el viento de cola, y no tuve opción". Esto ha dicho Alejandro Valverde y así lo publicó ayer el diario As. Sólo los fans más acérrimos del fenómeno murciano pueden entender este sinsentido. Esa “intuición” de la que habla Valverde es la misma que le lleva a desempeñar ese papelón al que nos tiene acostumbrados siempre que hay una gran cita con una clásica. Más que intuición, una maldición. Una cosa es cierta, en el Poggio se le vio: pegadito a los favoritos, tragando todo el viento en un lateral, la foto para la galería y para que algún paisano se levante en su casa y grite “¡Valverde, Valverde!”. De su ataque, ni noticia, ni amago. Esas “dudas”, ¿en que consistirían?: a lo mejor no conocía a Ballan, Pozzato es un corredor del montón, Astarloa no ganó el oro el día que él consiguió la plata en Hamilton...¿qué más necesitaba para saltar? Incomprensible.
Bueno, todavía quedaba el sprint. El antiguamente denominado BalaVerde logró un meritorio vigésimocuarto puesto entre treinta y cuatro implicados. “Una llegada demasiado rápida”. Segundo año que el doble subcampeón del mundo (siempre al sprint) llega con el pelotón de favoritos a Via Roma y segundo año que no tiene a bien regalar a su equipo uno de esos maravillosos sprints con los que se ha impuesto en Paris-Niza, País Vasco o Vuelta a España. No se si alguien le habrá dicho que si no lo intenta jamás sabrá su techo en la clásica de las clásicas. Valverde se mueve con soltura en muchas carreras del calendario y en otras es un corredor apocapado, romo y simplón. Como sus declaraciones, que no resisten la mínima comparación con la luz de los hechos.
Por su parte, Freire no ha tenido problemas en declarar que “otros han sido mejores que yo y hay que asumirlo”. Eso sí, después matiza –como siempre atina a resaltar nickBallerini- y encuentra la causa en que “era el segundo sprint en llano en el que me metía en lo que va de temporada y me ha faltado soltura. Después de estar tanto tiempo parado estas cosas se notan en una carrera de tanto nivel”, porque el tricampeón del mundo siempre tiene excusa. Se perdona porque ya son seis años (con la excepción de 2002, que no participó por lesión) en los que acaba entre los siete primeros, y aunque lo intente disimular la derrota le ha escocido mucho: “me alegro de que haya ganado Pozzato, porque si llego a superar a Boonen y a Petacchi y entro segundo me hubiese sentado mucho peor”. La frase es ininteligible, pero lo que trasluce es que, dentro de la derrota, al menos no han ganado Boonen o Petacchi.
Y ya por último la pataleta de Samuel Sánchez, que cree que la Milán-San Remo se corre por selecciones nacionales. Dolido porque su “amigo” Astarloa saltase a neutralizar su ataque a 1,5 km de meta dice que “yo no lo hubiera hecho”, como el can que mira en el anuncio antiabandono de animales durante las vacaciones. ¿Alguien vio algún relevo de Samuel en el llano? Yo no, en cambio sí que vi de Astarloa, definido por Ballan como “el único que tiraba en el grupo”. Cómo para regalar la victoria a un chuparuedas. ¡Qué fácil es lamentar las ocasiones perdidas! ¡Sobre todo cuando se tiene que apelar a la “amistad” para soñar con una victoria de fábula, en vez de conquistarla en buena lid! Tampoco tiene que sorprender: la única victoria de profesional del oventense vino tras equivocarse de pancarta de meta Ardilla y Pereiro. Otro tipo de “ayuda” involuntaria: cuando uno se acostumbra, es difícil renunciar.
19 marzo, 2006
Una historia de la que sabemos el final
La historia se repite una vez más. La ecuación consta de corredor joven + nacionalidad exótica + irrupción fortísima en el pelotón, sin continuidad + equipo pequeño que cambia por uno grande. ¿El resultado? José Rujano, pero seguro que hay muchos nombres que ahora vienen a la cabeza. El año pasado descolló en el Giro de Italia, y muchos vieron en su rendimiento en montaña el apóstol de una nueva generación de escaladores. A muchos les gusta decir que “estuvo a punto de ganar el Giro de Italia”, como si fuese una cosa así de fácil cuando vienes de Venezuela, tienes 23 años y corres en el Selle Italia de Gianni Savio. Incluso algún paisano forofo se dejaba notar clamando por sus virtudes y lo grande que era y bla, bla, bla.
Es cierto, José Rujano ganó la etapa decisiva del Giro de Italia y fue líder virtual durante muchos kilómetros, para quedarse a menos de un minuto de la victoria. Desde entonces, nada de nada. No volvió a competir, en agosto desapareció incluso para su equipo y poco después se supo que había fichado por el Quick Step a cambio de un extraño contrato. El Giro de Italia de 2006 lo correría con el Selle Italia, para después ponerse el maillot del equipo de Lefevre (que quiere escaladores para no ser el último en la caravana de coches de equipo) en la salida del Tour de Francia. Un contrato compartido para un corredor controvertido. Como suele pasar con corredores jóvenes seducidos de repente con el dinero y las lisonjas de los aficionados (“¡Qué grande eres!” “¡Les vas a ganar a todos¡”), a Rujano se le ha olvidado el orden de las cosas: cumples el contrato, compites y después te centras en tu nuevo equipo. El venezolano ya decidió no competir, ahora no cumple el contrato y será difícil que acabe en su nuevo equipo. El resto de la historia puede tener todas las derivaciones que quieran.
La alcanforada y casposa revista italiana Bicisport le dedicó un reportaje en enero, donde no se paraba de glosar su forma, lo bien que se entrena en la zona montañosa de Venezuela, lo cerca que esta queda de San Cristóbal (donde Moser ganó su Mundial en 1977), el apoyo de la familia y lo estupendo que era el ragazzo. Supongo que ahora habrán cambiado de opinión. Rujano ha decidido no competir más con el maillot que le dio la fama (efímera, fugaz), sin motivo aparente, y Savio ha hecho lo lógico en estos casos: se acabó el acuerdo con el Quick Step y si el corredor se queda la temporada en blanco, allá él. El último corredor con una trayectoria parecida es Perez Cuapio, que aunque no se lo crean sigue enrolado en el equipo de toda su vida, el Panaria. Un mexicano que con 24 años gana la etapa del Pordoi en 2001 y en 2002 las dos etapas dolomíticas del Giro, desde entonces dando tumbos sin continuidad. En su momento, hubo alguno que dijo que el Panaria tenía que ser invitado al Tour para desafiar a Armstrong. El año pasado ganó el Trentino y en el Giro fue una sombra, un fantasma, su tónica habitual. Y vuelta a leer la ecuación del principio. A veces, el ciclismo es una ciencia exacta.
***
Un dato importante y que ayer quedó en el tintero. La San Remo 2006 se ha corrido a ritmo de locos, nada menos que a 45 km/h. Adiós al mito de las siete horas encima de la bicicleta, esta vez “sólo” seis horas y media. Sin embargo, la subida a la Cipressa (un único ataque, el de Garzelli) fue medio minuto más lenta…¿dónde han limado tiempo los corredores? ¿Llevaban propulsores? No, resulta que durante toda el tramo costero de la carrera, en cuanto han bajado el Turchino y han cogido la Aurelia, el viento de culo ha sido muy, muy fuerte.
El dato es más importante de lo que parece, puesto que suaviza las pequeñas ascensiones (de ahí lo nutrido del sprint final y las pocas diferencias entre los diferentes grupos en meta) y, sobre todo, ayuda a las escapadas. En cualquier otra circunstancia, una escena como la vivida entre los fugados en las calles de San Remo (tira tú, a mi me da la risa) hubiese acabado con la absorción dentro del pelotón, pero en esta ocasión les dio un impulso de más que, en el caso de Pozzato, fue decisivo. Por detrás el Rabobank tiraba fuerte y duro, pero parecía que nunca llegaban, y cuando lo lograron era con Freire extenuado. No es por justificar la neta derrota del cántabro en la clásica de las clásicas, pero si Boogerd hubiese podido participar (se rompió un hueso del pie jugando con su hijo el pasado jueves) es muy probable que el ataque de Ballan/Pozzato subiendo el Poggio no hubiese ido muy allá: el mismo corredor del Lampre fue incapaz de saltar en etapas de la Tirreno donde el gigante holandés imponía el tempo de la ascensión…
Es cierto, José Rujano ganó la etapa decisiva del Giro de Italia y fue líder virtual durante muchos kilómetros, para quedarse a menos de un minuto de la victoria. Desde entonces, nada de nada. No volvió a competir, en agosto desapareció incluso para su equipo y poco después se supo que había fichado por el Quick Step a cambio de un extraño contrato. El Giro de Italia de 2006 lo correría con el Selle Italia, para después ponerse el maillot del equipo de Lefevre (que quiere escaladores para no ser el último en la caravana de coches de equipo) en la salida del Tour de Francia. Un contrato compartido para un corredor controvertido. Como suele pasar con corredores jóvenes seducidos de repente con el dinero y las lisonjas de los aficionados (“¡Qué grande eres!” “¡Les vas a ganar a todos¡”), a Rujano se le ha olvidado el orden de las cosas: cumples el contrato, compites y después te centras en tu nuevo equipo. El venezolano ya decidió no competir, ahora no cumple el contrato y será difícil que acabe en su nuevo equipo. El resto de la historia puede tener todas las derivaciones que quieran.
La alcanforada y casposa revista italiana Bicisport le dedicó un reportaje en enero, donde no se paraba de glosar su forma, lo bien que se entrena en la zona montañosa de Venezuela, lo cerca que esta queda de San Cristóbal (donde Moser ganó su Mundial en 1977), el apoyo de la familia y lo estupendo que era el ragazzo. Supongo que ahora habrán cambiado de opinión. Rujano ha decidido no competir más con el maillot que le dio la fama (efímera, fugaz), sin motivo aparente, y Savio ha hecho lo lógico en estos casos: se acabó el acuerdo con el Quick Step y si el corredor se queda la temporada en blanco, allá él. El último corredor con una trayectoria parecida es Perez Cuapio, que aunque no se lo crean sigue enrolado en el equipo de toda su vida, el Panaria. Un mexicano que con 24 años gana la etapa del Pordoi en 2001 y en 2002 las dos etapas dolomíticas del Giro, desde entonces dando tumbos sin continuidad. En su momento, hubo alguno que dijo que el Panaria tenía que ser invitado al Tour para desafiar a Armstrong. El año pasado ganó el Trentino y en el Giro fue una sombra, un fantasma, su tónica habitual. Y vuelta a leer la ecuación del principio. A veces, el ciclismo es una ciencia exacta.
***
Un dato importante y que ayer quedó en el tintero. La San Remo 2006 se ha corrido a ritmo de locos, nada menos que a 45 km/h. Adiós al mito de las siete horas encima de la bicicleta, esta vez “sólo” seis horas y media. Sin embargo, la subida a la Cipressa (un único ataque, el de Garzelli) fue medio minuto más lenta…¿dónde han limado tiempo los corredores? ¿Llevaban propulsores? No, resulta que durante toda el tramo costero de la carrera, en cuanto han bajado el Turchino y han cogido la Aurelia, el viento de culo ha sido muy, muy fuerte.
El dato es más importante de lo que parece, puesto que suaviza las pequeñas ascensiones (de ahí lo nutrido del sprint final y las pocas diferencias entre los diferentes grupos en meta) y, sobre todo, ayuda a las escapadas. En cualquier otra circunstancia, una escena como la vivida entre los fugados en las calles de San Remo (tira tú, a mi me da la risa) hubiese acabado con la absorción dentro del pelotón, pero en esta ocasión les dio un impulso de más que, en el caso de Pozzato, fue decisivo. Por detrás el Rabobank tiraba fuerte y duro, pero parecía que nunca llegaban, y cuando lo lograron era con Freire extenuado. No es por justificar la neta derrota del cántabro en la clásica de las clásicas, pero si Boogerd hubiese podido participar (se rompió un hueso del pie jugando con su hijo el pasado jueves) es muy probable que el ataque de Ballan/Pozzato subiendo el Poggio no hubiese ido muy allá: el mismo corredor del Lampre fue incapaz de saltar en etapas de la Tirreno donde el gigante holandés imponía el tempo de la ascensión…
Etiquetas:
ciclismo
18 marzo, 2006
Un Pozzato magistral resiste a todos los sprinters
Filippo Pozzato ha ganado la San Remo de una manera rotunda y convincente. Ha sido el más fuerte de la carrera y su equipo ha jugado su baza con toda la seriedad con la que se entroniza a un aspirante a jefe de filas en las carreras más importantes. Hasta entonces, el llamado Príncipe había ejercido de gregario para el Quick Step en las carreras del norte y en la Tirreno-Adriático, con notable éxito. Con 24 años consigue una carrera que cada año es más difícil de lograr, y al mismo tiempo sigue aprendiendo en Bélgica de los mejores maestros y en la mejor escuela. Tras un año de incertidumbres (2004) ha conseguido centrar su carrera. De príncipe a Rey, como en la fábula.
La fuga larga de San Remo tuvo a Unai Etxebarría escapado más de 240 km., en un claro anticipo del protagonismo de los corredores nacionales. Neutralizados al paso por Imperia, la Cipressa vio un ataque de Garzelli (7º al sprint) fácilmente neutralizado. La incorporación a la Aurelia propició una nueva fuga, francamente interesante: Schleck, Reynés, Moorenhout y el Quick Step Trentin, que por supuesto no entró al relevo. Nadie del pelotón quería tirar, a excepción de las motos de la RAI, denunciadas en directo por un Gálvez encolerizado ante la caradura de los italianos. Al inicio del Poggio cuentan con una decena de segundos, pero la joya luxemburguesa del CSC ataca decididamente y se libra de sus compañeros de fuga. Por detrás, movimientos poco interesantes (Valverde que asoma la cabeza para cumplir el expediente) salvo el ritmo que empieza a poner Pozzato: sube silbando y con una cadencia majestuosa. A menos de un km. para la cima el Rabobank empieza a tirar muy fuerte con un montón de unidades, Freire magníficamente colocado. En ese momento salta Ballan por la izquierda, en un ataque telegrafiado ¿y quien sale a su rueda? Pozzato como una bala, a ritmo del mejor escalador. Sin dar un relevo por la coartada Boonen, y mientras por detrás Astarloa fatiga para darles alcance, superan a Schleck y se lanzan al descenso, en donde se les unirán Samuel Sánchez y Rinaldo Nocentini.
Seis hacia la victoria en San Remo. ¿Si? Si. En el grupo el Millran intenta hacer la labor del Rabobank, pero Velo ha caído en combate y Sacchi es un corredor que poco puede hacer ante los galgos de delante. Tenían serias opciones de llegar a meta, pero el descontrol y la falta de organización puede con cualquier consideración racional. Y Pozzato que empieza a reir. Salta Ballan y lo neutraliza Astarloa, salta Samuel y se encuentra la misma esponja. El pelotón se acerca a falta de un km., Zabel hace un gran trabajo para Petacchi. Por delante sale Nocentini y Pozzato lo secunda, justo en el momento en el que Dekker enlaza a Freire y al pelotón al grupo cabecero. No tiene necesidad de mirar hacia detrás. Los metros que gana son decisivos y sólo le queda aguantar hasta meta, igual que hizo en la etapa de St.Brieuc en el Tour 2004. Abre los brazos mientras con las rodillas se sujeta al cuadro de la bicicleta, en su postura característica cuando gana. ¿Será posible que la mejor selección de sprinters no haya podido neutralizarle en el último km?
Posible y cierto. Pozzato es muy listo y muy bueno, además de muy rápido. El mejor colocado, con mucha diferencia, era Freire, pero esta vez le ha faltado pólvora y velocidad. Fue superado claramente por la izquierda tanto por Boonen como por Petacchi, que gana el sprint del grupo con una bicicleta de ventaja sobre el campeón del mundo. Este celebra el triunfo del compañero al mismo tiempo que cierra a Freire, pero la bonita foto le cuesta el tercer puesto ante Paolini, que no había conseguido nada relevante en esta temporada y que vuelve a obtener un buen puesto en una carrera de prestigio (ya fue tercero en 2003). Todos con los brazos en alto: Pozzato mostrando sus tatuajes chinos en el antebrazo, Petacchi con las manos en la cabeza, Boonen con los puños hacia el cielo. Todos menos uno. El gran derrotado ha sido Freire. A falta de 150 metros para meta parecía posible la victoria, pero no ha estado a la altura. El equipo ha trabajado magníficamente pero el tricampeón del mundo ha tenido un problema de fondo. Sexto en meta (cerrado por Boonen, Napolitano le ha birlado la quinta plaza del año pasado) y con una cara de rabia captada por la cámara de meta, los fans acérrimos como yo nos podemos aferrar a que todavía no está al 100%, pero también puede ser que haya perdido velocidad. En todo caso, cualquier hipótesis será confirmada en la campaña del norte. Pero que decepción, oigan. Tener la San Remo tan cerca y...bah...¡a esperar otro año!.
La fuga larga de San Remo tuvo a Unai Etxebarría escapado más de 240 km., en un claro anticipo del protagonismo de los corredores nacionales. Neutralizados al paso por Imperia, la Cipressa vio un ataque de Garzelli (7º al sprint) fácilmente neutralizado. La incorporación a la Aurelia propició una nueva fuga, francamente interesante: Schleck, Reynés, Moorenhout y el Quick Step Trentin, que por supuesto no entró al relevo. Nadie del pelotón quería tirar, a excepción de las motos de la RAI, denunciadas en directo por un Gálvez encolerizado ante la caradura de los italianos. Al inicio del Poggio cuentan con una decena de segundos, pero la joya luxemburguesa del CSC ataca decididamente y se libra de sus compañeros de fuga. Por detrás, movimientos poco interesantes (Valverde que asoma la cabeza para cumplir el expediente) salvo el ritmo que empieza a poner Pozzato: sube silbando y con una cadencia majestuosa. A menos de un km. para la cima el Rabobank empieza a tirar muy fuerte con un montón de unidades, Freire magníficamente colocado. En ese momento salta Ballan por la izquierda, en un ataque telegrafiado ¿y quien sale a su rueda? Pozzato como una bala, a ritmo del mejor escalador. Sin dar un relevo por la coartada Boonen, y mientras por detrás Astarloa fatiga para darles alcance, superan a Schleck y se lanzan al descenso, en donde se les unirán Samuel Sánchez y Rinaldo Nocentini.
Seis hacia la victoria en San Remo. ¿Si? Si. En el grupo el Millran intenta hacer la labor del Rabobank, pero Velo ha caído en combate y Sacchi es un corredor que poco puede hacer ante los galgos de delante. Tenían serias opciones de llegar a meta, pero el descontrol y la falta de organización puede con cualquier consideración racional. Y Pozzato que empieza a reir. Salta Ballan y lo neutraliza Astarloa, salta Samuel y se encuentra la misma esponja. El pelotón se acerca a falta de un km., Zabel hace un gran trabajo para Petacchi. Por delante sale Nocentini y Pozzato lo secunda, justo en el momento en el que Dekker enlaza a Freire y al pelotón al grupo cabecero. No tiene necesidad de mirar hacia detrás. Los metros que gana son decisivos y sólo le queda aguantar hasta meta, igual que hizo en la etapa de St.Brieuc en el Tour 2004. Abre los brazos mientras con las rodillas se sujeta al cuadro de la bicicleta, en su postura característica cuando gana. ¿Será posible que la mejor selección de sprinters no haya podido neutralizarle en el último km?
Posible y cierto. Pozzato es muy listo y muy bueno, además de muy rápido. El mejor colocado, con mucha diferencia, era Freire, pero esta vez le ha faltado pólvora y velocidad. Fue superado claramente por la izquierda tanto por Boonen como por Petacchi, que gana el sprint del grupo con una bicicleta de ventaja sobre el campeón del mundo. Este celebra el triunfo del compañero al mismo tiempo que cierra a Freire, pero la bonita foto le cuesta el tercer puesto ante Paolini, que no había conseguido nada relevante en esta temporada y que vuelve a obtener un buen puesto en una carrera de prestigio (ya fue tercero en 2003). Todos con los brazos en alto: Pozzato mostrando sus tatuajes chinos en el antebrazo, Petacchi con las manos en la cabeza, Boonen con los puños hacia el cielo. Todos menos uno. El gran derrotado ha sido Freire. A falta de 150 metros para meta parecía posible la victoria, pero no ha estado a la altura. El equipo ha trabajado magníficamente pero el tricampeón del mundo ha tenido un problema de fondo. Sexto en meta (cerrado por Boonen, Napolitano le ha birlado la quinta plaza del año pasado) y con una cara de rabia captada por la cámara de meta, los fans acérrimos como yo nos podemos aferrar a que todavía no está al 100%, pero también puede ser que haya perdido velocidad. En todo caso, cualquier hipótesis será confirmada en la campaña del norte. Pero que decepción, oigan. Tener la San Remo tan cerca y...bah...¡a esperar otro año!.
