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26 diciembre, 2008

¿Qué pasa cuando un río se cruza en tu vida?

No se si ustedes conocen Caja Duero. Quizás sí. De ser una caja como tantas otras, ha aprovechado estos últimos años para crecer, expandir su red de oficinas, ofrecer depósitos fantasmágoricos (12% de entrada, pero el TAE al 4% pelado) y algunos golpes de mano de los que me gustaría saber el origen, como colocar cajeros en las estaciones del Metro de Madrid. Mas allá aún: ha tenido algunos de los productos de inversión más rentables de este país, aunque eso no se si es motivo de elogio o de fruncir el ceño. Una caja como otra cualquiera, ahora integrada -en una operación sin apenas eco en los medios- con el resto de cajas castellano-leonesas, porque esta bendita crisis acabará con el panorama cajas como archipiélagos, atolones o barcos pirata.

Con una activa agenda cultural, la Caja cuenta con la típica revista de comunicación corporativa. Aquí me confieso: soy adicto a ese tipo de prensa. Me encanta el tono almibarado de los reportajes, la gran obra emprendida y las fotos cuidadas y hueras. Siempre cierro las publicaciones con el interrogante de qué sería de mi vida si esta caja, corporación, empresa u organismo no existiese. Además, como no se rigen por criterios económicos -se publican haya un lector o cien, no tienen precio de portada- suelen ofrecer suscripciones gratuitas con entrega en casa, descarga íntegra de todos los números en PDF o numerosos ejemplares apilados en ferias y promociones. Y ya saben lo que pasa con las cosas que dan gratis: la calidad se resiente -este blog es una buena muestra- y la gente no aprecia lo que le dan por la cara -la sanidad pública o el sistema educativo es otro ejemplo-.

La revista Caudal no es una publicación izquierdista de los convulsos años 30 en Asturias, sino la revista de Caja Duero. De periodicidad trimestral y 25.000 ejemplares de tirada, está editada con un papel primoroso y una maquetación elegante. Como la mayor parte de las revistas de su género, paga a plumas invitadas -muy generosamente- para elevar el nivel de la publicación. En el último número de octubre de 2008, que ustedes se pueden descargar gratuitamente, entre las páginas 25 y 31 Carlos Arribas -foto incluída- glosa a Carlos Sastre. Para remachar, le sigue un reportaje menos extenso y de diferente autoría sobre el padre de Sastre, casi tan famoso como el hijo.

Se pueden imaginar el tono. "El duro recorrido vital del último ganador del Tour", al que uno imagina como el protagonista de una novela de Dickens, se queda corto. Extremadamente denso en la peripecias iniciales como ciclista y ligerísimo en los últimos seis años, parece que haya sido recortado. No lo sé. Lo que hay da de sobra. Como el reportaje es de encargo, se cita explícitamente la labor de Caja Duero patrocinando la escuela del ciclismo de El Barraco. Que nadie espere la más mínima disensión: ni el medio es el adecuado, ni el periodista el más favorecido o independiente. Así están las cosas, y no las he inventado yo.

Para Arribas, Víctor Sastre quería que "los fines de semana los chavales, en vez de pasar el día en las calles o en los bares, jugando y bebiendo, se montaran en bicicleta y fueran de excursión por los alrededores". Tras presentar El Barraco de finales de los noventa como una especie de Tijuana y el correspondiente salvador (el típico recurso de Arribas de "antes de mí, el caos; después paz, orden y progreso"), afirma que la pretensión final no era querer hacer campeones, "sino chavales sanos y consecuentes". Y no se le caen los anillos al elencar a Curro García -el primer positivo del ONCE, por un laxante y autoconfeso anoréxico-, Paco Mancebo o el Chaba, de conocidas hazañas. Desde luego, todos "sanos", pero sobre todo "consecuentes" con eso de ir "de excursión por los alrededores". ¡Lo que hay que leer! ¡Lo que llega a escribir uno por cuatro perras gordas!.

La escuela de El Barraco "busca crear personas antes que corredores", vuelve a afirmar mediado el reportaje. Si es así, el balance es francamente negativo: Mancebo lleva tres años sin poder hablar -me pregunto que pensarían Locke o Tocqueville de esa condición-, Chaba era un esclavo -nuestra mayor condición como personas es la libertad- dependiente de fármacos y el propio Sastre le replica a un periodista sobre su profesionalidad de manera muy poco educada. De lo demás productos de la escuela, como no han pasado de borradores, poco se puede decir, pero dudo que sean mejores personas que otros de Sabadell, Cabra, A Pobla do Caramiñal, Recife o Urueña, por indicarles algunos de los otros ochomil y pico municipios que hay en España. Que no todo es El Barraco, hombre.

El reportaje prosigue por vericuetos francamente deleznables ("una carrera profesional que ya le ha robado once años de vida", aunque la frase tiene una ironía muy sutil) o sencillamente muy hipócritas ("los primeros síntomas de la grave crisis que acabaría dos años después con la vida de su cuñado" ¿Cúales?), a la par que divertidos (tras citar que trabajó para Hamilton, califica a Basso de "otro corredor"). La cosa, porque no tiene otro nombre, acaba con la énesima repetición de eso de primero personas y después corredores. Pues vale.

