| Botella-Trofeo de campeón-Flores |
Ganar un tercer Flandes entraba dentro de lo posible, pero últimamente se viven tiempos de sorpresa en los monumentos (Goss, Nuyens, Van Summeren, Zaugg, Gerrans) y al gran, gran Tom Boonen ya le habían pasado varias jugarretas en la mejor carrera de Flandes, especialmente las realizadas por aquel corredor efímero que fue Devolder, que ganó dos veces el monumento precisamente por ser compañero de equipo de Boonen.
Como he comentado en otras ocasiones, a mí el Tour de Flandes no me gusta especialmente. Es una carrera que frecuentemente se salda con sonoros bochornos -la edición 2004 con Wesseman, o la 2007 con Ballan- y un sufrido aburrimiento por parte del espectador y a la que los organizadores han dado una vuelta de tuerca en este 2012 de manera forzada, contranatura y con resultados realmente estúpidos.
Al igual que en el Mundial 2005 de Madrid, el mejor ganador posible ha venido a salvar una edición completamente desnaturalizada por el capricho económico, el que hizo que las últimas decenas de kms. fuesen la repetición de un circuito en torno al Oude Kwaremont y el Paterberg, para poder cobrar entrada a los espectadores. Fue un fracaso total: la recta de llegada, de unos tres km., era de una desolación absoluta, propia de una vuelta menor en España o algo aún peor.
¿Y el resultado ciclista? Pues salvo los tres del podio que llegaron destacados, el grupo principal que se disputó la cuarta plaza estuvo conformado por ¡42 corredores!. Y eso que decían que el cambio en el recorrido era para endurecer la carrera. Y un pimiento: en algún momento pareció que se podía llegar en un sprint masivo. Sólo Boonen salvó la carrera. Una vez más. Boonen ya es tan grande que supera incluso a las carreras que le hicieron grande.
A 64 km. de meta y en el avituallamiento, con la fuga del día a sólo 2´ y seguramente preparando su golpe, Fabian Cancellara se fue al suelo. Anteriormente ya había pinchado, como le suele pasar en las carreras. Esta vez no hubo un Barredo que lo arrollase: se fue al suelo y tiene triple fractura de clavícula. Adiós a la temporada de clásicas, y otro año que se va sin grandes victorias. Decían sus admiradores que era uno de los más grandes, pero ahí está su palmarés y su edad para desmentir que alguna vez lo haya sido o que lo vaya a poder ser.
Al segundo paso por el circuito final, y con 45 kms. para meta, el grupo pasaba de las veinte unidades y el resto de corredores se integraba en un gran pelotón, y cualquier observador avezado podía ver que jamás iban a sacar diferencia para irse muy lejos. Subiendo el Pateberg y con 34 kms. para meta, Van Summeren abrió mucho su giro, se fue contra la valla y dejó cortado el pelotón de favoritos, entre ellos a un centradísimo Freire.
La ocasión la aprovechó su compañero Paolini para lanzar fuegos de artificio en una escapada sin muchos visos de éxito, mientras hacía como que miraba hacía atrás mientras pasaba al relevo a Chavanel y el sorprendente Jerome del Europcar. ¿Qué decir? Pues que no era el Tour de Flandes. Parecía un circuito de una burda imitación de la carrera.
Sólo en el último pasó por el Paterberg un gran ataque de Ballan, secundado por Pozzato, rompió el pelotón de favoritos. Boonen sufrió para no descolgarse, mientras un increíble y recuperado Principe subía sin una mueca, sentado y sin mover la horrible bicicleta Cipollini con la que se humilla a él y a las carreras a las que aspira.
De ahí a meta los tres colaboraron, claro. Menudo grupo que venía por detrás. Boonen el que más tiraba, junto con Ballan. Pozzato esperando repetir la jugada de 2009 en Harelbeke. A cinco kms. de meta los italianos intentaron hacer la pinza a Boonen: atacaba Ballan, Pozzato se dejaba llevar, y Boonen a arrancar de seco para neutralizar. Fue inútil.
Italia no gana una gran clásica desde el Lombardía de 2008, y habían escogido la peor carrera y el peor rival para intentar romper esta increíble racha negativa, impropia de un país de su tradición. En la recta de llegada, más propia de un circuito de Fórmula Uno que de una carrera de prestigio, se vivió el mejor momento de la carrera, con un impasse muy bien sostenido por Boonen. Ballan inició el sprint como el más lento de los tres, con Boonen segundo.
Pozzato cogió muy bien la rueda al campeonissimo belga, y en algún momento pareció que podía remontar, pero el Boonen de este año es intratable: lanza el sprint y lo sostiene como en sus años mozos. Tercer Flandes para el belga, Pozzato torciendo el gesto en meta pero felicitando a su antiguo compañero de equipo -gracias a Boonen ganó su Sanremo de 2006- y el pelotón entrando a 38".