Etiquetas:
ciclismo
16 marzo, 2006
Boonen no ganará la Milán-San Remo
Titular sensacionalista para llamar la atención del lector, y titular boomerang como el campeón del mundo gane este sábado. Intentaré explicarme. Tom Boonen es un campeón precoz al que hasta ahora no se le había subido la fama a la cabeza. Hasta ahora, claro. Ya durante la Paris-Niza proclamó “Bettini y yo seremos los dos primeros en Via Roma, lo que no sé es el orden”, como si el resto de corredores fuesen a disputar la carrera en patinetes. Bueno, una declaración fuera de lugar se le puede perdonar, al fin y al cabo ese día ambos corredores habían ganado etapa ante toda la panoplia de favoritos. El caso es que Bettini se ha caído y, aunque ha retomado los entrenamientos y estará en la salida de Milán, la predicción de Boonen está lejos de cumplirse.
El belga se retiró en la última etapa de la Paris-Niza para entrenar de cara a San Remo. El gesto, una bofetada a la carrera que le ha dado tres etapas, tiene difícil justificación si tenemos en cuenta que la carrera acababa en Niza, a escasos km. de su domicilio en Montecarlo y a una hora en coche del último tramo de la gran cita del sábado. A Petacchi le amenazaron con no volver a invitarle al Tour cuando ganó en 2003 cuatro etapas y se retiró en la primera de montaña, pero a Boonen se le perdona todo. Ayer conocimos unas nuevas declaraciones del belga, en las que proclama que está como nunca, que ha subido una docena de veces la Cipressa y que ha reconocido el tramo entre Alassio y la meta acompañado por Hulsmans, Cretskens, Nuyens (anónimo en Tirreno), Tossato y Trenti. “Conozco la Cipressa como la palma de mi mano”, como si las carreras se ganasen con las líneas de la vida, “conozco cada curva y la mejor forma de afrontarla. Siento que soy capaz de atacar en la subida”. Preocupantes declaraciones de suficiencia que pueden ser letales en caso de fracaso en la carrera, y para Boonen fracaso significa ser segundo. La historia demuestra que cuanto más preparas una carrera, peor digieres la derrota. En el Tour de 1990 Geert-Jan Theunisse proclamó que había subido Alpe D´Huez “100 veces” y que iba a ganar la etapa. Ni se le vio y su carrera acabó consumida entre escándalos de doping pre-Epo y carreras de alcurnia como la Vuelta a Asturias, con todos los respetos. Y hay miles de ejemplos más.
A Boonen, el chico tímido con el que me pude fotografiar en la Vuelta 2003, no lo reconoce ni el más viejo del lugar. Rodeado de un cordón de seguridad, alentado por sus fieles (Hulsmans: “simplemente, no puede perder la Milán-San Remo”), empieza a escupir declaraciones al mismo nivel que las que profería Virenque en 1997, Pantani en el Giro 1999 o Simoni en la vigilia del Tour 2003, por poner unos ejemplos. Es la fanfarronería del poderoso que cree que todo lo puede, del niño encumbrado, del ciego que cree que todas las carreras son iguales. A Boonen le vendría bien saber algunas cosas: sólo cuatro corredores han conseguido ganar la Milán-San Remo con el maillot arcoiris. Se trata de Binda, Merckx (dos veces), Moser y Saronni. Nombres en la historia del ciclismo, igual que el suyo, el único capaz de ganar Flandes, Roubaix y Mundial en la misma temporada. En los últimos 15 años sólo un corredor ha ganado una gran clásica con la carga del maillot que porta Boonen (Camenzind en Lombardía 1998). Si un corredor importante y veloz ataca en la Cipressa (S.Sánchez, Astarloa, Ballan, Rebellin) ¿cúal es el corredor del Quick Step que irá a neutralizarlo? ¿Bettini como en el Mundial de Madrid? Aunque la Milán-San Remo es como un mecanismo de relojería (ver los posts del año pasado) hace falta saber poco de ciclismo para hacer las declaraciones que está haciendo estos días Boonen. Hasta que no se cruza la línea de meta la carrera no está ganada (Zabel en 2004), y todos pueden ganarla.
Sin embargo, hay una lectura positiva de todo esto. Boonen ha preparado la San Remo a tope, con todo lo que un corredor puede poner. Si fracasa se quedará obsesionado, como le ha pasado a tantos corredores con algunas carreras del calendario. Al margen de que se hayan construido un palmarés de espesor en múltiples jornadas míticas, siempre queda la espina de una carrera indomable, que se escapa de manera cómica un año y otro y otro. La San Remo tiene entre sus cortejadores más recientes y desafortunados a Argentin o Bartoli, mientras que a Cipollini le concedió sus favores tras 14 años de romance. El Mundial ha querido y rechazado a Indurain, Bartoli o recientemente a Bettini. Para el aficionado al ciclismo, lo mejor es que no gane Boonen, por la diversión que puede proporcionar verlo participar un año detrás de otro buscando una carrera que lo da y lo quita todo. A mi no me parece un corredor de San Remo, una carrera que siempre exige años de aproximación. En los últimos 15 años sólo un corredor ha repetido, el enorme Zabel. Todos los últimos ganadores han hecho méritos por medio de puestos de honor y Boonen apenas si ha empezado su aprendizaje. Su mentor, el muy dopado Johann Museeuw, le dejó en legado la antorcha del ciclismo flamenco y un rosario bendecido por el Padre Pio, pero también una lección clara: dejó de disputar la San Remo para ganarla en 1997, tras escapar por los pelos de la brutal caída en el sprint. Y tan contento. Vamos a ver que pasa, pero yo apuesto a que Boonen no gana la San Remo.
El belga se retiró en la última etapa de la Paris-Niza para entrenar de cara a San Remo. El gesto, una bofetada a la carrera que le ha dado tres etapas, tiene difícil justificación si tenemos en cuenta que la carrera acababa en Niza, a escasos km. de su domicilio en Montecarlo y a una hora en coche del último tramo de la gran cita del sábado. A Petacchi le amenazaron con no volver a invitarle al Tour cuando ganó en 2003 cuatro etapas y se retiró en la primera de montaña, pero a Boonen se le perdona todo. Ayer conocimos unas nuevas declaraciones del belga, en las que proclama que está como nunca, que ha subido una docena de veces la Cipressa y que ha reconocido el tramo entre Alassio y la meta acompañado por Hulsmans, Cretskens, Nuyens (anónimo en Tirreno), Tossato y Trenti. “Conozco la Cipressa como la palma de mi mano”, como si las carreras se ganasen con las líneas de la vida, “conozco cada curva y la mejor forma de afrontarla. Siento que soy capaz de atacar en la subida”. Preocupantes declaraciones de suficiencia que pueden ser letales en caso de fracaso en la carrera, y para Boonen fracaso significa ser segundo. La historia demuestra que cuanto más preparas una carrera, peor digieres la derrota. En el Tour de 1990 Geert-Jan Theunisse proclamó que había subido Alpe D´Huez “100 veces” y que iba a ganar la etapa. Ni se le vio y su carrera acabó consumida entre escándalos de doping pre-Epo y carreras de alcurnia como la Vuelta a Asturias, con todos los respetos. Y hay miles de ejemplos más.
A Boonen, el chico tímido con el que me pude fotografiar en la Vuelta 2003, no lo reconoce ni el más viejo del lugar. Rodeado de un cordón de seguridad, alentado por sus fieles (Hulsmans: “simplemente, no puede perder la Milán-San Remo”), empieza a escupir declaraciones al mismo nivel que las que profería Virenque en 1997, Pantani en el Giro 1999 o Simoni en la vigilia del Tour 2003, por poner unos ejemplos. Es la fanfarronería del poderoso que cree que todo lo puede, del niño encumbrado, del ciego que cree que todas las carreras son iguales. A Boonen le vendría bien saber algunas cosas: sólo cuatro corredores han conseguido ganar la Milán-San Remo con el maillot arcoiris. Se trata de Binda, Merckx (dos veces), Moser y Saronni. Nombres en la historia del ciclismo, igual que el suyo, el único capaz de ganar Flandes, Roubaix y Mundial en la misma temporada. En los últimos 15 años sólo un corredor ha ganado una gran clásica con la carga del maillot que porta Boonen (Camenzind en Lombardía 1998). Si un corredor importante y veloz ataca en la Cipressa (S.Sánchez, Astarloa, Ballan, Rebellin) ¿cúal es el corredor del Quick Step que irá a neutralizarlo? ¿Bettini como en el Mundial de Madrid? Aunque la Milán-San Remo es como un mecanismo de relojería (ver los posts del año pasado) hace falta saber poco de ciclismo para hacer las declaraciones que está haciendo estos días Boonen. Hasta que no se cruza la línea de meta la carrera no está ganada (Zabel en 2004), y todos pueden ganarla.
Sin embargo, hay una lectura positiva de todo esto. Boonen ha preparado la San Remo a tope, con todo lo que un corredor puede poner. Si fracasa se quedará obsesionado, como le ha pasado a tantos corredores con algunas carreras del calendario. Al margen de que se hayan construido un palmarés de espesor en múltiples jornadas míticas, siempre queda la espina de una carrera indomable, que se escapa de manera cómica un año y otro y otro. La San Remo tiene entre sus cortejadores más recientes y desafortunados a Argentin o Bartoli, mientras que a Cipollini le concedió sus favores tras 14 años de romance. El Mundial ha querido y rechazado a Indurain, Bartoli o recientemente a Bettini. Para el aficionado al ciclismo, lo mejor es que no gane Boonen, por la diversión que puede proporcionar verlo participar un año detrás de otro buscando una carrera que lo da y lo quita todo. A mi no me parece un corredor de San Remo, una carrera que siempre exige años de aproximación. En los últimos 15 años sólo un corredor ha repetido, el enorme Zabel. Todos los últimos ganadores han hecho méritos por medio de puestos de honor y Boonen apenas si ha empezado su aprendizaje. Su mentor, el muy dopado Johann Museeuw, le dejó en legado la antorcha del ciclismo flamenco y un rosario bendecido por el Padre Pio, pero también una lección clara: dejó de disputar la San Remo para ganarla en 1997, tras escapar por los pelos de la brutal caída en el sprint. Y tan contento. Vamos a ver que pasa, pero yo apuesto a que Boonen no gana la San Remo.
Etiquetas:
ciclismo
15 marzo, 2006
Hagan juego
Última etapa de la Tirreno-Adriático dentro de las coordenadas. Líder escoltado por su equipo hasta los tres últimos km. y, una vez dentro de la amnistía de los jueces ante pinchazos o caídas, vía libre para los equipos de los sprinters. En San Benedetto del Tronto saben mucho de esto. Es el final tradicional de la carrera en una recta de dos km. típica de paseo marítimo: palmeras, algo de arena y muy poco público. La que fuera la perla del Adriático del turismo italiano de sol y playa es una vieja ciudad balnearia abandonada por los alemanes y británicos. Estos, hartos de pagar 12€ por un simulacro de pizza servida con las uñas negras y de tomar el sol en una playa-vertedero que la marea no limpia, han emigrado a Croacia, España u otros destinos mediterráneos, mucho mejor comunicados y más baratos. Lo único que queda es una cita anual con parte del mejor ciclismo del mundo.
Allí han ganado Zabel, Vainsteins, Svorada, Cipollini, Freire y Petacchi, que ayer repitió con suma facilidad. Lanzado brillantemente por Velo y por el alemán monumental, el vigente campeón de la Milán-San Remo sacó una bicicleta de ventaja a McEwen, incapaz de remontar ni un metro. Es más, ante la posibilidad de perder la segunda plaza se volvió refugiar a rueda de Petacchi por la remontada de Hushvod, que el noruego es grande y no se le pueden meter codazos. Sin lanzador, el australiano se había pegado al tren del Millran con sus técnicas habituales: frenazos, escoramientos al límite de la adherencia de las ruedas y algún grito, aunque las tomas aéreas no permiten apreciar este extremo. Hasta entonces había pasado escondido toda la carrera, llegando siempre el último del pelotón. Ahora es otro cliente más para la San Remo, igual que el ragazzo Paride Grillo, tercero ayer y con trayectoria similar a McEwen en la Tirreno-Adriático. La general final para el joven Dekker, que se ha apresurado a declarar que este sábado trabajará para devolver el favor a Freire: no es un detalle menor teniendo en cuenta que Dekker el viejo ha andado muy fuerte en Niza (8º final, varias veces al ataque) y que siempre ha sido un espíritu libre en el Rabobank. Segundo Jaksche, el alemán comodín de Manolo Saiz que siempre es un seguro para buenos puestos en carreras de una semana y tercero Ballan, que ayer se lamentaba del descenso mojado en la crono (como si los demás lo hubiesen afrontado seco) y apuntaba a San Remo. En el Lampre, su equipo, cuentan con sprinters que pueden asegurar un buen puesto al sprint, como Bennati o Napolitano, pero la estrella emergente que es Ballan lo intentará de lejos: le salió bien el pasado 14 de febrero, cuando ganó el Laigueglia, la piccola San Remo. Una rueda peligrosa y a seguir.
Acabó la Tirreno-Adriático y, como pasa siempre en esta carrera, el elenco de vencedores se difumina por la presencia gigante de la proximidad a la carrera de un día más importante del mundo. Todo son referencias, indicios o síntomas para intentar adivinar el resultado de la gran cita del sábado. Sin embargo, no quiero dejar de reseñar algunos movimientos extrañísimos de este principio de temporada en el Discovery Channel. El año pasado el equipo anduvo fatal de febrero a abril. Este año han colocado entre los diez primeros de Paris-Niza a Azevedo, Rubiera y Danielson. En la Tirreno Savoldelli acaba cuarto, Hoste hace segundo en la crono (¿¿??) e Hincapié, que no irá a San Remo (¿¿??), sprintó ayer por la bonificación de una meta volante para ascender en la clasificación general del décimo al octavo puesto. El gesto del americano no tiene precendentes en un corredor de su talla y por una posición de ese tipo, y las únicas explicaciones que me vienen a la cabeza es la aspiración de Discovery por ser el mejor equipo ProTour (y no sólo del Tour, permítanme el juego de palabras) o del propio Hincapié para la general final de esta challenge. En todo caso, la banca está abierta. No hay un favorito claro pero todos los favoritos han mostrado sus cartas. De aquí al sábado, hagan juego señores.
Allí han ganado Zabel, Vainsteins, Svorada, Cipollini, Freire y Petacchi, que ayer repitió con suma facilidad. Lanzado brillantemente por Velo y por el alemán monumental, el vigente campeón de la Milán-San Remo sacó una bicicleta de ventaja a McEwen, incapaz de remontar ni un metro. Es más, ante la posibilidad de perder la segunda plaza se volvió refugiar a rueda de Petacchi por la remontada de Hushvod, que el noruego es grande y no se le pueden meter codazos. Sin lanzador, el australiano se había pegado al tren del Millran con sus técnicas habituales: frenazos, escoramientos al límite de la adherencia de las ruedas y algún grito, aunque las tomas aéreas no permiten apreciar este extremo. Hasta entonces había pasado escondido toda la carrera, llegando siempre el último del pelotón. Ahora es otro cliente más para la San Remo, igual que el ragazzo Paride Grillo, tercero ayer y con trayectoria similar a McEwen en la Tirreno-Adriático. La general final para el joven Dekker, que se ha apresurado a declarar que este sábado trabajará para devolver el favor a Freire: no es un detalle menor teniendo en cuenta que Dekker el viejo ha andado muy fuerte en Niza (8º final, varias veces al ataque) y que siempre ha sido un espíritu libre en el Rabobank. Segundo Jaksche, el alemán comodín de Manolo Saiz que siempre es un seguro para buenos puestos en carreras de una semana y tercero Ballan, que ayer se lamentaba del descenso mojado en la crono (como si los demás lo hubiesen afrontado seco) y apuntaba a San Remo. En el Lampre, su equipo, cuentan con sprinters que pueden asegurar un buen puesto al sprint, como Bennati o Napolitano, pero la estrella emergente que es Ballan lo intentará de lejos: le salió bien el pasado 14 de febrero, cuando ganó el Laigueglia, la piccola San Remo. Una rueda peligrosa y a seguir.
Acabó la Tirreno-Adriático y, como pasa siempre en esta carrera, el elenco de vencedores se difumina por la presencia gigante de la proximidad a la carrera de un día más importante del mundo. Todo son referencias, indicios o síntomas para intentar adivinar el resultado de la gran cita del sábado. Sin embargo, no quiero dejar de reseñar algunos movimientos extrañísimos de este principio de temporada en el Discovery Channel. El año pasado el equipo anduvo fatal de febrero a abril. Este año han colocado entre los diez primeros de Paris-Niza a Azevedo, Rubiera y Danielson. En la Tirreno Savoldelli acaba cuarto, Hoste hace segundo en la crono (¿¿??) e Hincapié, que no irá a San Remo (¿¿??), sprintó ayer por la bonificación de una meta volante para ascender en la clasificación general del décimo al octavo puesto. El gesto del americano no tiene precendentes en un corredor de su talla y por una posición de ese tipo, y las únicas explicaciones que me vienen a la cabeza es la aspiración de Discovery por ser el mejor equipo ProTour (y no sólo del Tour, permítanme el juego de palabras) o del propio Hincapié para la general final de esta challenge. En todo caso, la banca está abierta. No hay un favorito claro pero todos los favoritos han mostrado sus cartas. De aquí al sábado, hagan juego señores.
Etiquetas:
ciclismo
14 marzo, 2006
Bertagnolli aprovecha una segunda oportunidad
La historia de las etapas canceladas es larga y prolija. Siempre abre la posibilidad del “¿y si....?”, porque cambia el desarrollo inicial de la carrera, a veces de sus protagonistas. Una etapa pirenaica cancelada en la Vuelta 1991 dio el triunfo a Mauri y evitó que Indurain consiguiese su primera grande: dos meses después se aprovecharía de su supuesto anonimato para escaparse camino de Val Louron. Es sólo un ejemplo, claro. Ayer se tenía que subir San Giacomo, en los Montes de la Laga, pero el mal tiempo que azota estos días Italia había convertido la carretera en una pista de esquí y los organizadores cambiaron el final por el clásico de Torricella Sicura, una etapa fija de la Tirreno-Adriático desde 1998. Con el camino despejado, Thomas Dekker ganará hoy su primera vuelta Protour tras haber estado muy cerca en Benelux el año pasado. Nunca sabremos si Jaskche le hubiese podido desbancar, o incluso el propio Ballan, pero lo que si que está claro es que este triunfo afianza la carrera del talento holandés, quizás prematuramente ya que sólo cuenta con 21 años.
Torricella Sicura vio en 1998 una prodigiosa victoria de Sorensen, por entonces corredor bandera del Rabobank junto con Boogerd, que a su vez ganó en 2000. El infatigable corredor holandés realizó ayer un control de la carrera asombroso, llevando a su líder en volandas y evitando cualquier posible ataque. Cuando se retiró, saltó como un rayo Bertagnolli, directo hacia la victoria. En la tercera etapa, la de Paglieta, el italiano intentó lo mismo pero aquel día Boogerd tenía como misión ayudar al sprint de Freire, y se cebó en su persecución. Sin ese rival, la victoria de Bertagnolli vino fácil y por descontado. Petacchi entró segundo, Ricco tercero y cuarto Pozzato, los tres repitiendo puestos ya saboreados en la misma carrera. ¿Y Freire? Dentro de la máquina que es el Rabobank le tocó trabajar para su líder, y sacrificó sus buenas posibilidades de victoria poniéndose al servicio de Dekker. No es mal espectáculo ver trabajar de gregario al tricampeón del mundo. Mantuvo un ritmo muy vivo durante los primeros compases de la ascensión, con el pelotón en fila india y perdiendo unidades. El regreso a nivel competitivo del fenómeno cántabro es la mejor noticia de esta carrera. Quedan cinco días para la San Remo y todos los favoritos han mostrado sus cartas. Hace un año, en este mismo final, Freire ganaba su tercera etapa consecutiva. Después Petacchi ganaría otras tres. La prensa tituló “Duelo Petacchi-Freire”. Y Petacchi ganó el combate decisivo. Este año sería “Guerra entre Petacchi, Freire, Boonen y Hushvod”. Eso sin contar a corredores como Davis o el propio Bertagnolli, que pueden jugar muy bien sus cartas. La etapa de hoy será el prólogo de la Milán-San Remo, todo el mundo tiene ya el pensamiento en la carrera.