El siguiente reportaje va de lo mismo: formar y educar ("preparse y estudiar"), algo en abierta colusión con los entrenamientos del ciclismo y su exigente dedicación en horas. Mitad monje, mitad soldado, mito castellano por excelencia, pero de difícil traslación a la vida real. Aunque bueno, siempre está bien recordar que Victor Sastre considera que su hijo hubiese sido ingeniero de no ser ciclista. Que no haya sido las dos cosas, como pretende vender el publireportaje, es algo bastante contradictorio con lo pregonado. Como eso de que el deporte es salud.

Al parecer, la Fundación Victor Sastre tiene un acuerdo con la Universidad Católica de Ávila por los que esta da "una beca y media anual" para que los pupilos de El Barraco puedan estudiar. ¡Wow! Beca y media. En Ávila hay una universidad, sí. Sobrepuestos a este impacto, que fue deseo y obra de Ángel Acebes, tampoco voy a ahondar mucho en la calidad académica de la institución, para eso están los indicadores oficiales. Si no tiene ganas de buscarlos, quedense con la cautivadora página web, una buena muestra de presentación de la excelencia y el rigor académico.

El lema de Caja Duero es ¿Qué pasa cuando un río se cruza en tu vida? Es un lema turbador, que sólo puede haber sido escogido por la escasez de Castilla en aguas. No me imagino una supuesta Caja Rhin o Caja Danubio escogiendo el mismo lema. La diferencia entre ríos vivos y ríos muertos. Incluso la propia metáfora del río, tan ambivalente. Si el río es el ciclismo, habrá que recordar al gran Jorge Manrique, también el mitad monje, mitad soldado. "La vida son los ríos que van a dar al mar, que es el morir". Si, el ciclismo también se cruza en el camino y se llega antes al mar. Un recuerdo para el Chaba, el mejor producto de la escuela de vida de El Barraco.
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Por cierto, las fotos del reportaje parece que las haya escogido un enemigo, sobre todo esa con Jaksche, aunque la de Heras y los dos Kelme no le va a la zaga.
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Esto ya es la Feria de los Monstruos. Hasta Sansone se plantea volver. Al final no pasará, pero mientras tanto van dejando sus garbancitos a ver si alguien les sigue la pista. Lo más gracioso de la entrevista es eso de los gritos de ánimo entre compañeros en el autobús del CSC.

15 comentarios:

Troll del Tesoro dijo...

Josu Garai en estado puro

Uno que lo admite

Otro pillado

Vuelve el Búfalo

¿Han largado a Sancti Petri?

Pedro Iván Ramos Martín dijo...

Hola, Sergio.
Llevo años siguiendo el Blog aunque nunca haya participado.
Sobre el post de hoy, creo que convendría hacer un poco de memoria.
Es cierto que tanto Victor Sastre como su hijo hoy en día son lo que son y están dónde están. Es cierto que de allí han salido especímenes como el Chaba o Mancebo; pero también hay que reconocer que la labor que ha hecho este hombre se remonta a muchos años atrás. Los que hemos estado en el ciclismo de base de Castilla y León conocemos (o hemos conocido) el trabajo y la dedicación de Victor al ciclismo.
El Barraco no es Tijuana, pero si no conoces la zona y cómo se las gastan en estos pueblos (los kilos de farlopa consumida anualmente entre los lugareños y visitantes no son nada despreciables).
Creo que con el éxito se hundió tanto la credibilidad como las maneras de hacer de esta escuela, pero lo que han conseguido con cientos de chavales es digno de elogio.

Por lo demás y en general, da gusto leer el blog. Un saludo.

Anónimo dijo...

Yo meto mi dinero en Caja Duero y estoy satisfecho aunque siempre queda la sensación de que hay que sacudirse la caspa después de salir de allí.

Yoyanoseque

Anónimo dijo...

Muy bueno el post de hoy, al más puro estilo Marías. Yo también creo que la prensa actual deja mucho que desear, aunque no soy tan pesimista como tú, de todos modos lo paso bien leyéndote.
PD; lo mejor de caudal la foto del director de ISEDE con ¿Escrivá de Balaguer?. Por un momento pensé que era Carlos Dívar.
Dumas

Sergio dijo...

Gracias por vuestros enlaces y comentarios. Pedro Iván: pues nada, a ver si te animas más a participar. Si, eso que comentas de los pueblos de la sierra de Ávila se puede resumir así: demasiado cerca de Madrid y demasiado lejos de Dios.

Yayanoseque: si, el problema es que también pasa en las oficinas abiertas en la última época, que parece que tengan 30 años.

Dumas: jajajajajajaj, a ver si en una próxima vida escribo un tercio de la mitad del cuarto de lo bien que escribe Marías....El ejemplo que cuentas de la foto -ahora miro quien era- es muy habitual en revistas de este pelaje.

Anónimo dijo...