Ahí se impuso con mucha autoridad Van Avermaet, neutralizado durante la carrera por llevar a Ballan por delante. Cosas del BMC, ya saben, y mejor no hablemos de Gilbert o de Hushvod, meras sombras de los corredores que son. El belga se impuso a Sagan, el joven eslovaco que este año ha conocido el Norte y, en fin, se va con un bagaje de miedo para el futuro: no es que ganase el sprint del grupo en Sanremo, es que en G-W mantuvo el sprint a Boonen y ahora ha estado escapado y ha sido segundo del sprint del grupo.
Freire fue 12º, que creo que es su mejor resultado en la carrera, demostrando que este Flandes es más asequible que el Flandes tradicional. El cántabro es otro que se puede dar por satisfecho, desde un enfoque completamente diferente al de Sagan, por su campaña del norte: igual de competitivo que el eslovaco, y acumulando un bagaje de puntos que hará que le lluevan las ofertas para continuar una campaña más. Al tiempo. El suyo y el de la historia, el mismo que ha rebasado con creces Boonen.
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Kittel gana el GP L´Escaut ante Farrar, el corredor local de Gante, aunque nacido y de pasaporte estadounidense. El joven corredor alemán quema etapas a gran velocidad, y recordemos que el año pasado batió un record de esos muy difíciles: fue el neoprofesional con mayor número de victorias en toda la historia del ciclismo. La carrera era todo un monólogo del Quick Step, hasta que a falta de 20 kms. y ya en territorio urbano, empezó a llover por primera vez en semanas. Caídas, caídas y caídas, Boonen con miedo y ganancia para todos los demás.
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Los 3 días de La Panne, prueba considerada de las menores en Flandes -y que todos los años es mejor que el 95% del calendario español, por ejemplo- vio el primer día el triunfo de Sagan, el primero de los muchos que vendrán en Bélgica, batiendo en la línea de meta a Guarnieri. La segunda etapa fue para Kittel y el liderato para el noruego Kristoff -entre el y Nordhaugh demuestran que hay vida más allá de Hushvod y Boasson Hagen-, que al día siguiente ganó el primer sector. Como suele pasar en esta vuelta por etapas cuando no hay viento, todo se decidió en la crono final a orillas del Mar del Norte. Chavanel voló y, salvo la oposición de Westra -ponga un Vacansoleil en todas sus salsas-, envió a todos a una distancia superior a los 20" en sólo 14 kms. Etapa y general para el francés, otra más para el Quick Step.
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El GP Miguel Indurain asistió a un nuevo triunfo de Dani Moreno, el corredor amigo de los médicos, que sigue creciendo a sus treinta y algo, que gana carreras con frecuencia, y que ya apunta a metas altas. Esta vez batió al esperanzador Mikel Landa (22 años, ojalá cambie pronto de equipo) y, un poco más retrasados, Madrazo -caerá la primera victoria muy pronto- y Rui Costa, compañeros de equipo y esperemos que con trayectorias divergentes. La camiseta de Messi ya está adjudicada.
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López-Egea entrevista a Valverde, de paso por Barcelona para presentar unas gafas deportivas en una conocida óptica del centro de Barcelona. Me cuentan que al acto no acudió nadie más allá de curiosos paseando por Carrer de Angel, y que en la puerta sólo había dos señoras fumando. Ni siquiera la ocasión, tan propicia, ha servido para que periodista y ciclista corrijan sus problemas de miopía severa. El pobre periodista catalán, que ha tomado el relevo en el gremio local a G. Luque -sinceramente irrelevante, creo que ya sólo cubre entrenamientos del Barça- en cuanto a vileza y falta de compromiso con la realidad, dice que Valverde es un innovador por acudir a marchas cicloturistas estando sancionado...como si eso no lo hubiese hecho ya Hamilton o Vandenbroucke, corredores ambos con los que emparenta el murciano.
"Tanto (Contador) como usted han sido sancionados, pero con muchas dudas", llega a decir López-Egea, que no se debe haber leído las sentencias del TAS, donde no se deja lugar a ninguna duda. Su duda vital (¿meto otra trola o hago periodismo?) la hace extensiva, como la peste. La respuesta de Piti está a la altura: "En el caso de Contador, las dudas están ahí. Pero en mi caso todavía hay más dudas porque no he tenido problemas en ningún control. Conmigo no había pasado absolutamente nada cuando hay gente que hacía las cosas mal o de forma ilegal". Ya ven que el propietario de la bolsa 18 sigue aferrándose al argumento de yo nunca he dado positivo, y encima diciendo que el otro sí que ha dado positivo. Tremendo. Qué vileza. A ambos lados del micrófono.
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Siempre me han gustado las historias de ex-ciclistas y su vida de civil tras la vorágine. Esta en particular me ha gustado mucho por el protagonista, el entorno y la oportunidad.
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Esperanzadora entrevista con Freire de cara a las próximas citas: "podeis contar conmigo". Eso sí, se descartaba -con mucha lógica- para Flandes.
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Barredo: "Venía lanzando y en una curva, donde Cancellara cambiaba una rueda, no pude frenar. Y entre el público y las motos, caí sin poder hacer nada". Debía ser que los otros corredores no venían lanzados. En fin.