Torricella Sicura vio en 1998 una prodigiosa victoria de Sorensen, por entonces corredor bandera del Rabobank junto con Boogerd, que a su vez ganó en 2000. El infatigable corredor holandés realizó ayer un control de la carrera asombroso, llevando a su líder en volandas y evitando cualquier posible ataque. Cuando se retiró, saltó como un rayo Bertagnolli, directo hacia la victoria. En la tercera etapa, la de Paglieta, el italiano intentó lo mismo pero aquel día Boogerd tenía como misión ayudar al sprint de Freire, y se cebó en su persecución. Sin ese rival, la victoria de Bertagnolli vino fácil y por descontado. Petacchi entró segundo, Ricco tercero y cuarto Pozzato, los tres repitiendo puestos ya saboreados en la misma carrera. ¿Y Freire? Dentro de la máquina que es el Rabobank le tocó trabajar para su líder, y sacrificó sus buenas posibilidades de victoria poniéndose al servicio de Dekker. No es mal espectáculo ver trabajar de gregario al tricampeón del mundo. Mantuvo un ritmo muy vivo durante los primeros compases de la ascensión, con el pelotón en fila india y perdiendo unidades. El regreso a nivel competitivo del fenómeno cántabro es la mejor noticia de esta carrera. Quedan cinco días para la San Remo y todos los favoritos han mostrado sus cartas. Hace un año, en este mismo final, Freire ganaba su tercera etapa consecutiva. Después Petacchi ganaría otras tres. La prensa tituló “Duelo Petacchi-Freire”. Y Petacchi ganó el combate decisivo. Este año sería “Guerra entre Petacchi, Freire, Boonen y Hushvod”. Eso sin contar a corredores como Davis o el propio Bertagnolli, que pueden jugar muy bien sus cartas. La etapa de hoy será el prólogo de la Milán-San Remo, todo el mundo tiene ya el pensamiento en la carrera.
Etiquetas:
ciclismo
13 marzo, 2006
Landis y su tesoro
Eddy Merckx adelgazó mucho y repente, quizás estén ahí las causas de sus últimas declaraciones. Tras conocer que le había regalado una bicicleta a Fidel Castro mientras loaba su figura histórica (¿intereses comerciales? Creía que fabricaba bicicletas de lujo), hace unos días dijo que veía a Landis “muy fuerte” y “capaz de ganar el Tour”. A la espera de que sus declaraciones proféticas se vean corroboradas por la realidad, lo cierto es que el americano de 30 años ha ganado la Paris-Niza, su primera victoria de verdad entre profesionales. Supergregario de Armstrong hasta los 28 años, el año pasado fracasó rotundamente como líder del Phonak, especializado en fichar a domésticos del heptacampeón americano. Ya en 2004 fue líder de la Vuelta y se disolvió como un azucarillo, en 2005 iba fuerte en Dauphiné hasta que una crisis en el Joux Plane dejó planos de su cara a punto de llorar, para después cumplimentar un Tour anónimo y a rueda de los favoritos. En su equipo le han cambiado la preparación y de momento ha ganado las dos vueltas en las que ha participado, California y Paris-Niza. De ahí a que pueda ganar la gran cita de julio...pues media un mundo.
Sus rivales en la clasificación general fueron incapaces de desencadenar ninguna acción significativa para destronarlo. Nada que reprochar a Patxi Vila, porque era la primera vez que se veía en esas lides, pero si al Euskaltel de Samuel Sánchez, un corredor que debería estar cansado de obtener buenos puestos en esta carrera y en otras del mismo nivel. La etapa del sábado la ganó brillantemente Kasheskin ante la legión de eternas promesas francesas (Casar, Chavanel), mientras que el domingo Markus Zberg, un veteranísimo del pelotón que siempre consigue un buen puñado de puntos pero poquísimas victorias, conseguía imponer su reducida velocidad en un final tan prestigioso como el boulevard des anglais en Niza. Boonen se había ido a casa, y no porque estuviese lejos. Vive desde hace unos meses en Montecarlo por motivos fiscales y se ha llevado a cinco superfieles a volver a explorar los kilómetros finales de la San Remo, que tampoco están lejos. No deja de ser significativo que la única superfigura de la carrera se autoexcluya sin alegar ningún motivo y nadie clame al cielo. La Paris-Niza ha vivido mejores tiempos, y eso es algo que se ve con sólo mirar la clasificación final.
***
El sprint del sábado en la Tirreno-Adriático fue realmente increíble. Petacchi contaba con todos los ingredientes: sus lanzadores, un final llano-llano que más no se puede (un paseo marítimo) y las ganas, quizás lo más importante. A falta de un km. Freire iba perfectamente soldado a rueda del superclase italiano, al que todavía le quedaba un gregario y Zabel, que es mucho más que eso. Con 500 m. para meta empieza a progresar por la izquierda Enrico Degano, el sprinter del Barloworld. A su rueda lleva un cliente difícil, muy difícil: el enorme noruego Hushvod. Sin tiempo a reaccionar, y cuando Degano acaba su gasolina, se pone a competir de tú a tú con Petacchi, al que le falta “punch”. A falta de 50 m. Freire saca su increíble cambio de ritmo y a punto está de colarse entre los dos colosos del sprint, pero se cierran no intecionadamente y el menudo cántabro deja de pedalear ante el serio riesgo de caída. A 10 m., según se ve en la foto-finish, Petacchi estaba para ganar la etapa, pero sin embargo es Hushvod el que cruza primero la meta. En declaraciones a la periodista RAI, que parece sacada de Corazón, corazón, el sprinter del Millran se muestra desolado por haber fracasado, en unas declaraciones en las que me parecía estar escuchando a Bugno. Pedía perdón al equipo, a la afición y a la carrera. Increíble.
En la crono de ayer, 20 km. sin apenas dificultades orográficas, gran prestación de Cancellara. El CSC tiene la mejor nómina de contrarrelojistas del pelotón, no en vano Julich ya había ganado el prólogo de Paris-Niza...y todavía tienen a Voigt, Basso y Zabriskie. A 3” Leif Hoste, el espigado belga que fue segundo en Flandes en 2004 tras ir escapado todo el día y que milita ahora en el Discovery. Tercero el gran favorito, el veinteañero Thomas Dekker que ahora es el líder de la general. Hoy se sube el monte de la Laga, una subida ya conocida en el Giro de Italia: aquí ganó Pérez Cuapio en 2002. Los rivales del Rabobank son varios y numerosos: un Ballan que crece por momentos, Savoldelli que es cuarto en la general, Rebellin...pero sobre todo Jaksche. Habrá batalla y espectáculo. Veremos de que pasta está hecho el pequeño campeón holandés ante el mayor desafío de su corta carrera.
Sus rivales en la clasificación general fueron incapaces de desencadenar ninguna acción significativa para destronarlo. Nada que reprochar a Patxi Vila, porque era la primera vez que se veía en esas lides, pero si al Euskaltel de Samuel Sánchez, un corredor que debería estar cansado de obtener buenos puestos en esta carrera y en otras del mismo nivel. La etapa del sábado la ganó brillantemente Kasheskin ante la legión de eternas promesas francesas (Casar, Chavanel), mientras que el domingo Markus Zberg, un veteranísimo del pelotón que siempre consigue un buen puñado de puntos pero poquísimas victorias, conseguía imponer su reducida velocidad en un final tan prestigioso como el boulevard des anglais en Niza. Boonen se había ido a casa, y no porque estuviese lejos. Vive desde hace unos meses en Montecarlo por motivos fiscales y se ha llevado a cinco superfieles a volver a explorar los kilómetros finales de la San Remo, que tampoco están lejos. No deja de ser significativo que la única superfigura de la carrera se autoexcluya sin alegar ningún motivo y nadie clame al cielo. La Paris-Niza ha vivido mejores tiempos, y eso es algo que se ve con sólo mirar la clasificación final.
***
El sprint del sábado en la Tirreno-Adriático fue realmente increíble. Petacchi contaba con todos los ingredientes: sus lanzadores, un final llano-llano que más no se puede (un paseo marítimo) y las ganas, quizás lo más importante. A falta de un km. Freire iba perfectamente soldado a rueda del superclase italiano, al que todavía le quedaba un gregario y Zabel, que es mucho más que eso. Con 500 m. para meta empieza a progresar por la izquierda Enrico Degano, el sprinter del Barloworld. A su rueda lleva un cliente difícil, muy difícil: el enorme noruego Hushvod. Sin tiempo a reaccionar, y cuando Degano acaba su gasolina, se pone a competir de tú a tú con Petacchi, al que le falta “punch”. A falta de 50 m. Freire saca su increíble cambio de ritmo y a punto está de colarse entre los dos colosos del sprint, pero se cierran no intecionadamente y el menudo cántabro deja de pedalear ante el serio riesgo de caída. A 10 m., según se ve en la foto-finish, Petacchi estaba para ganar la etapa, pero sin embargo es Hushvod el que cruza primero la meta. En declaraciones a la periodista RAI, que parece sacada de Corazón, corazón, el sprinter del Millran se muestra desolado por haber fracasado, en unas declaraciones en las que me parecía estar escuchando a Bugno. Pedía perdón al equipo, a la afición y a la carrera. Increíble.
En la crono de ayer, 20 km. sin apenas dificultades orográficas, gran prestación de Cancellara. El CSC tiene la mejor nómina de contrarrelojistas del pelotón, no en vano Julich ya había ganado el prólogo de Paris-Niza...y todavía tienen a Voigt, Basso y Zabriskie. A 3” Leif Hoste, el espigado belga que fue segundo en Flandes en 2004 tras ir escapado todo el día y que milita ahora en el Discovery. Tercero el gran favorito, el veinteañero Thomas Dekker que ahora es el líder de la general. Hoy se sube el monte de la Laga, una subida ya conocida en el Giro de Italia: aquí ganó Pérez Cuapio en 2002. Los rivales del Rabobank son varios y numerosos: un Ballan que crece por momentos, Savoldelli que es cuarto en la general, Rebellin...pero sobre todo Jaksche. Habrá batalla y espectáculo. Veremos de que pasta está hecho el pequeño campeón holandés ante el mayor desafío de su corta carrera.
11 marzo, 2006
Freire está listo
La etapa salía del centro de los Apeninos, en Avezzano, para llegar a las orientales, Paglieta. Apenas 100 km. en línea recta pero con una diferencia de temperatura de 18º. En medio, un puerto de montaña a mil y poco metros. Los corredores, asustados por los bajísimos 3º de la salida, intentan mediar con el director de la carrera para evitar el tránsito del sistema montañoso, ofreciendo a cambio dar una tercera vuelta más al circuito final. Los árbitros internacionales se niegan en redondo, y con razón. Fue Miguel Moreno el que le dijo a Virenque en 1995, en la etapa de la Vuelta que acababa en Luz Ardiden, que tenía la obligación de montar en bicicleta porque era su trabajo, que bajarse era una cobardía y un descrédito para el deporte. Consiguió que el francés irreverente continuase una etapa con un frío atroz, pero a base de manotazos y patadas. Acabó 5º en la Vuelta, su tercer mejor resultado en una grande. Es dudoso que alguna vez se lo agradezca, y estoy seguro de que existen muchos otros ejemplos de la misma situación. ¿Quién lideraba la protesta ayer? Bettini. Con palmadas en la espalda, sonrisas y frenazos delante del pelotón amagando interrumpir la carrera. “Allora siete tutti sclusi dalla corsa!!!!”, bramó el orondo organizador italiano que, por amor a este deporte, a veces tiene que mediar con situaciones de este tipo. Amotinados porque hace frío, al mismo tiempo que pensando en Bélgica y sus tesoros. Basta de hipocresía. Y todos a correr.
Bettini, en todo caso, siempre se sale con la suya. Bajando el puerto, que no estaba nevado ni mucho menos, cae delante suyo el gran danés Bak. No lo puede evitar, lo embiste y tiene que abandonar la carrera. Como decir: “si, no estaba nevado, pero la bajada era peligrosa. Yo tenía razón”. Puede dar gracias. En Frascati fue O´Grady el que dio con el cuerpo en el suelo y se pierde toda, toda la temporada de clásicas. Clavícula y cinco costillas. Para el campeón olímpico, un fuerte golpe en el glúteo que no compromete su participación en la Milán-San Remo. Y encima sale como un héroe. Un campeón en todos los terrenos, que duda cabe. El caso es que la carrera se quedaba huérfana de su dominador y líder. A falta de un km. para meta, en medio de un paisaje fabuloso con un verde muy parecido al del norte de España, Flecha acelera el ritmo seguido por Boogerd. Tercero es Bertagnolli, que salta con fuerza soltando a Freire; este prefiere que sea el gran holandés estandarte del Rabobank el que neutralice al italiano del Cofidis. Lo logra en un primer momento y un segundo, pero en el tercero ya flaquea y el grandísimo Oscar Freire se suelda a la rueda de Astarloa, que salta para superar a Bertagnolli. 100 metros para meta y el vizcaíno sigue en cabeza, Freire se pega a las vallas y aunque la pésima realización de la RAI nos regala un sprint enfocando al culo de los corredores, la victoria esta cantada. Cruza la línea de meta extenuado, apenas si puede alzar un brazo. Rendido, Astarloa agita la cabeza (ya fue segundo en Paglieta en 2004, detrás Bettini) a pesar de su gran rendimiento, mientras que por detrás entra tercero Ricardo Riccò. El italiano, campeón nacional sub-23, se drogaba tanto en su categoría que lo tuvieron que suspender dos veces y ningún equipo profesional transalpino lo quería. ¿Dónde ha pasado como neoprofesional? En el Saunier Duval, el hospicio de la caridad para las causas perdidas.
Oscar Freire es grande, muy grande. Nos daremos cuenta cuando ya no esté, como con Indurain. Cuando salgan corredores que aspiren a sus mismos objetivos y apenas se acerquen, porque lo que hace el tricampeón del mundo no está al alcance de todos. Ayer fue, sin lugar a dudas, una de sus mejores victorias. Un sprint sostenido, en ascensión (5%), remontando y machando a gran parte de las estrellas del pedal. ¿Dónde estaba ayer Pozzato, que en Frascati se quejaba de tener que trabajar para Bettini y no poder aprovechar sus buenas piernas? ¿Dónde estaba Garzelli? ¿E Hincapié, que venía con dos victorias en California, una de ellas en montaña? ¿Y el dominador de la Het-Volk, Gilbert? ¿Y Rebellin, con la forma ya a punto? De Zabel al menos sabemos que ayudó en lo que pudo a Petacchi, ayer brillantemente sexto. En medio, Nocentini y Ballan, un corredor que cada día gusta más. El único que estuvo a la altura del desafío fue Astarloa, y también da pena que Freire le haya ganado directamente a él. Ya pasó el año anterior con Vicioso, fulminado en los metros finales de la etapa de Frascati. El cántabro tenía hambre de victoria. En Mallorca acababa malamente las etapas, en Andalucía se descolgaba en los km. finales, incapaz de seguir el ritmo de los sprinters; ha pasado tres semanas entrenando en casa y ha hecho 10º, 7º y 1º. El Oscar Freire de siempre, el mismo que ha estado casi un año sin alzar los brazos por las sempiternas lesiones. Un Freire que presenta su candidatura para San Remo y para lo que venga después, porque tras su exhibición del año pasado en Brabante y en Flecha (5º) tiene todo un elenco de carreras a su alcance. Por lo que significa y por como la ha conseguido, esta es una de las mejores victorias, pero lo mejor es pensar en las que vendrán. La imaginación es poderosa, tanta como para asumir que la etapa la hubiese ganado Bettini.
***
La Paris-Niza llegaba a Digne-Les Bains, la misma etapa que ganó Moncoutie en el Tour del año pasado. En la ascensión final al Col de Coroubin Landis se quedó solo rodeado de todos sus rivales, pero nadie atacó. Vila, por ejemplo, tenía con él a Petrov y otro más. Ataca Poosthuma, el ganador en Cannes en 2005 y sale tras él Joaquim Rodríguez. El catalán, que sigue siendo joven a pesar de los años que lleva cosechando puestos y victorias, se lanza como un poseso en el descenso y consigue su segunda etapa de la Paris-Niza tras el triunfo de 2003. Uno de los fichajes estrella del Caisse d´Eparge junto con Zaballa y Pereiro, es un corredor que combina la capacidad de escalar con una notable velocidad y visión de carrera: en su palmarés figura la etapa de Plà de la Vuelta 2003, la Semana Catalana y un segundo puesto en San Sebastián. En Saunier tenía la carrera un poco estancanda, esperemos que su notable triunfo de ayer le sirva para destaparse.
Bettini, en todo caso, siempre se sale con la suya. Bajando el puerto, que no estaba nevado ni mucho menos, cae delante suyo el gran danés Bak. No lo puede evitar, lo embiste y tiene que abandonar la carrera. Como decir: “si, no estaba nevado, pero la bajada era peligrosa. Yo tenía razón”. Puede dar gracias. En Frascati fue O´Grady el que dio con el cuerpo en el suelo y se pierde toda, toda la temporada de clásicas. Clavícula y cinco costillas. Para el campeón olímpico, un fuerte golpe en el glúteo que no compromete su participación en la Milán-San Remo. Y encima sale como un héroe. Un campeón en todos los terrenos, que duda cabe. El caso es que la carrera se quedaba huérfana de su dominador y líder. A falta de un km. para meta, en medio de un paisaje fabuloso con un verde muy parecido al del norte de España, Flecha acelera el ritmo seguido por Boogerd. Tercero es Bertagnolli, que salta con fuerza soltando a Freire; este prefiere que sea el gran holandés estandarte del Rabobank el que neutralice al italiano del Cofidis. Lo logra en un primer momento y un segundo, pero en el tercero ya flaquea y el grandísimo Oscar Freire se suelda a la rueda de Astarloa, que salta para superar a Bertagnolli. 100 metros para meta y el vizcaíno sigue en cabeza, Freire se pega a las vallas y aunque la pésima realización de la RAI nos regala un sprint enfocando al culo de los corredores, la victoria esta cantada. Cruza la línea de meta extenuado, apenas si puede alzar un brazo. Rendido, Astarloa agita la cabeza (ya fue segundo en Paglieta en 2004, detrás Bettini) a pesar de su gran rendimiento, mientras que por detrás entra tercero Ricardo Riccò. El italiano, campeón nacional sub-23, se drogaba tanto en su categoría que lo tuvieron que suspender dos veces y ningún equipo profesional transalpino lo quería. ¿Dónde ha pasado como neoprofesional? En el Saunier Duval, el hospicio de la caridad para las causas perdidas.
Oscar Freire es grande, muy grande. Nos daremos cuenta cuando ya no esté, como con Indurain. Cuando salgan corredores que aspiren a sus mismos objetivos y apenas se acerquen, porque lo que hace el tricampeón del mundo no está al alcance de todos. Ayer fue, sin lugar a dudas, una de sus mejores victorias. Un sprint sostenido, en ascensión (5%), remontando y machando a gran parte de las estrellas del pedal. ¿Dónde estaba ayer Pozzato, que en Frascati se quejaba de tener que trabajar para Bettini y no poder aprovechar sus buenas piernas? ¿Dónde estaba Garzelli? ¿E Hincapié, que venía con dos victorias en California, una de ellas en montaña? ¿Y el dominador de la Het-Volk, Gilbert? ¿Y Rebellin, con la forma ya a punto? De Zabel al menos sabemos que ayudó en lo que pudo a Petacchi, ayer brillantemente sexto. En medio, Nocentini y Ballan, un corredor que cada día gusta más. El único que estuvo a la altura del desafío fue Astarloa, y también da pena que Freire le haya ganado directamente a él. Ya pasó el año anterior con Vicioso, fulminado en los metros finales de la etapa de Frascati. El cántabro tenía hambre de victoria. En Mallorca acababa malamente las etapas, en Andalucía se descolgaba en los km. finales, incapaz de seguir el ritmo de los sprinters; ha pasado tres semanas entrenando en casa y ha hecho 10º, 7º y 1º. El Oscar Freire de siempre, el mismo que ha estado casi un año sin alzar los brazos por las sempiternas lesiones. Un Freire que presenta su candidatura para San Remo y para lo que venga después, porque tras su exhibición del año pasado en Brabante y en Flecha (5º) tiene todo un elenco de carreras a su alcance. Por lo que significa y por como la ha conseguido, esta es una de las mejores victorias, pero lo mejor es pensar en las que vendrán. La imaginación es poderosa, tanta como para asumir que la etapa la hubiese ganado Bettini.
***
La Paris-Niza llegaba a Digne-Les Bains, la misma etapa que ganó Moncoutie en el Tour del año pasado. En la ascensión final al Col de Coroubin Landis se quedó solo rodeado de todos sus rivales, pero nadie atacó. Vila, por ejemplo, tenía con él a Petrov y otro más. Ataca Poosthuma, el ganador en Cannes en 2005 y sale tras él Joaquim Rodríguez. El catalán, que sigue siendo joven a pesar de los años que lleva cosechando puestos y victorias, se lanza como un poseso en el descenso y consigue su segunda etapa de la Paris-Niza tras el triunfo de 2003. Uno de los fichajes estrella del Caisse d´Eparge junto con Zaballa y Pereiro, es un corredor que combina la capacidad de escalar con una notable velocidad y visión de carrera: en su palmarés figura la etapa de Plà de la Vuelta 2003, la Semana Catalana y un segundo puesto en San Sebastián. En Saunier tenía la carrera un poco estancanda, esperemos que su notable triunfo de ayer le sirva para destaparse.