"...y la gente no aprecia lo que le dan por la cara -la sanidad pública o el sistema educativo es otro ejemplo-."

Disculpe, blogger, ¿es usted Juan José Güemes?

Sea como fuere, la frase que entrecomillo da miedo, ya sea fruto de la ignorancia o de la mala baba liberal. Ah, y no me venga con remiendos a posteriori, que en afirmaciones como esa y en el contexto que usted las hace, no ha lugar a ironías (ya ve, yo también me curo en salud.)

Un saludo desde el planeta Tierra.

Sergio dijo...

Hola terrícola, aquí Major Tom: la frase es más de mala baba liberal -por ese orden, derrocho de lo primero- y la justa dosis de provocación que suelo meter que de ignorancia. No entre tanto al trapo, hombre.

Por cierto, a ver cuando se empieza a cobrar un eurillo por receta, así empezaré a creer en el sistema piramidal de la sanidad pública.

Anónimo dijo...

Pues yo estoy de acuerdo 100% con Sergio, yo tambien conozco a los Sastre, y a hecho cosas buenas? si, pero muchas, muchas, muchas, malas, o si no que pregunten a la cantidad de juveniles que prometio meterlos en equipos y al final les dejo en la estacada, que pregunten a Tony, German, Arribas, Alberto, o al mas reciente Miguelito..... Preguntarles a ellos..., Y otra cosa droga corre por El Barraco, pero como el restro de pueblos vecinos y en estos pueblos no hay ningun salvador llamado Victor Sastre, que asco, podria escribir folios y folios... se me olvidaba, que pregunten a la viuda del Chaba, Azucena, que la pregunten a ella....

Anónimo dijo...

Muy buenas.

No es ya que entre al trapo, es que usted lo pone a huevo.

Ahora explíqueme mediante qué triple mortal ideológico ha llegado usted a la conclusión de que los males de la Sanidad Pública se solucionan cobrando por receta (agradecería que pusiera un baremo: ¿1 euro? ¿Mil? Es para ir ahorrando.)

Por esa misma norma, hagamos que los niños paguen por ejercicio de matemáticas. Dos euros por ecuación, 0,75 por derivada y 25 céntimos por raiz cuadrada. Además, que vayan con suelto a clase y que se lo dé una máquina expendendora.

Lo "sistema piramidal de la Sanidad Pública" le situa de lleno dentro del delirio ideológico basado en el "sálvese quien pueda". ¿No será más bien un problema estructural de sistema lo que hace que la Seguridad Social sea tan endeble? Proponga usted alguna solución. Espero que no vaya por los derroteros de la privatización, la bajada de impuestos directos y demás miserias liberales. Sorpréndame.

Fadriqve Iglesias Mendizábal dijo...

Llevo dos años y medio de lector del blog y este creo que es mi post favorito. Enhorabuena!

Anónimo dijo...

Parece ser que hace poco subastó un maillot amarillo en ebay finalizando la puja en 15.000 euros, la cantidad irá a la fundación de papá.

El Victor Sastre me recuerda a Anthony Hamilton, aunque el hijo como portero de fútbol no tiene precio.

Anónimo dijo...

Arribas se rie de Ferlosio.

http://www.elpais.com/articulo/deportes/Espaaaana/elpepudep/20081227elpepudep_13/Tes

A las 20:52 del sábado de 34 votos de la noticia hay una media de tres estrellitas y media, tirando a baja.

Sergio dijo...

Gracias por vuestros comentarios. Anónimo: si, con el euro y cobrando más a la gente que lleva tipos de vida poco saludables, como propuso Thatcher en Inglaterra. Encima le tengo que pagar el tratamiento a un fumador o a un ciclista dopado...

Fadriqve: me alegro, si me dices porque me ayudará a conocer que le gusta a algunos lectores.

Anónimo dijo...

Me parece impresionante que hables sin tener ni idea de lo que dices. Tus palmeros te reirán la gracia y se creerán tus mentiras, pero no tenéis ni idea de lo que Victor a hecho por mucha gente durante todo este tiempo.
Tampoco tienes un poco de sentido común para saber que el ciclismo profesional difícilmente se puede compaginar con los estudios, pero si el amateur, y hay equipos en los que se puede y equipos en los que no. Como eres tan listo supongo que hace mucho que sabrás cuáles son unos y cuáles son otros.
Lo que ya me parece el colmo es la ironía con lo que tratas el tema de la universidad. A ti te parece poco y mal, pero un servidor está estudiando gracias a esa beca y a la vez puedo seguir montando en bici porque no me tengo que poner a trabajar para pagarme los estudios.

En el fondo me das pena, hablas desde la ignorancia y te crees con la autoridad moral para criticar a unos y a otros. ¿Te crees el justiciero?. Es muy fácil echar mierda sobre los demás y blasfemar (que nó criticar) desde el anonimato y sin mover un dedo por tu "querido" ciclismo

Sergio dijo...

El listo eres tú, hombre. Y de mí no esperes que mueva ni un sólo dedo para ayudar al ciclismo, más allá de los diez que utilizo para responderte. Suerte con tu beca.