Etiquetas:
ciclismo
10 marzo, 2006
Quick Step Show
Hasta el color del maillot se parece al del Mapei. Ayer el Quick Step ganó en las dos carreras que se disputan en estos días, las dos del ProTour y las dos con muchos aspirantes. Al estilo del Mapei, aquel equipo-factoría que antes de desaparecer -ayudado por el doping de Garzelli en el Giro 2002- había creado un vivero de corredores que ahora inundan el pelotón. Hubo días en los que consiguieron hasta tres victorias en tres carreras diferentes, y el plan de Giorgio Squinzi consistía en repetir ese monopolio concentrando todos los corredores con posibles. El Quick Step es el sucesor.
En la cuarta etapa de la Paris-Niza Tom Boonen consigue su tercera etapa y la décima de la temporada. Conviene recordar que el año pasado obtuvo 14 victorias, incluyendo el Mundial a finales de septiembre. No ha llegado la temporada de clásicas y el fenómeno belga va camino de igualar sus 20 triunfos de 2004. El sprint no tuvo ninguna historia, hasta el punto que se repitieron los mismos puestos de la segunda etapa, con Davis y Napolitano de comparsas. Boonen es un fenómeno, sí, pero hay que recordar que no tiene ningún rival de categoría en carrera. Mientras tanto, la Tirreno-Adriático tiene tantos sprinters que alguno parece que no esté compitiendo, y eso que están en forma: me refiero a corredores como Eisel o Mc Ewen. La culpa, sin lugar a dudas, es de los directores deportivos. Han sacrificado opciones reales de victoria (Eisel ya ha ganado a Boonen en Qatar, por ejemplo) por la mala planificación de llevarlos a una Tirreno donde ningún final es en llano. Y mientras tanto, de comparsas en el Bettini-show.
Que a nadie le quepa ninguna duda. El triunfo de ayer de Paolo Bettini en la segunda etapa de la Tirreno-Adriático fue una maravilla de las que sabe hacer este corredor. Que sea el más fuerte de la carrera, como atestigua su liderato y sus dos etapas consecutivas, ya es otro cantar. La etapa venía marcada por una fuga compuesta por Cheula, Casar, Rubén Pérez del Euskaltel y Contrini. Al inicio de la ascensión al monte Tuscolo, cuya cima estaba a siete km. de meta, el rodador del LPR se queda sólo y corona con medio minuto sobre el pelotón, suficiente para un corredor como Contrini acostumbrado a obtener victorias con escapadas regulando su fuerza. Además, se ve favorecido por la caída de Agnoli (21 años, un joven prometedor del Naturino) en pleno descenso, que frena el ritmo del grupo.
A 200 metros para meta el trabajo de Velo y Petacchi del Millram para Zabel cumple sus frutos y Contrini es neutralizado cuando ya acariciaba la victoria. La carretera picaba hacia arriba y el italiano se atragantó. Sin tiempo para pensar, Bettini aprovecha el momento de impás y sale por el lado contrario del grupo como una llamarada, directo a la victoria. Una decena de pedaladas y pone entre él y el grupo unos metros insalvables. Un gran triunfo fruto de la astucia y de la fuerza, que duda cabe. Zabel estaba muy bien situado, pero tuvo miedo de lanzar el sprint y comerse todo el viento de los últimos 200 metros. Soldado a su rueda, y espectador privilegiado de la jugada de Bettini, un sólido Freire que pudo, por hueco y creo que por fuerzas, salir tras Bettini. En vez de eso, se quedó a rueda de Zabel y después perdió algunas posiciones ante Ballan y Khalivov, cuarto en la primera etapa y tercero ayer. Por alguna razón, Freire ha evitado un duelo directo con Bettini, que está un punto por encima de los demás pero que sigue sin estar super. Hoy sigue el duelo en Paglietta, una meta donde el italiano ya se ha impuesto dos veces: en 1999 con un extraordinario Bartoli trabajando para él (eran otros tiempos, nada hacía presagiar su enesmitad) y en 2004, convertido ya en la figura del ciclismo que es por méritos propios. Es muy probable que continúe su dominio, pero el domingo hay una crono y el lunes un final en alto. Ahí será cuando veamos al más fuerte de la carrera.
***
Al parecer Boonen ha declarado en meta, refiriendose a Bettini, que "en San Remo seremos primero y segundo. Lo que no sé es el orden". Ya veremos, ya veremos.
En la cuarta etapa de la Paris-Niza Tom Boonen consigue su tercera etapa y la décima de la temporada. Conviene recordar que el año pasado obtuvo 14 victorias, incluyendo el Mundial a finales de septiembre. No ha llegado la temporada de clásicas y el fenómeno belga va camino de igualar sus 20 triunfos de 2004. El sprint no tuvo ninguna historia, hasta el punto que se repitieron los mismos puestos de la segunda etapa, con Davis y Napolitano de comparsas. Boonen es un fenómeno, sí, pero hay que recordar que no tiene ningún rival de categoría en carrera. Mientras tanto, la Tirreno-Adriático tiene tantos sprinters que alguno parece que no esté compitiendo, y eso que están en forma: me refiero a corredores como Eisel o Mc Ewen. La culpa, sin lugar a dudas, es de los directores deportivos. Han sacrificado opciones reales de victoria (Eisel ya ha ganado a Boonen en Qatar, por ejemplo) por la mala planificación de llevarlos a una Tirreno donde ningún final es en llano. Y mientras tanto, de comparsas en el Bettini-show.
Que a nadie le quepa ninguna duda. El triunfo de ayer de Paolo Bettini en la segunda etapa de la Tirreno-Adriático fue una maravilla de las que sabe hacer este corredor. Que sea el más fuerte de la carrera, como atestigua su liderato y sus dos etapas consecutivas, ya es otro cantar. La etapa venía marcada por una fuga compuesta por Cheula, Casar, Rubén Pérez del Euskaltel y Contrini. Al inicio de la ascensión al monte Tuscolo, cuya cima estaba a siete km. de meta, el rodador del LPR se queda sólo y corona con medio minuto sobre el pelotón, suficiente para un corredor como Contrini acostumbrado a obtener victorias con escapadas regulando su fuerza. Además, se ve favorecido por la caída de Agnoli (21 años, un joven prometedor del Naturino) en pleno descenso, que frena el ritmo del grupo.
A 200 metros para meta el trabajo de Velo y Petacchi del Millram para Zabel cumple sus frutos y Contrini es neutralizado cuando ya acariciaba la victoria. La carretera picaba hacia arriba y el italiano se atragantó. Sin tiempo para pensar, Bettini aprovecha el momento de impás y sale por el lado contrario del grupo como una llamarada, directo a la victoria. Una decena de pedaladas y pone entre él y el grupo unos metros insalvables. Un gran triunfo fruto de la astucia y de la fuerza, que duda cabe. Zabel estaba muy bien situado, pero tuvo miedo de lanzar el sprint y comerse todo el viento de los últimos 200 metros. Soldado a su rueda, y espectador privilegiado de la jugada de Bettini, un sólido Freire que pudo, por hueco y creo que por fuerzas, salir tras Bettini. En vez de eso, se quedó a rueda de Zabel y después perdió algunas posiciones ante Ballan y Khalivov, cuarto en la primera etapa y tercero ayer. Por alguna razón, Freire ha evitado un duelo directo con Bettini, que está un punto por encima de los demás pero que sigue sin estar super. Hoy sigue el duelo en Paglietta, una meta donde el italiano ya se ha impuesto dos veces: en 1999 con un extraordinario Bartoli trabajando para él (eran otros tiempos, nada hacía presagiar su enesmitad) y en 2004, convertido ya en la figura del ciclismo que es por méritos propios. Es muy probable que continúe su dominio, pero el domingo hay una crono y el lunes un final en alto. Ahí será cuando veamos al más fuerte de la carrera.
***
Al parecer Boonen ha declarado en meta, refiriendose a Bettini, que "en San Remo seremos primero y segundo. Lo que no sé es el orden". Ya veremos, ya veremos.
Etiquetas:
ciclismo
09 marzo, 2006
Bettini gana, Freire pide turno
Había demasiados corredores con posibilidades reales de ganar en Tívoli como para dejar que llegase a meta la escapada típica. Formada por Simeoni y los neoprofesionales Priamo (del Panaria) y Rojas –adoptado y cuidado por Manolo Saiz tras la muerte de su hermano-, cabalgaron en solitario durante la mayor parte de la jornada para ser cazados justo antes de empezar la subida final. El Liberty ha comenzado muy fuerte la temporada (tres segundos puestos en las tres primeras etapas de Paris-Niza) y los jóvenes del equipo tienen como misión ir siempre por delante, recuperando en parte el espíritu de los primeros tiempos de la ONCE. En Tirreno no tienen un bloque tan fuerte, aunque la presencia de Jaksche da alguna aspiración a la general final. Da lo mismo, la actitud de los jóvenes del Liberty es digna de encomio.
El inicio de la ascensión se hizo más duro por el ataque del veteranísimo campeón belga Baguet, este año en el Quick Step. Rápidamente, Bettini a su rueda dejando claras sus aspiraciones. Por detrás, Petacchi trabajando para Zabel, al que en teoría se adaptaba mejor este final de etapa. Tras una serie de pequeños ataques, se queda por delante Boogerd marcando el ritmo, seguido por Pozzato y Flecha. Freire estaba delante y respondiendo muy bien. A falta de 500 metros acelera el ritmo Andrea Molleta para Rebellin, Bettini sale muy bien y se encamina hacia la victoria. Freire se queda sin fuerzas y Zabel remonta espectacularmente para entrar segundo, seguido por Hushvod. Por detrás, la legión italiana. Bettini está agotado tras su triunfo, celebrado a la manera del pistolero y silbando, pero muy contento. Coquetea con la posibilidad de repetir mañana, se queja a la periodista RAI de que sólo le entrevista cuando gana (“pero si ganas siempre, Paolo”: no hay nada mejor que la lisonja para el vanidoso) y dice que está en forma. Yo creo que no. Ha sufrido mucho y ha trabajado mucho con la cabeza, como sabe hacer cuando no está super. Por actitud y coherencia, al Bettini de las grandes ocasiones le hubiese salido irse solo a falta de un km, incluso hizo un amago. En vez de eso, espero al cómodo ritmo de Boogerd y después se aprovechó del trabajo del gregario de Rebellin. Muy inteligente y astuto, pero lejos del campeón olímpico que gusta de exhibir su buena forma cuando la tiene. De cara a las próximas etapas debería estar preocupado.
Freire ha estado muy bien. Le han faltado las fuerzas para el sprint final, pero ha aguantado toda la ascensión en la cuarta posición. Cerrado contra las vallas, no ha querido arriesgar al máximo y visto el trabajo de Boogerd y Flecha estoy seguro de que le volveremos a ver. Hoy mismo, por ejemplo. Hushvod ha corrido solo como siempre y ha dado la impresión de necesitar unos cuantos metros más para coger velocidad. Rebellin ha demostrado que el buen llegador de siempre y los finales nerviosos de la carrera le van muy bien. Petacchi no ha mostrado su potencial en un final de estas características, Garzelli ha acabado muy bien y Astarloa iba muy bien situado a rueda de Freire hasta que se quedó encerrado en la misma maniobra que el tricampeón del mundo. En cuanto a Zabel, sigue siendo el mejor. Se fue del T-Mobile porque ya no tenía el apoyo incondicional de sus dirigentes y ahora tiene la posibilidad de seguir dando batalla con 35 años. Desde hace dos temporadas gana poco, muy poco, pero selectísimo. Esta misma temporada lleva ¡siete! segundos puestos y, lo mejor de todo, se ha quedado como líder único para las clásicas. Celestino se ha roto la clavícula en la segunda etapa de la Paris-Niza (¡cuando siempre ha sido un hombre de Tirreno!) y el gran alemán va a poder afrontar el norte sin tener que ayudar a los irregulares Kessler, Klier o Wesseman. Zabel siempre está ahí, y este año más. El corredor eterno. Bettini se lleva la victoria, pero es muy dudoso que esta Tirreno acabe con el 3-3 de la edición 2005 entre Petacchi y Freire. ¡Menuda nómina de aspirantes a etapa!.
***
Está claro que ayer me equivoqué al programar el vídeo para grabar la etapa. En la Paris-Niza ha habido batalla de la buena y han llegado por delante Patxi Villa y Floyd Landis. Del americano sabíamos que estaba en buena forma y no es ninguna sorpresa, pero el triunfo del supergregario de Simoni y ahora de Cunego es una noticia magnífica. Pasado a profesionales muy veterano con 25 años en el Banesto, hizo las maletas en 2003 al Lampre, donde se ha cimentado una merecida fama en el Giro de Italia como buen escalador y trabajador. Es su primera victoria y es la mejor del ciclismo nacional en lo que va de temporada. Visto de manera más general, el triunfo en la Paris-Niza entra dentro de la buena tónica de corredores españoles en las últimas ediciones, con triunfos de etapas cada vez más frecuentes. Que nadie se olvide que entre la victoria de Indurain en 1990 y la etapa de Etxebarría en 1998 solo Montoya estuvo cerca en 1994. Desde entonces, podios de Santi Pérez, Mancebo, Zarrabeitia, Valverde, Zaballa, etapas de Pereiro, Horrillo, Bernabeu (seguramente dopado, pero no le quitaron el triunfo), Reynés...como si fuese coser y cantar. Y no es así.
El triunfo de alguien como Villa tiene que ser contextualizado en el enorme paso adelante del ciclismo español, cuya mejor unidad de medida es la capacidad de alzar los brazos en carreras de la talla de la Paris-Niza.No es broma. Tercero a 1´16” Samuel Sánchez, con el mismo tiempo que Colom, quinto. Séptimo Rubiera seguido de Zubeldia y Luis León, a 1´26”. El murciano se verá perjudicado de cara a la general por el tiempo que perdió remolcando a Contador, pero todos los demás tienen serias opciones de acabar entre los diez primeros de la Paris-Niza. Y salvo los euskalteles, todos forman parte del “pelotón” en minúsculas.
Para los muy proanglosajones de cyclingnews.com, Landis está a un tris de ganar la carrera. Tras su flojera de piernas en la Dauphiné Liberé no se había vuelto a ver en esta situación, salvo en la interesantísima Vuelta a California, ese objetivo de la temporada para todo corredor jefe de filas. Una cosa está clara: el Phonak va ir al Tour con Botero a tope y al estadounidense le toca estar fino de aquí a mayo. Su programa pasa por Criterium, Georgia y el Giro de Italia...más claro, agua. Al margen de lo que pueda intentar Patxi Villa en la oportunidad de su vida (segundo a 9”), el yanki se va a tener que defender de las acciones conjuntas de Samuel y Haimar ( a 1´13” y 1´37”) y de Azevedo y Rubiera (a 1´35” y 1´40”). Con un equipo compuesto por Merckx (muy bien situado a 1´47”), Moerenhout, Elmiger, Moos y Jalabert no debería tener problemas, pero considerando que está Juan Fernández al mando cualquier cosa puede pasar. La victoria no está descontada, ni mucho menos.
El inicio de la ascensión se hizo más duro por el ataque del veteranísimo campeón belga Baguet, este año en el Quick Step. Rápidamente, Bettini a su rueda dejando claras sus aspiraciones. Por detrás, Petacchi trabajando para Zabel, al que en teoría se adaptaba mejor este final de etapa. Tras una serie de pequeños ataques, se queda por delante Boogerd marcando el ritmo, seguido por Pozzato y Flecha. Freire estaba delante y respondiendo muy bien. A falta de 500 metros acelera el ritmo Andrea Molleta para Rebellin, Bettini sale muy bien y se encamina hacia la victoria. Freire se queda sin fuerzas y Zabel remonta espectacularmente para entrar segundo, seguido por Hushvod. Por detrás, la legión italiana. Bettini está agotado tras su triunfo, celebrado a la manera del pistolero y silbando, pero muy contento. Coquetea con la posibilidad de repetir mañana, se queja a la periodista RAI de que sólo le entrevista cuando gana (“pero si ganas siempre, Paolo”: no hay nada mejor que la lisonja para el vanidoso) y dice que está en forma. Yo creo que no. Ha sufrido mucho y ha trabajado mucho con la cabeza, como sabe hacer cuando no está super. Por actitud y coherencia, al Bettini de las grandes ocasiones le hubiese salido irse solo a falta de un km, incluso hizo un amago. En vez de eso, espero al cómodo ritmo de Boogerd y después se aprovechó del trabajo del gregario de Rebellin. Muy inteligente y astuto, pero lejos del campeón olímpico que gusta de exhibir su buena forma cuando la tiene. De cara a las próximas etapas debería estar preocupado.
Freire ha estado muy bien. Le han faltado las fuerzas para el sprint final, pero ha aguantado toda la ascensión en la cuarta posición. Cerrado contra las vallas, no ha querido arriesgar al máximo y visto el trabajo de Boogerd y Flecha estoy seguro de que le volveremos a ver. Hoy mismo, por ejemplo. Hushvod ha corrido solo como siempre y ha dado la impresión de necesitar unos cuantos metros más para coger velocidad. Rebellin ha demostrado que el buen llegador de siempre y los finales nerviosos de la carrera le van muy bien. Petacchi no ha mostrado su potencial en un final de estas características, Garzelli ha acabado muy bien y Astarloa iba muy bien situado a rueda de Freire hasta que se quedó encerrado en la misma maniobra que el tricampeón del mundo. En cuanto a Zabel, sigue siendo el mejor. Se fue del T-Mobile porque ya no tenía el apoyo incondicional de sus dirigentes y ahora tiene la posibilidad de seguir dando batalla con 35 años. Desde hace dos temporadas gana poco, muy poco, pero selectísimo. Esta misma temporada lleva ¡siete! segundos puestos y, lo mejor de todo, se ha quedado como líder único para las clásicas. Celestino se ha roto la clavícula en la segunda etapa de la Paris-Niza (¡cuando siempre ha sido un hombre de Tirreno!) y el gran alemán va a poder afrontar el norte sin tener que ayudar a los irregulares Kessler, Klier o Wesseman. Zabel siempre está ahí, y este año más. El corredor eterno. Bettini se lleva la victoria, pero es muy dudoso que esta Tirreno acabe con el 3-3 de la edición 2005 entre Petacchi y Freire. ¡Menuda nómina de aspirantes a etapa!.
***
Está claro que ayer me equivoqué al programar el vídeo para grabar la etapa. En la Paris-Niza ha habido batalla de la buena y han llegado por delante Patxi Villa y Floyd Landis. Del americano sabíamos que estaba en buena forma y no es ninguna sorpresa, pero el triunfo del supergregario de Simoni y ahora de Cunego es una noticia magnífica. Pasado a profesionales muy veterano con 25 años en el Banesto, hizo las maletas en 2003 al Lampre, donde se ha cimentado una merecida fama en el Giro de Italia como buen escalador y trabajador. Es su primera victoria y es la mejor del ciclismo nacional en lo que va de temporada. Visto de manera más general, el triunfo en la Paris-Niza entra dentro de la buena tónica de corredores españoles en las últimas ediciones, con triunfos de etapas cada vez más frecuentes. Que nadie se olvide que entre la victoria de Indurain en 1990 y la etapa de Etxebarría en 1998 solo Montoya estuvo cerca en 1994. Desde entonces, podios de Santi Pérez, Mancebo, Zarrabeitia, Valverde, Zaballa, etapas de Pereiro, Horrillo, Bernabeu (seguramente dopado, pero no le quitaron el triunfo), Reynés...como si fuese coser y cantar. Y no es así.
El triunfo de alguien como Villa tiene que ser contextualizado en el enorme paso adelante del ciclismo español, cuya mejor unidad de medida es la capacidad de alzar los brazos en carreras de la talla de la Paris-Niza.No es broma. Tercero a 1´16” Samuel Sánchez, con el mismo tiempo que Colom, quinto. Séptimo Rubiera seguido de Zubeldia y Luis León, a 1´26”. El murciano se verá perjudicado de cara a la general por el tiempo que perdió remolcando a Contador, pero todos los demás tienen serias opciones de acabar entre los diez primeros de la Paris-Niza. Y salvo los euskalteles, todos forman parte del “pelotón” en minúsculas.
Para los muy proanglosajones de cyclingnews.com, Landis está a un tris de ganar la carrera. Tras su flojera de piernas en la Dauphiné Liberé no se había vuelto a ver en esta situación, salvo en la interesantísima Vuelta a California, ese objetivo de la temporada para todo corredor jefe de filas. Una cosa está clara: el Phonak va ir al Tour con Botero a tope y al estadounidense le toca estar fino de aquí a mayo. Su programa pasa por Criterium, Georgia y el Giro de Italia...más claro, agua. Al margen de lo que pueda intentar Patxi Villa en la oportunidad de su vida (segundo a 9”), el yanki se va a tener que defender de las acciones conjuntas de Samuel y Haimar ( a 1´13” y 1´37”) y de Azevedo y Rubiera (a 1´35” y 1´40”). Con un equipo compuesto por Merckx (muy bien situado a 1´47”), Moerenhout, Elmiger, Moos y Jalabert no debería tener problemas, pero considerando que está Juan Fernández al mando cualquier cosa puede pasar. La victoria no está descontada, ni mucho menos.
Etiquetas:
ciclismo
08 marzo, 2006
La Tirreno-Adriático ya ha ganado
Hoy empieza la carrera por etapas más prestigiosa de Italia, la Tirreno-Adriático. En sí mismo, este dato no tiene mucho mérito ya que el país transalpino no destaca por la calidad de sus vueltas: la Semana Coppi-Bartali, el Giro del Trentino y Brixia Tour, todas con un puñado de años de existencia y aspiraciones limitadas. Incluso la Tirreno-Adriático sólo tiene 41 años de antigüedad, pero su condición de aproximación a la Milán San Remo, el declive de la Paris-Niza en los últimos años (hace dos temporadas estuvo a punto de no disputarse) y el mejor clima que ofrece ha hecho que en los últimos años se haya aproximado a su gemela francesa, de siempre con mayor prestigio y participación.
Este año, la carrera de los dos mares ya ha ganado a la carrera del sol en cuanto a participación. En la línea de salida hoy en Tívoli se encuentran, además de todo el pelotón italiano al ataque, gran parte de las figuras internacionales que han decidido empezar a pedalear en serio. En la carrera francesa se puede contar a Boonen y poco más: a la tradicional ausencia de italianos (sólo han ganado la carrera con Frigo y el desconocido Camellini en 1946) se suma la espantà de Vinokourov o Valverde, que habían animado la carrera en los últimos años. Además, este año la Tirreno reintroduce la crono y el final en alto, desaparecidos en 2002 tras el triunfo de Erik Dekker. Por su parte, en la Paris-Niza el recorrido carece de estas dos modalidades de etapa, repitiendo un esquema del último año tras las desagradables experiencias de la cronoescalada al Col D´Eze, donde se llevaron el gato al agua absolutamente todos los vencedores. Y después está el clima, claro. El año pasado las etapas de la carrera del sol se vieron recortadas hasta el nivel de carreras de juveniles por culpa del mal tiempo, y este año la amenaza está en el aire una vez que se aproximen al Macizo Central; y esto por no hablar de los corredores embutidos en manguitos y perneras, cuando no gruesos guantes y gorros tapaorejas. No es una ciencia exacta, pero parece que en Italia central suele hacer mejor tiempo a estas alturas del año.
El ganador del año pasado, un huracanado Freire, estará en línea de salida para intentar alcanzar la forma de cara a la Milán-San Remo. El fenómeno de Torrelavega tiene una relación especial con la carrera, parecida a la que mantiene con la ciudad de Verona. En el año 2000, con su primer maillot arcoiris y el contrato fresquísimo con el Mapei, le regaló a Giorgio Squinzi dos etapas de maravilla para que las luciese en la pechera. Salvo en el año 2001, el tricampeón del mundo siempre ha brillado en la carrera italiana, batiendo a Bettini, Cipollini y Petacchi en casa y sin tapujos. No compite desde Andalucía, pero todos sabemos que Freire asimila mejor los entrenamientos que la competición y su estado de forma a día de hoy es una auténtica incógnita. En Tívoli, la coqueta ciudad a las puertas de Roma, saldremos de dudas. Y con ello la carrera obtendrá una nueva victoria.
***
Boonen sigue ganando y ganando. Por detrás de él, Allan Davis, Napolitano y Ventoso. El australiano de Liberty Seguros ha sido la única alegría del equipo, puesto que ayer pinchó Contador y entró en meta con 1´13” de desventaja respecto a los favoritos. La París-Niza ha volado, y quizás sea mejor así para intentar conseguir etapas.
Este año, la carrera de los dos mares ya ha ganado a la carrera del sol en cuanto a participación. En la línea de salida hoy en Tívoli se encuentran, además de todo el pelotón italiano al ataque, gran parte de las figuras internacionales que han decidido empezar a pedalear en serio. En la carrera francesa se puede contar a Boonen y poco más: a la tradicional ausencia de italianos (sólo han ganado la carrera con Frigo y el desconocido Camellini en 1946) se suma la espantà de Vinokourov o Valverde, que habían animado la carrera en los últimos años. Además, este año la Tirreno reintroduce la crono y el final en alto, desaparecidos en 2002 tras el triunfo de Erik Dekker. Por su parte, en la Paris-Niza el recorrido carece de estas dos modalidades de etapa, repitiendo un esquema del último año tras las desagradables experiencias de la cronoescalada al Col D´Eze, donde se llevaron el gato al agua absolutamente todos los vencedores. Y después está el clima, claro. El año pasado las etapas de la carrera del sol se vieron recortadas hasta el nivel de carreras de juveniles por culpa del mal tiempo, y este año la amenaza está en el aire una vez que se aproximen al Macizo Central; y esto por no hablar de los corredores embutidos en manguitos y perneras, cuando no gruesos guantes y gorros tapaorejas. No es una ciencia exacta, pero parece que en Italia central suele hacer mejor tiempo a estas alturas del año.
El ganador del año pasado, un huracanado Freire, estará en línea de salida para intentar alcanzar la forma de cara a la Milán-San Remo. El fenómeno de Torrelavega tiene una relación especial con la carrera, parecida a la que mantiene con la ciudad de Verona. En el año 2000, con su primer maillot arcoiris y el contrato fresquísimo con el Mapei, le regaló a Giorgio Squinzi dos etapas de maravilla para que las luciese en la pechera. Salvo en el año 2001, el tricampeón del mundo siempre ha brillado en la carrera italiana, batiendo a Bettini, Cipollini y Petacchi en casa y sin tapujos. No compite desde Andalucía, pero todos sabemos que Freire asimila mejor los entrenamientos que la competición y su estado de forma a día de hoy es una auténtica incógnita. En Tívoli, la coqueta ciudad a las puertas de Roma, saldremos de dudas. Y con ello la carrera obtendrá una nueva victoria.
***
Boonen sigue ganando y ganando. Por detrás de él, Allan Davis, Napolitano y Ventoso. El australiano de Liberty Seguros ha sido la única alegría del equipo, puesto que ayer pinchó Contador y entró en meta con 1´13” de desventaja respecto a los favoritos. La París-Niza ha volado, y quizás sea mejor así para intentar conseguir etapas.
Etiquetas:
ciclismo
07 marzo, 2006
Duelo a distancia
En Andalucía las espadas quedaron en alto, tras dos victorias a favor del italiano y la última, con un golpe de riñones, para el indomable flamenco. Desde entonces, sus caminos se separaron. De Boonen sabemos que ha estado entrenando muy duro por todo el recorrido final de la San Remo, cosa que no se cansa de repetir en un tic que se volverá en su contra en caso de no alzar los brazos dentro de dos semanas. De Petacchi, que se lleva de maravilla con Zabel, y así lo proclaman a los cuatro vientos en cuanto pueden. Como dos tortolitos.
Ayer se desafiaron a distancia. Petacchi competía en Italia en la carrera de su casa, el Giro de Lucca convertido desde el año pasado en prueba de un día. De La Spezia a la ciudad toscana hay apenas media hora de autopista, y el fenomenal velocista italiano prefiere entrenarse por la Versilia y la Lunigliana, que al fin y al cabo de cuentas no se diferencian tanto del recorrido de la San Remo. Una carrera en el patio de su casa, como se dice. El problema es que Cipollini sí que es de Lucca, y el año pasado le mojó la oreja en esta misma carrera, que a la postre sería su despedida. Petacchi se quedó con un amargo sabor de boca y ayer se quiso enjuar al mismo tiempo que ejercía su poder de vasallaje sobre Zabel. En palabras del alemán, “era la primera vez en doce años que tenía que lanzar el sprint para alguien, y estaba nervioso”. Ambos cumplieron como era de esperar, y en la meta el padre de Petacchi, en algo que sólo puede calificarse como una italianada, se fundía en un abrazo con el desconocido alemán. Abrazo de mocos y lágrimas, al estilo Manolo Saiz. Zabel, un poco sorprendido por las cámaras y el señor, mantuvo el tipo como pudo. Por mi parte, creo que voy a consultar esta escena con algún amigo psicólogo.
Con el triunfo muy fresco, media hora después Boonen ejercía su autoridad en la primera etapa de la Paris-Niza, igual que el año pasado. Sin rival serio, Davis, Ventoso (muy bien, su mejor posición en una carrera de prestigio), Rigotto, Napolitano y Steegmans apenas si pudieron ejercer de comparsas en el Boonen-show. Este año ha fichado a Matteo Tossato del tren de Petacchi, y así es prácticamente imbatible. El año pasado había hecho una operación parecida con el fenomenal Guido Trenti, que se abre paso a pedaladas y codazos. Y después está toda la corte belga. O la maldición del campeón del mundo empieza a actuar ya o tenemos maillot arcoiris de aquí a octubre. La victoria de Boonen es una declaración clara y directa a Petacchi: voy a ir a tu casa a ganar con tus mismas armas. Tu tienes a Zabel (cuatro San Remos y dos segundos puestos en su haber) de lanzador, yo tengo a cuatro-cinco corredores que pueden llegar frescos a Vía Roma. El desafío está lanzado y ojalá se sumen más corredores, en especial Freire, para darle más jugo a este duelo que está monopolizando el inicio de temporada.
***
Arkaitz Durán, el corredor niño de ese equipo caleidoscopio que es el Saunier Duval, a 17´ en meta. Lo llaman aprendizaje, pero cualquier día se darán cuenta de que en sub-23 tampoco se está tan mal.
Ayer se desafiaron a distancia. Petacchi competía en Italia en la carrera de su casa, el Giro de Lucca convertido desde el año pasado en prueba de un día. De La Spezia a la ciudad toscana hay apenas media hora de autopista, y el fenomenal velocista italiano prefiere entrenarse por la Versilia y la Lunigliana, que al fin y al cabo de cuentas no se diferencian tanto del recorrido de la San Remo. Una carrera en el patio de su casa, como se dice. El problema es que Cipollini sí que es de Lucca, y el año pasado le mojó la oreja en esta misma carrera, que a la postre sería su despedida. Petacchi se quedó con un amargo sabor de boca y ayer se quiso enjuar al mismo tiempo que ejercía su poder de vasallaje sobre Zabel. En palabras del alemán, “era la primera vez en doce años que tenía que lanzar el sprint para alguien, y estaba nervioso”. Ambos cumplieron como era de esperar, y en la meta el padre de Petacchi, en algo que sólo puede calificarse como una italianada, se fundía en un abrazo con el desconocido alemán. Abrazo de mocos y lágrimas, al estilo Manolo Saiz. Zabel, un poco sorprendido por las cámaras y el señor, mantuvo el tipo como pudo. Por mi parte, creo que voy a consultar esta escena con algún amigo psicólogo.
Con el triunfo muy fresco, media hora después Boonen ejercía su autoridad en la primera etapa de la Paris-Niza, igual que el año pasado. Sin rival serio, Davis, Ventoso (muy bien, su mejor posición en una carrera de prestigio), Rigotto, Napolitano y Steegmans apenas si pudieron ejercer de comparsas en el Boonen-show. Este año ha fichado a Matteo Tossato del tren de Petacchi, y así es prácticamente imbatible. El año pasado había hecho una operación parecida con el fenomenal Guido Trenti, que se abre paso a pedaladas y codazos. Y después está toda la corte belga. O la maldición del campeón del mundo empieza a actuar ya o tenemos maillot arcoiris de aquí a octubre. La victoria de Boonen es una declaración clara y directa a Petacchi: voy a ir a tu casa a ganar con tus mismas armas. Tu tienes a Zabel (cuatro San Remos y dos segundos puestos en su haber) de lanzador, yo tengo a cuatro-cinco corredores que pueden llegar frescos a Vía Roma. El desafío está lanzado y ojalá se sumen más corredores, en especial Freire, para darle más jugo a este duelo que está monopolizando el inicio de temporada.
***
Arkaitz Durán, el corredor niño de ese equipo caleidoscopio que es el Saunier Duval, a 17´ en meta. Lo llaman aprendizaje, pero cualquier día se darán cuenta de que en sub-23 tampoco se está tan mal.
Etiquetas:
ciclismo
06 marzo, 2006
¡Qué bonita victoria!
No hace muchos días le dediqué un post a Igor Astarloa. El comentario no venía motivado por ninguna victoria, sino por la esperanza de que el ermuatarra tuviese suerte y pudiese demostrar su categoría, mucho mayor de la del equipo que representa. La victoria ha llegado en la Milán-Turín y es de obligación volver a loar al magnífico corredor, siempre sonrisas, y que encima levanta los brazos en su tercera carrera de la temporada.
Entre los perversos efectos del ProTour se incluyen algunos cambios de calendario, como el GP de Zurich a octubre para dejar hueco a la relevantísima Vuelta a Alemania o la Milán-Turín a marzo no se sabe muy bien porqué. El caso es que la carrera piamontesa se disputaba siempre en octubre y era una de las carreras más bonitas del calendario: une dos ciudades (¿Por qué no hay ninguna carrera de este tipo en España?), va por unos paisajes bellísimos, tiene la subida a Superga y la colina turinesa, algunas veces acaba en el velódromo Fausto Coppi, otras veces en el parque del Valentino, la mayoría de la veces, como el sábado, en Corso Moncalieri entre hojas muertas de otoño. Esta vez no hubo la imagen más poética del otoño, la misma que acompañó a Astarloa mientras descendía sin pedalear hacia su Mundial en Hamilton, pero si un bonito sol y una bonita prueba atlética.
Tras recorrer el llano padano a 44 km/h, Astarloa ataca en las primeras rampas de Superga y sólo le puede seguir Pellizotti. Con relevos cortos y enérgicos, coronan con 20” de ventaja muy cerca de la basílica barroca. El pelotón ha quedado reducido a 20 unidades y quedan 13 km. para meta, pero es uno de los descensos más peligrosos del ciclismo. Es una carretera antigua, antigua, donde las curvas no han sido jamás retrazadas y cuentan con peraltes; decir Milán-Turín es decir peligro de caídas, donde la más famosa fue la de Pantani en 1995 (cuando tenía un 58% de hematocrito), pero porque le salió un todoterreno de repente. Astarloa, que siempre ha sido un magnífico bajador, encara toda la parte final en cabeza, arriesgando pero no lo suficiente. Es lógico si tenemos en cuenta el largo historial de caídas del vizcaíno (incluso en su Mundial): verse otra vez delante en una prueba importante tiene que provocar escalofríos de emoción y de miedo... Entre una cosa y otra, y gracias a que corso Moncalieri es una larga recta que sigue el curso del Po, empiezan a saltar unidades del grupo ante el fácil reclamo de ver delante la pareja italoespañola. A falta de medio km., enlazan por detrás Celestino (ganador en 2001 y 2003) y Ballan, vencedor del Laigueglia y muy opaco en Valencia. Rivales difíciles y muy rápidos, que saltan hacia el sprint empujados por la adrenalina de neutralizar la escapada tan cerca de meta.
Grave error. El final, en ligera cuesta, hace que Astarloa se embosque detrás de los italianos ávidos de titulares y gloria de cara a la San Remo. A falta de 200 metros (una magnífica fotografía lo demuestra) el maillot rojo del Barloworld sigue por detrás, pero con una serie de pedaladas de auténtico campeón, las mismas que le hicieron ganar un sprint masivo en la Vuelta a Valencia de 2003, se impone con suma facilidad y deja para la posterioridad una de esas magníficas instantáneas en las que el corredor que triunfa está levantando los brazos mientras sus rivales siguen pedaleando por las posiciones de honor. Una victoria de mucho calado ante rivales nada fáciles (Zabel gana el sprint del grupo a 7”, con Garzelli segundo que anuncia sus aspiraciones para la Tirreno-Adriático tras tres semanas en México), en la clásica italiana más antigua y la segunda carrera del mundo tras la L-B-L. Astarloa es grande, sólo necesita un poco de suerte para demostrarlo de nuevo.
***
En la Vuelta a Murcia Iván Gutierrez hizo buenos los pronósticos para la crono, con Vinokourov probándose y asustando un poco. Valverde muy mal, a más de un minuto. Al día siguiente, el cántabro todo corazón volvió a atragantarse con la subida al Collado Bermejo y se le escapó la Vuelta por 3” ante Santos González, que obtiene su mejor victoria desde la crono final de la Vuelta a España del 2000. Valverde ayudó a su compañero todo lo que pudo, pero no fue suficiente; Gutiérrez, que había dominado el Mt. Faron, se atraganta con Collado Bermejo. Lo peor no eso, sino pensar en las malas consecuencias psicológicas y de autoestima que esto tendrá para un corredor siempre dado a comerse la cabeza sobre sus auténticas posibilidades. La etapa fue para García Quesada luciendo un lazo rojo “porque Unibet no había sido invitada a ninguna grande” (¿en mérito a qué debería haberlo sido?), pero con Cunego intentando cumplir la operación de marketing de “hijo de Pantani”. 300 metros más y gana en la cima dedicada al corredor convertido en semidios en Italia. La última etapa, otra vez para Haussler.
***
Prólogo de la Paris-Niza para Julich, que no se esperaba ganar. Vigente campeón de la prueba y residente en Niza desde hace muchos años, ha batido a Kashechkin (“era mi primera crono con Saiz. Es realmente motivador un director que está detrás de ti gritando durante toda la contrarreloj”), Mc Gee, Contador, Boonen y Samuel Sánchez, en su mejor contrarreloj como profesional. Mucho ojo con él para la general. En todo caso, la victoria de Julich significa que el CSC desembarca en Europa. Voigt tiene la preparación retrasada, pero Basso entró entre los primeros en la Milán-Turín. Y era su primera carrera de la temporada.
***
En la Vuelta al Oeste de Flandes (parece increíble hasta que punto se puede dividir un territorio tan pequeño y sacar tres etapas) victorias para Chicchi, McEwen y la etapa final para el superexperto y veteranísimo Nico Eeckhout, que además le sirve para llevarse la general. Otro que escogió hace tiempo ser cabeza de ratón en el Chocolade Jacques antes que cola de león (gregario) en Quick Step o Davitamon.
Entre los perversos efectos del ProTour se incluyen algunos cambios de calendario, como el GP de Zurich a octubre para dejar hueco a la relevantísima Vuelta a Alemania o la Milán-Turín a marzo no se sabe muy bien porqué. El caso es que la carrera piamontesa se disputaba siempre en octubre y era una de las carreras más bonitas del calendario: une dos ciudades (¿Por qué no hay ninguna carrera de este tipo en España?), va por unos paisajes bellísimos, tiene la subida a Superga y la colina turinesa, algunas veces acaba en el velódromo Fausto Coppi, otras veces en el parque del Valentino, la mayoría de la veces, como el sábado, en Corso Moncalieri entre hojas muertas de otoño. Esta vez no hubo la imagen más poética del otoño, la misma que acompañó a Astarloa mientras descendía sin pedalear hacia su Mundial en Hamilton, pero si un bonito sol y una bonita prueba atlética.
Tras recorrer el llano padano a 44 km/h, Astarloa ataca en las primeras rampas de Superga y sólo le puede seguir Pellizotti. Con relevos cortos y enérgicos, coronan con 20” de ventaja muy cerca de la basílica barroca. El pelotón ha quedado reducido a 20 unidades y quedan 13 km. para meta, pero es uno de los descensos más peligrosos del ciclismo. Es una carretera antigua, antigua, donde las curvas no han sido jamás retrazadas y cuentan con peraltes; decir Milán-Turín es decir peligro de caídas, donde la más famosa fue la de Pantani en 1995 (cuando tenía un 58% de hematocrito), pero porque le salió un todoterreno de repente. Astarloa, que siempre ha sido un magnífico bajador, encara toda la parte final en cabeza, arriesgando pero no lo suficiente. Es lógico si tenemos en cuenta el largo historial de caídas del vizcaíno (incluso en su Mundial): verse otra vez delante en una prueba importante tiene que provocar escalofríos de emoción y de miedo... Entre una cosa y otra, y gracias a que corso Moncalieri es una larga recta que sigue el curso del Po, empiezan a saltar unidades del grupo ante el fácil reclamo de ver delante la pareja italoespañola. A falta de medio km., enlazan por detrás Celestino (ganador en 2001 y 2003) y Ballan, vencedor del Laigueglia y muy opaco en Valencia. Rivales difíciles y muy rápidos, que saltan hacia el sprint empujados por la adrenalina de neutralizar la escapada tan cerca de meta.
Grave error. El final, en ligera cuesta, hace que Astarloa se embosque detrás de los italianos ávidos de titulares y gloria de cara a la San Remo. A falta de 200 metros (una magnífica fotografía lo demuestra) el maillot rojo del Barloworld sigue por detrás, pero con una serie de pedaladas de auténtico campeón, las mismas que le hicieron ganar un sprint masivo en la Vuelta a Valencia de 2003, se impone con suma facilidad y deja para la posterioridad una de esas magníficas instantáneas en las que el corredor que triunfa está levantando los brazos mientras sus rivales siguen pedaleando por las posiciones de honor. Una victoria de mucho calado ante rivales nada fáciles (Zabel gana el sprint del grupo a 7”, con Garzelli segundo que anuncia sus aspiraciones para la Tirreno-Adriático tras tres semanas en México), en la clásica italiana más antigua y la segunda carrera del mundo tras la L-B-L. Astarloa es grande, sólo necesita un poco de suerte para demostrarlo de nuevo.
***
En la Vuelta a Murcia Iván Gutierrez hizo buenos los pronósticos para la crono, con Vinokourov probándose y asustando un poco. Valverde muy mal, a más de un minuto. Al día siguiente, el cántabro todo corazón volvió a atragantarse con la subida al Collado Bermejo y se le escapó la Vuelta por 3” ante Santos González, que obtiene su mejor victoria desde la crono final de la Vuelta a España del 2000. Valverde ayudó a su compañero todo lo que pudo, pero no fue suficiente; Gutiérrez, que había dominado el Mt. Faron, se atraganta con Collado Bermejo. Lo peor no eso, sino pensar en las malas consecuencias psicológicas y de autoestima que esto tendrá para un corredor siempre dado a comerse la cabeza sobre sus auténticas posibilidades. La etapa fue para García Quesada luciendo un lazo rojo “porque Unibet no había sido invitada a ninguna grande” (¿en mérito a qué debería haberlo sido?), pero con Cunego intentando cumplir la operación de marketing de “hijo de Pantani”. 300 metros más y gana en la cima dedicada al corredor convertido en semidios en Italia. La última etapa, otra vez para Haussler.
***
Prólogo de la Paris-Niza para Julich, que no se esperaba ganar. Vigente campeón de la prueba y residente en Niza desde hace muchos años, ha batido a Kashechkin (“era mi primera crono con Saiz. Es realmente motivador un director que está detrás de ti gritando durante toda la contrarreloj”), Mc Gee, Contador, Boonen y Samuel Sánchez, en su mejor contrarreloj como profesional. Mucho ojo con él para la general. En todo caso, la victoria de Julich significa que el CSC desembarca en Europa. Voigt tiene la preparación retrasada, pero Basso entró entre los primeros en la Milán-Turín. Y era su primera carrera de la temporada.
***
En la Vuelta al Oeste de Flandes (parece increíble hasta que punto se puede dividir un territorio tan pequeño y sacar tres etapas) victorias para Chicchi, McEwen y la etapa final para el superexperto y veteranísimo Nico Eeckhout, que además le sirve para llevarse la general. Otro que escogió hace tiempo ser cabeza de ratón en el Chocolade Jacques antes que cola de león (gregario) en Quick Step o Davitamon.
Etiquetas:
ciclismo
05 marzo, 2006
ProTour versión 2.0
Este domingo la Paris-Niza y su tradicional prólogo servirán para otorgar los primeros puntos del UCI ProTour. Criticado encendidamente por la mayor parte de los actores del ciclismo y apoyado tibiamente por una minoría, el invento sigue adelante con la amenaza manifiesta de encontrarse en 2007 con las puertas cerradas de las tres grandes. Ha pasado un año y el balance es sumamente negativo: ningún corredor, ni siquiera el vigente campeón, se ha tomado la disputa de la Challenge como un objetivo de la temporada. No es para menos. Di Luca llegó un poco de sorpresa en una temporada clave en su futuro profesional, Boonen estaba a otros asuntos mucho más ventajosos, Rebellin es un clásico de los buenos puestos y las victorias escasas y Ullrich compite dos meses al año, al igual que el ya retirado Armstrong. Esos fueron los cinco primeros del extraño engendro. Los cinco siguientes, una mezcla de gregarios y corredores que producen más escepticismo que realidades concretas (Leipheimer, Julich, Hincapié), junto con Bettini y Vinokourov.
Di Luca va este año a por el Giro (ni siquiera a debutado esta temporada), allá él; Boonen a repetir el año pasado; Rebellin suma y suma puntos como la hormiga frente a la cigarra, mientras van pasando los años; Ullrich va a por el Tour: antes hace la Vuelta a Suiza y después la Vuelta a Alemania y Zurich, no se puede esperar mucho más....y así hasta el infinito. Quizás el máximo favorito para el UCI ProTour de este año sea Bettini, que es un corredor que puede combinar victorias en clásicas con etapas en carreras, aunque le van muy mal las generales. Ganador de las tres últimas ediciones de la Copa del Mundo, directa antecesora del ProTour, sabe aprovechar muy bien el sistema de challenge de la competición. El máximo favorito, y el único. Absolutamente ningún otro corredor del circuito se plantea la competición de la UCI como un objetivo de la temporada. Esta claro que a medida que se vayan repartiendo los puntos habrá sobrevenidos, un poco como Di Luca hace un año: ya que estoy arriba, voy a exprimirme por ser noveno en la Vuelta a Benelux o Polonia, por poner un caso. Que de ahí surja competición ya está menos claro. Di Luca no tuvo ningún rival serio en todo el año, ni uno.
Alguna cosa se ha corregido. El sistema de puntuación de victorias parciales, que el año pasado estaba diseñado por un mono loco o un jugador de badminton (recuerden: un punto por cada etapa en vueltas, tres en las grandes) se ha adecuado a la realidad y los sprinters no se verán perjudicados. Ahora se reparten diez puntos por victoria en el Tour (ocho el segundo y así en progresión descendente); ocho por la victoria en Vuelta y Giro; y tres por triunfo de etapa en vueltas (dos al segundo y uno al tercero). El campeonato del mundo, que en la junta de la UCI de Madrid iba a salir fuera del sistema de puntuación, ha quedado en un limbo del que desconozco si dará puntos o no. ¿Qué cambia el sistema de puntuación? Para la general, muy poca cosa: un corredor que haga octavo en Suiza se lleva diez puntos, los mismos que un corredor que gane tres etapas y entre tercero en otra en la misma carrera. Una locura, una sinrazón y algo de lo que nadie se quiere hacer cargo ¿Ha habido alguno de los responsables del ProTour que haya admitido esos fallos?
Un ejemplo práctico: el año pasado Petacchi acabo 11ª con 128 puntos. Quitamos 3 puntos de sus victorias en Tirreno, 2 de Romandía, 18 del Giro (4 etapas, 2 segundos, 2 terceros) y 17 de la Vuelta (5 etapas y un segundo). Total sin etapas: 128 – 40 = 88 puntos. Con el nuevo sistema de puntuación: 9 en Tirreno, 6 en Romandía, 48 en el Giro (sin contar cuartos y quintos puestos) y 46 en la Vuelta. Total con nuevo sistema: 88 + 109 = 197 puntos, con lo que hubiese acabado segundo del ProTour. El problema es que Petacchi recogió el año pasado unos valiosísimos puntos (40) al ser segundo en Tirreno que es muy difícil que vuelva a repetir, lo que le descarta para la victoria final. Lo que quiero demostrar con esos números es que el cambio hecho en el sistema de puntuación maquilla un sistema de reparto injusto, en el que se ha solucionado un problema para crear uno mayor: la gran diferencia entre la victoria en una grande y en otro tipo de carreras. Sinceramente, ¿es justo que una victoria en la Vuelta valga 8 puntos y en País Vasco sólo 3?. Es más, ¿qué sistema es uno que premia quedar tercero en una etapa del Tour con 6 puntos, como ganar dos etapas en Tirreno? De chiste.
Ah, que el ProTour es más que una challenge, que también está la liga cerrada de equipos. Si, muy bien ¿pero merece la pena recordar el aniversario?
***
Los primeros tres puntos para Julich. Mañana comentario de Murcia, Eeckhout y Astarloa, como no.
Di Luca va este año a por el Giro (ni siquiera a debutado esta temporada), allá él; Boonen a repetir el año pasado; Rebellin suma y suma puntos como la hormiga frente a la cigarra, mientras van pasando los años; Ullrich va a por el Tour: antes hace la Vuelta a Suiza y después la Vuelta a Alemania y Zurich, no se puede esperar mucho más....y así hasta el infinito. Quizás el máximo favorito para el UCI ProTour de este año sea Bettini, que es un corredor que puede combinar victorias en clásicas con etapas en carreras, aunque le van muy mal las generales. Ganador de las tres últimas ediciones de la Copa del Mundo, directa antecesora del ProTour, sabe aprovechar muy bien el sistema de challenge de la competición. El máximo favorito, y el único. Absolutamente ningún otro corredor del circuito se plantea la competición de la UCI como un objetivo de la temporada. Esta claro que a medida que se vayan repartiendo los puntos habrá sobrevenidos, un poco como Di Luca hace un año: ya que estoy arriba, voy a exprimirme por ser noveno en la Vuelta a Benelux o Polonia, por poner un caso. Que de ahí surja competición ya está menos claro. Di Luca no tuvo ningún rival serio en todo el año, ni uno.
Alguna cosa se ha corregido. El sistema de puntuación de victorias parciales, que el año pasado estaba diseñado por un mono loco o un jugador de badminton (recuerden: un punto por cada etapa en vueltas, tres en las grandes) se ha adecuado a la realidad y los sprinters no se verán perjudicados. Ahora se reparten diez puntos por victoria en el Tour (ocho el segundo y así en progresión descendente); ocho por la victoria en Vuelta y Giro; y tres por triunfo de etapa en vueltas (dos al segundo y uno al tercero). El campeonato del mundo, que en la junta de la UCI de Madrid iba a salir fuera del sistema de puntuación, ha quedado en un limbo del que desconozco si dará puntos o no. ¿Qué cambia el sistema de puntuación? Para la general, muy poca cosa: un corredor que haga octavo en Suiza se lleva diez puntos, los mismos que un corredor que gane tres etapas y entre tercero en otra en la misma carrera. Una locura, una sinrazón y algo de lo que nadie se quiere hacer cargo ¿Ha habido alguno de los responsables del ProTour que haya admitido esos fallos?
Un ejemplo práctico: el año pasado Petacchi acabo 11ª con 128 puntos. Quitamos 3 puntos de sus victorias en Tirreno, 2 de Romandía, 18 del Giro (4 etapas, 2 segundos, 2 terceros) y 17 de la Vuelta (5 etapas y un segundo). Total sin etapas: 128 – 40 = 88 puntos. Con el nuevo sistema de puntuación: 9 en Tirreno, 6 en Romandía, 48 en el Giro (sin contar cuartos y quintos puestos) y 46 en la Vuelta. Total con nuevo sistema: 88 + 109 = 197 puntos, con lo que hubiese acabado segundo del ProTour. El problema es que Petacchi recogió el año pasado unos valiosísimos puntos (40) al ser segundo en Tirreno que es muy difícil que vuelva a repetir, lo que le descarta para la victoria final. Lo que quiero demostrar con esos números es que el cambio hecho en el sistema de puntuación maquilla un sistema de reparto injusto, en el que se ha solucionado un problema para crear uno mayor: la gran diferencia entre la victoria en una grande y en otro tipo de carreras. Sinceramente, ¿es justo que una victoria en la Vuelta valga 8 puntos y en País Vasco sólo 3?. Es más, ¿qué sistema es uno que premia quedar tercero en una etapa del Tour con 6 puntos, como ganar dos etapas en Tirreno? De chiste.
Ah, que el ProTour es más que una challenge, que también está la liga cerrada de equipos. Si, muy bien ¿pero merece la pena recordar el aniversario?
***
Los primeros tres puntos para Julich. Mañana comentario de Murcia, Eeckhout y Astarloa, como no.
Etiquetas:
ciclismo
03 marzo, 2006
La primera de Valverde
Más o menos se le esperaba, y el figura local no ha fallado. Ya ha demostró estar muy bien de forma en Mallorca y la etapa de ayer en Alhama se le ajustaba como anillo al dedo. Puerto duro, durillo a 25 km. de meta, grupo que se reduce por pura lógica y Valverde que regala uno de esos maravillosos sprints que deja caer de vez en cuando. Los derrotados son corredores con sus mismas características pero que se mueven en una división inferior, Vicioso y Figueras. En todo caso, al margen de la ejecución soberbia de Valverde (que nunca se canse de sprintar, por favor), la auténtica noticia está en como aguantó en el grupo de los mejores, bastante selecto. Sólo nueve corredores entraron delante, mientras el primer retal del pelotón entró a 1´04” y el segundo a 3´02”. Si el fenómeno de Puerto Lumbreras hubiese entrado a un minuto, no hubiese pasado nada, pero aguantó con el grupo más en forma y tiembla, tiembla, consigue la primera victoria de la temporada.
Parecía que este año su número de victorias, que el año pasado no fue espectacular (seis, hasta Freire lesionado casi toda la temporada obtuvo más) se iba a resentir con sus nuevas aspiraciones al Tour de Francia, pero Valverde ha ganado porque lo lleva en la sangre, porque es joven y porque por clase y poderío se podría pasar de febrero a octubre ganando. Viendo como ha metido en su papel a Vicioso (que el año pasado hizo segundo en una etapa de Tirreno tras Freire) y a Figueras (que aspira a brillar en la carrera de los dos mares), lo que más pena da es que ese talento a raudales no se exprima en lides más prestigiosas. Tal y como está, podía haber tomado la salida en la Paris-Niza y alzar los brazos en más de una etapa. O en Tirreno. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a entender, este gran cazador de victorias parciales que es Valverde no ennoblecerá una carrera por etapas ProTour hasta Romandía...y ni siquiera allí su concurso es seguro. Una pena y un desperdicio, pero de momento gocemos de un corredor que maravilla y asombra a partes iguales.
En el mismo tiempo que el vencedor, Carlos García Quesada, Santos González y su compañero Hruska, Bernabeú, el joven talento italiano Sella y el favorito para la victoria final, Iván Gutiérrez. Hoy hay en programa una crono de 21 km. en la que el purasangre cántabro tiene que imponer su mayor fuerza y experiencia. Atrás quedan los tiempos en que Santos González o Hruska eran especialistas contrarreloj. La única incógnita es si se verán las teóricas progresiones de Valverde en este campo, fruto de varios viajes al tunel de viento de Pinarello y a una nueva postura en la cabra. Desde luego, será uno de las referencias que habrá que desempolvar en julio de cara al Tour de Francia. También merece destacar el buen rendimiento de Cunego, que me hace sospechar en que le hacen seguir las pautas de Pantani hasta en lo rendir en Murcia. En todo caso, las etapas del sábado y el domingo pueden ser muy interesantes, con los escaladores Bernabeú y Quesada dispuestos a no entregar la vuelta a un Iván Gutiérrez que ya flaqueó en 2003. En esa ocasión fue Valverde su verdugo, pero ahora puede ser su mayor apoyo.
***
Noticia bomba y totalmente inesperada. El Comunitat Valenciana participará en el Tour 2006. La coyuntura ha facilitado el rápido retorno a la carrera francesa del equipo heredero del Kelme. Dado que el AG2R es ProTour, los franceses no tenían otro equipo local para acompañar al Agritubel y han optado por el equipo que será comandado por Rubén Plaza. El ciclista de Ibi, tras su quinto puesto en la Vuelta del año pasado y su crono volando a 56 km/h, debutará en el mayor teatro del mundo ciclista con los reflectores de los medios españoles apuntándole y con muchos micrófonos de medios internacionales que tendrán que descubrirlo a la fuerza. En un ciclismo en el que empiezan a escasear los contrarrelojistas que marcan la diferencia y mantienen el paso en la montaña, el estreno de Rubén Plaza no puede venir en mejor momento. Ojalá Don Vicente Belda, ese sabio ilustrado, sepa estar a la altura de las circunstancias y no reservarlo para la Vuelta a España con la excusa de “al Tour, a aprender”. En buena lógica, en el equipo tendrían que estar el experto Latasa y Pascual Rodríguez, aunque creo que la plantilla está corta, corta, con muchos corredores ya a tope.
En cuanto al Agritubel, Mercado vuelve al Tour como jefe de filas. Convertido en un buen corredor, pero lejos de lo que apuntaba cuando ganó muy tierno en los Lagos (2001), el granadino escogió a final de temporada ser cabeza de ratón antes que cola de león, y le ha salido muy bien la jugada. Es un escalador que sabe ganar cuando tiene la oportunidad, y podría buscar su hueco en alguna etapa de montaña por medio de escapadas más que en buscar una buena clasificación general. Habrá cinco equipos españoles en la salida de Estrasburgo y seis, six, sei jefes de filas nacionales: Valverde, Gómez Marchante (aunque en el Saunier este rol es difícil de definir), Mayo, Mancebo en el AG2R, Plaza y Mercado. La única excepción es Vinokourov en el Liberty, pero da lo mismo. Me froto los ojos y no me lo creo.
Parecía que este año su número de victorias, que el año pasado no fue espectacular (seis, hasta Freire lesionado casi toda la temporada obtuvo más) se iba a resentir con sus nuevas aspiraciones al Tour de Francia, pero Valverde ha ganado porque lo lleva en la sangre, porque es joven y porque por clase y poderío se podría pasar de febrero a octubre ganando. Viendo como ha metido en su papel a Vicioso (que el año pasado hizo segundo en una etapa de Tirreno tras Freire) y a Figueras (que aspira a brillar en la carrera de los dos mares), lo que más pena da es que ese talento a raudales no se exprima en lides más prestigiosas. Tal y como está, podía haber tomado la salida en la Paris-Niza y alzar los brazos en más de una etapa. O en Tirreno. Sin embargo, y por razones que no alcanzo a entender, este gran cazador de victorias parciales que es Valverde no ennoblecerá una carrera por etapas ProTour hasta Romandía...y ni siquiera allí su concurso es seguro. Una pena y un desperdicio, pero de momento gocemos de un corredor que maravilla y asombra a partes iguales.
En el mismo tiempo que el vencedor, Carlos García Quesada, Santos González y su compañero Hruska, Bernabeú, el joven talento italiano Sella y el favorito para la victoria final, Iván Gutiérrez. Hoy hay en programa una crono de 21 km. en la que el purasangre cántabro tiene que imponer su mayor fuerza y experiencia. Atrás quedan los tiempos en que Santos González o Hruska eran especialistas contrarreloj. La única incógnita es si se verán las teóricas progresiones de Valverde en este campo, fruto de varios viajes al tunel de viento de Pinarello y a una nueva postura en la cabra. Desde luego, será uno de las referencias que habrá que desempolvar en julio de cara al Tour de Francia. También merece destacar el buen rendimiento de Cunego, que me hace sospechar en que le hacen seguir las pautas de Pantani hasta en lo rendir en Murcia. En todo caso, las etapas del sábado y el domingo pueden ser muy interesantes, con los escaladores Bernabeú y Quesada dispuestos a no entregar la vuelta a un Iván Gutiérrez que ya flaqueó en 2003. En esa ocasión fue Valverde su verdugo, pero ahora puede ser su mayor apoyo.
***
Noticia bomba y totalmente inesperada. El Comunitat Valenciana participará en el Tour 2006. La coyuntura ha facilitado el rápido retorno a la carrera francesa del equipo heredero del Kelme. Dado que el AG2R es ProTour, los franceses no tenían otro equipo local para acompañar al Agritubel y han optado por el equipo que será comandado por Rubén Plaza. El ciclista de Ibi, tras su quinto puesto en la Vuelta del año pasado y su crono volando a 56 km/h, debutará en el mayor teatro del mundo ciclista con los reflectores de los medios españoles apuntándole y con muchos micrófonos de medios internacionales que tendrán que descubrirlo a la fuerza. En un ciclismo en el que empiezan a escasear los contrarrelojistas que marcan la diferencia y mantienen el paso en la montaña, el estreno de Rubén Plaza no puede venir en mejor momento. Ojalá Don Vicente Belda, ese sabio ilustrado, sepa estar a la altura de las circunstancias y no reservarlo para la Vuelta a España con la excusa de “al Tour, a aprender”. En buena lógica, en el equipo tendrían que estar el experto Latasa y Pascual Rodríguez, aunque creo que la plantilla está corta, corta, con muchos corredores ya a tope.
En cuanto al Agritubel, Mercado vuelve al Tour como jefe de filas. Convertido en un buen corredor, pero lejos de lo que apuntaba cuando ganó muy tierno en los Lagos (2001), el granadino escogió a final de temporada ser cabeza de ratón antes que cola de león, y le ha salido muy bien la jugada. Es un escalador que sabe ganar cuando tiene la oportunidad, y podría buscar su hueco en alguna etapa de montaña por medio de escapadas más que en buscar una buena clasificación general. Habrá cinco equipos españoles en la salida de Estrasburgo y seis, six, sei jefes de filas nacionales: Valverde, Gómez Marchante (aunque en el Saunier este rol es difícil de definir), Mayo, Mancebo en el AG2R, Plaza y Mercado. La única excepción es Vinokourov en el Liberty, pero da lo mismo. Me froto los ojos y no me lo creo.
02 marzo, 2006
El Gerolsteiner vuelve a ganar en Murcia
El año pasado Danilo Hondo fue una de las sensaciones de la Vuelta a Murcia. Ganó una etapa al sprint, al día siguiente arrasó contra el crono y en la etapa de montaña se permitió el lujo de atacar en el llano antes del puerto... En la Tirreno-Adriático fue cuarto porque el tercer cajón del podio se lo quitó Guidi en un sprint intermedio. Se presentó en la Milán-San Remo e hizo segundo, batiendo a Hushvod, O´Grady y Freire, como si tal cosa. Unos días después la UCI comunicó su positivo en la crono de Murcia, que pasó a manos de Rubén Plaza. Y desde entonces va por ahí mendigando su inocencia. Con 32 años muy cumplidos tras una vida en segundo plano en el T-Mobile, el Gerolsteiner no parece acusar la falta del gigante alemán.
Ayer se impuso en la línea de meta de la primera etapa de Murcia el prometedor Haussler, un chaval de 22 años que el año pasado acabó a lo grande la Vuelta a España, con triunfo de etapa incluído. Antes se había hecho todo el circuito de clásicas con resultados interesantes y todavía fue de los que no se escondió en Zürich para ser sexto en meta. Segundo fue el neoprofesional argentino Richeze, un corredor muy rápido que ya ha ganado en Malasia, y tercero Jesús del Nero, del famoso 3 Molinos. No se trató de una escapada, sino de un sprint del pelotón. A pesar de que la Vuelta a Murcia cuenta con primeros espadas destacados como Vinokourov,Menchov, Cunego, Mayo o Valverde (que prefiere la carrera de su casa a la Paris-Niza), la nómina de sprinters es escueta, con apenas Cooke y Van Heeswijk. Poco más que comentar, entonces. Sin embargo, el triunfo del corredor del Gerolsteiner tiene algo que merece la pena destacarse. El equipo alemán, que empezó hace un puñado de años como otro one-man-team entorno a Rebellin y con unas aspiraciones muy modestas, se ha convertido en un vivero de corredores de absoluto interés para el futuro del ciclismo. Mantiene un reparto de viejos rockeros que desde lejos puede dar la impresión de una estructura gerontocrática (Rebellin, Leipheimer, Hoj, Toschning, Rich, los hermanos Zberg), pero también cuenta en sus filas con Markus Fothen, Weggman (el año pasado un poco decepcionante, este año ya ha carburado en California), Krauss, Schumacher y Haussler, el protagonista de ayer. Este año no ha fichado a ningún neoprofesional, pero porque prefiere fichar a corredores ya probados en los muchos equipos continentales alemanes.
¿El secreto? Salvo Rebellin y Leipheimer, entre los diez primeros del ProTour, no tienen ningún otro corredor rutilante. Eso hace que los jóvenes adquieran una experiencia y se fogueen mucho antes en todas las carreras que cuentan del calendario, algo que llevan haciendo desde hace unos años. Esta es la temporada en la que el Gerolsteiner –una marca de agua mineral- empiece a recojer los frutos de su vivero. Desde luego, mucho mejor que encomendarse a un corredor como Danilo Hondo, cuyo mes de gloria tras toda una vida de gregario fue tan sospechoso como imprevisto.
***
Ricardo Serrano, el corredor del Kaiku segundo en Valencia y Almería, fuera de carrera por sus valores sanguíneos anómalos. Por decirlo educadamente, claro. Dicen que eso le ha costado al equipo navarro la exclusión de la Vuelta, como si la decisión no estuviese ya tomada de antemano. Comunitat Valenciana y Relax tomarán la salida con los veinte equipos ProTour. Unipublic se queja de que hayan tenido que dar la lista a seis meses de la carrera, con toda la temporada por disputar...como si hubiese cambiado algo su elección. Para el Giro, Panaria y otro más, y para el Tour, Agritubel y otro más. Con seis meses o doce, hay algunos nombres que son fijos.
***Para el que le interese la vía de aproximación al Tour, en Murcia están los núcleos duros de Rabobank (Rassmusen, Weening, Menchov, Wauters), el Lampre (Cunego, Valjavec, Bruseghin) y Liberty (Vinokourov, Serrano, Vicioso, Baranowski), compuestos por jefe de filas y principales gregarios.
Ayer se impuso en la línea de meta de la primera etapa de Murcia el prometedor Haussler, un chaval de 22 años que el año pasado acabó a lo grande la Vuelta a España, con triunfo de etapa incluído. Antes se había hecho todo el circuito de clásicas con resultados interesantes y todavía fue de los que no se escondió en Zürich para ser sexto en meta. Segundo fue el neoprofesional argentino Richeze, un corredor muy rápido que ya ha ganado en Malasia, y tercero Jesús del Nero, del famoso 3 Molinos. No se trató de una escapada, sino de un sprint del pelotón. A pesar de que la Vuelta a Murcia cuenta con primeros espadas destacados como Vinokourov,Menchov, Cunego, Mayo o Valverde (que prefiere la carrera de su casa a la Paris-Niza), la nómina de sprinters es escueta, con apenas Cooke y Van Heeswijk. Poco más que comentar, entonces. Sin embargo, el triunfo del corredor del Gerolsteiner tiene algo que merece la pena destacarse. El equipo alemán, que empezó hace un puñado de años como otro one-man-team entorno a Rebellin y con unas aspiraciones muy modestas, se ha convertido en un vivero de corredores de absoluto interés para el futuro del ciclismo. Mantiene un reparto de viejos rockeros que desde lejos puede dar la impresión de una estructura gerontocrática (Rebellin, Leipheimer, Hoj, Toschning, Rich, los hermanos Zberg), pero también cuenta en sus filas con Markus Fothen, Weggman (el año pasado un poco decepcionante, este año ya ha carburado en California), Krauss, Schumacher y Haussler, el protagonista de ayer. Este año no ha fichado a ningún neoprofesional, pero porque prefiere fichar a corredores ya probados en los muchos equipos continentales alemanes.
¿El secreto? Salvo Rebellin y Leipheimer, entre los diez primeros del ProTour, no tienen ningún otro corredor rutilante. Eso hace que los jóvenes adquieran una experiencia y se fogueen mucho antes en todas las carreras que cuentan del calendario, algo que llevan haciendo desde hace unos años. Esta es la temporada en la que el Gerolsteiner –una marca de agua mineral- empiece a recojer los frutos de su vivero. Desde luego, mucho mejor que encomendarse a un corredor como Danilo Hondo, cuyo mes de gloria tras toda una vida de gregario fue tan sospechoso como imprevisto.
***
Ricardo Serrano, el corredor del Kaiku segundo en Valencia y Almería, fuera de carrera por sus valores sanguíneos anómalos. Por decirlo educadamente, claro. Dicen que eso le ha costado al equipo navarro la exclusión de la Vuelta, como si la decisión no estuviese ya tomada de antemano. Comunitat Valenciana y Relax tomarán la salida con los veinte equipos ProTour. Unipublic se queja de que hayan tenido que dar la lista a seis meses de la carrera, con toda la temporada por disputar...como si hubiese cambiado algo su elección. Para el Giro, Panaria y otro más, y para el Tour, Agritubel y otro más. Con seis meses o doce, hay algunos nombres que son fijos.
***Para el que le interese la vía de aproximación al Tour, en Murcia están los núcleos duros de Rabobank (Rassmusen, Weening, Menchov, Wauters), el Lampre (Cunego, Valjavec, Bruseghin) y Liberty (Vinokourov, Serrano, Vicioso, Baranowski), compuestos por jefe de filas y principales gregarios.
Etiquetas:
ciclismo
01 marzo, 2006
El enigma Astarloa
Este invierno se volvió a repetir la historia con uno de los corredores más brillantes de la actual generación española, el excampeón del mundo Igor Astarloa. Circularon rumores que le colocaban en el Lampre, heredero del Saeco donde vivió sus momentos de mayor gloria. Al improviso, como siempre pasa con el bravísimo corredor vizcaíno, saltó la noticia de que continuaba en el Barloworld, un equipo de segunda fila en el que el año pasado ganó una etapa de la Vuelta a Burgos y nada más. Es cierto que sufrió una caída en Haribo en febrero y llegó cortísimo a las carreras de abril, pero el resto del año siguió dando tumbos, como ha pasado desde su salida del Cofidis en la primavera de 2004.
Desde entonces, Astarloa lo ha tenido muy claro. Siempre ha priorizado su independencia sobre otros factores como la penetración del equipo, el salario, el calendario y su jerarquía. Tras el enésimo disgusto a principios de la temporada 2005, cuando Lampre (donde había recalado después de Cofidis) se fusionó con Saeco y pretendieron rebajarle la ficha ilegalmente, Astarloa se enrocó a la manera de Carlos Sainz, el piloto de rallys: lo importante es tener un patrocinador, después ya vendrá todo lo demás. Y Astarloa tiene un patrocinador que se llama Valsir, con el que hace giras de promoción y con el que une una relación de amistad. Tiene en él una fe ciega, una historia ya conocida con otro campeón del mundo de trayectoria similar, Vasteins y su Vini Caldirola, aunque no creo que Astarloa vaya a desposar a la hija del patrón, como si ha hecho el letón ya retirado. Supongo que el fenómeno se explica por el placer de ver ganar una carrera tan importante a un chaval al que has visto crecer, formarse y triunfar. Aunque, como dicen los más viejos, al final lo importante es mantenerse.
El caso es que la que en principio era la penúltima mala noticia (la última es que se cayó en invierno y tiene una muñeca maltrecha) sobre Astarloa no parece tan mala ahora mismo. Continúa como líder único en el Barloworld, y podrá disputar el calendario que más le gusta: su equipo ha sido invitado a las citas más importantes del calendario belga, y si lo ha sido es por su figura. El resto de los compañeros tiene poco o nada que ofrecer: con el prometedor ruso Efimkin pasado a la corte de Valverde, las únicas costillas válidas en un equipo raquítico son el veloz Degano, Arreitunandia, el veterano Cárdenas y los recién llegados Bonomi y Sabido. Es un one-man-team de manual, el problema es que Astarloa tiene que responder, y lo tiene que hacer ya. Le tiene que acompañar la suerte y la salud, porque tendrá muchas más oportunidades moviéndose en el anonimato que integrado en una gran estructura. Como el mismo dijo, no quiso ir al Quick Step porque sabía que Bettini lo quería a su lado para neutralizarle, y esta vez el maletín lleno de billetes sería legal.
En la pelea de gallos que van a ser las Ardenas este año (Valverde, Vinokourov, Evans, Voigt desde lejos, Bettini, Di Luca, Rebellin, Basso, S.Sánchez y un largo etcétera) la figura olvidada de Astarloa puede emerger entre todos y saber imponer esa clase y calidad que le han dado importantísimos triunfos. Es su sino. Desde que se fue a Italia en el último año como aficionado, hasta su formación en solitario en el Mercatone Uno, Astarloa ha sido un bicho raro que se ha tenido que buscar la vida solo, sin compañeros. Cuando dejó clavados a Bettini, Van Petegem y Camenzind en el Mundial de Hamilton, circulaban por detrás Freire y Valverde. Y Astarloa, voló, voló y se encontró sólo en cabeza, camino de su momento de mayor gloria. Ojalá que no sea el último.
Desde entonces, Astarloa lo ha tenido muy claro. Siempre ha priorizado su independencia sobre otros factores como la penetración del equipo, el salario, el calendario y su jerarquía. Tras el enésimo disgusto a principios de la temporada 2005, cuando Lampre (donde había recalado después de Cofidis) se fusionó con Saeco y pretendieron rebajarle la ficha ilegalmente, Astarloa se enrocó a la manera de Carlos Sainz, el piloto de rallys: lo importante es tener un patrocinador, después ya vendrá todo lo demás. Y Astarloa tiene un patrocinador que se llama Valsir, con el que hace giras de promoción y con el que une una relación de amistad. Tiene en él una fe ciega, una historia ya conocida con otro campeón del mundo de trayectoria similar, Vasteins y su Vini Caldirola, aunque no creo que Astarloa vaya a desposar a la hija del patrón, como si ha hecho el letón ya retirado. Supongo que el fenómeno se explica por el placer de ver ganar una carrera tan importante a un chaval al que has visto crecer, formarse y triunfar. Aunque, como dicen los más viejos, al final lo importante es mantenerse.
El caso es que la que en principio era la penúltima mala noticia (la última es que se cayó en invierno y tiene una muñeca maltrecha) sobre Astarloa no parece tan mala ahora mismo. Continúa como líder único en el Barloworld, y podrá disputar el calendario que más le gusta: su equipo ha sido invitado a las citas más importantes del calendario belga, y si lo ha sido es por su figura. El resto de los compañeros tiene poco o nada que ofrecer: con el prometedor ruso Efimkin pasado a la corte de Valverde, las únicas costillas válidas en un equipo raquítico son el veloz Degano, Arreitunandia, el veterano Cárdenas y los recién llegados Bonomi y Sabido. Es un one-man-team de manual, el problema es que Astarloa tiene que responder, y lo tiene que hacer ya. Le tiene que acompañar la suerte y la salud, porque tendrá muchas más oportunidades moviéndose en el anonimato que integrado en una gran estructura. Como el mismo dijo, no quiso ir al Quick Step porque sabía que Bettini lo quería a su lado para neutralizarle, y esta vez el maletín lleno de billetes sería legal.
En la pelea de gallos que van a ser las Ardenas este año (Valverde, Vinokourov, Evans, Voigt desde lejos, Bettini, Di Luca, Rebellin, Basso, S.Sánchez y un largo etcétera) la figura olvidada de Astarloa puede emerger entre todos y saber imponer esa clase y calidad que le han dado importantísimos triunfos. Es su sino. Desde que se fue a Italia en el último año como aficionado, hasta su formación en solitario en el Mercatone Uno, Astarloa ha sido un bicho raro que se ha tenido que buscar la vida solo, sin compañeros. Cuando dejó clavados a Bettini, Van Petegem y Camenzind en el Mundial de Hamilton, circulaban por detrás Freire y Valverde. Y Astarloa, voló, voló y se encontró sólo en cabeza, camino de su momento de mayor gloria. Ojalá que no sea el último.
Etiquetas:
ciclismo
28 febrero, 2006
El Quick Step arrasa con Nuyens y Bettini
A la manera del Mapei-Gb, el Quick Step ha protagonizado un domingo de victorias italobelgas que marcaron el final de los años noventa. Victorias en varios países, con una pléyade de corredores, de febrero a octubre y con una mezcla de juventud y veteranía. En Bélgica Nick Nuyens ganaba para su creciente palmarés la Kuurne-Bruselas-Kuurne, pero la victoria fue para el colectivo. Desde los primeros compases Tom Boonen se filtró en todas las fugas, en un despliegue físico pocas veces visto en alguien que aspira a la victoria tras 200 km. de carrera. Los otros gallos belgas con fuerza para irse (Mattan, Hoste) se desesperaban, porque no es lo mismo irse en fuga con los jóvenes belgas de los equipos continentales que con el campeón del mundo, cuyo maillot refulge en el gris y frío febrero belga.
Así las cosas, ha falta de 20 km. para meta se formó el enésimo grupo de 11 corredores, con tres Quick Step: Van Impe, Nuyens y el eterno Boonen. Davitamon contaba con Mattan y el velocísimo Steegmans (el gran rival de Boonen en aficionados, con el que no se lleva muy bien), Unibet con Coenen y Pronk y Discovery con Hoste y Van de Broeck. La victoria no estaba asegurada para el Quick Step, que se podía haber jugado todo al sprint con Boonen utilizando a Van Impe y Nuyens de gregarios. El final fue de auténtica clásica belga de calidad. Mattan se descuelga y Steegmans se queda solo. Ataca Van Impe a falta de 6 km. y tiene que neutralizarlo. Cuando lo neutralizan, salta Nuyens. Lo cogen y vuelve a saltar. Van den Broeck ya no tiene fuerzas para trabajar en beneficio de Hoste, que se demuestra muy sólido. Nuyens se va en solitario a por la victoria, por detrás Hoste salta del grupo con la permisividad de Boonen y Van Impe, una vez que el triunfo está asegurado. El sprint por el tercer puesto es para Boonen con una facilidad pasmosa, que entra en meta con los brazos en alto. El fin de semana belga se concluye dentro de las coordenadas esperadas, con una interesante novedad: el Discovery tiene equipo para las clásicas, y no el clásico Hincapié + uno (sea Boonen en 2002 o Ekimov). Cuando el gigante baje desde California, tendrá un ejército de belgas a su servicio, pero también tendrá un general y dos mariscales enfrente: Boonen al mando y Nuyens y...
...Bettini como mariscales. El italiano empezó la temporada pasada mal, muy mal. Enfermedad o lo que fuese, perdió jerarquía en el Quick Step a medida que ascendía Boonen. Sabe que su palmarés está muy bien, excelentemente bien, pero le falta una gran victoria en las clásicas de pavés. Este año ha declarado que su objetivo es el Tour de Flandes, cuando nunca ha logrado ninguna clasificación de prestigio en la carrera más querida por los flamencos. ¿Bettini trabajando para Boonen? ¿Boonen trabajando para Bettini? Una cosa es que el Quick Step recuerde al Mapei-Gb y otra que el monte sea orégano. Durante la pasada Vuelta a España, no hubo un solo momento en el que Bettini ayudase a Boonen durante la primera semana: il grillo saltaba y se desentendía del sprint. En el Mundial ya sabemos todos lo que pasó, y aunque Bettini se vindicase en Zurich y Lombardía, las relaciones entre los dos no son muy envidiables. Vamos, que no creo que Boonen alce los brazos al entrar en meta como hizo con Nuyens en caso de una victoria de Bettini. El belga quiere la San Remo (ha estado explorando la Cipressa y el Poggio en los últimos días), pero también Bettini. De lo que pase en la carrera de un día más importante del mundo se podrán sacar conclusiones para Flandes, pero Boonen se puede esperar el Bettini del año 2000, ese que saltó bajando el Poggio dejando al Freire mundial solo ante el sprint. Porque Bettini, o lo hace solo, o no lo hace.
Eso fue lo que paso el domingo en el GP de Lugano. Bettini se apoyó en cuatro compañeros (el joven Scarselli, toscano como él y pescado en el Selle Italia; el veteranísimo Vasseur, Van de Waelle y el ganador en Chiasso Wiellinga) para saltar en el último puerto (el Corona) y presentarse en meta con dos minutos sobre Kirchen y Rebellin. Una demostración de fuerza y poderío acompañada de una frase que es una declaración de intenciones: “estoy en buena forma y pienso aprovecharla para obtener el mayor número de victorias posibles”. Y Bettini siempre se ha caracterizado por la calidad de sus victorias. Atentos con él para la Tirreno-Adriático, donde hará de las suyas en un ambiente muy propicio. Hay contrarreloj, pero el italiano desea probarse de cara al Giro (un gran error, en mi modesta opinión), porque lo que realmente le gusta son los baños de masas. Y ojalá Freire esté en forma para entonces. Boonen nunca pondrá nervioso a Bettini, pero Freire...¡ay!
***
En la clásica de Almería, victoria para Fran Pérez del Illes Balears. El murciano tuvo una efímera popularidad en 2003, cuando ganó, incluso equivocándose en la llegada, dos etapas de Romandía. ¿Un campeón predestinado? Nada más lejos de la realidad. Enrolado en el sospechosísimo Maia, no tardó en dar positivo por EPO (menos mal que el diario As nos aclara que “por error del médico”) y cumplió sus dos años de sanción. En ese tiempo siguió entrenándose por su Murcia natal mientras su paisano Valverde se asentaba como figura, hasta el punto de que el año pasado pudo imponer su fichaje a Echavarri/Unzue. Igual que Cayetano Juliá, del que no se han vuelto a tener noticias desde su etapa en la Vuelta 2004. La victoria vino después de una escapada de 135 km. con Serrano del Kaiku y García Quesada del Andalucía, dos de los protagonistas de la Ruta del Sol. El sprint del grupo tuvo un bonito duelo entre Davis y Ventoso, que adelantaron a Valverde y Cunego, también muy implicados. Habrá que dar por inaugurada la temporada.
Así las cosas, ha falta de 20 km. para meta se formó el enésimo grupo de 11 corredores, con tres Quick Step: Van Impe, Nuyens y el eterno Boonen. Davitamon contaba con Mattan y el velocísimo Steegmans (el gran rival de Boonen en aficionados, con el que no se lleva muy bien), Unibet con Coenen y Pronk y Discovery con Hoste y Van de Broeck. La victoria no estaba asegurada para el Quick Step, que se podía haber jugado todo al sprint con Boonen utilizando a Van Impe y Nuyens de gregarios. El final fue de auténtica clásica belga de calidad. Mattan se descuelga y Steegmans se queda solo. Ataca Van Impe a falta de 6 km. y tiene que neutralizarlo. Cuando lo neutralizan, salta Nuyens. Lo cogen y vuelve a saltar. Van den Broeck ya no tiene fuerzas para trabajar en beneficio de Hoste, que se demuestra muy sólido. Nuyens se va en solitario a por la victoria, por detrás Hoste salta del grupo con la permisividad de Boonen y Van Impe, una vez que el triunfo está asegurado. El sprint por el tercer puesto es para Boonen con una facilidad pasmosa, que entra en meta con los brazos en alto. El fin de semana belga se concluye dentro de las coordenadas esperadas, con una interesante novedad: el Discovery tiene equipo para las clásicas, y no el clásico Hincapié + uno (sea Boonen en 2002 o Ekimov). Cuando el gigante baje desde California, tendrá un ejército de belgas a su servicio, pero también tendrá un general y dos mariscales enfrente: Boonen al mando y Nuyens y...
...Bettini como mariscales. El italiano empezó la temporada pasada mal, muy mal. Enfermedad o lo que fuese, perdió jerarquía en el Quick Step a medida que ascendía Boonen. Sabe que su palmarés está muy bien, excelentemente bien, pero le falta una gran victoria en las clásicas de pavés. Este año ha declarado que su objetivo es el Tour de Flandes, cuando nunca ha logrado ninguna clasificación de prestigio en la carrera más querida por los flamencos. ¿Bettini trabajando para Boonen? ¿Boonen trabajando para Bettini? Una cosa es que el Quick Step recuerde al Mapei-Gb y otra que el monte sea orégano. Durante la pasada Vuelta a España, no hubo un solo momento en el que Bettini ayudase a Boonen durante la primera semana: il grillo saltaba y se desentendía del sprint. En el Mundial ya sabemos todos lo que pasó, y aunque Bettini se vindicase en Zurich y Lombardía, las relaciones entre los dos no son muy envidiables. Vamos, que no creo que Boonen alce los brazos al entrar en meta como hizo con Nuyens en caso de una victoria de Bettini. El belga quiere la San Remo (ha estado explorando la Cipressa y el Poggio en los últimos días), pero también Bettini. De lo que pase en la carrera de un día más importante del mundo se podrán sacar conclusiones para Flandes, pero Boonen se puede esperar el Bettini del año 2000, ese que saltó bajando el Poggio dejando al Freire mundial solo ante el sprint. Porque Bettini, o lo hace solo, o no lo hace.
Eso fue lo que paso el domingo en el GP de Lugano. Bettini se apoyó en cuatro compañeros (el joven Scarselli, toscano como él y pescado en el Selle Italia; el veteranísimo Vasseur, Van de Waelle y el ganador en Chiasso Wiellinga) para saltar en el último puerto (el Corona) y presentarse en meta con dos minutos sobre Kirchen y Rebellin. Una demostración de fuerza y poderío acompañada de una frase que es una declaración de intenciones: “estoy en buena forma y pienso aprovecharla para obtener el mayor número de victorias posibles”. Y Bettini siempre se ha caracterizado por la calidad de sus victorias. Atentos con él para la Tirreno-Adriático, donde hará de las suyas en un ambiente muy propicio. Hay contrarreloj, pero el italiano desea probarse de cara al Giro (un gran error, en mi modesta opinión), porque lo que realmente le gusta son los baños de masas. Y ojalá Freire esté en forma para entonces. Boonen nunca pondrá nervioso a Bettini, pero Freire...¡ay!
***
En la clásica de Almería, victoria para Fran Pérez del Illes Balears. El murciano tuvo una efímera popularidad en 2003, cuando ganó, incluso equivocándose en la llegada, dos etapas de Romandía. ¿Un campeón predestinado? Nada más lejos de la realidad. Enrolado en el sospechosísimo Maia, no tardó en dar positivo por EPO (menos mal que el diario As nos aclara que “por error del médico”) y cumplió sus dos años de sanción. En ese tiempo siguió entrenándose por su Murcia natal mientras su paisano Valverde se asentaba como figura, hasta el punto de que el año pasado pudo imponer su fichaje a Echavarri/Unzue. Igual que Cayetano Juliá, del que no se han vuelto a tener noticias desde su etapa en la Vuelta 2004. La victoria vino después de una escapada de 135 km. con Serrano del Kaiku y García Quesada del Andalucía, dos de los protagonistas de la Ruta del Sol. El sprint del grupo tuvo un bonito duelo entre Davis y Ventoso, que adelantaron a Valverde y Cunego, también muy implicados. Habrá que dar por inaugurada la temporada.
Etiquetas:
ciclismo
27 febrero, 2006
La primera gran victoria de Gilbert
Phillipe Gilbert cerró la temporada pasada con un amargo sabor de boca. El “antes muerto que sencillo” que aplicó Devolver a su escapada en la Paris-Tours le privó de una victoria que viene rozando desde que pasó a profesionales. Ahora, con 24 años ha ganado la Het-Volk, una carrera que le debe permitir dar el salto de calidad que se espera en un joven con mucha visión de carrera y muy veloz (6º en San Remo en 2005).
La resolución de la carrera fue antológica: tras enlazar desde detrás a falta de veinte km, intentó saltar dos veces hasta que lo consiguió a falta de diez km. Mientras por detrás Wilfried Peeters gritaba a Pozzato para que tirase con más ganas (y eso que el italiano iba con todo metido, en una actitud muy seria), la ventaja de Gilbert iba creciendo sin parar. Entró en meta en solitario con 38” sobre el segundo (De Waele) y 48” sobre un grupo formado por Van Bon, Barbé (el belga campeón Sub-23) y Pozzato. A 2´01” Boonen y Hushovd. Una ventaja muy considerable si tenemos en cuenta que la victoria no fue regalada. En todo caso, la Het Volk es una carrera muy propicia para llegar en solitario, pero no tanto para un valón que ha ido a ganar en una carrera símbolo para los flamencos, no en vano se llama “Nuestro Pueblo”. La victoria de Gilbert tiene algo de bofetada para el muy elitista y sectario ciclismo flamenco, al ser un corredor que siempre ha militado en el equipo extranjero La Française des Jeux y al que no le dolieron prendas al declarar después de los sucesos de la Paris-Tours que durante la vigilia del Mundial no se hablaba con su compañero de habitación, Stijn Devolder. Este hecho, que puede parecer propio de Ana Rosa Quintana, tiene su aquel: los belgas siempre han intentando vender la imagen de una nacional “unida”, al margen del bipolarismo del país. Gilbert ha tirado abajo ese mito, potenciado después de la victoria de Boonen en el Mundial: que si todos habían trabajado unidos, que si tal, que si cual. ¿Acaso nadie se ha preguntado porque Tchmil, siendo belga, siempre estaba en discusión para el Mundial? Porque era nacionalizado, algo todavía más incofesable que ser valón. Gilbert va a tener que subir muchos “muros” para lograr ser admitido en ese gotha ciclista que son los flandriens.
***
En Chiasso gana el Quick Step Wielinga, batiendo a Rebellin y Bertagnolli, dos corredores rapidísimos. Para Rebellin ninguna novedad: el año pasado acabó tercero en el UCI ProTour con una sola victoria, pero la retahíla de buenos puestos que lleva consiguiendo desde hace diez años son un ejemplo de constancia y longevidad. Y si Bertagnolli está en forma en febrero, ¿quién será el jefe de filas de Cofidis en el Giro? ¿Luis Pérez?
***
En la última etapa de Valencia, el buen sprinter del Lampre Bennati consigue la victoria tras imponerse en solitario. Iba en grupo de fugados y atacó a falta de un km., pero es que en los fugados también iba Petacchi. Utilizando de manera inteligente su superioridad numérica (también estaba Napolitano, que no había podido batir a Petacchi en las etapas anteriores) Bennati ha logrado este año la primera de una larga serie de victorias: si Petacchi debe tener un sucesor italiano, ese debe ser Bennati. La general final para Colom, que denuncia extrañas maniobras del Rabobank (¿?).
***
El proximo post para la exhibicion de Bettini en Lugano y la de Nuyens en K-B-K, que se merecen algo mas que una nota a pie.
La resolución de la carrera fue antológica: tras enlazar desde detrás a falta de veinte km, intentó saltar dos veces hasta que lo consiguió a falta de diez km. Mientras por detrás Wilfried Peeters gritaba a Pozzato para que tirase con más ganas (y eso que el italiano iba con todo metido, en una actitud muy seria), la ventaja de Gilbert iba creciendo sin parar. Entró en meta en solitario con 38” sobre el segundo (De Waele) y 48” sobre un grupo formado por Van Bon, Barbé (el belga campeón Sub-23) y Pozzato. A 2´01” Boonen y Hushovd. Una ventaja muy considerable si tenemos en cuenta que la victoria no fue regalada. En todo caso, la Het Volk es una carrera muy propicia para llegar en solitario, pero no tanto para un valón que ha ido a ganar en una carrera símbolo para los flamencos, no en vano se llama “Nuestro Pueblo”. La victoria de Gilbert tiene algo de bofetada para el muy elitista y sectario ciclismo flamenco, al ser un corredor que siempre ha militado en el equipo extranjero La Française des Jeux y al que no le dolieron prendas al declarar después de los sucesos de la Paris-Tours que durante la vigilia del Mundial no se hablaba con su compañero de habitación, Stijn Devolder. Este hecho, que puede parecer propio de Ana Rosa Quintana, tiene su aquel: los belgas siempre han intentando vender la imagen de una nacional “unida”, al margen del bipolarismo del país. Gilbert ha tirado abajo ese mito, potenciado después de la victoria de Boonen en el Mundial: que si todos habían trabajado unidos, que si tal, que si cual. ¿Acaso nadie se ha preguntado porque Tchmil, siendo belga, siempre estaba en discusión para el Mundial? Porque era nacionalizado, algo todavía más incofesable que ser valón. Gilbert va a tener que subir muchos “muros” para lograr ser admitido en ese gotha ciclista que son los flandriens.
***
En Chiasso gana el Quick Step Wielinga, batiendo a Rebellin y Bertagnolli, dos corredores rapidísimos. Para Rebellin ninguna novedad: el año pasado acabó tercero en el UCI ProTour con una sola victoria, pero la retahíla de buenos puestos que lleva consiguiendo desde hace diez años son un ejemplo de constancia y longevidad. Y si Bertagnolli está en forma en febrero, ¿quién será el jefe de filas de Cofidis en el Giro? ¿Luis Pérez?
***
En la última etapa de Valencia, el buen sprinter del Lampre Bennati consigue la victoria tras imponerse en solitario. Iba en grupo de fugados y atacó a falta de un km., pero es que en los fugados también iba Petacchi. Utilizando de manera inteligente su superioridad numérica (también estaba Napolitano, que no había podido batir a Petacchi en las etapas anteriores) Bennati ha logrado este año la primera de una larga serie de victorias: si Petacchi debe tener un sucesor italiano, ese debe ser Bennati. La general final para Colom, que denuncia extrañas maniobras del Rabobank (¿?).
***
El proximo post para la exhibicion de Bettini en Lugano y la de Nuyens en K-B-K, que se merecen algo mas que una nota a pie.
Etiquetas:
ciclismo
25 febrero, 2006
Ensayo general para la gran función
Todo esta listo para la primera gran clásica de la primavera. Bueno, quizás no sea “gran”, la primavera está lejos y, sobre todo, el mal tiempo y la nieve puede estropear el espectáculo, pero la Het Volk es, por derecho, la primera gran cita de la temporada. Además, es la apertura del calendario belga, y todos los equipos que se toman en serio la oferta del norte prueban los bloques que tendrán que brillar en abril. Es, en definitiva, un magnífico espectáculo disputado con manga larga y guantes en un territorio que ama el ciclismo como pocos lugares en el mundo.
El máximo favorito en la línea de salida es el Quick Step con Boonen, sin descuidar al ganador del año pasado, el joven Nuyens (gran amigo del campeón del mundo). El equipazo que presentan asusta: Cretskens, Pozzato, De Jongh, Knaven, Hulsmans y Van Impe. Son todos los que están y tendrá muy pocas variaciones en todas las clásicas de pavés. El choque inevitable es con el otro gran equipo belga, el Davitamon de Mattan, McEwen, Van Bon, Van Petegem y la revelación Steegmans. El duelo se viene repitiendo desde hace diez años, cuando se llamaban respectivamente Mapei-Gb y Lotto, con el pequeño paréntesis del Domo-Farm Frites en el 2001. Este año vuelve a aparecer ese tercer elemento, ya que el CSC desembarca en las clásicas con un equipo impecable formado por Arvesen, Michaelsen, O´Grady y el impresionante trotamundos sueco Ljungqvist, el gran artífice de los triunfos de Di Luca el año pasado. El bloque danés puede parecer un poco inferior a los dos anteriores, pero a diferencia de los belgas tiene la opción de variar y mejorar notablemente, ya que en la recámara cuenta con Gustov, Piil, Kroon, Cancellara, Sörensen, Hoj y Blaudzun. Cuantos más bloques en litigio, mucho mejor para la competición. En el pasado hemos visto demasiado frecuentemente como una de las grandes superpotencias del norte tiraniza la carrera hasta lograr copos históricos en todos los puestos de privilegio.
Del resto de equipos, habrá que ver como funciona la pareja Backsted-Paolini del Liquigas (uno que apuesta por las escapadas, otro por los sprints), el T-Mobile que arropará a Klier en su obsesión particular con Flandes (Nardello, Bernucci, Ivanov, Wesseman) y el Discovery sin Hincapié ni Ekimov pero con Hoste, Devolder y Hammond. Por su parte, Celestino como líder único del Millran puede dar algún juego, al igual que el francotirador Eeckhout en el Chocolade Jacques o las múltiples opciones del Unibet.com con Vandenbroucke, Cooke y Zanotti, todos en gran forma. Y ya para causas perdidas, Pieri en el LPR. Asimismo, es una gran alegría volver a ver a Xabier Florencio disputando las clásicas del norte tras haber brillado en su debut en 2004 en aquel extraño equipo que fue el efímero Relax-Bodisol. Un español que con 25 años hace 18º en Flandes merece ser seguido con atención, y el Bouygues le ha dado una nueva oportunidad dentro del ProTour. Y también, ¿por qué no?, habrá que seguir a los otros dos nacionales presentes: el ya veterano Horrillo y la locomotora Noval.
***
En la Vuelta a Valencia, tras la segunda victoria de Petacchi al sprint, la llegada en el Campello dio a Colom la oportunidad para vengarse de Bernabeú. Donde más duele. Si en Baleares fue el valenciano el que se llevó la vuelta ante el mallorquín, ahora éste se ha tomado cumplida cuenta con el corredor de Comunitat Valenciana, muy interesados en triunfar en casa. Pusieron a trabajar a Pimienta para quitar los Rabobank de las primeras posiciones pero nadie supo reaccionar ante el ataque de Colom a falta de un kilómetro. Ahora cuenta con 11” de margen sobre Bernabeú y 13” sobre Serrano del Kaiku, suficientes para ganar la Vuelta.
Entre los primeros, muchas sorpresas. A 15” Lövkist, que está que se sale, y Santos González que defiende el honor del 3 Molinos. También David López del Euskaltel, que acabará quinto en la general como primero de una armada naranja representada por Samuel Sánchez, con un inicio de campaña en forma que le llevará a brillar en Paris-Niza, pero también Gorka González e Iker Camaño. Desde que ha empezado la temporada siempre hay corredores naranjas en las primeras posiciones (Albizu, Antón), y eso es una gran noticia para todo el pelotón. Muy bien Carlos Barredo en la posición 26º a 1´01” o incluso el jovencísimo Arkaitz Durán (20 años) en su primer contacto con la alta montaña: 53º a 1´57”. Hoy pasarela final para Petacchi en Valencia, una de sus ciudades-talismán.
***
En California repiten triunfo Haedo e Hincapié, con Jufre siempre protagonista.
El máximo favorito en la línea de salida es el Quick Step con Boonen, sin descuidar al ganador del año pasado, el joven Nuyens (gran amigo del campeón del mundo). El equipazo que presentan asusta: Cretskens, Pozzato, De Jongh, Knaven, Hulsmans y Van Impe. Son todos los que están y tendrá muy pocas variaciones en todas las clásicas de pavés. El choque inevitable es con el otro gran equipo belga, el Davitamon de Mattan, McEwen, Van Bon, Van Petegem y la revelación Steegmans. El duelo se viene repitiendo desde hace diez años, cuando se llamaban respectivamente Mapei-Gb y Lotto, con el pequeño paréntesis del Domo-Farm Frites en el 2001. Este año vuelve a aparecer ese tercer elemento, ya que el CSC desembarca en las clásicas con un equipo impecable formado por Arvesen, Michaelsen, O´Grady y el impresionante trotamundos sueco Ljungqvist, el gran artífice de los triunfos de Di Luca el año pasado. El bloque danés puede parecer un poco inferior a los dos anteriores, pero a diferencia de los belgas tiene la opción de variar y mejorar notablemente, ya que en la recámara cuenta con Gustov, Piil, Kroon, Cancellara, Sörensen, Hoj y Blaudzun. Cuantos más bloques en litigio, mucho mejor para la competición. En el pasado hemos visto demasiado frecuentemente como una de las grandes superpotencias del norte tiraniza la carrera hasta lograr copos históricos en todos los puestos de privilegio.
Del resto de equipos, habrá que ver como funciona la pareja Backsted-Paolini del Liquigas (uno que apuesta por las escapadas, otro por los sprints), el T-Mobile que arropará a Klier en su obsesión particular con Flandes (Nardello, Bernucci, Ivanov, Wesseman) y el Discovery sin Hincapié ni Ekimov pero con Hoste, Devolder y Hammond. Por su parte, Celestino como líder único del Millran puede dar algún juego, al igual que el francotirador Eeckhout en el Chocolade Jacques o las múltiples opciones del Unibet.com con Vandenbroucke, Cooke y Zanotti, todos en gran forma. Y ya para causas perdidas, Pieri en el LPR. Asimismo, es una gran alegría volver a ver a Xabier Florencio disputando las clásicas del norte tras haber brillado en su debut en 2004 en aquel extraño equipo que fue el efímero Relax-Bodisol. Un español que con 25 años hace 18º en Flandes merece ser seguido con atención, y el Bouygues le ha dado una nueva oportunidad dentro del ProTour. Y también, ¿por qué no?, habrá que seguir a los otros dos nacionales presentes: el ya veterano Horrillo y la locomotora Noval.
***
En la Vuelta a Valencia, tras la segunda victoria de Petacchi al sprint, la llegada en el Campello dio a Colom la oportunidad para vengarse de Bernabeú. Donde más duele. Si en Baleares fue el valenciano el que se llevó la vuelta ante el mallorquín, ahora éste se ha tomado cumplida cuenta con el corredor de Comunitat Valenciana, muy interesados en triunfar en casa. Pusieron a trabajar a Pimienta para quitar los Rabobank de las primeras posiciones pero nadie supo reaccionar ante el ataque de Colom a falta de un kilómetro. Ahora cuenta con 11” de margen sobre Bernabeú y 13” sobre Serrano del Kaiku, suficientes para ganar la Vuelta.
Entre los primeros, muchas sorpresas. A 15” Lövkist, que está que se sale, y Santos González que defiende el honor del 3 Molinos. También David López del Euskaltel, que acabará quinto en la general como primero de una armada naranja representada por Samuel Sánchez, con un inicio de campaña en forma que le llevará a brillar en Paris-Niza, pero también Gorka González e Iker Camaño. Desde que ha empezado la temporada siempre hay corredores naranjas en las primeras posiciones (Albizu, Antón), y eso es una gran noticia para todo el pelotón. Muy bien Carlos Barredo en la posición 26º a 1´01” o incluso el jovencísimo Arkaitz Durán (20 años) en su primer contacto con la alta montaña: 53º a 1´57”. Hoy pasarela final para Petacchi en Valencia, una de sus ciudades-talismán.
***
En California repiten triunfo Haedo e Hincapié, con Jufre siempre protagonista.
Etiquetas:
ciclismo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)